Conceptos Cabalísticos 13

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Posted on marzo 11, 2016

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LA RUPTURA DE LAS VASIJAS—SHVIRAT HAKELIM

Dijimos anteriormente que las sefirot son las vasijas —kelim— que sirven para que la luz del Ein sof pase a través de ellas. Las sefirot son los instrumentos que ejecutan el Pensamiento Supremo produciendo las raíces adecuadas, y a partir de ellas, las criaturas son creadas ex nihilo.

Cuando El Creador quiere actuar con bondad, envía una iluminación a la sefirá de jesed, y el resultado es lo que conocemos por bondad.

La autoridad es la luz, mientras que, quien obra en el campo, es la vasija. Cada uno debe conocer su lugar en la jerarquía, es consciente de los límites de su autoridad, y actúa de acuerdo a ellos. El problema comienza cuando no existe liderazgo y cada kli obra de acuerdo a su propia voluntad. La situación que se ha creado es de «ruptura de las vasijas», lo que significa que, en lugar de que las vasijas funcionen acorde a su jerarquía, se genera un estado en que cada vasija obra como quiere.

En el lenguaje de la Cábala decimos que una gran cantidad de luz entró en la vasija, y por eso la vasija se rompió. Mientras la EMANACIÓN guiaba a los Mundos de CREACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN, no se produjo ruptura. Por el contrario, el bien corregía al mal y no había lugar para la existencia real del mal, ya que los Mundos de CREACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN se anulaban frente al de EMANACIÓN y estaban conectados y unidos a él. Cuando la voluntad suprema pensó dar lugar al mal, separó la EMANACIÓN de la CREACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN, y con esto el Poder Directivo cesó sus funciones. Como consecuencia de esto los Mundos de la CREACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN se convirtieron en mundos independientes, y supuestamente las sefirot de cada mundo comenzaron a decir «yo reinaré». Aquí se produjo la ruptura de las sefirot de los Mundos de CREACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN, es decir, que la ruptura fue en las vasijas de estos mundos.

El tema de la ruptura de las vasijas está insinuado en el libro del Génesis (36:31): «Y éstos son los reyes que reinaron en la Tierra de Edom». En este corto episodio son mencionados siete reyes, y sobre todos se dice «Y reinó… y murió», excepto el octavo rey, el rey Hadar, respecto al cual no se dice «Y murió». Por esta razón las siete sefirot inferiores jesed, gevurá, tiferet, netzaj, hod, iesod y maljut del olam hanekudim son denominadas «los siete antiguos reyes», en referencia a los siete reyes de Edom que precedieron al Reinado de Israel.


 

El MUNDO DEL CAOS —0lam hatohu

La ruptura de las vasijas produjo que la EMANACIÓN se alejara de los Mundos de CREACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN, y a esto se denomina «el MUNDO DEL CAOS». En esta situación todavía no se han efectuado los procedimientos necesarios para que el hombre pueda, de acuerdo a sus acciones, corregir el mundo. El próximo paso del proceso de revelación de la Voluntad Divina, fue el MUNDO DE LA CORRECCIÓN —Olam hatikún. Aquí se dan las condiciones para que los hombres puedan reparar todo el daño y corregir las imperfecciones acaecidas en el proceso de ruptura.

La ruptura de las vasijas se produjo sólo en las siete sefirot inferiores —jesed, gevurá, tiferet, netzaj, hod, iesod y malju— mientras que las tres superiores —jojmá biná y daat— no sufrieron daño alguno, debido a que por su altísimo nivel, quedaron igualmente sometidas ante la presencia del Poder Directivo de la EMANACIÓN.


Almas inferiores y superiores tras la ruptura de las vasijas

 También las almas sufrieron consecuencias similares ya que descendieron de un mundo superior a uno inferior, y con cada caída continuaron dividiéndose en partes y subpartes. Cuando las almas estaban en el MUNDO DE LA EMANACIÓN existía una perfecta unidad, y sumaban seiscientas mil almas originales. Con la ruptura de las vasijas, éstas descendieron de un mundo al otro, y en cada caída se produjo una nueva separación. Como hay almas que se detuvieron y no continuaron cayendo, existen aquellas cuya raíz proviene de un mundo más elevado y otras de un mundo inferior. Cuanto más elevado sea el mundo del cual proviene, más general es, ya que posee más partes que un alma que continuó cayendo. Un hombre que ha merecido tener un alma más elevada puede alcanzar fácilmente niveles superiores que quien no la posee. Esta persona siente una atracción especial a todo lo relacionado con el espíritu. Aparentemente, dicho individuo tiene una ventaja inicial en el servicio al Creador, pero por otra parte, cuanto más alto es el nivel de la persona, mayor es su inclinación al mal.


La ruptura de las vasijas y la sitra ajra (el Otro Lado)

El nombre sitra ajra abarca todas las fuerzas del mal, las que se oponen a la sitra de kedushá (el lado sagrado). Con respecto a esta fuerza se dice que «Dios hizo a uno en contraposición al otro», es decir, que el número de fuerzas que existe en la sitra de kedushá, incluyendo todos sus niveles, es idéntico al que poseen las fuerzas del mal, quienes se oponen a la Santidad. Todas las fuerzas conocidas como sitra ajra promueven la pérdida y la reducción de la iluminación en todos los órdenes de la Santidad. Esta pérdida o merma es provocada por las acusaciones efectuadas por la sitra ajra. El conjunto de estas fuerzas dañinas son denominados sitra ajra, y son consideradas como una estructura completa que se opone a los órdenes paralelos de Santidad.


 

EL MUNDO DE LA CORRECCIÓN-OLAM HATIKÚN

En el MUNDO DEL CAOS, cuando se produjo la ruptura de las vasijas, El Creador no quiso que las sefirot estuvieran regidas por un sólo Poder Directivo, sino que cada sefirá funcione en forma independiente de las otras. Es como si cada una de las sefirot hubiese reclamado: «Yo reinaré».

En esta etapa el mal se hizo efectivo. La ruptura de las vasijas generó una realidad de falta de perfección, conocida como «mal», creándose así las bases y el contexto adecuado para efectuar el servicio al Creador por los seres dotados de libre albedrío. Esta labor consiste en transformar el mal en bien y corregir las deficiencias.

 


El concepto de copulación en la terminología cabalista

 El concepto de copulación en el lenguaje de la Cábala se refiere a un profundo acuerdo. Según la explicación anterior, el lado masculino es el que entrega y el femenino quien recibe. En otros términos, una realidad de entrega, de influencia a los demás, es una acción masculina («dujra» en idioma arameo), mientras que la realidad receptora de la abundancia es una función femenina («nukva» en arameo). La copulación entre ambos se produce cuando existe un acuerdo entre el aspecto masculino, de dar, y el femenino de recibir. El lado masculino emite iluminaciones espirituales y el femenino las recibe. El resultado de la copulación es una nueva iluminación, una nueva revelación de El la Voluntad Divina.


 

El funcionamiento de las sefirot

Este es el lugar propicio para explicar el concepto del funcionamiento de las sefirot. Su función general es conformar y sostener con vida a una creación determinada, y es como una especie de raíz espiritual para dicha realidad. Cuando el hombre realiza el servicio divino, se crea una nueva realidad a un cierto nivel de los mundos superiores, ya sea en el MUNDO DE LA ACCIÓN o de la FORMACIÓN, etc. Esta nueva realidad es consecuencia de la copulación entre las sefirot, la cual se produce como resultado del servicio divino, cuyo objetivo es lograr el acuerdo de las sefirot para emitir una nueva iluminación. Cuanto más elevado sea el nivel del servicio a Dios, más elevada será la nueva iluminación. Podemos imaginarnos una especie de discusión entre las sefirot cuando este servicio llega a ellas y, cuando se logra un acuerdo entre sus partes, el aspecto masculino otorga lo necesario al femenino para producir una nueva iluminación que funciona de igual manera que el resto de las sefirot, es decir, se convierte en la raíz de una nueva realidad.

Así podemos explicar, en términos generales, cómo a través del cumplimiento de los preceptos Divinos somos recompensados también en éste mundo. Y por eso cuando un hombre cumple un precepto, su servicio espiritual se recibe en los mundos superiores y las sefirot se unen para crear una nueva iluminación. Esta se convierte en raíz de una realidad material que es la recompensa por tal cumpli-miento. Esta realidad material como recompensa a su esfuerzo proviene ex nihilo, es decir, que a través del Servicio al Creador se generó una luz completamente nueva, la que a su vez genera una nueva realidad también completamente renovada. A veces la recompensa al Servicio a Dios no se manifiesta materialmente sino aumentando el nivel de iluminación de su alma. De acuerdo a esto se puede comprender la afirmación que «la recompensa de un precepto es otro precepto», lo cual refiere que el cumplimiento del precepto trae consigo una elevación espiritual, que a su vez provocará un nuevo y excelso servicio a Dios.

El acuerdo entre las distintas partes de las sefirot mencionado anteriormente, se refiere al consentimiento entre el aspecto femenino y masculino de las mismas. Toda acción de las sefirot se realiza a través de la copulación o acuerdo entre la parte masculina y la femenina de la sefirá. Este orden comienza a actuar en el MUNDO DE LA CORRECCIÓN, y por lo tanto la copulación entre la parte masculina y la femenina es resultado del servicio divino de los seres dotados de libre albedrío.

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