“Estoy preparado para existir”

Published by

Posted on junio 12, 2017

BH

e

“Estoy preparado para existir”


“Llama a Yehoshua”

  1. Es necesario que cada persona minimice su propio honor y maximice el honor dado a Dios. No debe perseguir el honor, sino huir de él. De esa manera merecerá “el honor de Dios”. Entonces la gente no indagará sobre el honor que se le demuestra para comprobar si lo merece o no. Pero aquél que persigue el honor no obtiene “el honor de Dios”. Por lo tanto, aunque tal persona disfrute del honor, todos la examinan e inquieren sobre ella, preguntando, “¿Quién es esa persona que es así honrada?”. Ellos se le oponen diciendo que no merece tal honor.
  2. Mediante la humildad, uno merece el arrepentimiento. Pues la esencia del arrepentimiento se manifiesta cuando la persona oye que la avergüenzan y sin embargo se mantiene firme y en silencio. Sufre los insultos y el “derramamiento de sangre”, aceptando su propia bajeza y pequeñez, reconociendo el gran daño que ha hecho y comprendiendo que es adecuado que sufra esos insultos. De esa manera disminuye la sangre en el ventrículo izquierdo del corazón y aniquila su mala inclinación, mereciendo así “el honor de Dios”.
  3. Antes de arrepentirse la persona aún no tiene “ser”; es como si aún no existiese en el mundo, dado que “habría sido mejor si no hubiera sido creada”. Pero cuando viene a purificarse y a arrepentirse, entonces se prepara a “ser” en el mundo. Por lo tanto, el arrepentimiento está asociado con el Nombre Divino EHIéH (Seré),es decir, “estoy preparado para existir”.
  4. El arrepentimiento también está asociado con el concepto de Keter, dado que KeTeR es una expresión de “esperar”, como está escrito, “Espérame (KaTaR) y hablaré contigo”(Job 36:2). “Esperar” está relacionado con la idea del arrepentimiento, como dijeron nuestros Sabios, “Aquel que viene a purificarse es ayudado… es como alguien que viene a comprar aceite perfumado de afarsimon y se le dice que espere” (Ioma 38b, 39a). En otras palabras, la persona necesita saber que cuando viene a purificarse y a arrepentirse, “se le dice que espere”. Incluso aunque es necesario que actúe rápidamente para salvar su vida y huir de la oscuridad, sin embargo, no deberá desanimarse cuando vea cuán lejos está de la plegaria y de todas las prácticas sagradas. Pues es necesario esperar antes de alcanzar una completa rectificación y proceder paso a paso, de acuerdo a las instrucciones del verdadero Tzadik, dado que es imposible llegar a la santidad de manera inmediata.
  5. Es necesario trabajar constantemente en el arrepentimiento. Pues incluso en el momento en que la persona está diciendo, “He pecado, he transgredido, he actuado con desenfreno”, es imposible que lo diga con un corazón puro y sin un motivo ulterior -es decir, del “He pecado, he transgredido, he actuado con desenfreno” que había dicho anteriormente.
  6. Aunque la persona sepa que su arrepentimiento ha sido completo, sin embargo, necesitará arrepentirse de sus arrepentimientos anteriores. Pues originalmente, cuando se arrepintió, lo hizo de acuerdo a la concepción de Dios que tenía en ese momento. Subsecuentemente y luego de haberse arrepentido, alcanzó indudablemente un reconocimiento y una concepción de Dios mucho más perfectos. De acuerdo a la concepción que ahora tiene, su comprensión previa era, en comparación, ciertamente tosca. Así, ahora debe arrepentirse por haber hecho burda la exaltada naturaleza de Dios. ¡Feliz de aquel que merece esta clase de arrepentimiento!
  7. El verdadero Tzadik se dedica al arrepentimiento durante toda su vida. Pues incluso aunque sabe que se ha arrepentido por completo, continúa arrepintiéndose de sus previas concepciones de Dios, que ahora considera rudimentarias comparadas con su presente percepción de la grandeza de Dios. Y así continúa toda su vida, pasando de un nivel de comprensión al siguiente y arrepintiéndose de sus anteriores niveles de entendimiento. Ésa es la idea del Mundo que Viene, que será “enteramente Shabat”, enteramente arrepentimiento. Pues la esencia del Mundo que Viene es la percepción de la Divinidad que se experimenta allí; y cada vez que la persona alcance un nivel adicional de percepción se arrepentirá del nivel anterior de entendimiento. Todo aquel que tenga un cerebro en la cabeza podrá comprender a partir de esto la grandeza del Creador y la grandeza de los Tzadikim. ¡Felices de ellos y felices de aquellos que los siguen!
  8. La persona que desee retornar a Dios deberá ser muy experta en la ley judía, para que nada en el mundo la aleje ni la distancie de su búsqueda, sin importar si se está “elevando” espiritualmente o si se está “cayendo” espiritualmente. No importa lo que suceda, se fortalecerá y se “mantendrá firme”. De esa manera cumplirá con el versículo, “Si asciendo al Cielo, Tú estás allí; si hago mi lecho en el Infierno, aquí estás Tú” (Salmos 139:8). Pues hasta en el infierno más profundo es posible acercarse a Dios -dado que allí también Dios está presente, como en, “si hago mi lecho en el Infierno, aquí estás Tú”.
  9. Aquel que desee andar en el sendero del arrepentimiento, deberá ser experto en la ley judía. Deberá tener dos clases de pericias -es decir, “correr” y “retornar”, en el sentido de “elevarse” y “caer”, como se expresa en el versículo, “Si asciendo al Cielo, Tú estás allí; si hago mi lecho en el Infierno, aquí estás Tú”. En otras palabras, la persona que desee retornar a Dios deberá prepararse y fortalecerse en los caminos de Dios, a cada momento, así sea que esté espiritualmente “arriba” o “abajo”. Ésa es la idea de “Si asciendo al Cielo, Tú estás allí; si hago mi lecho en el Infierno, aquí estás Tú”. Esto quiere decir que si la persona llega a merecer un ascenso espiritual hacia otro nivel, así sea grande o pequeño, no deberá permanecer allí y quedar satisfecha con ello. Es necesario ser muy experto en esto, sabiendo y creyendo que siempre se debe avanzar más y más. Esto es lo que significa “saber cómo correr”. Por otro lado, aunque uno caiga allí donde caiga, Dios no lo permita -incluso al infierno más profundo- tampoco allí deberá renunciar, Dios no lo permita, no importa lo que le suceda. Más bien, deberá buscar a Dios y fortalecerse allí donde esté y de la manera en que pueda. Pues Dios se encuentra incluso en el pozo más profundo del infierno y también allí es posible unirse a Él. Ésta es la idea de “si hago mi lecho en el Infierno, aquí estás Tú”, y esto es lo quiere decir “saber cómo retornar”. Es imposible alcanzar el arrepentimiento si no se poseen estas dos clases de pericias. Y en verdad, es algo extremadamente grande ser experto en ello y saber que uno debe esforzarse y luchar constantemente en el servicio a Dios, anhelando continuamente alcanzar niveles superiores y no dejándose caer por motivo alguno. Pues, no importa lo que suceda, Dios no lo permita, la persona nunca debe desanimarse en lo más mínimo y debe siempre comprender que “si hago mi lecho en el Infierno, aquí estás Tú”. Cuando uno es experto en esas dos clases de pericias camina entonces por el sendero del arrepentimiento, la mano derecha de Dios se extiende para aceptar su arrepentimiento y uno merece “el honor de Dios”; y mediante ello se vuelve un “hombre” que se sienta sobre el trono (Ezequiel 1:26). ¡Feliz de él!
  10. El arrepentimiento debe tener tres componentes. La persona debe “ver con sus ojos, oír con sus oídos, comprender con su corazón y entonces se arrepentirá” (Isaias 6:10). Pues es necesario que dirija los ojos y el corazón para examinar cuidadosamente su vida y buscar su propósito eterno; debe reflexionar profundamente y escuchar con atención todas las palabras de nuestros santos Sabios. Entonces merecerá el genuino arrepentimiento.
  11. La humildad es el elemento crucial del arrepentimiento. En otras palabras, uno debe “dejarse pisotear como un desierto” (Eruvin 54a) y no prestarle la mínima atención a la oposición y a los insultos que reciba. Más bien, deberá apoyarse en el atributo del silencio y ser “uno de aquellos que oyen que lo avergüenzan y no responden” (Shabat 88b). Entonces será llamado verdaderamente “sabio” y merecerá el arrepentimiento, que es el concepto de Keter. Con ello se hará digno del honor verdadero y eterno -que es “el honor de Dios”- y de una buena porción en el Mundo que Viene. Ése es su arrepentimiento esencial y la rectificación para todas sus transgresiones. Con ello merecerá quedar incluido en “el hombre que se sienta sobre el trono”, del cual surgen los juicios para juzgar a todos los habitantes del mundo.
  12. Es necesario buscar siempre el mérito y el bien en el pueblo judío y juzgar a todo judío de manera favorable -incluso a aquellos que se nos oponen y nos humillan. Entonces uno se verá libre de la disputa y construirá, de esa manera, una corona preciosa para Dios, con toda clase de joyas.

Kitzur Likutey Moharán Lec. 7 – Rabí Najmán de Breslev

logo1

ADD A COMMENT