Reshit Jojmá – Capítulo 6a

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Posted on junio 14, 2017

BH

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Sobre la Creación del ser Humano, Sus Normas de Conducta mientras Vive, y la Recompensa que Recibirá tras su Deceso

El cuerpo humano: réplica del mundo

Enseña la Mishná (Pirkei Avot 3:14):

Dijo Rabí Akiva, “Amado es el ser humano, por haber sido hemos a imagen (betzelem) divina. Aún mayor es ese amor al habérsele comunicado que fue creado a imagen divina, como está escrito (Génesis 9:6): “pues a la imagen del Creador Todopoderoso hizo al hombre”.

La primera afirmación de la Mishná es , “amado es el humano, porque fue hecho a imagen del Creador Todopoderoso”. ¿Qué nueva información se deriva de la segunda afirmación, “aún mayor es ese amor porque se le dijo…”? Pienso que la respuesta está en la enseñanza de Rashbí ya citada en el Portal del Temor (cap. IX): que el hombre fue hecho como un microcosmos, una réplica del mundo terrenal, y sus órganos están dispuestos según el orden de la Creación. En el Portal de la Kedushá he facilitado detalles acerca de cada una de las partes del cuerpo.

Rashbí dio una explicación general basada en el Cantar de los Cantares (Zóhar Jadash, Shir Hashirim 74a):

“Hagamos un hombre a Nuestra Imagen y Nuestra Semejanza”(Génesis 1:26). Dice el versículo (Salmos 37:23): “Los pasos del hombre fuerte son establecidos por el Altísimo. Él se complace en su camino”. ¡Ven y mira! Cuando el Altísimo [Jojmá (como se mencionó Jojmá se convierte en un partzuf que simboliza las Fuerzas Masculinas de la Creación. La Creación comienza al nivel de Jojmá)] creó el mundo celestial [Biná, que incluye el mundo de Atzilut] y el mundo terrenal [Maljut, que incluye los mundos inferiores a Atzilut, a saber: Beriyá, Yetzirá y Asiá] se valió de un molde único, para que uno reflejase la imagen del otro [ambas están representadas en el Tetragrama: Biná se refleja en la primera Hei del Nombre y Maljut en la última He, y ambas fueron creadas simultáneamente como una sola entidad].

Cuando el Altísimo quiso crear la imagen humana en el mundo terrenal reflejó ambas dimensiones en ella, de modo que contuviese los conceptos místicos de la tierra y el cielo. La cabeza sobre el cuerpo representa el mundo celestial [Biná], con las mismas rectificaciones de la cabeza. El cuerpo es paralelo a la formación antropomórfica de las sefirot representadas por Tiferet, y contiene elementos conocidos bajo la cabeza [se refiere a Jesed, Guevurá y Tiferet, que constituyen el mundo celestial]. Los muslos y los pies [que representan a Netzaj, Hod y Yesod] son equivalentes de los terrenales [ya que los muslos son representados por Netzaj y Hod, y de allí los niveles descienden hasta llegar a las uñas del pie, a las que se adhieren las cortezas espirituales (klipot)]. El Altísimo grabó todas las formas celestiales y terrenales en el hombre para que éste las perfeccionase.

Y enseñan los Tikunim (70, p. 123a):

Estas partes del cuerpo se encuentran en la formación antropomórfica de las sefirot: la cabeza corresponde a Keter, el cerebro a Jojmá, y Biná es paralela a la comprensión del corazón. Jesed y Guevurá son los brazos; el tronco corresponde al pilar central de Tiferet; los muslos son Netzaj y Hod, mientras que el órgano reproductor es Yesod, símbolo del pacto sagrado, y Maljut es la Shejiná.


¿Por qué los hombres tienen barba?

Los sabios de la Torah que estudian la sabiduría verdadera, la Cabalá, examinan la obra de la Creación más que otros. La sección Idra del Zóhar enseña por qué los hombres tiene barba y las mujeres no; por qué hay diferencias físicas entre hombre y mujer; por qué tenemos treinta y dos dientes con una lengua en medio; por qué el ojo combina tres tonos distintos de color; por qué se compone de cámaras el diseño de la oreja; por qué tenemos diez dedos y no ocho ni seis; por qué tenemos veintiocho articulaciones; por qué tenemos un esófago y una tráquea; por qué el esófago tiene seis anillas; por qué la tráquea es blanca por dentro y roja por fuera, todo lo cual alude al Nombre del Omnipresente Adonai.

La Cabalá enseña que el ser humano se mantiene en pie, anda erguido y no pegado a la tierra como un animal porque está al nivel de los ángeles erguidos. Como dice el versículo (Isaias 6:2), “ante Él estaban en pie los serafines” y (Zacarías 3:7) “te daré libre acceso entre los ángeles erguidos que están presentes”. Rashbí, de bendita memoria, discute la providencia personalizada con que el Altísimo guía al ser humano, a quien creó con Su sabiduría (Zóhar Yitró 76b y Tikuné Zóhar 121a). Como vemos en la bendición pronunciada tras satisfacer las necesidades fisiológicas: “que formó al hombre con sabiduría…”.

La Mishná: “Amado es el hombre, porque fue hecho (betzelem) a imagen del Creador Todopoderoso” se refiere al mundo de Atzilut. Sugiere la Mishná que el cuerpo humano contiene los elementos del mundo celestial más próximos al Altísimo. Es más, incluso una lectura superficial de las Escrituras revela hasta qué punto el Altísimo observa al hombre y lo guía. Como dice el versículo (Salmos 94:9): “El que ha plantado el oído, ¿acaso no oirá? El que ha formado el ojo, ¿acaso no verá?”.

La expresión “plantar el oído” nos recuerda que el diseño interior del oído se asemeja a la forma de un árbol plantado cuyas raíces están abajo y sus ramas se extienden hacia arriba. Podemos apreciar la sabiduría Divina que hizo el oído, ya que si sólo hubiese sido creado con el propósito de oír habría consistido en una mera abertura sin ningún otro elemento discernible en su exterior.

Está claro, sin embargo, que así como las ramas del árbol reflejan la naturaleza de sus raíces, así también el dibujo exterior del oído pone de manifiesto lo que fue implantado en el cerebro humano para crear el sentido del oído. Lo mismo puede decirse de los demás sentidos: son como el alma del cerebro que se manifiesta por el diseño del órgano sensorial, ya que la naturaleza de una rama depende de su raíz.

Dice el versículo “El que ha formado el ojo…”: vemos que el ojo tiene tres tonos de color distinto, aunque según nuestra capacidad de entender, no vemos la necesidad de esta divergencia. Ya que el Altísimo lo diseño de esta manera específica, “¿acaso no verá?”. Este verso sugiere la observación constante del Todopoderoso hacia el hombre y cuanto le atañe.

Cuando profundizas en las enseñanzas esotéricas de este aspecto de la Creación, aprendes que el origen del diseño del oído y el ojo se encuentra en las sefirot Divinas, y la función de los sentidos de la vista y el oído depende del espíritu que habita en ellos.

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