Conceptos Cabalísticos 9

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Posted on marzo 11, 2016

BH

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Cada sefira está compuesta por diez sefirot

Hasta aquí, cuando nos referimos a las diez sefirot, causamos la impresión de que cada sefira obra de acuerdo a su definición. Por ejemplo, la sefira de jesed actúa única y exclusivamente con bondad y la sefira de gevura, solo con valentía. Más esto no es así ya que cada sefira está compuesta a su vez de diez sefirot.

La sefira de jesed está compuesta por Keter de jesed, jojma de jesed, bina de jesed, jesed de jesed, gevura de jesed, tiferet de jesed, netzaj de jesed, hod de jesed, iesod de jesed y maljut de jesed. Esto ocurre en todas las sefirot, y de hecho, estamos hablando de un sinfín de sefirot, ya que cada una de estas subdivisiones, a su vez, esta subdividida en otras diez.

Se puede considerar a la Emanación de las sefirot como una <versión> saliendo de la anterior. De acuerdo a esto, a la primera <versión> es la de las diez sefirot del MUNDO DE LA EMANACION, y de cada una de ellas se desprende un sinfín de sefirot. Cada sefira que surge de la anterior es un pode espiritual, expansión de la divina voluntad, que recibe su fuerza y su vitalidad de la causa que la genero.

Visto desde otra perspectiva, cada <nueva> sefira se torna causa y raíz de una realidad material, o como lo definimos anteriormente, cada sefira se convierte en la forma de una determinada materia. Así la suma de todas las distintas versiones de las sefirot conforman el total de formas de la realidad material. La sefira de jesed del MUNDO DE LA EMANACION es la <primera versión>. En la segunda <versión> aparece jesed de jesed o gevura de jesed, y en la tercera gevura de jesed de jesed, o la gevura de la gevura de jesed, y así sucesivamente.

En cada versión la iluminación es más específica, es decir, se adapta más exactamente a una realidad específica. Y así como no existe una iluminación similar a otra, tampoco existe una realidad material idéntica a otra.

Así, y tal lo aprendió, el MUNDO DE LAS EMANACION es el pensamiento de la creación, y las diez sefirot del MUNDO DE LA EMANACION incluyen en sí todas las raíces espirituales de todo lo que acontece en sus más ínfimos detalles. Por ejemplo, la sefira de jesed del MUNDO DE LA EMANACIÓN, incluye todas las raíces de todos los acontecimientos y las acciones que sustraen su fuerza de la sefira de jesed. Lo mismo sucede con el resto de las sefirot.


 Toda realidad está compuesta por las diez sefirot

Mencionamos anteriormente que toda realidad se conforma y está regida por las diez sefirot. De hecho, cuando dos realidades se distinguen entre sí, lo que realmente sucede es que las diez sefirot que las componen se diferencian. En otros términos, la existencia y supervivencia de cada creación proviene del poder del Infinito —Ein sof— que actúa en ella. Cada unidad de esta fuerza actuante se compone por diez sefirot, ni más ni menos. Lo que ocurre es que la criatura de menor nivel tiene menor capacidad de recepción, y en esto reside la diferencia entre los seres creados. Ya que toda sefira está compuesta por diez sefirot, es como si tuviésemos diversas «versiones», cada una ellas de menor magnitud e importancia que la versión que la originó, siguiendo el principio del desarrollo gradual. Recordemos que cada fuerza actuante es, de hecho, una unidad compuesta por las diez sefirot. Con esto se explica el tema de los infinitos niveles de la fuerza actuante, los cuales se adaptan a cada realidad de acuerdo a su nivel.


Las acciones humanas provocan el despertar de las sefirot

Al igual que las ciencias naturales hablan de la ley de conservación de la materia y la energía, la Cábala se refiere a la «la ley de la conservación de las fuerzas espirituales» o «la ley de la conservación de la obra del Creador». Todo lo que hacemos, hablamos o pensamos, trae aparejada una reacción en los mundos superiores, es decir, en la raíz de todas las cosas.

Como ya lo mencionamos, El Creador quiso que su divina Presencia habitara entre los seres por Él creados para preservarlos y cuidar sus actos. La Presencia divina es la sefira de maljut. Además, toda persona posee un alma que es una «representante divina» situada en su interior, de modo que todo lo que hace está permanentemente conectado con su alma. Cuando decimos que la sefira de maljut «capta» o «percibe» por un lado el servicio a Dios que el hombre realiza y, por el otro, sus malas acciones, nos referimos a que la sefira de maljut está ligada al alma de esta persona. Así una esencia espiritual (la sefira de maljut) se conecta con otra esencia espiritual (el alma). Ya que el origen de todas nuestras acciones, palabras y pensamientos se encuentra en nuestra alma, la sefira de maljut percibe la esencia de todo lo que hacemos, decimos o pensamos.

El rol de la sefira de maljut es recibir y transmitir a las sefirot. La conexión entre la sefirá de maljut con la de iesod es en dos direcciones. Maljut recibe de iesod y traspasa a los seres creados, y a su vez recibe de estos y transmite a iesod. La sefirá de iesod transmite lo que recibe de maljut en dirección a las alturas espirituales, hasta alcanzar la raíz misma de cada acción.

Cuando decimos que la sefirá de iesod transmite lo que recibió de la sefirá de maljut a las sefirot superiores, estamos implicando que se establece una especie de debate entre las sefirot de netzaj, hod y iesod para resolver si la esencia espiritual recibida de maljut es digna de pasar a un nivel más elevado. Una resolución positiva señala que existió un acuerdo entre las sefirot, y que consideran que la raíz espiritual del servicio a Dios es sublime y merece ascender. Cuanta mayor devoción y entrega exista en el cumplimiento de un precepto, aunque el mismo haya sido un acto físico realizado por el cuerpo, la raíz espiritual de dicha acción será más sublime y excelsa.

Así como todo acto material trae aparejado alguna consecuencia, lo mismo sucede en el plano espiritual. Es así como el servicio a Dios a través de los preceptos de la Torá provoca la corrección del alma y del mundo individual de la persona y repercute sobre todo el resto de almas. Éste es nuestro anhelo por el que bregamos: corregir al mundo bajo el Reinado divino. Éste es el propósito de toda la creación.

La sabiduría cabalística define y explica los procesos de esta preservarlos corrección. Específica cuáles son las fuerzas espirituales que operan para corregir el mundo, y qué correcciones en cadena se provocan.

Más aún, explica cuáles son los daños producidos por las transgresiones humanas y qué debe hacer el hombre para remediarlo.


El despertar inferior es equivalente al despertar superior

El nivel más bajo es el de netzaj, hod y iesod, y es cuando un hombre cumple los preceptos como si estuvieran forzándolo. Aunque en la práctica realiza lo debido, lo hace sólo cediendo ante presiones del medio. Cuando decimos que la sefira de maljut «recibe» el servicio al Creador y lo eleva, debemos discernir si se trata de un servicio de jojmá, biná y daat, jesed, gevurá y tiferet o netzaj, hod y iesod. El cumplimiento de los preceptos de acuerdo a las presiones sociales corresponde al nivel de netzaj, hod y iesod, y por eso la raíz superior de dicho servicio es de un nivel inferior. Por otra parte, cuando un hombre cumple con un precepto a nivel de jesed, gevurá y tiferet, con emoción y entusiasmo, la raíz espiritual de dicha acción es más elevada. El nivel es superior aun cuando un hombre cumple con los preceptos Divinos al nivel de jojmá, biná y daat.

El despertar de los mundos superiores, o sea, de las sefirot, está en función directa a la calidad del servicio a Dios, y la abundancia material y espiritual que llega a cada individuo depende de la excelencia de su servicio.


El servicio al creador con entrega absoluta

El mayor nivel de servicio a Dios es el realizado a través de la entrega absoluta —mesírut nefesh. Este tipo de accionar se halla más allá del intelecto. Es más, si esta persona lo consultara con su razón tal vez ésta le sugeriría no hacerlo. Pero hay un impulso especial de Santidad que no puede someterse a la lógica intelectual.

Si el cumplimiento racional de los preceptos corresponde al nivel de jojmá, biná y daat, el cumplimiento por entrega absoluta se identifica con el nivel de la sefirá más elevada, el Keter.

Así como el cumplimiento de los preceptos al nivel de jesed, gevurá y tiferet despierta a las sefirot para influenciar a la altura de jesed, gevurá y tiferet (y lo mismo en el caso de jojmá, biná y daat y netzaj, hod y iesod), así también cuando el hombre sirve a su Creador con entrega absoluta despierta a las sefirot para influenciar a un altísimo nivel: el de Keter. Cuando se despierta en Keter la voluntad de influir, llega una abundancia «sin fin». Éste es el nivel más elevado en el servicio al Creador.

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