“¿Quién es valiente?”

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Posted on mayo 23, 2017

BH

valiente

LA VALENTÍA

(El término Gueburá, puede significar “valentía” o “poderío”, o incluso ambas cosas a la vez)

La valentía es un principio fundamental de la Toráh; y ya dijeron nuestros Sabios: “¿Quién es valiente? El que domina sus impulsos”. (Pirké Abot 4:1)

¡Bienaventurado es quien subyuga sus impulsos como un hombre fuerte, y “corre a realizar toda mitzvá y huye de la transgresión” (Ibíd 4:2) y de toda mala cualidad de carácter! ¡Feliz es quien corre a cumplir toda buena acción y acto piadoso con todos sus detalles y pormenores, con el pensamiento, la palabra y la acción, con todo su corazón, con toda su alma y con toda su riqueza! ¡Y venerable es quien es paciente -lo cual es como ser valiente y aún mejor que eso-, (Véase Mishlé 16:32) y cuida los caminos del arrepentimiento y aflige su cuerpo! (En la letra Bet, capitulo La juventud, nota 220, explicamos que en las generaciones anteriores, la gente era más fuerte de cuerpo y de espíritu. Por ello, cuando los pecadores querían hacer teshubá e iban delante de los Jajamín para pedirles que les enseñaran el camino del arrepentimiento, además de indicarles incrementar el estudio de la Toráh, la caridad y el cumplimiento de las mitzvot, ellos muchas veces les instruían realizar algunos ayunos o martirios, para quebrantar el impulso del mal (en forma proporcionalmente inversa a todo el placer que aquella persona sintió al cometer los pecados). Y de este modo la persona lograba hacer que su arrepentimiento fuera verdadero y duradero. Sin embargo, en estas últimas generaciones, donde nos hemos debilitado tanto de cuerpo como de espíritu, los Rabinos en general se abstienen de hacer esto, y sólo les indican a las personas incrementar el estudio de la Toráh, la Tsedaká y las buenas acciones. No obstante es apropiado recordar también que en la letra Álef, capitulo La comida y la Bebida, el autor escribió: “…el hecho de apartarse de una comida que es agradable al paladar con la intención de redimir los pecados tiene el mismo poder expiatorio que un altar de sacrificios… Entonces, quien come sólo lo necesario y se aparta de aquellos placeres superfluos es considerado como si ayunara.”.) Y así con muchas otras cosas: siempre que su impulso lo ataque y el hombre lo domine, será llamado valiente.

¡Bendito es Aquel que le otorga fuerza al fatigado, y concede ímpetu a cada cual según lo que es! Pues a pesar de que el impulso del mal es como un fuego, y utiliza diversos subterfugios para hacer la guerra, y cada día y a cada momento se renueva e incrementa su fuerza contra la persona, todo hombre y mujer cuyo corazón desee luchar contra éste, con la ayuda del Todopoderoso podrán vencerlo; sólo al comienzo será difícil, pero después resultará cada vez más fácil, apacible y agradable.

Y aún más debe cuidarse y llenarse de estimulo en esto quien ya fue incitado por sus malos impulsos y se acostumbró a cometer transgresiones, al grado que ya las considera como algo permitido. ¡El deberá fortalecerse para alejarse de las prohibiciones como quien huye del sepulcro!

Así deberá proceder, por ejemplo, quien por naturaleza tiene malas cualidades y se habituó aún más ellas, o quien se acostumbró a la bebida en exceso o a los juegos de azar, o a pronunciar el Nombre de Dios en vano o a jurar en falso, o a desperdiciar el tiempo en la vanidad y la frivolidad. Y como estos, son numerosos los malos hábitos en los que suele reincidir la gente, por lo que la persona deberá sacrificarse al máximo para tratar de alejarse de ellos y actuar como un guerrero que se mantiene siempre alerta, utilizando estrategias y todo tipo de vallados y precauciones. Además deberá cotejar continuamente: por un lado, lo que puede llegar a perder al hacer una mitzvá, y por el otro, la gran recompensa que recibirá al realizarla; asimismo, lo que gana al hacer una transgresión y lo que pierde al realizarla. (Pirké Ábot 2:1) Y también debe meditar acerca de que “según la magnitud del esfuerzo así será la recompensan, (Ibíd 5:26) y de que el amor hacía nuestro Padre Celestial debe ser tan fuerte, hasta el punto de estar dispuestos a cumplir el versículo que dice: “por Tu Causa daríamos la vida” (Tehilim 44:23. Quiere decir que en todo momento y en toda circunstancia estamos dispuestos a entregar nuestra alma por el Creador) y [la enseñanza de nuestros Sabios que dice:] “hasta la muerte Te hemos amado”. (El comentario Yefé Maré explica que el autor se refiere a la enseñanza de nuestros Sabios sobre el versículo que dice: “por eso las jóvenes te han amado” (Shir Hashirim 1:3), quienes interpretaron la palabra “alamot – las jóvenes” como si dijese “al mut – hasta la muerte” (véase Yalkut Shimoní allí))

Y después de todo el empeño y el esfuerzo, el hombre debe rezar y pedir la clemencia de nuestro Dios.

Que el Misericordioso se compadezca y nos ayude en aras del honor de Su Nombre por siempre y para siempre. Amén. Que así sea Su voluntad.

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Rabí Eliezer Papo – Péle Yoetz

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