Parashat Emor

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Posted on mayo 11, 2017

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EMOR

CAPITULO XXI

1 – Y DIJO ADONAI A MOSHE: “HABLA A LOS SACERDOTES, HIJOS DE AHARON, Y DILES: POR UN MUERTO DE SU PUEBLO [EL SACERDOTE] NO SE IMPURIFICARA,

1 – HABLA A LOS SACERDOTES. La santidad, que la Legislación Judía eleva al rango de institución, se desarrolla, partiendo de la base de la Nación, hasta la cima donde se sitúa el Sumo Sacerdote. Esta le impone normas particulares a cada uno de los tres niveles constituidos por los Israelitas, los Levitas y los Cohaním. En el curso de las Sidrót del Levítico, después de haber especificado los deberes de santidad de las primeras de estas categorías, la Toráh se dirige a los Cohaním para adjudicarles las órdenes que les conciernen. Este concepto de la progresión gradual del nivel de santidad, es propio de la Filosofía Judía, toda impregnada de la doctrina de la evolución sucesiva de las esferas de emanación. La santidad, que es un factor potencial “sui generis” emana de las esferas trascendentes del mundo metafísico y se extiende en círculos concéntricos. Encontramos otro ejemplo en los grados de santidad que se elevan, partiendo de la Tierra Santa hasta el Sancta Sanctórum, en el interior del Templo, como la Mishnáh Kelím I, 5 lo detalla. El principio [de la progresión gradual] reaparece finalmente, en la evolución del tiempo, que comprende, partiendo de los días de semana corrientes épocas cada vez más sagradas, para alcanzar finalmente el hecho de la santidad del Día de Kipúr. La Legislación nos presenta así, el cuadro de una jerarquía de orden moral y espiritual que comprende, no sólo a la organización de la sociedad sino igualmente las dimensiones del tiempo y del espacio. Las estructuras de la sociedad, se conciben a imagen de la naturaleza. Nos encontramos en efecto, el cuadro de una vasta jerarquía minuciosamente organizada, a todas las escalas de la creación. Su ritmo armonioso está garantizado por un juego de conjunto en el cual participan, en su orden preestablecido y en su lugar determinado, todos sus diferentes elementos. Este esquema sirve de modelo a la organización de la sociedad.

Y DILES. Rashí, citando a Sifrá, explica la fórmula poco habitual: {emór… ve-amartá} en este sentido. Diles a los sacerdotes (a cada uno de ellos), tú les dirás (vale decir, a los niños). Los sacerdotes deben velar por la santidad de la familia, poniendo en guardia a cada uno de sus hijos, contra la impureza ritual. Maimónides precisa en referencia a la puntualización del Talmúd (Yeb. 114a): “Los Cohaním adultos, no deben exponer a los niños a la impureza ritual. Sin embargo, las autoridades religiosas, no están obligadas a intervenir cuando un niño va, de propio grado, a contraer una impureza. Corresponde al padre educar a su hijo, según las leyes de la santidad”. Esta regla de conducta que los Rabinos repiten igualmente en ocasión de ciertas leyes relacionadas con los alimentos, (ibíd.) se aplica, de una manera general, a todas las prohibiciones de la Toráh como lo destaca Najmánides. No obstante, esta interpretación Talmúdica, numerosos exegetas han creído descubrir en la triple repetición del verbo {amór} el indicio de que numerosos Cohaním tenían la costumbre de asumir, a causa de su bondad natural, los últimos deberes en relación con los muertos, llegando incluso a rasurarse la cabeza y a sajarce la carne, en su honor. Pero el Zóhar recuerda que el verbo {emór} sobrentiende un lenguaje expresado en un tono dulce (Rashí, Exodo XIX, 3). Es el tono que convierte a los Cohaním, cuyo servicio debe efectuarse en silencio, {belájash}, como se ha observado en Com. Lev. X, 9. El recinto sagrado donde se desenvuelve su sacerdocio, refleja las esferas de pureza celestial, sobre las que reina el silencio del absoluto. Eso es por lo que la Toráh introduce este importante capítulo repitiendo la palabra {emór} en tres ocasiones. Para los Sabios del Medrásh, en fin, la repetición subraya la importancia que la Toráh le asignan a la trasmisión de las leyes de pureza ritual, de padre a hijo. La salvaguardia de esta pureza, le incumbe a todas las generaciones de Cohaním, sin relación con la presencia o la ausencia del Templo de Jerusalén. La pureza ritual constituye en efecto, el aporte personal de los Cohaním y esta les confiere una dignidad permanente, independiente de su título de nobleza hereditaria, que los habilita para el ejercicio del sacerdocio y del servicio de sacrificios (Najmánides).

POR UN MUERTO DE SU PUEBLO [EL SACERDOTE] NO SE IMPURIFICARA. La Tradición explica que la mancha [la impureza] se contrae por contacto directo o indirecto con un cadáver. El cuerpo desprovisto de alma, precisa el Zóhar, es una fuente de impureza levítica. Esta idea se ajusta con la expresada por Rabí S.R. Hirsch y está expresada en estos términos en nuestros Com. Lev. XI, 39: “La muerte es el símbolo de la materia despojada del alma y del espíritu. Ella representa la naturaleza física bajo su forma más absoluta y constituye la negación de la libertad moral que la vida nos ofrece y que se encuentra en la base del servicio a Dios y de nuestra facultad, para elevarnos hacia el ideal sagrado. Eso es por lo que la vida constituye el trampolín de la santidad, mientras que su polo negativo, donde reina la naturaleza inanimada, que reduce al hombre a la impotencia, es la fuente de toda impureza”. El contraste es sorprendente entre esta ley dirigida a los Sacerdotes y a las costumbres religiosas de otros pueblos, que llaman precisamente al Sacerdote a la cabecera del moribundo o, como en Egipto, identificando el reino de los Sacerdotes con el de los muertos. El pensamiento pagano establece el reino de Dios al final del reino del hombre. Opone el Poder Divino a la insignificancia total del hombre y desemboca en la conclusión de que la existencia humana no tiene valor, que sólo es una fase que debe pasarse, sobrepasarse y vencerse lo más pronto posible, con el mínimo de pérdida. La Toráh piensa de una manera diferente. El Sacerdote no debe enseñar cómo morir, sino cómo vivir. En el momento en que los hermanos del moribundo se reúnen a su cabecera, el Sacerdote permanece alejado, manifestando que la idea sagrada, la misión inmortal, no debe ser llevada hacia la muerte. No es pues, por miedo al contagio, como ciertos afirman, o por un desinterés altanero de origen secular, sino para atestiguar la perennidad de nuestro ideal, que el Sacerdote permanece alejado de la muerte. No es sino cuando las obligaciones de esposo, hermano, de hijo o de padre lo llaman a su deber familiar, que el Sacerdote le cederá el paso al siguiente pariente. (Rabí S. R. Hirsch). Colocándose desde un punto de vista diferente, Rabí Leví enfatiza la relación del comienzo de nuestra Sidrá con el último versículo de la Sidrá precedente, que contiene la prohibición de recurrir a las evocaciones y las artes adivinatorias. La Toráh aborrece estos métodos ocultos que toman prestadas vías impuras y tenebrosas, y designa a los Cohaním como los Maestros del Pensamiento Judío auténtico, los intérpretes de la Palabra Divina y son la fuente de comunicación, gracias a los Urím y Tummím del Sumo Sacerdote, al manifestar los proyectos Providenciales ignorados por los hombres. Los manda a velar por su pureza ritual y por su nobleza familiar y de no alejarse jamás de la vía de santidad que ilumina la luz del espíritu Divino. El ejemplo del rey Shaúl, el binyaminíta, ilustra estas relaciones. Este fue a consultar a la nigromántica a Endor (I Shemuel XXVIII, 7) e hizo abatir a los Sacerdotes del Eterno en Nov (ibíd. XXII, 17). Lev. Rabbá.

2 – SALVO POR SU PARIENTE MUY CERCANO, COMO SU MADRE, O SU PADRE, O SU HIJO, O SU HIJA, O SU HERMANO;

2 – POR SU PARIENTE. Rashí explica: “Su parentela (propiamente su carne) no es otra que su esposa” (Cf. Malbím). Se ha demostrado en nuestros Com. Lev. XX, 10 que las relaciones ligadas por alianzas no ceden en nada ante las que se basan en la consanguinidad. La esposa se coloca así sobre la misma base que los consanguíneos; pero Rashí no deja de señalarnos que (vers. 4) que esta ley no se aplica a una mujer que el Sacerdote no debiera desposar, por formar parte de las mujeres que le son prohibidas al pontífice.

3 – TAMBIEN POR UNA HERMANA SUYA, VIRGEN, QUE VIVE JUNTO A EL, QUE NO HA SIDO CASADA, POR ELLA, PODRÁ IMPURIFICARSE.

3 – POR UNA HERMANA SUYA, VIRGEN. El Zóhar interpreta este versículo en el sentido alegórico. El Eterno le concede a la Comunidad de Israel el “status” de “hermana” a causa del afecto que le tiene, como lo indica Rashí en su Com. Cánt. III, 11. Ahora bien, el Eterno no vacila en impurificarse “manchando su ropa” con la sangre de Edóm, cuando viene a vengar el honor de “su hermana” que esta nación ha echado de su país y a la cual le ha incendiado el Santuario (Yeshayáhu LXIII, 3). {láh yitamáh} por ella, Él se hace impuro.

4 – SIENDO HOMBRE PRINCIPAL ENTRE SU PUEBLO NO SE HA DE IMPURIFICAR, HACIENDOSE PROFANO.

5 – NO HAN DE HACER CALVA EN SU CABEZA, NI SE RAERAN LOS BORDES DE LA BARBA, NI HAN DE HACER SAJADURAS EN SU CARNE.

5 – NO HAN DE HACER CALVA EN SU CABEZA. Prohibiciones análogas a las contenidas en este versículo figuran en el cap. XIV del Deuteronomio, pero relacionado con todo Israelita y no solamente con los Sacerdotes. Rashí explica que los pasajes son complementarios, así Maimónides también. El Zóhar indica, sin embargo, que la Toráh insiste más en la prohibición del rasurado y la tonsura para los Sacerdotes, dado que su cabeza ha recibido la unción del aceite sagrado (Exo. XXIX, 7) y que sería impúdico de su parte querer borrar las huellas. Maimónides trata en su Guía de los Descarriados (II, 46) la orden dirigida por Dios al Profeta Yejezkél: “Pásate la navaja por la cabeza y por la barba, etc.” (vers. 1). Ahora bien, el profeta era Sacerdote. Hubiera, por lo tanto, violado doblemente la Ley de Moshé, como Israelita y como Sacerdote (ver en relación con esto las rectificaciones pág. 375 en la edición de la Guía [de los Descarriados traducida por] S. Munk). Maimónides cita: “¡Lejos de Dios entregar a los profetas una risotada para los tontos y un objetivo de burla, y ordenarles que hagan actos de demencia! Pero todo esto solo tuvo lugar en una visión profética. Sólo hay hombres débiles de razonamiento que creen que en estos pasajes el profeta cuenta que se le había ordenado realmente hacer tal cosa y que la ha hecho…”.

NI SE RAERAN LOS BORDES DE SU BARBA. Contrariamente a los Levitas, a quienes se les dio la orden de “pasar la navaja por todo el cuerpo” después de su investidura (Núm. VIII, 7). Racanati destaca que la Toráh emplea en muchas ocasiones el término {taharáh} reza, para caracterizar su estado y su función, mientras que es el término {kedusháh}, santidad el que se cita regularmente en relación con los Cohaním. La pureza es un atributo de alcance negativo; significa la ausencia de mancha, mientras que la santidad implica la elevación de los elementos profanos o impuros al nivel de lo sagrado. Cortar los cabellos al rape significa para los Levitas hacer tabla rasa del pasado y establecer un estado de pureza en el que nada sobresalga ni se destaque. Por el contrario, el hecho de dejarse crecer los cabellos de la barba ilustra la voluntad de no limitar el esfuerzo moral a los órganos del cuerpo, sino más allá de ellos. Los cabellos representan, en efecto, las vías que establecen el nexo con el mundo exterior (Cf. Com. XIX, 27). Y los Cohaním tienen el deber de imprimir el sello de santidad a su alrededor y de elevarse así hasta su ideal. La esencia y los atributos se confunden entonces en un mismo objetivo.

6 – SANTOS HAN DE SER A SU DIOS, Y NO HAN DE PROFANAR EL NOMBRE DE SU DIOS; PORQUE ELLOS SON LOS QUE PRESENTAN LAS OFRENDAS IGNEAS DE ADONAI, EL PAN DE SU DIOS; POR ESTO HAN DE SER SANTOS.

6 – SANTOS HAN DE SER. “Incluso en contra de su opinión, escribe Rashí, el tribunal los obligará a permanecer santos por esto”. La santidad de los Cohaním es, en efecto, un privilegio de nacimiento, concedido por Dios. “Soy Yo, el Eterno, El que os santifica”. Esta dignidad hereditaria es inalienable y permanece en vigor aunque el titular fuera declarado inepto para el servicio de los sacrificios a causa de una tara física, {mum}. Pero está despojado de sus derechos cuando contrae matrimonio ilícito, todo el tiempo que no se ha atenido a obedecer las órdenes del Tribunal (Oraj Chayím § 128). Estas disposiciones generales relativas al estatuto de los Cohaním se aplican, de manera análoga, a los hijos de Israel en un plano nacional. “En efecto, el Pueblo Judío ha sido constituido, desde sus comienzos, “en dinastía de pontífices” {mamléjet kohaním}, ante las naciones (Cf. Com. Exo. XIX, 6). Como el Cohén, el judío no puede substraerse de su vocación natural. Puede, ciertamente, darle la espalda al Judaísmo, pero sigue siendo judío, sin embargo, {afal pí shejatáh Yisraél}. Y volver a ser fiel a Dios y su Ley no cesará jamás de ser el primer deber que emana de su destino judío atribuido por la Providencia” (Rabí S. R. Hirsch).

7 – NO TOMARAN MUJER QUE SEA RAMERA, O DESHONRADA; NI TAMPOCO HAN DE TOMAR MUJER REPUDIADA DE SU MARIDO, PORQUE EL (EL SACERDOTE) ES SANTO PARA SU DIOS.

7 – NO TOMARAN MUJER QUE SEA RAMERA, 0 DESHONRADA. El círculo de matrimonios permitidos se estrecha a medida que uno se eleva en la jerarquía social. Después de haber fijado en los capítulos precedentes los matrimonios prohibidos para cualquier miembro de la Nación Judía, la Toráh añade nuevas prohibiciones para los matrimonios de los Cohaním y limita todavía más al Sumo Sacerdote. No tiene derecho a casarse con una viuda, mientras que este derecho lo tiene el Cohén ordinario. Se le ha ordenado en varias ocasiones casarse sólo con una joven virgen. El principio que preside estas disposiciones matrimoniales es el de {yijús}, es decir, la pureza de origen que confiere la nobleza familiar y en la que la Toráh ve la expresión más pura en el matrimonio con una virgen de ascendencia legítima (ver las causas en Com. vers. 13). Este principio se ha convertido en una de las bases fundamentales de la vida familiar judía, y sus criterios se fijan en detalle en los primeros capítulos del Shulján ‘Arúj, Even Ha'ézer. “El Eterno no deja residir su Shejináh sino en las familias que poseen un {yijús} (Kid. 70a). También los matrimonios contraídos por los Cohaním estaban sometidos en otros tiempos a un examen muy severo. Los candidatos se escogían por unas normas, según las leyes de pureza personal y de pureza de origen (ibíd.) Cf. Com. Exo. VI, 1-4 sobre la observación rigurosa de estas leyes durante el exilio egipcio.

8 – LO CONSIDERARAS COMO SANTO, PORQUE EL ES QUIEN PRESENTA EL PAN DE TU DIOS: POR TANTO LE TENDRÁS POR SANTO, PORQUE SANTO SOY YO, ADONAI, QUE OS SANTIFICO.

8 – EL ES QUIEN PRESENTA EL PAN DE TU DIOS. El texto repite esta motivación que ya había dado anteriormente. Sin duda, los hijos de Israel no se mostraban particularmente respetuosos con respecto a los Cohaním, pues ayudaban a su subsistencia ofreciéndoles regularmente las “veinticuatro deducciones”; {jad matanót kehunáh} eso es por lo que la Toráh enfatiza en que se les confíe a ellos el culto de los sacrificios. Ahora bien, es el ejercicio de este culto, el que atrae la bendición celestial sobre el conjunto de la Nación. Los Cohaním dan más de lo que reciben. El deber de respetar su santidad, sin embargo, no está ligada a su sacerdocio. Subsiste invariablemente, incluso después de terminado el culto de los sacrificios, como el texto lo destaca con las palabras {kadósh yihyéh láj}: seguirá siendo santo para ti.

LE TENDRÁS POR SANTO. Rashí explica: Trátalo con santidad otorgándole prioridad al comenzar cualquier cosa sagrada, y pronunciar la bendición el primero en las comidas. El Shulján ‘Arúj declara: “Está prohibido, incluso en nuestros días, hacerse servir por un Cohén. Actuar así sería como un acto de sacrilegio, a menos que él renuncie al honor que se le debe” (Oraj Chayím § 128,45). El Cohén no puede, ciertamente, abdicar y desistir de sus deberes que emanan de su privilegio por nacimiento, pero él puede, según ciertas opiniones, renunciar a los honores que se le hacen. Maimónides va más allá e impugna este derecho de renuncia. La discusión se prosigue por los comentaristas del Shulján ‘Arúj.

9 – POR LO CUAL SI LA HIJA DE UN SACERDOTE SE PROFANARE, COMETIENDO FORNICACION, ELLA PROFANA A SU PADRE: A FUEGO SERA QUEMADA.

9 – SI LA HIJA DE UN SACERDOTE. Cf. Com. Génesis XXXVIII, 24.

ELLA PROFANA A SU PADRE. Rashí precisa: “Ella lo deshonra y lo entrega al desprecio, pues se dice de él: Maldito el que la ha criado, maldito el que la ha educado”. Este comentario se le atribuye a Rabí Meír (Sanh. 52a) y Rav Ashí deduce que éste considera lícito nombrarlo pecador: hijo de pecador, aunque su padre fuera justo. Pues él estima que el padre lleva parte de responsabilidad en la mala conducta de su hija. Rabí Meír interpreta todavía la palabra {mejalélet} en el sentido de profanar, es decir, que el padre pierde sus derechos a los honores de su rango. El Shulján ‘Arúj (Oraj Chayím ibíd.) estipula conforme a esta opinión: “Algunos dicen que el Cohén, cuya hija se ha convertido o se ha entregado al desenfreno, no tiene más derechos, respecto a su grado de santidad. Los que toman las decisiones observan, sin embargo, que ya no se usa en nuestros días descalificar a un Cohén por motivos de este tipo.

A FUEGO SERA QUEMADA. “Se sabe que cuando el hombre comete un pecado, le da lugar a las fuerzas del mal, que actúan de ahí en adelante con un ardor acrecentado. El único medio de detener un desastre, es entregar la pasión del mal al fuego y servir a Dios con la llama del amor y del entusiasmo”. Cf. Com. Deut. XIII, 17.

10 – Y EL QUE ES (SUMO) SACERDOTE ENTRE SUS HERMANOS, SOBRE CUYA CABEZA HA SIDO DERRAMADO EL ACEITE DE LA UNCION, Y QUE HA SIDO CONSAGRADO PARA VESTIR LAS VESTIMENTAS (DEL SUMO SACERDOTE), NO SE HA DE DESGREÑAR SU CABEZA, NI DESCOSERÁ SUS ROPAS (EN SIGNO DE DUELO),

10 – EL QUE ES (SUMO) SACERDOTE ENTRE SUS HERMANOS. Rabí ‘Akivá enseña que el acercamiento de dos pasajes en la Toráh, permite aplicar ciertas disposiciones contenidas en uno de estos pasajes al otro y viceversa. Pero Rabí Meír objeta que tales acercamientos no son concluyentes, dado que dos pasajes consecutivos a veces “están tan lejos uno del otro, como el oriente de occidente”. Cita entre otros ejemplos, nuestro pasaje que trata del Sumo Pontífice, cuya cabeza lleva la aureola del aceite de unción y que ostenta suntuosas ropas pontificias, al lado de la hija desvergonzada del Sacerdote que merece la pena de muerte. Al acercar estos dos temas que forman un contraste tan grande entre ellos, la Toráh ha querido solamente suscitar la reflexión siguiente: la hija del Sacerdote, debería tener normalmente por objetivo entre sus descendientes un hijo que pueda un día ser Sumo Sacerdote. En lugar de esto, la hija libertina no tiene otro porvenir que perecer en el fuego (Yalkút).

NO SE HA DE DESGREÑAR SU CABEZA. Rashí explica: “El no dejará crecer sus cabellos largos a causa de un duelo, etc”. (Cf. Com. Lev. X, 6).

11 – NI ENTRARA A DONDE HUBIERE CUERPO MUERTO DE NADIE: NI AUN POR SU PADRE NI POR SU MADRE SE HA DE IMPURIFICAR;

11 – NI AUN POR SU PADRE NI POR SU MADRE. Rashí observa: “Este versículo viene para permitirle hacerse impuro por un cadáver desatendido”. En dos oportunidades Rashí había destacado el caso de excepción del {met mitzváh}, válido para todo Cohén. Este caso es un símbolo de la igualdad real que debe reinar entre los judíos. El Sumo Sacerdote, que no debe incluso acercarse a su padre moribundo, está obligado por la ley, si encuentra en su camino, el cadáver abandonado de un muerto desconocido, de ponérselos en sus hombros y llevarlo al cementerio más cercano.

NI AUN POR SU PADRE NI POR SU MADRE SE HA DE IMPURIFICAR. Mientras que el Cohén común tiene el derecho de ponerse impuro por el cadáver de sus padres, el Sumo Sacerdote no se beneficia de esta licencia. Rabí Aharón Ha-Leví explica: “El alma del Sumo Sacerdote planea en las esferas superiores hasta el punto que se siente despegado de las contingencias humanas y que olvida los intereses efímeros de este mundo. Ya no llora por la pérdida de sus más queridos afectos, pues ya se encuentra muy lejos, aún estando vivo todavía y en la tierra”.

12 – NI DEL SANTUARIO SALDRA (EN SU DUELO), NO SEA QUE PROFANE EL SANTUARIO DE SU DIOS; PORQUE EL ACEITE DE LA UNCION DE SU DIOS, QUE ES COMO SU CORONA, ESTA SOBRE EL. YO SOY ADONAI.

12 – NI DEL SANTUARIO SALDRÁ. Significa, en el sentido correcto, que deberá tener, según los términos de Maimónides, una habitación en el interior del Santuario. “Corresponde a su honor y a su dignidad pasar todo el día en el Santuario y abandonarlo sólo por la noche para ir a su domicilio en Jerusalén o por el día una o dos horas”. Pero Rashí cita la interpretación talmúdica que relaciona este versículo con el precedente en sus dos reuniones. Según la primera explicación cuyo autor es Rabí Meír, el texto quiere decir que no abandonará su estado de pureza, {mikdusháto lo yasá}, incluso si su padre o su madre muere. No podrá seguir el entierro sino a distancia, por temor a acercarse en su pena y hacerse impuro (Sanh. 18a).

Rabí Tanjúm establece una relación entre estos dos capítulos de la Toráh que tratan sobre las leyes de pureza y cuya salvaguardia se le confía a los miembros de la tribu de Leví. Se trata de nuestro capítulo y del de la vaca bermeja, {pará adumáh}, (Núm. XIX) que son complementarios. Pues mientras que nuestro capítulo obliga a los Cohaním, con la mayor severidad de velar por su pureza ritual y le prohíbe al Sumo Sacerdote “abandonar su estado de pureza”, el segundo capítulo establece formalmente el caso de excepción. En efecto, cuando un Cohén debe proceder al acto de purificación de un Israelita que se ha vuelto impuro por contacto con un cadáver, éste a su vez se vuelve impuro (ibíd. vers. 8). La Toráh nos enseña aquí que el Cohén tiene el deber de mantenerse puro y santo en todo lo que concierne a su persona, pero no debe vacilar en volverse impuro para ayudar a su prójimo a recobrar su estado de pureza.

13 – Y HA DE TOMAR MUJER CON SU VIRGINIDAD.

13 – HA DE TOMAR MUJER CON SU VIRGINIDAD. Este precepto, repetido en el siguiente versículo, está reconocido como un mandamiento imperativo que forma parte de las Seiscientas Trece Mitzvót. Así, la Toráh le ordena al Sumo Sacerdote que se case. Lo obligan ciertamente, a llevar una vida santa y austera, llegando incluso a prohibirle que salga del Santuario, pero rechaza categóricamente toda idea de celibato del sacerdocio, como ha prescrito la Iglesia a sus Sacerdotes, a causa de “la unión mística” de las funciones eclesiásticas. La orden dada por la Toráh se refiere a una joven mujer virgen. El Zóhar establece con este motivo la comparación con el {koss shel berajáh}, la copa de vino que sirve para la bendición del Shabbat. Debe ser perfecta, ni empañada ni mellada. Ahora bien, la esposa representa igualmente para el marido la fuente de bendición. Eso es por lo que el Sumo Sacerdote, que debe alcanzar la más alta perfección, no debe casarse con una mujer que hubiera conocido a hombres en su pasado. “Se casará con una mujer que sea virgen”.

Por otra parte, el autor del  acentúa la armonía espiritual de los esposos en la unión conyugal. Esta armonía no debe estar alterada por el pensamiento puesto sobre una persona extranjera, hombre o mujer, que uno de los esposos hubiera podido conocer anteriormente. Esa es una de las condiciones requeridas para que los hijos nacidos del acto conyugal sean dignos y normalmente sanos y susceptibles a acceder un día al grado de santidad que distingue a los padres. Eso es por lo que la esposa del Sumo Sacerdote no debe haber conocido a ningún hombre antes de unirse a él.

14 – VIUDA O REPUDIADA, DESHONRADA O RAMERA, A LAS TALES NO HA DE TOMAR; SINO UNA VIRGEN DE ENTRE SU PUEBLO TOMARA POR MUJER SUYA,

14 – VIUDA. Según una frase del Profeta Yejezkél XLIV, 22 que figura en la Haftaráh de nuestra Sidrá, le estaría incluso prohibido a un Cohén común casarse con una viuda; sólo se le permitirá con la viuda de un Cohén. Las explicaciones dadas por el Targúm y Rashí no parecen demostrar porqué. Sin embargo, Rabí Yehudáh adelanta que los Cohaním se abstenían de casarse con una viuda cuyos descendientes fueran de origen dudoso; sólo la viuda de un Cohén ofrecía a sus ojos las garantías requeridas de pureza de origen (Kid. 78b). La prescripción del Profeta reposa, en cualquier caso, sobre una medida de precaución, venida ulteriormente a añadirse a la Ley Mosáica (Hoffman), pero que no se adaptó definitivamente.

UNA VIRGEN DE ENTRE SU PUEBLO. La repetición enseña que no sólo está permitido sino ordenado, que el Sumo Sacerdote se case con una virgen. “La Toráh repite ciertas frases cuando quiere subrayar la importancia del tema” (Najmánides Exo. IV,9). El término {betuláh me ‘amáv} significa, según ciertos exegetas, una virgen de su tribu, pero el Profeta Yejezkél (ibíd.) habla expresamente de una virgen de la casa de Israel. Esta designación viene a excluir una virgen prosélita, salida de una nación extranjera (Rabí A. Ibn Ezrá y Don I. Abarbanel). Los Doctores del Talmúd discuten esta cuestión (Kid. 78a) y la regla fijada según la opinión de Rabí Eli'ézer Ben Ya'akóv que un Sacerdote o Sumo Sacerdote, no puede casarse con una virgen prosélita, pero que el matrimonio con la hija de una prosélita cuyo padre es judío es lícito, así como con la hija de un prosélito cuya madre es judía.

15 – PARA QUE NO PROFANE SU SIMIENTE ENTRE SU PUEBLO; PORQUE YO SOY ADONAI QUE LE SANTIFICO”.

15 – PARA QUE NO PROFANE SU SIMIENTE. En vez de añadirle la preposición {bahén} (por estas mujeres prohibidas), el texto lleva {be ‘amáv} a su Pueblo. El Zóhar interpreta como consecuencia: Al profanar su descendencia (por matrimonios prohibidos) afecta la pureza de todo su Pueblo. Rashí explica, sin embargo, siguiendo la interpretación Talmúdica: “Si él se ha casado con una de las que le están prohibidas, su descendencia salida de esta unión se profana (excluye) de la ley relacionada con la santidad pontifical”. Para las consecuencias, ver el Talmúd, Tratado Kid. 77a.

16 – ASIMISMO HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

17 – HABLA A AHARON Y DILE: CUALQUIER HOMBRE DE TU DESCENDENCIA, EN TODAS GENERACIONES, QUE TUVIERE ALGUN DEFECTO, NO SE HA DE LLEGAR PARA PRESENTAR EL PAN DE SU DIOS;

17 – CUALQUIER HOMBRE DE TU DESCENDENCIA. La fórmula escogida por la Toráh, limita la aplicación de las leyes relativas a las taras físicas, para “la posteridad de Aharón”. En efecto, ésta hace saber que Aharón era un hombre perfecto, sin defecto ni tara. (Najmánides).

18 – PORQUE NINGUN HOMBRE EN QUIEN HUBIERE DEFECTO SE HA DE LLEGAR (A MI ALTAR): NI EL HOMBRE CIEGO, O COJO, O CHATO, O DE ALGUN MIEMBRO DESPROPORCIONADO,

18 – NINGUN HOMBRE EN QUIEN HUBIERE DEFECTO. Rashí da la causa de esta prohibición al referirse a la sentencia del Profeta Malají (I, 8): “¿Cuando venís a inmolarme una bestia ciega, no está mal hecho? ¿No es un mal cuando tratéis un animal lisiado o enfermo? ¡Preséntaselo pues a tu Sátrapa! Tu verás si te da buena acogida y si te testimonia a su favor”. El Profeta trata aquí animales de sacrificio afectados por defectos físicos, pero una conclusión posterior se impone donde se trata de primeros servidores del Templo, afectados de invalidez. Maimónides desarrolla esta idea en estos términos: “Es para honrar el Templo que se ha prescrito honrar a sus servidores… No se debería admitir en el servicio a aquél que tuviera un defecto corporal, y aquí no se trata sólo del que esté afligido por una invalidez, sino que las deformidades también hacían a los Sacerdotes impropios para el servicio; pues el vulgar no aprecia al hombre por su verdadero valor, sino por la perfección de sus miembros y la belleza de su ropa. Todo esto tiene como finalidad el honrar y respetar el Templo por todo el mundo: En cuanto al Levita, que no estaba encargado de ofrecer los sacrificios y que no estaba censado para implorar el perdón de los pecados, sino que su función era recitar los cánticos, no se volvía inepto para el servicio más que perdiendo la voz” (Guía de los Desc. III, 45). Racanati observa respecto a este tema que las invalideces físicas volvían al Cohén inepto para el servicio, pero no al Levita. Sin embargo, el límite de edad de cincuenta años hacía al Levita inepto para el servicio (Núm. VIII, 25), pero no al Cohén. No se le fijaba ningún límite de edad a su sacerdocio. El Levita, que ejerce las funciones de un ministro del culto en el interior del Templo, debe asegurar sus funciones, añade Racanati (167,4) por el tiempo que posea toda su vitalidad y la llama interior.

También debe retirarse a la edad de cincuenta años. Pero el Cohén está llamado a ser el preceptor del Pueblo; mientras más edad tiene, más gana en sabiduría. Lejos de compartir estos puntos de vista racionales, Najmánides adelanta que los defectos corporales hacen al Cohén impropio para el servicio porque ellos son el reflejo de ciertos defectos de orden moral. Esta observación se cita en el Zóhar a nombre de Rabí Yisják, mientras que Rabí Shim'ón Bar Yojái le da a nuestra ley una luz completamente diferente (Zóhar I, 181a). Sitúa la ley relativa a la invalidez, a las deformaciones y malformaciones, del Cohén en el cuadro general del problema del origen del mal, que se plantea igualmente en sus variados aspectos con respecto a la existencia del sufrimiento en el mundo, del mal físico, del mal moral en la naturaleza humana. Las fuerzas del mal existen en la naturaleza y concluyen, en la medida en que obedecen la disciplina común a la salud general. Su presencia es tan necesaria para la armonía de la creación, como la mezcla natural para la solidez de un mineral. Pero la observación de la naturaleza, nos revela que está permitido cierta influencia, en un cuadro limitado y esto en vista de su neutralización. Ahora bien, se alcanza esta meta dejando que este poder se extienda por la cubierta exterior de los objetos y los seres, sin que por esto afecte su alma. El mal afecta al cuerpo pero no el alma: esa es la importante verdad que proclama nuestra Ley. La personalidad del Sacerdote, que es la encarnación de la pureza y de la santidad, no está ciertamente al abrigo de las fechorías del mal. Pero su alma permanece fuera de cualquier esfera, y la Toráh tiende a subrayarlo formalmente, declarando que si el Sacerdote no puede acercarse al altar a causa de su invalidez, debe al menos consumir “el pan de su Dios, que proviene de ofrendas santas y muy santas” (vers. 22). Esta prescripción tiene como objetivo, en efecto, elevar la carne de los animales de sacrificio al nivel de la santidad, gracias a lo cual los oferentes encuentran su expiación: {ha-kohaním ojlím veha-be'alím mit-japerím… los sacerdotes lo comen y sus dueños se purifican}. Pero este fin supone la pureza y la integridad moral del Cohén que la consume. Y al ordenarle precisamente este consumo al Cohén afligido por una invalidez, la Toráh confirma firmemente que su mal es puramente exterior, mientras que su alma ha conservado íntegramente su valor moral. Sobre la concepción de la Cabaláh Luriánica del origen del mal, ver nuestro Com. Deut XXVIII, 59. Rabí Shim'ón Bar Yojái, se refiere en sus explicaciones al símbolo de la luna. Aparece igualmente, a causa de su mengua y desaparición mensual casi total, como si estuviera afectada de un defecto en comparación con el sol, siempre resplandeciente de luz. Es así, desde lo alto del firmamento, testigo universal de la existencia del mal, pero revela igualmente a los hombres, que el mal no afecta la esencia (o el alma) de la criatura, de manera que ella recobra cada mes la plenitud de su fuerza. Y el Profeta Yeshayáhu evoca la época en la que “la luz de la luna igualará la del sol” (XXX, 26) como en la época de los orígenes. Entonces desaparecerán igualmente las imperfecciones que afligen a las otras criaturas.

19 – NI HOMBRE QUE TUVIERE ROTURA DE PIE O ROTURA DE MANO,

19 – ROTURA DE PIE O ROTURA DE MANO. Conforme a su sistema de interpretación pedagógica y moral, Rabí S.R. Hirsch acentúa el hecho de que la Ley Divina, se dirige ante todo al hombre sano y vigoroso, que disfruta de todas sus facultades físicas y mentales. El Judaísmo no es una religión reservada a los enfermos, a los inválidos y a los pobres de espíritu. “Los Profetas Malají (I, 8) y Hoshé'a (X, 6) se revelan contra los malos sacerdotes, a los que les repugna presentar a Dios como el Ser Supremo que exige el hombre fuerte, maduro y activo. Rebajan el Templo al rango de una enfermería o de un hospital, erigidos por las ruinas de la Humanidad que no encuentra en ninguna parte su amparo. Los malos sacerdotes especulan sobre los sufrimientos y las desgracias de los creyentes. No son los hombres bien plantados y serenos los que frecuentan sus templos, son “los ciegos y los cojos, los enfermos y los débiles”. Para ellos la religión tiene la misión de consolar a los resignados y a los desheredados; no está destinada a los individuos dinámicos y moralmente equilibrados. El Santuario de Israel, por el contrario, llama al ser humano en toda su vitalidad y en su integridad física, y ofrece, en cambio, una vida intensa de la que se descartan la muerte y el sufrimiento. Eso es por lo que los sacerdotes de Israel deben presentarse al Altar del Eterno sin vicios ni defectos. Y los animales de sacrificio son sometidos a la misma ley. Estos deben responder al criterio general que reina en el recinto del Santuario: ser {tamím}, perfecto moral y físicamente, sin tara ni imperfección” (Lev. I, 3).

20 – NI JOROBADO O FLACUCHO, O QUE TUVIERE UNA NUBE EN EL OJO, O QUE TENGA SARNA, O HERPES, O DE TESTICULOS APLASTADOS.

21 – NINGUN HOMBRE, PUES, DE LA ESTIRPE DE AHARON, EL SACERDOTE, QUE TUVIERE DEFECTO, SE LLEGARA PARA PRESENTAR LAS OFRENDAS ÍGNEAS DE ADONAI: TIENE DEFECTO, NO SE LLEGARA A PRESENTAR EL PAN DE SU DIOS.

21 – QUE TUVIERE DEFECTO. El Profeta Yeshayáhu proclama, sin embargo, que el Eterno truena cerca de los corazones contritos y humildes (LVII, 15) y el salmista encarece: “El Eterno está junto a los corazones destrozados” (XXXIV). También constatamos, declara Rabí Alejandro, que los instrumentos privilegiados del Eterno son rectos” (Yalkút No. 367). Ciertamente, responde el Zóhar, el Eterno busca a los humildes y los que tienen el corazón destrozado por la pena o la contrición, mientras que nuestro texto sólo trata las “brechas” físicas. Los que toman las decisiones discuten, consecuentemente, la cuestión de saber si una invalidez hace a ministros del culto, inepto para el ejercicio de las funciones.

22 – ESTE, NO OBSTANTE, COMERÁ DEL PAN DE SU DIOS, ASI DE LAS COSAS MUY SANTAS COMO DE LAS SANTAS;

22 – COMERÁ DEL PAN DE SU DIOS. Se podrá tomar el ejemplo de que un empleador debe continuar asegurándole el alimento a su empleado, aunque éste se vuelva inepto para su trabajo a causa de una invalidez. Por contraposición, el empleado debe encargarse en lo adelante de los pequeños trabajos como lo hacían los Cohaním ineptos para el servicio, examinando la calidad de la madera destinada al brasero del altar (Yomá 54a).

23 – SOLO QUE NO HA DE ENTRAR A DONDE ESTA EL VELO, NI SE LLEGARA AL ALTAR, (POR LO MISMO QUE HAY DEFECTO EN EL), NO SEA QUE PROFANE MIS COSAS SANTAS; PORQUE YO SOY ADONAI QUE LOS SANTIFICO”.

24 – Y DIJOLO MOSHE A ARARON Y A SUS HIJOS, Y A TODOS LOS HIJOS DE ISRAEL.

24 – Y DIJOLO MOSHE. Rashí explica que él le transmite las órdenes “a todos los hijos de Israel” a fin de que el Tribunal (es decir el Gran Sanhedrín) se haga responsable de la santidad de los sacerdotes. Maimónides, basándose en Mishnáh de Midót, precisa que el Sanhedrín que tenía su sede en el recinto del Templo tenía como tarea constante, fijar los casos de incapacidad (por tara física) o de indignidad sacerdotal (por tara familiar). La investidura del Sumo Sacerdote, por otra parte, formaba parte de las atribuciones principales de Sanhedrín. Estas disposiciones legales se refieren al principio de que el Estado Judío se basa en primer lugar en los individuos que forman la Nación, y a continuación sólo en los diferentes órganos representativos de las instituciones. Pues, desde sus principios, fue la Nación entera la que, en la Alianza concluida con Dios, se hizo responsable colectivamente del mantenimiento y del respeto de la Ley, sin interposición de un ser humano o de una autoridad civil cualquiera. Y como el Rey, los Cohaním son responsables de sus actos frente a Dios, pero también frente a la Nación, cuyos derechos de soberanía están representados por el Sanhedrín, y esto a pesar del hecho de ser reconocidos como representantes de Dios, {shelujé shamáyim}. Cf. Maimónides Nedarím VI, 5.

YA TODOS LOS HIJOS DE ISRAEL. Las órdenes relativas a los Aharónidas conciernen igualmente a los Israelitas en el sentido de que les corresponde velar por su apariencia impecable y por su dignidad moral en el cuadro de su “pequeño Santuario”, que representa la Sinagoga.

 CAPITULO XXII

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

2 – DI A AHARON Y A SUS HIJOS QUE SE APARTEN (EN TIEMPO DE SU IMPUREZA) DE LAS COSAS SANTAS DE LOS HIJOS DE ISRAEL, LAS CUALES ELLOS CONSAGREN Y NO PROFANEN MI SANTO NOMBRE. YO SOY ADONAI.

2 – QUE SE APARTEN. Según Rashí, en nombre de la Tradición: Que los sacerdotes se abstengan de comer ofrendas sagradas que los hijos de Israel, o ellos mismos, consagren al Eterno, en sus días de impureza ritual. La (tum-áh) constituye una mancha que aparece como más grave que los defectos corporales. Pues ésta le impiden al sacerdote el ofrecer santidades [vale decir diferentes servicios, que requieren un status de pureza especial] pero les permiten comer de ellas, mientras que el sacerdote impuro no debe ofrecer ni comer. La gradación entre los dos capítulos, marca así el principio que una mancha que daña el alcance al grado de santidad, tiene consecuencias más profundas que la imposibilidad o la invalidez física. Además, el Cohén inválido que efectúe el Servicio Divino en el Templo no transgrede más que la prohibición formulada anteriormente vers. 21, mientras que el Cohén impuro en caso similar es culpable de {mitáh bidé shamáyim… muerte por decreto celestial).

Las “SANTIDADES” en cuestión se refieren tanto a las elevaciones de {terumáh}, de {ma´asér} y de la décima parte de ésta {terumát ma ‘asér}, que pertenecen al Cohén, así como los sacrificios de animales y a sus oblaciones. La pena de Karét, pronunciada por el consumo de la carne sagrada en estado de impureza, se extiende a todas las partes del animal, con excepción de la sangre. Así como el alma humana, explica Rabí S.R. Hirsch, puede estar afectada por varias manchas, sin que por tanto esté afectada su pureza original (como lo expresa la frase {neshamáh shenatáta bi tehórah… el alma que me diste es pura}, así el animal {néfesh} cuya vida está en la sangre, {ki hadám hú ha-náfesh} permanece inaccesible en su esencia a la impureza levítica. Los casos de {me'ílah, pigúl ve-notár} no se aplican más que a la sangre.

LAS CUALES ELLOS CONSAGREN. La advertencia dirigida a los sacerdotes Cohaním de no profanar las ofrendas sagradas a los Israelitas, fue minuciosamente respetada en otros tiempos. Los {‘amé ha-áretz} mismos, los simples o ignorantes, que no eran dignos de confianza para atestiguar sobre el estado de pureza de ciertas elevaciones sagradas, podían, sin embargo, dar testimonio acerca de la {terumáh} en ciertas épocas del año, así como sobre las carnes sagradas durante todo el año, tan grande era el respeto al carácter sagrado del servicio Divino (Jaguigáh 24a). Existen, sin embargo, casos de excepción en los que “la Shejináh permanece entre los hijos de Israel aunque éstos sean impuros” (Rashí Núm. XXXV, 34). Eso es por lo que el servicio, de los sacrificios está asegurado por los Cohaním en Pésaj, cuando la mayor parte de la Comunidad se encuentra en estado de impureza como consecuencia del contacto de cadáveres, o cuando se produce una posibilidad material por parte de los Cohaním de oficiar en estado de impureza.

El texto del versículo significa: Que (los Cohaním) no profanen, (en la medida en que) los hijos de Israel estén en estado de santidad, según mi opinión. Si ese no es el caso, los Cohaním no habrán cometido  ninguna profanación. Pues la presencia sagrada de la Shejináh en el Templo, se debe, no al servicio de los Cohaním, sino al del Pueblo. También permanece allí la Shejináh aunque sean impuros.

3 – DILES: EN TODAS LAS GENERACIONES, CUALQUIER HOMBRE DE TODA VUESTRA DESCENDENCIA QUE ESTANDO INMUNDO SE ACERCARE A LAS COSAS SANTAS QUE LOS HIJOS DE ISRAEL SANTIFICAREN A ADONAI, LA TAL PERSONA SERA CORTADA DE DELANTE DE MI. YO SOY ADONAI.

4 – CUALQUIER HOMBRE DE LA ESTIRPE DE ARARON QUE FUERE LEPROSO, O TUVIESE FLUJO, NO HA DE COMER DE LAS COSAS SANTAS, HASTA TANTO QUE ESTE PURO. ASIMISMO EL QUE TOCARE CUALQUIER COSA QUE SEA INMUNDA POR CAUSA DE MUERTO, U HOMBRE QUE TUVIERE EFUSION DEL SEMEN;

5 – O EL HOMBRE QUE TOCARE ALGUN REPTIL CON QUE SE PUEDA CONTAMINAR, U HOMBRE CON QUIEN SE PUEDA CONTAMINAR POR CUALQUIER INMUNDICIA SUYA;

6 – LA PERSONA QUE TAL TOCARE, QUEDARA INMUNDA HASTA LA TARDE, Y NO COMERÁ DE LAS COSAS SANTAS HASTA QUE HAYA BAÑADO SU CUERPO EN AGUA;

7 – Y CUANDO SE HUBIERE PUESTO EL SOL, EL ESTARÁ PURO; Y DESPUES PODRÁ COMER DE LAS COSAS SANTAS, PORQUE SON SU ALIMENTO.

7 – Y CUANDO SE HUBIERE PUESTO EL SOL, EL ESTARÁ PURO. La Ley Oral establece la regla siguiente: El impuro puede consumir el diezmo después de haberse dado un baño ritual; puede consumir la (terumáh) después de la puesta de sol; puede consumir carnes sagradas (de sacrificios) después de haber ofrecido su sacrificio de expiación (Yeb. 74b). La Toráh justifica la autorización que se le ha dado al Cohén impuro para que consuma cosas sagradas {terumáh} a partir de la puesta del sol por el motivo (ki lajmó hú), pues es su pan. Rabí A. L. de Gúr explica: sólo el hecho de que el Cohén aspire a su parte, de las cosas santas, con la misma fuerza que cualquier hombre pone en práctica para alimentarse de pan, puede legitimar el permiso que se le concede para consumir la {terumáh} antes de haber ofrecido su sacrificio de expiación. La santidad representa para el Cohén el objeto de sus deseos en la misma categoría que el pan para cada individuo, y esta voluntad de santidad tiene por efecto el abreviar la espera hasta el día siguiente que se exige habitualmente. {kaparáh lo me'akévet}, el sacrificio de expiación no es indispensable, precisan los Sabios del Talmúd, y esta conclusión reviste una importancia tal, que constituye la primera regla enunciada por la Ley Oral, Ber. 2a .

8 – COSA MORTECINA, O DESPEDAZADA POR FIERAS, NO HA DE COMER, CONTAMINANDOSE CON ELLA YO SOY ADONAI.

9 – ELLOS, PUES, GUARDARAN MI PRECEPTO, NO SEA QUE LLEVEN PECADO CON ESE MOTIVO, Y MUERAN POR ELLO, SI LO PROFANAREN. YO SOY ADONAI QUE LOS SANTIFICO.

9 – GUARDARAN MI PRECEPTO. El alimento de los Cohaním, comenta Rabí S.R. Hirsch, proviene esencialmente en las de {terumáh} y de (terumát ma'asér} que los Israelitas y los Levitas les ofrecían. Pero estos dones se les ha atribuido y confiado Dios para recordarles que ellos son representantes del Pueblo y que ellos ejercen el sacerdocio en nombre Suyo. También la Toráh los pone en guardia, recomendándoles respetar en su pan cotidiano el don atribuido por Dios: {mishmárti}. El pan que ellos reciben de la Nación es sagrado {kódesh}. Esto significa que los Cohaním, dependiendo para su subsistencia de las donaciones de la Nación jamás deberán intentar cubrir sus debilidades, sus pecados y sus descarríos de su autoridad; permanecerán siendo, por el contrario, representantes independientes, incorruptibles, intrépidos, dedicados hasta la muerte a la causa Divina. Los dones, declara nuestro versículo, les son confiados para toda su existencia; si los profanan, ¡es su muerte!

Y MUERAN POR ELLO. Hemos aprendido, explica Rashí, que se trata de la muerte por el Tribunal Celestial. Esta pena afecta al Cohén que consume carne sagrada de los sacrificios en estado de impureza, mientras que el consumo de santidades como {teruma} y {bikurím} es castigado con la pena de Karét. Según Rashí (Shabbat 25a) la pena de muerte (bidé shamáyim… en manos de los cielos) no afecta más que al pecador, mientras que la de Karét se extiende a sus hijos. Los Tosafistas estiman que esta última afecta al pecador hasta una edad determinada (60 años, según el Talmúd Babilónico; 50 años según el Talmúd Yer.), mientras que {mitáh bidé shamáyim… por manos de los cielos} no estaría ligada a ninguna edad. Para Maimónides  la ejecución de la pena de Karét estaría reservada al mundo futuro. Parece que en todo caso {mitáh bidé shamáyim} puede ser considerada como una forma anticuada de {karét}, pena que conlleva diversos grados, como se nota en el Com. Lev. XVIII, 29.

10 – MAS NINGUN EXTRAÑO COMERÁ DE COSA SANTA; NINGUN MORADOR DEL SACERDOTE NI JORNALERO COMERA DE COSA SANTA.

11- PERO CUANDO EL SACERDOTE COMPRARE UN HOMBRE CON SU DINERO, ESTE PODRÁ COMER DE ELLA; TAMBIEN LOS (SIERVOS) NACIDOS EN SU CASA COMERÁN DE SU PAN.

11 – CUANDO EL SACERDOTE COMPRARE UN HOMBRE CON SU DINERO. La ley estipula que el esclavo pagano de un Cohén, incluido su ganado, están autorizados a consumir Terumáh mientras que un Israelita, aunque fuera un santo, no tiene derecho. La Toráh insiste en el hecho de que “ningún profano comerá ninguna cosa santa”. El esclavo, se ha explicado, es la propiedad personal de su amo, forma parte de sus bienes. Estas disposiciones traducen la idea más general del cuerpo adaptándose al alma que abriga. El procedimiento de adaptación se extiende hasta los bienes del Cohén, animados de una vida animal y de una vida personal. Estos son elevados hasta el nivel de la existencia santificada del Cohén. Por el contrario, la vía que conduce “a la hija de un Cohén a casarse con un profano” marca la ruta del descenso. {Bat kohén… hija del Cohén} observa el Zóhar, hace alusión al alma que emana de las regiones sagradas, así como el Cohén representa el elemento de pureza con relación a los profanos. Ahora bien, “una hija de Cohén que se case con un profano” ofrece la imagen ensombrecida del alma que va a adaptarse al cuerpo, mientras que incumbiría, a la inversa, hacer que el cuerpo se adaptara a ella. También, esta hija de Cohén “no comerá ninguna ofrenda santa”. El siguiente versículo, en fin, nos enseña, en el mismo orden de idea, el caso contrario de una hija de Cohén que enviudó o se divorcio y que, como no tenía descendencia, perdió todo nexo con los profanos. Ella podrá comer Terumáh cuando regrese a la casa de su padre, como en su juventud.

12 – ASIMISMO CUANDO UNA HIJA DEL SACERDOTE SE CASARE CON HOMBRE EXTRAÑO, NO PODRÁ COMER DE LAS OFRENDAS ALZADAS DE LAS COSAS SANTAS.

13 – MAS SI LA HIJA DEL SACERDOTE FUERE VIUDA O REPUDIADA, SIN TENER HIJO, Y HUBIERE VUELTO A LA CASA DE SU PADRE, ENTONCES, LO MISMO QUE EN SU MOCEDAD, PODRÁ COMER DEL PAN DE SU PADRE; PERO NINGUN EXTRAÑO (AL SACERDOCIO) COMERÁ DE EL.

14 – Y SI ALGUNA PERSONA COMIERE DE COSA SANTA POR ERROR, AÑADIRÁ SU QUINTA PARTE SOBRE ELLA, Y LA DARÁ AL SACERDOTE, JUNTAMENTE CON LA COSA SANTA.

14 – SI ALGUNA PERSONA COMIERE DE COSA SANTA POR ERROR. La ley se relaciona expresamente con la profanación de las cosas santas cometidas por equivocación. En caso de profanación cometida con conocimiento de causa, el Cohén tiene derecho solamente a indemnización e interés relacionado con el derecho civil, pero la restitución y el suplemento, {kéren ve-jómesh… el capital y la quinta parte), previstos en nuestro versículo, no se aplican a este caso. Es que la Toráh no admite ni demandante ni juez sobre la tierra para castigar la destrucción voluntaria de las cosas sagradas de nuestra religión. El Eterno se reserva para El solo, la protección de sus santidades y el castigo de los que no hacen caso temerariamente. Cf. también Com. Lev. XX, 2.

15 – ELLOS, PUES, NO HAN DE PROFANAR LAS COSAS SAGRADAS DE LOS HIJOS DE ISRAEL, QUE ESTOS OFRENDAREN A ADONAI;

16 – NI CARGARAN SOBRE ELLOS LA INIQUIDAD QUE TRAE CULPA, AL COMER DE SUS COSAS SAGRADAS: PORQUE YO SOY ADONAI QUE LAS SANTIFICO (LAS COSAS SAGRADAS)”.

17 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

18 – HABLA A ARARON Y A SUS HIJOS, Y A TODOS LOS HIJOS DE ISRAEL Y DILES: CUALQUIER HOMBRE DE LA CASA DE ISRAEL, O DE LOS EXTRANJEROS (RESIDENTES) EN ISRAEL, QUE PRESENTARE SU OBLACION, POR CUALQUIER VOTO SUYO, O POR CUALQUIER OFRENDA VOLUNTARIA SUYA, DE LAS QUE SUELEN PRESENTAR A ADONAI COMO HOLOCAUSTO,

18 – POR CUALQUIER OFRENDA VOLUNTARIA SUYA. Desde el principio de la legislación de los sacrificios, Lev. I, 3 la condición de ser “perfectos” y sin defecto se había estipulado. Se trata aquí de especificar los principales vicios, por definición de la perfección de la integridad física. “Estas reglas se refieren también, y con más razón, a las ofrendas obligatorias, tanto privadas como públicas; no es cuestión, en todo este párrafo, más que de ofrendas voluntarias, es tal vez, porque siendo libre, de prometerlas o de ofrecerlas, se podría creer que también es libre de ofrecerlas tal como son” (L.W.).

19 – A FIN DE QUE SEAIS ACEPTOS (HABRÁ DE SER) MACHO SIN TACHA, ORA SEA DE LA VACADA, ORA DE LOS CORDEROS O DE LAS CABRAS.

20 – NO PODREIS PRESENTAR NINGUNA COSA QUE TUVIERE DEFECTO PORQUE NO SEREIS ACEPTOS (A DIOS).

20 – NO PODREIS PRESENTAR NINGUNA COSA QUE TUVIERE DEFECTO. Los casos de defectos o de invalidez del animal se elevan, según la lista establecida por Maimónides al total de 73 (algunas de las cuales son comunes con el hombre), mientras que los defectos y la invalidez relativa a los sacerdotes alcanzan el número de 140. Aparece así que la Toráh exige más por parte de los que efectúan el Servicio Divino, que la ofrenda misma. Se puede llegar a la conclusión que sucede lo mismo con el factor que, en nuestros días, reemplaza el Sacrificio: la Oración. Las condiciones de perfección, requeridas para la adaptación de la oración, concierne ante todo al hombre que reza. Se relacionan, como lo recuerda Maimónides en sus Leyes de la Tefiláh (IV, 1) con la pureza personal, con la pureza del lugar, con la concentración mental, etc. En cuanto a la oración misma, su contenido está fijado para siempre por nuestros Sabios.

21 – ASIMISMO EN CUANTO A CUALQUIER HOMBRE QUE QUISIERE PRESENTAR SACRIFICIO DE PACES A ADONAI, POR CUMPLIR UN VOTO O POR OFRENDA VOLUNTARIA, YA SEA DE LA VACADA YA DEL GANADO MENOR, HA DE SER PERFECTO, PARA QUE SEA ACEPTO; NINGUN DEFECTO HA DE HABER EN EL.

22 – CIEGO, O QUE TENGA FRACTURA, O MUTILADO, O VERRUGOSO, O HERPE77CO, NO HABEIS DE PRESENTAR ESTOS ANTE ADONAI; NI HABEIS DE PONER OFRENDAS IGNEAS DE ELLOS SOBRE EL ALTAR EN HONOR DE ADONAL

22 – CIEGO, O QUE TENGA FRACTURA, O MUTILADO. Cf. Com. Lev. XXI, 18-19.

23 – GANADO VACUNO U OVEJUNO QUE TUVIERE ALGO SUPERFLUO, O FALTO EN SUS PARTES, PUEDES HACER DE ELLO OFRENDA VOLUNTARIA; MAS PARA VOTO NO SERA ACEPTO.

24 – ANIMAL DE TESTICULOS MAGULLADOS, APLASTADOS, ARRANCADOS, O CORTADOS NO LO HABEIS DE PRESENTAR A ADONAI; NI HAREIS ASI EN VUESTRA TIERRA.

25 – NI AUN DE MANO DEL EXTRANJERO HABEIS DE OFRECER EL PAN DE VUESTRO DIOS DE NINGUNO DE ESTOS, PORQUE TIENEN EN SI SU CORRUPCION; HAY DEFECTO EN ELLOS; NO OS SERÁN ACEPTOS”.

25 – NI AUN DE MANO DEL EXTRANJERO. Significa, según Rashí, aunque los paganos puedan ofrecer animales mutilados en los altares como sacrificio expiatorio, no debéis, a petición suya, ofrecerlos en mi altar para obtener la expiación por ellos, pues si las hubierais ofrecido para vosotros, no serían aceptadas. La importancia de esta advertencia aparece a lo largo de la historia del Pueblo Judío, después del acontecimiento relatado por el Talmúd Guittín 55b en relación con Kamtsa y Bar Kamtsa en la época de la destrucción del Segundo Templo. Este último había denunciado a los judíos ante el emperador Romano y éste, deseoso de poner a prueba a los judíos, les envió con su intermediario, un animal para el sacrificio, que los judíos debían ofrecer en el Templo de Jerusalén. Pero Bar Kamtsa en el camino le infligió al animal un impedimento (rajándole el labio superior o la retina) que lo hacía inadecuado para el sacrificio según la Ley Judía, pero no según la costumbre de los paganos. Al presentar después el animal en el Templo, las opiniones de los judíos estaban divididas en cuanto a la oportunidad de ofrecer el animal mutilado enviado por el emperador. Rabí Zejariyáh B. Eukolos se opuso, a pesar de las graves consecuencias que se preveían, y nuestro versículo apoya su tesis al prohibir el ofrecimiento de animales por parte de los paganos que “no serán aceptados si nosotros les ofreciéramos” (a causa de una mutilación que los hace inadecuados según nuestros criterios)

26 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

26 – Y HABLO ADONAI A MOSHE. Si la frase habitual: “Háblales a los hijos de Israel y diles” falta aquí, es porque el párrafo contiene, entre otras, el mandamiento del {Kidúsh ha-Shém}, la santificación del Nombre de Dios (vers. 32). Ahora bien, Moshé había sabido “santificar el Nombre de Dios” a los ojos del Faraón de Egipto, de los príncipes de Edóm, de los poderosos maestros de Moáv y de las poblaciones kena'aneas. Pero había fallado en esta tarea, en opinión de los hijos de Israel. Eso es por lo que sólo pudo ver la Tierra Prometida desde lejos, y no se le autorizó a entrar en ella: “Sube al Monte Nevó y muere en la montaña que vas a subir, así como tu hermano Aharón murió en la montaña Hor porque no Me ha santificado entre los hijos de Israel” (Deut. XXXII, 49-52). Es en relación al honor de Moshé, que se emitió la orden de dirigir este mandamiento a los hijos de Israel.

27 – CUANDO HUBIERE NACIDO BUEY, O CORDERO, O CABRA, ESTARÁ SIETE DIAS CON SU MADRE; MAS DESDE EL DIA OCTAVO EN ADELANTE, SERA ACEPTO PARA OBLACION DE OFRENDAS IGNEAS A ADONAI.

27 – BUEY, O CORDERO, O CABRA. Aunque se trate de un animal “que acaba de nacer”, la Toráh emplea aquí la denominación {shor}, toro, y no {‘égel} que indica el becerro. Algunos maestros piensan que la Toráh quería evitar cualquier alusión al becerro que podía hacer revivir el mal recuerdo del pecado del becerro de oro. Pero el Zóhar explica que el animal sigue siendo siempre igual a pesar de su evolución física. También se puede designar a un toro como tal desde su venida al mundo. En oposición al hombre, el animal no conoce ninguna progresión espiritual ni moral desde el día de su nacimiento.

ESTARÁ SIETE DIAS CON SU MADRE. Antes de este lapso de tiempo, explica Maimónides, se considera como un aborto y asimismo el hombre no podrá circuncidarse, sino después de un lapso de siete días (Guía de los Desc. III, 49). Pero los Sabios del Medrásh ven en este lapso de tiempo la manifestación de la compasión Divina con la madre. Sería cruel arrebatar a su pequeño desde su venida al mundo (así como cita Rabí S.R. Hirsch). Esta motivación no contradice en lo absoluto la Mishnáh de Berajót 33b, que prohibe atribuir los decretos Divinos al sentimiento de la compasión. Pues la Mishnáh prohibe ante todo la referencia, en el cuadro de la oración, a la compasión Divina, tal como se manifiesta por ejemplo en la ley del “nido de pájaro” (Deut. XXII,6). Es en efecto, posible que otros motivos originen estas leyes. Pero no está prohibido en lo absoluto, invocar teóricamente dicha razón como la explicación de una ley. En fin, varias fuentes Medráshicas establecen todavía el acercamiento entre nuestra ley y la de la circuncisión, ambas ligadas a la fecha del octavo día. Rabí Leví explicaba el motivo de esta fecha citando la parábola siguiente: Un rey viene a visitar una de sus provincias y manda anunciar públicamente. Todos los que quieran rendirme homenaje, deben saludar antes a la reina. Así, el Señor proclama: El que quiera ofrecerme su sacrificio debe inclinarse antes frente a la reina Shabbat. Tampoco se aceptan sacrificios antes del octavo día y no se puede celebrar la alianza de la circuncisión antes del octavo día, de manera que el recién nacido haya rendido homenaje al Shabbat (Medrashím y Zóhar). Así como el ser humano, no puede pretender formar parte de la Alianza de Abrahám, sino después de haberse inclinado ante la Ley Divina, por consiguiente ante el Shabbat, así el animal no puede entregarse en sacrificio hasta haber recibido su consagración, gracias a la santidad que emana del Shabbat (Cf. Com. Gén. XVII, 12).

28 – PERO SEA DEL GANADO VACUNO O DEL GANADO MENOR, NO PODREIS DEGOLLAR A ELLA YA SU CRÍA EN UN MISMO DIA.

28 – NO PODREIS DEGOLLAR A ELLA Y A SU CRÍA EN UN MISMO DIA. Maimónides escribe en relación con esta ley: “Se ha prohibido degollar el mismo día a la madre y a su cría, para que tengamos cuidado de no degollar al pequeño antes los ojos de la madre; pues el animal sentiría, en este caso, un dolor demasiado grande. En efecto, no hay, en este tipo de relación, diferencia entre el dolor que sentiría el ser humano y el de los animales; pues el amor y la ternura de una madre por su hijo no dependen de la razón, sino de la acción de la facultad imaginativa que la mayor parte de los animales poseen al igual que el hombre. Si esta recomendación se ha hecho en particular, en relación con la especie bovina y la ovina, es porque son animales domésticos que se nos está permitido comer y que generalmente tenemos el hábito de comer, y también porque son especies en las que se distinguen la madre y la cría” (Guía de los Desc. III, 48). El Zóhar y Najmánides (en Com. Deut. XXII, 6) adoptan igualmente el motivo de la crueldad, sin relacionarla con el dolor infligido a la madre, sino con la acción humana perpetuada por el individuo. La prohibición de este acto bárbaro tiene como fin habituarnos a la piedad hacia los animales (como lo atestigua también el Targúm Yonatán). Esta teoría no contradice en lo absoluto la Mishnáh, que prohíbe atribuir a las leyes Divinas el motivo de la compasión, como se ha observado en nuestro Com. en el versículo anterior (Cf. Tos. y Rabí S. Edels Meg.25a).

NO PODREIS DEGOLLAR. Esta prohibición se pone en plural y puede referirse a dos personas a la vez. El Talmúd llega a la conclusión de esto, que si una persona ha degollado al animal-madre, y que otra persona, que sepa de la prohibición, viene después a degollar a la cría, será culpable y culpada de la sanción prevista, aunque ella no sea responsable de haber degollado a la madre. Solo el principio de la responsabilidad colectiva, {‘arevút}, cuya importancia fundamental en el cuadro de la Legislación Mosáica se ha señalado a menudo en nuestro Com. puede justificar esta disposición legal.

29 – Y CUANDO QUISIEREIS OFRECER SACRIFICIO DE ACCION DE GRACIAS EN HONOR DE ADONAI, LO HABEIS DE SACRIFICAR DE VUESTRA BUENA VOLUNTAD.

29 – SACRIFICIO DE ACCION DE GRACIAS EN HONOR DE ADONAL Rashí cita las reglas y prescripciones elaboradas por la Ley Oral y que se desprende de este versículo. Al escoger el caso del (zébaj todáh) para establecer ciertas reglas válidas generalmente para el servicio de los sacrificios, la Toráh ha querido manifestar sin duda, que incluso en los casos que no se trata de un sacrificio obligatorio expiatorio, sino de un sacrificio ofrecido espontáneamente por gratitud, por los bienes otorgados por la Providencia, las normas prescritas deben ser respetadas estrictamente. En todas sus formas de expresión, el servicio Divino debe cumplirse en el orden y en la disciplina.

30 – EN ESE MISMO DIA HA DE SER COMIDO; NO DEJAREIS NADA DE EL HASTA LA MAÑANA. YO SOY ADONAI.

30 – EN ESE MISMO DIA HA DE SER COMIDO. Ver nuestras explicaciones a este respecto en Com. Lev. VII, 15.

31 – VOSOTROS, PUES, HABEIS DE GUARDAR MIS MANDAMIENTOS Y CUMPLIRLOS. YO SOY ADONAI.

31 – HABEIS DE GUARDAR MIS MANDAMIENTOS Y CUMPLIRLOS. Rashí comenta: “Por medio del estudio de la Mishnáh. Y practicad, esto es el cumplimiento”. Después de la destrucción del Templo, el estudio de las leyes de los sacrificios ocupa el lugar, en cierta medida, del culto de los sacrificios mismos, como se ha mostrado en nuestro Com. Lev. I, 1. Esto es lo que Rashí quiere hacer valer al final de este capítulo, en su interpretación del texto tanaítico.

32 – Y NO PROFANEIS MI SANTO NOMBRE; ANTES BIEN, YO HE DE SER SANTIFICADO EN MEDIO DE LOS HIJOS DE ISRAEL. YO SOY ADONAI QUE OS SANTIFICO,

32 – NO PROFANEIS MI SANTO NOMBRE. “La Toráh de Israel en resumen”. Es así como se ha caracterizado este versículo. Contiene la solemne puesta en guardia de la profanación del Nombre de Dios y la exhortación dirigida a cada Israelita, de santificar el Nombre de Dios por su conducta moral, y si es necesario, hasta la muerte (Kidúsh Hashém). Aunque esta orden esté dirigida a los sacerdotes, en tanto guardianes del Santuario, en todo momento se le ha aplicado al conjunto de Israel en su contenido positivo y negativo.

MI SANTO NOMBRE. Sed escrupulosos en extremo en vuestros actos, dicen los Rabinos, a fin de no hacer nada que pueda ensombrecer el honor del Judaísmo y de los judíos. Maimónides describe en detalle las numerosas formas de aplicación de esta ley en el capítulo V de los Hiljót Yesodé Hatoráh. En particular, cualquier acción mala en relación con los gentiles, está estigmatizada como si fuera un pecado imperdonable, porque da una falsa impresión del Judaísmo y de su nivel moral. Todo judío debería estar constantemente consciente del hecho que la Gloria Divina se le ha confiado en cierta forma, y que cada Israelita, mantiene en sus manos, el honor de su religión y de su Pueblo. La falta de un particular recae sobre el conjunto de la Casa de Israel. El que conozca la historia de nuestro Pueblo, no rebatirá esta verdad. El Talmúd ilustra esta necesidad de pesar cada acción por medio de la parábola siguiente: “Una barca cargada con mucho peso estaba en el mar. Súbitamente, uno de los pasajeros empieza a hacer un hueco debajo de su asiento y cuando se le reprocha de cometer tal imprudencia, responde que él sólo horada debajo de su asiento. Verdaderamente, objetan sus camaradas, pero si el agua penetra, nos ahogaremos contigo”. Así pasa con Israel. Su salud y desgracia están en las manos de cada uno de sus hijos.

YO HE DE SER SANTIFICADO. Abstenerse de todo “Jilúl Ha-shém” no es sino una virtud negativa. Pero el postulado que cada judío debe cumplir, es el de vivir de tal manera que sus actos contribuyan a la gloria del Nombre de Dios y de la Toráh. El Talmúd cita a este respecto numerosos ejemplos de actos de humanidad, de probidad y de lealtad, llevados a cabo por judíos y no-judíos y que se consideran actos de “Kidúsh Ha-shém”.

La forma más elevada de la “santificación del Nombre de Dios” sigue siendo sin embargo el martirio. La Ley Judía exige, por parte de cada Israelita, de perder la vida antes que profanar el Nombre de Dios mediante una pública denegación (Y. D. § 157). Cuando en la época de las guerras de persecución del Emperador Adriano, el fervor por el sacrificio del martirio alcanzó tales proporciones, que comenzó a poner en peligro la supervivencia del Pueblo Judío. Los Sabios ordenaron que la muerte debía preferirse antes que la violación de los tres pecados cardinales: el asesinato, la idolatría y el adulterio. En cuanto al acto voluntario de la Reina Esther, que cohabitó con el Rey Asuero, ver a los Tosafistas en Yev. 103b, que justifican su actitud por diferentes razones).

EN MEDIO DE LOS HIJOS DE ISRAEL. Si es nuestro deber “Santificar el Nombre de Dios” a los ojos de las naciones, importa mucho más santificarlo “entre los hijos de Israel”. Se ha observado en el Com. anterior vers. 26 que Moshé había sabido santificar el nombre de Dios a los ojos del Faraón de Egipto, de los príncipes de Edóm, de los Señores de Moáv y de las poblaciones kena'aneas. Pero había fallado en esta tarea con respecto a los hijos de Israel, y es por eso por lo cual no pudo entrar en la Tierra Prometida, como se le aclaró (Deut. XXXII, 52). Es en verdad, importante enseñarles a los gentiles el respeto al Judaísmo, pero nuestro esfuerzo esencial debe priorizar en el deber de formar a los judíos en el amor y el respeto de nuestra fe. Rashí deduce, sin embargo, de esta frase que la obligación de entregarse al martirio no interviene más que en caso, en el que la amenaza o la obligación a la violación hayan sido ejercida públicamente, “entre los hijos de Israel” . Rashí prosigue: “Y cuando uno se entrega, uno debe estar preparado para morir, pues el que se entregue en la espera de un milagro, no recibirá el milagro. Esto es lo que encontramos en Jananiyáh, Mijaél y Azariá como se indica en Daniel III, 18”. Después del ejemplo del martirio aceptado sin reserva en el más sublime amor a Dios, dado por Rabí ‘Akivá y relatado en el Tratado Ber. 61b, la Historia Judía nos ofrece la imagen de una serie ininterrumpida de actos de {nesirát néfesh} por los cuales centenas de miles de hombres, mujeres y de niños judíos se entregaron a la muerte para la “santificación del Nombre de Dios” y “sin esperar ningún milagro”. Pero el ideal del martirio se proclamó en Israel en la época de los Patriarcas, cuando Abrahám se dispuso a inmolar a su hijo Yisják en el altar del Señor. La liturgia da fe de la oración pronunciada por Yisják en el momento de la Akedáh y escuchada por Dios: {‘anénu kesIze’- aníta le-Yisják ‘al gabé ha-mizbéaj… respóndenos como respondiste a Yisják sobre el altar cuando el sacrificio}. Esta oración pudo haber tenido por objeto pedir la participación Divina para que el acto de sacrificio, fuera cumplido por parte de Yisják sin debilidad, sin pesar y sin reticencia. (Ver también Com. Gén. XXII, 10-12-16). El sacrificio más perfecto del mundo puede volverse inválido, {pasúl}, por un pensamiento impuro, impropio o inadecuado, {nakshévet pigúl}.

33 – Y QUE OS HE SACADO DE LA TIERRA DE EGIPTO, PARA SER VUESTRO DIOS. YO SOY ADONAI.

33 – QUE OS HA SACADO DE LA TIERRA DE EGIPTO. Rashí hace la observación: A esta condición. Cf. Com. XIX, 36. Esta frase aparece en varias ocasiones en la Toráh y significa según Rashí: “Así como he diferenciado en Egipto el germen de un primogénito y el del que no era primogénito, así soy equitativo al castigar al que moja sus pies en sal, para confundir a sus semejantes sin que puedan darse cuenta” (ibíd.). Esta explicación puede aplicarse igualmente a nuestro versículo, dado que el párrafo contiene casos en los que el engaño se puede ejecutar fácilmente. Las leyes relacionadas con la espera de siete días que hay que respetar antes de que se disponga del animal para el sacrificio, así como la prohibición de degollar al animal con su cría el mismo día, en fin, la prohibición del consumo del sacrificio de reconocimiento al día siguiente, se entregan en su cumplimiento escrupuloso a la conciencia del individuo.

CAPITULO XXIII

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE. Este capítulo contiene una descripción general de los períodos Sagrados del año judío. En tres ocasiones, se dice en Sifrá Deut. XVI, la Toráh menciona los períodos Sagrados: en este capítulo del Levítico [Vayikrá], a causa del orden cronológico en el calendario anual; en el capítulo XXVIII del libro Números [Bamidbár], a causa de los sacrificios que se van a ofrecer y en fin, en el capítulo XVI del Deuteronomio [Devarím], a causa del deber de la comunidad relacionada con la peregrinación a Jerusalén.

2 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DILES: EN CUANTO A LOS DIAS FIJOS CONSAGRADOS A ADONAI, LOS CUALES HABEIS DE PROCLAMAR COMO TIEMPO DE SANTAS CONVOCACIONES, ESTOS SERÁN LOS DIAS FIJOS CONSAGRADOS A MI.

2 – LOS DIAS FIJOS CONSAGRADOS A ADONAI. Desde el comienzo del Levítico, la Toráh se propone exponer las leyes de la santificación relacionadas con las personas y las cosas santas. Al rodear el Santuario con el grado supremo de santidad, indica las vías por medio de las cuales se pueden aplicar los criterios de santidad a la dimensión del espacio. En este momento la Toráh abre el capítulo relacionado con la santificación de la dimensión del tiempo. Ver sobre las relaciones entre estas dos categorías nuestros Com. Exo. XXXV, 2.

CONVOCACIONES. {ashér tik-reú otám}, las fiestas del Eterno a las que estáis invitados. Tal es la interpretación del Zóhar, siguiendo la significación de la palabra {keruim}, invitados, como en I Sam. IX, 13. “El Eterno le dice a los Israelitas: Hijos míos, vosotros penáis todos los días con vuestro trabajo y vuestros asuntos, excepto estos días que son los Míos, porque Yo he invitado a un huésped venerable, al ángel de santidad. Acogedlo con alegría, preparadle grandes festines alrededor de mesas bien vestidas, para que Mi huésped sea bien recibido por vosotros, y que la alegría sea perfecta…”

SANTAS CONVOCACIONES. Esta interpretación de las palabras {mikraé kódesh} se le adjudica a Najmánides; implica “el deber para todo Israel de reunirse en la Sinagoga los días de fiesta, y celebrarlos por medio de oraciones e himnos a la gloria de Dios”. Pero Rashí explica en Exo. XII, 16: {mikrá} es un sustantivo verbal. “Llama ese día, Día de la Santidad, por el alimento, por la bebida y por el vestido”. También Onkélos, Rashbám y otros están de acuerdo. En cuanto a Rabí J. Meír de Gúr, él traduce estas palabras libremente: “Llamados a la santidad”. Nuestros días de fiesta llaman al hombre a la santidad por la vía de la alegría y de la santificación de los regocijos más materiales, como se ha expuesto en nuestro Com. Lev. XIII, 1.

3 – SEIS DÍAS SERA PERMITIDO TRABAJAR, MAS EN EL DIA SEPTIMO (DE CADA SEMANA) HABRÁ UN REPOSO ABSOLUTO, CONVOCACION SANTA; NINGUN TRABAJO HAREIS; DESCANSO CONSAGRADO A ADONAI, SERA EN TODAS VUESTRAS HABITACIONES.

3 – SEIS DIAS. Rashí explica: “¿Qué relación tiene el Shabbat con las fiestas? Eso te enseña que el que profane las fiestas, está considerado como si profanara el Shabbat y el que observe las fiestas “está considerado como si observara los Shabbats”. El autor citado anteriormente responde a la pregunta suscitada por Rashí, al referirse a la regla enunciada en Exo. XXX, 29 según la cual “todo lo que toque los objetos Sagrados del Santuario se vuelve santo” y es capaz de propagar esta característica de santidad (Zev. 87a). Ahora bien, el principio mismo que sirve como base de esta regla, es válido igualmente para la consagración de las fiestas por los Israelitas. Estos (o su representación del Sanhedrín) no pueden declarar santos los días fijados por ellos sino gracias a la santidad, de la cual han sido impregnados ante todo por el cumplimiento de las leyes relativas al Shabbat, fuente suprema de la santidad que emana del Eterno. El Shabbat ocupa de alguna forma el mismo rango que los objetos Sagrados del Santuario: todo lo que toca se vuelve santo y es capaz de propagar esta santidad. Es así que se explica la fórmula empleada en la liturgia {mekadésh ha-Shabbat ve-Yisraél veha-zemaním}. El Eterno santifica el Shabbat, que comunica a su vez su santidad a Israel, si bien éste puede consagrar los días de fiesta. He aquí por qué la ley del Shabbat inaugura la serie de los días de fiesta. Ver también Com. Exo. XXXII, 14.

SERA PERMITIDO TRABAJAR. Cf. Com. Exo. XX, 9.

REPOSO ABSOLUTO. Cf. Com. Exo. XXXV, 2

4 – ESTOS SON LOS DIAS CONSAGRADOS A ADONAI, LAS SANTAS CONVOCACIONES QUE HABREIS DE PROCLAMAR EN SU TIEMPO SEÑALADO:

4 – ESTOS SON LOS DIAS CONSAGRADOS A ADONAI. Rashí observa: “Antes habló del año y ahora habla de la santificación del mes”. Estas dos tareas, la que consiste en decidir el intercalar un mes en el año (por los motivos citados por Rashí vers. 2) y el que se relaciona con la fijación de la neomenia, formaban parte, en otros tiempos, de las atribuciones del Sanhedrín, suprema instancia jurídica y halájica de la Nación. El ajuste del calendario se había hecho necesario para hacer concordar el año lunar con el curso del sol. Esta doble cuenta del año judío tiene su origen en el carácter doble de nuestras fiestas judías. Históricas, recuerdan sucesos de importancia capital en nuestro pasado. Naturales, se colocan en ciertas épocas del año y establecen una relación con el ciclo de la evolución del año. Pésaj marca el comienzo de la cosecha y está prescrito que se deben ofrecer sus primicias al Eterno. En Shavu'ót, al final de la cosecha, hay que llevarle “una ofrenda nueva”, sacada de la nueva cosecha. Sucót viene después que se han hecho “entrar los productos del area y del lagar”. Ahora bien, la fecha de nuestras Fiestas debe fijarse consecuentemente con este doble objetivo. El acontecimiento histórico está ligado a la fecha del calendario lunar, que es el nuestro inicialmente, pero la significación natural o agrícola está determinada por el curso de las estaciones que dependen del calendario solar. Si no tuviéramos en cuenta más que este último, la fiesta de Pésaj podría, por ejemplo, coincidir un día con el mes de diciembre o con el período de las grandes vacaciones. Para evitar esto es que los Sabios han establecido un sistema preciso, aunque complejo, que debe rectificar poco a poco los desvíos inevitables. Este sistema comprende entre otros el decimotercer mes complementario. Confiado a la competencia del Sanhedrín, este sistema de fijación del calendario de nuestras fiestas y de la proclamación de la Neomenia, basada en la observación de la luna nueva por testigos oculares, se ha prolongado hasta el final del período de los Emoritas, después del abandono de la Tierra Santa. El calendario permanente, basado en cálculos precisos, fue instituido entonces por el Patriarca Hillél el Joven. Pero el sistema precedente, que se apoyaba en la libre determinación y proclamación de los representantes del Pueblo, tenía la ventaja de hacer aparecer las fiestas como días de reunión, (mo'éd}, fijados de común acuerdo entre Dios e Israel. El calendario permanente corría el riesgo, por el contrario, de escamotear esta cualidad de “convocatoria santa” y de rebajar las fiestas a la categoría de una institución Sagrada de culto a la naturaleza, si los Sabios no hubieran mantenido el día de fiesta suplementario, {yom shení shel galuyót} a pesar de la desaparición de los motivos originales, y salvaguardado así su carácter de fiesta espontánea, celebrada en honor a Dios. Ver en detalle los Comentarios ofrecidos por Rabí S.R. Hirsch en Exo. XIII, 2 y la explicación de Racanati en Com. Núm. XXVIII, 25.

5 – EN EL MES PRIMERO, A LOS CATORCE DEL MES, A LA CAIDA DE LA TARDE, ES LA PASCUA CONSAGRADA A ADONAI.

5 – EN EL MES PRIMERO. Sobre la significación y las leyes concernientes a la fiesta de Pésaj, ver nuestros Comentarios en Exo. cap. XII.

6 – Y EL DIA QUINCE DE ESTE MES, ES LA FIESTA DE LOS ÁZIMOS EN HONOR DE ADONAI: SIETE DIAS COMEREIS PANES AZIMOS.

6 – LA FIESTA DE LOS AZIMOS EN HONOR A ADONAI. El ciclo anual de las solemnidades Sagradas corresponde a las siete etapas que constituyen, en la evolución histórica, las fases sucesivas de la creación del Pueblo Judío. Gracias a estas fiestas, la Nación se fortalece en la atmósfera exaltante de sus orígenes, y, al atravesar de nuevo las etapas sucesivas, puede extraer cada año nuevas fuerzas morales y espirituales de las fuentes mismas de su creación. El ciclo anual comienza con la fiesta de Pésaj, consagrada al amor naciente de Israel y de su Dios, que hizo brotar el germen de su existencia como Nación. Esta fiesta corresponde a la fase inicial, inaugurada por el Patriarca Abrahám, padre de los creyentes, por su amor infinito hacia Dios y los hombres {jésed}.

Shavu'ót, la fiesta de las semanas, marca la segunda etapa. Conmemora el voto de obediencia eterna, por el cual la Nación acogió la Ley del Sinái. Esta fiesta corresponde a la fase del Patriarca Yisják, que añadió al amor ardiente del primer patriarca, el complemento necesario: la obediencia absoluta a las Ordenes Divinas, como él lo manifestó haciendo atar su cuerpo al altar, para hacer el sacrificio de su persona a Dios. Esta disciplina incondicional se convirtió en el segundo rasgo característico de la Nación {dín}. La etapa siguiente está representada por la fiesta de Sucót, que reunió a toda la familia en la Tienda bajo el signo de la armonía y de la alegría, confiada a la sombra del Todopoderoso. Esta etapa lleva el sello del Patriarca Ya'akóv, que realizó en su persona la síntesis del amor y de la obediencia, y que fundó sobre este legado de los padres, la educación de sus doce hijos. El instituyó en Israel, el ideal de la vida familiar basada en la Tradición ancestral {tif-éret}. La fiesta de Sucót tiene una prolongación que constituye una solemnidad independiente. Es la fiesta de clausura (Sheminí-‘Atzéret y Simját Toráh), consagrada al júbilo de la Toráh. Esta fiesta nos hace revivir la fase histórica, caracterizada por la vida de Moshé, que trasmite la Constitución a su Pueblo, en nombre del Eterno {nétzaj}. La etapa histórica del pontífice Aharón, encuentra su expresión en la fiesta de las luces, Janucáh, que conserva entre las Tradiciones Nacionales, el recuerdo de la restauración del culto en el Templo de Jerusalén, bajo la égida de los sacerdotes Jashmonéos {hód}. Por último, Purím, la fiesta de Esther, que evoca la resistencia nacional de Israel, materializa el espíritu de Yoséf, defendiendo heroicamente la posición judía en medio de la sociedad pagana {yesód}. En cuanto a la última etapa, la del rey David, todavía espera su realización definitiva. La “fiesta de David” que erigirá el Reino de Dios (Amos IX, 11): “Ese día levantaré la tienda tambaleante de David, repararé las brechas, restauraré las ruinas, y la reedificaré como era en otros tiempos” {maljút}.

Estas siete etapas de la Historia de Israel, derivan de elementos fundamentales del sistema de las Sefirót de la Cábala, que van de {jésed} a {maljút} y que marcan los grados de evolución de creaciones terrenales. Pero estas etapas están precedidas de tres Sefirót de las esferas de emanación del espíritu puro, y éstas se reflejan igualmente en el ciclo anual de nuestras fiestas. Ellas encuentran su expresión en las fiestas que no se relacionan con acontecimientos históricos, sino que están consagradas a nuestra evolución espiritual. La fiesta de Rosh Hashanáh tiene por objeto proclamar las verdades Eternas del dominio del pensamiento {jojmáh} y la del Día de Kipúr, está llamada a asegurar el perdón de nuestras faltas por el acto de {teshuváh}, de la reflexión, de la autocrítica y de la meditación {bina}. En el grupo de la diez Sefirót que componen los elementos fundamentales, la primera Sefiráh se designa con el nombre de {kéter}, corona. Esta representa el mundo irracional y trascendental, o el punto culminante de donde brotó el destello de la iluminación intelectual, la primera manifestación, el inicio del proceso. (Según Pardés Rimoním de Rabénu M. Cordobero XXI, 10).

7 – EN EL DIA PRIMERO TENDREIS SANTA CONVOCACION; NINGUN TRABAJO SERVIL HABREIS DE HACER.

8 – Y PRESENTAREIS OFRENDA IGNEA A ADONAI POR SIETE DIAS. EN EL SEPTIMO HABRÁ (OTRA) SANTA CONVOCACION; NINGUN TRABAJO SERVIL HABREIS DE HACER.

8 – SIETE DÍAS. Ver sobre la significación del número siete nuestro Comentario Gén. VIII, 2.

9 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

10 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DILES: CUANDO HUBIEREIS ENTRADO EN LA TIERRA QUE OS VOY A DAR, Y SEGAREIS LA MIES DE ELLA, TRAEREIS UNA GAVILLA, POR PRIMICIAS DE VUESTRA SIEGA, AL SACERDOTE.

10 – UNA GAVILLA, POR PRIMICIAS DE VUESTRA SIEGA. El deber de “aportar las primicias del suelo a la casa de Eterno” ha sido proclamado ya por la Toráh de una manera general en Exo. XXIII, 19, y la obligación particular concerniente a las primicias de la cosecha de cebada, de lo cual se trata aquí, ha sido formulada por primera vez en Levítico II, 14 (Cf. Rashí ibíd). El significado de la ofrenda de las primicias de nuestras obras y de nuestros productos ha sido explicado en nuestro Comentario Exo. XIII, 2. La Toráh añade aquí de manera señalada, el deber de “balancear esta [medida de] ‘Omer delante del Señor” el día siguiente de la Fiesta de Pésaj, es decir, el 16 de Nissán. Rashí explica que todo balanceo es un movimiento horizontal de vaivén, después de elevación y descendimiento, y nuestros Sabios precisan en la fuente Talmúdica (Men. 62b) que este balanceo debe efectuarse con el pensamiento dirigido hacia “Aquél a quien pertenecen los cuatro puntos cardinales”. Mediante este acto, el hombre manifiesta que él no es en absoluto el creador de los productos de la tierra, sino que es el Eterno quien bendice el suelo y nos otorga Sus frutos. Las primicias son dedicadas a “Aquel a quien pertenecen los cuatro puntos cardinales” y después son ofrecidas en Su Templo. Ahora bien, este homenaje al Eterno se fija el día siguiente de la fiesta, pues la fiesta de Pésaj conmemora el advenimiento de la libertad nacional que puede fácilmente incitar en nosotros el orgullo, el egoísmo y la arrogancia, y llevarnos a una negación del Todopoderoso. De esta manera la Toráh nos prescribe que debemos ofrecer desde el día siguiente de la Fiesta de la Liberación, las primicias de nuestra cosecha al Eterno y rendirle, en el seno mismo de Su Templo, nuestro homenaje de gratitud. Por lo demás, puesto que “lo que acompaña a las Mitzvót” se revela útil a los hombres (el balanceo mismo se considera también como lo que acompaña a las Mitzvót), con mayor razón todavía, las Mitzvót mismas son útiles a los hombres (Sucót 38a).

11- EL CUAL MECERÁ LA GAVILLA DELANTE DE ADONAI PARA QUE SEA ACEPTA A FAVOR VUESTRO; EL DIA SIGUIENTE A LA PRIMERA SOLEMNIDAD PASCUAL LA MECERÁ EL SACERDOTE.

11 – EL DIA SIGUIENTE A LA PRIMERA SOLEMNIDAD PASCUAL. La interpretación de estas palabras era desde la época rabínica una cuestión polémica entre Fariseos y Saduceos. Estos últimos entendían la palabra Shabbat en el sentido corriente, y afirmaban que el “‘Omer” aludía a ofrecer el día siguiente del primer Shabbat, debe comprenderse aquí como la Fiesta de los Panes Azimos, lo cual brota igualmente del contexto. El “‘Omer” debía ofrecerse el 16 de Nissán (Men. 66a). La cuestión que se plantea es, por tanto, averiguar por qué la Toráh, al emplear el término “Shabbat”, apela a una locución tan equívoca (Ver Hoffman para conocer los detalles de la polémica).

Bnei Isshajar responde que el Shabbat corriente puede ser calificado de Pésaj por la razón siguiente: las dos fiestas se caracterizan por el hecho de que están determinadas por el Cielo y no en absoluto provocadas por los méritos de la tierra. Fueron igualmente, y esto a título de excepción, promulgadas por “la iniciativa de los poderes situados en lo alto” {hit-‘arutá dil – ‘éla}.

12 – Y EL DIA QUE MECIEREIS LA GAVILLA, SACRIFICAREIS UN CORDERO DEL PRIMER AÑO, SIN TACHA, EN HOLOCAUSTO A ADONAI.

12 – QUE MECIEREIS LA GAVILLA. Ver com. Exo. XVI, 36.

13 – Y SU OFRENDA VEGETAL SERÁN DOS DECIMAS (DE UNA EFA) DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE; OFRENDA IGNEA A ADONAI, DE OLOR GRATO; Y SU LIBACION SERA DE VINO, LA CUARTA PARTE DE UN HIN.

14 – Y NO HABEIS DE COMER PAN, NI GRANO TOSTADO, NI ESPIGAS NUEVAS, HASTA ESTE MISMO DIA; HASTA QUE HUBIEREIS TRAIDO LA OBLACION DE VUESTRO DIOS: ESTATUTO PERPETUO SERA DURANTE VUESTRAS GENERACIONES Y EN TODAS VUESTRAS MORADAS.

15 – Y OS CONTAREIS SIETE SEMANAS (SIETE SEMANAS CUMPLIDAS SERAN), DESDE EL DIA SIGUIENTE A LA PRIMERA SOLEMNIDAD PASCUAL, DIA EN QUE OFRECISTEIS LA GAVILLA DE LA OFRENDA MECIDA.

15 – Y OS CONTAREIS SIETE SEMANAS, DESDE EL DIA SIGUIENTE A LA PRIMERA SOLEMNIDAD PASCUAL. La prescripción concerniente a la mujer aislada, llamada niddáh, comienza igualmente por las palabras: (ve-sáfrah láh} ella contará por ella. Los Sabios han extraído de esto, la conclusión siguiente. Los hijos de Israel tuvieron necesidad de un período para liberarse de la impureza egipcia que habían contraído viviendo entre los paganos. Como una mujer niddáh, debían purificarse mediante una abstinencia al séptuplo (de semanas, en función de la extrema gravedad de su impureza). Después pudieron unirse a su Señor. La noche de Shavu'ót es la consagrada a esta unión santa. Por ello también se distingue en nuestros días por la costumbre de velar durante esa noche. También se ha dicho: “Cuando el rocío cayó de noche sobre los campos…” (Núm. XI, 9). En cuanto a la inmersión en el agua, de la cual el Mikvéh es el símbolo, está representada por el baño de la Toráh, en el curso de cuya noche mojamos nuestros cuerpos. De esta manera, la cuenta de siete semanas debe contribuir a perfeccionarnos. La fiesta de Pésaj no había sido dada graciosamente por Dios, pero, una vez hecho el regalo, de lo que se trata es de subir los cuarenta y nueve grados de la impureza, y hay como contrapartida, cuarenta y nueve grados de pureza. Los subimos uno por uno, y pensamos en cada movimiento en el grado de pureza que encierran estos días de acuerdo con la enseñanza de la Cábala. Llegados a este fin, hemos realizado la mitzváh, la cual nos hace dignos de recibir una vez más, la Toráh. Hemos empleado la libertad recibida en la fiesta de Pésaj para insuflarle un contenido que nos haga merecedores de la fiesta de Shavu'ót. Estos preparativos son ciertamente y ante todo, un acto de pureza ejercido en el temor de Dios. Por esta razón festejamos Shavu'ót al final del día cuadragésimo’ noveno, o sea el 6 de Siván, en tanto que la Toráh ha sido dada según Rabí Yoséf el 7 de Siván. El motivo de esto es que este día representa los largos preparativos que nos imponemos para acoger la Toráh, y encarna así el principio del temor a Dios. Este requisito previo constituye una introducción a la Toráh.  {Reshít jojmáh yir-át ha-Shém} (Salm. LXI, 10).

16 – HASTA EL DIA SIGUIENTE A LA SEPTIMA SEMANA (CUMPLIDA) CONTAREIS CINCUENTA DIAS; ENTONCES PRESENTAREIS OFRENDA VEGETAL NUEVA A ADONAI

17 – DE VUESTRAS HABITACIONES TRAEREIS DOS PANES PARA OFRENDA MECIDA: DE DOS DECIMAS (DE UN EFA) DE FLOR DE HARINA, CADA UNO, SERÁN; CON LEVADURA SERÁN COCIDAS, POR PRIMICIAS A ADONAI

17 – TRAEREIS DOS PANES. El hecho de que dos panes de harina fina deben ser traídos a la fiesta de Shavu'ót requiere una justificación especial. El legislador ha querido atraer nuestra atención sobre el fenómeno del dualismo que observamos desde el momento en que apartamos nuestra mirada del recinto del monoteísmo absoluto. Del mismo modo que las dos tablas de la ley nos muestran que el dualismo es la base fundamental de todo lo terrenal, las dos partes del pan {sheté ha-léjem} nos hacen comprender que en el dominio material todo está sometido a la misma ley. (Zóhar).

18 – Y JUNTAMENTE CON EL PAN PRESENTAREIS SIETE CORDEROS DE PRIMER AÑO, SIN TACHA, Y UN NOVILLO JOVEN Y DOS CARNEROS; SERÁN HOLOCAUSTO A ADONAI, CON SUS OFRENDAS VEGETALES Y SUS LIBACIONES; OFRENDA IGNEA DE OLOR GRATO A ADONAI

19 – OFRECEREIS TAMBIEN UN MACHO CABRIO COMO OFRENDA POR EL PECADO, Y DOS CORDEROS PRIMALES, PARA SACRIFICIO DE PACES;

20 – LOS CUALES MECERÁ EL SACERDOTE CON PAN DE LAS PRIMICIAS, POR OFRENDA MECIDA, DELANTE DE ADONAI, JUNTAMENTE CON LOS DOS CORDEROS: LOS PANES SERÁN CONSAGRADOS A ADONAI, PARA USO DEL SACERDOTE.

21- Y CONVOCAREIS LA ASAMBLEA EN ESTE MISMO DIA; CONVOCACION SANTA OS SERA; NINGUN TRABAJO SERVIL HABREIS DE HACER: ESTATUTO PERPETUO SERA EN TODAS VUESTRAS HABITACIONES, EN TODAS VUESTRAS GENERACIONES.

21 – Y CONVOCAREIS LA ASAMBLEA EN ESTE MISMO DIA; CONVOCACION SANTA OS SERA. He aquí la única alusión al carácter feriado del fin del período de las siete semanas. La Toráh no alude a Shavu'ót como la fiesta de promulgación de la Toráh, ni aquí ni en otra parte (ver Hoffman: Levítico). Se ha respondido a este respecto que la Toráh, en tanto que obra metafísica, no tolera ninguna fijación en las dimensiones de tiempo y espacio. Del mismo modo que la fecha de su promulgación, no se ha determinado más que por aproximación, el sitio en que tuvo lugar su dádiva, está todavía rodeado de misterio. No se puede precisar cuál, entre los seis y los siete de Siván, es la fecha exacta de su promulgación, por el hecho de que Moshé ha añadido un día de su propia invención; la única certeza en cuanto al lugar que poseemos es que se sitúa en el desierto, tierra que pertenece a todo el mundo. La Toráh se asemeja al alma en el cuerpo humano: no se puede situar con precisión (Medrásh. Salm. CIII); como el alma no exige ni emblema ni signo exterior ni solemnidad, tampoco existe indicación sobre el día en que nos fue legada la Toráh.

22 – Y CUANDO SEGAREIS LA MIES DE VUESTRA TIERRA, NO ACABARAS DE SEGAR EL EXTREMO DE TU CAMPO, NI ESPIGARAS TU TIERRA SEGADA: PARA EL POBRE Y PARA EL EXTRANJERO LOS DEJARAS, YO SOY ADONAI VUESTRO DIOS.

22 – Y CUANDO SEGAREIS LA MIES DE VUESTRA. Rashí dice en nombre de Rabí Avdimi, hijo de Rabí Yoséf “¿Por qué razón ha colocado la Toráh esta prohibición en medio de las solemnidades: Pésaj y la fiesta de las Semanas de un lado, el Nuevo Año, el Día del Perdón y las fiestas de las Tiendas de otro? Para enseñarte que cualquiera que le dé al pobre el espigajo y el rincón del campo, como conviene que se haga, es considerado como si hubiera construido el Templo y allí hubiera hecho sus sacrificios”.

Rabénu Chayím Ben ‘Attar señala que, si la espiga olvidada no se menciona aquí, es porque la Toráh quiere mostrar solamente las omisiones concernientes al campo, es decir, las de la rebusca y el rincón del campo; dicho de otro modo: dado el sacrificio del ‘Omer al comienzo de la cosecha, podría creerse que todo sacrificio sería inútil en lo adelante; también la Toráh nos acaba de precisar que los sacrificios ligados al objeto, es decir, al campo, serán siempre necesarios, mientras que el que se relaciona con el sujeto, a saber la espiga, no lo es en absoluto. Ver, sin embargo, el Comentario Levítico XIX, 9 sobre el significado de estos preceptos.

23 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

24 – “HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DILES: EN EL MES SEPTIMO, AL PRIMERO DEL MES, TENDREIS DESCANSO, CONMEMORACION AL SON DE TROMPETAS, CONVOCACION SANTA:

24 – EN EL MES SEPTIMO, AL PRIMERO DEL MES. El filósofo Rabénu Bajyáh Ibn Pakúda pregunta por qué razón la Toráh no nombra expresamente la fiesta de Rosh Hashanáh a la cual apuntan estas palabras. Responde señalando que la inmortalidad del alma (así como numerosos otros temas) no se nombra más. Y formula la regla, de que, mientras más elevado es un tema en el dominio ideológico, menos necesidad hay de tratarlo en el libro. Aunque designaciones tales como Año Nuevo no se especifican, existen sin embargo en la conciencia de nuestros Sabios por Tradición; además de los argumentos naturales que Abarbanel extrae del segundo capítulo de Exodo, y que prueban que la Toráh ha contado con el Nuevo Año de Tishrí para nuestros intereses  civiles. Nuestros Sabios disponían de Tradiciones seguras a este respecto. Se observa en el capítulo LXXXI de los Salmos la frase {tik'ú bajódesh shofár bakése leyóm jagénu… hagan sonar el shofár}, que, de acuerdo con la interpretación que da de ella el Medrásh, muestra que la fiesta del Shofár es la única entre nuestras solemnidades, que cae el día del aniversario, o bien de la Creación del mundo o de la humanidad; era también el aniversario de la fecha otorgamiento de los votos más queridos de ciertas madres, así como de la explicación por Yoséf de las sueños del Faraón, etc. En fin, parece que la cuenta de los años del Jubileo tiene su punto de partida en el primero de Tishrí, de la misma manera que muchos ciclos se renuevan en el curso de este mes, de donde se desprende que esta fiesta aparece como fundada señaladamente en la Tradición Oral.

CONMEMORACION AL SON DE TROMPETAS. Rashí comenta: “{zijrón teru'áh}. La conmemoración de los versículos de la Toráh que tratan del recuerdo Divino y de los versículos que tratan del sonar del Shofár, con el fin de recordar en nuestro favor el sacrificio de Yisják, reemplazado por el sacrificio del becerro”. De lo que Rashí quiere hablarnos aquí es de la serie de oraciones y versículos que leemos a lo largo del Shemonéh Essré del Musáf de Rosh Hashanáh Ahora bien, parece en primer lugar, que la {Teru'áh} en el sonar del Shofár era un aire desconocido para nuestros Sabios. Ellos sabían simplemente que la {teru'áh} hace apelación al {dín} es decir, a la justicia que, este día, nos examina (por ejemplo Salm. IX,9). A continuación, Rabí Abahú le ordenó a Cesáreo (R. H. 34a) que la {teru'áh} fuera una combinación de {teru'áh} y {shevarím} cuyo primer elemento expresa un suspiro de pesar delante de Dios, el segundo un gemido. Pues, “tal es por lo general la actitud del hombre delante de la justicia de Dios”. Así conferimos a este día su verdadera significación. Es un {yom dín berajamím}, un día de justicia, del cual la piedad no está excluida, mientras que Yom Kipúr es un {yom rajamím bedín}, día de piedad del cual forma parte la justicia (Najmánides). Ver explicación más adelante.

Sin embargo, Rashí hace alusión a los tres textos de oraciones que acompañan el sonar del Shofár; la palabra {zikarón} indica la idea esencial en torno a esto, pues significa la providencia de Dios, que no olvida y no abandona a nadie en el día de su aflicción. Nóaj, en la historia del diluvio, ofrece la mejor prueba de esto, como hemos señalado en el Com. Gén. VIII, 1. El capítulo siguiente se llama Shofarót, y nos indica cómo va a ser utilizado el Shofár al final de nuestros días. El capítulo de introducción de los tres textos se llama Maljiyót. Este capítulo contiene la exaltación de Dios sobre toda la tierra y todos los hombres. Así, démosle prioridad a la aceptación del Reino Divino, {kabalát ‘ol maljút shamáyim}, sobre el de las Mitzvót {kabalát ‘ol Mitzvót}.

CONMEMORACION AL SON DE TROMPETAS. En Núm. XXIX, 1 se emplea la locución {yom teru'áb}, día de la fanfarria. Según nuestra Tradición, esto significa que si Rosh Hashanáh cae en semana se toca el Shofár, mientras que si este día cae el Shabbat, se dice {zikarón teru'a} a los lugares donde se produciría el toque de campana del Shofár (R. H. 29b). Los Sabios han explicado el temor de ver a alguien ir el día de Shabbat a casa de un experto para aprender el sonar del Shofár, y debido a este hecho, transgredir la prohibición de llevar consigo un largor de cuatro codos en la calle. Nos han enseñado mediante este ejemplo, el principio de que el sonar del Shofár, con ser tan importante, un mandamiento de la Toráh, debe sin embargo desvanecerse ante una disposición de los Sabios, destinada a impedir que la ejecución de este mandamiento se transforme en pecado. Aún más: se desprende de las palabras de Tosafót 16b que escuchar sonar el Shofár, el Shabbat excita a Satán, como sucede con cada desviación que cometen los judíos en cuanto al cumplimiento de una de sus Mitzvót, hasta tal punto que sus argumentos terminan por hacer daño.

SON DE TROMPETAS. Se trata del Shofár: esto se desprende de la analogía con Levítico XXV, 9. Ver nuestras explicaciones en Gén. XXII, 13 y Exo. XIX, 19.

CONVOCACION SANTA. La convocatoria para Rosh Hashanáh tiene significación distinta que la de Yom Kipúr. La primera tiene por fin aproximarnos a Dios, en primer lugar mediante el pensamiento, aclarado lo que para nosotros es la Divinidad; {ulvavó yavín vesháv veráfa lo} “su corazón comprenderá, después se arrepentirá”: el Profeta Yeshayáhu VI, 10, nos enseña que la comprensión del corazón precede todo arrepentimiento. Por esta razón Rosh Hashanáh, está consagrado a las tres grandes oraciones, {maljiyót, zijronót, shofarót} y a las de (uvjén ten pajdejáh}, oraciones esenciales que indican cómo nos representa la Divinidad, la Providencia y el fin de los tiempos. La confesión de los pecados seguirá a Yom Kipúr. En cuanto al sonar del Shofár, para mostrar bien que consideramos a Rosh Hashanáh como {yom dín berajámim}, hacemos preceder cada sonido de — {teru ‘áh} —de una {tekráh}, pues nuestros Sabios nos han dado por regla que cada {teru'áh} debe tener {peshutáh lefanéhah upshutáh leajaréhah}; es decir, ser introducida mediante el tono simple de una {tekí'á} y ser terminada de la misma manera. Ahora bien, la {tekí'áh} es el tono que proclama Dios como Ser cleménte, conciliador y libertador; la {teru'áh}, por el contrario, nos recuerda el Dios vengativo y punitivo. Así los tonos de la justicia Divina se encuentran rodeados por los de la clemencia Divina, lo que Rosh Hashanáh cataloga como “la justicia en la clemencia”.

25 – NINGUN TRABAJO SERVIL HABREIS DE HACER; Y PRESENTAREIS OFRENDA IGNEA A ADONAI”.

26 – Y HABLO ADONAI, DICIENDO:

27 – “CIERTAMENTE EL DIA DECIMO DE ESTE SEPTIMO MES SERA EL DIA DE LAS EXPIACIONES; CONVOCACION SANTA OS SERA Y AFLIGIREIS VUESTRAS ALMAS, Y PRESENTAREIS OFRENDA ÍGNEA A ADONAI

27 – EL DIA DECIMO. Es el Día del Gran Perdón. ¿Por qué fue fijado en esa fecha precisa? Nuestros Sabios responden en el Medrásh, que la razón debe encontrarse en el Rosh Hashanáh que la precede. Según Rabí Ell'ézer, cuya teoría es aceptada por la Halajáh, Rosh Hashanáh es el aniversario de la creación del mundo, o más exactamente la fecha en la cual fue creado Adám, de manera que el 25 de Elul nació el Mundo (ciertos pensadores dicen que la idea de la creación data, del primero de Nissán, pero su ejecución solamente de Tishrí). Esta es la razón por la cual la fecha natural del Perdón se sitúa en Rosh Hashanáh; es la fecha que contempló la creación o aparición del hombre, lo que nos remite a los orígenes de su formación. Hemos señalado la misma circunstancia favorable para el hombre, cuando la Toráh nos dice en Gén. II, 8 que el hombre encuentra refugio en el Oriente, su tierra natal. La misma orientación se vuelve a encontrar cuando la Toráh nos habla de ciudades de refugio que ubica en el Este. (Deut. IV, 41). El hombre encuentra ahí la Patria de los refugiados. Esta circunstancia, que favorece al hombre en la época en que vino al mundo, está separada por diez días del Gran Perdón, el tiempo que hace falta para adquirir la fuerza del arrepentimiento, y para ir desde el remordimiento en potencia hasta el remordimiento en los actos. El hombre encuentra entonces el Gran Perdón, fecha en la cual Moshé volvió antiguamente, con las segundas Tablas de la Ley entre las manos y proclamó el Perdón Divino para el pecado del “becerro de oro”. Es en este contexto, y en el de su venida al mundo, donde se encuentra todavía la más favorable acogida para el perdón de sus pecados.

28 – Y NO HABREIS DE HACER NINGUNA CLASE DE OBRA EN ESTE MISMO DIA ESPECIAL, PORQUE ES DIA DE EXPIACIONES, PARA HACER EXPIACION POR VOSOTROS DELANTE DE ADONAI, VUESTRO DIOS.

29 – POR TANTO TODA PERSONA QUE NO SE AFLIGIERE EN ESE DIA ESPECIAL, SERA CORTADA DE ENTRE SU PUEBLO.

30 – Y TODA PERSONA QUE HICIERE CUALQUIERA CLASE DE OBRA EN ESTE DIA ESPECIAL, YO DESTRUIRE A LA TAL PERSONA DE ENTRE SU PUEBLO.

31- NINGUNA CLASE DE OBRA, PUES, HABEIS DE HACER: ESTATUTO PERPETUO SERA EN TODAS VUESTRAS GENERACIONES Y EN TODAS VUESTRAS MORADAS.

32 – DESCANSO ABSOLUTO OS SERA, EN EL CUAL AFLIGIREIS VUESTRAS ALMAS. A LOS NUEVE DEL MES, POR LA TARDE, (PRINCIPIAREIS): DE TARDE A TARDE GUARDAREIS VUESTRO DESCANSO”.

32 – A LOS NUEVE DEL MES, POR LA TARDE. La Tradición ha deducido de estas palabras que existe un deber llamado: {tosafót Yom ha-Kipurím}, que nos impone el comenzar a celebrar Yom Kipúr un poco antes de la caída de la noche, así como a terminarlo (el día siguiente) un poco después. Eso nos muestra que la santidad de Yom Kipúr es desbordante tanto en su comienzo como en su final.

33 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

34 – “HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL, Y DILES: EL DIA QUINCE DE ESTE MES SEPTIMO SERA LA FIESTA DE LAS CABAÑAS A ADONAI DURANTE SIETE DIAS.

34 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL, Y DILES. La fiesta de Sucót es llamada igualmente ‘fiesta de nuestro gozo” {zemán sim-jaténu}. Lleva este nombre porque coincide con la época en que se ha recogido la cosecha de la tierra, pero también porque constituye, después de los “días temibles de Rosh Hashanáh y Kipúr”, una semana de regocijos con Dios. Aún más, ella le da a los pecadores, la oportunidad de dirigirse hacia Dios en la alegría. Además, la primera vez que el nombre de Sucót es mencionado en la Toráh, es para anunciarnos que Ya'akóv se ha reconciliado con su hermano ‘Esáv: “éste reemprendió su camino hacia Se'ír; en cuanto a Ya'akóv, se dirigió hacia Sucót, se construyó allí una morada, y para su ganado hizo de las Sucót: por esta razón se llamó este lugar Sucót” (Gén. XXXIII, 16-17). La diferencia entre Ya'akóv y ‘Esáv reside, en efecto, en la apreciación de las Sucót. El cristiano descendiente de ‘Esáv ignora la noción de {simjáh shel Mitzváh}, el júbilo religioso que puede llevar al individuo a volverse hacia Dios en la alegría. El conoce, ciertamente, el acercamiento a Dios en la contrición o en la unión mística. Él va a “Se'ír”, que es una alusión discreta al (se'ír ha-mishtaléaj}, al “chivo expiatorio”, forma suprema de su servicio a Dios. El judío, por el contrario, estima la Mitzváh hasta tal punto que la convierte en una fiesta que tiene por fin esencial el dar gracias y acercarse a Dios en la alegría. Ya'akóv no se quedó con ‘Esáv cuando se encontró con él, sino que siguió más adelante, buscando el sitio de las Sucót. Esta es también la razón por la cual Dios quiere juntarse con Israel únicamente para celebrar el octavo día de Sucót. El busca la ocasión de encontrarse en jubilosa intimidad con su Pueblo. Se comprenderá entonces lo que quiere decir el Talmúd cuando considera la fiesta de Sucót como específicamente atribuida a los judíos. Es la única fiesta de nuestro calendario judío que los no judíos no han imitado (‘Av. Z. 3b). Pero el Profeta Zejariyáh proclama que al final de los tiempos: “Tal será el pecado de los Egipcios y el de todas las naciones, que no serán ascendidos para celebrar la fiesta de Sucót… y cualquiera que haya sobrevivido, entre todos los pueblos que vendrán contra Jerusalén, deberá dirigirse allí todos los años para prosternarse delante del Rey, el. Eterno-Tzevaót, y para celebrar la fiesta de Sucót” (XIII, 19-16). (Ver Com. Gén. XXXIII, 17).

35 – EN EL DIA PRIMERO HABRA CONVOCACION SANTA; NINGUN TRABAJO SERVIL HABREIS DE HACER.

35 – EN EL DIA PRIMERO HABRÁ CONVOCACION SANTA. Ver. Com. Exo. XXIII, 15. El primer día, precisa el texto: Se trata del décimo quinto día del mes y no del primero. Nuestros Sabios han interpretado que es el primer día para la cuenta nueva de los pecados; pues desde Yom Kipúr nuestros pecados se benefician de una moratoria, que expira el primer día de Sucót.

36 – SIETE DIAS PRESENTAREIS OFRENDAS IGNEAS A ADONAI: Y EN EL DIA OCTAVO, TENDREIS (OTRA) CONVOCACION SANTA A ADONAI, Y PRESENTAREIS OFRENDAS IGNEAS A ADONAI: ASAMBLEA SOLEMNE ES; NINGÚN TRABAJO SERVIL HABREIS DE HACER.

36 – SIETE DÍAS PRESENTAREIS OFRENDAS ÍGNEAS A ADONAI. Los sacrificios ofrecidos en Sucót conciernen tanto a Israel como a las naciones del mundo. “Los toros Sucót suman setenta, número correspondiente a setenta naciones. Disminuyen gradualmente; son para ellas un signo de declinación (Suc. 55b), y en los tiempos del Templo, los toros las protegían contra los sufrimientos”. Así, después de haber obtenido en Kipúr el perdón para sí mismo, Israel pide entonces el perdón de los pecados para todas las naciones del mundo (Rashí). Pues “Cuando Dios aprueba los caminos de un hombre, le atrae incluso el favor de sus enemigos” (Prov. XVI, 7). También es en virtud de esta obra de expiación en beneficio de los otros, que Sucót es llamada {or ha-malaf}, luz desbordante, en tanto que las otras fiestas no son más que {or ha-penimí}, luz interna. Pero estas expiaciones a favor de las naciones del mundo van disminuyendo, y no llegan al séptimo día más que nueve toros. Y esto nos demuestra que la hostilidad de las naciones hacia Israel se debilita con los años. En efecto, su oposición a Israel, que al comienzo era irreductible, se empequeñece en el dominio político e ideológico progresivamente.

Ahora bien, el octavo día es nombrado {‘atzéret}, lo cual significa “detención”; ese día no hay más que un toro para siete corderos. Rashí comenta que la explicación en el Medrásh Agádico es la siguiente: como todos los días de la fiesta ellos han ofrecido sacrificios correspondientes a setenta naciones, Dios dice (a Israel) en el momento de la partida: “Te retengo conmigo” como un rey que ha invitado a sus hijos a un festín durante un cierto número de días: cuando llegó el momento de despedirse, dijo “Hijos míos, les ruego que se queden conmigo un día más, vuestra partida Me es dolorosa”. El Día de {sheminí ‘atzéret} se convirtió en Israel en un día de gozo exuberante, realzado por la clausura de la lectura de la Toráh. Los signos exteriores de la fiesta han desaparecido. No existen ya ni la Sucáh, ni “cuatro especies, ni sacrificios. Lo único que existe es la alegría entre Israel y su Dios.

37 – ESTOS SON LOS DÍAS FIJOS CONSAGRADOS A ADONAI, LOS CUALES PROCLAMAREIS POR SANTAS CONVOCACIONES, PARA PRESENTAR A ADONAI OFRENDAS IGNEAS, HOLOCAUSTOS Y OFRENDAS VEGETALES, SACRIFICIOS Y LIBACIONES; CADA COSA EN SU PROPIO DIA;

38 – ADEMAS DE LOS HOLOCAUSTOS SABATICOS DE ADONAI Y ADEMAS DE VUESTROS DONES, ADEMAS DE TODOS VUESTROS VOTOS Y ADEMAS DE TODAS VUESTRAS OFRENDAS VOLUNTARIAS QUE DIEREIS A ADONAI.

39 – CIERTAMENTE EL DIA QUINCE DE ESTE MES SEPTIMO, CUANDO HUBIEREIS RECOGIDO EL PRODUCTO DE LA TIERRA, CELEBRAREIS A ADONAI FIESTA QUE DURE SIETE DIAS. EN EL PRIMER DIA HABRÁ DESCANSO SOLEMNE, Y EN EL DIA OCTAVO (OTRO) DESCANSO SOLEMNE.

39 – EL DIA QUINCE DE ESTE MES SEPTIMO. Uno se pregunta por qué la Toráh repite la Mitzváh de Sucót, después de haber ya comentado “En el quinto día de ese séptimo mes” y por qué no da las órdenes relativas a la toma del ramillete de cuatro especies, más que en esta repetición. La razón es que el año de la salida de Egipto, el día de Pascuas cayó un jueves. Ahora bien, las reglas del calendario estipulan que en ese caso el primer día de Sucót caiga un sábado. Por este motivo, la Toráh explica las leyes de Sucót comenzando por el caso en que el primer día de esta fiesta cae un sábado: en tal mes (“este” séptimo mes) todos los trabajos están prohibidos el primer día de la fiesta, ya que resulta ser un sábado; y omite toda referencia a las cuatro especies, que nos sirven el sábado (ver Com. vers. 24). Después solamente da instrucciones relativas al décimo quinto día del séptimo mes de cualquier otro año (ver otras interpretaciones en Hoffman, Levítico).

40 – Y TOMAREIS PARA VOSOTROS EN EL DIA PRIMERO FRUTO DE ÁRBOL HERMOSO, RAMOS DE PALMAS, Y RAMOS DE ARBOLES FRONDOSOS (MIRTO), Y SAUCES DE LOS ARROYOS; Y OS REGOCIJAREIS ANTE ADONAI, VUESTRO DIOS, POR ESPACIO DE SIETE DIAS.

40 – Y TOMAREIS PARA VOSOTROS. Nuestros Sabios nos han dado numerosas explicaciones sobre el simbolismo del ramillete de cuatro especies. Para algunos, éstos representan todo el reino vegetal: el sauce no da fruto comestible ni perfume, el mirto tiene perfume pero no da fruto comestible, la palmera da un fruto delicioso pero carece de perfume, y, en fin, el citrón no solamente es un fruto exquisito sino que el árbol que lo produce es perfumado desde la raíz hasta las hojas y los frutos: el rey de los árboles. Con este ramillete, compuesto de cuatro especies que simbolizan todos los productos vegetales de su país, Israel se presenta delante de Dios, para expresar su reconocimiento por haber recibido en heredad un país tan bello y fecundo, y por haber bendecido el trabajo de sus manos. Se agrega el ruego de continuar recibiendo en el futuro, la protección Divina en todos los dominios de la actividad humana. Según la costumbre, se agita el Luláv hacia el Oriente y el Occidente, el Norte y el Sur, hacia lo alto y lo bajo. Nuestros Sabios han visto en el ramillete de Luláv la imagen de la unidad de Israel. En su espíritu, el perfume representa el conocimiento de la Toráh, y el fruto, las buenas acciones. El sauce sin frutos comestibles y sin perfume simboliza la masa desprovista de saber y de buenas acciones; el mirto, perfumado pero desprovisto de frutos comestibles, es el símbolo de las personas dotadas de saber pero desinteresadas de las buenas acciones; la palmera, carente de perfume, que da un fruto delicioso, representa un recordatorio para las personas desprovistas de saber para que se consagren a las buenas acciones; el etróg, en fin, superior por su perfume y un fruto exquisito, representa en la élite de Israel, iluminadas por el saber y ennoblecida por las buenas acciones. Estos cuatro grupos, lejos de disgregarse en clases separadas, se unen mediante los vínculos de la solidaridad en un solo cuerpo nacional, con el objeto de que, en un sentimiento de fraternidad, la élite pueda, mediante sus virtudes, colmar las lagunas de las clases inferiores del Pueblo. Najmánides cita la explicación siguiente, el etróg sería el fruto prohibido del Paraíso, pues tiene todas las cualidades atribuidas a este fruto: “La mujer vio que el árbol era bueno como alimento, que era atrayente para la vista y precioso para la inteligencia; cogió de su fruto y comió de él”. Este árbol únicamente fue objeto de pecado. Por lo tanto, el adagio bien conocido que señala que el demandante no debería ser al mismo tiempo abogado, no tiene validez aquí, ya que como este fruto dorado no se encuentra asociado a las tres otras especies, todos son juzgados en conjunto para lo mejor y lo peor. Aquí nuevamente se expresa la idea de la Unidad que la Toráh quiere enseñamos.

41 – Y LO CELEBRAREIS COMO FIESTA A ADONAI SIETE DÍAS EN CADA AÑO: ESTATUTO PERPETUO SERA EN TODAS VUESTRAS GENERACIONES; EN EL MES SEPTIMO LA CELEBRAREIS.

41 – LO CELEBRAREIS. El término {jág} implica también la idea de rodear, como en Yeshayáhu XLIV, 13, Salmos XLII, 5 etc. De donde se deriva la costumbre de las procesiones en la fiesta de Sucót. “¡Puedo darle la vuelta a tu Altar, Señor, para hacer escuchar los acentos de reconocimiento y proclamar todas las maravillas!” (Salm. XXVV, 6-7). Como actualmente no nos queda más que la Toráh, la Bimá reemplaza al Altar.

Cuando acabamos de presentamos en Sucót con el ramillete de cuatro especies, nos parece que llegamos delante de Dios con las palmas de la victoria. Esto está ilustrado por una parábola. Dos partes opuestas se acusaban mutuamente ante el tribunal de justicia, nadie podía saber quién triunfó: el que sostiene en sus manos las palmas de la victoria. En Rosh Hashanáh Israel y las naciones del mundo aparecen ante el Tribunal Celestial como dos partes opuestas: nosotros reconocemos al vencedor cuando lo vemos marchar triunfalmente llevando el luláv y el etróg en la mano derecha (Medrásh Yalkút, Salm. XVI). Sin embargo, si nos parece así que el ramillete representa nuestras palmas de la victoria, otra cosa sucede según la interpretación del Sefer Bnei Isajar, para el cual el ramillete simboliza el Cetro Divino. Y cita los Rishonim, los Antiguos, que consideran que las cuatro especies, en su crecimiento y desarrollo, no dependen de las leyes naturales, que rigen las otras plantas, sino que participan exclusivamente del Todo Poderoso: Así representan el centro Divino. Ahora bien, está prohibido a los hombres valerse de este cetro, y, si los judíos lo utilizan no obstante, es porque se consideran como los hijos de Dios. Y eso les será perdonado, pues (ay shemajál ‘al kevodó, kevodó majúl), el padre puede renunciar al honor que se le debe. En Shabbat, sin embargo, los hijos se abstienen de tomar este cetro porque la Mishnáh (Sanh. II, 5) les prohíbe valerse de él, y tiene en consecuencia el carácter de un objeto {muktzé}, prohibido en la celebración del Shabbat.

ESTATUTO PERPETUO SERA EN TODAS VUESTRAS GENERACIONES. Cuando las primeras olas de la emancipación de los judíos llegaron a Hungría, Rabí Moshé Sofér subió a la cúspide de su comunidad de Presburg, y pronunció las palabras siguientes: “Un joven príncipe se había comportado mal en la casa del rey, su padre, quien lo envió en consecuencia a una lejana ciudad de provincia. Como el joven se aburría mortalmente, su padre decidió hacerle construir un hermoso palacio en dicha ciudad. Ahora bien, al ver a los albañiles trabajando, el príncipe los interrogó sobre la finalidad de su obra; respondieron que habían sido enviados por el rey para construirle un palacio a su hijo. El joven príncipe estalló entonces en lágrimas diciendo: “Dios mío, mi padre no quiere saber nada de mí, puesto que desea construirme un palacio aquí. ¡Más valdría una modesta casa provisional que un palacio en el exilio! Y Rabí Moshé Sofér extrae de esa historia la siguiente conclusión: “Para nosotros también que somos exilados, más vale que Dios nos deje vivir provisionalmente en casas humildes antes que permitirnos habitar en palacios”.

42 – EN CABAÑAS HABITAREIS POR SIETE MAS; TODO AQUEL QUE SEA DEL LINAJE DE ISRAEL HABITARA EN LAS CABAÑAS,

42 – EN CABAÑAS HABITAREIS. El Zóhar señala que la Toráh en esta frase nos enseña la doble obligación de permanecer en las tiendas de campaña durante siete días: una primera vez en homenaje a los huéspedes de honor, lo cual recibe el nombre de {ushpizín}; una segunda vez para todos los judíos nativos. Cada día de Sucót recibimos simbólicamente en la Sucáh a uno de los siete huéspedes de honor, quienes se suceden en el orden siguiente: Abrahám, Yisják, Ya'akóv, Moshé, Aharón, Yoséf y David. Son héroes del espíritu que nos han enseñado la manera de atravesar los siete milenios de nuestra historia. Cada uno de estos siete días de Sucót, honramos a uno de ellos: A Abrahám por su enseñanza del amor de Dios, A Yisják por la disciplina con respecto a la Ley, a Ya'akóv por la iniciación en las virtudes del padre de familia, a Moshé por la organización de la Nación, a Aharón por la exaltación de las almas en favor del sacerdocio, a Yoséf por el ejemplo que nos dio acerca de la pureza de las costumbres y la valentía frente a las naciones; en fin, el séptimo día evocamos el espíritu de David, rey de Israel, en quien vemos al antepasado del Mesías, fundador del futuro Reino de Dios. Son los siete huéspedes de honor que han formado el espíritu que nos dirige a través de los siete milenios de nuestra historia.

43 – PARA QUE VUESTRAS GENERACIONES VENIDERAS SEPAN, QUE EN CABAÑAS HICE YO HABITAR A LOS HIJOS DE ISRAEL, CUANDO LOS SAQUE DE LA TIERRA DE EGIPTO, YO SOY ADONAI, VUESTRO DIOS”.

43 – PARA QUE VUESTRAS GENERACIONES VENIDERAS SEPAN. Puesto que este versículo fue promulgado en el Sinái, antes de la travesía del desierto, sería poco lógico que la orden de habitar la sucáh hubiera sido dada en virtud de acontecimientos posteriores. El versículo, por el contrario, se vincula con el período de la salida de Egipto. Y nuestros Sabios, en efecto, han polemizado sobre este tema. Según Rabí ‘Akivá, tomando la palabra {be-Sucót} en sentido figurado, Dios ha rodeado el campo de los hijos de Israel de nubes protectoras. La Mejiltáh de la sección Bó (edición Friedman, pág. 14, citada por D. Hoffman, Lev. II, página 302) es más explícita todavía: según Rabí Eli'ézer, Dios ha hecho morar a los Israelitas en cabañas desde la primera estación de Sucót, según los Sabios, el versículo 43 quiere decir que es la estación de Sucót donde Dios ha hecho morar a los hijos de Israel de nubes protectoras, que emanan de su Divina Majestad. En vista particularmente de futuras guerras contra Sifón y Og, Dios hizo erigir estas tiendas. De cualquier manera, la idea que preside todas estas interpretaciones es siempre la misma: Dios, no contento con liberar a Israel, ha, desde los primeros días de la liberación, favorecido a su Pueblo con su protección sobrenatural. Creó al Pueblo de Israel devolviéndole la libertad: Hizo más aún: lo ha conservado. La Sucáh es, pues, el símbolo de la creación y de la conservación sobrenatural del Pueblo de Israel. Esta protección particular de Dios se extiende a cada uno de nosotros individualmente {hash-gajáh peratít}. En los días de abundancia de producto de la tierra, el propietario-agricultor, en posesión del suelo sagrado, cambia su lugar de residencia fijo y sólido contra la frágil sucáh, cubierto de desperdicios de productos agrícolas, colocado bajo la bóveda del cielo, expuesto al sol ardiente de Palestina, a las intemperies de la estación, a las lluvias y vientos de nuestras comarcas, manifiesta de este modo que no debe solamente a sus esfuerzos el engrandecimiento de su fortuna, bajo su protección providencial. En nuestra época todavía, viviendo en la sucáh, afirmamos nuestra convicción de que Dios es nuestra única salvaguardia contra el furor de los elementos y la malevolencia de los hombres; es El quien, al darnos la Toráh como guía, ha realizado el milagro más grande de la historia, que ni siquiera los incrédulos pueden poner en tela de juicio: la maravillosa supervivencia de Israel, desafiando, desde la salida de Egipto hasta hoy día, los peligros de aislamiento y de la dispersión. Es en El en quien cada uno individualmente continúa poniendo su confianza. La sucáh es la escuela en la que se ejerce y se afirma esta confianza siempre creciente.

QUE EN CABAÑAS HICE YO HABITAR A LOS HIJOS DE ISRAEL. Rashí interpreta: “en las columnas de nubes”. Esta opción de Rashí por la explicación de Rabí ‘Akivá (Sucáh XIb) es tanto más notable cuanto que se sujeta habitualmente al sentido textual y no al simbólico. Ahora bien, es Rabí Ell'ézer quien parece defender el sentido textual al explicar que se trata de tiendas reales. Pero al precisar “las columnas de nubes de la Majestad Divina”. Rashí debe estar pensando en los acontecimientos que siguieron al pecado del “becerro de oro”. Moshé, al asumir la defensa de los Israelitas, rogó al Señor que los acompañara y “caminara con ellos” por el desierto. Hemos señalado en esta ocasión cómo Moshé se ponía directamente bajo la independencia de Dios y no de un ángel que sería su delegado. (Com. Exo. XXXIII,3). Dios cedió finalmente al ruego de Moshé, y la señal de su reconciliación con el Pueblo fue la manifestación de la presencia personal de la Shejináh en las columnas de nubes que rodearon a Israel para protegerlo de todo peligro. Estas columnas aparecen al final del libro de Exodo (Cf. Comentario) y permanecieron cerca de Israel hasta la muerte de Aharón. La Sucáh tiene por fin, recordarnos las columnas de nubes de la Majestad Divina. Nos da refugio cerca de Dios en una tienda de campaña, donde por única protección, se tiene el cielo que se extiende por encima de nosotros. Y esta reminiscencia nos es ofrecida por la Toráh algunos días después del Gran Perdón a título de consuelo moral, dejando entrever que la presencia Divina se mantiene siempre a nuestro lado. En un sentido idéntico, se puede comprender el ramillete de cuatro especies de plantas, que dependen únicamente del Todopoderoso, con exclusión de todo agente intermediario (Com. vers. 41) y representan en esta perspectiva, el cetro de Dios; y sus denominaciones de cuatro letras cada una: {etróg, ‘araváh, luláv, hadáss} forman por sus iniciales la palabra VER LIBRO que significa que Dios subirá con nosotros a través del desierto. (Exo. XXXIII, 5).

44 – Y MOSHE DECLARO A LOS HIJOS DE ISRAEL LO CONCERNIENTE A LAS FIESTAS SOLEMNES DE ADONAI.

 CAPITULO XXIV

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

2 – MANDA A LOS HIJOS DE ISRAEL QUE TE TRAIGAN ACEITE PURO DE OLIVAS MACHACADAS EN MORTERO, PARA EL CANDELABRO, A FIN DE HACER ARDER LAS LAMPARAS DE CONTINUO.

2 – MANDA A LOS HIJOS DE ISRAEL. La ubicación de las dos ordenanzas siguientes, relativas a las disposiciones que deben tomarse respectivamente para la iluminación {nér tamíd) y para los panes de proposición, {léjem tamíd}, son objeto de varias hipótesis. Habíamos encontrado ya un texto más o menos idéntico en Exo. XXVII, 20. Rabí Yisják ‘Arama ve un nexo entre estos dos procesos, en el hecho de que la tabla sobre la cual, colocados los doce panes de proposición, estaba situada en el Santuario al norte, mientras que el lampadario, instrumento consagrado a la iluminación, se encontraba en el sur (Yomá 21b); ahora bien, lo que produjo la alegría en las comidas de los “Yamím Tovím” estaba ligado a la iluminación del lampadario, símbolo del espíritu que se desarrolla trabajando [consigo mismo], mientras que los bienes materiales de los cuales disfrutamos, se acumulan sobre la mesa: “La Sabiduría se ha fabricado una casa en la cual ha esculpido las siete columnas; ha inmolado animales para su festín, mezclado su vino y puesto su mesa” (Prov. IX, 1). (Akedá 68).

3 – AFUERA DEL VELO QUE ESTA DELANTE DEL ARCA DEL TESTIMONIO, EN LA TIENDA DE REUNION, AHARON LA ADEREZARA (PARA QUE ARDA) DESDE LA TARDE HASTA LA MAÑANA, DELANTE DE ADONAI DE CONTINUO: ESTATUTO PERPETUO DURANTE VUESTRAS GENERACIONES.

4 – SOBRE EL CANDELABRO (DE ORO) PURO, EL ADEREZARA SIEMPRE LAS LAMPARAS DELANTE DE ADONAI.

5 – Y TOMARAS FLOR DE HARINA, Y COCERÁS DE ELLA DOCE TORTAS; DE DOS DECIMAS (DE UNA EFA) SERA CADA TORTA;

6 – Y LAS COLOCARAS EN DOS ORDENES, SEIS EN CADA ORDEN, SOBRE LA MESA CUBIERTA DE ORO PURO DELANTE DE ADONAI.

7 – Y PONDRÁS SOBRE CADA ORDEN OLIBANO PURO, PARA QUE SEA POR SAHUMERIO PARA EL PAN: COMO OFRENDA POR FUEGO SERA A ADONAI.

8 – DE SÁBADO EN SÁBADO SE PONDRÁ EN ORDEN (EL PAN) DELANTE DE ADONAI CONTINUAMENTE, DE PARTE DE LOS HIJOS DE ISRAEL, POR PACTO PERPETUO.

9 – Y SERA PARA AHARON Y SUS HIJOS, LOS CUALES LO COMERÁN EN LUGAR SAGRADO: PORQUE ES COSA SACRATTSIMA PARA EL, COMO DE LAS OFRENDAS IGNEAS DE ADONAI, POR ESTATUTO PERPETUO”.

10 – Y EL HIJO DE UNA MUJER ISRAELITA, QUE ERA HIJO DE UN EGIPCIO, SALIO EN MEDIO DE LOS HIJOS DE ISRAEL; Y PELEARON EN MEDIO DEL CAMPAMENTO EL HIJO DE LA ISRAELITA Y UN HOMBRE DE ISRAEL.

10 – SALIO. La relación de este relato con lo que precede, se deriva de lo que Rashí nos explica para justificar el origen del hombre. Rabí Berajyáh dijo: ¿De dónde salió? De acuerdo con el pasaje precedente, que indica: “Y tomarás un poco de flor de harina y cocerás doce tortas… cada día de Shabbat serán colocadas o dispuestas ante el Eterno, en forma permanente”: el hombre se burlaba diciendo —”¿Cómo puede ser? ¿Cada Shabbat lo ordenará? ¿Acaso no es costumbre del rey comer pan fresco todos los días, o comerá pan viejo de nueve días?, aludiendo así a los panes de proposición”. (Medr. Tanj). El Sifrá parece querer responder a la pregunta, ¿qué ha arrastrado al blasfemo a actuar como lo ha hecho? mediante la repuesta “No insultarás a los seres Divinos” (Exo. XXII, 27), donde la palabra “Divino” sirve para designar tradicionalmente al juez (Cf. Rashbám): Este versículo, habla según la naturaleza de las cosas, pues los reyes y los jueces zanjan cuestiones civiles y penales, y en efecto, quienes desobedecen o se oponen a sus decisiones, los insultan abiertamente; ahora bien, aquí se trataría del Eterno y de su Ley de la Verdad. Según Rabí Berajyáh, cuando el hombre se burla de los mandamientos de la Ley anda por el camino del mal y se deja arrastrar por la blasfemia: habiendo conocido las reglas concernientes a los panes de proposición, cuyo sentido permanece oculto para nosotros, no las ha comprendido, y, en lugar de confesar su incompetencia, ha atribuido esta incomprensión a la incoherencia del precepto, y se ha burlado de las palabras de la Ley.

EL HIJO DE UNA MUJER ISRAELITA. Rashí cita además dos explicaciones de la Sifrá y de Vayikrá Rabbá. Rabí Leví dijo: “salió” — el hijo de una mujer Israelita — ¿pero, de dónde salió? “de su mundo”. Como está escrito, a propósito de Goliát (I Shemuel XVII, 4): “Entonces salió de los campos de los filisteos un hombre… llamado Goliát, de Gat”. En cuanto al Sifrá, a la pregunta ¿de dónde salió? responde: “del Tribunal de Moshé”. Pues había querido plantar su tienda de campaña en un campo de la tribu de Dan. ¿Con qué autoridad, se le preguntó, plantarías la tienda de campaña en los campos de Dan? Desciendo de Dan por las mujeres — respondió él. Se le contestó que el texto precisa: Cada uno bajo su bandera, de acuerdo con los signos de su casa paterna, así acamparán los hijos de Israel” (Núm. II, 2). Se dirigió al tribunal de Moshé, quien lo condenó. Fue en ese momento cuando debió producirse su blasfemia. Lo más difícil de explicar, es el razonamiento de Rabí Leví: “puesto que el hombre es un microcosmo, el hecho (para el hijo de mujer Israelita) de haber salido “de su mundo” significa que salió de ahí de su condición de microcosmo; la exasperación lo ha hecho de alguna manera “salirse de sus casillas” (Rabénu Bajyáh); al blasfemar a Dios, se rebajó al estado de animal, y aún más bajo, de manera que no tenía derecho ni siquiera a llamarse hombre (considerado como microcosmo) ya que se habría pervertido y apartado gravemente de la condición humana (Matanát Ke-hunáh). Salió de su mundo, a saber, de la residencia gloriosa del Altísimo, que se oculta [se desaparece] (= “mit-‘além”, de la misma raíz que “Olám” = Mundo) cubriendo los mundos que ha creado. (Rabí David Lúria sobre el Medrásh Rabbá.) El hecho de que la blasfemia equivale a la desaparición de Dios en el hombre, a la transformación del hombre en algo inhumano, ha sido explicado claramente por el Séfer Hajinúj. La base de la prohibición de la blasfemia contra Dios, es que el hombre se vacía de todo bien a través de esta mala palabra, y todo el prestigio de su alma se vuelve maléfico. Heló ahí comparable a las bestias, pues por la misma razón que el Eterno lo había distinguido y convertido en un hombre — por el don de la palabra que lo diferencia del género animal — se distingue ahora en el sentido negativo, para mal, y se excluye completamente de todo dominio de la conciencia, transformándose en un gusano repugnante y asqueroso, e incluso inferior a esto. También la Toráh nos ha puesto en guardia contra este pecado: pues Dios desea nuestro bien, y toda palabra que provoca una reducción de nuestro bien es contrario a Su Santa Voluntad. (Sección Mishpatím, Mandamiento LXX). En el lugar en que este asunto — la salida del hombre de su mundo y su despojamiento de todo su prestigio — se relata, es el Levítico, y confirma esta concepción del Séfer Hajinúj. Rabí Yisják ‘Arama, autor del Akedát Yisják lo ha subrayado, mostrando, cómo el blasfemo está en contradicción absoluta con todo el contenido de las Sidrót precedentes. Así como Rabí Naftalí Hertz Wesseley dijo en el Biúr: La razón por la cual este relato aparece ahí, se debe a que el Levítico, desde sus comienzos hasta nuestros días, sólo se ocupa de cuestiones relacionadas con la santidad: santidad de los sacrificios, alejamiento de las impurezas, relaciones prohibidas, fiestas santas de Dios, y toda la sección “Kedoshím”; además, después de ocuparse de la santidad del cuerpo y de los preceptos relacionados con ella, pasa a ocuparse de la santidad del país como son el año sabático y el año del jubileo. Ahora bien, la sección Kedoshím comienza por “A cada uno {ish}, madre y padre, reverenciaréis” (XIX, 3): el Hombre, creado a la imagen de Dios, cuya voluntad suprema se realiza con la colaboración de los padres —los cuales participan en su creación — está obligado a respetar y a honrar a sus padres. Del mismo modo, el pasaje sobre los castigos (XX,9) comienza por la frase: “El que {ish, ish} insulte a su padre o a su madre será condenado a muerte”; pero la blasfemia contra Dios no está ni prohibida ni castigada, aunque este pecado sea todavía más grave que el insulto a los padres, ya que no corresponde a la dignidad del Altísimo ponerse en guardia contra la blasfemia del Nombre tan honrado y respetado, por lo cual es incuestionable que los hijos de Israel, que conocen al Eterno, lo maldigan. Es en efecto inverosímil que, sabiendo que Él es el Único, que dé El procede todo, y que nadie debería oponérsele, se Le maldiga… a menos que la persona haya enloquecido. Tampoco la prohibición de insultar a Dios se menciona. Y sin embargo este escándalo se produjo, como lo cuenta la Toráh, en un contexto que se presta a ello particularmente. La cuestión planteada por Moshé y la respuesta que recibe nos enseñan — en forma de relato — la manera de tratar un caso semejante.

EN MEDIO DE LOS HIJOS DE ISRAEL. Esto nos enseña, dice Rashí, que él se había vuelto judío. Sobre esta aseveración, como sobre la del Medrásh Rabbá según la cual este hombre era {mamzér}, un judío bastardo, véanse las observaciones del Malbím: un hombre que blasfema contra el Eterno no puede ser sino un individuo que no tiene sangre judía en las venas. (Ver también Najmánides, Don I. Abarbanel, etc.).

11 – Y EL HIJO DE LA ISRAELITA PRONUNCIO Y BLASFEMO EL NOMBRE, Y PRORRUMPIO EN MALDICIONES. Y LE CONDUJERON A MOSHE. EL NOMBRE DE SU MADRE ERA SHELOMIT, HIJA DE DIVRI, DE LA TRIBU DE DAN.

12 – Y LE PUSIERON EN PRISION HASTA QUE EL JUICIO LES FUESE DECLARADO POR PALABRA DE ADONAI.

12 – LE PUSIERON EN PRISION. Según los Targumím, la causa de esto era que Moshé deseaba mostrarle al futuro Sanhedrín la prudencia y la circunspección de que deben hacer gala en Israel los Jueces, tanto dentro del derecho civil como penal. Por esta razón Moshé se abstuvo de intervenir en esta cuestión de la misma manera que lo hizo en lo tocante al recogedor de madera, en el caso de las personas impuras debido a la inmolación del cordero pascual, y en el caso de la herencia de las hijas de Tzelófjad. (Núm. IX, 8 XV; 34 y XXXVI, 6). Pero otros Maestros sugieren que, si Moshé se abstuvo en estos cuatro casos, fue porque no podía ser enteramente imparcial: En el caso de la herencia de las hijas de Tzelófjad, Moshé había recibido “un cumplimiento [considerado una forma de soborno]”, a saber, que su padre no había participado en la revuelta de Kóraj, sino que había muerto a causa de sus propios pecados. En el caso de la violación del Shabbat por el recogedor de madera, Moshé se sentía personalmente comprometido ya que acababa, hacía dos semanas, de trasmitir el mandamiento del Shabbat. En el caso del “hijo de la mujer israelita”, porque éste era el hombre cuyo padre egipcio Moshé había abatido. En cuanto a los hombres impuros, que preguntaban si podían ofrecer el sacrificio pascual, Moshé vacilaba sobre la conducta a adoptar tratándose de una Mitzváh pasajera, y en tanto que pensaba que este sacrificio estaba ligado a un momento particular {bemo ‘adó}.

13 – ENTONCES ADONAI HABLO A MOSHE, DICIENDO:

14 – SACA AL MALDICIENTE FUERA DEL CAMPAMENTO, Y TODOS LOS QUE LE OYERON PONGAN LAS MANOS SOBRE SU CABEZA, Y APEDREELE TODA LA CONGREGACION.

15 – Y HABLARAS A LOS HIJOS DE ISRAEL, DICIENDO: CUALQUIER HOMBRE QUE MALDIJERE A SU DIOS, LLEVARA SU PECADO.

15 – CUALQUIER HOMBRE QUE MALDIJERE A SU DIOS, LLEVARA SU PECADO. El Zóhar explica que había en Israel personas que conocían, por haberles escuchado en Egipto, los nombres de divinidades politeístas, y que no experimentaban malestar alguno en ultrajarlas públicamente. También Dios nos enseña que el que ultrajara a una de sus divinidades [vale decir los Profetas Jueces o Líderes Espirituales del Pueblo Judío], acarreará su falta, ya que se trata de agentes intermediarios a los cuales Ha confiado Sus mensajes para la administración del Universo. Pero “aquel que blasfeme momentáneamente al Eterno” no conocerá ninguna tregua; debe ser condenado a muerte.

16 – Y AQUEL QUE BLASFEMARE EL NOMBRE DE ADONAI SERA MUERTO IRREMISIBLEMENTE; SIN FALTA TODA LA CONGREGACION LE APEDREARA: SEA EXTRANJERO O SEA NATIVO, CUANDO BLASFEMARE EL NOMBRE, SERA MUERTO.

17 – ASIMISMO CUALQUIERA QUE HIRIERE MORTALMENTE A PERSONA ALGUNA, SERA MUERTO IRREMISIBLEMENTE.

17 – CUALQUIERA QUE HIRIERE MORTALMENTE A PERSONA ALGUNA. Rabí S. R. Hirsch nos explica esta apreciación sobre el homicidio destacando que el hombre es responsable de la vida de su prójimo, pues “el hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios” (Gén. IX, 6). La dignidad superior del hombre, frente a la vida animal, se basa en la imagen de Dios que él representa. Del mismo modo que el crimen contra la personalidad de Dios, que se menciona aquí como el más grave de los crímenes perpetrados por el hombre, únicamente cuando el ultraje contra Dios emplea el {Shém ha-Meforásh… Nombre Sagrado} se produce la blasfemia. Es, pues, Dios mismo quien, en el derecho personal del Código del Judaísmo, ha colocado Su “personalidad” a la cabeza del derecho humano, y la ha convertido en su base fundamental. Sefórno observa que: “El efecto de la blasfemia es nulo, puesto que la personalidad de Dios no resulta afectada en lo más mínimo. ¿Por qué, entonces, sancionar al blasfemo con tanta dureza?” La respuesta adecuada está dada en los últimos versículos de la Sidrá, donde se exponen los diversos casos de responsabilidad del hombre con respecto a diversas cuestiones. He aquí tres ejemplos ilustrativos: Si por cometer un homicidio el hombre es castigado con la pena de muerte, por el asesinato de un animal no recibe más que una sanción pecuniaria. Un hombre que hiere solamente a su prójimo merecería ser herido también, pero no se le inflige más que una pena de resarcimiento en los intereses (existen cinco formas de indemnización), mientras que por haber herido a un animal recibe un castigo mayor. En fin, el versículo 21 se refiere a alguien que hiere a su padre o a su madre (ver Rashí): es condenable a la pena de muerte, mientras que si hubiera herido a un extranjero no sería condenable más que a una sanción pecuniaria; es inútil añadir que es condenable a muerte igualmente el delito de maldecir al padre o a la madre, incluso después de su muerte, como ya se ha consignado en Lev. XX, 9. Esto demuestra que una maldición proferida contra el Eterno es por lo menos tan reprensible como la inferida a los padres, y esto verosímilmente por razones subjetivas.

18 – Y AQUEL QUE HIRIERE MORTALMENTE UNA BESTIA HARÁ RESTITUCION POR ELLA, BESTIA POR BESTIA.

19 – TAMBIEN CUANDO ALGUNO CAUSARE LESION A SU PROJIMO, SEGUN HIZO EL, ASI LE SERA HECHO.

20 – FRACTURA POR FRACTURA, OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE; DE CONFORMIDAD CON LA LESION QUE CAUSARE A OTRO, ASI SERA HECHO CON EL MISMO.

21- DE MANERA QUE EL QUE MATARE UNA BESTIA HARÁ RESTITUCION; MAS EL QUE MATARE A UN HOMBRE, SERA MUERTO.

22 – UNA MISMA LEY TENDREIS TANTO PARA EL EXTRANJERO COMO PARA EL NATIVO; PORQUE YO SOY ADONAI, VUESTRO DIOS”.

23 – MOSHE, PUES, HABLO A LOS HIJOS DE ISRAEL, Y SACARON AL MALDICIENTE FUERA DEL CAMPAMENTO, Y LE MATARON A PEDRADAS. ASI HICIERON LOS HIJOS DE ISRAEL COMO HABIA MANDADO ADONAI A MOSHE.

23 – ASI HICIERON LOS HIJOS DE ISRAEL. Aunque las disputas se entablaran entre judíos y el hijo de una madre judía, los hijos de Israel no buscaron ninguna conciliación, sino que ejecutaron al blasfemo, como le había ordenado el Eterno a Moshé.

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