Parashat Metzora

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Posted on abril 27, 2017

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METZOR'A

CAPITULO XIV

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE. La palabra está dirigida a Moshé solamente, mientras que antes había sido dirigida a Moshé y a Aharón. Esta fórmula indica que las leyes siguientes relacionadas con la purificación después de una afección leprosa, también le concernían a Moshé. ¿No había estado él afectado de una afección de este tipo sin que hubiera estado seguida de un acto de purificación? (Exo. IV, 6).

2 – ESTA SERA LA LEY TOCANTE AL LEPROSO, EN EL DIA DE SU PURIFICACION: SERA LLEVADO AL SACERDOTE,

2 – ESTA SERA. La forma verbal {tih-yéh… esta será} designa el tiempo futuro, no limitado. También se llega a la conclusión de que las leyes de purificación no son limitadas en su aplicación por d cese del culto del sacrificio en el Templo. Ellas siguen siendo válidas {bazemán hazéh… en esta época}, al menos en lo que concierne al procedimiento de los dos pájaros y al rasurado. Rabí Tarfón, que vivía después de la caída del Templo, confirma haber procedido a esta purificación de tres leprosos (ibíd.) Los diferentes sacrificios ordenados en nuestro capítulo no podrán ciertamente, ser ofrecidos, pero el procedimiento indicado, que no está ligado a la presencia del Templo, permitirá, sin embargo, al enfermo recobrar su pureza, de la misma manera que una mujer de parto recobra su pureza después del período de aislamiento, aún cuando ella no haya ofrecido los sacrificios prescritos en la Toráh. Sin embargo, hoy en día ignoramos cualquier forma de procedimiento relacionado con los enfermos afectados de (nega'ìm… llagas) y esto se le atribuye al hecho de que no existe ningún Sacerdote auténtico en nuestros tiempos, que por mismo, esté habilitado para pronunciar un veredicto de pureza o impureza. No nos queda más, frente a tales enfermos, que el recurso a la oración, así como la medida preventiva que consiste en su alejamiento (Cf. M.M. Kasher, Enciclopedia del Pentateuco. Tomo 8, pág. 255).

LA LEY TOCANTE AL LEPROSO. Rabí Yehoshú'a Ben Len constata que la fórmula (Toráth ha-metzor'á… ley tocante a, leproso} se encuentra en cinco oportunidades a lo largo de los capítulos relativos a las plagas leprosas. Sólo la Tora con sus Mitzvót y su estudio, nos proporcionan el mejor remedia contra los defectos morales que son la causa de estas graves enfermedades. (Lev. Rabbá).

EN EL DIA DE SU PURIFICACION. Significa, según Najmánides, el día de su curación o bien el día “en que él quiera proceder a su purificación”. Después de haber expuesto ampliamente, en la Sidrá precedente, las leyes de impureza levítica que provienen de un ser humano, la Toráh consagra la presente Sidrà a las leyes relativas a la purificación de las impurezas que acaba de ser enunciadas. Cada vez, decía Rabí Leví, que el Eterno le mostraba a Moshé un caso de impureza, El le indicaba los medios de purificación (Tanj. tqj, VI). El pecador más vil, el que ha expiado sus pecados con horribles enfermedades puede también por la voluntad de Dios, volver a encontrar su pureza “el día que él quiera”. “Yo he observado sus vías, dice el Eterno, y yo quiero curarlo, guiarlo, dispensarle el consuelo, a él y a los que están afligidos por esta causa” (Yeshayáhu LVII, 18). Las dos palabras (biyóm tahorató… en el día de su purificación): se convierten así en el “leit-motiv” de nuestra Sidrá. La puerta de regreso hacia Dios queda abierta para el pecador arrepentido y la Toráh reserva toda una Sidrá para indicarle las vías que conducen al ideal de la pureza. El mismo Eterno, proclaman nuestros Sabios en su parábola, reúne sus legiones “el día de la purificación” y él les dice: Ved, no ha sido en vano el castigo (Lev. Rabbá cap. 16).

3 – POR LO CUAL EL SACERDOTE SALDRÁ FUERA DEL CAMPAMENTO; Y SI VIERE EL SACERDOTE QUE LA LLAGA DE LA LEPRA ESTA CURADA EN EL LEPROSO,

3 – EL SACERDOTE SALDRÁ FUERA DEL CAMPAMENTO. Rashí explica: “Fuera de los tres lugares a donde fue relegado durante los días en que fue reconocido como leproso”. Esta reclusión, ha sido motivada anteriormente, como una medida de astucia por las maledicencias propagadas por el pecador (Lev. Rashí. XIII, 46). Pero parece, desde un punto de vista más general, que los siete pecados enumerados por Rabí Yonatán (Cf. Com. XIII,2), como la causa de las afecciones leprosas, son la prueba, por parte del culpable, de un comportamiento antisocial. También lo es el alejamiento de la sociedad que se le debe infligir según el principio de {Midáh kenéged Midáh… medida por medida). El aislamiento lo conducirá a la resignación. Es a causa de estas circunstancias particulares que la Mitzváh de {bikúr jolím}, visita a los enfermos, tan altamente recomendada en relación con todos los enfermos, no se aplica de ninguna forma a los casos de leprosos.

Y SI VIERE EL SACERDOTE QUE LA LLAGA DE LA LEPRA ESTA CURADA. Se considera que la llaga está curada cuando el color de la llaga {nega ‘á) o los síntomas de impureza han desaparecido, así como cuando un signo de pureza aparece o que la lepra “cubre toda la piel afectada” (Lev. XIII, 12).

4 – MANDARA EL SACERDOTE QUE SE TOMEN PARA AQUEL QUE SE VA A PURIFICAR DOS AVECILLAS PURAS, SANAS, CON MADERA DE CEDRO Y TELA CARMESÍ E HISOPO.

4 – DOS AVECILLAS PURAS, SANAS. El empleo que se hará de cada uno de estas avecillas demuestra que están vivos en el momento en que se les traen al Sacerdote. Rashí también indica que el calificativo (jayót) está destinado a excluir a aves orgánicamente enfermas, {terefót}. Pero el hecho de que el texto ponga tan a menudo énfasis en el factor de la vida de los versículos siguientes y esto bajo formas diferentes, exige una explicación general. Es Rabí Shim'ón Bar Yojái quien nos la da, destacando que cualquiera que se libre de la mancha de la impureza para volver a encontrar su pureza delante de Dios, renace a la vida en el sentido moral y espiritual. La palabra {jayót} empleada en nuestro versículo hace eco al mismo término empleado por el Profeta Yejezkél cuando tuvo la visión de los seres superiores de las esferas celestes: (vaeré jayót… y ví seres superiores) (I, 15; Zóhar).

CON MADERA DE CEDRO Y TELA CARMESÍ E HISOPO. Los mismos elementos figuran igualmente en relación con el procedimiento de (paráh adumáh… vaca bermeja} concerniente a la purificación de una impureza contraída por el contacto de un cadáver (Núm. XIX, 6; también más adelante vers. 49). Rashí destaca el valor de estos tres objetos, pero Rabí A. Ibn Ezrá recuerda el procedimiento análogo después de la salida de Egipto, donde un haz de hisopo fue mojado en la sangre del sacrificio, para rociar el dintel de las puertas y los (dos) postes de las entradas (Exo. XII, 22 Cf. Com. ibíd.). Estos casos diferentes tienen una misma finalidad: liberar tanto al individuo como a la colectividad de las impurezas contraídas en el pasado, y hacerlas dignas de avanzar en lo sucesivo hacia Dios. Y el procedimiento de las siete aspersiones, efectuadas en el viejo leproso por medio de tres objetos mojados en la sangre del sacrificio, debe llevar consigo un efecto idéntico al que tuvo lugar a la salida de Egipto: “el Eterno observará la sangre aplicada al dintel y a los dos postes, y El pasará por delante de la puerta, y El no permitirá que la plaga entre en vuestras casas para castigarlos con rigor”. En cuanto a la razón de la elección de estos tres objetos, Maimónides reconoce sin circunloquios “no haber encontrado nada que justifique la preferencia que se le ha dado a estas especies” (Guía de los Desc. III, 47).

5 – LUEGO EL SACERDOTE MANDARA DEGOLLAR UNA DE LAS AVECILLAS EN UNA VASIJA DE BARRO CON AGUA DE MANANTIAL.

5 – EL SACERDOTE MANDARA DEGOLLAR UNA DE LAS AVECILLAS. Mientras que el procedimiento de purificación de los leprosos recuerda, en ciertos aspectos, el sacrificio pascual a la salida de Egipto, como acaba de mostrarse, se relaciona en otros aspectos, con los sacrificios del día de Kipúr. Racanati y Najmánides sostienen en efecto, la tesis que la ofrenda de los dos pájaros de los leprosos, tienen los mismos motivos de base que la de los dos machos cabríos del día del Kipúr. A instancias de estos, los dos pájaros iban hacia destinos diferentes. Uno era degollado y después enterrado inmediatamente, pues era {asúr be-anaháh… prohibido su uso}, como uno de los dos machos cabríos del día de Kipúr que era consumido enteramente (Lev. XVI, 27). El otro pájaro, que se envía vivo al campo es similar al macho cabrío enviado al desierto en ‘Azazel (ibíd. vers. 22). El paralelismo de estos dos, sugiere que las razones válidas para los machos cabríos del día de Kipúr (ver más adelante en el Cap. XVI) son igualmente válidas, mutatis mutandis, para los pájaros del leproso.

6 – EN CUANTO A LA AVECILLA VIVA, LA TOMARA JUNTAMENTE CON LA MADERA DE CEDRO Y LA TELA CARMESI Y EL HISOPO, Y MOJANDOLOS, JUNTAMENTE CON LA AVECILLA VIVA, EN LA SANGRE DE LA AVECILLA DEGOLLADA SOBRE EL AGUA MANANTIAL,

7 – ROCIARA SOBRE AQUEL QUE SE VA A PURIFICAR DE LA LEPRA, SIETE VECES, PURIFICANDOLE ASI: LUEGO SOLTARA LA AVECILLA VIVA SOBRE LA HAZ DEL CAMPO.

7 – SOLTARA LA AVECILLA VIVA SOBRE LA HAZ DEL CAMPO. El Targúm de Yonatán añade: Si el pájaro vuelve el mismo día, es signo de que el enfermo no se ha resignado y la enfermedad lo afectará de nuevo.

8 – ENTONCES AQUEL QUE SE PURIFICA LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE RAERÁ TODO SU PELO, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA PURO: Y DESPUES DE ESTO PODRÁ ENTRAR EN EL CAMPAMENTO; MAS HABITARA FUERA DE SU TIENDA SIETE DIAS.

8 – Y SE BAÑARA EN AGUA Y QUEDARA PURO. La Ley liga todo acto de purificación al elemento del agua. “Es imposible para cualquiera que haya contraído una impureza ritual purificarse sino es por medio del agua” . La profunda significación del baño ritual ha sido demostrada en nuestros Com. Exo. XXIX, 4 y Lev. XI, 32. Sumergirse en este baño significa volver al estado de pureza original, tal como era al principio de la Creación y como atestigua la Toráh: “Y el Espíritu Divino flotaba sobre la superficie de las aguas” (Gén. I, 2).

9 – Y SUCEDERÁ QUE AL SEPTIMO DIA VOLVERÁ A RAERSE TODO SU PELO, ASI DE SU CABEZA COMO DE SU BARBA Y LAS CEJAS DE SUS OJOS; EN FIN, RAERÁ TODO SU PELO; LUEGO LAVARA SU VESTIMENTA; BAÑARA TAMBIEN SU CUERPO EN EL AGUA Y QUEDARA PURO.

9 – RAERÁ TODO SU PELO. El rasurado integral tiene como finalidad hacer que los leprosos tomen conciencia de la renovación completa a la que llegan gracias al acto de purificación. “El debe sentirse como si hubiera venido al mundo en ese momento y como si sus cabellos fueran a empezar a nacer. El inaugura una nueva fase de su vida”. Cf. Com. supra XIII, 33 la explicación de Rabí Menajém Méndel Schneherson (shelitáh).

10 – Y EL DIA OCTAVO TOMARA DOS CORDEROS SIN TACHA, Y UNA CORDERA DEL PRIMER AÑO SIN TACHA, Y UNA OFRENDA VEGETAL DE TRES DECIMAS DE UN EFA DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE, Y UN LOG DE ACEITE.

10 – Y EL DIA OCTAVO TOMARA DOS CORDEROS SIN TACHA. El procedimiento de purificación indicado hasta aquí tenía como finalidad permitirle al susodicho leproso reintegrarse a la sociedad. Las leyes que siguen hasta el vers. 20 contienen el rito de los sacrificios que debe permitirle tener acceso al interior del Santuario. Es entonces solamente cuando el acto de purificación será concluido por entero. Ver en relación en el Com. XV, 32. Los sacrificios incluyen un cordero destinado al delictivo, {ashám}; un segundo cordero que será ofrecido como holocausto {‘oláh}, y una oveja reservada al sacrificio expiatorio, {jatát}. Cada uno de estos sacrificios se acompaña, según la regla establecida en Núm. XV, 4 de la obligación, {minjáh] compuesta de “un décimo de flor de harina amasada con un cuarto de hin de aceite; además vino como libación, también un cuarto de hin”. Estas últimas ofrendas se exigen para el expiatorio y el delictivo del leproso, lo cual no es el caso de los otros sacrificios de este tipo; (Men. 91a.) Los casos de impureza de {zav vezayáh viyolédet} (enfermedad del flujo del varón o de la hembra, así como de la mujer parida), citados además en las dos Sidrót, exigen igualmente sacrificios de purificación, pero aquellos son mucho más simples y menos onerosos, dado que los temas con que se relacionan están menos cargados de responsabilidad moral que el leproso que ha sido castigado a causa de su comportamiento antisocial.

11- ENTONCES EL SACERDOTE QUE LO PURIFICA, HARÁ QUE EL HOMBRE QUE SE ESTA PURIFICANDO SE PRESENTE, JUNTAMENTE CON AQUELLAS COSAS, DELANTE DE ADONAI, A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION.

12 – LUEGO TOMARA EL SACERDOTE UNO DE LOS CORDEROS Y LO PRESENTARA COMO OFRENDA POR LA CULPA, JUNTAMENTE CON EL LOG DE ACEITE; Y LOS MECERÁ POR OFRENDA MECIDA DELANTE DE ADONAI.

13 – EN SEGUIDA DEGOLLARA EL CORDERO EN EL LUGAR DONDE SE DEGÜELLA LA OFRENDA POR EL PECADO Y EL HOLOCAUSTO, EN EL LUGAR DEL SANTUARIO; PORQUE ASI COMO LA OFRENDA POR EL PECADO ES DEL SACERDOTE, TAMBIEN LO ES LA OFRENDA POR LA CULPA; COSA SACRATISIMA ES.

13 – EN EL LUGAR DONDE SE DEGÜELLA LA OFRENDA POR EL PECADO. Cf. Com. Lev. IV, 24.

14 – DESPUES EL SACERDOTE TOMARA DE LA SANGRE DE LA OFRENDA POR LA CULPA, Y LA PONDRÁ EL SACERDOTE SOBRE EL LOBULO DE LA OREJA DERECHA DE AQUEL QUE SE PURIFICA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU MANO DERECHA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU PIE DERECHO.

14 – SOBRE EL LOBULO DE LA OREJA DERECHA. La misma prescripción se encuentra en Exo. XXIX, 20, después de las leyes relativas al procedimiento de investidura de los Sacerdotes en su sacerdocio, y los motivos indicados en nuestro Com. ibíd. son igualmente aplicables a nuestro caso. El leproso arrepentido y curado de su mancha debe sentir su purificación que le permite tener acceso al Santuario como un tipo de investidura en las funciones sacerdotales.

15 – ENTONCES TOMARA EL SACERDOTE PARTE DEL LOG DE ACEITE Y LO DERRAMARA SOBRE LA PALMA DE SU MANO IZQUIERDA:

16 – Y MOJARA EL SACERDOTE EL DEDO INDICE DERECHO EN EL ACEITE QUE TIENE EN SU PALMA IZQUIERDA, Y CON SU DEDO ROCIARA DEL ACEITE SIETE VECES DELANTE DE ADONAL

17 – Y DE LO QUE SOBRARE DEL ACEITE QUE TIENE EN SU PALMA, PONDRÁ EL SACERDOTE SOBRE EL LOBULO DE LA OREJA DERECHA DEL QUE SE PURIFICA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU MANO DERECHA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU PIE DERECHO, ENCIMA DE LA SANGRE DE LA OFRENDA POR EL PECADO.

18 – Y LO RESTANTE DEL ACEITE QUE HUBIERE EN LA PALMA DEL SACERDOTE, LO PONDRÁ SOBRE LA CABEZA DE AQUEL QUE SE PURIFICA; Y EL SACERDOTE HARÁ EXPIACION POR EL DELANTE DE ADONAI.

19 – ENTONCES EL SACERDOTE SACRIFICARA LA OFRENDA POR EL PECADO, Y HARÁ EXPIACION POR AQUEL QUE SE PURIFICA DE SU INMUNDICIA; Y DESPUES DEGOLLARA EL HOLOCAUSTO.

20 – Y EL SACERDOTE OFRECERÁ EL HOLOCAUSTO Y LA OFRENDA VEGETAL SOBRE EL ALTAR: ASI EL SACERDOTE HARA EXPIACION POR EL; Y QUEDARA PURO.

20 – Y EL SACERDOTE OFRECERÁ EL HOLOCAUSTO Y LA OFRENDA VEGETAL. El hecho de que el leproso tenga que ofrecer tres tipos de sacrificios, el delictivo, el expiatorio y el holocausto, ha sido objeto de numerosos comentarios. Don I. Abarbanel estima que el expiatorio {jatát} está dirigido para expiar los pecados que son la causa de la enfermedad. Pero está precedido del delictivo {ashám} sacrificio destinado a absolver los pecados dubitativos, dado que ciertas faltas se cometen a menudo por error o por ignorancia (Lev. V, 18). El último sacrificio, finalmente, es el holocausto {‘olá} que expresa la voluntad de elevarse hacia Dios después de haber implorado la expiación de los pecados cometidos. Najmánides explica que el {korbán ashám} constituye la expiación de los pecados que han provocado la enfermedad: el {korbán jatát} se ofrece a causa de los pecados que el leproso puede haber cometido durante su enfermedad protestando por los males infligidos por la Providencia. En fin, por medio del {korbán ‘oláh} el oferente se redime para merecer la pureza integral que le permite reintegrarse a su tienda. (Diversos comentaristas, entre los que se encuentran Rabí Moshé Sofér en Responsa Oraj Chayím § 174, dan ciertas variantes en relación a las interpretaciones anteriormente mencionadas).

21 – MAS SI FUERE POBRE, Y SUS RECURSOS NO ALCANZAREN A TANTO, TOME UN CORDERO PARA OFRENDA POR LA CULPA, COMO OFRENDA MECIDA, PARA HACER EXPIACION POR EL, Y LA DECIMA PARTE DE UNA EFA DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE, PARA OFRENDA VEGETAL, Y UN LOG DE ACEITE,

21 – MAS SI FUERE POBRE. Lo mismo que en el dominio material la misma medida no es aplicable al pobre como al rico, así sucede en el dominio de las cosas del espíritu. Cuando el “pobre de espíritu” cumple las Mitzvót simplemente y sin pretensiones, le incumbe al rico, en saber y en inteligencia, llevarlos a cabo con aplicación y minuciosidad. “El rico que ofrece el sacrificio de un pobre, no ha cumplido con su deber”. (Keritút 28a).

Y SUS RECURSOS NO ALCANZAREN A TANTO. La repetición frecuente de fórmulas parecidas en nuestro pasaje nos enseña, según nuestros Sabios, que el estado de fortuna actual del oferente es determinante para su sacrificio, cualesquiera que hayan sido los cambios de fortuna que tuvieron lugar antes o durante su enfermedad.

22 – Y DOS TORTOLAS O DOS PALOMINOS, TALES A CUALES SUS RECURSOS ALCANZAREN; Y SERVIRÁ EL UNO PARA OFRENDA POR EL PECADO Y EL OTRO PARA HOLOCAUSTO,

23 – LAS CUALES OFRENDAS LLEVARA AL SACERDOTE, AL OCTAVO DM PARA SU PURIFICACION, A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION, DELANTE DE ADONAL

24 – ENTONCES EL SACERDOTE TOMARA EL CORDERO DE LA OFRENDA POR LA CULPA Y EL LOG DE ACEITE, Y LOS MECERÁ EL SACERDOTE POR OFRENDA MECIDA DELAN-TE DE ADONAI.

25 – LUEGO DEGOLLARA EL CORDERO DE LA OFRENDA POR LA CULPA; Y TOMARA EL SACERDOTE DE LA SANGRE DE LA OFRENDA POR LA CULPA, Y LA PONDRÁ SOBRE EL LOBULO DE LA OREJA DERECHA DE AQUEL QUE SE PURIFICA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU MANO DERECHA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU PIE DERECHO.

26 – Y EL SACERDOTE DERRAMARA PARTE DEL ACEITE SOBRE LA PALMA DE SU MANO IZQUIERDA;

27 – Y CON SU DEDO INDICE DERECHO EL SACERDOTE ROCIARA DEL ACEITE QUE TIENE EN SU PALMA IZQUIER-DA SIETE VECES DELANTE DE ADONAI.

28 – ENTONCES EL SACERDOTE PONDRÁ DEL ACEITE QUE TIENE EN SU PALMA SOBRE EL LOBULO DE LA OREJA DERECHA DE AQUEL QUE SE PURIFICA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU MANO DERECHA, Y SOBRE EL DEDO PULGAR DE SU PIE DERECHO, ENCIMA DEL LUGAR DONDE SE PUSO LA SANGRE DE LA OFRENDA POR LA CULPA.

29 – Y LO RESTANTE DEL ACEITE QUE HUBIERE EN LA PALMA DEL SACERDOTE, LO PONDRÁ SOBRE LA CABEZA DE AQUEL QUE SE PURIFICA: HACIENDO ASI EXPIACION POR EL DELANTE DE ADONAI.

30 – EN SEGUIDA OFRECERÁ UNA DE LAS TORTOLAS, O DE LOS PALOMINOS, OFRENDAS A QUE ALCANZAREN SUS RECURSOS;

31 – (SI, A QUE ALCANZAREN SUS RECURSOS), LA UNA PARA OFRENDA POR EL PECADO, Y LA OTRA PARA HOLOCAUSTO, ADEMAS DE LA OFRENDA VEGETAL. ASI EL SACERDOTE HARÁ EXPIACION POR AQUEL QUE SE PURIFICA, DELANTE DE ADONAI.

32 – ESTA ES LA LEY EN CUANTO AL QUE TIENE LLAGA DE LEPRA, CUYOS RECURSOS NO ALCANZAN A MAS PARA SU PURIFICACION”.

33 – Y HABLO ADONAI A MOSHE Y AHARON, DICIENDO:

33 – Y HABLO ADONAI A MOSHE Y AHARON. Cf. Com. XIII, 1.

34 – CUANDO HUBIEREIS ENTRADO EN LA TIERRA DE KENA'AN, QUE OS DARE EN POSESION, Y YO PUSIERE LLAGA DE LEPRA EN ALGUNA CASA DE LA TIERRA DE VUESTRA POSESION;

34 – CUANDO HUBIEREIS ENTRADO EN LA TIERRA DE KENA'AN. La plaga de la lepra no se manifiesta sino en Tierra Santa, declara Najmánides, dado que se trata de un fenómeno de carácter sobrenatural (Cf. Com. XIII, 47). Ahora bien, los prodigios de este tipo, signo de la solicitud particular del Eterno, están reservados a la Tierra donde la Shejináh habita cerca de los hombres. Esa es la razón por la cual el Medrásh introduce estas consideraciones sobre nuestro pasaje, invocando el versículo del Salmista: {karóv Adonái…}, el Eterno está cerca de quienes lo invocan, de aquellos que lo llaman con sinceridad (CXLV, 18). Esta proximidad, es la condición de la manifestación Divina dirigida a individuos bajo forma de señales que se sitúan más allá del orden natural. Sin embargo, Rabí S.R. Hirsch hace valer un argumento de carácter moral para explicar la limitación de ciertas afecciones leprosas en Tierra Santa: “El comportamiento social del judío es, en efecto, la parte de su carácter que es más fácilmente vulnerable a la influencia nefasta del medio. No faltan ejemplos que nos muestren que los individuos que han sabido guardar su fiel vinculación a la Ley, se han plegado, en su actitud en relación con el prójimo, a las exigencias de su época, cuando sin embargo ellos se oponían a la enseñanza de la Toráh. No se puede exigir un comportamiento perfecto sino cuando todas las condiciones previas se reúnan. Y este no será el caso hasta que llegue la época en la que el Pueblo de Israel, reunido alrededor de su Santuario en Tierra Santa, pueda consagrarse a su perfeccionamiento moral”.

Y YO PUSIERE. Cuando el texto bíblico, usa en general la forma pasiva, cuando se trata de una aparición súbita (la casa será afectada), el término empleado aquí, implica que el fenómeno se debe a una intervención directa del Eterno: Yo infligiré. La fórmula no es condicional, expresa una certidumbre. Además, el giro de la frase es tal, que parece querer anunciar una buena nueva: “Cuando lleguéis al país de Kená'an…. pondré la plaga en vuestra casa…” Según una interpretación Medráshica en el Lev. Rabbá, que establece una relación entre los {nig'é batím… manchas de las casas} y las manchas que se manifestaron en los Santuarios de Jerusalén, la buena nueva estaría relacionada con el anuncio que en caso de castigos futuros que se les infligiera a los hijos de Israel, la cólera Divina destruiría los edificios del Templo, es decir, contra los bosques y las piedras, pero no contra los seres vivos, como Rashí destaca al principio de Salmos LXXIX. Sobre la significación de este Medrásh, ver nuestro Com. infra vers. 44. Sin embargo, Rashí explica como sigue: Es un anuncio para ellos, que las plagas atacarían las casas, pues los Amoreos habían escondido sus tesoros de oro en las paredes de sus casas, durante los cuarenta años que los Israelitas estuvieron en el desierto, y como consecuencia de la plaga se demolería la casa y se encontrarían estos tesoros. Pero este motivo se considera insuficiente por parte de Rabí Shim'ón Bar Yojái, dado que él no explica la exigencia de la Toráh, de recoger, para la reconstrucción de la casa demolida, “otras piedra que se colocaran en el lugar de las primeras y otro mortero que se recogerá para reconstruir la casa” (vers. 42). Esta prescripción muestra la evidencia que el objetivo perseguido no es solamente la demolición de la casa, sino el abandono total de todos sus elementos de construcción. Rabí Shim'ón va todavía más lejos y declara que es indispensable, para transformar el país de Kená'an en Tierra Santa, eliminar la impureza kena'anea, hasta en los últimos lugares más secretos, es decir, en las paredes de las casas. Cuando una casa está impregnada de un espíritu impuro, no sirve para nada limpiarla, es necesario demolerla, tirar sus piedras y su mortero, después, reconstruir una nueva casa en su lugar. El espíritu de impureza, nos enseña aquí la Toráh, penetra por todas partes, contamina todo y mancha todo. Si se quiere edificar una Tierra Santa, es necesario hacer desaparecer todos los últimos vestigios de impureza y volver a empezarlo todo, desde la base, con un espíritu de santidad. He aquí porque la Toráh proclama solemnemente: “Cuando lleguéis al país de Kená'an (este nombre es sinónimo de impureza y de abominación) pondré la lepra en la casa… el Sacerdote vendrá, se demolerá la casa: se llevarán fuera de la ciudad, en un lugar impuro las piedras, la madera y todas las junturas de la casa” (Zóhar). Los Tanaítas, Rabí Ell'ézer Ben Zadok y Rabí Shim'ón Ben Yehudáh, reportan en efecto, haber visto en Kená'an ruinas y escombros de antiguas casa leprosas (Sanh. 71a).

EN ALGUNA CASA DE LA TIERRA DE VUESTRA POSESION. Excluyendo Jerusalén.

35 – ENTONCES VENDRÁ AQUEL DE QUIEN FUERE LA CASA, Y DARÁ AVISO AL SACERDOTE, DICIENDO: ME PARECE QUE HAY COMO LLAGA DE LEPRA EN MI CASA.

35 – AQUEL DE QUIEN FUERE LA CASA. Nuestro versículo trata de una casa establecida por un judío, pues, no obstante lo que acaba de ser expuesto y conforme a nuestras observaciones en Com. XIII, 2, las afecciones leprosas pueden deberse a causas diferentes. En la Escuela de Rabí Yishma'él se le daba a las palabras: {ashér lo ha-báyit… aquel de quien fuere la casa} la significación de “el que se destina su casa sólo para sí”, y se concluía que el egoísmo y la malevolencia en relación con el prójimo son motivos de “la lepra de las casas” (‘Arajín 16a). “El propietario no quiere prestar sus objetos y dice que él no tiene ninguno. Vendrá un día en que tendrá que vaciar la casa y exponer su bien públicamente” (Yomá 11b). El egoísmo es un vicio que corrompe la atmósfera de la casa y que daña incluso sus paredes.

ME PARECE QUE HAY COMO LLAGA DE LEPRA. Rashí explica: “Incluso si él es un sabio y si él sabe que es verdaderamente una plaga, él no decidirá por esta única razón, diciendo yo he observado una plaga, sino más bien: yo he observado como una plaga”. Citemos, entre los otros motivos de esta forma dubitativa resumidos en Nega'ím XIII, 5 la opinión de Rabí S. Edels que la atribuye al temor “de abrir su boca para el mal, (al tiftáj pé}. Pero, esta forma hace alusión a las fuerzas del mal que reinan en el mundo, oponiéndose a las del bien. El hombre creyente, no las considera invencibles. El sabe que las puede dominar con la ayuda de Dios. El adopta también, al hablar del mal, un lenguaje marcado de una completa reserva: “me parece que hay una plaga en la casa”.

36 – POR LO CUAL MANDARA EL SACERDOTE QUE DESOCUPEN LA CASA, ANTES DE QUE EL SACERDOTE ENTRE A EXAMINAR LA LLAGA, PARA QUE TODO LO QUE HUBIERE EN LA CASA NO QUEDE CONTAMINADO; Y DESPUES DE ESTO ENTRARA EL SACERDOTE A VER LA CASA.

36 – ANTES DE QUE EL SACERDOTE ENTRE. Rashí: Pues por el tiempo que el Sacerdote no se haya preocupado de eso, no hay ley de impureza. Cf. Com. supra XIII,12-14.

PARA QUE TODO LO QUE HUBIERE EN LA CASA NO QUEDE CONTAMINADO. Rashí explica: ¿Qué quiere evitarnos la Toráh? Si se trata de recipientes sumergibles, se les podrá sumergir y se volverán puros. Si se trata de alimentos sólidos o líquidos, se les podrá consumir en los días de impureza. La Toráh sólo ha querido conservar los recipientes de arcilla, que no tienen purificación por inmersión. Rabí Meír, que es el autor de esta sentencia en Mishnáh Nega'ím XII, 5 continúa en estos términos: Si la Toráh se preocupa tanto por los bienes de poco valor, cuánto se preocupará por los bienes de mucho valor. Si ella tiene tanta preocupación por los bienes pecuniarios, cuánta no tendrá por la vida de sus hijos e hijas. Si tanto le preocupa los derechos del culpable, cuanto más no tendrá por los del justo. Cf Com. Gén. XXXII, 25.

37 – LUEGO MIRARA LA LLAGA; Y SI VIERE QUE LA LLAGA ESTA EN LAS PAREDES DE LA CASA, EN FORMA DE DEPRESIONES VERDOSAS O ROJIZAS, QUE PARECEN ESTAR MAS HUNDIDAS QUE LA PARED;

38 – EL SACERDOTE SALDRÁ FUERA DE LA CASA HASTA LA ENTRADA DE ELLA; Y HARÁ CERRAR LA CASA POR SIETE DIAS.

39 – Y VOLVERÁ EL SACERDOTE AL DM SEPTIMO; Y SI VIERE QUE HA CUNDIDO LA LLAGA EN LAS PAREDES DE LA CASA,

40 – EL SACERDOTE MANDARA ARRANCAR LAS PIEDRAS EN QUE ESTUVIERE LA LLAGA Y ARROJARLAS FUERA DE LA CIUDAD EN LUGAR INMUNDO.

41 – LUEGO HARA RASPAR LA CASA POR DENTRO TODO EN DERREDOR (DE LA LLAGA) Y EL POLVO QUE HUBIEREN QUITADO RASPANDO, LO ECHARAN FUERA DE LA CIUDAD EN LUGAR INMUNDO.

42 – TOMARAN ENTONCES OTRAS PIEDRAS Y LAS VOLVERAN A PONER EN LUGAR DE AQUELLAS PIEDRAS, Y TOMARAN OTRA MEZCLA Y REVOCARAN (RENOVARAN) LA CASA.

43 – MAS SI VOLVIERE LA LLAGA A BROTAR EN LA CASA, DESPUES DE ARRANCADAS LAS PIEDRAS Y TRAS HABER RASPADO LA CASA Y DESPUES DE HABERLA REVOCADO, (RENOVADO)

44 – ENTONCES ENTRARA EL SACERDOTE, Y SI VIERE QUE LA LLAGA HA CUNDIDO EN LA CASA, ES LEPRA INVETERADA EN LA CASA; ESTA ES INMUNDA,

44 – Y SI VIERE QUE LA LLAGA HA CUNDIDO EN LA CASA. Rashí, reporta la enseñanza de nuestros Sabios  relativa al caso no previsto en la Toráh, que la llaga ha conservado su aspecto durante la primera semana. Entonces se le dará una tercera semana, como se desprende de una analogía verbal {guezeráh shavá} de (zu hí shiváh, zu hí biáh} explicada en Talmúd ‘Eruvín 51a. Si la plaga continúa conservando su aspecto, la casa será declarada pura. No obstante, esta conclusión, no se menciona en el texto y ella reposa en una deducción de nuestros Sabios. Rabí Moshé Sofér explica este hecho refiriéndose a la interpretación alegórica de nuestro pasaje en el Lev. Rabbá. “La casa del país que usted poseerá” hace alusión, según esta concepción, al {Bet ha-Mikdásh} en la casa del Templo de Jerusalén; “el que sea dueño de la casa”, a saber el Santo, Bendito Sea, “declarará al Sacerdote”, alusión a Yirmiyáhu, el Sacerdote (I,1), diciendo “me pareció que había como una plaga en la casa”, lo cual se relaciona con “el ídolo de los celos irritantes” (Yejezkél VIII, 3) erigido por el rey Menashéh en el interior del Templo. Yirmiyáhu, el Sacerdote, debe intervenir entonces y cumplir su misión profética. “Mira, Yo te he designado hoy a las naciones y a los reinos, para quitar y para demoler, y para hacer y para destruir, para construir y para plantar” (I, 10). Si “la plaga continúa extendiéndose en la casa”, esta se volverá impura y tendrá que ser demolida. Se construirá una nueva casa, pero “si la plaga vuelve a comenzar a desarrollarse en esta casa”, será destruida de nuevo. Estas destrucciones sucesivas, hacen alusión a los dos Templos abatidos. No obstante, la ley prevé la espera de una tercera semana, a fin de la cual se puede edificar una nueva casa completamente pura y esta construcción corresponde a la del tercer Templo. Pero esta perspectiva después de un último período de espera, no está especificada claramente en el texto; no se hace sino una ligera alusión a este respecto. El advenimiento del tercer Templo, también permanece rodeado del secreto del porvenir. Conviene en este contexto, interpretar la expresión: {venatatí neg'á tzará'at… y pondré llaga de lepra} en el sentido de: Yo permitiré que la afección leprosa se forme. El verbo a veces está usado en esta concepción, Cf. Gén. XX, 6 y Núm. XXI, 23. Sobre la concepción según la cual el Eterno permite que el mal se realice, ver Sucáh 52b, para el comentario del término {vaashér ha-re'óti… y lo que dañe}  Mijá 1V,6).

45 – POR LO CUAL DERRIBARAN AQUELLA CASA; Y SUS PIEDRAS Y SUS MADERAS Y TODO EL ESCOMBRO DE LA CASA, LO SACARAN FUERA DE LA CIUDAD, A LUGAR INMUNDO.

45 – DERRIBARAN LA CASA, Y SUS PIEDRAS Y SUS MADERAS. Puesto que no ha habido jamás ni habrá ninguna casa leprosa, según la opinión de ciertos maestros, expresada en el Talmúd Sanh. 71a, ¿por qué se ha escrito, pues, este capítulo? Estos maestros responden: Para que se estudie y para que seamos recompensados. Esta frase se entiende como una recomendación de aprender la lección moral de estos versículos, para la vida pública y privada. Rabí Moshé Alshéj sigue esta vía en su comentario de nuestra sección. Para él, la primera enseñanza del capítulo sobre la lepra de las casas, es que todos debemos estar atentos a la aparición de una brecha en el interior de la sociedad, pues, cuando la sociedad está dañada, incluso por una plaga benigna, esta puede extenderse; también, desde que aparece, el que la percibe debe denunciar el mal: “Como una plaga ha aparecido en la casa”. Pero es necesario sin desmantelar, nos indica la Toráh, examinar la naturaleza de la plaga. Pues si no se libera a la sociedad de la impureza, del vicio, ésta se extenderá por toda la casa. Y si, al cabo de ocho días de cierre, la plaga se ha seguido extendiendo, no nos queda más que arrancar de la sociedad, las raíces del mal. No obstante, también hay un grado de corrupción y de perversión que ningún remedio local limitado sabría corregir. En este caso, conviene hacer lo que nos indica nuestro versículo: Se demolerá la casa, sus piedras y sus maderas y toda la tierra de la casa….

46 – Y EL QUE ENTRARE A LA CASA DURANTE LOS DL4S QUE ESTUVIERE CLAUSURADA, PERMANECERÁ IMPURO HASTA LA TARDE.

47 – ASIMISMO EL QUE SE ACOSTARE EN AQUELLA CASA, LAVARA SUS VESTIDOS; TAMBIEN EL QUE COMIERE EN AQUELLA CASA LAVARA SUS VESTIDOS.

48 – EMPERO SI AL ENTRAR EL SACERDOTE VIERE QUE NO HA CUNDIDO LA PLAGA EN LA CASA, DESPUES DE REVOCADA (RENOVADA), EL SACERDOTE DECLARARA PURA LA CASA, PORQUE HA SANADO LA LLAGA.

49 – ENTONCES, PARA PURIFICAR LA CASA, TOMARA DOS AVECILLAS, Y MADERA DE CEDRO, Y TELA CARMESI, E HISOPO;

49 – MADERA DE CEDRO, Y TELA CARMESI, E HISOPO. Cf. Com. sobre vers. 4.

50 – Y DEGOLLARA UNA DE LAS AVECILLAS EN UNA VASIJA DE BARRO, CON AGUA MANANTIAL.

51- LUEGO TOMARA LA MADERA DE CEDRO Y EL HISOPO Y LA TELA CARMESI, JUNTAMENTE CON LA AVECILLA VIVA, Y LOS MOJARA EN LA SANGRE DE LA AVECILLA DEGOLLADA Y EN EL AGUA MANANTIAL Y ROCIARA LA CASA SIETE VECES.

52 – ASI PURIFICARA LA CASA CON LA SANGRE DE LA AVECILLA, Y CON EL AGUA MANANTIAL, Y CON LA AVECILLA VIVA, Y CON LA MADERA DE CEDRO, Y CON EL HISOPO Y CON LA TELA CARMESL

53 – LUEGO SOLTARA LA AVECILLA VIVA FUERA DE LA CIUDAD, SOBRE EL HAZ DEL CAMPO. ASI HARÁ EXPIACION POR LA CASA, LA CUAL QUEDARA PURA.

53 – SOLTARA LA AVECILLA VIVA FUERA DE LA CIUDAD. Anteriormente, en el vers. 7, el texto indica, en ocasión de la purificación del leproso, que el pájaro vivo, debe dejarse en el campo. La diferencia se explica por el hecho de que la lepra de las casas no tiene lugar sino en Tierra Santa, como se dice expresamente en el vers. 34, mientras que las afecciones leprosas de la piel se manifestaban ya anteriormente, durante la permanencia del Pueblo en el desierto. Eso es por lo que el pájaro se suelta en el campo, mientras que se suelta fuera de la ciudad” en el caso de la lepra de las casas, reservada a la Tierra Santa. (Una diferencia análoga aparece entre el vers. 3: (el mijútz la majané… fuera del campamento) y el vers. 45: (el mijútz la'ír… fuera de la ciudad).

Estas definiciones reafirman la teoría de la crítica bíblica, según la cual, el Libro del Levítico fue reeditado y publicado en su mayor parte por Ezrá [Ha-Sofér] y su Escuela, hacia el año 444 antes de la era ordinaria. En su polémica muy detallada contra la tesis de la crítica bíblica, en el curso de la cual tiende a demostrar el origen Mosaico del Levítico, David Hoffman cita este argumento que viene a añadirse a otras numerosa pruebas (Lev. Tomo I pág. 15).

54 – ESTA ES LA LEY ACERCA DE TODA SUERTE DE LLAGA DE LEPRA, Y DE TODA SUERTE DE TIÑA,

55 – Y DE LA LEPRA DEL VESTIDO, Y DE LA CASA,

56 – Y DE LA HINCHAZON, Y DE LA ERUPCION, Y DE LA MANCHA RELUCIENTE:

57 – PARA INDICAR CUANDO ES INMUNDO Y CUANDO ES PURO. ESTA ES LA LEY RESPECTO DE LA LEPRA”.

 CAPITULO XV

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE Y AHARON, DICIENDO:

1- Y HABLO ADONAI A MOSHE Y AHARON. Este último capítulo de la Sidrá de {Metzor'á} trata de una nueva serie de casos de impureza ritual. Existen tres categorías de impureza corporal: la que proviene de un cadáver humano o el cadáver de un animal; la que proviene de un ser vivo, {niddáh, zav, zaláh, yolédet} y la que emana de las afecciones leprosas, (tzara'át). En el primero de estos casos, el hombre impuro debe ser retirado del recinto Sagrado, {majanéh Shejináh… campamento Divino}; en el segundo caso, se le volverá a retirar fuera del campamento de los Levitas; y en el último caso, de los tres campamentos de todo Israel. Estas medidas reflejan el grado de gravedad de cada una de las tres categorías.

2 – HABLAD A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DECIDLES: CUALQUIER HOMBRE QUE MANARA FLUJO DE SU CARNE. SU FLUJO SERA INMUNDO.

2 – HABLAD A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DECIDLES. No se encuentra en ninguna parte de la Toráh el término {vaamarté: alehém… y decídles}. La expresión habitual es {lemór… para decirles}. Al final del capítulo, Moshé y Aharón reciben un nuevo mandato: {vehiz-hartém}, poned en guardia a los hijos de Israel, en relación con su mancha. Esta insistencia en comunicarles las leyes contenidas en este capítulo, así como sus detalles, con claridad y severidad, puede explicarse por el hecho de que la enseñanza pública de estas leyes, puede parecerle indecente a ciertos oídos sensibles. Estas se relacionan, en efecto, con fenómenos sexuales de la vida íntima, tales como los flujos muco-espermáticos y menstruales, normales o anormales, considerados como causas de impureza más o menos graves. El legislador se expresa aquí con claridad y sin rodeos. Pues el objetivo final de estas leyes no es ni más ni menos que la santidad de nuestra vida y la de la Nación de Israel. También, todas las indicaciones necesarias se dan sin falsa moderación, en un espíritu de pureza que les resta cualquier carácter vulgar y grosero. Además, los Sabios del Medrásh, afirman que estos fragmentos de la Toráh que “aparecen feos y negros como el cuervo, después de la lectura pública” (parafraseando el versículo del Cántico V, II: {shejorót ka-‘orév} son particularmente “agradables” al Eterno (la palabra {‘orév… cuervo} se toma en el sentido de {ve'areváh… agradable}, Malají III, 4). La prueba de esto es que las prescripciones que se relacionan con el flujo del hombre y el de la mujer, {zav vezaváh}, se alinean en dos fragmentos sucesivos mientras que éstas hubieran podido estar bastante bien tratadas en un mismo pasaje.

A LOS HIJOS DE ISRAEL. Esta ley no se dirige a los gentiles. (El decreto que otorga al {noj-rí… gentil} el carácter de {zav} es de origen Rabínico. Niddáh 34a). La impureza y su corolario, la santidad, no tienen justificación, sino relativamente, en una Nación que posee un Santuario en el cual reside la santidad. Allá donde no hay santidad, no hay impureza, y no queda más entonces, que una vida instintiva de los sentidos, cercana al nivel del animal, que no conocerá jamás las aspiraciones de un ideal moral. Pero, para alcanzar estas cumbres de santidad, es necesario antes haber franqueado las pruebas de la impureza y haberse elevado hasta el grado de la purificación.

CUALQUIER HOMBRE. La fórmula {ish ish} sobren-tiende, incluso un niño. De hecho declaran los Sabios del Medrásh, son los jóvenes en primer lugar, los que están afectados por las Leyes relativas a las enfermedades que expanden la impureza. En relación con esto, ellos citan el último capítulo del Libro del Eclesiastés que describe los males y las pruebas que afectan al hombre de edad madura, así como a los viejos, después de haber, antes, exhortado al joven en estos términos: “Acúerdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes de que lleguen los días malos y los años en que tú digas: ellos ya no me gustan…” (Ecl. XII,1). Los Sabios explican que los males y las pruebas que se le infligen al hombre de edad madura vienen del exterior y esto las vuelve más difíciles de curar, mientras que los pecados de la juventud son castigados por afecciones o enfermedades que provienen de la propia carne, lo cual hace que su tratamiento sea más fácil. Eso es por lo que la Toráh comienza este capítulo subrayando {mibesaró}, el mal viene de su propia carne. Se ha destacado, además, que las dos letras de la palabra {zav} corresponden a las iniciales de las dos palabras {zejór bor-éja}: Acuérdate de tu Creador..”., etc. como se decía anteriormente).

FLUJO DE SU CARNE. Rashí explica que se trata de un flujo proveniente del órgano genital. El flujo que cae en gotas, se parece “al agua de pasta de cebada diluida, que es igual a la clara de un huevo podrido”, y se diferencia de la materia seminal ordinaria, {shijvát zér'a}, que es viscosa como la clara de un huevo y que no está podrido. Esta anomalía proviene de una afección o una alteración de los órganos genitales, y Najmánides. Rabí Bajyéh y otros la califican de enfermedad grave y contagiosa. El carácter de impureza está ligado a esta afección malsana; no interviene cuando el flujo se debe al efecto de otra enfermedad o al exceso de alimentos, de bebidas, de fatiga o de una fantasía impura. Es precisamente este origen malsano, el que necesita, por parte del enfermo, de la ofrenda expiatoria al final de su curación, dado que la Toráh considera cualquier enfermedad como una prueba o un castigo infligido al pecador para expiar sus faltas. El sacrificio “lo absolverá de su flujo frente al Eterno” y será acompañado de un holocausto, ofrecido como homenaje de gratitud por la salud y la pureza reencontradas (Najmánides.).

3 – Y ESTA SERA SU INMUNDICIA A CAUSA DE SU FLUJO, YA SEA QUE SU CARNE MANE SU FLUJO, YA SEA QUE ESTE OBSTRUIDA SU CARNE A CAUSA DE SU FLUJO: (DE CUALQUIER MODO) SU INMUNDICIA ES.

3 – SU CARNE MANE SU FLUJO. Rashí explica que dos apariciones {reiyót} del flujo hacen impuro al hombre; y tres, necesitan la ofrenda de un sacrificio, y estas apariciones pueden tener lugar el mismo día. En la mujer además, el grado de impureza depende del número de días durante los cuales se ha producido el flujo. El flujo del hombre aparece igualmente más intensamente, de manera que su purificación debe efectuarse en “aguas vivas”, {mayim jayím} (vers. 13), es decir, en un agua de manantial (lo cual representa un caso único) mientras que es suficiente con un {mekór mayím… fuente de agua} para el flujo de la mujer (Cf. mientras tanto Yoré Deá § 201, al principio). Estas diferencias se explican por el hecho de que el flujo  representa para el hombre una anomalía completa, mientras que este no constituye para la mujer más que una afección suplementaria como prolongación de sus menstruaciones habituales. Los sacrificios que se ofrecen son, sin embargo, idénticos.

4 – TODO LECHO SOBRE EL CUAL SE ACOSTARE EL QUE PADECE FLUJO, QUEDARA INMUNDO; Y CADA MUEBLE EN QUE SENTARE, QUEDARA INMUNDO.

4 – TODO LECHO SOBRE EL CUAL SE ACOSTARE. Los casos de impureza de {zav vezaváh niddáh viyolédet. flujo, la mujer impura y la parida} tienen como característica el comunicar la impureza en Nishkáv umosháq, el lecho y el asiento, y esta impureza es del grado de (ay ha-tum'áh) (mientras que ella no es más que {rishón… primero) cerca del {metzor'á… leproso). Ella le comunica la mancha a “quienquiera que toque el lecho del que tenga el flujo… o que toque su asiento, su cuerpo, o un objeto colocado debajo de él, o que toque (o lleve) su saliva, etc., “como se ha especificado en el comentario de Rashí. Estos ejemplos muestran como la Ley trata de alejar a todo individuo del menor contacto, aunque fuera indirecto, con las manchas y las emanaciones impuras que provengan de un ser vivo, sea hombre o mujer. En ciertos aspectos, estas formas de impureza, tienen repercusiones más lejanas que la impureza que emana de un cadáver, pues vienen de un ser humano que piensa y que es responsable de su persona.

5 – Y CUALQUIER PERSONA QUE TOCARE SU LECHO, LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDA HASTA LA TARDE.

6 – ADEMAS, EL QUE SE SENTARE SOBRE EL MUEBLE EN QUE SE HAYA SENTADO EL QUE PADECE FLUJO, LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

7 – TAMBIEN EL QUE TOCARE CUALQUIER PARTE DEL CUERPO DE AQUEL QUE PADECE FLUJO, LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

8 – Y SI EL QUE TIENE EL FLUJO ESCUPIERE EN PERSONA PURA, ESTA LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDA HASTA LA TARDE.

9 – Y CUALQUIER MONTURA EN QUE CABALGARE EL QUE PADECE FLUJO, QUEDARA INMUNDA.

10 – Y TODA PERSONA QUE TOCARE CUALQUIER COSA QUE HUBIERE ESTADO DEBAJO DE EL, QUEDARA INMUNDA HASTA LA TARDE. ASI TAMBIEN EL QUE LLEVA-RE AQUELLAS COSAS, LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

11 – Y TODO AQUEL A QUIEN TOCARE EL QUE PADECE FLUJO, ANTES DE HABERSE LAVADO ESTE LAS MANOS CON AGUA, EL LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

12 – Y LA VASIJA DE BARRO QUE HUBIERE TOCADO EL QUE PADECE FLUJO, SERA QUEBRADA, Y TODO UTENSILIO DE MADERA SERA ENJUAGADO CON AGUA.

13 – Y CUANDO EL QUE PADECE FLUJO SANARE DE SU FLUJO, HA DE CONTAR SIETE DIAS PARA SU PURIFICA-CION; Y LAVARA SUS VESTIDOS, Y BAÑARA SU CUERPO EN AGUA MANANTIAL, Y QUEDARA PURO.

14 – ENTONCES AL OCTAVO DM TOMARA PARA SI DOS TORTOLAS, O DOS PALOMINOS, Y SE PRESENTARA DELANTE DE ADONAI A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION, Y LOS DARÁ AL SACERDOTE:

14 – DOS TORTOLAS O DOS PALOMINOS. Este grupo de pájaros se llama {kán}, nido de pájaro, en el lenguaje Mishnáico y es de acuerdo con las prescripciones que se relacionan con él, así como a los preceptos que conciernen al comienzo de los menstruos, que Rabí Eli'ézer hace alusión observando: {kinín upit-jé niddáh}, son esenciales de Halajót {gufé halajót} dado que contienen en los tratados de la Ley Oral, numerosos casos de detalles bastantes complejos (Avót III, 23). Ellas representan igualmente, además “partes esenciales de las leyes”, pues ellas proporcionan la llave del acceso a la pureza levítica (y al levantamiento de la pena de cercenamiento, {karét}, a pesar del tema escabroso y aparentemente poco decente de las menstruaciones y no obstante, por otra parte, la ofrenda modesta del sacrificio de las aves. Sobre la significación de estos sacrificios, ver nuestros Com. sobre XV,32.

15 – Y EL SACERDOTE LOS OFRECERÁ, EL UNO PARA OFRENDA POR EL PECADO Y EL OTRO PARA HOLOCAUSTO; Y (ASI) EL SACERDOTE HARÁ EXPIACION POR EL DELANTE DE ADONAI, A CAUSA DE SU FLUJO.

16 – EL HOMBRE, SIEMPRE QUE TUVIERE POLUCION, BAÑARA EN AGUA TODO SU CUERPO, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

16 – POLUCION. Según Rabí A. Ibn Ezrá, se trata de una pérdida involuntaria después de una contaminación nocturna. Esta pérdida, explica Najmánides, resulta de un fenómeno natural, consecuencia de las leyes de reproducción. Pero, no se puede evitar que conlleve un estado de impureza ritual. Rabí Yehudáh Haleví, Racanati y otros encuentran en esto el motivo por referencia a {tum-át met}, con la impureza del cadáver. Pues la materia seminal que escapa del cuerpo sin servir a la fecundación, puede calificarse de “materia muerta” (Kuzári II, 60).

Sin embargo, aparece en el vers. 18 que la materia seminal, incluso expulsada voluntariamente por el coito está considerada como una fuente de impureza ritual y Rashí explica que ése es un secreto Divino, {gezerát ha-mélej}, cuya causa es de orden dogmático. No obstante, la masturbación y la fantasía impura o libidinosa que provocan {hotzaát zér'a lebataláh} es donde se afinca el estigma del pecado. El Shulján ‘Arúj proclama, su pecado es más grave que todas las violaciones de la Toráh, y es por lo que está prohibido el onanismo (Even Ha'ézer § 23). Tal vez se deba a esta gravedad excepcional que la Toráh ordene para la purificación en la inmersión en el agua de “todo su cuerpo, {et kol bessaró}, fórmula que no emplea en ningún otro caso de impureza, aunque según ciertos puntos de vista, las prescripciones relacionadas con {tum-át shijvát zér'a} sean menos rigurosas que las que le interesan a {zav vezaváh}. Se admitirá que sólo la inmersión completa en el elemento de la pureza original, puede lavarle al individuo sus manchas morales y espirituales, y borrar los últimos vestigios del flujo de esperma. Sin embargo, esta inmersión no se exige de una manera absoluta. No tiene lugar sino cuando el individuo debe entrar en contacto con objetos o alimentos que exijan la pureza ritual {‘osék betaharót} o cuando se trata de un Sacerdote, en el caso en el que éste quiera consumir la Terumáh o carne de los sacrificios. La inmersión no es obligatoria para el que lleva el carácter de {julín}. Está igualmente permitido leer la Toráh y recitar las oraciones de la Shem'a y del Shemonéh Essré en estado de impureza (Ber. 22a; Cf. sobre vers. 18; Maimónides).

No fue hasta el siglo quinto de la era actual que Ezrá [Ha-sofér] decretó la prohibición para los hombres que se volvieron impuros debido a una contaminación nocturna, {bá'al kéri}, de estudiar la Toráh y de recitar la oración antes de la inmersión. Esta medida se inscribe en el cuadro de un vasto programa destinado a poner freno a la ola de matrimonios con mujeres paganas que irrumpian en las Comunidades Judías en la época de Ezrá. Había sido constatado que la costumbre de tener relaciones con las mujeres judías era una de las razones de su abandono [de hacer Teviláh] También se exigió el acto de inmersión para todo {bá'al kéri}  previo a la oración y a los estudios de la Toráh “a fin de limitar, especialmente para los {talmidé jajarním… estudiosos de la Toráh} las relaciones conyugales. Pero esta medida fue abolida muy pronto, porque la mayor parte de la comunidad judía no podía someterse a su rigor. Sin embargo, siguió usándose en Shin'ar y en Sefarad, donde se practicaba la inmersión antes de la oración, a fin de que pareciese digna al Eterno” (Oraj Chayím § 88 y Rambám, Hil. Tefiláh IV, 6). Ocurrió lo mismo en la secta de los Esenios a principios de nuestra era, donde la práctica de {tovlé shajrít} quedó en vigor de conformidad con su programa de austeridad. También recomienda el principio de la inmersión  antes de la oración de la mañana.

17 – TAMBIEN TODA ROPA Y TODA PIEL, SOBRE LA CUAL ESTUVIERE POLUCION, SERA LAVADA CON AGUA, Y QUEDARA INMUNDA HASTA LA TARDE.

18 – LA MUJER TAMBIEN CON QUIEN SE ACOSTARE EL HOMBRE QUE TUVIERE LA POLUCION, UNA Y OTRO SE BAÑARAN EN AGUA Y QUEDARAN INMUNDOS HASTA LA TARDE.

18 – INMUNDOS HASTA LA TARDE. La impureza de {shijvát zér'a} se le propaga a la mujer en el grado de {av ha- tum-áh} aunque “este contacto sea interior” (Rashí). Se propaga igualmente “a cualquier tela, piel, donde se hallara esta materia”. Sin embargo, a pesar de la gravedad de esta mancha, el {bá'al kéri} está autorizado a recitar y a estudiar la Toráh (Oraj Chayím § 88 ). Pues, decía Rabí Yehudáh Ben Betherá, “las palabras de la Toráh no aceptan la impureza. Se comparan con el fuego, en efecto (Yirmiyáhu XXIII, 29). Ahora bien, así como el fuego no acepta la impureza, tampoco ésta acepta el fuego” (Ber. 22a). La palabra Divina posee un grado de pureza que es inaccesible a cualquier impureza, como a cualquier tentativa de alteración o de falsificación. Permanece pura para siempre. Un ejemplo parecido, se nos presenta en relación con la vida de Jerusalén. La Villa Santa permanece fuera y por encima de las leyes relacionadas con los {nega'ím}, las plagas impuras y {‘ir ha-nidájat}, la villa proscrita, que la Toráh menciona en el Deut. XIII, 13-19 (B.K. 82b). Ella está como inmunizada contra la impureza y la perversión; conserva para siempre su carácter original, a pesar de los múltiples ataques que tienden a desfigurarla. Cf. Com. Gén. XXVIII, 19.

19 – ASIMISMO LA MUJER CUANDO TUVIERE FLUJO, SIENDO DE SANGRE EL FLUJO EN SU CARNE, POR ESPACIO DE SIETE DIAS ESTARÁ EN SU IMPUREZA Y TODO AQUEL QUE LA TOCARE, QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

19 – LA MUJER CUANDO TUVIERE FLUJO. Este pasaje trata del flujo de sangre impura, durante el período de la menstruación, mientras que el que le sucede, se relaciona con el flujo fuera de este período. Los Sabios han procedido, sin embargo, a una unificación de las leyes relacionadas con estos dos casos, dada su complejidad y el peligro de confusión en la aplicación de las prescripciones correctas, en uno u otro de estos períodos. Este reglamento es la causa de las leyes que están en vigor actualmente para el período de vida. Rabí Ya'akóv Ben Asher, el autor de Túr Yoré De ‘áh, se expresa así, en relación con este tema: “Cuando aumentaron las dificultades del exilio, cuando las tribulaciones se multiplicaron y los corazones se volvieron a afligir, los Sabios temieron que pudieran producirse errores en el cómputo de los días considerados como puros, mientras que en realidad eran impuros. Ahora bien, como cualquier error en este aspecto puede conllevar un {isúr karét}, la pena de cercenamiento, decretaron de una manera general, que la menor pérdida de sangre impura exige, para volver al estado de pureza, que se cumpla con un período de siete días puros, previos a la inmersión” (§ 183).

POR ESPACIO DE SIETE DIAS ESTARÁ EN SU IMPUREZA. Inspirándose en su perspectiva cosmológica, los autores cabalistas, consideran la dualidad de los sexos, como correspondiente a la dualidad de los astros en las esferas superiores. El sol, fuente de toda la energía, invariable en su poder iluminador, representa el principio masculino: es “semejante al joven esposo que sale de la cámara nupcial” (Salm. XIX,6). La luna conoce, por el contrario, los períodos mensuales del eclipse, en los que parece ocultarse a su compañero, para enseguida volver a él e ir a su encuentro. Son estas relaciones de estos dos “grandes astros”, que constituyen la prefiguración del principio masculino y el principio femenino. Las reglas periódicas de la mujer están inscritas en las leyes de la creación (Racanati). Esta explicación de orden puramente natural, encuentra su complemento en el motivo siguiente de carácter sicológico. Partiendo del fenómeno natural de las reglas periódicas, la Ley religiosa ha instituido una regulación de las relaciones entre los esposos, que tienen como consecuencia, detener los grandes peligros que acechan al amor conyugal, que son el exceso y la costumbre. Esta ley fija un ciclo de doce días partiendo del comienzo de la regla, durante los cuales todas las relaciones íntimas están prohibidas para los esposos. Al final de este ciclo, la mujer, después de haberse purificado mediante el baño ritual, se entrega a su marido. Así el período, que tiene un promedio de cinco días, es prolongado por otro período de siete días llamados, los “días de la pureza”. Este ciclo de doce días en total, está rodeado de gran número de reglas, de manera que el espíritu de santidad que emana de la religión, ilumina incluso estas regiones de la vida puramente física y las envuelve con toda su dignidad. A la terminación de los doce días de abstinencia y de espera, la mujer reaparece frente a su marido deseable como cuando era su prometida. Rabí Meír decía: ¿Por qué ordena la Toráh los siete días suplementarios (además de los cinco días de la duración de la regla)? Porque el marido está habituado a su mujer y para que se acostumbre a estar sin ella. Que ella permanezca impura durante siete días más, para que le sea tan querida como el día en que ella entró en el lecho nupcial” (Niddáh 31b).

Ciertamente, la duración de los doce días podría, parecerles a algunos, de una duración bastante prolongada. Pero es necesario reconocer que establece, en las relaciones entre los esposos, un ritmo que se armoniza perfectamente con las dos grandes determinaciones, de las que es menester substraerse: EL EXCESO DE PASION Y LA FRIALDAD DEL HABITO. Este ciclo responde enteramente a las necesidades más íntimas de la fisiología y la sicología.

20 – AQUELLO TAMBIEN EN QUE ELLA SE ACOSTARE DURANTE SU IMPUREZA, QUEDARA INMUNDO; Y TODO AQUELLO EN QUE SE SENTARE QUEDARA INMUNDO.

20 – TODO AQUELLO EN QUE SE SENTARE QUEDARA INMUNDO. A raíz del rechazo de [la Matriarca] Raquel, de levantarse delante de su padre, alegando su condición física, Najmánides describe cómo en otro tiempo se mantenía alejadas a las mujeres durante el período de la menstruación. Ellas se quedaban en sus tiendas y no se les dirigía la palabra, y no se caminaba sobre sus pasos [detrás de ellas] (Gén. XXXI, 35). Estas disposiciones — observa, sin embargo, Rabí Moshé Sofér — ya no son válidas en nuestros días, en los que las condiciones fisiológicas no son las mismas que antes.

21 – TAMBIEN TODO AQUEL QUE TOCARE SU LECHO, LAVARA SUS VESTIDOS Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

21 – TODO AQUEL QUE TOCARE SU LECHO LAVARA SUS VESTIDOS Y SE BAÑARA EN AGUA. La obligación de bañarse se repite en el siguiente versículo para cualquiera que toque el mueble en el que ella hubiera estado sentada o acostada, y continúa con nuevos casos en los versículos siguientes. Pero estas obligaciones no conciernen al hombre que se ha vuelto impuro por contacto directo o indirecto de la mujer niddáh. Ninguna obligación aparece, por el contrario, en este pasaje, sin embargo fundamental, en cuanto a la inmersión de la mujer, y esta obligación no es el resultado sino de una conclusión posterior que se basa en el hecho de que el hombre que toque su lecho se bañara en agua (Gaón Rabí Yehudaí, citado por Rabí Bajyéh). Se constata de una manera general, que los diferentes casos de purificación por inmersión, estipulados por la Toráh se relacionan con los hombres y no con mujeres. Es por lo tanto, la {teviláh} la inmersión de la mujer niddáh en el baño ritual, la fuente perpetua de santidad que reina en la vida conyugal en el hogar judío y la que inspira la educación judía de los hijos. Podremos concluir entonces con Rabí Bajyéh, que la discreción de la Toráh está a la medida de la santidad del tema. Mientras más sagrado sea el tema más lo cubrirá la Toráh de un velo púdico. Ella se contenta con insinuarlo con alusionés (Lev. XXIII, 24). En cuanto a la cuestión de saber por qué la Toráh le concede tanta importancia a la inmersión en un baño ritual, ya que las exigencias de la higiene y de la limpieza pueden satisfacerse con cualquier otro baño, hemos expuesto las causas en nuestros Com. Exo. XXIX, 4 y Lev. XI, 32.

22 – ADEMAS TODO AQUEL QUE TOCARE CUALQUIER MUEBLE EN QUE ELLA SE HAYA SENTADO, LAVARA SUS VESTIDOS, Y SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

23 – Y SI ALGUNA COSA ESTUVIERE SOBRE LA CAMA, O SOBRE EL MUEBLE DONDE ELLA SE HAYA SENTADO, CUALQUIERA QUE LA TOCARE, QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

24 – Y SI DE MANERA ALGUNA SE ACOSTARE VARON CON ELLA, Y VINIERE SOBRE EL LA INMUNDICIA DE ELLA, QUEDARA INMUNDO SIETE DIAS; Y TODO LECHO EN QUE EL SE ACOSTARE QUEDARA INMUNDO.

24 – Y SI DE MANERA ALGUNA SE ACOSTARE VARON CON ELLA. Contrariamente a otros casos de impureza ritual contenidos en los dos Sidrót, la Toráh no prescribe ningún sacrificio para la mujer niddáh al final de su purificación. El ‘flujo de su sangre” — nos explicará Najmánides — es en efecto un fenómeno normal de la naturaleza femenina. En revancha, la mujer que experimenta el flujo sanguíneo “fuera de la época de su aislamiento” ofrece su sacrificio (vers. 30), dado que este flujo es una anomalía, que puede obedecer a causas de orden moral. Cf. sin embargo, Com. sobre el vers. 32, para una opinión divergente.

25 – ASIMISMO CUANDO UNA MUJER PADECIERE FLUJO DE SU SANGRE POR MUCHOS DIAS; FUERA DEL TIEMPO DE SU MENSTRUACION, O CUANDO TUVIERE FLUJO MAS ALLA DEL TIEMPO DEL FLUJO DE SU INMUNDICIA, TODOS LOS DIAS DEL FLUJO DE SU IMPUREZA SERÁN COMO LOS DEL FLUJO MENSTRUAL: ELLA QUEDARA INMUNDA.

25 – POR MUCHOS DIAS. No se trata sino de tres días, dirá Rashí citando la interpretación de Sifrá. Para la mujer que tiene el flujo, los tres días parecen, sin embargo, como muchos días a causa de la abstinencia y del aislamiento que exigen (Tanjumáh).

26 – CUALQUIER LECHO EN QUE SE ACOSTARE TODO EL TIEMPO DE SU FLUJO, LE SERA COMO EL LECHO DE SU IMPUREZA; Y TODO MUEBLE EN QUE SE SENTARE, QUEDARA INMUNDO, LO MISMO QUE EN LA INMUNDICIA DE SU MENSTRUACION.

27 – TAMBIEN CUALQUIERA QUE TOCARE AQUELLAS COSAS QUEDARA INMUNDO, Y LAVARA SUS VESTIDOS, SE BAÑARA EN AGUA, Y QUEDARA INMUNDO HASTA LA TARDE.

28 – Y CUANDO ELLA SANARE DE SU FLUJO, CONTARA PARA SI SIETE DIAS, DESPUES DE LOS CUALES QUEDARA PURA.

28 – CONTARA PARA SI SIETE DIAS. Esta cuenta será hecha {la}, sólo por ella, y su marido se fiará de sus declaraciones, como lo confirma la Mishnáh Ket. 72a. Los Tosafistas observan que esta ley nos enseña, la receptibilidad de un testigo único, cuando se trate de actos o de objetos prohibidos {isurím}, pero no en los asuntos de derecho civil y penal, etc. (Guittín 2b). Ver también Oraj Chayim § 437,4 en cuanto a la defensa de Jamétz en Pésaj. La mujer es digna de confianza en estos dos casos, aunque se trate de {isuré karét}.

QUEDARA PURA. La evacuación de la sangre impura de las reglas periódicas y el aseo y proceso de purificación que sigue, son necesarios para que el embrión pueda formarse, a partir de la sangre pura de la madre. Rabí Bajyéh hace la comparación con un cuchillo que no brilla sino hasta que se le ha quitado toda traza de herrumbre. Cf. Com. Gén. XXV, 25.

29 – Y AL OCTAVO DIA TOMARA PARA SI DOS TORTOLAS O DOS PALOMINOS, Y LOS TRAERÁ AL SACERDOTE, A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION.

29 – TOMARA PARA SI DOS TORTOLAS. Cf. Com. sobre el vers. 24.

30 – Y EL SACERDOTE OFRECERÁ EL UNO PARA OFRENDA POR EL PECADO Y EL OTRO PARA HOLOCAUSTO; Y ASI EL SACERDOTE HARÁ EXPIACION POR ELLA DELANTE DE ADONAI, A CAUSA DEL FLUJO DE SU INMUNDICIA.

31 – DE ESTA MANERA SEPARAREIS A LOS HIJOS DE ISRAEL DE SU INMUNDICIA, PARA QUE NO MUERAN POR SU INMUNDICIA, CUANDO CONTAMINEN MI TABERNÁCULO QUE ESTA EN MEDIO DE ELLOS.

31 – DE ESTA MANERA SEPARAREIS A LOS HIJOS DE ISRAEL DE SU INMUNDICIA. Dado que la palabra {vehiz-hartém… separaréis} está escrita sin la {hé}, no se deriva del verbo {zahér}, enseñar, poner en guardia, pero como Rashí indica, del Hif'il {hezír} alejar, hacer abstención. Se trata de la abstinencia de las relaciones conyugales, cierto tiempo antes del presunto comienzo de las reglas periódicas. Este período de abstinencia es una precaución suplementaria destinada a evitar el menor riesgo de contacto con una mujer en estado de niddáh. La búsqueda de la santidad que se manifiesta en esta disposición de los Rabinos, representa en cierta forma, la coronación de la vida moral de los hijos de Israel. Nuestro versículo puede traducirse en efecto: Coronaréis a los hijos de Israel (por abstinencia) de su impureza. (La palabra {vehiz-hartém} es afín con la raíz {nézer, zér} la corona).

PARA QUE NO MUERAN POR SU INMUNDICIA. Rashí observa: la pena de aislamiento para el que trasmita la impureza al Santuario, se llama “pena de muerte”. Nuestro versículo se relaciona en efecto con el pecado cometido por el que entra en el Santuario en estado de impureza levítica y lo hace impuro, de esta forma. Ahora bien, este pecado está culpado con la pena de cercenamiento, {karét}, (según Núm. XIX, 13) mientras que en nuestro versículo esta pena “se llama pena de muerte”. Najmánides ve en esta circunstancia, la prueba de que la pena de {karét} significa en ciertos casos el aislamiento del alma de la vida del más allá, y al mismo tiempo la muerte física del pecador. Visto desde este ángulo, se comprenderá que la Toráh enfatiza la pena de muerte como castigo por el pecado de {tum-át mikdásh}, dado que ella invocará a continuación la muerte de los hijos de Aharón. Ahora bien, el pecado que ellos habían cometido había sido según Rabí Leví (citado en Lev. Rabbá cap. 20), el de entrar en el Santuario en estado de impureza. “Ellos no se habían lavado las manos ni los pies para entrar en la Tienda de Reunión” (Exo. XXX, 19). Nuestro versículo explica entonces, por qué debieron experimentar la muerte física, aunque la Toráh le atribuye a su pecado la pena de {karét}. Y al terminar la Sidrá por la palabra {temeáh… impura) (a pesar de la tendencia de querer evitar clausurar una Sidrá por una palabra de mal augurio), la Toráh nos exhorta con una gran llamada a nuestra atención: ¡Es la impureza ritual la que le causó la muerte a los dos hijos Aharón!

CUANDO CONTAMINEN MI TABERNACULO QUE ESTA EN MEDIO DE ELLOS. Mi residencia se encuentra en el medio de ellos aunque sean impuros, comenta Medr. Sifrá. Ella permanece entre ellos, prosigue el Medrásh Tanjumáh, porque su impureza es como la de la mujer en estado de niddáh, como subraya el Profeta Yejezkél: “cuando la casa de Israel habitaba en su país, ellos la mancharon con su conducta y con sus obras: como la mancha de la mujer impura, {ke-tum-át ha-niddáh}, tal fue su conducta ante Mí” (Yejezkél XXXVI, 17). Si su impureza hubiera sido de la naturaleza de las que se adquieren mediante un cadáver, {tum-át met}, y que le prohíbe a un Sacerdote entrar en su recinto, el Eterno no hubiera permitido que Su residencia quedara entre ellos. Pero ésta es la de la mujer niddáh y la misma no le prohíbe ni al Sumo Sacerdote, {kohén gadól}, el entrar en su casa. También la residencia de la Shejináh queda en medio de los hijos de Israel aunque ellos sean impuros. Cf. Com. XVI, 16. La Historia Judía ha conocido épocas fastas en las que el Pueblo entero se había elevado al nivel de la pureza integral. Tal fue el caso entonces de la promulgación de la Toráh en el Monte Sinái, como se ha observado en Com. Exo. XIX, 11. Rabí Shim'ón Bar Yojái le atribuye a esta época, el homenaje expresado en el Cantar de los Cantares: “Toda tú eres hermosa, oh amada mía, y no hay mancha en ti” (IV, 7). Pero el pecado no tardó en infiltrarse en el seno de la comunidad y se oyó entonces repicar la orden: Que se saque del lugar a todo individuo leproso, o con flujo, o manchado por un cadáver (Núm. V, 2). Los períodos de grandeza y de decadencia se sucedieron así en la historia de nuestro Pueblo, y el Medrásh (Lev. Rabbá cap. 18) da los ejemplos indicados. Sin embargo, es el Profeta Yejezkél el que previendo el porvenir mesiánico, anuncia que la purificación definitiva se efectuará al final de los tiempos por el Eterno mismo: “Yo os regaré con aguas puras para que se hagan puros; yo os purificaré de todas vuestras manchas y de todas vuestras abominaciones” (XXXVI, 25).

32 – ESTA ES LA LEY RESPECTO DEL QUE PADECE FLUJO, Y DE AQUEL DE QUIEN SALE POLUCION, DE TAL MODO QUE SE CONTAMINE CON ELLA;

32 – ESTA ES LA LEY RESPECTO DEL QUE PADECE FLUJO. El Talmúd enseña en el Tratado Nedarím 35b que esta fórmula general comprende tanto al menor como al adulto. Se deduce, declara Rabí Yojanán, que los sacrificios que se van a ofrecer no están condicionados por {dá'at}, la voluntad consciente, contrariamente a la regla general. En efecto, explica Rabénu Nissím, estos sacrificios no se ofrecen como los otros para expiar un pecado; tampoco exigen {dá'at}. Intervienen después de los actos de purificación propiamente dichos y son necesarios para autorizar al individuo a entrar en el interior del Santuario o a consumir la carne sagrada. Parece así, que la pureza levítica, no es sino una etapa previa al acceso de las esferas de santidad, y la segunda etapa no puede franquearse sino por medio de una nueva {kaparáh} “, es decir, es una expiación general que comprende las faltas y pecados que hubieran quedado desconocidos, y preparando al individuo interiormente para alcanzar el supremo escalón. Estas disposiciones, marcan la progresión del estado de {taharáh… pureza} al de {kedusháh… santidad} y ellas recuerdan la ley codificada por Maimónides según la cual, el acceso a la Alianza con el Eterno, exige la ofrenda de sacrificios ( Cf. Com. Exo. XIX, 14). La Toráh no se contenta con indicarnos los medios de llegar al estado de pureza levítica, nos traza igualmente las vías que conducen a las cimas de la santidad y que exigen nuevos sacrificios. Estas reflexiones se relacionan sin distinción con los sacrificios ofrecidos, después de volver al estado de pureza, por {zav vezaváh metzor'á veyolédet} aunque las leyes de purificación contenidas en nuestras dos Sidrót sólo contemplan en último lugar el acceso del Santuario y el derecho a participar en las obras sagradas: “Sólo una cosa le pido al Eterno, que yo deseo en este instante, permanecer en la Casa del Eterno todos los días de mi vida, contemplar el esplendor del Eterno y frecuentar Su Santuario” (Salm. XXVII, 4).

33 – TAMBIEN DE LA MUJER QUE ESTA ENFERMA DE SU MENSTRUACION, Y DE AQUEL QUE PADECE FLUJO, SEA VARON O SEA HEMBRA, Y DE AQUEL QUE SE ACUESTE CON MUJER INMUNDA.

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