Parashat Behar

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Posted on mayo 18, 2017

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BEHAR

CAPITULO XXV

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE EN EL MONTE DEL SINAÍ, DICIENDO:

1 – EN EL MONTE DEL SINAÍ. Rashí precisa: ¿Qué relación particular hay entre el Mandamiento de {Shemitáh… Año Sabático} y el del Monte Sinái? ¿No fueron todos los Mandamientos revelados en el Monte Sinái? Pero así como se declara aquí en todos los detalles y las reglas generales de la {Shemitáh} han sido reveladas en el Monte Sinái, también las reglas generales y los detalles de todos los mandamientos, han sido revelados en el Monte Sinái: esto es lo que ha enseñado la Toráh Cohaním. Y esta es a mi juicio la explicación:” puesto que no encontramos en el Deuteronomio que el mandamiento del paro forzoso en los campos, haya sido repetido en las llanuras Moáv, nos enteramos ahí de que sus reglas generales, sus comentarios y sus detalles, debieron ser revelados en el Monte Sinái, y aquí el texto nos acaba de enseñar que, del mismo modo, cada palabra dicha por Moshé proviene del Sinái con su regla general y sus detalles, antes de su repetición en las llanuras del Moáv”.

Tal es la opinión de Rabí ‘Akivá; Rabí Yishma'él, por el contrario, nos enseña que solamente las reglas generales fueron reveladas en el Monte Sinái, mientras que los detalles fueron precisados en la Tienda de Asignación; las reglas concernientes al año de {Shemitáh} o del Jubileo habrían constituido, pues, una excepción; pues ha habido tres revelaciones: la primera en el Sinái, la segunda en la Tienda de Asignación, y la tercera en las llanuras de Moáv. Najmánides piensa que la regla general (Exo. XXIII, 10) ha sido dada con las primeras Tablas de la Ley, en tanto que los detalles han sido suministrados con las segundas Tablas: Moshé reveló entonces al Pueblo las leyes relativas a los sacrificios, y después dictó los detalles concernientes a la {Shemitáh} Las relaciones entre nuestro versículo y el Monte Sinái, son explicadas de otro modo por Rabí Moshé Sofér. En comparación con las otras Mitzvót recibidas hasta ahí, las de Shemitáh y de Yovél presentan un contraste excepcional: Si preguntáis: ¿Que tendremos para comer el séptimo año, puesto que no debemos ni sembrar ni recolectar nuestra cosecha? Les otorgaré tal bendición en el sexto año, hasta que se efectúe la cosecha de este último año, viviréis de la antigua”. La realización de una tal promesa puede venir solo gracias a una intervención Providencial; ningún ser humano podría pensar que Moshé la hubiera dado por sí mismo: por este motivo, la Toráh comienza su orden por las palabras {be-Hár Sinái}, advirtiéndonos que este Mandamiento procede del Monte Sinái, al igual que todo lo que dice la Toráh.

2 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DILES: CUANDO ENTRAREIS EN LA TIERRA QUE VOY A DAROS, LA TIERRA (TAMBIEN) GUARDARA DESCANSO CONSAGRADO A ADONAI

2 – CUANDO ENTRAREIS EN LA TIERRA. Según nuestros Sabios, esta ley no entró en vigor más que después de la conquista y el reparto del país, catorce años después del comienzo de su ocupación (Zev. 11b). El primer ciclo del año sabático comenzó el décimo quinto año después de la entrada en el país, y el vigésimo primer año fue el primer año de Shemitáh. De acuerdo con este cálculo, los años de Shemitáh y de Jubileo aparecen situados en la prolongación de los días de fiesta enumerados en la Sidrá precedente.

LA TIERRA (TAMBIEN) GUARDARA DESCANSO CONSAGRADO A ADONAI. La Ley sobre la Shemitáh y el Jubileo, se debe considerar como una mera adaptación a las circunstancias ideales que reinan en Israel. En efecto, cuando el Eterno proclama que habrá suficientes cosechas durante tres años, tal cosa implica una circunstancia espectacular en medio de la Nación de Israel. La tierra no es por lo demás una propiedad absoluta del hombre; pertenece a Dios, quien la ha entregado en aparecería a los hombres. Parece dudoso que esta ley haya sido aplicada por más de un siglo, pues el texto dice: “Proclamaréis la libertad en el país para todos sus habitantes” (vers. 10), ofreciendo esta precisión respecto al jubileo. La Shemitáh y el Jubileo no están, pues, vigentes en nuestros días, según la palabra de Moshé, puesto que “todos los habitantes de Israel” no permanecen todavía “en el país”. Por esta misma razón, la ley no estuvo más en vigor, desde el momento en que las tribus de Reuven y de Gad, y la mitad de los Menashéh, cesaron de habitar allí (‘Arajín 32b). Sólo en el momento en que la mayor parte de Israel sea reunificada en su país, cobrará de nuevo actualidad. Sólo en virtud de su alcance absolutamente excepcional, desde el punto de vista religioso, social y económico, esta ley puede aplicarse únicamente en un estado completamente dispuesto a dejarse modelar por Dios. La Shemitáh — el Año Sabático — se caracteriza en primer lugar por un Shabbat en favor del Eterno. La idea que se manifiesta a través de esta institución, es inmediatamente perceptible: es el homenaje de la Nación, que restituye el suelo nacional a Aquél de quien lo tomó. Expresa así la convicción de que el suelo nacional, no puede convertirse en propiedad completa del Pueblo más que en la medida en que Dios le conceda este derecho. El Shabbat de la semana y el año sabático de la vida colectiva, se sitúan en el mismo plano; en las dos circunstancias se refleja la concepción eminentemente judía de Dios, Creador y Señor absoluto de toda creación: Dios no está solamente en el origen de todas las cosas, sino que continúa siendo Su único propietario. Dedicarle nuestro trabajo de la semana, o el producto de nuestro trabajo de todo el año, significa nuestro reconocimiento de Dios como verdadero jefe; dueño único, y de manera permanente, de todo poder productivo, y fuente única de toda bendición.

3 – SEIS AÑOS SEMBRARAS TU CAMPO, Y SEIS AÑOS PODARAS TU VIÑA Y RECOGERÁS SU PRODUCTO;

4 – MAS EN EL AÑO SEPTIMO LA TIERRA TENDRÁ DESCANSO CONSAGRADO A ADONAI: NO SEMBRARAS TU CAMPO, NI PODARAS TU VIÑA.

4 – LA TIERRA TENDRÁ DESCANSO CONSAGRADO A ADONAI. El aspecto social de la Shemitáh ha sido puesto de relieve en nuestro Com. Exo. XXIII, 10. Un cúmulo de motivos morales, religiosos, ético-sociales, nacionales, espirituales, agrícolas y en fin, mesiánicos y cosmológicos, le han dado a esta prescripción, un valor excepcional. Esto se expresa en el sentido de que dicha prescripción, no es válida más que cuando “todos los habitantes de Israel vivan en su país” (vers. 10). Todo el tiempo en que no se haya dado, el ideal de Israel no será realizado, y es imposible de realizarlo a fondo. El aspecto moral es descrito por el autor del Séfer Hajinúj: “Si, por otra parte, el Eterno nos ha prescrito, no solamente dejar reposar la tierra durante este año, sino abolir todo derecho de propiedad sobre sus productos, es para que el hombre se acuerde de que la naturaleza del suelo y sus propiedades, no bastan para explicar los productos que él nos da, y que la tierra tiene un Amo superior a sus poseedores, y que, cuando El lo desea, manda a éstos últimos, a abandonar los frutos de la tierra. La práctica de este Mandamiento tiene todavía otras ventajas. Desarrolla la generosidad, la cual consiste esencialmente en dar sin esperanza de recompensa. Aumenta la confianza en Dios: “aquél que tiene el coraje de abandonar cada siete años todos los productos de su tierra y de la herencia de sus padres, aquel que procede así durante toda su vida no sucumbirá jamás a la avaricia o a una falta de confianza en Dios”. El año sabático constituye igualmente un factor de acercamiento y de paz. Nadie, ni siquiera el más pobre, siembra ni cosecha, nadie tiene el derecho de propiedad sobre los productos del séptimo año. Hay en esto, sin lugar a dudas, un motivo de buen acuerdo, pues la mayor parte de las querellas tienen su origen en la institución de la propiedad que hace decir a algunos: “Todo esto me pertenece”. Durante el séptimo año por lo menos, todos son iguales y en esto reside el secreto de la Paz. Además, el año sabático nos enseña, de una manera excepcional, la fe {Emunáh}, y la confianza en Dios, {Bitajón}. Desde el punto de vista agrícola, Maimónides (Guía de los Desc. III, 39) expresa la idea de que “el año sabático se explica también por la idea de que al quedarse sin cultivar la tierra se mejorará y se hará más fértil”. Pero esta idea ha encontrado numerosos Maestros que se levantaron contra esta concepción, y de manera señalada Don I. Abarbanel. Rabí A. Ibn Ezrá escribe (sobre Deut. XXXI, 12) que la finalidad del año sabático es darle al Pueblo la posibilidad de estudiar durante un año la Toráh, como la estudia durante un día cada semana, el Shabbat. La importancia de esta idea se ve, en efecto, confirmada cuando se contempla a las capas populares más absorbidas por su trabajo, consagrarse al estudio de la Toráh durante un año entero, y a las capas más elevadas consagrarse también durante un año al trabajo espiritual que aman. En cuanto al punto de vista nacional, se describe así por Najmánides: Este se asombra de que Maimónides hubiera clasificado la prohibición de vender definitivamente un terreno a su prójimo entre los seiscientos trece mandamientos (No. 227). ¿No quiere esto decir que el terreno no se vendería en el Jubileo? Pero será devuelto de oficio. Najmánides estima que la Toráh tiene la intención de prohibir vender terrenos definitivamente a personas gentiles que no los restituirían en el Jubileo. Pues “a Dios pertenece toda la tierra, y El dispone de sus habitantes como El lo entiende”. Rav Kuk (en su Introducción a Shabbat Ha-Aretz) ve, en la detención impuesta a las condiciones habituales de trabajo, en la persecución del pan de cada día, en las transacciones comerciales (la demora de las deudas se vincula evidentemente a todo este conjunto), “en la renuncia a este” sacrilegio” que constituye la preocupación excesiva por la propiedad individual”, medios para purificar el alma y permitir que florezcan las disposiciones sobrenaturales de que ha sido dotada el alma popular. Un año de descanso completo es una necesidad para el Pueblo como para la tierra, año de tranquilidad y de paz profundas, sin opresores ni tiranos: “No se ejercerá coerción contra el prójimo ni contra el hermano, desde el momento en que se haya proclamado la remisión en honor al Eterno” (Deut. XV,2). Tampoco el derecho de propiedad hará valer sus exigencias; una paz sobrenatural, flota sobre todo lo viviente. “Lo que produzca la tierra durante su Shabbat os servirá de alimento, a ti, a tu servidor y a la sirvienta, a tu mercenario y al extranjero que moran contigo, a tu ganado y a las bestias salvajes de tu país: todo su producto servirá de alimento” (Lev. XXV,6). La intransigencia habitual del instinto de propiedad no venga más a profanar la ley santa concerniente a todos los productos del suelo de este año, y la codicia agudizada por el comercio caiga en el olvido: “Para el alimento, dice el texto, y no para el comercio”. La generosidad reina lo mismo en el reconocimiento por la bendición Divina que constituyen los productos del suelo: “Para el alimento y no para la pérdida” (Tratado Pesajím 52, donde se precisa la prohibición de dejar echar a perder un producto que puede servir para la alimentación). El hombre vuelve a su estado natural, la santidad, enfermedades, la mayor parte de las cuales se producen como resultado de una ruptura en el equilibrio debida al desconocimiento de su verdadera naturaleza espiritual y material: “para el alimento y no para los medicamentos, para el alimento y no para fabricar eméticos” (Tratado Sucáh 40a). Un espíritu de santidad y de nobleza se ha extendido sobre todo: “Un Shabbat solemne será otorgado a la tierra, un Shabbat en honor del Eterno” (Lev. XXV,4). En cuanto a la concepción Mesiánica y cósmica nos atendremos a la filosofía de Najmánides. El, se pronuncia primero contra Maimónides, quien afirma en los capítulos XXVIII y XXIX (segundo libro de la Guía de Descarriados), que este mundo, si bien fue creado por Dios y es por lo tanto eterno, no tiene fin. Se apoya en las sentencias de David y Shelomó, como, por ejemplo, {veha-áretz le'olám ‘omédet}, el mundo se mantiene para siempre. Afirma también que tal es el pensamiento de los Maestros de la Mishnáh y del Talmúd. Esto no impide que Rabí Abrahám Ibn David se oponga a él. Najmánides se subleva contra Maimónides a través de la observación de que la Tradición del Judaísmo opta por la autodestrucción del mundo y por un nuevo comienzo. Se apoya sobre todo en la sentencia de nuestros Sabios que enseñan que la historia de la Humanidad se desarrolla en una trilogía, cada uno de cuyos actos comprende dos mil años, en tanto que el séptimo milenio de la era Mesiánica, que es “enteramente Shabbat y paz eterna” (‘Av. Z. 9a y Com. Gén. II, 3). Najmánides escribe aún más: “Se trata de un tema esclarecido de la Toráh para cualquiera que conozca la Tradición, y esta Tradición se remonta a Moshé, nuestro Maestro, quien lo escuchó de Dios y esta es la base de las Shemitót y de los años de Jubileo” (Explicación sobre Kohélet ). La sentencia siguiente viene a apoyar lo que dice Najmánides, tanto más cuanto que la repetimos cotidianamente en la oración matutina. {veajaré kijlót hakól vegomér} cuando todo se acabe, el Eterno reinará siempre en Su Grandeza”. El Jubileo comprende una serie de siete mil años, que se desarrolla según la cadencia de las siete Sefirót de {Jésed}  hasta {maljút}. Las tres primeras Sefirót {Kéter, Jojmáh, Bináh} son las tres Sefirót superiores del mundo metafísico, las siete Sefirót: {Sefirót ha-Biniyán} las Sefirót del edificio. Estos terminan en la Sefiráh {Maljút} que es igualmente la del Shabbat, es decir, la del reposo, la calma, la Majestad triunfal del Mesías. La vida encuentra su salida en la esfera de la calma y del reposo. Luego el mundo se reiniciará en un nuevo grado, la serie cincuenta mil años, que anuncia el retorno a las raíces, donde cada generación regresa a su orden original. Tal es la Tradición del Judaísmo según Najmánides. Esta considera el fin de este mundo y una nueva existencia en un inundo renovado por Dios. El número de siete tiene en todas partes la significación de las Sefirót del edificio de {Maljút} en {Jésed}. Es el caso de los siete días de la semana, de los siete días de fiesta, de las siete semanas entre {Pésaj} y {Shavu'ót}, etc. El sentido exacto del desenvolvimiento de las siete Sefirót se revela en las plegarias durante las siete vueltas {Hakafót}, donde vamos con las cuatro especies alrededor de la Bimáh en {Hosha'aná Rabbá}.

5 – LO CRECIDO ESPONTANEAMENTE DE TU SIEGA (ANTERIOR), NO LO SEGARAS, Y LAS UVAS DE TU VIÑA SIN PODAR NO VENDIMIARAS; AÑO DE DESCANSO SERA PARA LA TIERRA.

6 – Y SERVIRÁ EL FRUTO ESPONTANEO DEL DESCANSO DE LA TIERRA COMO ALIMENTO PARA VOSOTROS; ASI PARA TI COMO PARA TU SIERVO, Y PARA TU SIERVA, Y PARA TU JORNALERO, Y PARA TU FORASTERO QUE HABITA CONTIGO;

7 – Y TAMBIEN PARA TUS BESTIAS, Y PARA LOS ANIMALES QUE HUBIERE EN TU TIERRA, SERVIRÁ TODO AQUEL PRODUCTO DE ELLA COMO ALIMENTO.

8 – ADEMAS, TE CONTARAS SIETE SEMANAS DE AÑOS, SIETE VECES SIETE AÑOS; DE MODO QUE EL ESPACIO DE LAS SIETE SEMANAS DE AÑOS HA DE SERTE CUARENTA Y NUEVE AÑOS.

9 – ENTONCES HARAS RESONAR LA TROMPETA EN EL MES SEPTIMO, A LOS DIEZ DEL MES; EN EL DIA DE LAS EXPIACIONES HAREIS QUE LA TROMPETA RECORRA TODA VUESTRA TIERRA.

10 – SANTIFICAREIS, PUES, EL AÑO QUINCUAGESIMO, Y PROCLAMAREIS EN LA TIERRA LIBERTAD A TODOS SUS HABITANTES: JUBILEO OS SERA, Y OS VOLVEREIS CADA UNO A SU POSESION; Y CADA CUAL TORNARA A SU PARENTELA.

10 – PROCLAMAREIS EN LA TIERRA LIBERTAD A TODOS SUS HABITANTES. Dado que la palabra {Eretz… tierra) designa en hebreo tanto el país como la tierra, los Sabios han deducido de este versículo que la libertad no reinará en la tierra más que cuando esta haya llegado a la Tierra Santa (Kid. 38b). La libertad en la tierra está vinculada a la de Israel: mientras más largo sea el tiempo en que los judíos no puedan devolverle a Israel la paz y la libertad, no existirá para el conjunto de países de la tierra, ninguna esperanza de ver resueltos sus problemas económicos y sociales.

JUBILEO OS SERA. Según Rashí este año extrae su nombre del “Jubileo del resonar del Shofár”: “Yovél= cuerno”. Rabí ‘Akivá, en Rosh Hashanáh 26a, afirma haber escuchado, en los países donde se habla árabe, la palabra Yovél designar el cuerno del carnero; pero Rabí Leví, en el Talmúd de Yer. (Berajót IX, 13) piensa, en conformidad con la Halajáh, que Yovél designa el cuerno del morueco. Najmánides opina que Yovél se relaciona con {derór}, lo cual implica una “transferencia” en el sentido de “restitución”: el Jubileo significaría, pues, que cada cosa retorna a la posesión del propietario y de la familia. Los cabalistas, por su parte, relacionan este término con Yirmiyáhu XVIII, 8; {ve ‘ál yuyal yeshaláj sharasháv} dándole como significado un retorno a las raíces, y entendiendo por esto que todos los campos vuelven a su propietario inicial, y que cada generación retorna a su orden original.

Y OS VOLVEREIS CADA UNO A SU POSESION. Así se encontraba restablecida la repartición inicial e igual del país, la acumulación permanente de la propiedad agraria en pocas manos, se había vuelto imposible, y las personas acorraladas por la miseria de su propia falta o por mala suerte veían una nueva senda ante ellas. Según la Toráh, la tierra le pertenece a Dios, e independientemente de todos los contratos, cada parcela de ella vuelve a su familia a quien había sido confiada, dando así a los hijos las mismas posibilidades de ascenso que a sus padres. Pues la Toráh no exige lo imposible, es decir, el abandono de la propiedad personal, sino más bien humanización, y restitución durante el año del Jubileo a su propietario inicial, de conformidad con el derecho y la honradez. Esta Institución contrasta con la de la ocupación, imperante entre los romanos, y según la cual, después de haber ocupado un terreno durante un cierto tiempo, no se le restituía a su propietario inicial, en tanto que éste no pudiese ofrecer pruebas plenas en respaldo de su propiedad.

11 – JUBILEO, PUES, OS SERA EL AÑO QUINCUAGESIMO: NO SEMBRAREIS NI SEGAREIS LO QUE DE SUYO NACIERE (EN LA TIERRA), NI VENDIMIAREIS LOS RACIMOS DE SU VIÑA SIN PODAR;

11 – JUBILEO, PUES, OS SERA EL AÑO QUINCUAGESIMO. Se notará que la Shemitáh está santificada por el “Eterno”, mientras que el Jubileo está santificado por “vosotros”. De esto se infiere que la Shemitáh ha sido, como el Shabbat, consagrada por el Eterno de una vez por todas, lo cual no ocurre en el caso del Jubileo. En correspondencia con la regla {mosifi'n mijól el ha-kódesh… añadir de la semana al Shabbat, a lo sagrado}, incorporamos generalmente a los períodos santos una fracción de tiempo que precede o sigue a éstos, y que se considera igualmente santa (es por lo que hacemos, por ejemplo, en relación con el Shabbat y Yom Kipúr). La repetición en la Toráh del enunciado: el quincuagésimo año, es el Jubileo “para vosotros”, nos indica que esta regla no es aplicable al Jubileo, que no existe {toséfet yovél be-meshéj yovél}. “Desde el momento en que sonó el cuerno del Yovél, ellos subieron hacia la cima” (Exo. XIX, 13).

12 – PORQUE ES EL JUBILEO; SANTO OS SERA: COMEREIS EL PRODUCTO ESPONTANEO DEL CAMPO MISMO.

12 – PORQUE ES EL JUBILEO; SANTO OS SERA. El Shabbat es llamado {Kódesh}, y constituye particularmente un recuerdo de la creación {zéjer lema'aséh bereshít}; el Jubileo también, pero más especialmente como recuerdo de la salida de Egipto {zéjer litziát Mitzráyim}, pues ella entraña la libertad de los esclavos. Cuando las dos {kedushót} coinciden, el judío se ve ascendido a la calidad de {Kódesh Kodashím}.

13 – EN ESTE AÑO DEL JUBILEO VOLVEREIS CADA CUAL A SU POSESION.

13 – VOLVEREIS CADA CUAL A SU POSESION. “Pasada la edad de cincuenta años, se retirará del servicio activo y no trabajará más”. El quincuagésimo año representa aquí y allá el año de la libertad. El judío cuenta siempre con la vista puesta en el porvenir; sucede así con respecto al Shabbat, séptimo día de la semana, con respecto a la Shemitáh, y también en relación al Jubileo; y sucede lo mismo en su vida privada. Pasada la edad de cincuenta años, reducirá su trabajo y se preparará para el más allá. Los cristianos hacen lo contrario: sitúan lo sagrado al comienzo, el resto lo ocupa lo profano.

14 – POR TANTO SI VENDIERES ALGO A TU PROJIMO, O COMPRAREIS ALGO DE MANO DE TU PROJIMO, NO OS ENGAÑEIS EL UNO AL OTRO.

14 – NO OS ENGAÑEIS. Rashí comenta: “Se trata de un perjuicio financiero”, en el vers. 17, “no os perjudicaréis en absoluto los unos a los otros” mediante “una prohibición de producir perjuicio mediante la palabra, o irritando a su prójimo mediante un consejo inoportuno para este último, pero conforme al plan y a la ventaja del consejero”. Rashí se refiere a las consideraciones de la Guemará (Tratado B.M. 59a) que subraya la prohibición de vejar a un judío cuando se equivoca voluntariamente, puedes engañarlo de esa manera; pero la prohibición conserva todo su valor frente a aquél que teme al Eterno, aunque este se hubiera arrepentido recientemente, lo cual implica que no se debe ofender a un {Bá'al Teshuváh}: reprochándole su pasado. De estas consideraciones, se infiere que la prohibición de vejar no tiene aplicación en el caso de los paganos; esta exclusión, sin embargo, no se aplica a los gentiles de nuestros días.

15 – CONFORME AL NUMERO DE LOS AÑOS DESPUES DEL JUBILEO, LO COMPRARAS DE TU PROJIMO, Y CONFORME AL NUMERO DE LOS AÑOS DE COSECHA, EL TE LO VENDERÁ.

16 – SEGUN QUE SEAN MUCHOS LOS AÑOS, AUMENTARAS SU PRECIO; Y SEGUN QUE SEAN POCOS LOS AÑOS, DISMINUIRÁS SU PRECIO; PORQUE EL NUMERO DE COSECHAS ES LO QUE EL TE VENDE.

17 – NO OS ENGAÑEIS, PUES, LOS UNOS A LOS OTROS, SINO TEME A TU DIOS; PORQUE YO SOY ADONAI, VUESTRO DIOS.

17 – NO OS ENGAÑEIS LOS UNOS A LOS OTROS. No se trata en absoluto de perjudicar sobre las tierras, dado que nuestra fe confirma {en ona'át bekarka'ót}. Los Tosafistas en el Tratado B.B. 61b, declaran que esta medida es una {guezerát ha-katúv}, una ley irracional, sin motivo plausible. La misma ley se aplica igualmente a los esclavos y a los objetos sagrados.

18 – POR LO MISMO CUMPLIREIS MIS LEYES, Y GUARDAREIS MIS PRECEPTOS PARA CUMPLIRLOS; ASI HABITAREIS SEGUROS EN LA TIERRA;

18 – POR LO MISMO CUMPLIREIS MIS LEYES. Las leyes de la Shemitáh y del Jubileo se describen aquí como {jukát}. Rashí establece una relación entre los términos siguientes: “Como castigo por la no observancia de la Shemitáh, Israel está obligado a marchar al exilio, como está dicho: “entonces la tierra detendrá sus actividades y hará pagar sus holganzas” (XXVI, 34); los setenta años de exilio en Babilonia corresponden a los setenta años sabáticos que habían dejado de ser observados”. En cuanto a la relación entre el exilio y los años sabáticos, este asunto continúa siendo inaccesible para nuestra razón.

19 – Y LA TIERRA DARA SU FRUTO, Y COMEREIS HASTA LA SACIEDAD; Y HABITAREIS SEGUROS EN ELLA.

20 – Y SI DIJEREIS: ¿QUE COMEREMOS EN EL AÑO SEPTIMO, VISTO QUE NO HEMOS DE SEMBRAR, NI HEMOS DE RECOGER NUESTROS PRODUCTOS?

21 – ENTONCES SABED QUE YO MANDARE MI BENDICION SOBRE VOSOTROS EN EL AÑO SEXTO, DE MODO QUE LA TIERRA PRODUZCA FRUTO SUFICIENTE PARA LOS TRES AÑOS;

21 – YO MANDARE MI BENDICION. En efecto, la bendición del Eterno hubiera sido plenamente adquirida, sin que hubiera necesidad de plantear la cuestión; sin duda hubiera sido incluso más abundante que ahora, cuando se ve obligado a “ordenar Su bendición” para responder a la angustia del Pueblo. Puede ser también que el agricultor haya querido simplemente saber mediante qué fenómenos naturales sería alimentado, por ejemplo, con el maná caído del cielo {mah nojál… que comeremos} (resulta a través de sus iniciales la palabra {mán}). La respuesta fue que el milagro se habría producido en el cuadro del orden natural, a saber, que el Eterno “ordenaría Su Bendición”.

22 – Y SEMBRAREIS EN EL AÑO OCTAVO, Y SEGUIREIS COMIENDO LOS FRUTOS AÑEJOS HASTA EL AÑO NOVENO, ES DECIR, HASTA QUE VENGA EL PRODUCTO DEL OCTAVO, SEGUIREIS COMIENDO DE LO AÑEJO.

23 – LA TIERRA, PUES, NO PODRÁ VENDERSE EN PERPETUIDAD, PORQUE MIA ES LA TIERRA; PUES QUE VOSOTROS SOIS EXTRANJEROS Y FORASTEROS PARA CONMIGO.

23 – PORQUE MIA ES LA TIERRA. Parece que esta ley de rescate era conocida desde largo tiempo atrás en Israel, y también entre las naciones, con el nombre de {mishpát ha-gueuláh… ley de redención}. Lo que distingue, sin embargo, la concepción judía es el principio emitido aquí respecto a que el Eterno es el Señor absoluto del país, y los hombres no son más que extranjeros o domiciliados en ella: no era, pues, la tierra lo que podía ser objeto de comercio, sino el producto del trabajo humano.

24 – Y EN TODA LA TIERRA DE VUESTRA POSESION CONCEDEREIS DERECHO A RESCATAR LA TIERRA.

24 – EN TODA LA TIERRA DE VUESTRA POSESION. Según Maimónides y Najmánides, este versículo significa que, en el año del Jubileo, los bienes son restituidos sin rescate. Najmánides piensa también que las leyes del Jubileo, no son aplicables más que “en el país de nuestra posesión”, incluida la Transjordania; mas no lo son fuera de Israel.

CONCEDEREIS DERECHO A RESCATAR LA TIERRÁ. Tal es la ley de Israel: toda parcela del país, que se encuentra en las manos de los paganos, rescatadla para liberarla; desde el momento en que las Mitzvót que dependen de la tierra, como la Shemitáh y el Jubileo, le son aplicados, la tierra es liberada.

25 – CUANDO SE EMPOBRECIERE TU HERMANO, Y VENDIERE DE SU POSESION, VENDRÁ SU REDENTOR, EL PARIENTE SUYO MAS CERCANO, Y REDIMIRÁ LO QUE HUBIERE VENDIDO SU FAMILIAR.

25 – CUANDO SE EMPOBRECIERE TU HERMANO. Ver Tratado Kid. 20a. Se ha enseñado en el nombre de Rabí Yoséf, hijo de Rabí Janiná: “Acabamos de constatar cuán grave es el polvo [expresión que indica cuan delicada esta ley] de la ley de Shemitáh (es decir, su menor violación, como el comercio de los frutos del año, la Toráh no prohíbe literalmente más que el trabajo en los campos). El que vendiere los frutos del año de la Shemitáh, se verá obligado a vender sus bienes mobiliarios; si no reacciona, terminará vendiendo sus campos, como está dicho: “si tu hermano se encuentra en apuros, él venderá una parte de su propiedad”. A menos que no se produzca en el una reacción, llegará a vender su casa, como fue dicho: “si alguien vende su casa de habitar” (vers. 29) y de continuar ignorando la Ley, terminará vendiendo a su hija, como está dicho: “si alguien vende a su hija como sirvienta” (Exo. XXI, 7). Y aunque la venta de la joven hija no se menciona en el presente texto, este nos enseña que es preferible vender su hija que pedir prestado dinero a interés; pues el montante del rescate necesario para la liberación de la hija disminuirá con el tiempo, mientras que la suma a reembolsar por el préstamo aumenta: En un estadio ulterior se producirá un préstamo a interés, y finalmente se venderá a si mismo, como está dicho: “si, reducido a la miseria, tu hermano se vende a ti” (vers. 39); y no solamente “a ti”, sino incluso “a un extranjero” (vers. 47); y el cual no será forzosamente un prosélito, puesto que se ha añadido “o el vástago de una familia extranjera”, lo cual deja sobrentender una venta al servicio de los ídolos. Ahora bien, incluso en este último caso, la rehabilitación está facilitada por la Toráh, como ha sido enseñado en la escuela de Rabí Yishma'él; pues se habría podido creer que basta arrojar la piedra a un servidor de ídolos: también se ha precisado “habrá liberación” (vers. 48); lo cual significa que en el año de la Shemitáh, el hombre debe ser liberado (por rescate).

REDIMIRÁ LO QUE HUBIERE VENDIDO SU FAMILIAR. Ver Yirmiyáhu XXXIV, 8-22: “Palabra dirigida a Yirmiyáhu por el Eterno, después que el Rey Tzidkiyáhu hubiera concluido un acuerdo con todo el Pueblo de Jerusalén, a los efectos de proclamar ahí la emancipación, con el fin de que cada uno ponga en libertad a su esclavo y a su sirvienta de origen israelita, para que nadie mantenga en la servidumbre a su hermano de Yehudáh.

Todos los grandes y todo el Pueblo, al aceptar el convenio, habían consentido en liberar a su esclavo y a su sirvienta, para no mantenerlos en estado de servidumbre: habían obedecido emancipándolos. Pero después de esta acción, habían cambiado de opinión, y vuelto a tomar a aquellos que habían emancipado, habiéndolos obligado a convertirse de nuevo en esclavos. Fue entonces cuando la palabra Divina fue dirigida a Yirmiyáhu por parte del Eterno, en los siguientes términos: a comienzos del séptimo año, cada uno de vosotros, os habíais enmendado cierto día, haciendo lo que es justo a Mis ojos, proclamando la libertad de vuestros hermanos; habíais contraído el compromiso delante de Mí, en la casa que lleva Mi Nombre. Después, en un cambio de opinión, habéis ultrajado Mi nombre al volver cada uno a retornar a su esclavo y a su sirvienta, a quienes habíais dado antes la libertad, y los habéis obligado a convertirse de nuevo en esclavos. Por esta razón, dice el Eterno: “No Me habéis obedecido en absoluto cuando se trata de que cada uno proclamara la libertad de su hermano, de su prójimo; pues bien, Yo, el Eterno, voy a proclamar contra ustedes la libertad de la espada, de la peste y del hambre, y haré de vosotros un objeto espantoso para todos los reinos de la tierra. Y dejaré expuestos a estos hombres, violadores de Mi pacto, que no han ejecutado las condiciones de la alianza concluida delante de Mí mediante el reparto del cordero en dos partes y el paso entre las dos partes obtenidas (Gén. XV, 9-10), estos príncipes de Yehudáh y de Jerusalén, chambelanes, sacerdotes, y todas las personas del país que han pasado entre las porciones del cordero, los dejaré sin protección en manos de sus enemigos, en las manos de aquéllos que quieren quitarles la vida, y sus cadáveres servirán de pasto a las aves del cielo y las bestias de la tierra. Y a Tzidkiyáhu, Rey de Yehudáh, y sus dignatarios, los abandonaré a la merced de sus enemigos, de aquellos que desean arrebatarles la vida, y del ejército del Rey de Babilonia, que acaba de alejarse de vosotros. He aquí, dice el Eterno, Mi decreto: “Los hago volver a esta ciudad para que los ataquen; la tomarán por la fuerza y la consumirán mediante el fuego; y de las ciudades de Yehudáh haré una soledad, privada de habitantes”. Al final del {Tanáj} (II Crón. XXXVI, 18) se lee: “Este (el Rey de los Caldeos) transportó a Babilonia todos los utensilios, grandes y pequeños, de la casa de Dios, los tesoros de la casa del Eterno, los tesoros del rey y de sus señores. Se prendió fuego a la casa de Dios, los muros de Jerusalén fueron demolidos, y todo el palacio fue entregado a las llamas; todos los objetos de valor que allí se encerraban fueron presa de destrucción. El Rey de los Caldeos deportó a Babilonia a todos aquellos que habían escapado a la espada; permanecieron allí como siervos de él y de sus hijos, hasta el advenimiento del Rey de Persia, a fin de que se cumpliera la palabra del Eterno anunciada por Yirmiyáhu: “hasta que la tierra no fuera exonerada de la deuda de inactividad [se refiere a aquellos años que el Pueblo debió observar las leyes de Shemitáhj en todo ese período de desolación, la tierra estuvo en inactividad para compensar el período de setenta años”. “Oh, Eterno, exclamó Yirmiyáhu según el Medrásh: “Si tu hermano se encuentra en apuros, él venderá su propiedad”, tal cosa la has realizado frente a Israel; pero el fin de la frase “su libertador, que es un pariente próximo, vendrá a rescatar lo que ha vendido su hermano”, ¿lo has realizado? — “Sí, respondió el Eterno, pues Israel es Mi hermano y yo lo liberaré”, así está escrito {lema'ánjem shulájti Babéla} en vuestro favor Me he dirigido a Babilonia”.

26 – Y SI EL HOMBRE NO TUVIERA REDENTOR, PERO SU PROPIA MANO ADQUIERE MEDIOS, Y HALLARE LO SUFICIENTE PARA RESCATARLO,

27 – HAGA ENTONCES EL COMPUTO DE LOS AÑOS DESPUES DE SU VENTA, Y DEVUELVA LO SOBRANTE AL HOMBRE A QUIEN LO VENDIO; Y ASI VUELVA EL A SU POSESION.

28 – PERO SI NO HALLARE SU MANO LO SUFICIENTE PARA HACERSELE DEVOLVER, LO VENDIDO QUEDARA EN PODER DEL QUE LO COMPRO HASTA EL AÑO DEL JUBILEO; Y EN EL JUBILEO SALDRÁ DE SU PODER, Y VOLVERÁ AL VENDEDOR DE SU POSESION.

28 – QUEDARA EN PODER DEL QUE LO COMPRO HASTA EL AÑO DEL JUBILEO. Según el testimonio de Flavio Joséfo, he aquí cómo se negociaba en caso de mejorías introducidas por el granjero. Al comienzo del año jubilar, el que había vendido y el comprador, se encontraban y evaluaban, por un lado los beneficios realizados sobre la explotación agrícola, y por el otro, los gastos efectuados para su mejoramiento. Si éstos fueran inferiores, el propietario inicial recuperaba simplemente su terreno; en caso inverso, para poder recuperarlo debía abonar al propietario circunstancial la diferencia entre el montante de los gastos y el de los beneficios; en caso de que los gastos de inversión en la propiedad y los ingresos fueran iguales, el propietario actual cedería [el terreno] al propietario anterior.

29 – MAS CUANDO UN HOMBRE VENDIERE CASA DE HABITACION EN CIUDAD MURADA, DURARA SU DERECHO DE REDENCION HASTA CUMPLIRSE UN AÑO DESPUES DE VENDIDA: UN AÑO DURARA SU DERECHO DE REDENCION.

29 – DURARA SU DERECHO DE REDENCION HASTA CUMPLIRSE UN AÑO DESPUES DE VENDIDA. Uno de los puntos que diferencian la casa de vivienda del campo es que éste último no podía ser rescatado más que al final de un período de dos años. Najmánides explica que la demora en el rescate de la vivienda se fija en un año, porque el hombre experimenta vergüenza y dificultad en separarse de la vivienda que habita. Del mismo modo, después de un año, ya se ha habituado a su nueva residencia. Completamente diferente es el caso del campo, el cual, por una parte, era ya su propiedad, pero además garantizaba su subsistencia.

30 – Y SI NO FUERE REDIMIDA DENTRO DEL ESPACIO DE UN AÑO ENTERO, LA CASA QUE ESTUVIERE EN CIUDAD MURADA QUEDARA ESTABLECIDA PARA SIEMPRE COMO PROPIEDAD DE AQUEL QUE LA COMPRO, EN TODAS SUS GENERACIONES: NO SALDRÁ DE SU PODER EN EL JUBILEO.

30 – NO SALDRÁ DE SU PODER EN EL JUBILEO. Las instituciones mencionadas anteriormente se completan mediante la venta de las casas, de la cual indicaremos las características especiales. La ley distingue entre las casas situadas en ciudades rodeadas de murallas y las situadas a campo raso. Las primeras comprenden en general pequeñas propiedades (jardines o pequeños terrenos de pastos) que se encuentran en las proximidades de la ciudad, formando una especie de cinturón verde. A continuación resumimos el contenido de esta Ley:

1) Las casas situadas en ciudades rodeadas de murallas pueden ser vendidas (con derecho de rescate prioritario durante un año), y no son restituidas el año del Jubileo próximo.

2) Las casas que se encuentran a campo raso están sometidas a la misma ley que los campos, y son restituidas durante el año del Jubileo.

3) Las propiedades privadas situadas en la zona verde, no pueden ser vendidas más a título definitivo, y son, por lo tanto, similares a las del campo.

La consecuencia inmediata de estos principios es una estabilización notable en la división del país entre centros urbanos y rurales. Debido al hecho de que las propiedades vecinas de una ciudad no son cedidas definitivamente, la ley impide un engrandecimiento desmesurado de las ciudades y favorece por el contrario una ocupación agrícola que comprende incluso a los ciudadanos. Ninguna tierra explotada puede ser transformada en terreno parcelado para construir. De esto se deriva la forma muy particular que presenta Israel, tal como la encontramos incluso en la actualidad (con excepción de algunas grandes ciudades que, según todos los testimonios, no son verdaderamente características del país). La inteligencia activa y el espíritu inventivo del ciudadano, combinados con la simplicidad de las costumbres y la fe sólida del campesino, deben producir una verdadera síntesis, de donde surgirá el prototipo judío de Israel (Rabí S.R. Hirsch).

31 – PERO LAS CASAS DE LAS ALDEAS QUE NO TIENEN MUROS A SU REDEDOR, SERÁN REPUTADAS COMO LAS DE LOS CAMPOS DEL PAIS: QUEDARA (SIEMPRE) VIGENTE SU DERECHO DE REDENCION; Y EN EL AÑO DEL JUBILEO SALDRÁN LIBRES.

32 – EMPERO EN CUANTO A LAS CIUDADES DE LOS LEVITAS, SIEMPRE PODRÁN LOS LEVITAS REDIMIR LAS CASAS DE LAS CIUDADES DE SU POSESION.

33 – Y SI ALGUNO DE LOS LEVITAS REDIMIERE LA CASA VENDIDA DE UN LEVITA, LA CASA VENDIDA EN LA CIUDAD DE SU POSESION SALDRÁ DEL PODER DEL RESCATADOR EN EL JUBILEO: PORQUE LAS CASAS DE LAS CIUDADES DE LOS LEVITAS SON SU POSESION EN MEDIO DE LOS HIJOS DE ISRAEL.

33 – SI ALGUNO DE LOS LEVITAS REDIMIERE LA CASA VENDIDA. Los tres últimos versículos de este párrafo presentan en primer lugar una cierta dificultad de interpretación desde el punto de vista cronológico. De acuerdo con la explicación suministrada sobre el primer versículo del capítulo, toda la regulación habría sido revelada en el Sinái. Es pues ahí también, donde las ciudades de los Levitas habrían sido concedidas a éstos, lo cual parece dudoso ya que (Núm. III, 11-12 y 44-45) no fue sino hasta el segundo año, después de la salida de Egipto, cuando los Levitas fueron convocados en lugar de los primogénitos. Es verdad que según Najmánides, quien atribuye este texto a la Revelación de las segundas Tablas de la Ley, esta dificultad desaparece; o bien, ¿habría que considerar que esta ordenanza concerniente a los Levitas, revelada primero en el Monte Sinái, haya sido repetida más tarde en las llanuras del Moáv? Se puede resolver todavía la cuestión de otra manera. El cap. XXXV de Números, donde se hace mención de las ciudades y los pastos confiados a los Levitas, no habla en absoluto de las ciudades ofrecidas a Sacerdotes, mientras que en el Libro de Yehoshú'a (cap. XXI) nos enteramos de que trece de las cuarenta y ocho ciudades concedidas a los Levitas pertenecían a los Aharónidas. Las ciudades nombradas [‘Aré ha-Leviyím… ciudades de los Levitas} pueden, pues, incluir ciudades con pastos dadas a los Cohaním, las cuales comprenden igualmente las ciudades de refugio. Así se resuelve por sí misma la contradicción aparente.

34 – TAMBIEN LA TIERRA DEL EJIDO [CAMPO DE PROPIEDAD COMUNAL] DE LAS CIUDADES DE ELLOS, NO PODRÁ SER VENDIDA, PORQUE ES POSESION PERPETUA PARA ELLOS.

35 – Y CUANDO EMPOBRECIERE TU HERMANO Y DECAYERE A TU LADO TU LE APOYARAS, (AUNQUE FUERE EXTRANJERO O FORASTERO), PARA QUE PUEDA VIVIR JUNTO A TI.

35 – Y CUANDO EMPOBRECIERE TU HERMANO. Ver el Com. Exo. XXII, 24. Los versículos 35 al 37 del presente capítulo XXV exigen una explicación general dictada por el hecho de su ambigüedad aparente. Dos cuestiones se plantean:

  1. a) ¿Por qué razón la Ley ha prohibido recibir o pagar intereses?
  2. b) ¿Por qué esta prohibición se encuentra enunciada por segunda vez en el texto sagrado, pero explícitamente destinada a los judíos y no a los otros? ¿Veríamos en esto una “doble moral”, una para los judíos, y otra para aplicar a los no judíos? Casi parecería que este texto suministra una base para los ataques de los antisemitas, que nos reprochan buscar la explotación del inundo no judío. Ahora bien, el problema se plantea de forma diferente, si reflexionamos un instante sobre el sentido de esta prohibición de los intereses. Es normal que el hombre se sirva de sus bienes, de sus animales, de la casa que le pertenece, para ganar los ingresos para su existencia. Esto lo puede conseguir de dos maneras: directamente, viviendo en su casa, poniendo a trabajar sus máquinas para sí y sus animales para laborar sus campos; indirectamente, alquilando su casa, poniendo sus animales a la disposición de otros mediante una retribución justa, etc. En consecuencia, lógicamente, no existe ninguna razón de peso para excluir de esta serie de objetos portadores de frutos, el dinero propiamente dicho: “yo no presto una casa, sino dinero; en lugar de alquilar la casa, alquilo mi dinero”. ¿Qué cosa puede ser más razonable (a condición de excluir estrictamente toda usura) que exigir un “alquiler”, o, dicho de otro modo, un “interés”? Además, los intereses constituyen a menudo la simple reparación de un daño experimentado por el propietario del dinero, y surge, del hecho de poner su dinero a disposición de otro, durante cierto tiempo la suma prestada podría haberle aportado un beneficio a sí mismo; nada más normal, entonces, que le sea otorgado un resarcimiento equivalente. En resumen, cobrar intereses no está reñido con los principios morales de la ética humana. Si, sin embargo, la Toráh exige de una manera absoluta-mente categórica la renuncia total a los intereses, se debe a que con esto se entiende ordenar un acto que no parte de principios morales generales sino de un deber de solidaridad y ayuda mutuo, llevado hasta el extremo, y que debe encontrar una aplicación inmediata en el interior de la Nación Judía. Es evidente que, si pudieran establecerse relaciones internacionales sobre la misma base, estaríamos obligados a amoldarnos también a este mismo principio en nuestras relaciones con los no judíos. Pero, mientras tanto, sería contrario a todo espíritu de justicia, querer imponer a los judíos el préstamo sin intereses en las relaciones internacionales, al mismo tiempo que está obligado a pagar intereses a sus acreedores no judíos. El interés permanente de la Toráh ha sido, mediante la ejecución integral de este principio, en el interior del círculo judío, despejar el camino que debe surgir de una sociedad estrictamente establecida sobre la protección de los intereses individuales (justicia conmutativa) hacia una sociedad de carácter de ayuda mutua y de verdadera solidaridad (justicia distributiva). El dinero será entonces, no el medio de ascender al poder, sino el instrumento eficaz para contribuir al bienestar de los otros y al establecimiento de un bienestar universal (Rabí S. R. Hirsch).

36 – NO TOMARAS DE EL USURA NI GANANCIA (TENIENDO TEMOR A TU DIOS), PARA QUE PUEDA VIVIR TU HERMANO CONTIGO.

36 – PARA QUE PUEDA VIVIR TU HERMANO CONTIGO. Con “tzeré” por vocal parece ser aquí el estado construido de {jái} con patáj: “la vida de tu hermano será contigo” (Guía de los Desc. I, 54). De esto se derivaría la regla siguiente de Rabí ‘Akivá, relativa al caso de “dos personas que viajan juntas, una de las cuales llevaba un cántaro de agua (en cantidad insuficiente para saciar la sed de las dos); si bebían las dos, morían; pero, si una sola bebía, podría todavía llegar a un lugar habitado. Ben Petóra opinaba que los dos debían beber y morir, antes que uno de ellos presenciara la muerte del otro; pero Rabí ‘Akivá intervino para explicar lo siguiente: “que tu hermano viva contigo” significa que la vida de una persona tiene prioridad sobre la de su prójimo, es el punto central de la Toráh, se reconoce sin embargo que este mandamiento tiene por límite un conflicto eventual entre la propia vida y la del prójimo: en este caso hay que hacer valer la sentencia de la Toráh “que viva tu hermano contigo”. Subrayemos que Rabí ‘Akivá no resuelve así el caso del cántaro más que cuando este último pertenece a una de las dos personas, pero no cuando es propiedad común. (B. M. 62a; Rabí S. Edels).

CONTIGO. La misma restricción en el enunciado de esta frase, conduce a la observación de nuestros Sabios, en el sentido de que los que se prestan a la usura, no tienen derecho a la resurrección de los muertos (ver Yalkút Yejezkél pág. 376). Del mismo modo, se infiere de la Legislación de nuestros Sabios, que el que toma el préstamo tiene las mismas responsabilidades que el prestamista. Por este motivo la Toráh dice —”No aceptes de su parte ni interés ni beneficio”— o entonces no se tendrá derecho a una vida común en el más allá.

37 – TU DINERO NO LE DARÁS A USURA, NI LE DARÁS A GANANCIA TU VITUALLA.

38 – YO SOY ADONAI, VUESTRO DIOS, QUE OS SAQUE DE LA TIERRA DE EGIPTO, PARA DAROS LA TIERRA DE KENA'AN, A FIN DE SER VUESTRO DIOS.

38 – QUE OS SAQUE DE LA TIERRA DE EGIPTO. Ver Com. Exo. XII, 42. Pero Rashí añade una segunda explicación, y es la siguiente: “Para cualquiera que habite Eretz Israel, Yo soy Dios, y el que abandone este país se debe considerar como si adorara ídolos”. Cualquiera que viva en Eretz Israel es plenamente judío; cualquiera que salga del país pierde una parte de su identidad.

39 – ASIMISMO CUANDO EMPOBRECIERE TU HERMANO JUNTO A TI Y SE TE VENDIERE, NO LE HARÁS SERVIR COMO ESCLAVO:

39 – Y SE TE VENDIERE. Ver Com. Exo. XXI, 2 donde hemos detallado lo que constituye el “status” personal y jurídico del esclavo. Aquí se trata ante todo de la organización de su trabajo.

NO LE HARÁS SERVIR COMO ESCLAVO. Esto sirve de base a las disposiciones restrictivas establecidas por Mandamiento Oral. He aquí una de ellas, tal como lo formulaba Maimónides (Hiljót ‘Avadím I, 7). “Le está prohibido a un judío que ha comprado un siervo hebreo emplearlo en trabajos humillantes, que es el destino de los esclavos, como por ejemplo, hacerse seguir por el siervo a un establecimiento de baños y obligarlo a cargar sus objetos de aseo, y a quitarle los zapatos. Esta dicho en efecto: “no lo emplearás en trabajos de esclavo; él deberá ser tratado como un asalariado, como un hombre que mora en el país”: El atizo tiene el derecho de hacerse peinar por él, de obligarlo a limpiar sus vestidos y a trabajar su pasta; pero no a convertirlo en un mozo de baño público: no debe hacerlo más que si tal hubiese sido su oficio antes de ser vendido. No lo obligará a aprender un oficio nuevo: el siervo ejercerá el oficio que ejercía anteriormente. Todo lo que precede se aplica a un siervo hebreo, dado que él siente la humillación de haber sido vendido, para realizar trabajos serviles, debido al hecho de que en este caso actúa voluntariamente y con conocimiento de causa, pues ha aceptado este género de trabajo.

40 – ESTARÁ CONTIGO COMO JORNALERO Y COMO FORASTERO; HASTA EL AÑO DEL JUBILEO TE SERVIRÁ.

40 – COMO JORNALERO Y COMO FORASTERO. A propósito de la expresión “estará contigo” leemos en la Sifrá el comentario siguiente; “contigo en lo que concierne al alimento, contigo en lo que concierne a la propiedad de los vestidos”. No debes comer pan blanco mientras que él come pan ordinario, ni beber vino añejo al mismo tiempo que le das vino nuevo, ni dormir sobre la paja; lo cual explica la observación siguiente del Talmúd: de ahí procede el refrán, “El que adquiere un siervo hebreo se adquiere un señor” (Kid. 20a). De acuerdo con lo anterior, los historiadores han podido establecer que al final de la época del segundo Templo, no se empleaban más “siervos hebreos”, (sino únicamente asalariados judíos), debido a las múltiples exigencias impuestas al amo por la Ley, y a las exigencias de igualdad absoluta relativas a la vida del siervo, que hacían su mantenimiento muy difícil. Toda la institución había caído en desuso, tal era, a no dudarlo, la intención de la Toráh. ¿Cuál es, en efecto, el espíritu de toda la legislación relativa a la servidumbre? Se encuentra expresado en nuestra Sidrá: “pues son Mis siervos, que He hecho salir de Egipto; no serán vendidos como se venden los esclavos” (Lev. XXV, 42). No es mediante la idea de la igualdad entre todos los hombres que se explica esta legislación, tampoco mediante la idea de que todos los hombres nacen libres, sino por el hecho de que los hombres están sometidos a Aquel que es el Amo de todos; pues son “Mis siervos” y no los siervos de los siervos.

HASTA EL AÑO DEL JUBILEO TE SERVIRÁ. La Toráh promete al esclavo su libertad en el séptimo año de su servicio y en el año del Jubileo. El séptimo año era una fecha personal, el año del jubileo una fecha nacional; ésta, pues, otorga la libertad, según la mayor parte de los comentaristas, incluso al esclavo “con la oreja perforada”.

41 – ENTONCES SALDRÁ DE TU PODER, EL Y SUS HIJOS CON EL, Y VOLVERÁ A SU PARENTELA Y VOLVERÁ A LA POSESION DE SUS PADRES.

42 – PORQUE ELLOS SON MIS SIERVOS, LOS CUALES YO SAQUE DE LA TIERRA DE EGIPTO; NO PODRÁN SER VENDIDOS COMO ESCLAVOS.

43 – NO TE ENSEÑOREES DE EL CON RIGOR, SINO QUE TENDRÁS TEMOR A TU DIOS.

43 – NO TE ENSEÑOREES DE EL CON RIGOR. ¿Qué se entiende por trabajo para el cual no se ha fijado límite preciso, y que sin ser necesario, no tiene otro fin que mantener ocupado al trabajador a fin de impedir que permanezca ocioso? No está permitido decir a un siervo: “escarda hasta tal lugar”. No se le ordenará más cavar la tierra en cierto lugar si no hay necesidad de ello; está incluso prohibido hacerle calentar agua sin necesidad, pues esto es transgredir la prohibición “no ejercerás dominio sobre él en absoluto con dureza”. En consecuencia, no se le puede ordenar hacer más que un trabajo bien limitado y del cual se tenga necesidad (Mishnéh-Toráh, Hilj. ‘Avadím I, 6).

44 – EMPERO EL SIERVO Y LA SIERVA QUE HAYAS DE TENER (EN PERPETUIDAD), SERÁN DE LAS NACIONES QUE ESTÁN EN DERREDOR VUESTRO; DE ELLOS PODREIS ADQUIRIR SIERVOS Y SIERVAS.

44 – EL SIERVO Y LA SIERVA QUE HAYAS DE TENER (EN PERPETUIDAD). Si objetaras: “Si es así, ¿por quién puedo ser servido?. Yo no soy amo de mi esclavo; entre las naciones paganas no puedo adquirir nada, pues Tú me has advertido en estos términos: “no dejarás alma que viva” (Deut. XX, 16). ¿Quién, pues, me servirá? “Tu esclavo debe provenir de los pueblos que nos rodean” y no de los que se encuentran en el interior de las fronteras. Pero, ¿dónde, pues, está dicho que hay que tener una persona a su servicio? Rabí Aharón-Ha-Leví, autor del Séfer Hajinúj (§ 347) responde como sigue respecto al tema de la institución del esclavo en Kená'an: “El Pueblo Judío fue creado para entregarse al conocimiento de Dios, y para consagrarse a Su servicio: si utiliza a sus propios hermanos para que se conviertan en siervos, éstos no podrán realizar su suprema razón de ser; también será servido por aquellas personas del mundo, que fueron condenadas a la esclavitud por sus propias faltas, y para quienes se ha escrito: “que Kená'an sea su esclavo”.

45 – TAMBIEN DE LOS HIJOS DE LOS FORASTEROS QUE MORAN JUNTO A VOSOTROS: DE ESTOS PODREIS COMPRARLOS, Y DE SUS FAMILIAS QUE HAY ENTRE VOSOTROS, LOS QUE ELLOS HAN PROCREADO EN VUESTRA TIERRA: DE LOS TALES SERA VUESTRA POSESION,

46 – Y A ELLOS PODREIS DEJAR POR HERENCIA PARA VUESTROS HIJOS DESPUES DE VOSOTROS, COMO POSESION HEREDITARIA: PARA SIEMPRE PODREIS TENER A LOS TALES POR SIERVOS. EMPERO DE VUESTROS HERMANOS, LOS HIJOS DE ISRAEL, NO OS ENSEÑOREAREIS EL UNO DEL OTRO CON RIGOR.

46 – NO OS ENSEÑOREAREIS EL UNO DEL OTRO CON RIGOR. Rashí explica: “Incluso el jefe en relación con el Pueblo, y el rey respecto de sus sirvientes, no deben, pues, explotarlos con duro trabajo”. Según Rabénu Ch. Ben ‘Attar, este pasaje debe interpretarse en sentido simbólico. Dios mismo le habría dicho al demonio ‘Esáv: “Si tu Pueblo hermano, que es Ya'akóv-Israel” se vende a ti, no lo trates con dureza; compórtate con él durante sus años de exilio como un asalariado y un huésped, pues él te abandonará en el momento del año del Jubileo — que pone fin a toda servidumbre — cuando se produzca la proclamación del año de la libertad; él saldrá de tu casa, él y sus hijos junto con él. (Los “hijos” constituyen una alusión a las chispas de luz sagrada que arden bajo las cenizas de la Humanidad caída, y que Israel tendría la misión de reunir para convertirlas en resplandor Divino. Ver Com. Gén. XLVI,3). Después volvería a su familia y a su prosperidad, y recuperará el bien de sus padres… “Pues son Mis Siervos, a quienes hice salir de Egipto, no deben ser vendidos como si fueran esclavos”.

47 – Y CUANDO LA MANO DEL EXTRANJERO, O DEL FORASTERO QUE MORA CONTIGO, ADQUIERE RIQUEZAS, Y MIENTRAS TANTO EMPOBRECIERE TU HERMANO JUNTO A EL, Y SE VENDIERE AL EXTRANJERO QUE MORA CONTIGO, O A ALGUN DESCENDIENTE DE LA FAMILIA DEL EXTRANJERO,

48 – DESPUES DE VENDIDO LE QUEDARA EL DERECHO DE REDENCION: UNO DE SUS HERMANOS DEBERA REDIMIRLE;

48 – LE QUEDARA EL DERECHO DE REDENCION. Rashí comenta: “inmediatamente, y no esperes que sea asimilado”. También se considera como un deber para la familia, o para los representantes de la comunidad, el rescatar a este judío que las circunstancias han obligado a venderse a un gentil, obligación siempre valiosa, aunque haya transcurrido mucho tiempo desde la venta, como se infiere del término {ajaré} que significa “incluso mucho tiempo después”. Este pasaje está desarrollado poéticamente en el (zulát} de la Sidrá de {Behár}, y se aplica a Israel, que ha sido vendido a los extranjeros; y que, en el presente, espera que el Eterno lo rescate. Numerosas son las sentencias que adornan esta bella poesía.

49 – O SU TIO O EL HIJO DE SU TIO DEBE REDIMIRLE; O ALGUN PARIENTE CERCANO SUYO, DE SU LINAJE, DEBE REDIMIRLE; O SI SU PROPIA MANO HUBIERE ADQUIRIDO MEDIOS, REDIMASE A SI MISMO.

50 – Y HARÁ EL COMPUTO CON AQUEL QUE LE COMPRO, DESDE QUE SE VENDIO A EL HASTA EL AÑO DEL JUBILEO; Y SERA DIVIDIDO EL DINERO DE SU VENTA SEGUN EL NUMERO DE LOS AÑOS QUE RESULTE; Y SE HARÁ CON EL CONFORME AL TIEMPO DE UN ASALARIADO.

50 – HASTA EL AÑO DEL JUBILEO. Y en efecto, la Toráh habla aquí de un pagano (el comprador) que está bajo tu control (es decir, bajo la jurisdicción judía), y que tú no debes sin embargo tratar con astucia para evitar la profanación del Nombre de Dios: si, pues, tu hermano empobrecido desea ser rescatado, se debe hacer cuentas exactas, y el pagano deducirá el valor de cada año (de trabajo realizado en su casa). De esto se deriva que el judío jamás debe permanecer esclavo de un no judío más allá del año del Jubileo.

51 – SI AUN LE QUEDAREN MUCHOS AÑOS, EN PROPORCION DE ELLOS, DEVOLVERÁ EL PRECIO DE SU REDENCION DEL DINERO CON QUE FUE COMPRADO.

52 – Y SI POCO LE QUEDARE DE LOS AÑOS HASTA EL AÑO DEL JUBILEO, ASI SE LE HARÁ EL COMPUTO; EN PROPORCION DE LOS AÑOS QUE LE QUEDAREN, SE DEVOLVERA EL PRECIO DE SU REDENCION.

53 – COMO QUIEN ESTA A JORNAL DE AÑO A AÑO, ASI ESTARÁ CON EL; NO SE ENSEÑOREE DE EL CON RIGOR DELANTE DE TUS OJOS.

54- EMPERO SI NO FUERE REDIMIDO POR NINGUNO DE ENTRE AQUELLOS, ENTONCES SALDRÁ DE POR SI EN EL AÑO DEL JUBILEO, EL, Y SUS HIJOS CON EL.

55 – PORQUE MIS SIERVOS SON LOS HIJOS DE ISRAEL; SIERVOS MIOS SON, A QUIENES YO SAQUE DE LA TIERRA DE EGIPTO. YO SOY ADONAI, VUESTRO DIOS.

55 – PORQUE MIS SIERVOS SON LOS HIJOS DE ISRAEL. Rabí Meír ha dicho que, si algunos impugnadores viniesen a preguntar: “Si vuestro Dios ama tanto a los pobres, ¿por qué no los alimenta?”, habría que responderles: “Es para salvarnos de las congojas del infierno (dándonos la oportunidad de hacerles un bien)”. Efectivamente, Turnus Rufus le planteó la pregunta a Rabí ‘Akivá: “Si Dios ama tanto a los pobres, ¿por qué no los alimenta?” Porque, respondió Rabí ‘Akivá: Dios quiere salvarnos de las congojas del infierno”. Entonces T. Rufus contestó: “Voy a citarte una parábola. Un rey que estaba enojado con uno de sus siervos, lo hizo conducir a la cárcel declarando que no debía dársele ni de beber ni de comer; pero un individuo se apresuró a llevarle de beber y comer, y eso, ¿no habría de provocar la ira del rey? Ahora bien, vosotros, vosotros sois llamados siervos del rey, como se ha dicho “los hijos de Israel Me pertenecen como siervos”. Rabí ‘Akivá respondió: “Yo también voy a contarte una parábola. Un rey, enojado con su hijo, lo metió en la cárcel y prohibió que se le diera de comer y beber. Pero un individuo, sin embargo, se apresuró a darle de comer y beber. El rey, en este caso, ¿no se sentiría contento, y recompensaría al individuo en cuestión? Ahora bien, somos llamados hijos de Dios, como está escrito en Deut. XIV, 1: “vosotros sois los hijos del Eterno, vuestro Dios”. Turnus Rufus respondió: “Vosotros sois llamados tanto “hijos” como “siervos”: cuando realizáis la voluntad de Dios, sois llamados Sus hijos, y cuando no lo realizáis Sus siervos. Ahora bien, en la actualidad, no la realizáis”. Y Rabí ‘Akivá contestó mediante una serie de versículos como los de Yirmiyáhu IV, 22 Deut. XXII, 5-21 Yeshayáhu I, 4 y Hoshé'a II, I que muestran que, muy por el contrario, los judíos continúan siendo los hijos de Dios aun cuando no cumplan con todas las leyes. (B.B. 10a).

CAPITULO XXVI

1- NO HAGÁIS PARA VOSOTROS IDOLOS NI ESCULTURAS, NI OS ERIJÁIS PEDESTAL (PARA EL CULTO IDOLATRICO), NI COLOQUEIS PIEDRAS CON FIGURAS PINTADAS EN VUESTRA TIERRA, PARA POSTRAROS DELANTE DE ELLA; PORQUE YO SOY ADONAI, VUESTRO DIOS.

1 – NO HAGAIS PARA VOSOTROS ÍDOLOS NI ESCULTURAS. Este versículo trata del hombre que se vio en la situación de venderse como esclavo a un pagano; no podrá argumentar: “puesto que mi amo comete pecados sexuales, voy a hacer lo mismo; puesto que él adora los ídolos, yo voy a hacer lo mismo; puesto que él profana el Shabbat, yo voy a hacer lo mismo”. Este es el sentido que tienen los versículos que se han citado.

2 – GUARDAD MIS DIAS SABADOS, Y TENED EN REVERENCIA MI SANTUARIO. YO SOY ADONAL

2 – GUARDAD MIS DÍAS SABADOS. La Toráh da aquí ejemplos de mandamientos esenciales, con el fin de asimilar otros mandamientos (Sifrá).

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