Conceptos Cabalísticos 12

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Posted on marzo 11, 2016

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EL RESHIMO -IMPRESIÓN-Y EL KAV -EL RAYO DE LUZ

Definición del reshimo

Tras haber hablado del tzimtzum, la contracción, analizaremos ahora qué es lo que permaneció en el lugar en donde «se alejó» la luz del Ein sof

¿Acaso una vez que la Luz Infinita se contrajo quedó en su lugar simplemente un espacio vacío y hueco?

El tzimtzum permitió que la luz y el esplendor del Creador sean percibidos, ya que anteriormente no podían ser vistos. Esa luz que pudo verse antes de las sefirot y de la formación de los mundos es conocida como reshimo, palabra derivada del vocablo hebreo roshem, que significa impresión. O sea, se refiere a la impresión que quedó de la Luz antes de ser contraída. El reshimo señala el lugar donde existe toda la realidad, porque él otorga existencia a todo, cosa que no podía brindarle lo ilimitado.

Una exégesis a estos conceptos puede hallarse en el libro del Génesis (28:10), donde Rashi escribe al respecto: «Nos enseña que la partida de un hombre justo de una ciudad deja una impresión». La explicación es que a pesar de que el justo abandone la ciudad, queda una impresión de él; en otros términos, la Santidad que irradió durante el tiempo que estuvo allí, está aún presente. En todo lugar donde reinó la Santidad, no es posible borrarla, y aunque la fuente de la misma haya partido, su impresión siempre permanece.

Luego del tzimtzum, después que El Creador quitó Su luz ilimitada, quedó en el lugar una Santidad que, comparada con la que la precedió, es como la oscuridad frente a la luz, como la sombra del hombre ante él mismo. En relación con nosotros, esta luz es la fuente y raíz de toda la realidad, sitio de todos los mundos.

Esto señala que antes del tzimtzum la luz del Ein sof era completa, y que era imposible discriminar entre luz y luminosidad porque se anulaban ante la luz del Ein sof, tal como la luz de una vela se anula frente a la luz del Sol.

El Eterno creó en un primer momento como un espacio vacío.

A pesar de haber podido crear la realidad de las sefirot sin necesidad de hacerlo por etapas, Él quiso crear los mundos de acuerdo a la naturaleza de los seres creados, o sea, paso a paso. Entonces, antes de emanar a las sefirot creó el reshimo, que es la raíz de la realidad futura.

Ahora comprendemos cómo esta progresión gradual fue establecida desde el principio. El Creador quiso continuar el orden «concatenado» (en que una cosa se liga y desprende de la otra) en el cual Su luz y el esplendor de Su Santidad aparecen en el mismo nivel.

En el reshimo se encuentra enraizado el futuro de la realidad en su totalidad


 

La expansión del kav —rayo de luz— en el reshimo

Como ya aclaramos, El Eterno quiso crear a los mundos en forma gradual y por eso, en la etapa posterior al tzimtzum y a la creación del espacio vacío, introdujo una luz especial que llenó ese espacio. Esa luz se conoce con el nombre de kav. Este kav decretó un orden en el reshimo, organizó a las fuerzas que estaban comprendidas en él, surgiendo entonces las sefirot lineares y las sefirot circulares. Por consiguiente, aprendemos que las sefirot son quienes llenan ese espacio.

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El Poder Directivo de justicia —hanhagat hamishpat—y el Poder Directivo de unidad —hanhagat aijud

 Para continuar debidamente con el tema del kav, resulta de suma importancia recordar que el propósito de los seres creados es servir a que la Dios a fin de manifestar Su Unidad y corregir el mundo bajo el reinado divino. El Eterno creó un mundo incompleto, con criaturas imperfectas, dotadas de libre albedrío. Dios, por su parte, gobierna el mundo bajo el principio de la justicia, tratando al justo y al malvado de acuerdo a sus actos. Esta directiva se denomina hanhagat hamishpat (el Poder Directivo de la justicia). De acuerdo a esto, la verdadera justicia divina se expresa cuando se adjudica a cada hombre su justo castigo o recompensa. Más si ésta fuera la única fuerza directiva, tal situación podría extenderse ilimitadamente, generación tras generación, y de ese modo nunca se llegaría a cumplir el propósito de la Creación. Sin embargo, la unidad del Creador implica la corrección del mundo bajo Su reinado, que es la conversión del mal en bien. Por lo tanto, El Creador estableció un Poder Directivo adicional que orienta al Poder Directivo de la justicia para lograr el propósito de la Creación. Este Poder Directivo es denominado el Poder Directivo de la unidad, y su propósito es transformar todo el mal en bien.

El Poder Directivo de la justicia es el Poder Directivo revelado y visible, y concuerda con la lógica humana. El Poder Directivo de la unidad está oculto, y sólo será revelado cuando se manifieste la unidad del Creador, en un futuro. En otras palabras, al cabo de seis mil años, se revelará que todo lo que sucedió fue dirigido con el fin de corregir el mal. En el transcurso de esos seis mil años habrá situaciones difíciles que provocarán que los más irreflexivos se conviertan en herejes, hasta el punto de afirmar que El Creador, desde el momento en que otorgó al hombre su libre albedrío, no controla más el mundo.

Aquí se comprende la necesidad de creer en una absoluta unidad, la fe en que todo lo que sucede con nosotros proviene únicamente del Creador.

El reshimo —el Poder Directivo de justicia; el kav —el Poder Directivo de unidad

El reshimo incluye todos los asuntos del Poder Directivo del bien y del mal. Estamos aún en el nivel en que las sefirot no se han emanado, y por eso no es posible adscribirle cualidades al Creador ni discutir los detalles de este Poder Directivo, ya que éste tiene su raíz en las sefirot. En el próximo nivel entra el kav en el reshimo proyectando al Ein sof y estableciendo los órdenes determinados para el Poder Directivo.

Antes de que el kav entrara en el reshimo estaba todo generalizado y, con su introducción, lo general se particularizó en detalles. Los órdenes que el kav hizo en el reshimo son las sefirot, que son a su vez las cualidades del Creador y también los instrumentos de Su Poder Directivo. No estamos diciendo que el kav introdujo un nuevo orden, sino que éste ya existía en el reshimo, pero en forma generalizada. El kav despertó el orden, es decir, a las sefirot.

Retornemos a nuestro tema. El Poder Directivo de la justicia se encuentra enraizado en el reshimo, en conjunto con las raíces del bien y del mal. La introducción del kav en el reshimo es paralela a lo que dijimos antes, que el Poder de la Unidad es el que dirige al Poder de la Justicia y lo guía en pos de su verdadero objetivo. En términos simples: el Poder Directivo del reshimo es el Poder Directivo de la justicia, y el Poder Directivo del kav es el Poder Directivo de la unidad.


 

ADAM KADMÓN-EL HOMBRE PRIMORDIAL

El kav que entró en el reshimo puso en orden a las diez sefirot

Mencionamos anteriormente que toda la realidad finita creada tras el tzimtzum está enraizada en el reshimo, y que lo que no está enraizado allí carece de realidad (o consistencia) en los pasos evolutivos del proceso. Parecido a un hombre que presenta un presupuesto: se sabe que todo lo que no esté incluido en el presupuesto no será asequible en la realidad.

Todas las raíces formadas en el reshimo se encontraban a un nivel general. Para llegar al próximo paso en la cadena evolutiva, era necesaria una fuerza que organizara y pusiera orden a todas las fuerzas del reshimo. Efectivamente, el kav que entró en el reshimo hizo o fijó los órdenes en el mismo. La consecuencia de la acción del kav es una nueva manifestación que deviene en nuevo eslabón en el proceso de concatenación. Este resultado es la existencia del mundo denominado ADAM KADMON -Hombre Primordial- y raíz de las diez sefirot. Como veremos más adelante, la revelación de las diez sefirot se produjo en el MUNDO DE LA EMANACIÓN, que es el último nivel del MUNDO DEL HOMBRE PRIMORDIAL. De hecho, aquí nos estamos refiriendo solamente a la raíz de las sefirot, o sea, al concepto de las sefirot.

Después que el kav entró -o se revistió- en el reshimo, todo el espacio se llenó de Luz Infinita, que es la luz del Hombre Primordial -Adam Kadmón. Es como un árbol que llena el espacio plenamente desde abajo hasta arriba, y todo lo demás son sus ramas, las que son también nutridas por él. El Adam Kadmón es el árbol y las sefirot sus ramas. Las sefirot son las vestimentas del Adam Kadmón y él se reviste de ellas. El Hombre Primordial es el alma de las sefirot y su interioridad.

Hablamos entonces de cinco etapas:

1) el nivel anterior al tzimtzum

2) el tzimtzum

3) la formación del reshimo

4) la entrada del kav

5) la generación del Hombre Primordial, que es el alma de las sefirot


 

Los Mundos de AKUDIM, NEKUDIM y VRUDIM

Estos nombres, tomados del libro del Génesis (30:33), encierran el secreto de la formación de las sefirot. En el primer momento las sefirot no podían dividirse como diez recipientes, sino que existía un solo recipiente compuesto por diez. Es decir, las diez sefirot estaban ligadas en un solo recipiente. A esta altura la división en diez es irreconocible. (Desde el momento en que el concepto de división y de numeración se creó sólo al finalizar la Emanación de las diez sefirot, no puede hablarse en este estadio de ninguna división o número alguno.) Éste es el Mundo de Akudim.

La expansión comenzó en el siguiente estadio y de un solo recipiente que incluía a todas, las diez sefirot se expresaron en puntos. Éste es el llamado olam hanekudim —el MUNDO DE LOS PUNTOS. Aquí hablamos de los diez recipientes o instrumentos separados uno del otro, o sea que cada sefirá es una especie de punto que aún no se ha expandido. Como veremos, el MUNDO DE LOS PUNTOS es un mero estado de transición entre el olam haakudim al olam havrudim.

El olam havrudim es el estadio en que los instrumentos, de ser un solo punto, pasaron a un estadio de composición, en el que cada sefirá se conformó de otras diez, las cuales a su vez se conformaron en otras diez y así sucesivamente.

El olam havrudim es el MUNDO DE LA EMANACIÓN. Aquí se encuentra la raíz de la multiplicidad de los seres creados con sus cualidades específicas, tanto en el mundo inanimado como en el vegetal, el animal y el humano.


Los Mundos de la Visión (reiá), Audición (shmiá), Olfato (reaj) y Habla (dibur)

Ya hemos mencionado que existen mundos superiores y más excelsos que el MUNDO DE LA EMANACIÓN. De todos modos nosotros intentamos estudiar sólo lo referente a la raíz del MUNDO DE LA EMANACIÓN.

El MUNDO DE LA EMANACIÓN abarca dos dimensiones:

a) La luz del Ein sof que se expande a todo lo creado, es decir, la expansión de la Voluntad Divina.

b) Los instrumentos por medio de los cuales se esparce esta luz, es decir, las sefirot.

Estas dos dimensiones tienen una raíz en los mundos superiores. Los Mundos de la VISIÓN, de la AUDICIÓN, del OLFATO y del HABLA son las raíces del MUNDO DE LA EMANACIÓN.

El concepto de vasija —kli— en la sabiduría cabalística

El kli es una realidad que posee la característica de la revelación, mediando entre una realidad y la otra, y transmitiendo de una a la otra. En la formación de la vasija se concluye un proceso que comenzó en la voluntad o en el pensamiento. En ella todo termina de organizarse; es el lugar en el que todos los planes llegan a su fin, y donde comienza el próximo estadio.

Tomemos el ejemplo de un hombre. Todo lo que él haga comienza siempre en la voluntad y el pensamiento. En este estadio la idea es puesta en discusión, pero aún no se trata de la idea final; ésta se halla oculta. Aparece entonces la vasija, el kli, ya sea la boca o el habla, y revela la idea. La boca es la mediadora entre la realidad del pensamiento y la realidad de la acción. El habla funciona como intermediaria entre el hombre y sus semejantes. En el estadio del habla se disipan todas las dudas, y la idea llega a su fase final. De aquí en más comienza el próximo nivel.

La Vasija es el recipiente.

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