Parashat Nasso

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Posted on junio 01, 2017

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NASSÓ

21 – Y ADONAI HABLO A MOSHE, DICIENDO:

22 – “CENSA A LOS HIJOS DE GUERSHOM TAMBIEN, POR SUS FAMILIAS Y LINAJES.

22 – CENSA A LOS HIJOS DE GUERSHOM TAMBIEN. ‘Hacían falta portadores para los Objetos Sagrados y Dios eligió a los hijos de Leví que le eran allegados, sobre todo después de lo sucedido con el becerro de oro. El más distinguido entre ellos era El´azár. A este le encargó los objetos más nobles y los más finos, de los cuales se ha hablado en el versículo 16. Después de El'azár, la clase privilegiada de los hijos de Kehát fue la elegida ira el transporte de los Objetos interiores: el Arca, la Mesa, el Candelabro, los Altares y los Utensilios Sagrados empleados para el servicio; estos debían ser llevados sobre los hombros, tal como los órganos internos del cuerpo, que desprovistos de huesos en el gime apoyarse, son sostenidos por el espíritu y lo que con este se ovaciona. Luego venían las familias de los hijos de Guershóm, que tuvieron por tarea llevar los Utensilios exteriores: los tapices del Tabernáculo, sus coberturas, las cubiertas de piel de tájash y el velo de separación. Luego los hijos de Merarí formaban la tercera clase, encargados del transporte de los objetos simples, tales como las vigas del Tabernáculo, sus travesaños, sus pilares y sus zócalos. Las dos últimas clases utilizaban carros: “dos carros para los hijos de Guershóm, y los otro cuatro carros para los de Merarí” (Cf. VII, 7-8). Estoy lejos de afirmar que la importancia del Servicio Divino seguía el orden que yo he indicado; puede presentar algún otro aspecto maravilloso y sublime. En todo caso, la Toráh, que emana de Dios, vuelve a aquel que la acepta, mucho más superior que quien vive con escepticismo y desconfianza. Aquel que, sin embargo, se haya desviado de esta alta concepción en favor de la búsqueda personal, más le vale sacar de ello conclusiones de sabiduría antes que darse a la especulación y a la duda, las cuales no hacen sino corromper los caminos del hombre (Rabí Yehudáh Haleví, Kuzári II, 26). El orden del censo de la familia de los hijos de Guershóm comienza por el adverbio “también”. El Medrásh Rabbá indica formalmente que esta familia no era menos digna que las provenientes de Kehát; ésta descendía del primogénito de Leví, pero debió inclinarse delante de Kehát porque éste representaba a la Toráh: {utnu kavód la-Toráh… y denle Honor a la Toráh}; además, es de este último de quien desciende el Sumo Sacerdote Aharón, cuya misión era cuidar de la seguridad del Arca: en este sentido él era {kódesh kodashím} mientras que los hijos de Guershóm no eran más que {kodashírn}. (I Crón. XXIII, 19). Es a fin de evitar que se propague el equívoco acerca de que los hijos de Guershóm serían indignos, como se especifica {gam hém}: ellos también”, como una especie de consolación dirigida a los primogénitos Israelitas, que acababan de ser despojados.

La Toráh emplea la expresión {nassó et rosh… censen a los jefes} como para los Kehatítas, a fin de no vejar a los hijos de Guershóm, y les somete igualmente a las órdenes de Aharón y de sus hijos para las tareas que ellos tendrán que llevar a cabo; pero, en efecto, ellos eran responsables de Itamar. En lo que concierne a las prioridades, ellas son precisadas por los Sabios de la Mishnáh, quienes colocan detrás del simple Israelita, el “status [del individuo] bastardo”, llamado {mamzér} y sin embargo, está previsto en la Mishnáh Horayóth (III, 8)

“{mamzér talmíd jajám kódem le-Kohén gadól ‘Am ha-Aretz}”, que un bastardo instruido (en materia de Toráh) tiene prioridad antes que un Sumo Sacerdote ignorante: tal es el poder de la Sabiduría de la Toráh.

POR SUS FAMILIAS Y LINAJES. Eso significa que, si los hijos de Guershóm desposan a las hijas de Kehát o de Merarí, estas pertenecen entonces a la familia de Guershóm, lo cual no es el caso para las hijas de Guershóm que hayan desposado a hijos de alguna otra familia: el texto precisa en efecto que el relevo se efectúa por “casas paternales” y no por casas “maternales”

23 – HACIENDO EL CENSO DE LOS DE TREINTA AÑOS (DE EDAD) PARA ARRIBA HASTA LOS CINCUENTA AÑOS; TODOS LOS QUE HAN DE PRESTAR SUS SERVICIOS Y CUMPLIR ALGUNA FUNCION EN LA TIENDA DE REUNION.

23 – DE TREINTA AÑOS (DE EDAD) PARA ARRIBA. El Sumo Sacerdote no podía entrar al Templo a menos que estuviese ungido y después de haber vestido los ocho hábitos del sacerdocio durante una semana; el simple Cohén no podía entrar allí a menos que hubiese ofrecido su sacrificio de una décima parte de efá, y el Levita no tenía acceso más que a partir de su trigésimo año, y después de haber estudiado el servicio durante cinco años sin ningún incidente.

TODOS LOS QUE HAN DE PRESTAR SUS SERVICIOS Y CUMPLIR ALGUNA FUNCION EN LA TIENDA DE REUNION: Rashí indica (Núm. VIII, 25) que esa participación comprende “…lo referente a cerrar portones, y cantar, y cargar carros, esto es “asistirá a sus hermanos” como traduce Onkélos”. Hacer una tarea alude aquí al canto. {la'avód ‘avodá} el canto no es de por si una tarea, sino en relación a {‘avodát ha-Korbán… el servicio del sacrificio}, de lo cual es una condición esencial, pues, si no acompaña al sacrificio, se debe considerar su ausencia como un impedimento a la expiación.

24 – ESTE ES EL SERVICIO DE LAS FAMILIAS DE LOS GUERSHOMITAS, LO QUE HABRÁN DE HACER Y LO QUE HABRÁN DE LLEVAR.

25 – LLEVARAN LAS CORTINAS DEL TABERNACULO Y DE LA TIENDA DE REUNION, SU CUBIERTA Y LA CUBIERTA (DE PIEL) DE TAJASH QUE ESTA ENCIMA DE ESTA.

26 – LAS CORTINAS DEL ATRIO Y LA DE LA PUERTA DE ENTRADA DEL ATRIO, TODO LO QUE RODEA LA TIENDA Y EL ALTAR, SUS CUERDAS Y TODOS LOS UTENSILIOS DE SU SERVICIO, Y HARÁN CON ELLOS TODO LO QUE SE HA DE HACER.

27 – A LAS ORDENES DE AHARON Y DE SUS HIJOS ESTARÁ TODO EL SERVICIO DE LOS GUERSHOMITAS EN TODO CUANTO ESTOS HAN DE HACER Y LLEVAR; VOSOTROS ASIGNAREIS A CADA UNO — EN CUSTODIA — TODO LO QUE HAN DE LLEVAR.

27 – A LAS ORDENES DE ARARON Y DE SUS HIJOS. Para el censo de los Guershomitas, la Toráh no precisa {biyád Moshé… en manos de Moshé}. Es que el Eterno había decidido al principio, que Aharón ayudaría a hacer los censos, y la observación {biyád Moshé.. en manos de Moshé} significa que Moshé habiendo tenido conocimiento de esta decisión, la trasmitió y ejecutó en efecto; sin embargo, la decisión no le fue confirmada, en particular, para el censo de los Guershomitas, y Moshé no obstante, invitó a Aharón a asociarsele, por respeto y amistad [afecto] a su hermano: tampoco especificó él, para esta familia, {biyád Moshé.. en manos de Moshé}. Por el contrario, esta expresión utilizada en el versículo 37 a propósito de los Kehatítas, es usada otra vez en el versículo 45 en relación a los Merarítas, respecto a quienes el Eterno repitió con intención, la orden de asociar a Aharón a su censo. (Núm. Rabbá VI).

28 – ESTE ES EL SERVICIO DE LOS LINAJES DE LOS GUERSHOMITAS EN LA TIENDA DE REUNION. Y SU VIGILANCIA ESTARÁ A CARGO DE LA DIRECCION DE ITAMAR, HIJO DEL SACERDOTE AHARON.

29 – HAZ EL CENSO DE LOS HIJOS DE MERARI POR SUS FAMILIAS Y LINAJES.

30 – CONTÁNDOLOS DESDE LA EDAD DE TREINTA AÑOS PARA ARRIBA HASTA LOS CINCUENTA AÑOS; TODOS LOS QUE ENTRAN EN LA MILICIA SAGRADA, PARA CUMPLIR SUS FUNCIONES EN LA TIENDA DE REUNION.

31 – Y ESTO SERA LO QUE HABRÁN DE LLEVAR, SEGUN SUS SERVICIOS EN LA TIENDA DE REUNION, A SABER, LOS TABLONES DEL TABERNACULO, SUS TRAVESAÑOS, SUS COLUMNAS, Y SUS BASAS.

32 – Y LAS COLUMNAS DEL ATRIO ALREDEDOR, SUS BASAS, SUS ESTACAS Y SUS CUERDAS, CON TODOS SUS UTENSILIOS Y CON TODO LO CONCERNIENTE A SU SERVICIO. Y LES DESIGNARAS POR NOMBRES — EN CUSTODIA — LOS UTENSILIOS QUE HABRÁN DE LLEVAR.

32 – Y LES DESIGNARAS POR NOMBRE. El Eterno les pone en guardia, a fin de que cada uno de los Levitas fuese asignado a los objetos cuyo transporte les incumbía y así evitar toda querella. Se les avisa entonces de esta manera: tal y tal (de entre los hijos de Merarí) llevarán los tablones, tal y tal las basas y así seguidamente para todos los objetos (Núm. Rabbá).

33 – ESTE ES EL OFICIO DE LOS LINAJES DE MERARI, CONFORME A TODO SU SERVICIO EN LA TIENDA DE REUNION, BAJO LA VIGILANCIA DE ITAMAR, HIJO DEL SACERDOTE AHARON.

34 – ASI MISMO MOSHE Y AHARON Y LOS PRINCIPES DE LA CONGREGACION CENSARON A LOS HIJOS DE LOS KEHATITAS POR SUS FAMILIAS Y LINAJES.

35 – DE CUANTOS ERAN DE TREINTA AÑOS (DE EDAD) PARA ARRIBA HASTA LOS CINCUENTA AÑOS, TODOS LOS QUE ENTRAN EN LA MILICIA SAGRADA, PARA CUMPLIR SUS FUNCIONES EN LA TIENDA DE REUNION.

36 – Y SEGUN SUS FAMILIAS Y LINAJES LOS CENSADOS FUERON DOS MIL SETECIENTOS CINCUENTA.

37 – ESTOS SON LOS CENSADOS DEL LINAJE DE LOS KEHATITAS, TODOS LOS QUE HAGAN EL SERVICIO EN LA TIENDA DE REUNION, A QUIENES HABIAN CONTADO MOSHE Y AHARON, CONFORME A LA ORDEN DADA POR ADONAI A MOSHE.

38 – Y LOS CONTADOS DE LOS HIJOS DE GUERSHOM, POR SUS FAMILIAS Y LINAJES.

39 – DE CUANTOS ERAN DE TREINTA AÑOS (DE EDAD) PARA ARRIBA HASTA LOS CINCUENTA AÑOS, TODOS LOS QUE ENTRAN EN LA MILICIA SAGRADA, PARA CUMPLIR SUS FUNCIONES EN LA TIENDA DE REUNION.

40 – ES DECIR, LOS CENSADOS DE ELLOS, POR SUS FAMILIAS Y SUS LINAJES FUERON DOS MIL SEISCIENTOS TREINTA.

41- ESTOS SON LOS CONTADOS DE LAS FAMILIAS DE LOS HIJOS DE GUERSHOM, TODOS LOS QUE SERVIAN EN CUANTO A LA TIENDA DE REUNION, A QUIENES CONTARON MOSHE Y AHARON, POR ORDEN DE ADONAI.

42 – Y LOS CENSADOS DE LAS FAMILIAS DE LOS HIJOS DE MERARI, POR SUS FAMILIAS Y LINAJES.

43 – DE CUANTOS ERAN DE TREINTA AÑOS (DE EDAD) PARA ARRIBA HASTA LOS CINCUENTA AÑOS, TODOS LOS QUE ENTRAN EN LA MILICIA SAGRADA, PARA CUMPLIR SUS FUNCIONES EN LA TIENDA DE REUNION.

44 – LOS CONTADOS DE ELLOS, POR SUS FAMILIAS, FUERON TRES MIL DOSCIENTOS.

45 – ESTOS SON LOS CENSADOS DE LAS FAMILIAS DE LOS HIJOS DE MERARI, A QUIENES CONTARON MOSHE Y AHARON, POR ORDEN DE ADONAI.

46 – TODOS LOS CENSADOS A QUIENES CONTARON MOSHE Y AHARON Y LOS PRINCIPES DE ISRAEL HICIERON DE LOS LEVITAS POR FAMILIAS Y LINAJES.

47 – DE CUANTOS ERAN DE TREINTA AÑOS (DE EDAD) PARA ARRIBA HASTA LOS CINCUENTA AÑOS, TODOS LOS QUE ENTRAN EN LA MILICIA SAGRADA, PARA CUMPLIR SUS FUNCIONES EN LA TIENDA DE REUNION.

48 – FUERON LOS CONTADOS OCHO MIL QUINIENTOS OCHENTA.

48 – LOS CONTADOS. Este número figuraba ya en el número total de los Levitas; si está repetido aquí o él censo es hecho en detalle, es para dar una vez más una señal suplementaria del afecto de Dios hacia los Levitas y los Merarítas comprendidos entre ellos.

49 – SEGUN LA ORDEN DADA POR ADONAI, MOSHE LOS HABIA CENSADO, SE LE ASIGNO A CADA UNO SU OFICIO Y SU CARGA. Y LOS DESIGNADOS FUERON AQUELLOS QUE ADONAI HABIA MANDADO A MOSHE.

49 – LOS HABIA CENSADO. En el versículo precedente, la forma {pekudehém} (“su” censo) es la utilizada; esta diferencia nos da la ocasión (Núm. Rabbá VI) de decir en nombre de Rabí Shim'ón Bar Yojái: “Es para hacerte notar que, si alguien quisiese dudar del Eterno y preguntar como una cuenta tan considerable ha podido ser efectuada en tan poco tiempo, la Toráh le responde {pekudehém} (su cuenta) indica que Moshé y Aharón son los que hicieron el censo, pero inspirados en realidad por El Mismo Eterno, pues se trataba de (pekudáv), Su censo.

CAPITULO V

1 – Y ADONAI HABLO A MOSHE, DICIENDO:

2 – “MANDA A LOS HIJOS DE ISRAEL QUE HAGAN SALIR FUERA DEL CAMPAMENTO A TODO LEPROSO, Y A TODO AQUEL QUE PADECE FLUJO, ASI COMO A TODO CONTAMINADO POR CAUSA DE MUERTO.

2 – QUE HAGAN SALIR FUERA DEL CAMPAMENTO. El Medrásh cita, al comienzo de su interpretación de este pasaje, el siguiente versículo: “Despoja las escorias de la plata y el orfebre la convertirá en objeto de arte” (Prov. XXV, 4). Los capítulos precedentes nos han descrito el campamento de los Israelitas alrededor del Arca Santa y la Shejináh; ahora se nos dice que corresponde a Israel alejar todas las impurezas del campamento y de “separar las escorias de la plata”. Había dentro del campamento tres circunscripciones: la de la Shejináh, la de los Sacerdotes y los Levitas, y la de los Israelitas; es evidente que no eran de igual santidad, y las exclusiones eran hechas en función de la gravedad de los casos; así el leproso se veía prohibido de los tres recintos a la vez, el “zav” (persona atacada de influenza) sólo de los dos primeros, y aquel que se volvía impuro debido al contacto con un cadáver no era excluido más que del primer recinto.

La frase presenta así los casos en un orden de gravedad decreciente, y lo que este párrafo tiene de nuevo es el concepto que nosotros adquirimos allí, que la Santidad y la impureza son relativas: no existe la Santidad por un lado y la impureza por otro, sino que ellas se desarrollan en círculos concéntricos. Es aquí donde nuestros Sabios encuentran el ejemplo que justifica el establecimiento de una circunscripción triple, en la época del Templo, en Jerusalén mismo: las zonas se extendían desde la puerta de la ciudad hasta el pie de la montaña del Santuario, desde aquí hasta la entrada del Templo y, por último, desde la entrada del Templo hasta el interior del mismo. Estos tres recintos correspondían a los campamentos de los Israelitas, de los Sacerdotes y Levitas, y de la Shejináh respectivamente. Dentro de un horizonte aún más vasto, los Sabios han descrito los diez grados de Santidad existentes en Israel, a cada uno de los cuales les correspondían ciertas disposiciones especiales concernientes a la consumación o utilización de las cosas consagradas: una legislación bien provista gobernaba cada uno de estos diez grados.

A TODO LEPROSO, YA TODO AQUEL QUE PADECE FLUJO. El Medrásh analiza los once casos que provocaban la lepra y utiliza el presente párrafo para citar algunos ejemplos prácticos. Pero Rabí S.R. Hirsch explica que el caso del leproso, o de la persona atacada por el flujo o contaminada por un cadáver, ordenaba a las personas impuras convalecientes de estas categorías, alejarse de su recinto. La lepra es una enfermedad cuyo origen se debe buscar en la degeneración social. El {metzor'á… el leproso} debe recuperar la pureza social; también debe él, mientras tanto, alejarse de los tres campamentos. La segunda categoría trae consigo una impureza que se desprende del cuerpo: es a la pureza sexual a la que debe aspirar el enfermo, pues nuestros grandes hombres, mensajeros de Dios, están lejos de la sensualidad vulgar, va que la proximidad de Dios no conocía los extravíos sexuales y esa es la razón por la cual el impuro de esta categoría es desterrado del {majanéh leviyáh… campamento de los levitas}  y, con mayor razón aún, del {majanéh Shejináh… campamento de la Divina Presencia}; el tercer campamento {majanéh Yisraél… de Israel} es entonces el único en el que le estará permitido residir. Por último, quien es contaminado por un cadáver es excluido sólo del Campamento Divino {majanéh Shejináh}; puesto que, mientras que para las otras religiones la muerte y el cadáver son un homenaje a Dios, la verdad Judía proclama lo contrario: la adoración y la glorificación de Dios ocupan nuestra vida.

3 – HAZLOS SALIR, TANTO A HOMBRES COMO A MUJERES, A LAS AFUERAS DEL CAMPAMENTO PARA QUE NO CONTAMINEN SUS CAMPAMENTOS, EN MEDIO DE LOS CUALES YO HABITO”.

3 – PARA QUE NO CONTAMINEN SUS CAMPAMENTOS EN MEDIO DE LOS CUALES YO HABITO. “¡Felices son los Israelitas! Aún cuando ellos son impuros, la Shejináh sigue morando entre ellos” (Núm. Rabbá VII).

4 – Y LOS HIJOS DE ISRAEL LO HICIERON ASI, HACIENDOLOS SALIR A LAS AFUERAS DEL CAMPAMENTO; SEGUN ADONAI HABIA MANDADO A MOSHE, ASI LO HICIERON LOS HIJOS DE ISRAEL.

4 – Y LOS HIJOS DE ISRAEL LO HICIERON ASI, HACIENDOLOS SALIR A LAS AFUERAS DEL CAMPAMENTO. Los Sabios relacionan de manera simbólica este pasaje con nuestro Galút. Todos aquellos que están en estado de impureza, hombres o mujeres, son expulsados por Dios de Su tierra, pero con el consuelo de que en todas partes, la Shejináh mora cerca de ellos; estos terminarán por arrepentirse y volver a Dios. Del mismo modo que el leproso o la persona atacada por el flujo o contaminada por un cadáver no puede recobrar la pureza sino después de haber tomado un baño ritual (ibíd.), así también el Eterno verterá sobre nosotros el agua pura para purificarnos, tal como está escrito, “Y Yo derramaré sobre vosotros aguas puras y les purificaré de todas vuestras impurezas, de todas vuestras abominaciones” (Yejezkél XXXVI, 25).

SEGUN ADONAI HABIA MANDADO A MOSHE, ASI LO HICIERON LOS HIJOS DE ISRAEL. Esto ya ha sido expresado en el primer hemistiquio y significa que los expulsados obedecieron a Dios así como lo hicieron aquellos que les expulsaron: para ello no fue necesario ejercer presión alguna, ni sobre los unos, ni sobre los otros (Núm. Rabbá).

5 – Y ADONAI HABLO A MOSHE, DICIENDO:

6 – “DI A LOS HIJOS DE ISRAEL: CUANDO ALGUN HOMBRE O MUJER COMETIERE CUALQUIER PECADO QUE PERJUDICA AL PROJIMO, PREVARICANDO CONTRA ADONAI, Y HACIENDOSE CULPABLE.

6 – CUANDO ALGUN HOMBRE O MUJER COMETIERE CUALQUIER PECADO. La relación de este pasaje con el que le precede permanece en un enigma. Pero Najmánides estima sencillamente que el presente capítulo completa el vacío dejado por los precedentes al no haber hablado de la “multitud numerosa”, de los egipcios antiguos que se convirtieron en prosélitos y que quedaron fuera del campamento de Israel, vacío que es llenado aquí por la indicación de nuestros deberes con respecto a ellos, y de manera más particular en lo que concierne al “robo cometido en perjuicio de un prosélito”. Un anciano no Judío, víctima de un robo, debe ser reembolsado, y si es muerto sin dejar heredero, el objeto del delito debe ser entregado al Sacerdote; en conclusión, mientras que el Judío impuro debe ser alejado del campamento, el prosélito debe ser atraído.

7 – ENTONCES CONFESARA SU PECADO QUE HUBIERE COMETIDO, Y RESTITUIRÁ INTEGRAMENTE AQUELLO EN QUE HAYA DELINQUIDO, AÑADIENDO LA QUINTA PARTE SOBRE ELLO, Y LO DARÁ A AQUEL, CONTRA QUIEN HA COMETIDO LA CULPA.

7 – ENTONCES CONFESARA SU PECADO QUE HUBIERE COMETIDO. Restituirá el objeto mismo del delito, agregará un quinto (de su valor), y se lo entregará a aquél a quien el haya perjudicado. Veamos en primer lugar la sintaxis de este pasaje: los versículos 6 y 7 constituyen una frase única, comportando proposiciones condicionales y proposiciones de consecuencia: pero, ¿dónde termina la condición y comienza la consecuencia? Nosotros sabemos que en hebreo, la proposición principal, colocada después de una condicional, puede ser introducida por la conjunción {vav}; ahora bien, aquí todos los elementos de la proposición principal parecen comenzar por una {vav}  conjuntiva, traduciéndose palabra por palabra de la siguiente manera: “y esta alma se sentirá culpable, y ellos confesarán …, y él restituirá …, y él dará …” Una de las {vav)  sólo podría ser conversivo e indicaría entonces el comienzo de la proposición principal: y ¿aquel de {veashemáh ha-néfesh hahí}? O bien, esta parte de la frase forma acaso todavía parte de la siguiente condición; “¿y que esta alma se sienta culpable? Remitámonos al pasaje paralelo (Lev. V, 21-23) donde se trata de sanciones a ser aplicadas al ladrón: “Cuando alguno pecare, cometiendo prevaricación contra el Eterno, negando a su prójimo el depósito de una suma…, cuando así pecare y reconociere su culpa, devolverá lo arrebatado por fuerza o lo defraudado…” Aquí aparece con claridad que es la palabra {veashárn}, y no ésta sanción propiamente dicha, la que corresponde a la condición que debe ser realizada para que sea aplicable la Ley, expresada en la proposición principal que sigue a continuación. Es así como lo explica Rashí: “Cuando así pecare y reconociere su falta” (significa) “cuando él reconozca de por sí mismo tener algo de que arrepentirse, y comprenda y confiese, de que ha pecado y cometido una falta”. El individuo que es obligado, no sólo a restituir lo hurtado, sino también a agregar a ello un quinto de su valor y de ofrecer en sacrificio el carnero expiatorio, es aquel que ha reconocido su falta y demostrado su deseo de repararla. Examinaremos más adelante el sentido de esta Ley. Por el momento, después de haber comprendido la construcción, veamos uno por uno los diferentes elementos de este pasaje: “Cuando algún hombre o mujer cometiere cualquier pecado que perjudica al prójimo prevaricando contra el Eterno…” (vers. 6): ¿de qué pecados se trata aquí? Estos son detallados en el pasaje paralelo del Levítico: “…Cuando alguno pecare, cometiendo prevaricación contra el Eterno, negando a su prójimo el depósito de una suma, o un convenio, o alguna cosa arrebatada por la fuerza, o se apropiase algo perdido que encontró, y más si perjurase en cualquiera de estas cosas …” (V, 21-22).

Constatamos que todos los delitos, de los cuales se trata aquí, pertenecen a la categoría de pecados cometidos contra el prójimo. La cuestión que se plantea es la de saber ¿por qué, en este pasaje como también en el del Levítico, son designados como “prevaricaciones cometidas en contra del Eterno?” Lo que ocurre es que el prestamista y el prestatario, el vendedor y el comprador llevan a cabo sus transacciones por medio de contratos y de testigos; aquel que luego niegue sus obligaciones contradice con este hecho a los testigos y a los contratos. Ahora bien, aquel que confía un depósito a su prójimo no quiere que ello se divulgue; pero ocurre que un tercero (el Eterno) tiene conocimiento de ello, y es El quien es contradecido cuando el depositario niega el depósito.

Rabí S.R. Hirsch comenta esta explicación en detalle: Todo pecado cometido en contra del prójimo es considerado como una insubordinación y una ofensa cometida en contra del Eterno, quien es, por así decirlo, el “testigo” que todo lo ve, que asiste, irrisible, a todas las transacciones llevadas a cabo entre los seres humano; El es el garante de las relaciones humanas. Cuando el depositario infiel niega el depósito, éste pronuncia el Nombre del Garante al prestar un falso juramento; se trata entonces de bastante más que una simple infidelidad hacia el Eterno: cuando un Judío presta juramento para testimoniar su rectitud hacia su prójimo, él llama a Dios; el delito cometido contra el prójimo se convierte así en una mala acción en contra de Dios. De momento que hay “un ojo que ve y un oído que escucha” se deriva que cada pecado cometido entre los hombres es un crimen que afecta a las relaciones entre Dios y el hombre. Examinemos ahora la traducción literal de la continuación del texto, que es el objeto de nuestro estudio: “… confesarán el pecado cometido” (vers. 7). Así comienzan las Leyes concernientes al hombre que ha prevaricado contra del Eterno y ha reconocido su falta. Después de haber reconocido su culpabilidad en su propio fuero interno, él debe, en primer lugar, confesar su falta de viva voz. Esta confesión es impuesta a todo aquel que cometa un pecado. Maimónides se expresa así, en sus Leyes de Arrepentimiento (Hiljót Teshuváh): Por todo pecado citado en la Toráh, ya se trate de una Ley positiva o de una negativa, que éste haya cometido de manera intencional o por inadvertencia, el hombre que se arrepienta de ello, está obligado a confesarlo delante del Eterno, tal como está escrito: “Cuando un hombre o mujer cometieran… etc., confesarán…” se trata de la confesión de viva voz, que es un deber prescrito por la Toráh (I, 1). El autor del Séfer Hajinúj nos da el motivo: “La confesión de viva voz es un deber importante; manifiesta el pensamiento del pecador y su reconocimiento de la verdad. Es evidente que el Eterno conoce todas nuestras obras y que El todo lo ve, pero, al reconocer enteramente su falta y al sentir remordimientos, el pecador será la próxima vez, más cuidadoso de no volver a cometer el mismo error. Al decir: “Yo he hecho esto y aquello y yo me doy cuenta”, se protege contra toda reincidencia; de manera que su Creador le perdonará, pues El quiere el bien de Sus criaturas, y es por lo cual El les muestra el camino meritorio”. Cabe señalar que el verbo {vehit-vadú) (“confesarán”) está en el {hit-pa ‘él} (forma reflexiva). Rabí S. R. Hirsch piensa que esta forma fue elegida para enseñarnos que el valor de la confesión reside en la acción que ella ejerce sobre la persona misma del penitente, quien así toma conciencia de sus actos. Volvemos a encontrar la misma idea en el salmo donde el Rey David nos enseña las vías de la penitencia: “Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí” (Salm. LI,5).

El siguiente grado procede de la reparación efectiva de los daños: “y el restituirá íntegramente el objeto del delito y agregará una quinta parte… además del carnero expiatorio con lo cual el obtendrá la gracia” (vers. 7-8).

He aquí la Ley tal como la expone Maimónides: “Quien quiera que solicite dinero prestado de su prójimo Israelita y que se niegue a devolverlo dándole un falso juramento, está obligado a reembolsar la suma indebidamente retenida, aumentada por una quinta parte y debe ofrecer el sacrificio llamado {ashám guezelót}. Aquel que así ha jurado falsamente, no paga esta quinta parte, si él mismo reconoce su culpa. Pero si se presentan testigos (que demuestran que él es culpable) y que continúa pretendiendo (que él nada debe), éste no pagará más que la misma suma, conforme a los testimonios, pero no pagará la quinta parte, etc. Es sorprendente que aquel que se ha arrepentido y que reconoce su falta debe pagar, además de la suma misma, una quinta parte suplementaria, y ofrecer un sacrificio, mientras que aquel que niega haber pecado no debe pagar más que la suma sobre la cual los testigos han hecho su declaración, aún cuando ellos han demostrado que él mintió. ¿Habría recompensa acaso en el crimen? Se comprenderá de inmediato el buen fundamento de estas prescripciones, si uno recuerda, que “la quinta parte” y el “sacrificio” no son penas sino medios de absolución. Maimónides nos hace notar: “El sacrificio delictivo {ashám} no absuelve sino a los que se arrepienten: aquellos que persisten no son absueltos (concerniente a los pecados cometidos por inadvertencia III, 10).

Así entonces, si el pecador no cambia su actitud, si él no muestra con sus palabras y con sus acciones el firme deseo de redimirse, ni el sacrificio ni aún el pago de la quinta parte suplementaria tendrán el menor valor; sólo si él manifiesta un arrepentimiento sincero, la Ley le da el medio de obtener así la absolución. “Y restituirá a aquel a quien perjudicó”: estas últimas palabras del versículo 7 son sorprendentes. En efecto, parecen no agregar nada a los términos precedentes: “Ellos restituirán el mismo objeto del delito y agregarán una quinta parte”. Rashí da la siguiente explicación: {la-ashér ashám ló}: aquien él le debe”, explicación está de por si sorprendente, ya que, ¿qué dice aquí Rashí que no sepamos ya? ¿En qué forma nos hace su observación comprender mejor este aporte del versículo? He aquí lo que dicen respecto a este tema, dos de los más ilustres comentaristas de Rashí. Rabí Eliáv Ben Abrahám (el “Ram”) escribe: Eso significa que, si el dinero robado que ha sido objeto de una promesa (de negación) proviene de Reuven y que Reuven es el mismo deudor de Shim'ón, esta suma no será devuelta a Reuven sino que será pagada “a aquel de cuyo deudor es Reuven”, quiere decir, a Shim'ón. También es necesario comprender la explicación de Rashí “a quien él le debe”. ¿Se trata acaso de Reuven? No, se trata de aquel a quien la suma debe regresar. El Talmúd precisa (Ketubót 19a): ¿De dónde deducimos nosotros que si A presta una suma a B, luego B a C, C debe reembolsarla a A? Esto se desprende de la frase “él la devolverá a aquel a quien ha perjudicado”: “al que ha sido perjudicado” y no “a quien él ha robado”. Lo que Rashí nos explica, es que hay algunos casos en los que la suma no es devuelta a la persona robada, sino al acreedor de la misma.

El Maharál de Praga (el “Alter Rabí Loev”) sigue un camino del todo diferente. El escribe en su Extraordinario-Comentario de Rashí titulado “Gúr Arié”: el mismo verbo {ashóm} es utilizado dos veces, en “a aquel a quien ha perjudicado” y “esta persona se siente culpable”, pero con dos fines diferentes. La “culpabilidad” (expresada en {ve-ashemáh} se refiere al “pecado”, cometido evidentemente contra el Santo, Bendito sea El; si “aquel a quien ha perjudicado” (devuelto por {ashér ashám ló} se dirigía a la misma persona, es a Dios a quien sería necesario devolver el objeto del delito, aumentado en una quinta parte, el cual no sería el caso puesto que está escrito: “Si esta persona (perjudicada) no tiene un pariente cercano a quien se le pudiese restituir el objeto del delito, este objeto, restituible al Eterno, corresponderá al Sacerdote…” (este no recibe entonces el objeto, aumentado en un quinto de su valor, sino si su propietario muere y no hay ningún pariente cercano vivo; de lo contrario, a falta del propietario, difunto, son sus herederos quienes se benefician con la restitución). De ello se desprende que la expresión “aquel a quien ha perjudicado” no puede concernir más que al retenedor inicial que ha sufrido el perjuicio, y es esto lo que intenta precisar Rashí con los términos “a quien le es adeudado”. Así entonces, no se puede reparar la falta pagando la suma robada, aumentada en un quinto, al tesoro del Templo, donde sería consagrada a propósitos superiores: es necesario que el ladrón encuentre a su víctima y le restituya lo hurtado. Eso es lo que significa “a aquel a quien ha perjudicado”, y es por eso que el Talmúd (Babá Kamá IX, Mishnáh 5) decide: Aquel que ha robado a su prójimo, aunque sólo se trate del contravalor de una “perutáh” (cinco céntimos), y que (por este robo) ha prestado juramento, debe buscar a su víctima aún en la misma Persia (en los confines del mundo habitado); no es ni a los hijos (del propietario), ni a su representante, a quienes el devolverá (el objeto robado), etc. Y Rashí especifica en cuanto al juramento, que se trata del ‘falso juramento” por el cual ha negado el robo antes de “reconocer finalmente” su falta; él irá en busca de su víctima “aún a la misma Persia, porque él no será absuelto antes de haber restituido el objeto a aquel a quien ha robado en persona”.

“Confesarán el pecado cometido” para Maimónides, como lo hemos visto, es un mandamiento positivo, que abre el camino al arrepentimiento. Es con esta cita que él inaugura sus preceptos relativos al deber del arrepentimiento; es necesario, prosigue él, expresar la confesión en palabras. Que, dentro de nuestro texto, el deber de la confesión se refiera a un acto de robo, no tiene nada de sorprendente; cada pecado, en efecto, constituye un robo, ya sea con respecto al hombre o a Dios.

“Añadiendo una quinta parte”: esta especificación es válida para todos aquellos que vienen a arrepentirse; es necesario comprender que el quinto suplementario y el sacrificio no constituyen un castigo, sino que tienen valor de expiación. La quinta parte representa, en cierta forma, la fuerza de resistencia del hombre; el hombre está así mejor “armado” — como lo explica Rashí, a propósito del término de la misma raíz “{vajamushím}” en Exo. XIII, 18 que el Targúm Onkélos da para {mezarezín}, “celos”.

Por otro lado, la quinta costilla del hombre, la que rodea al hígado con la bilis, es descrita por el Talmúd como la principal fuerza de resistencia del hombre (esto, a propósito de la discusión ligada al homicidio de Abner por parte de Yoáv); el hombre que se arrepiente debe, por así decirlo, ofrecer el monto de esta fuerza física al Eterno.

8 – MAS, SI NO HUBIERE YA PARIENTE A QUIEN PERTENEZCA LA RESTITUCION, LA HARÁ AL ETERNO, Y SERA ENTREGADA AL SACERDOTE, ADEMAS DEL CARNERO EXPIATORIO CON QUE SE HARÁ LA EXPIACION DEL CULPABLE.

8 – MAS, SI NO HUBIERE YA PARIENTE. No es sino en esta parte de la frase que aparece la mención al hecho de que es de esto {guer tzédek… converso auténtico} de lo que se trata (ver Rashí). Es cuando el Medrásh habla extensamente de los prosélitos y aquellos que llegaron a ser Judíos sin convicción propia. Así el Medrásh exclama: “¡Veáis como el Eterno atrae a aquellos que están alejados, sin hablar sólo de los conversos auténticos {gueré tzédek}, sino además de aquellos que llegaron a ser Judíos {sheló le-Shém Shamáyim… interesadamente}!” Los Giv'onitas (Jos. IX) que no se sentían, sin embargo, judíos en el fondo de su corazón, pero que se unieron a los Israelitas para arrastrarles a transgredir su alianza y a romper su juramento (Núm. Rabbá VIII,4) fueron recibidos de manera favorable por Yehoshú'a. Ellos causaron a David numerosas preocupaciones y desgracias; a causa de ellos se violaron algunas prohibiciones de la Toráh, violaciones que hallaron justificación en el propósito de evitar la profanación del Nombre de Dios {jilúl ha-Shém}, la profanación del Nombre Divino. La operación finalmente dio frutos, puesto que de ella resultó un {kidúsh ha-Shém… Santificación del Nombre de Dios} que trajo como resultado la conversión de más de ciento cincuenta mil no judíos.

Todo eso basta para probar cuán importante es atraer hacia nosotros a los simpatizantes entre las naciones, aún si para llegar a ser judíos ellos no siempre están animados de sentimientos puros. Se presenta entonces la cuestión respecto a las decenas de millares de egipcios que acompañaron a los Judíos en su salida de Egipto y que eran conocidos bajo la denominación de {‘érev ráv). Se sabe que esta multitud difusa no ha tenido siempre en miras la ventaja de Israel y que incluso ha arrastrado a Israel hacia pecados importantes; uno puede entonces preguntarse cómo conciliar lo que se dice ser más alto que el amor a profesar a los prosélitos con la actitud adoptada con respecto a esta “multitud”. La respuesta se encuentra sin duda en el hecho de que Dios no autoriza a Moshé a recibir más que a las personas sinceras entre los egipcios, aquellos que (Exodo Rabbá XVIII) califica de {kesherím shebe-Mitzráyim… los aptos de entre los egipcios} (ver Com. Exo. XII, 38 y XXXII, 4).

9 – TAMBIEN TODA OFRENDA ALZADA DE TODAS LAS COSAS SANTIFICADAS DE LOS HIJOS DE ISRAEL, QUE ELLOS PRESENTAREN AL SACERDOTE, SERA SUYA.

10 – ASIMISMO LAS COSAS SANTIFICADAS DE CUALQUIER PERSONA SERÁN DE EL. LO QUE CUALQUIER PERSONA DIERE AL SACERDOTE, SERA SUYO”.

10 – ASIMISMO LAS COSAS SANTIFICADAS DE CUALQUIER PERSONA SERÁN DE EL. Los Sabios del Medrásh comentan esta frase al referirse al Salmo CXXVIII, que se aplica a los prosélitos; allí se encuentra en la última frase {ur-é baním le-banéja… verás los hijos a tus hijos}, la misma idea que en nuestro versículo: “las cosas santificadas de cualquier persona, serán de él; lo que cualquier persona diere al Sacerdote, será suyo”. Se examina aquí {guer tzédek} el que casa a su hija con un Cohén, unión de la cual saldrán hijos, cuyos descendientes serán Sumos Sacerdotes, como ha sido el caso en la familia de Rajáv (en Yehoshúa) y Akilos el prosélito (Núm. Rabbá VIII, 10).

11 – Y HABLO ADONAI A MOSHE DICIENDO:

11 – Y HABLO ADONAI A MOSHE DICIENDO. La relación entre este capítulo de la “mujer sospechosa de infidelidad” y el pasaje precedente es indicado por la repetición de la expresión {uma'aláh bó má´al} (aquí formulada {lim'ól má'al ba-Adonái}, lo que nos demuestra que ella es infiel por partida doble: por una parte contra el Eterno {ish miljamáh} allá arriba, por la otra contra su marido {ishá-ah} aquí abajo, (de allí también la repetición: {ish, ish}. Las relaciones entre hombre y mujer sirven a menudo dentro del Tanáj para simbolizar las de Dios con Israel (comparar Hoshé ‘a II, 21 “y Yo te desposaré Conmigo”); es así que la infidelidad de Israel contra su Dios y la de la mujer contra su marido son expresadas por el mismo término {zenút… prostitución}: la esposa judía que comete este pecado, traiciona no sólo a su marido, sino también a las enseñanzas de su religión, puesto que peca contra la Ley de Dios.

Najmánides, sin embargo, da como reconciliación de los pasajes la siguiente razón: en el primero es trazada la imagen ideal del campamento de Israel, que se funda regularmente en la nobleza familiar {yijús}; también la Toráh nos da aquí un medio de evitar la procreación de bastardos {mamzerím} en Israel.

12 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL, Y DILES: “SI LA MUJER DE UNO FORNICARE Y LE FUESE INFIEL.

12 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL, Y DILES. La subdivisión en dos partes de esta orden es interpretada por la Ley Oral como destinada a incluir dentro de sus fines a los prosélitos, {lerabót et ha-guerím… incrementar los prosélitos}. La Toráh, tal como en sus versículos precedentes, ha glorificado la posición de (guer) aún fuera del campamento de Israel, insiste en magnificar su situación tan pronto se convierten en Judíos. El rigor sexual les es impuesto a mismo título que a los otros Judíos; ninguna desviación será tolerada a estos anteriormente gentiles.

SI LA MUJER DE UNO FORNICARE. Rashí declara: “Nuestros Maestros han enseñado: los adúlteros no cometen el acto reprobado más que si un espíritu de {shitút} (de locura) se apodera de ellos; porque aquí está escrito: “si la mujer {tistéh}, y en Prov. VI, 32 a propósito del hombre: “el que comete adulterio, es insensato”. Pero el Talmúd no duda en declarar, que ningún hombre se entrega al pecado antes de que un espíritu de locura haya pasado sobre él; en efecto, en su estado normal, el hombre sigue el camino recto y no comete pecados: el camino normal es el camino de Dios. (Talmúd Sotáh 3a).

13 – Y OTRO HOMBRE TUVIERE AYUNTAMIENTO CARNAL CON ELLA, Y ESTO FUERE ENCUBIERTO AL CONOCIMIENTO DE SU MARIDO, Y LA COSA QUEDARE OCULTA, (PORQUE CUANDO SE AMANCILLO NO HUBO TESTIGO CONTRA ELLA, NI FUE SORPRENDIDA).

13 – Y ESTO FUERE ENCUBIERTO AL CONOCIMIENTO DE SU MARIDO. En Núm. Rabbá IX se lee a este respecto: “Los ojos del adúltero espían la oscuridad de la noche diciendo: “Nadie me verá” y se cubre el rostro con un velo (Iyóv XXIV, 15). Pero aquel que comete adulterio será un día descubierto por el parecido del hijo que él habrá engendrado; así es interpretada la última parte del versículo antes citado {veséter paním yasím}: “le pondrá sello en el rostro”, quiere decir que Dios pondrá el sello del adúltero en el rostro del pequeño.

El adulterio es un crimen irreparable, aún si de el no se conciben hijos, y la mujer se vuelve en tal caso prohibida a su marido. Es a este caso al que el Rey Shelomó hace mención al decir: “lo torcido no se puede enderezar” (Ecl. I, 15). El Eterno, magnánimo para los (otros) pecados, no lo es para éste; es por otra parte, en razón de la gravedad de este crimen que las diez tribus han debido sufrir su destino. Es esto lo que se deduce de Mijá (II, 9-10): “A las mujeres de Mi Pueblo, expulsadlas de sus casas de placer; a sus hijos quitadles para siempre Mi gloria. ¡Levantaos y marchad! porque no es éste el lugar de (vuestro) descanso; por cuanto está contaminado, (el enemigo) lo desvastará”. Ver en Sanhedrín 93a, el relato al cual hace mención Yirmiyáhu sobre Ajáv, hijo de Kolaya, y Sidkiyáhu, hijo de Masayáh (XXIX, 21).

14 – SIN EMBARGO, SI SE APODERASE DEL MARIDO EL ESPIRITU DE LOS CELOS Y TUVIESE CELOS DE ELLA, HAYASE ELLA MANCILLADO EN REALIDAD O NO.

14 – SI SE APODERASE DEL MARIDO EL ESPIRITU DE LOS CELOS. “El hombre no es celoso de su mujer más que si se encuentra bajo el efecto de una inspiración pura”, comentario que da lugar a una controversia: “que un hombre sea celoso de su mujer, es su derecho” —dice Rabí Yehudáh. Rabí ‘Akivá contra-dice —”es un deber”; eso nos enseña que en efecto se trata de una inspiración pura, puesto que, si se trata de un espíritu de impureza ¿cómo podría uno justificar que un hombre tenga el derecho o el deber de dejarse influir por un espíritu de impureza? Según Rabí El'azár Ben Ya'akóv, es como un especie de contrapartida a la prohibición “No odies a tu hermano en tu corazón” (Lev. XIX, 17) que uno puede comprender el espíritu de celos (del cual se trata aquí; y ¿cómo este “pasa por debajo” del hombre (como lo dice literalmente nuestro texto)? “El pájaro del cielo llevará la noticia y alguna avecilla divulgará la noticia” (Ecl. X, 20). (Núm. Rabbá IX, 9).

HAYASE ELLA MANCILLADO EN REALIDAD O NO. Rabí Yishma'él decía: “si ella es impura, para que bebería ella (las aguas amargas), y si ella es pura, ¿por qué se hará que la beba? El versículo enseña precisamente que jamás se le hace beber a menos que haya duda”. Los mismos principios (que gobiernan el procedimiento de los casos dudosos de infidelidad) son aplicables a los casos dudosos de contactos capaces de causar la impureza. Es cierto que la duda resulta de tantas condiciones (vicios de una forma u otra) que llegan a ser con frecuencia una casi-certeza. Así, al hacer descubrir la cabeza de la {sota} mero al principio del procedimiento, la Ley determina una medida en extremo humillante, tomada sin embargo dentro de la duda. Puesto que, decía Rabí Simlái, “dondequiera que veas la inmoralidad sexual {zenút} hacer estragos en el mundo, allí verás también sobrevenir calamidades de las que no hacen diferencia entre buenos y malos” (Núm. Rabbá IX).

15 – AQUEL HOMBRE LLEVARA SU MUJER AL SACERDOTE, Y OFRECERÁ POR ELLA UNA OBLACION DE LA DECIMA PARTE DE UN EFA DE HARINA DE CEBADA SIN DERRAMAR ACEITE SOBRE ELLA NI PONER ENCIMA INCIENSO, PORQUE ES MINJAH DE CELOS, MINJAH DE MEMORIA PARA TRAER EL PECADO A LA MEMORIA.

15 – Y OFRECERÁ ELLA UNA OBLACION. Se despierta contra la mujer un doble celo, el de Dios y el del esposo.

PORQUE ES MINJAH DE MEMORIA PARA TRAER EL PECADO A LA MEMORIA. Una oblación de memoria implica un mérito o una falta: cuando la Toráh dice aquí “quien rememore la ofensa,” marca la excepción con respecto a todas las (otras) {zijrónot} que se encuentran allí y que son para el bien, mientras que aquí se trata de un castigo. Contra este parecer de Rabí Tarfón, Rabí ‘Akivá declara que la presente oblación es también para el bien puesto que es llamada la oblación de memoria {zikarón}. Según Rabí Yishma'él, la mujer impura es castigada de inmediato, a menos que ella tenga algún mérito (por ejemplo, el de haber acompañado a sus hijos en el estudio de la Toráh o el de haber esperado a su marido regresar de tal estudio, conducta que demuestra sus buenas intenciones): este mérito puede tener sobre la aguas amargas un efecto suspensivo de tres, seis o doce meses, en el interés del embrión. Pero Rabí Shim'ón Bar Yojái dice: “El mérito no tiene ningún efecto sobre las aguas amargas, puesto que, si se afirma lo contrario, se compromete la reputación de las mujeres puras que de ella bebieran, y de las cuales se diría que son impuras aunque beneficiarias de un mérito. Rabí piensa resolver así el debate —”Pura, la mujer (sospechosa) morirá un día como todo el mundo; impura, ella morirá de una debilitación del costado del cuerpo y de una inflamación del vientre”. A lo cual Rabí Shim'ón Bar Yojái objeta —”¿Y quien demostrará a todos los asistentes que tal será su muerte? No; desde el momento en que ella beba, ella comenzará a decaer y se le saldrán los ojos, y aquellos que la observaran exclamarán: “¡rápido!, sacadla de aquí a fin de que ella no mancille el Templo” (Núm. Rabbá y Sifré). La Mishnáh (Sotáh 4-5) también plantea este tema y saca de él la siguiente conclusión en nombre de Rabí Ben ‘Azái: Se debe enseñar la Toráh a la hija de uno, a fin de que si ella deba beber las aguas amargas, sepa que los méritos pueden tener un efecto suspensivo; según Rabí Eli'ézer; volvería a decir, que aquel que enseñe a su hija la Toráh, le enseña la desverguenza; ahora bien, dice Rabí Yehudáh, una mujer desea más un kav (medida de capacidad para su nutrición) y la desverguenza que a nueve kavs y la abstinencia; él señalaba: “¡un piadoso imbécil, un malvado astuto, una mujer hipócrita, he ahí la gente que arruina el mundo!” Maimónides da la siguiente conclusión a esta discusión: “Las aguas amargas tienen un efecto suspensivo sobre la mujer sospechosa de adulterio, pero que tiene el mérito de haber hecho enseñar la Toráh a sus hijos, aunque ella no haya tenido la obligación de hacerlo: ella no muere de inmediato, sino que decae lentamente y graves enfermedades le atacan aguardando que muera al término de uno, dos o tres años, según sus méritos, muerte que está caracterizada por la inflamación del vientre y la debilitación del costado del cuerpo”.

16 – ENTONCES EL SACERDOTE LA PRESENTARA (A LA MUJER) Y LA COLOCARA DELANTE DE ADONAI.

17 – LUEGO TOMARA EL SACERDOTE AGUA SANTA EN UNA VASIJA DE ARCILLA, Y DEL POLVO — QUE HUBIERE EN EL SUELO DEL TABERNACULO — TOMARA EL SACERDOTE Y LO PONDRÁ EN EL AGUA.

17 – LUEGO TOMARA EL SACERDOTE AGUA SANTA EN UNA VASIJA DE ARCILLA. La ofrenda de la mujer sospechosa de infidelidad estaba privada de refinamiento y de buen olor, y no conllevaba en consecuencia ni aceite ni incienso; esta falta de refinamiento correspondía a la ausencia de fineza en la conducta que había tenido la interesada, y, delante de una apariencia de arrepentimiento, parecía decirle: “a causa de tus transgresiones, tu ofrenda se presentará en un estado inferior”. Por haber sido su acción más vergonzosa que un pecado de inadvertencia, su ofrenda es constituída de una materia de calidad inferior, en la forma de harina de cebada (Maimónides, Guía III, 46).

18 – ENTONCES EL SACERDOTE HARA QUE LA MUJER SE PONGA DE PIE DELANTE DE ADONAI Y LE DESCUBRIRÁ SU CABELLERA Y PONDRÁ EN SUS MANOS LA MINJAH DE MEMORIA — MINJAH DE CELOS ES — ENTRETANTO ESTARÁN EN LA MANO DEL SACERDOTE LAS AGUAS AMARGAS DE MALDICION.

18 – Y LE DESCUBRIRÁ SU CABELLERA. Rashí explica: “de aquí se deduce que es una vergüenza para las hijas de Israel llevar la cabeza descubierta” (Ket. 72a; ver Enciclopedia Talmúdica).

“Como la sospecha de infidelidad y las dudas que se pueden tener respecto a este tema son frecuentes con respecto a la mujer, la Ley nos ha prescrito algunas disposiciones especiales referentes a la mujer sospechosa de adulterio; y el procedimiento considerado tenía necesariamente como consecuencia que toda mujer casada, temiendo el terror de las aguas amargas, se cuidaba con extrema-do esmero y se abstenía de causar pena al corazón de su marido. En efecto, en el caso en que la mujer era pura y capaz de tranquilizar completamente (a su marido) acerca de ella, la mayor parte de los hombres habrían de buena gana dado todo lo que ellos poseyeran para librarle del procedimiento al cual ella debía ser sometida, y habrían incluso preferido la muerte a la gran ignominia consistente en dejar descubrir la cabeza de la mujer, desatar sus cabellos, desgarrar su vestimenta hasta descubrirle el pecho, y hacerle dar la vuelta alrededor del Santuario en presencia del público — mujeres y hombres, y del Gran Tribunal. Así, al inspirar este temor, se han prevenido grandes infortunios, susceptibles de alterar el orden en muchos hogares” (Maimónides, Guía de los Desc. III, 49).

19 – EN SEGUIDA EL SACERDOTE LA JURAMENTARA DICIENDO; SI NO HA FORNICADO CONTIGO (OTRO) VARON, Y SI NO TE HAS DESVIADO PARA MANCILLARTE, SUSTITUYENDO A TU MARIDO, ENTONCES QUEDARAS INDEMNE DE ESTAS AGUAS AMARGAS DE MALDICION.

20 – MÁS SI TE HAS DESVIADO DE TU MARIDO, Y TE HAS MANCILLADO, FORNICANDO CONTIGO ALGUN HOMBRE FUERA DE TU MARIDO.

21 – (ENTONCES EL SACERDOTE JURAMENTARA A LA MUJER CON JURAMENTO DE MALDICION DICIENDO:) “-ADONAI TE PONGA A TI POR MALDICION Y POR IMPRECACION EN MEDIO DE TU PUEBLO, HACIENDO ADONAI QUE TU MUSLO SE CAIGA Y TU VIENTRE SE HINCHE.

22 – Y ENTREN EN TUS ENTRAÑAS ESTAS AGUAS DE MALDICION, Y HAGAN QUE TU VIENTRE SE HINCHE Y TU MUSLO SE CAIGA. Y DIRÁ LA MUJER: “¡AMEN, AMEN!”

22 – ENTREN EN TUS ENTRAÑAS ESTAS AGUAS DE MALDICION. Con respecto a este tema, Najmánides escribe: “No hay, entre todos los preceptos de la Toráh, nada que esté tan ligado a un milagro como este proceso, que es sobrenatural, y que se ha fijado en Israel por tan largo tiempo que ya la mayoría allí observa la voluntad Divina, lo cual sirve así de exhortación a las mujeres para que no se comporten como las de (otras) naciones y para prevenir la bastardía en Israel, de tal suerte que pueda posarse allí la Shejináh; he aquí la razón por la cual este procedimiento ha sido instituido. Maimónides, por su parte, corrige el razonamiento de Najmánides y establece un paralelo con el mandamiento de la Toráh relativo a la lepra de las casas y de las telas: “Esta alteración se hace notar primeramente sobre las paredes: si entonces el hombre se arrepiente, el fin es obtenido, pero si el continúa pecando la alteración se extiende a su lecho y a los utensilios de su casa; si el persiste aún en el pecado, ella se extiende a sus vestimentas y finalmente a su cuerpo. Era ese un milagro cuyo efecto se ha perpetuado sobre la Nación, como el de las aguas amargas sobre la mujer sospechosa de adulterio (Guía de los Desc. III, 47). Ver Com. Lev. XIII, 47.

¡AMEN, AMEN!: La ceremonia que es instituida a modo de “Juicio de Dios”, hecho único dentro de los anales de la Ley, muestra un elemento curioso, que permanece en nuestras costumbres hasta la época actual. El Sacerdote, habiendo colocado delante de él a la mujer sospechosa de adulterio, pronuncia las palabras de la maldición que cae sobre ella; la respuesta de la mujer es el doble “amén,” fórmula esta que acompaña hasta nuestros días a toda bendición. Su sentido, según la explicación tradicional, significa: “Yo confirmo lo que acaba de decirse”. Según otra versión, esta palabra, cuyo origen etimológico estaría emparentado con la raíz “Omén,” “tutor” (ver Esther II, 7), significaría: “Yo me remito a quien tiene mi confianza”. Siempre es que esta palabra no puede tener un sentido, más que cuando está precedida de la comprensión íntegra del texto que le precede: la simple pronunciación de la palabra no tiene valor alguno de por sí. Si nuestros Rabinos dicen: “Aquel que diga “amén” con toda la fuerza de su alma, verá abrirse las puertas del paraíso”, indica muy claramente que la confirmación por parte de la comunidad, de un homenaje rendido a Dios, es un acto de tal grandeza que sus consecuencias pueden transformar los cielos y la tierra. Entonces, es necesario que esta confirmación, esta adhesión a la profesión de fe, sea el resultado de una adhesión del corazón y no sólo de palabra. (Rabí S.R. Hirsch).

23 – ENTONCES EL SACERDOTE ESCRIBIRÁ ESTAS MALDICIONES EN UN LIBRO, Y LAS BORRARA EN LAS AGUAS AMARGAS.

23 – EN UN LIBRO. La Reina Elena, la emperatriz prosélita, donó al Templo, en la época de los Romanos, una tabla de oro, sobre la cual estaba grabado el capítulo del Juicio de Dios a propósito de los celos. Los sacerdotes debían copiar el juramento de esta tabla.

Y LAS BORRARA EN LAS AGUAS AMARGAS. ¿No cabe acaso sacar una conclusión a fortiori? Si ya está permitido borrar el Nombre Sagrado de Dios en el agua para establecer la paz entre el marido y su mujer, estará sin duda permitido borrar completamente los libros de los apóstatas que alimentan el odio, la hostilidad y las querellas entre las criaturas y el Creador. ¿Cómo hacer — pregunta Rabí Yishma'él — respecto a los libros de los apóstatas? Se eliminan los nombres de Dios y se quema el resto; Rabí ‘Akivá es de la opinión que se los quema por completo por-que ellos no están escritos con santidad”. Ver Com. Lev. XIX, 4.

24 – Y CUANDO HAGA BEBER A LA MUJER LAS AGUAS AMARGAS DE MALDICION, Y ENTRARAN EN ELLA LAS AGUAS DE MALDICION, PARA CONVERTIRSE EN AMARGAS.

25 – EN SEGUIDA EL SACERDOTE TOMARA DE LA MANO DE LA MUJER LA MINJAH DE LOS CELOS Y LA AGITARA ANTE ADONAI, Y LA LLEVARA AL ALTAR.

25 – EN SEGUIDA EL SACERDOTE TOMARA DE LA MANO DE LA MUJER. Y ¿por qué no sería el Juez del Sanhedrín quien tomara la ofrenda de las manos? Porque el Cohén es el representante de la Shejináh. Sin embargo, antes, donde se trata de “inmolar un novillo” el Zóhar precisa que no es el Cohén quien debe hacer la inmolación, sino algún otro en su lugar; ¿por qué entonces corresponde aquí al Cohén efectuar la ruptura entre los esposos? Sabed, responde el Zóhar, que el Cohén escribía el Tetragrama, al derecho y luego al revés; en caso de inocencia de la mujer el Nombre escrito en el derecho es el que corresponde: las aguas amargas se volvían dulces y purificaban el cuerpo de la mujer de manera tal que ella podía quedar embarazada y dar a luz un bebé; pero en caso de culpabilidad, el Nombre escrito en el revés era el que operaba y las aguas amargas daban su veredicto. (Zóhar).

26 – ENTONCES TOMARA EL SACERDOTE UN PUÑADO DE LA OFRENDA DE MEMORIA, LO QUEMARA EN EL ALTAR, HACIENDO DESPUES BEBER EL AGUA A LA MUJER.

27 – Y DESPUES DE HABERLA HECHO BEBER LAS AGUAS, SUCEDERÁ QUE SI ELLA FUERE MANCILLADA SIENDO INFIEL A SU MARIDO, EN TAL CASO ENTRARAN EN ELLA LAS AGUAS DE MALDICION PARA CONVERTIRSE EN AMARGAS; Y SE LE HINCHARA SU VIENTRE Y CAERÁ SU MUSLO, Y SERA EXECRACION EN MEDIO DE SU PUEBLO.

28 – PERO SI POR EL CONTRARIO, LA MUJER NO FUE MANCILLADA, Y ES PURA, QUEDARA INDEMNE Y TENDRÁ DESCENDENCIA.

28 – PERO Si LA MUJER NO FUE MANCILLADA. Ella ha permanecido pura. Janáh la futura madre del Profeta Samuel, rogó a Dios en estos términos: “Si Tú te dignas considerar la aflicción de Tu sierva y no olvidarla, si Tú das a tu sierva un hijo varón, yo le consagraré al Eterno por toda su vida”. Janáh quería decir: “Si Tú te dignas tomar mi ruego en consideración, te estaré agradecida; si no, yo me aislaré con un hombre a escondidas de mi marido, de tal suerte que éste se ponga celoso y me haga beber las aguas amargas. Tú no podrás hacer un embuste de Tu Toráh, donde está escrito: “si ella es inocente, ella quedará indemne y tendrá descendencia”. ¿De acuerdo a qué Maestro ha podido ella dar este sentido a sus palabras? Eso concuerda con la opinión de Rabí ‘Akivá, quien dice: “si (antes) ella estaba sin hijos, ella tendrá descendencia”. Pero Rabí Yoséf interpreta: “si ella tenía la costumbre de dar a luz con dolor, ella dará a luz (en adelante) con facilidad”. Según otros Sabios todavía “ella quedará indemne y tendrá descendencia” no se aplica (en lo que concierne a la descendencia) a una mujer estéril por naturaleza. Entonces, de acuerdo a estos últimos Maestros, las palabras de Janáh no conllevaban ningún sobreentendido en particular (Ber. 31; Núm. Rabbá IX).

29 – ESTA ES LA LEY DE LOS CELOS PARA CUANDO UNA HAYA SIDO INFIEL A SU MARIDO, Y ASI FUERE MANCILLADA.

29 – ESTA ES LA LEY DE LOS CELOS. Maimónides indica: “A la misma hora que la mujer adúltera, también muere el “amante” dondequiera que él se encuentre, y su muerte presenta los mismos síntomas que los de la mujer. Pero todo eso se efectúa sólo si sobre el marido jamás ha quebrantado la prohibición de cohabitar: en caso contrario, las aguas amargas no tienen ningún efecto. Si el marido ha cometido una transgresión tal y ha hecho (no obstante) beber a su mujer (según el procedimiento descrito), el agrega, además de su propia falta, un pecado suplementario al dejar borrar en vano el Nombre sagrado y convertir en burla el procedimiento de las aguas, puesto que su mujer podrá vanagloriarse delante de las otras de haberse librado al desenfreno sin que las aguas le hayan descubierto, cuando es debido al hecho (de la conducta) del marido que estas aguas no han tenido efecto. También cuando los casos de adulterio tendían a aumentar en la época del Segundo Templo, el Sanhedrín suspendió el procedimiento de las aguas amargas, fiándose en las palabras del Profeta Hoshé'a (IV, 14): “¡No castigaré las fornicaciones de vuestras hijas, ni los adulterios de vuestras nueras, porque los mismos hombres se van aparte con rameras y ofrecen sacrificios con las prostitutas; y el Pueblo por no entender, perecerá!”.

30 – O CUANDO PASARE POR LA MENTE DE UN HOMBRE EL ESPIRITU DE LOS CELOS Y CELARE A SU ESPOSA; ENTONCES EL LA HARA ESTAR DE PIE DELANTE DE ADONAI, Y EL SACERDOTE HARÁ CON ELLA CONFORME A TODA ESA LEY.

30 – 0 CUANDO PASARE POR LA MENTE DE UN HOMBRE EL ESPÍRITU DE LOS CELOS. Nuestros Rabinos decían: “Que una mujer se una a su marido mientras piense en otro hombre que ha visto en el camino, no hay aún adulterio más grave que ese, como está dicho: “Tú eres adúltera que, en vez de tu marido, tomas a extraños” (Yejezkél XVI, 32)”. “Un rey árabe preguntó un día a Rabí ‘Akivá: “Yo soy de color negro y mi mujer es negra; ahora bien ella me ha dado un hijo blanco; ¿debo matarle por haberme ella traicionado?” Rabí ‘Akivá indicó: “Seguramente ella miró los muros blancos, en el momento en que tú te ocupabas de ella, de allí el color de su hijo; si ello te sorprende, acuérdate de la historia del rebaño de Ya'akóv, a propósito del cual se ha especificado que era delante de la blancura de las ramas cortadas que las ovejas se excitaban, etc. (Gén. XXX, 37-39)”. El rey árabe reconoció la veracidad de las palabras de Rabí ‘Akivá, y le elogió. El Eterno da hijos justos a la mujer que se une a su marido con pureza de espíritu” (Medrásh Tanj. 7) (Ver Com. Exo. VII, 28).

31 – ASI EL MARIDO QUEDARA LIBRE DE CULPA Y LA MUJER LLEVARA SOBRE SI SU PECADO.

31 – ASI EL MARIDO QUEDARA LIBRE DE CULPA. Najmánides observa: “las aguas amargas no actúan sobre la mujer a menos que su marido esté limpio de toda falta, y no en caso contrario; estar “limpio” significa normalmente que él no ha tenido relaciones con ella desde que los celos se apoderaron de él y que él ha sospechado formalmente de su mujer. Pero algunos explican que es suficiente que el marido haya tenido relaciones ilegales en cualquier momento de su vida para que las aguas ya no tengan efecto; y resulta de la Halajáh que, aún si son sus hijos o hijas que se vuelven culpables de mal proceder sin que él se lo impida, ya no tienen efecto. El principio de la acción de las aguas amargas es que constituyen un milagro y un honor para Israel”. Los otros Comentaristas a los cuales Najmánides hace referencia son Maimónides y sus amigos, quienes interpretan la Ley como sigue: “las aguas amargas no pueden tener efecto sobre la mujer de ningún hombre que haya tenido relaciones íntimas fuera del matrimonio, por ejemplo, aquel que haya tenido relaciones con su prometida en la casa de su (futuro) suegro, acto prohibido por orden Rabínica”.

Y LA MUJER LLEVARA SOBRE SI SU PECADO. Ver Bá'al ha-Turím en Exo. XXI, 19; la palabra {venikáh} figura tres veces en el Tanáj: la primera vez en el Exodo, a interpretar: “si el herido se levanta será libre aquel que le hirió”, la segunda vez aquí, y la tercera vez en I Shemuel XXVI, 9 (“¿sería inocente, quién pusiere su mano sobre el ungido del Eterno?”) De allí resulta que sólo tres categorías de personas pueden ser declaradas claramente inocentes: el enfermo que sanó, el novio y el rey; los tres reinician sus vidas en un nivel más elevado y debido a ello su pasado les es perdonado.

 CAPITULO VI

1 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

2 – “HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL Y DILES: CUANDO ALGUN HOMBRE O MUJER HICIERE UN VOTO ESPECIAL, VOTO DE NAZIR, CONSAGRÁNDOSE A ADONAI.

2 – HABLA A LOS HIJOS DE ISRAEL. Najmánides piensa que el capítulo precedente y este capítulo concerniente a las Leyes relativas al Nazireato, siguen el relato de la construcción del Templo, porque en esta época hubo un gran número de Nazirím. El Profeta Amós lo proclama en estos términos: “Yo he suscitado Profetas entre vuestros hijos, y Nazirím entre vuestros jóvenes” (II, 11). Pero Rashí da la siguiente explicación, que se encuentra en Núm. Rabbá: ¿Por qué sigue este capítulo al de la mujer infiel? Es para manifestar que la persona que ve a la mujer infiel en su humillación se abstiene del vino, que es causa del desenfreno. Esta interpretación parece demostrar que quien teme por su propio estado moral, debe ir al extremo opuesto y no contentarse con un compromiso, a riesgo de no tener efecto alguno. Sin embargo, uno puede preguntarse si según nuestro ideal, no cabe lugar declararse Nazír sino sólo después de haber vivido un drama como el de la mujer infiel. Además, en la Mishnáh, el Tratado Nazír precede al de la mujer infiel; y allí los Sabios indican que la Toráh recomienda no consagrarse al Nazireato sin antes haber sufrido una amarga decepción.

Y DILES. Es así que el Targúm traduce la palabra {yaflé}; pero este verbo puede también tener el sentido de “librarse con sabiduría” del acto en cuestión, o aún más, de “distinguirse” con relación al prójimo. Estas diferentes significaciones están implícitas dentro de nuestro texto: la persona que se vuelve Nazír se distingue de las otras por el camino que ella elige deliberadamente y con sabiduría. El siguiente versículo del Eclesiastés se aplica en general al voto ordinario, al cual el hombre puede sujetarse: “Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido” (V, 4). Pero, para quienes el voto es un deber, es una Mitzváh pronunciarlo, como todo voto destinado a poner un freno a su pasión, {néder zerirút}. El caso de Bo'áz se da como ejemplo; el abjuró su pasión, para no tocar a Ruth que estaba acostada a sus pies, diciendo “Vive el Eterno, acuéstate hasta la mañana” (Ruth Rabbá VI, 7).

CUANDO ALGUN HOMBRE O MUJER HICIERE UN VOTO ESPECIAL, VOTO DE NAZIR, CONSAGRÁNDOSE A ADONAI. Shim'ón el Justo ha relatado: “Jamás en mi vida he comido del sacrificio de un Nazír (en estado de impureza) excepto una sola vez, cuando llegó a mi casa un hombre que venía del sur, que tenía unos bellos ojos, un porte elegante, pero cuyo pelo le caía en bucles. Yo le pregunté —¿Por qué dejas alterar así tu bella cabellera? El me respondió —”Yo era pastor en casa de mi padre, hasta que una vez, cuando iba a sacar agua, vi mi rostro reflejado en el agua; una mala inclinación me asaltó y me tentó con hacerme desaparecer del mundo; y yo me le dirigí así: ¡Bribón! ¿por qué te pavoneas con algo que no te pertenece, ya que tu cuerpo está destinado a la putrefacción? ¡Ven a que yo te rasure en el nombre del Cielo! Entonces, yo me levanté, le besé la frente, y le dije: ¡Que muchos Nazirím en Israel se te parezcan! Es respecto a ti que la Toráh habla al referirse al Nazír que quería abstenerse en honor de Dios” Ver Nedarím 9b.

3 – SE ABSTENDRÁ DE VINO Y DE LICOR FERMENTADO; NO BEBERÁ VINAGRE DE VINO, NI VINAGRE DE LICOR; NO TOMARA NINGUNA BEBIDA HECHA DE UVAS, NI COMERA UVAS FRESCAS NI SECAS.

3 – NO BEBERÁ VINAGRE DE VINO, NI VINAGRE DE LICOR. La Toráh (le) prohíbe estas bebidas que embriagan; y así mismo toda infusión de uvas; él ya no comerá uvas, ni frescas ni secas. ¿Y cuál es la razón de todo eso? Para evitar la fealdad y todo lo que se le parezca, tanto de cerca como desde lejos. (Núm Rabbá X).

NI TOMARA NINGUNA BEBIDA HECHA DE UVAS. En el Talmúd (Tratado Nazír 37b) encontramos dos conclusiones salidas de este versículo que tienden a demostrar: la una, que el gusto de un alimento está identificado por el alimento mismo {ta'am ke-‘ikár… el sabor es considerado como lo sustancial}; la otra, que la media medida de un artículo prohibido da como resultado una unidad global prohibida para el Nazír. En realidad, la divergencia de conclusiones no da lugar a controversia: ambas tratan de enseñarnos el mismo principio: probar, asociarse aunque sólo sea con el pensamiento a un pecado, es asimilable al pecado mismo. Por otra parte, vemos (en la segunda conclusión) que alguien que lleva a cabo una operación comercial de buena fe, pero que mezcla el dinero legalmente ganado, con el dinero adquirido con deshonestidad, convierte en ilegal el negocio completo; y eso nos demuestra hasta qué punto es necesario prestar atención, aún en las obligaciones para con el prójimo: (hetér mitztaréf leísur… lo permitido se suma a lo prohibido).

4 – DURANTE TODO EL TIEMPO DE SU NAZIREATO NO COMERÁ FRUTO ALGUNO DE LA VID DE VINO, DESDE LAS SEMILLAS HASTA EL HOLLEJO.

4 – DESDE LAS SEMILLAS HASTA EL HOLLEJO. Esta medida es una consecuencia de las precauciones tomadas con respecto al Nazír: a él le está prohibido comer las semillas y el hollejo de la uva, e incluso acercarse al viñador. Es así que ‘Ulá, quien, al regreso de la Casa de Estudios, tenía por costumbre besar a sus hermanas en las manos (o, según algunos, en el pecho), se encontraba en contradicción consigo mismo, puesto que él afirmaba que toda especie de acercamiento está prohibido; se le gritaba: “¡Vete de allí, vete de allí, Nazír, aléjate, no te acerques al viñedo!” (Shabbat 13a). La abstinencia de beber vino impuesta al Nazír por la Toráh es total, puesto que incluso las semillas y el hollejo de la uva le están prohibidas; en eso va en contra del uso del Ramadán, que en el noveno mes del calendario Yishma'elita prohíbe comer y beber durante el día, pero da toda licencia durante la noche. Ver además el Com. al vers. 20.

5 – DURANTE TODO EL TIEMPO DE SU VOTO DE NAZIREATO, NO PASARA NAVAJA SOBRE SU CABEZA; HASTA QUE SE CUMPLA EL TIEMPO POR EL QUE SE CONSAGRO A ADONAI, QUEDARA SANTO, Y DEJARA CRECER LIBREMENTE SU CABELLERA.

5 – DURANTE TODO EL TIEMPO DE SU VOTO DE NAZIREATO. Esta fórmula es empleada cuatro veces en este capítulo aunque la duración normal de un Nazireato no sea de más de treinta días. La Toráh utiliza esta fórmula conocida para decirnos que después de esta duración normal le queda aún al Nazír una parte de su compromiso: él debe prestar particular atención respecto a las prescripciones observadas con anterioridad, a saber la abstinencia del vino, la prohibición de rasurarse el cabello, el alejamiento de toda impureza y finalmente el recuerdo de su santidad; la expresión {kadósh yihyéh… santo será} hace definitivamente alusión al efecto que debe tener el Nazireato sobre él, en lo sucesivo.

NO PASARA NAVAJA SOBRE SU CABEZA. La especificación {kadósh yihyéh}, “él será santo” es yuxtapuesta con la del crecimiento de la cabellera. Esta última representa la belleza y coronación del hombre; ella evoca el parecido del hombre con Dios, tal como está escrito: “Su vestimenta era blanca como la nieve y su cabellera como lana purísima” (Daniel VII, 9). Se puede encontrar la misma evocación en la cabellera de Shimshón, que era su fuerza y su prestigio — él la perdió después de haber pecado.

QUEDARA SANTO. La cabellera del Nazír (y no su cuerpo), como lo hace notar Rashí. Los Levitas, para su investidura debían “rasurarse todo el cuerpo”, pero esta operación (inversa a la que le era exigida al Nazír) no le confería sino el calificativo de {tahór} puro, y no el de {kadósh}, santo. La palabra (yihyéh) corresponde numéricamente al valor de treinta, que es, en días, la duración normal de un voto, sin precisión de Nazireato: es uno de los raros casos en que una señal numérica tiene consecuencias Halájicas. Ocurre que estos treinta días no representan más que un mínimo susceptible de prolongación. Rabí S.R. Hirsch describe su posición sobre el asunto del Nazír, en los siguientes términos: “…. Completamente dirigida hacia la acción, hacia la vida en su grandeza y su miseria, la Toráh no desconoce por tanto la multiplicidad de la naturaleza humana. Tal hombre encontrará todas las posibilidades de servir a Dios, en una acción constante, en un contacto fértil con sus semejantes, en su “dominio” sobre la naturaleza, sobre la materia. Aquel otro, profundamente inclinado a la contemplación, querrá concentrar sus fuerzas sobre la acción intelectual, y romper con las trabas de las contingencias humanas. Es ciertamente el tipo de hombre de acción que la Toráh parece concebir como el tipo mismo del Judío, servidor de Dios. Sin embargo, y en su profundo conocimiento del alma humana, la Ley quiere dar a aquel que se inclina hacia la calma y la meditación, la ocasión de consagrarse a ello durante un período limitado. Y en su Sabiduría infinita, le  provee de reglas fundamentalmente aptas a dirigirle hacia su propósito, lo que es más, a evitarle excesos nefastos. El Nazír podrá imponerse por propia voluntad, durante un período promedio de treinta días, un modo de vida sensiblemente similar al del Sacerdote. El se substraerá en efecto de toda impureza y de todo goce difícilmente compatibles con este “retiro”. No beberá vino (esta es la exclusión, en cierta medida, del goce de bienes mate-riales), descuidará su aspecto físico (lo cual le alejará sensiblemente de los hombres). El Nazír se asimila entonces a un ser superior que trata de acercarse a Dios por medio del renunciamiento, pero que corre el riesgo de privarse en definitiva de la lucha, que es la única que compromete y consagra al hombre. Jamás (es importante constatarlo) el Nazír será un ejemplo a seguir. Al contrario, al término de su retiro, él trae un sacrificio de expiación, puesto que en cierta medida, hay falta. Pero la Toráh no querría rehusar el acceso a la verdad de aquellos que deseasen obtenerla por medio de esta elevación de carácter místico. En otros términos, si el Nazír obedece a motivos que uno puede respetar, si la Toráh le acuerda incluso durante un tiempo determinado esta “dispensa” (y será necesario entender este término en su sentido verdadero), no es menos cierto que toda tendencia colectiva que se inspire en los principios del Nazír es condenada a justo título. La historia de los Esenios demuestra que el Judaísmo no ha podido asimilar esta secta, cuya pureza de pensamiento era cierta, dentro del conjunto de sus fuerzas vitales. Puesto que Judaísmo no se concibe sino en la vida, no se realiza evitando la materia, sino dominándola”.

6 – DURANTE TODO EL TIEMPO DE SU CONSAGRACION A ADONAI, NO SE ACERCARA A CADAVER ALGUNO.

6 – NO SE ACERCARA A CADA VER ALGUNO. Es por lo que la Ley del Nazireato no se aplica fuera de la Tierra Santa, en lugares donde todo está lleno de impureza; quien hace voto de Nazireato en un país donde están establecidos los gentiles, debe ir a Israel para cumplir allí su voto. La Reina Elena, que era prosélita, y cuyo hijo partía para la guerra, juró hacerse “Naziráh” por siete años en caso de que su hijo regresara ileso; cuando éste volvió victorioso, ella puso su voto en ejecución, pero cuando iba a Israel para allí ofrecer su sacrificio, la Escuela de Hillél decretó que ella debía antes renovar allí sus siete años de Nazireato (Nazír III, 6).

7 – NI AUN POR SU PADRE, NI POR SU MADRE, NI POR SU HERMANO, NI POR SU HERMANA SE HA DE CONTAMINAR, SI MURIESEN, PORQUE LLEVA SOBRE SU CABEZA LA CONSAGRACION A SU DIOS.

7 – SE HA DE CONTAMINAR, SI MURIESEN. Mientras que el simple Cohén tiene el derecho de volverse impuro a la muerte de su padre, de su madre, de su hermano o de su hermana, eso le está prohibido al Sumo Sacerdote. Por lo tanto, el Nazír está en el mismo nivel que este último. Eso se debe, declara el Séfer Hajinúj, al hecho de que un Cohén ordinario debe su santidad sólo a su nacimiento: (esta santidad) no la adquiere por medio de la reflexión, no la ha contraído sino en nombre de su tribu y su comportamiento hacia el prójimo es idéntico al de todo el mundo; él comparte sus goces y mantiene con ellos relaciones de afecto; también le está permitido volverse impuro por ellos. No es lo mismo para el Nazír, quien por propia voluntad se eleva por encima de las contingencias humanas a un grado de santidad comparable al del Sumo Sacerdote. De allí proviene esta medida (con respecto al prójimo), que no es impuesta a nadie más que al Sumo Sacerdote y que el Nazír se impone a sí mismo con plena conciencia de las consecuencias que de ella se desprenden y que serán descritas en los versículos 9 y siguientes.

PORQUE LLEVA SOBRE SU CABEZA LA CONSAGRACION A SU DIOS. Cuando uno piensa en la apreciación real del Nazír a los ojos de la Toráh, se tropieza primeramente con las divergencias de opinión entre Rabí El'azár Ha-Kappár Berabí y Rabí El'azár, expresadas en el Talmúd (Ta'aníth lla): Shemuel decía que “quienquiera que se someta al ayuno es llamado un pecador, ” opinión conforme a la del Maestro de la Mishnáh citada en la Barraitá; Rabí El'azár Ha-Kappár preguntaba —”¿Qué viene a enseñarnos el mandato “él hará expiación del pecado que ha cometido contra el alma”? ¿Contra cuál alma ha pecado él?” —se puede responder que su pecado consiste en haberse mortificado con la privación del vino, de donde se desprende que si alguien es llamado pecador por haberse privado sólo del vino, con mayor razón lo será quien se prive de todo; mientras que por el contrario, según Rabí El'azár, él (el Nazír) es llamado “santo” tal como el término lo dice ” él será santo, él se dejará crecer libremente la cabellera”, y si habiéndose abstenido aunque sea de una sola cosa, él será llamado “santo”, ¡a fortiori lo será aquel que se abstenga de todo! Pero Rabí El'azár pudo haber dicho eso, él, que estima que debemos considerarnos como llevando Su santidad en el fondo de sí mismo, puesto que está dicho (Hoshé'a XI, 9): “Soy Santo que resido en medio de ti”. No existe contradicción: el uno habla de alguien que no puede soportar la mortificación, el otro de alguien que puede soportarla. Rabí Shim'ón Ben Lakísh dice: él (el abstinente) es llamado {ish jésed}, un hombre piadoso, como está dicho (Prov. XI, 17): “El piadoso se hace bien a si mismo”.

El debate no está resuelto para Maimónides. En su Guía de los Desc. (III, 48), defiende con energía la opinión de Rabí El'azár; el Nazireato tiene un motivo claramente indicado, que es el abstenerse de beber vino, que en todos los tiempos ha hecho víctimas; muchos y poderosos son los que el vino ha matado: “Y ellos también se extravían por el vino” (Yeshayáhu XXVIII, 7). La Ley de Nazireato, como se puede apreciar, prohíbe entre otros, el uso de todo lo que proviene del viñedo, de manera exagerada, para que los hombres se contenten con lo que les es necesario. Y en efecto, el que se abstiene del vino es llamado “santo” y puesto en el mismo rango de santidad que el Sumo Sacerdote, de modo que al igual que éste, no debe volverse impuro ni aún por el contacto (del cadáver) de su padre o de su madre; toda esta grandeza le proviene de su abstinencia de la bebida. Sin embargo, Maimónides justifica en muchos pasajes de sus obras, la opinión de Rabí El'azár Ha-Kappár. Esto está en todo caso, en el cuarto de los “ocho capítulos” ( en su introducción al Tratado de los Principios): “La Ley del Eterno es perfecta… convierte en juicioso al necio …” no ha ordenado nada parecido (a las mortificaciones corporales) y no tiene otro deseo que, de ver al hombre ser natural, siguiendo la voz del justo medio: que coma lo que tiene para comer, con moderación, que beba con mesura, y que habite en la tierra con rectitud y lealtad, sin por ello vivir dentro de cuevas o montañas, ni vestirse con cueros ni agobiar su cuerpo y mortificarlo; todo esto le está prohibido conforme a lo que nos enseña la tradición respecto a la abstención. Este camino que es el del justo medio, es también recomendado por Rambám en su Guía de los Desc. II, 39, por Yehudáh Haleví en su Kuzári II, 50, y por último Rabí Moshé Isserles en su obra “Toráth Ha-‘Oláh”: todos ellos recomiendan el camino del justo medio y explican porqué tal camino no puede ser el del asceta o del anacoreta. Pero es, ante todo, en su código legal Mishnéh Toráh que Maimónides emprende la defensa de la opinión de Rabí El'azár Ha-Kappár. He aquí lo que cita. “El hombre podrá decir: puesto que los celos, la codicia, la ambición, etc., son faltas que provocan la decadencia del hombre, yo quiero substraerme de ellas lo más posible y alejarme hacia el otro extremo, y no comer carne ni beber vino, no casarme, no vivir en un bello apartamento, y no llevar bellas vestimentas sino un cilicio y sayal, etc. como los sacerdotes de la idolatría. Ese es un método igualmente malo, que está prohibido adoptar; el que lo adopte será llamado “pecador”, tal como está escrito respecto al Nazír “él hará expiación del pecado que ha cometido contra el alma”; los Sabios han dicho: si el Nazír, que no se ha privado más que del vino, tiene necesidad de absolución, con mayor razón la tendrá quien se prive de todo. Es la razón por la cual los Sabios han ordenado que uno no se prive sino de lo que nos ha privado la Toráh; y que uno no se prive, por medio de votos o de juramentos de las cosas permitidas. Así lo dijeron los Sabios: ¿no te es suficiente lo que prohíbe la Toráh para que debas privarte también de otras cosas? Y en relación a esto, los que ayunan siempre no están bien encaminados; los Sabios han prohibido mortificarse con el ayuno; y a propósito de ello y de casos análogos, el Rey Shelomó ordenó (Ecl. VII, 16): “No quieras ser demasiado justo ni demasiado sabio ¿para qué quieres afligirte?”

Najmánides está tan perplejo como Maimónides en cuanto a las dos opiniones concernientes al Nazireato (ver detalles en el Com. al vers. 13). También los filósofos moralistas han debatido la cuestión; ellos hicieron la distinción entre la austeridad útil y la nefasta; demuestran además que la Toráh no recomienda el Nazireato de una manera general, sino que la propone a una minoría superior.

8 – TODO EL TIEMPO DE SU NAZIREATO ESTA CONSAGRADO A ADONAI.

8 – ESTA CONSAGRADO A ADONAI. Según el Tanáj sólo dos personalidades ilustres fueron Nazirím: Shimshón y Shemuel. Respecto a este tema el historiador Yabéts nos cuenta lo siguiente en su libro de historia “Toledót Israel”: cuando los Sabios de la generación vieron que no había medio de impedir al Pueblo hacer como los gentiles, que sacrificaban sus hijos al fuego como objetos de inmolación, instituyeron el Nazireato en lugar de esta costumbre; desde que Israel se constituyó en Nación, nosotros no encontramos otra época en la cual padres o madres hayan consagrado sus hijos al Nazireato. Shimshón, hijo de Manóaj, se volvió Nazír bajo la orden de un ángel de Dios, y Shemuel fue consagrado ante el Sacerdote Elí. Cuando Shemuel se volvió Profeta, instituyó la Escuela de jóvenes Profetas en Israel, por lo cual no encontramos la práctica de la consagración de hijos jóvenes al Nazireato hecha por el padre o la madre.

Yabéts da una opinión negativa sobre el valor del Nazireato de Shimshón, apoyándose obviamente, en el juicio de nuestros Sabios; puesto que, según Rabí Shim'ón, quien pretenda que Shimshón fue un Nazír está equivocado, porque en ninguna parte encontramos que él se haya calificado a sí mismo de Nazír, y Rabí Yehudáh ha dicho que Shimshón podía volverse impuro al contacto con los muertos, puesto que él no era Nazír en el sentido indicado en la Toráh. Los Profetas tienen, sin embargo, una posición más favorable con respecto al Nazireato. Amós (II, 11-12) exclama: “Yo suscité Profetas de entre vuestros hijos y Nazirím entre vuestros jóvenes, pero vosotros hicisteis beber vino a los Nazirím y a los Profetas les ordenasteis: No profeticéis!” Y por su parte, Yirmiyáhu rinde homenaje a los Rejaítas (XXXV, 18-19): “Por haber obedecido el mandato de Yonadáb vuestro padre, y habéis guardado todos sus encargos, obrando de acuerdo con todo cuanto él os prescribió; por tanto, así dice el Eterno de los ejércitos, Dios de Israel: A Yonadáb, hijo de Rejáb, no le faltará nunca hijo que esté delante de Mi”. Ahora bien, lo que Yonadáb hijo de Rejáb, había ordenado a sus hijos, era que jamás bebieran vino; él se lo había prohibido en estos términos (ibíd. vers. 6): “No beberéis vino, ni vosotros, ni vuestros hijos, para siempre”. Lo que demuestra que los Profetas, sin haber patrocinado el ideal del nómada o del ermitaño, consideraban favorablemente el ideal del Nazír, en la forma señalada en la Toráh.

9 – SI ANTE EL MURIERE ALGUNO REPENTINAMENTE, MANCHANDOSE ASI SU CABEZA CONSAGRADA, SE RASURARA LA CABEZA EN EL DIA DE SU PURIFICACION; SE LA RASURARA EN EL SEPTIMO DIA.

9 – SI ANTE EL MURIERE ALGUNO REPENTINAMENTE. Rashí explica {befet´a… repentinamente} por fuerza mayor; {pit-órn) por inadvertencia. El Talmúd (Tratado Keritút 9a), nos enseña que los casos en los que se debe hacer expiación, tanto por los pecados voluntarios como por los pecados involuntarios, son, aparte del presente caso, aquellos de la cohabitación con una sirvienta comprometida, del juramento prestado por medio de un testigo y de la promesa prestada bajo garantía de prenda.

SE RASURARA LA CABEZA EN EL DIA DE SU PURIFICACION. El día en que él se rasura la cabeza es también denominado el día de su purificación. Respecto a este tema, ver k historia contada por Shim'ón el Justo (antes mencionada en el vers. 2).

10 – Y EN EL DIA OCTAVO TRAERÁ DOS TORTOLAS O DOS PICHONES AL SACERDOTE, A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION.

11 – Y EL SACERDOTE OFRECERÁ EL UNO COMO OFRENDA POR EL PECADO, Y EL OTRO COMO HOLOCAUSTO; ASI HARÁ EXPIACION DE SU PECADO POR EL MUERTO Y VOLVERA A CONSAGRAR SU CABEZA EN AQUEL MISMO DIA.

11 – ASI HARÁ EXPIACION DE SU PECADO POR EL MUERTO. Rashí dice: “Este era culpable de no haber sabido evitar la impureza que proviene del contacto de un muerto”. Pero, cuando se vuelve (por obligación) impuro al contacto de un {met Mitzváh}, el Nazír debe, no obstante, ofrecer también una ofrenda de expiación, tal como lo indica Maimónides en su Tratado sobre el Nazireato (VII,13); por lo cual Rashí agrega otra explicación — la del Rabí El'azár Ha-Kappár (ver lo citado): “(El es culpable) de mortificarse por privarse del vino” {néfesh} designando, según esta interpretación, no al cadáver, sino a la persona del Nazír). Pero entonces uno se puede preguntar por qué la Toráh coloca este versículo justo después de haber hablado del Nazír impuro: la razón es, que quienquiera que se imponga un ayuno (a priori inútil) es llamado “pecador”; sin embargo, la recompensa acordada al abstinente y al Nazír es infinitamente superior a la pena en la que él incurre por haberse abstenido de bebidas alcohólicas, esto en cuanto al Nazír puro. En cuanto al Nazír que, una vez vuelto impuro, debe abandonar la cuenta de días anteriores y tenerlos por nulos, no cabe duda que él ha cometido un pecado. (Tosafót Ta'aníth 11a).

12 – Y CONSAGRARA DE NUEVO A ADONAI EL TIEMPO DE SU NAZIREATO, Y OFRECERÁ UN CORDERO PRIMAL EN SACRIFICIO DE EXPIACION; EL TIEMPO PRECEDENTE NO LE SERA CONTADO POR HABERSE IMPURIFICADO SU VOTO.

13 – Y ESTA ES LA LEY DEL NAZIR: CUANDO SE CUMPLA EL TIEMPO DE SU NAZIREATO, LLEGARA A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION.

13 – CUANDO SE CUMPLA EL TIEMPO DE SU NAZIREATO. Najmánides declara no saber con qué propósito se ofrece un sacrificio al final del período de abstinencia. El Talmúd, por su lado, afirma que se trata de un {jidúsh}, de una novedad, dado que la expiación no tiene razón de ser con respecto al pasado sino en lo que se refiere al porvenir. Najmánides piensa también que después de haber vivido todo un tiempo en la atmósfera de santidad del Nazireato, cuando el Nazír la abandona y se complace en un ambiente profano, debe aportar este sacrificio expiatorio. Rabí Bajyéh se refiere a esta tesis de Najmánides con una crítica, aunque este da con respecto a ella, una explicación Cabalística que viene a ser en esencia lo mismo. No olvidemos que Najmánides (Com. Lev. XIX,2) es la de la escuela que exige extrema severidad del hombre con respecto a sí mismo, y que él re, en la renunciación de lo que es superfluo para el ser normal, tanto desde el punto de vista físico como moral, un medio de santificación que es el ideal al que nos llama la Toráh. Sobre nuestro tema, el autor del Séfer Hajinúj (374 mandamiento) emite la opinión, también contraria a la de Najmánides, que el sacrificio tiene por objeto absolver al Nazír de imponerse una abstinencia mucho más dura que la permitida por su condición moral y física. Por último, Rabí M.S. Dunaburg propone como solución: de que el sacrificio de expiación era necesario porque el Nazír había, aunque forzado a ello, transgredido muchas Mitzvót, tales como la de haberse vuelto impuro por el contacto del cadáver de un pariente cercano o la de beber vino por Kidúsh o Havdaláh.

LLEGARA A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION. Rashí interpreta: “Que él se transporte él mismo”, quiere decir, que él debe venir de por sí al lugar del sacrificio. Este ha querido privarse del vino, pero la Toráh le prohíbe además todo lo que proviene del viñedo, desde las semillas hasta el hollejo; le pone “una corona en la cabeza”, alejándole de todo lo profano. Sin embargo, el Nazír por sí mismo permanece modesto y va a pararse humildemente a la puerta de entrada de la Tienda de Reunión; él conserva las huellas de su Nazireato.

Rashí formula además: “Este es uno de los tres {et} que Rabí Yishma'él interpretaba como forma reflexiva y no simple acusativo, los otros dos son “(ellos no debían) cargar {otám} un delito punible — quiere decir sobre ellos mismos” (Lev. XXII, 16) y “él se enterró {otó} en el valle — quiere decir, él se enterró el mismo” (Deut. XXXIV,6)”. (Sifré). Estas tres excepciones señalan los casos en que se deben tomar precauciones especiales a fin de evitar todo riesgo de equivocarse. El más notable es el del Nazír, que antes de “quitarse la corona” ha debido saber evaluar cuanto tiempo podía soportar privaciones, y luego, llegado el momento, ir espontáneamente a ofrecer su sacrificio. El segundo caso concierne al hombre que después de haber deducido los diezmos para el Cohén y el Levita, debe de inmediato entregarlos a sus destinatarios para no ser tentado de consumirlos él mismo. Finalmente el tercero es el de Moshé en persona, a quien Dios le había predicho el día de su muerte, pero quien se enterró a sí mismo a fin de evitar que su sepulcro se convirtiera en un lugar de peregrinaje.

14 – Y PRESENTARA COMO SU OFRENDA A ADONAI UN CORDERO PRIMAL, SIN DEFECTO, PARA EL HOLOCAUSTO, Y UNA OVEJA PRIMAL, SIN DEFECTO, PARA EL SACRIFICIO POR EL PECADO; Y UN CARNERO, SIN DEFECTO, PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ.

15 – Y UN CANASTO DE PANES ÁZIMOS, TORTAS DE FLOR DE HARINA AMASADA CON ACEITE, Y HOJALDRES ÁZIMOS UNTADOS CON ACEITE, JUNTAMENTE CON LA OBLACION Y SUS LIBACIONES.

16 – EL SACERDOTE LOS PRESENTARA A ADONAI, Y OFRECERÁ SU OFRENDA POR EL PECADO Y SU HOLOCAUSTO.

17 – ASIMISMO OFRECERÁ EL CARNERO COMO SACRIFICIO POR LA PAZ A ADONAI, JUNTAMENTE CON EL CANASTO DE LOS ÁZIMOS; EL SACERDOTE OFRECERÁ TAMBIEN LA OBLACION Y SU LIBACION.

18 – LUEGO EL NAZIR RASURARA — A LA ENTRADA DE LA TIENDA DE REUNION — SU CABEZA CONSAGRADA Y TOMANDO LOS CABELLOS DE LA CABEZA DE SU NAZIREATO, LOS ECHARA AL FUEGO QUE ARDE BAJO EL SACRIFICIO POR LA PAZ.

19 – ENTONCES EL SACERDOTE TOMARA LA PIERNA YA COCIDA DEL CARNERO, UNA TORTA AZIMA DEL CANASTO Y UN HOJALDRE ÁZIMO, Y LOS PONDRÁ EN LAS PALMAS DEL NAZIR, DESPUES QUE SE HAYA RASURADO LA CABEZA CONSAGRADA.

19 – ENTONCES EL SACERDOTE TOMARA LA PIERNA YA COCIDA DEL CARNERO. El Talmúd (Tratado Julín 98a) constata que la pierna no es consagrada al Cohén sino una vez cocinada junto con el carnero, el resto del cual — que será consumido por su propietario — representa una porción sesenta avas partes de la parte consagrada. En esto se basa nuestra Tradición, de considerar la sexagésima parte de un todo como una medida dentro de la cual se confunde la parte prohibida, {bital be-shishím… anulación ante la cantidad de sesenta veces mayor). De allí también se concluye que el Nazír podrá en lo sucesivo gustar una sexagésima parte de los placeres del mundo.

20 – Y EL SACERDOTE LOS AGITARA ANTE ADONAL ES LA COSA SANTA PARA EL SACERDOTE, ADEMAS DEL PECHO MECIDO Y LA PIERNA RESERVADA; Y DESPUES DE ESTO PODRÁ EL NAZIR BEBER VINO.

20 – Y DESPUES DE ESTO PODRA EL NAZIR BEBER VINO. La determinación de las substancias prohibidas al Nazír, constituye el objeto de uno de los litigios que separan a los Karaítas y Rabanitas; los primeros prohiben todo licor que embriague, incluso los que no provienen de la vid; los segundos, a la inversa, todo producto vinícola aunque no sean embriagantes. “Los Karaítas permiten así al Nazír las uvas “Corinto” u otra uva, pero no el aguamiel o la cidra que podrían embriagarle, cuando lo contrario es lo correcto, puesto que la prohibición no se aplica sino a lo que proviene del viñedo, sin por ello aprobar la embriaguez, como se podría creer; el sentido (de la prohibición) no es conocido sino por Dios y sus Profetas; sin embargo, es necesario no concluir debido a ello, que los racionalistas y tradicionalistas son ignorantes: ellos saben bien cuál es el significado de la palabra {shejár}, pero admiten por Tradición que lo que le está prohibido al Nazír, aparte de las denominaciones de vino y de bebida embriagante, no son más que los productos de la vid. Cada mandamiento tiene, en efecto, límites bien precisos aun cuando ellos no sean siempre muy placenteros”. Estas observaciones, de Rabí Yehudáh Haleví (Kuzári III, 49), coinciden con las de Maimónides, quien declara (en las Hiljót Nezirót V, 1-2) que tal es nuestra Tradición, “puesto que nosotros ignoramos las razones de la institución [práctica] del Nazireato”.

21- ESTA ES LA LEY DEL NAZIR QUE HACE VOTO Y DE SU OFRENDA A ADONAI POR SU NAZIREATO, FUERA DE AQUELLO QUE SUS POSIBILIDADES LE CONSIENTAN AÑADIR. HARA DE CONFORMIDAD CON SU VOTO, SEGUN LA LEY DEL NAZIREATO”.

21 – ESTA ES LA LEY DEL NAZIR. Cuando el Segundo Templo fue destruido se vio crecer en Israel el número de los abstemios, que no comían carne ni bebían vino. Rabí Yehoshú'a fue a su encuentro para preguntarles —”Hijos míos, ¿por qué no coméis carne ni bebéis vino?” Ellos le respondieron —”¿Cómo podríamos comer carne, que no hace mucho era ofrecida sobre el Altar que hoy yace destruido? ¿Cómo podríamos beber del vino que hace poco era vertido en el Altar que hoy está destruido?” Él les respondió —”Nosotros no deberíamos tampoco comer pan puesto que las libaciones han cesado: uno puede satisfacerse con las frutas; pero incluso las frutas no deberían nutrirnos más puesto que las ofrendas de primicias han cesado”. Ellos se callaron entonces, y él les explicó —”Venid, hijos, que yo os digo: no llevar luto es una (actitud] exageración inadmisible, puesto que ha sucedido una desgracia; pero llevarlo con exceso es igualmente inadmisible, puesto que no se deben imponer a la Comunidad medidas que la mayoría de sus miembros no podrían soportar” (B.B. 60b). Se ha emitido la teoría de que el uso de declararse abstemio ha sido reprimido en Israel, porque los Sabios constataron que el voto no era pronunciado {le-Shém Shamáyim… en Nombre de Dios); el fundador del cristianismo fue uno de los que pertenecieron a la secta de los abstemios.

22 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

22 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO. Era el primero de Nissán del segundo año de la salida de Egipto, día particularmente fausto y glorioso, que debía reunir diez coronamientos; entre otros: la Inauguración del Tabernáculo, la aparición de la Majestad Divina sobre el Santuario, la consumación de los sacrificios por el Fuego Sagrado descendido del Cielo (Shabbat 87b); es también en este día que Israel recibió por primera vez la bendición de los Cohaním según la fórmula que Dios había ordenado; fue además el primero de los días en que los príncipes de las tribus vinieron a presentar sus ofrendas para la Inauguración.

Ese día Moshé entró en el Tabernáculo y oyó “una bella voz, una voz agradable, una voz deliciosa”. Moshé pensó, “Voy a escuchar lo que dice Dios, el Eterno hablará porque anunciará la paz a su Pueblo y a sus fieles; que no vuelvan a la necedad” (Salm. LXXXV, 9). Moshé se decía: Antes de que fuera erigido el Tabernáculo, hubo un malentendido entre Dios e Israel (a causa del pecado del becerro de oro), pero ahora “su salvación está cercana a los que Le temen, para que la gloria more en nuestra tierra” (ibíd vers. 10). Rabí Shim'ón Bar Leví considera lo siguiente —”¿Qué necesidad tenemos nosotros, para enterarnos de eso, de referirnos a los Salmos? Ello ya fue escrito con todas sus letras en la Toráh: “Él te recordará la paz”; ¿en qué momento? “El día en que Moshé haya terminado de erigir el Tabernáculo…” (Núm. Rabbá XII). Esta bendición Celestial también se hizo necesaria debido a los celos que emanaban de los pueblos del mundo: el Pueblo de los esclavos había podido lograr en algunos meses un nivel en el que la Shejináh parecía confundirse con él: el odio, la hostilidad, la envidia, iban a azotarle. Y en el curso del trayecto en el desierto, Bil'ám, hijo de Beór, iba a tratar de aniquilarlo con palabras de maldición. Prevenir al Pueblo contra este tipo de ataque era preservarlo; y llegó el momento en que, desde lo alto del cielo, el Eterno exclamó dirigiéndose a Bil'ám: “¡No maldigas a este Pueblo porque bendito es!” (Núm. XXII, 12) Nosotros habíamos ya encontrado esta bendición en Levítico (IX, 22-23 y Com.) a propósito de la entrada de Moshé y Aharón en la Tienda de Reunión; la Toráh nos había hablado de la bendición con la cual Aharón iba a recompensar al Pueblo, después del ofrecimiento de los sacrificios: “Aharón extendió sus manos hacia el Pueblo y lo bendijo, enseguida descendió del Altar donde había ofrecido la ofrenda por el pecado, el holocausto y las ofrendas por la paz. Moshé y Aharón entraron en la Tienda de Reunión; después salieron y bendijeron al Pueblo. Y apareció la gloria del Eterno a todo el Pueblo”. El contenido de la bendición no nos fue revelado en esa ocasión y está expresado en bt que este contenido permanecerá obscuro hasta el momento en que la Toráh lo revele; nosotros indicamos más adelante en que consiste esta revelación. Sea lo que fuere, de este pasaje se deduce, que el día en que esta fórmula fue dada a conocer fue un día feliz. Al comienzo del Libro de Números, se nos había mostrado cómo los hijos de Israel debían agruparse para parecerse a los Angeles del Eterno que forman el Campamento Celestial. Luego oímos las prescripciones relativas a los que, habiéndose vuelto impuros, debían por esta razón alejarse del campamento; esta es la única Parasháh (entre las que preceden y las que la siguen) que fue dictada el primero de Nissán del segundo año (Guittín 60a). Luego vienen dos capítulos muy importantes, uno de los cuales muestra cómo evitar traer bastardos al mundo, y el otro, cómo un simple miembro de la Comunidad puede — si así lo desea — igualar al Sumo Sacerdote. Y después de estas enseñanzas aparece, de repente, la bendición confiada a los Sacerdotes, para los hijos de Israel, tal como un día glorioso sigue bruscamente a una prepa-ración larga y llena de experiencias dolorosas.

DICIENDO. El Eterno había confiado la tarea de bendecir antaño a los Patriarcas sucesivos. Nosotros hemos descrito en nuestro comentario general XXV, 11 las dificultades insuperables que creó a los Patriarcas, para poder llevarla a cabalidad; también Ya'akóv fue el último en disfrutar de este dudoso privilegio: “Estas son las doce tribus de Israel y esto es lo que les habló su Padre, bendiciéndolas a cada una con una bendición” (Gén. XLIX, 28). Pero por encima de las dificultades suscitadas por esta forma de bendiciones, y que Moshé debió resolver, el Eterno confió el poder de bendecir a los Cohaním. El asunto, sin embargo, permanece inconcluso: el objeto de la bendición que un hombre puede traer a su prójimo sigue siempre oscuro, puesto que ignoramos lo que en realidad constituye la buena acción, y no podemos prever las posibles consecuencias de tal bendición formulada por nosotros. También la Toráh nos revela — a través de la bendición de los Cohaním — que la única manera de concebir una bendición conforme a la condición humana, consiste en implorar al Eterno para que El dirija hacia nuestro prójimo la bendición adecuada, que sólo El conoce; así la bendición es general por más que sea enunciada en la segunda persona y se dirige al particular sin tener, sin embargo, una significación personal. Cabe señalar que ésta no es sometida a ninguna condición; en el curso de las numerosas promesas de recompensa de la Toráh, estamos habituados a la introducción: Si obedecéis Mi Ley, si seguís Mis preceptos, etc. Nada parecido se encuentra en la bendición de los Cohaním: es absoluta e incondicional; lo que nos deja entrever que puede ser acordada por Dios de modo parcial o total, pero que en cualquiera de los casos no aporta sino bienes para los miembros de la Nación.

23 – “HABLA A AHARON Y A SUS HIJOS, Y DILES: DE ESTA MANERA HABEIS DE BENDECIR A LOS HIJOS DE ISRAEL, DICIENDOLES:

23 – HABLA A AHARON Y A SUS HIJOS. ¿Acaso no está escrito en la Toráh (Exo. XX, 21): “Altar de tierra Me harás y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas por la paz, tu ganado menor y mayor. En todo lugar donde Yo hiciere recordar Mi Nombre, vendré a ti y Te bendeciré”; y (en Deut. XXVI) dice: “mira desde Tu Santa Morada, desde el cielo y bendice a Tu Pueblo Israel”? ¿Por qué entonces llama Dios a los Cohaním para trasmitir Su bendición en lugar de bendecir El mismo? Es debido al deseo de que nosotros estemos listos para recibirlo y dignos de hacerlo; y es la razón por la cual El ha llamado a los Sacerdotes a ejercer esta función. En verdad, el Eterno permanece el invisible dispensador del bien, y los Cohaním no son sino sus representantes: La Shejináh “está ya detrás de nuestra muralla, mira por las ventanas, atisba por entre las celosías” (Cánt. II, 9). También los Cohaním forman con sus manos un enrejado al separar los dedos; el público no debe mirarles pues ello equivaldría a querer mirar a la Shejináh. Evidentemente en el interior del Templo estaba más manifiesta la Shejináh; además allí se pronunciaba el Nombre de Dios en forma explícita, mientras que en el resto del país no se pronunciaba sino como acostumbramos hacerlo nosotros hoy en día. Dentro del Templo no se decía (amén)  y no se pronunciaba sino una sola (berajáh… bendición); en el resto del país, tres.

Los delegados de Dios sobre la tierra son los Sacerdotes: ellos no expresan sino la bendición inscrita en la Toráh “sin agregar ni sustraer nada”. Para evitar toda sospecha y evitar que pronuncien palabras mágicas, el {Jazán} (ministro oficiante) les dicta cada palabra, que simplemente deben repetir, lo que corresponde a la indicación de la Toráh {amór la-hém… diles a ellos}; además, al figurar el Nombre de Dios en cada una de las partes de la bendición, no puede haber ninguna duda sobre el origen de la misma.

DE ESTA MANERA HABEIS DE BENDECIR A LOS HIJOS DE ISRAEL. Ver Com. Gén. XXV, 11. Nosotros no encontramos en ninguna parte la expresión de una orden de bendición impartida a los Sacerdotes; por su propia naturaleza y su vocación, los Sacerdotes son de por sí llevados a bendecir al Pueblo, y sólo esperan el momento propicio para hacerlo: en el Templo, era después del servicio de los sacrificios cotidianos de la mañana y de la tarde. Les era suficiente entonces, simplemente, ser allí autorizados por la palabra Divina, que les indica: así vosotros bendeciréis. En cuanto a los motivos que han determinado la elección de Sacerdotes para esta Institución, es necesario pensar que ellos eran rápidos en la ejecución de sus actos: no olvidemos que uno de sus símbolos era el “almendro en flor”, cuyos retoños germinan más rápidamente que los de los otros árboles (Núm. XVII, 23). Son ellos quienes tienen el poder de procurar que los decretos fallados en Rosh Hashanáh referentes al destino de cada uno de nosotros, sean rápidamente modificados en el sentido de las bendiciones.

DICIENDOLES. De manera — explica Rashí — que todos las escuchen; también Rabí Janiná decía: “No se debe recitar todos los pasajes indicados en los Majzorím durante la bendición de los Sacerdotes; alguien podría estar dispensando una bendición y no ser escuchado”. También hay un consejo contrario según el cual nadie sabría recibir una bendición sin aprobarla; pero la Halajáh no registra este último consejo. La raíz {amór… decir}, en contraste con {dabér… habla} debe a menudo ser entendida en el sentido de una palabra pronunciada en voz baja; el Zóhar afirma, en efecto, que los Sacerdotes deben bendecir en voz baja, en la misma voz baja en que ellos hacen el oficio (Lev. X, 9). Esta indicación demuestra que la bendición no es dada en un ambiente de fanatismo y de misticismo religioso, sino que debe conservar el aspecto de una bendición perfectamente serena.

Rashi cita ademas: {amór… decir} está escrito “llena” (con vav), a ser interpretado de la siguiente manera: “no bendigáis ligeramente y con precipitación, sino con recogimiento y de todo corazón”. Es por lo que tenemos, en la Diaspora, la costumbre de no proceder a esta bendición sino en los días de fiesta, en los cuales reina el “buen humor”. . En Israel, ninguna medida restrictiva es tomada: se considera que allí reina el buen humor todos los días.

24 – ¡QUE ADONAI TE BENDIGA, Y TE GUARDE!

24 – ¡QUE ADONAI TE BENDIGA, Y TE GUARDE! Ver Com. Gen. XLIX, 1 acerca del valor general de la bendición. De entre las muy numerosas interpretaciones del Medrash, sigamos aquí las que ha seleccionado Rashi. Por “TE BENDIGA” será necesario entender “que tu fortuna sea bendita”; y por “TE GUARDE”, “que no to ataquen ladrones para robar tu fortuna; pues quien da un regalo a su esclavo no podrá protegerle contra todo el mundo, y, si debido al regalo le atacasen los ladrones, ¿cuál sería su ganancia? Pero el Santo, Bendito Sea El, es a la vez el que da y El que protege”. Esta primera Berajah se refería entonces a los bienes materiales; dar y proteger constituyen aquí lo esencial: cuando uno da a alguien un bien material, es necesario además protegerle de todas las influencias destructivas, {min ha-mazikin… de los que dañan}; de otro modo, se corre el riesgo de que: “aquel que adquiera riquezas, mas no con justicia, tendrá que dejarlas en la mitad de sus días y a su postrimeria será vil” (Yirmiyahu XVII, 11). Tenemos entonces, para comenzar, bendiciones de orden tanto físico como financiero o material. El camino a seguir va “de abajo para arriba” según la expresión de Rabi Bajyeh — puesto que de alli se llega seguidamente a las bendiciones espirituales en el sentido más elevado, para lograr al final la cúspide en su forma más perfecta, que es {Shalóm}, la paz. Tal es la concepción ideal, que reúne todas las bendiciones, espirituales y materiales, en un solo conjunto.

Pero Najmánides estima que las bendiciones siguen un camino “de arriba para abajo” pues la primera Berajáh de cada frase de la trilogía es una emanación del Cielo, la última de estas satisface al hombre aquí abajo. “QUE DIOS TE BENDIGA, QUE EL HAGA RESPLANDECER SU FAZ SOBRE TI Y VUELVA A TI SU ROSTRO” son bendiciones que se ejercen al nivel del cielo; mientras que “DIOS TE PROTEJA, TE SEA BENEVOLO, TE CONCEDA LA PAZ” se ejerce sobre la tierra. Ver Com. Lev. IX, 22 sobre la manera de colocar [los Cohaním] las dos manos en el momento de bendecir.

25 – HAGA ADONAI RESPLANDECER SU FAZ SOBRE TI Y TE OTORGUE SU GRACIA.

25 – HAGA ADONAI RESPLANDECER SU FAZ SOBRE TI. Rashi explica: “que El te haga ver un rostro benevolente y resplandeciente”. Esta es una bendición muy alta, completada en el Medrash por las expresiones siguientes: “Que El te preste la luz de la Shejinah y la de la Torah y te de hijos que sean {Gene Torah… los estudiosos de la Torah}. Esta bendición se traduce en dadivas en el plano espiritual.

HAGA ADONAI. Maimonides declara en su Guia de los Desc. (I, 62): “Se nos ha prescrito la bendición sacerdotal, dentro de la cual el Nombre del Eterno (se pronuncia tal como está escrito), y alli está el Shem Ha-Meforash. Solo algunos conocian como debia ser pronunciado y por cual vocal debía ser cambiada cada una de sus letras, y si alguna de sus letras debía ser repetida, entre las que son susceptibles de serlo, los hombres instruidos se trasmitían los unos a los otros la manera de pronunciar este Nombre. Ellos no se lo enseñaban a nadie, excepto al discípulo de la elite [sobresaliente], una vez por semana. Yo creo que, mientras los Doctores dicen: “Los Sabios transmiten el Nombre de cuatro letras a sus hijos, a sus discípulos una vez por semana” (Tratado Kidushín 71a), no sólo se trata allí de la manera de pronunciarlo, sino también de la enseñanza de la idea en vista de la cual este Nombre ha sido compuesto, y dentro de la cual se encierra igualmente el Misterio Divino. Se poseía así un Nombre que encerraba doce letras, y que era inferior en cantidad al Nombre de cuatro letras; lo más probable, según mi opinión, es que no era uno sólo, sino dos o tres nombres, que reunidos, tenían doce letras. Es este el que se sustituía todas las veces que el Nombre de cuatro letras se presentaba en la lectura, así como nosotros substituimos hoy en día el que comienza por {Adonái}. Este nombre de doce letras tenía sin duda también un sentido más particular que el que indica el nombre de {Adonái} estaba prohibido enseñarlo, y no constituía un misterio para ninguno de los hombres de ciencia, sino que al contrario, se le enseñaba a quienquiera deseaba aprenderlo. No era así con el Tetragrama, pues ninguno de los que lo sabían lo mostraban a nadie más que a su hijo y a su discípulo, una vez por semana. Pero desde que unos hombres poco escrupulosos, habiendo aprendido el Nombre de doce letras, profesaron por consecuencia creencias erróneas — tal como le ocurre a todo hombre imperfecto, cuando aprende que una cosa no es tal como se la había imaginado al comienzo — también uno oculta este Nombre, y no se lo enseña sino sólo a los piadosos de la clase Sacerdotal, para servirse de él [del Nombre] al bendecir al Pueblo dentro del Santuario; pues ya debido a la corrupción de los hombres, se había cesado de pronunciar el Shem Ha-Meforásh, incluso dentro del Santuario: “Después de la muerte de Shim'ón el Justo, dicen los Doctores, los Sacerdotes — sus hermanos — cesaron de bendecir con el Nombre (Tetragrama); pero bendijeron con el Nombre de doce letras. En principio, dicen ellos (en otra parte), se le trasmitía a todo hombre, pero, después que los hombres temerarios se multiplicaron no se les trasmitió sino a los más piadosos de la clase Sacerdotal, y esto lo hacían [incluyéndolo y] disimulándolo gracias a las melodías de los Sacerdotes — sus hermanos”. Rabí Tarfón dice: “Un día yo seguí a mi abuelo materno al estrado, y habiendo vuelto mi oído hacia un Sacerdote, yo escuché que él hacía disimular (el Nombre en cuestión) por medio de las melodías de los Sacerdotes — sus hermanos”.

Narbóni, en su comentario sobre la Guía de los Desaparecidos, se extasía sobre la concordancia de las ideas de Maimónides y de las tradiciones del Séfer Habaír que dice no haber sido conocido el Maestro. Pues este Séfer, pregunta en la cláusula 80, a nombre de Rabí Ajilái —¿qué significa la frase: “El Eterno Rey, el Eterno fue Rey, el Eterno, será Rey para siempre?” Es el Shem Ha-Meforásh que está cambiado y pronunciado tal como está dicho: “ellos pronuncian Mi nombre sobre los hijos de Israel”. Es el nombre que contiene doce letras, es decir tres veces el Nombre de Dios de cuatro consonantes; quienquiera que lo guarde en pureza y lo pronuncie con Santidad ve sus ruegos cumplidos. La vocalización del Nombre está sin ninguna duda orientada sobre el pasado, el presente y el futuro, de manera que representa el fondo mismo de la noción de la eternidad. Es sobre este fondo que descansa la originalidad del nombre de doce letras, del cual se trata en la bendición de los Cohaním (ver Rabí Bajyéh en su explicación del texto).

Y TE OTORGUE SU GRACIA. Como dice Rashí: “Que El te sea favorable”, literalmente “que El te de {Jén… gracia}”, quiere decir encanto personal. Esta distinción está reservada a aquellos que han sabido merecer la amistad de Dios, aun cuando ésta no se basa siempre en un motivo racional como lo subraya Rabí Meír (Ber. 7a, ver Com. Gén. VI, 8). También esta bendición conlleva la desaparición de {áyin har'á} “la mirada mala” que puede hacer daño al hombre; ella se refleja en lo irracional. Cuando Dios da la Toráh a Israel, El lo hace en público, lo que tuvo por resultado que las dos Tablas de la Ley fueron quebradas al pie del monte bajo una influencia demasiado fuerte de la “mala mirada”. Por lo cual, para la inauguración del Tabernáculo, Dios procedió de otra manera: El dio primero Su bendición a Israel, lo cual disipó los efectos de la “mala mirada” y permitió lograr la erección del Tabernáculo… {vai-hí biyóm kalót} (Núm. Rabbá XII,4). En este orden de ideas, la bendición pastoral tiene igualmente el poder de disipar los efectos de un mal sueño. El Medrásh deduce eso de la imagen contenida en el Cantar de los Cantares (III, 7-8): “¡Ved, la litera de Shelomó! sesenta valientes le dan escolta escogidos entre los héroes de Israel. Todos esgrimen la espada, todos diestros para el combate. Todos llevan la espada ceñida para hacer frente a los temores nocturnos”. Los sesenta valientes de los cuales hablan estos versículos, son las sesenta letras de la bendición; todas representan a los héroes de Israel, y están armadas con la espada como expertos para el combate, porque todas las letras combaten juntas en el Nombre de Dios. Es debido a esto que si alguien tiene un mal sueño y sintiese como si una espada le entrara en el costado, debe levantarse y escuchar la bendición de los Sacerdotes: entonces así ningún mal le ocurrirá. Es suficiente que los Sacerdotes pronuncien la bendición en todas las fiestas a fin de que los efectos (de los malos sueños) se disipen. (Núm. Rabbá XI,9).

26 – ¡QUE VUELVA A TI SU ROSTRO Y TE CONCEDA LA PAZ!

26 – QUE VUELVA A TI SU ROSTRO. Rashí comenta: “reprimiendo Su cólera;” aquel que está indignado contra alguien voltea su rostro: elevar los ojos hacia una persona indica que uno no le desea el mal. Este gesto de paz parece entonces una verdadera {berajáh… bendición} la paz puede resultar de dones naturales, pero si un individuo la desea y un mal prójimo le impide adquirirla, entonces la paz no puede ser más que el efecto de un acto providencial.

Es posible también que la intervención providencial se manifieste en el sentido del Medrásh citado más abajo. Está dicho aquí: “que el Eterno vuelva a ti Su rostro” — ¿cómo conciliar estos términos con los que se encuentran en el Deut. X, 17 dentro de una inscripción de las cualidades Divinas: “Dios no vuelve Su rostro hacia cualquiera? Dios, responde al Medrásh (Núm. Rabbá XI,14), no sabría permanecer insensible; pero El no vuelve Su rostro hacia Israel más que si éste hace un gesto que Le sea agradable: si en lugar de contentarte con dar gracias a Dios como lo demanda la Toráh “cuando tú hayas comido y te hayas saciado”, tú lo haces después de haber consumido sólo la cantidad de un olivo o de un huevo, entonces Dios se mostrará benévolo a su vez gratificándote con el más bello regalo que se pueda encontrar sobre la tierra — la paz.

Y TE CONCEDA LA PAZ. Esta bendición se aplica tanto a la paz individual como a la que debe reinar dentro de la familia y dentro de la Nación, e incluso a la paz universal. El ejemplo de esta paz nos está dado en el firmamento que nos rodea; {‘osé shalóm bim-romáv… El que hace la paz en las alturas}: Dios instituye la paz entre los millares de estrellas que se encuentran en las alturas, e incluso entre los elementos que son adversarios declarados: el fuego y el agua. Nosotros elevamos nuestra vista hacia los cielos; cada día admiramos esta armonía. Pero entonces se presenta la interrogante: ¿Por qué dentro del dominio humano la paz figura siempre al final de la oración? Porqué, como es el caso aquí, así también lo es en el “Shemonéh Essré,” el Kadísh, en las Acciones de Gracias después de las comidas; es igualmente así en el caso de la enumeración de los sacrificios, donde los {shelamím} son citados al final (Lev. VII, 37). La paz aparece como el objetivo supremo, puesto que los {shelamím} cuyo nombre deriva de {shalóm}, están destinados a restablecer la paz entre la criatura y su Creador, entre el hombre y su prójimo, entre el individuo y su conciencia. Para nuestros Sabios, la paz no es un simple don de la creación, ni una ley de la naturaleza; tampoco es una doctrina moral de pacifismo exagerado, consistente en su búsqueda a cualquier precio, aunque sea al precio de abandonar los principios sagrados o de renunciar categóricamente al empleo de la fuerza. Al contrario, ésta supone, un esfuerzo permanente de parte del hombre para llegar a una situación donde los antagonismos, los conflictos y las contradicciones de la sociedad sean por fin superados, y donde los elementos que se encuentran en su base lleguen a ser los componentes del vasto sistema de armonía universal, coronado por el Reino de Dios sobre la tierra. Esta es la razón por la cual la paz aparece en muchas de nuestras oraciones como la última bendición (conforme a ‘Ikarím IV, 51). Rabí Yehoshú'a Ben Leví la compara a la levadura en la masa; la considera como el elemento promotor del movimiento y del progreso en el seno de la sociedad.

Desde que la paz y la armonía que reinaban en el Paraíso, fueron quebradas a consecuencia del pecado original, los hombres tienen la tarea permanente de reconstituirla en todo el esplendor inicial y de consagrar a esta tarea lo mejor de sí mismos. La paz sigue siendo el gran ideal universal cuya realización depende de la voluntad de los hombres y de la bendición Divina (Com. Lev. VII, 37).

27 – ASI INVOCARAN MI NOMBRE SOBRE LOS HIJOS DE ISRAEL Y YO LOS BENDECIRE.

27 – ASI INVOCARAN MI NOMBRE SOBRE LOS HIJOS DE ISRAEL. Rashí dijo: “ellos les bendecirán por el Nombre explícitamente pronunciado”. Esta imposición debe ser hecha por el Sacerdote con amor (Zóhar); un Sacerdote que no ama y no es amado por la Comunidad no es apto para bendecir. El estatuto del Sacerdote que ha pecado, o que vive en un matrimonio ilegal, o que tenga una mala reputación, está definido en el Oraj Chayím, § 127, 38 y 40. Si una Comunidad, compuesta de personajes célebres por su ciencia Talmúdica o sus buenas acciones, tiene sin embargo por Sacerdotes a personas ordinarias, debe no obstante permitir a éstos proceder a la bendición, pues el Talmúd (Sotáh 38b) interpreta el versículo de los Proverbios (XXII, 9): “El de corazón bondadoso será bendecido” en este sentido, la bendición es confiada a quienquiera que tenga buen corazón. Rabí S. Edels explica que “la bendición depende de la intención del que la pronuncia: con tal que él bendiga de buen corazón, pues los efectos serán en función de su bondad”.

Rabí Yehoshú'a Ben Leví pregunta — ¿De dónde se deduce que el Eterno desea la bendición efectuada por los Cohaním? De lo que está dicho: “Ellos invocarán Mi Nombre sobre los hijos de Israel y Yo los bendeciré”. Dios, desde lo alto de los Cielos se complace en que los hijos de Israel sean bendecidos por los Sacerdotes — en Su nombre — y El aprueba la bendición de estos últimos.

Y YO LOS BENDECIRE. Según Rashí, quiere decir: “Yo bendeciré a Israel, al dar mi aprobación a los Cohaním;” otra explicación dice: “Yo les bendeciré, a ellos, los Cohaním,” interpretación con la cual Rashí no resuelve la pregunta presentada en el Talmúd (Julín 49a). Rabí Yishma'él comenta:

Nosotros sabemos que los Israelitas recibían la bendición de la boca de los Sacerdotes, pero no que los Sacerdotes eran ellos mismos bendecidos; por lo cual está dicho: “y Yo les bendeciré”. El Sacerdote Rabí Yishma'él apoya (así) a los Sacerdotes (sus semejantes). Pero Rabí ‘Akivá concluye de otro modo: Nosotros sabemos que los Israelitas recibían la bendición de la boca de los Sacerdotes, pero no que ellos la recibían de la boca del Eterno; es por lo cual está dicho: “y Yo mismo les bendeciré”, términos por los cuales El confirma El mismo la bendición formulada por los Sacerdotes. ¿Cabe acaso deducir que, conforme al Rabí ‘Akivá, los Sacerdotes no eran bendecidos? Rabí Najmán Ben Yisják responde: ¡Sí! Ello se deduce del versículo: “Yo bendeciré a los que te bendigan” (Gén. XII,3).

 CAPITULO VII

1 – Y ACONTECIO QUE EL DIA EN QUE MOSHE HUBO ACABADO DE ERIGIR EL TABERNACULO, Y DE UNGIRLO Y CONSAGRARLO CON TODOS SUS UTENSILIOS.

1- Y ACONTECIO. Rabí Shim'ón Bar Yojái considera que, cada vez que esta palabra {Vai-hí… y aconteció} se encuentra en la Toráh y anuncia un {devar jidúsh} – una novedad. En este caso se trata de la Shejináh que había tomado nuevamente Su residencia preferida. Nosotros habíamos demostrado, en ocasión del versículo siguiente (Gén. III, 8): “Y oyeron la voz del Eterno que se paseaba en el jardín…” que Dios había salido del Jardín del Edén para retirarse de un cielo a otro. De hecho El se retiró al séptimo cielo y no consintió en regresar a la tierra sino gracias a la acción de Abrahám entre los hombres. Finalmente, no es sino cuando el Tabernáculo fue llenado de la presencia de la Shejináh, que el ideal fue realizado: {‘ikár hashejináh batajtoním} (Núm. Rabbá XII, 5). Pero Rabí Avin se complace en afirmar que significa en todas partes: “¡ocurrió, por desgracia!” {vái hayáh} “Es una vuelta trágica la que ahora se anuncia”. “Un rey que tenía por esposa a una mujer querellosa le dijo: “hazme un tapiz” a fin de darle una ocupación. Durante todo el tiempo en que ella se encontró ocupada en esa tarea, el rey tuvo paz; llegado el día en que, habiendo terminado el trabajo, ella, orgullosa le trae el tapiz: “¡Ay! exclama el rey, durante todo el tiempo en que tenías algo en que ocuparte, no pensabas en disputas; ¡qué vas a hacer ahora!” Así también fue con Israel; siempre dudaba y buscaba querellas hasta que comenzó a construir el Tabernáculo; pero por desgracia, una vez erigido, las disputas iban a continuar cada vez más, como lo demuestra la continuación de los acontecimientos en el Libro de los Números (ibíd).

Y ACONTECIO QUE EL DIA EN QUE MOSHE HUBO ACABADO DE ERIGIR EL TABERNACULO. Cualquiera que haya sido el día preciso en que Moshé acababa de erigir y de estabilizar el Tabernáculo después de siete días de montajes y desmontajes sucesivos, nosotros nos encontramos en el “octavo día” {vai-hí bayóm ha-sheminí}, que es la interrogante de la cual se trata en Lev. IX, 1. Este día ha podido ser el primero de Nissán del segundo año, según Rashí que sigue a Rabí Yishma'él (Sifré IX, 6), o bien el octavo de Nissán conforme a Rabí ‘Akivá y a Najmánides.

En todo caso, queda por conocerse la razón por la cual la Toráh presenta un corte tan largo entre el relato del “octavo día” en el Levítico, y el que aquí se efectúa. Najmánides responde que Dios había dado todas las ordenes (que se encuentran entre los dos relatos) en seguida (de dicho octavo día) y que no se trata de un corte propiamente, aun si las ordenes concernientes al censo, en los primeros capítulos de los Números, datan en realidad del primero de Iyár (del segundo año) como está expresamente dicho. Pero tampoco es inverosímil la teoría según la cual el presente capítulo no ha podido estar directamente asociado al relato del “octavo día” — donde se relata la muerte súbita de Nadáv y Avihú. Estos dos hijos de Aharón fueron condenados por haber ofrecido un fuego profano y especialmente el incienso al cual ellos no tenían ningún derecho. Ahora bien, es en este mismo día que los príncipes comienzan a ofrecer sus sacrificios — también ilícitos desde muchos puntos de vista; para eso ellos necesitaron una “derogación excepcional”, {horaát sha'a} (Rashí vers. 14). A pesar de este acontecimiento desafortunado, el primer día del mes de Nissán ha sido el día diez veces coronado, recibido con goce en Israel. Era el día en que Israel entró a la Tienda de Reunión como una novia bajo el dosel nupcial (ver Rashí que cita este Medrásh; la mayoría de los comentarios explican que nosotros leemos {kalót} en vez de tlb. Era el día de la perfecta armonía, en que fueron fustigados los {Mazikín}, fuerzas destructivas. La semana, en que se relata públicamente la Sidrá {Nassó}, es por lo general en la que cae la fiesta de Shavu'ót, quiere decir {zemán matan Toraténu} la época de la promulgación de nuestra Toráh; y este hecho nos lleva a glorificar más el “día del matrimonio entre Israel y su Dios”. Pero también está permitido pensar que {vai-hí biyóm kalót} se parece a {vai-hí bayóm ha-sheminí}: la vuelta trágica, a la cual hace alusión la palabra {vai-hí} como ya lo hemos señalado a menudo, se refiere precisamente a este desgraciado asunto de los dos hijos de Aharón, que proyecta una sombra sobre el regocijo de este día (ver Com. Lev. IX, 1). También combina el regocijo extremo con el estupor, según la recomendación general {vegílu bir'adáh}: “Regocijáos (en Dios) con temblor” (Salm. II, 11).

2 – ENTONCES SE ACERCARON LOS PRINCIPES DE ISRAEL, LOS JEFES DE LINAJES, LOS CUALES ERAN LOS PRINCIPES DE LAS TRIBUS, LOS MISMOS QUE ESTABAN ENCARGADOS DEL CENSO.

3 – Y TRAJERON DELANTE DE ADONAI SUS OFRENDAS: SEIS CARROS CUBIERTOS Y DOCE BUEYES; UN CARRO POR CADA DOS Y UN BUEY POR CADA UNO DE LOS PRINCIPES Y LOS PRESENTARON ANTE EL TABERNACULO”.

3 – SEIS CARROS CUBIERTOS Y DOCE BUEYES. Mientras que se discutía la ofrenda a presentar a Dios, Nethanél, hijo de Tzú'ar, príncipe de Yisajár, vino a proponer esta forma de ofrenda: su consejo fue aceptado con excepción de Moshé, que esperaba para ello recibir la orden de Dios. Rabí Natán hace la siguiente pregunta: “¿Por qué razón ofrecieron 105 jefes su ofrenda aquí, antes que los otros, mientras que, durante la construcción del Tabernáculo, ellos no fueron los primeros?” Es entonces cuando los jefes se dijeron: que la Comunidad haga ofrendas de acuerdo a su voluntad y nosotros llenaremos los vacíos. (Según otra versión del Medrásh, los jefes se habrían lamentado por no haber sido invitados, en ocasión de la construcción del Tabernáculo, a ser los primeros en participar en ello.) Cuando ellos vieron que la Comunidad había atendido a todo, como está escrito: “había materiales más que suficientes” (Exo. XXXVI, 7), ellos preguntaron: “¿qué nos queda por hacer?” y ofrecieron piedras de shohám y piedras de engarce, para el efód y el pectoral. Esa es la razón por la cual, ahora ellos son los primeros en llevar su ofrenda. (Sifré). Y el Eterno, viendo su buena voluntad, dijo a Moshé: “recibe de ellos estos presentes, que serán utilizados en el servicio de la Tienda de Reunión…”

4 – Y HABLO ADONAI A MOSHE, DICIENDO:

5 – “RECIBELOS DE ELLOS Y QUE SE DESTINE AL SERVICIO DE LA TIENDA DE REUNION; Y LOS DARÁS A LOS LEVITAS, A CADA CUAL SEGUN SU SERVICIO.

5 – RECIBELOS DE ELLOS. Esta era la intención de los príncipes. En la Sidrá precedente se atribuye a cada una de las familias de los Levitas — es decir — Guershóm, Kehát y Meran, su rol en el transporte del conjunto del Tabernáculo; ésta constituía una de las tareas particularmente pesadas, si se refiere a la Sidrá {Pekudé} donde están especificados los pesos de los diferentes elementos de este en conjunto: para el oro, el peso se eleva a veintinueve Kikár, más setecientos treinta siclos según las normas del santuario, para la plata a cien kikár, más mil setecientos setenta y cinco siclos, para el cuero a setenta kikár, más dos mil cuatrocientos siclos, a lo cual se agregan las columnas y sus basas, los paños púrpura, escarlata y de lino retorcido, así como también las diferentes pieles, que hacían en total un fardo inmenso. Si los Levitas habían tomado al pie de la letra la orden recibida de transportar ellos mismos el Tabernáculo, habría habido mucha gente por imaginarse que las familias de los Levitas procedían a cambios de portadores, más aun cuando era necesario desplazarse día y noche para franquear una nueva etapa. Ahora bien, la Shejináh, en la misma manera que lleva el carro de lo Alto, lleva también el de abajo, y era eso lo que querían demostrar los príncipes al ofrecer carros de transporte; pues el fardo era materialmente demasiado pesado para poder ser transportado por un número tan restringido de carros, seis, tirados cada uno sólo por dos bueyes. Fue necesario entonces reconocer que los Levitas eran transportados [ellos mismos] por el Tabernáculo y que no eran ellos los que transportaban a aquel, de la misma manera que el Arca no era llevada “sino que llevaba a sus portadores”: así todo el Pueblo vio que la Shejináh residía sobre el Tabernáculo y sostenía todo.

6 – ENTONCES MOSHE RECIBIO LOS CARROS Y LOS BUEYES, Y LOS DIO A LOS LEVITAS.

7 – DIO DOS CARROS CON CUATRO BUEYES A LOS HIJOS DE GUERSHOM, SEGUN SU SERVICIO.

8 – Y CUATRO CARROS CON OCHO BUEYES DIO A LOS HIJOS DE MERARI, SEGUN EL SERVICIO DE ELLOS, BAJO LA DIRECCION DE ITAMAR, HIJO DEL SACERDOTE AHARON.

9 – PERO A LOS HIJOS DE KEHAT NO LES DIO (NINGUNO), PORQUE EL SERVICIO DE LAS COSAS SANTAS TOCABA A ELLOS; POR LO TANTO LAS HABIAN DE LLEVAR SOBRE SUS HOMBROS.

9 – PERO A LOS HIJOS DE KEHAT NO LES DIO (NINGUNO), PORQUE EL SERVICIO DE LAS COSAS SANTAS TOCABA A ELLOS. “Del transporte de los objetos santos — especifica Rashí — tales como el Arca, la Mesa, etc. Además debían llevarlos al hombro”. Maimónides interpreta este mandamiento como destinado a los Sacerdotes; sólo fue ejecutado al principio por los Levitas a falta de Cohaním: sólo Aharón, El'azár, Itamar y sus hijos eran Sacerdotes en ejercicio, Pínjas fue investido como Sacerdote más tarde . Pero Najmánides se opone a esta interpretación, haciendo notar que la Tribu de los Levitas en su conjunto estaba encargada de esta misión: también encontramos en la historia de Israel diversos ejemplos en que tanto los Levitas como los Cohaním, se encargaron de los objetos más Sagrados. El autor del Séfer Hajinúj comparte esta opinión de Najmánides.

POR LO TANTO LAS HABIAN DE LLEVAR SOBRE SUS HOMBROS. El Rey David viola esta prescripción; se cuenta (II Samuel VI) como éste hizo salir el Arca del Eterno de la casa de Avinadav: se la puso sobre un carro nuevo; ‘Uzáh y Ajió, hijos de Avinadav, conducían este carro. Mientras que David cantaba delante del Eterno al son de todo tipo de instrumentos musicales, ‘Uzáh se precipitó sobre el Arca para retenerla, cuyo enganche se había deslizado. La cólera del Eterno se inflamó y El hizo morir a ‘Uzáh. Entonces David hizo venir a Ajitófel, que era un gran sabio, y le preguntó si él podía explicar este desgraciado acontecimiento; Ajitófel respondió: “Vosotros ignoráis, lo que todo hijo de Israel debe saber, que está escrito: el Arca Santa debe ser llevada por los Levitas al hombro”. ¿Acaso lo ignoraba David? Sin duda, éste había interpretado el texto de la siguiente manera: “Los hijos de Kehát deben transportar el Arca; ellos pueden — si lo quieren — llevarla al hombro, pero esto no es imperativo”. Esta falsa interpretación, hizo entonces a David cometer un error fatal. El, quien en el Salmo CXIX, 54, comparaba los preceptos de la Toráh a una serie de cánticos: “Tus estatutos han sido mis canciones en la casa de mis peregrinaciones”, quizás había interpretado en forma errónea todo lo que el Talmúd deducía del verbo {yis-ú… cargar} en la parte de la frase “ellos llevarán al hombro”. Ya que este verbo tiene — entre otros — el sentido de “cantar”; de donde nosotros concluimos igualmente que los Levitas tenían el deber de cantar. (‘Arajín 11a y Sotáh 35b).

10 – LOS PRINCIPES TAMBIEN PRESENTARON SUS OFRENDAS PARA LA DEDICACION DEL ALTAR, CUANDO FUE UNGIDO, ACERCARON LOS DIGNATARIOS SU OFRENDA ANTE EL ALTAR”.

10 – LOS PRÍNCIPES TAMBIEN PRESENTARON SUS OFRENDAS PARA LA DEDICACION DEL ALTAR. Rashí dice: “Después que ellos hubieron ofrecido los carros y los bueyes para transportar el Tabernáculo, su corazón les llevó a ofrecer los sacrificios para la inauguración del Altar, y Dios los aceptó. Por lo cual esta ceremonia de inauguración permanece en uso en Israel, y fue repetida por el Rey Shelomó, luego por los Sabios de la Gran Asamblea, y lo será en la época del Mesías, como está dicho en Yejezkél XLIII, 26 (Najmánides VII, 13).

ACERCARAN LOS DIGNATARIOS SU OFRENDA ANTE EL ALTAR. Rashí explica: “Moshé no las aceptó de ellos, hasta que recibió la orden del Todopoderoso. “Sin duda, Moshé no las aceptó porque no veía a los Levitas entre los doce príncipes. Moshé debió ejercer toda su influencia para convencer a los Levitas aceptar su alta dignidad. Ver Rashí VIII, 6 donde se recalca expresamente “Atraedles con palabras: Felices vosotros que tenéis la buena fortuna de ser los servidores de Dios”.

11 – Y ADONAI DIJO A MOSHE: “QUE PRESENTEN LOS PRINCIPES SU OFRENDA, UNO A UNO PARA LA DEDICACION DEL ALTAR”.

11 – QUE PRESENTEN LOS PRINCIPES SU OFRENDA, UNO A UNO PARA LA DEDICACION DEL ALTAR. Según Rashí, Moshé no sabía todavía cómo debían presentarlos, si era por orden de edad o según el lugar que ocupaban ellos en su desplazamiento en el desierto, hasta que lo supo del Santo, Bendito Sea El, que debían ellos presentarse según el orden de desplazamiento en el desierto, uno a uno”. Es en esta ocasión que Moshé supo que el Shabbat debía ser transgredido por los sacrificios de los príncipes. Pero es también en razón de la maravillosa armonía que reinaba entre éstos, que esta transgresión fue autorizada. El Eterno les dijo: “Vosotros os hacéis honor, los unos a los otros: Yo os haré honor sacrificando por vosotros Mi Shabbat, a fin de que no haya interrupción en vuestros sacrificios”. Y es por lo que los sacrificios de los príncipes, aunque todos idénticos, son detallados uno por uno en el texto de la Toráh. (Núm. Rabbá XIV, 26).

12 – Y EL PRIMERO QUE PRESENTO SU OFRENDA FUE NAJSHON, HIJO DE ‘AMINADAV, DE LA TRIBU DE YEHUDAH.

12 – Y EL PRIMERO QUE PRESENTO SU OFRENDA. Como de costumbre la palabra {vai-hí… y aconteció} tiene un sentido peyorativo: anuncia que los acontecimientos van a tomar un rumbo trágico, lo cual ya sugiere este comienzo. Dios veía, en efecto, dice el Medrásh (Núm. Rabbá XIII, 7) vislumbrar el día en que los príncipes serían apartados del Ser Supremo por Kóraj; es a eso que va a hacer alusión ulteriormente el texto, al hablar de “príncipes de la Comunidad, miembros de la Asamblea, hombres distinguidos” (Núm. XVI, 2).

NAJSHON, HIJO DE ‘AMINADAV. Todas las tribus levantarán los ojos hacia él y dirán: “Tú eres digno de ser el primero en ofrecer los sacrificios: en el Mar Rojo tú fuiste el primero en echarte al agua, lo cual constituía un gran {kidúsh Hashém} santificación del Nombre Dios. También hoy te vuelve a corresponder el honor”.

13 – Y ERA SU OFRENDA UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS DE PESO Y UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO; AMBOS LLENOS DE HARINA DE FLOR MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

13 – Y ERA SU OFRENDA. ¿Por qué está escrito en el texto, desde el principio del sacrificio de Najshón “Y su ofrenda”, y no así para los otros príncipes? Es para alejar todo riesgo de manifestación de orgullo: si Najshón hubiera querido enorgullecerse delante de sus hermanos diciendo “yo soy más honrado que vosotros, puesto que yo soy el primero!” Estos habrían podido responder así: “Y el {ét} indica: que tú no vienes sino después de nosotros”. He allí la razón por la cual está escrito aquí {vekorbanó} en lugar de {korbanó}, solamente, como en otra parte).

UNA FUENTE DE PLATA. La modestia de su ofrenda era tan manifiesta que ellos se excusaban diciendo: “Estando en el desierto, nosotros Te presentamos lo que es posible ofrecer en el desierto; cuando Tú entres en Tu palacio, Tú verás cuanto Te vamos a ofrecer”. Y, en efecto, se encuentra escrito en el primer Libro de los Reyes (VIII, 63): “Y ofreció Shelomó en sacrificios por la paz, que sacrificó al Eterno, veintidós mil bueyes y ciento veinte mil de ganado menor; así fue inaugurada la Casa del Eterno por el rey y todos los hijos de Israel” (Núm. Rabbá XIII,1). Najmánides explica que los sacrificios de los príncipes representaron en miniatura todos los sacrificios que se podían ofrecer sobre el altar, a saber: {minjáh, ketóret, jatát, shelamím}, es decir — oblación, incienso, holocausto, sacrificio expiatorio, sacrificio por la paz (la ofrenda por culpa {ashám}, obedeciendo los mismos principios que el de {jatát}).

AMBOS LLENOS DE HARINA DE FLOR. “He venido a mi huerto, oh hermana mía, esposa mía. He recogido mi mirra con mis especias. He comido mi panal con mi miel. He bebido mi vino con mi leche. Comed, amigos. Bebed, sí, bebed en abundancia mis bien amados” (Cánt. V, 1). Las tres alegrías mencionadas aquí corresponden a las tres infracciones cometidas por los príncipes en el transcurso de las ofrendas de los sacrificios y que Dios aceptó: Una ofrenda de incienso, no autorizada como oblación de un particular; una ofrenda expiatoria, ilegal si ésta no es ofrecida por una falta bien definida; y una ofrenda presentada el día de Shabbat, que no puede en tiempos normales ser transgredido por un particular (Núm. Rabbá 13,4). Rashí señala que los sacrificios citados aquí eran voluntarios, lo que justifica que la calidad de la flor de harina ofrecida es suficiente para una oblación de tal característica. Por otro lado, él reconoce que “en ningún lugar fue prescrito el incienso a un simple particular, ni que fuera quemado en el altar exterior, con excepción de este caso, que constituye una derogación excepcional. En cuanto a la expiación, debería ésta en principio purificar una impureza causada [a un Cohén] al caminar por un lugar donde existe la duda de que hubieran sepulcros desconocidos o por una impureza dudosa” (Sifré). La derogación es, en consecuencia, una prueba de afecto considerable en la que los Príncipes se beneficiaron de parte de Dios por las ofrendas voluntarias. En lo que se refiere a los sacrificios del Príncipe de la tribu de Efráyim, que fueron ofrecidos en Shabbat, ver nuestra explicación en el vers. 11. Entre otras cosas el Medrásh relata como las naciones del mundo se sorprendieron de ver dos arcas, una al lado de la otra, en el campamento de Israel: Una era el Arca Sagrada, y al lado se encontraba el arca que contenía los restos de Yoséf — antepasado de la tribu de Efráyim. Se les respondió que Yoséf tenía derecho a este honor, debido a que fue un verdadero Tzadík, al cumplir los diez mandamientos antes de que fueran promulgados. Y Dios le hizo la promesa de sacrificar un día, Su Shabbat, en su honor porque él mismo también había respetado el Shabbat, como lo hemos dicho en nuestro comentario Gén. XLIII, 16 Tanjumáh.

14 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

15 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

16 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

17 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE NAJSHON, HIJO DE ‘AMINADAV.

18 – EL DIA SEGUNDO PRESENTO SU OFRENDA NETHANEL, HIJO DE TZU'AR, PRINCIPE DE YISAJAR.

18 – EL SEGUNDO DIA. La razón por la cual la Toráh relata con lujo de detalles los sacrificios de cada uno de los doce Príncipes, pese a ser [todos ellos] absolutamente idénticos, suscitó numerosas preguntas; ya que no es habitual en la Toráh consagrar todo un capítulo a simples repeticiones. Los Sabios dicen que, presentando ofrendas idénticas según el proceso indicado, los Príncipes quisieron servir grandes causas (diferentes para cada uno), cada quien siguiendo su idea. Es así que el Príncipe de Yehudáh se basó, para sus sacrificios, sobre las predicciones del Patriarca Ya'akóv en cuanto al futuro monárquico de esta tribu; en cada elemento de sus sacrificios veía un simbolismo de nombres, aplicables a este futuro. Yisajár, rey espiritual, (después de Yehudáh, rey temporal) fue a su vez objeto de apreciaciones análogas con respecto a la Toráh, su terreno predilecto, sobre la base de [esos mismos] nombres y palabras simbólicas. Para la tercera tribu, Zebulún, el mismo procedimiento, que gira en esta oportunidad sobre el comercio, especialidad para la cual había recibido la bendición del ancestro (Ya'akóv). Y así sucesivamente, después de los tres primeros, los otros Príncipes de las tribus y al término de cada serie de sacrificios, Dios decía: “Puesto que trajo su ofrenda con esa idea piadosa, Yo la apruebo totalmente”. [El término {ze korbán… esta ofrenda} es en alguna forma la firma Divina después de cada ofrenda.

Este capítulo es fundamental por la razón que sigue. Lo que reemplaza actualmente a los sacrificios, son las oraciones; pero con el fin de que éstas conserven siempre el mismo tenor, las tribus de Israel pueden diferentemente impregnar sus intenciones sin sufrir ningún perjuicio; el Arí ha-Kadósh dice que las oraciones son todas agradables ante el Eterno, vengan ellas de un Sefaradí o un Ashkenazí: Hay doce ventanas en el cielo, como hay doce tribus creadas por el Eterno.

19 – EL OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO; AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

20 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

21 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

22 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

23 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE NETHANEL, HIJO DE TZU'AR.

24 – EL DIA TERCERO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE ZEBULUN: ELIAV, HIJO DE JELON.

25 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA, SIENDO SU PESO CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO; AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

26 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

27 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

28 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

29 – Y PARA LOS SACRIFICIOS POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE ELIAV, HIJO DE JELON.

30 – EL DIA CUARTO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE REUVEN, ELITZUR, HIJO DE SHEDEUR.

31 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO; AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

32 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

33 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

34 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

35 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE ELIIZUR, HIJO DE SHEDEUR.

36 – EL DIA QUINTO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE SHIMON, SHELUMIEL, HIJO DE TZURISHADAI.

37 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO; AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

38 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

39 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

40 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

41 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES ESTA FUE LA OFRENDA DE SHELUMIEL, HIJO DE TZURISHADAI.

42 – EL DIA SEXTO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE GAD, ELIASAF, HIJO DE DE'UEL.

 43 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

44 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

45 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

46 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

47 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE ELIASAF, HIJO DE DE'UEL.

48 – EL DIA SEPTIMO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE EFRAYIM, ELISHAM'A, HIJO DE AMIHUD.

49 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA, DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

50 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

51 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

52 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

53 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE ELISHAM'A, HIJO DE AMIHUD.

54 – EL DIA OCTAVO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE MENASHEH, GAMLIEL, HIJO DE PEDATZUR.

55 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA, SIENDO SU PESO CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SIGLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

56 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

57 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

58 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

59 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE GAMLIEL, HIJO DE PEDATZUR.

60 – EL DIA NOVENO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE BINYAMIN, AVIDAN, HIJO DE GUID'ONI.

61 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

62 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

63 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

64 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

65 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE AVIDAN, HIJO DE GUID'ONI.

66 – EL DIA DECIMO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE DAN, AJI'EZER, HIJO DE ‘AMISHADAI.

67 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SIGLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

68 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

69 – UN NOVILLO UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

70 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

71 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE AJI'EZER, HIJO DE ‘AMISHADAI.

72 – EL DIA UNDÉCIMO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE ASHER, PAG'IEL, HIJO DE OJRAN.

73 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

74 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

75 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

76 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

77 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS NOVILLOS, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE PAG'IEL, HIJO DE OJRAN.

78 – EL DIA DUODECIMO, EL PRINCIPE DE LOS HIJOS DE NAFTALI, AJIR'A, HIJO DE ‘ENAN.

79 – OFRECIO UNA FUENTE DE PLATA DE CIENTO TREINTA SICLOS, UN TAZON DE PLATA DE SETENTA SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO, AMBOS LLENOS DE FLOR DE HARINA MEZCLADA CON ACEITE PARA LAS OFRENDAS.

80 – UN INCENSARIO DE ORO DE DIEZ SICLOS COLMADO DE INCIENSO.

81 – UN NOVILLO, UN CARNERO Y UN CORDERO PRIMAL PARA EL HOLOCAUSTO.

82 – UN MACHO CABRIO PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

83 – Y PARA EL SACRIFICIO POR LA PAZ, DOS BUEYES, CINCO CARNEROS, CINCO MACHOS CABRIOS Y CINCO CORDEROS PRIMALES. ESTA FUE LA OFRENDA DE AJIR'A, HIJO DE ‘ENAN.

84 – ESTA FUE [LA OFRENDA PARA] LA DEDICACION DEL ALTAR, EL DIA EN QUE FUE UNGIDO DE PARTE DE LOS PRINCIPES DE ISRAEL: DOCE FUENTES DE PLATA, DOCE TAZONES DE PLATA, DOCE INCENSARIOS DE ORO.

84 – ESTA FUE [LA OFRENDA PARA] LA DEDICACION DEL ALTAR. La contradicción que parece manifestarse, entre la expresión “del día en que fue ungido” del presente versículo y la del versículo 88 “después que hubo sido ungido” es resuelta por Rashí, pero en medio de una cita aparentemente defectuosa; lo cual da oportunidad al Rabénu Chayím Ben ‘Attar de afirmar que los doce Príncipes habían todos ofrecido sus sacrificios el mismo día, aquel en que el altar fue ungido: el Eterno tomó su gesto en consideración, como si los sacrificios se hubiesen distribuido durante doce días.

85 – CIENTO TREINTA SICLOS FUE EL PESO DE CADA FUENTE DE PLATA, Y SETENTA EL DE CADA TAZON; TODA LA PLATA DE ESTOS VASOS FUE DOS MIL CUATROCIENTOS SICLOS, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO.

85 – TODA LA PLATA DE ESTOS VASOS. Según Rashí este versículo “nos enseña que los vasos del Santuario tenían exactamente su peso; que si uno los pesaba separadamente o todos juntos, no se encontraba ni falta, ni excedente (de peso)”. Najmánides señala que “si eso constituía un milagro, no se ve muy claramente con que fin se habría producido tal milagro, pero si era una cosa totalmente natural ¿por qué la habría tomado en cuenta el versículo?” También comparte la opinión de Rabí Natán en el Sifré, según la cual el oro y la plata utilizados para el Tabernáculo eran tan finos, que su peso permanecía invariable desde el instante de su elaboración en estado bruto, hasta después que fueran martilleados para transformarlos en objetos [rituales].

86 – DOCE CUCHARAS DE ORO LLENAS DE INCIENSO; DE DIEZ SICLOS CADA CUCHARA, SEGUN EL PESO DEL SICLO DEL SANTUARIO; TODO EL ORO DE LOS INCENSARIOS FUE CIENTO VEINTE SICLOS.

87 – TODOS LOS BUEYES PARA HOLOCAUSTOS FUERON DOCE BUEYES; DOCE LOS CARNEROS, DOCE LOS CORDEROS PRIMALES CON SUS OFRENDAS Y DOCE LOS MACHOS CABRIOS PARA EL SACRIFICIO EXPIATORIO.

88 – Y TODOS LOS BUEYES DE LOS SACRIFICIOS POR LA PAZ FUERON VEINTICUATRO BUEYES, SESENTA LOS CARNEROS, SESENTA LOS MACHOS CABRIOS, SESENTA LOS CORDEROS PRIMALES. ESTAS FUERON LAS OFRENDAS PARA LA DEDICACION DEL ALTAR, DESPUES QUE FUE UNGIDO.

89 – Y CUANDO MOSHE ENTRABA EN LA TIENDA DE REUNION PARA HABLAR CON EL, OIA UNA VOZ QUE LE HABLABA DESDE ENCIMA DEL PROPICIATORIO, QUE ESTABA SOBRE EL ARCA DEL TESTIMONIO, DE ENTRE LOS DOS QUERUBINES. Y ASI LE HABLABA.

89 – Y CUANDO MOSHE ENTRABA EN LA TIENDA DE REUNION PARA HABLAR CON EL. Este último versículo está consagrado a Moshé, sobre quien pesaba la tristeza después del relato de los sacrificios ofrecidos por los Príncipes. El Medrásh (Lev. Rabbá I, 6) cuenta que Moshé pensaba con amargura en lo que escribiría Shelomó en sus Proverbios (XX, 15): “Hay oro, hay perlas, pero la alhaja más preciosa son los labios de la ciencia”. Moshé meditaba —”Todos los Príncipes han traído ofrendas, y yo no he traído nada”. El Eterno le dijo —”Tu palabra me es más querida que todos los sacrificios”. Y es por lo que el versículo termina {vaidabér eláv), “Moshé Le habló”. Mientras que hasta ahora él no había hecho sino escuchar, en lo sucesivo se atrevió a hablarle. Es así corno termina la Sidrá de {Nassó}; la siguiente comienza con un gesto de quietud con respecto a Aharón por el mismo motivo.

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