Tu BeAv

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Posted on julio 17, 2017

BH

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La Alegría de Tu BeAv
“No hubo mejores festividades para Israel que Tu BeAv y Iom HaKipurim”

(Taanit 30 b)

Este versículo nos está diciendo que la alegría de Tu BeAv era incluso mayor que la alegría de las festividades sobre las cuales está escrito: “Te alegrarás en tu festividad… y estarás solamente alegre” (Devarim 16:14-15). ¿Cómo es posible decir que la alegría de Tu BeAv era mayor que la de la festividad en la cual todo el pueblo de Israel subía a Jerusalem y experimentaba la santidad de la Presencia Divina? ¿Por qué razón Tu BeAv se distingue tanto por su alegría?

¿Y cómo es posible definir a Iom Kipur como un día alegre cuando se trata de un día en el cual se nos ha ordenado abstenernos de ciertos placeres y presentarnos ante Dios para ser juzgados? Tratemos de imaginar el día de un juicio ante un tribunal de carne y hueso en el cual se decidirá nuestra suerte para bien o para mal… ¿Acaso podemos llegar a decir que será un día alegre? Todavía más: ¿llegar a definirlo como el día más feliz de la vida? En vista de esto no se entiende por qué los Sabios dijeron que no hubo festividades tan alegres en Israel como Tu BeAv y Iom Kipur, que es un día de ayuno, plegarias y teshuvá.

Tenemos que entender por qué razón los Sabios dictaminaron que Tu BeAv es un día de alegría y elevación espiritual, incluso más alegre que el resto de las festividades de Israel. Nuestros Sabios dieron varias explicaciones.

Algunos Sabios afirman que la alegría de Tu BeAv se debe a que en este día la luz del día comienza a acortarse y la noche se alarga. Está escrito: “La noche sólo fue creada para el estudio” (Eruvín 65a). Esto significa que la noche es un momento especialmente elevado para el estudio de la Torá. Y esto se debe a que mientras hay luz afuera, la gente se ve atraída a salir a la calle y ocuparse de sus cosas, pero cuando cae la noche y afuera está oscuro, la gente regresa a sus hogares y tiene tiempo de sentarse a estudiar Torá.

También podemos decir que cuando la luz disminuye afuera, la persona busca llenarse con su luz interior a través del estudio de la Torá que puede iluminar a la persona y elevarla espiritualmente. El día de Tu BeAv es el momento en el cual la luz externa comienza a disminuir porque los días se vuelven más cortos y en consecuencia se fortalece la luz espiritual a través del estudio de la Torá que tiene mayor fuerza durante la noche. Dado que la Torá alegra el corazón de la persona, Tu BeAv es considerado por los Sabios como un día de enorme alegría por la luz de la Torá que se incrementa iluminando y alegrando los corazones.

Puedo contar que en una ocasión estaba muy ocupado tratando de entender ciertas palabras de los Sabios. Mientras estaba ocupado en eso recibí un cheque por una suma respetable y en vez de emocionarme y alegrarme por el dinero que había recibido para nuestras instituciones, la alegría de la Torá fue la que iluminó mi corazón y dio brillo a mis ojos. Sólo cuando logré entender profundamente lo que estaba estudiando, pude alegrarme por la donación recibida. La Torá no tiene límite ni medida, y cuando la persona siente su dulzura aprende a reconocer su valor, tal como está escrito: “Prueben y vean que Dios es bueno” (Tehilim 34:9). Y también dice en Mishlei: “Porque es mejor mercadería que la plata…más valiosa que las perlas” (3:14-15).

De las palabras de los Sabios aprendemos que quienes murieron en el desierto por no tener el mérito de entrar a la Tierra Santa debido a sus pecados, no morían durante todos los días del año, sino solamente una vez al año: la noche del nueve de Av dormían en un pozo en la tierra y al día siguiente se levantaba todo el pueblo excepto las quince mil personas que habían sido convocadas al Tribunal Superior. Esto sucedió cada año mientras Israel estuvo en el desierto. El cuadragésimo año en la noche del nueve de Av los judíos se acostaron como era acostumbrado en la profundidad de la tierra, esperando ver quienes no tenían el mérito de levantarse a la mañana siguiente. Al llegar la mañana fue muy grande la sorpresa al ver que nadie había muerto. Entonces Moshé Rabenu les dijo que también la noche siguiente durmieran en la tierra, pensando que tal vez se había equivocado en la cuenta y que la noche siguiente sería el nueve de Av. Pero también entonces todo el pueblo se despertó con vida. Al llegar la noche de Tu BeAv (el quince de Av) Moshé le dijo al pueblo que ya había quedado corroborado que Dios no quería que muriera nadie más, por lo que podían regresar a dormir en sus tiendas.

Este Midrash es sorprendente. ¿Cómo podemos pensar que Moshé Rabenu –el mayor profeta de Israel- se equivocara en la cuenta de los días? Tampoco podemos decir que Moshé no entendió por qué Dios no le reveló que ya había perdonado a Israel por sus pecados y por lo tanto ya no seguirían muriendo. Sabemos que Dios hablaba con Moshé fundamentalmente cuando eso era necesario para el pueblo de Israel, en consecuencia cuando el pueblo enojó a Dios, Él dejó de hablar con Moshé durante treinta y ocho años. Moshé pensó que si Dios realmente había perdonado al pueblo por sus pecados podría volver a hablarle. Pero como Dios no le habló, Moshé pensó que Dios todavía no los había perdonado.

Por eso Moshé les ordenó que siguieran durmiendo en la tierra noche tras noche para corroborar si seguía quedando algún juicio en su contra. Al llegar Tu BeAv Moshé ordenó al pueblo que regresaran a sus tiendas, porque el valor numérico de Tu es equivalente al del Nombre iud-hei que representa la paz. Como sabemos cuando el hombre (ish) y la mujer (ishá) lo merecen la Presencia Divina habita entre ellos, de lo contrario los consume el fuego (esh) de las peleas. La Guemará nos dice que la letra iud de la palabra ish (hombre) y la hei de ishá (mujer) corresponden al nombre iud-hei (Sotá 17a). Cuando hay paz en su hogar, el Nombre iud-hei que representa la paz se posa sobre ellos. Pero cuando no hay paz en la pareja, Dios aleja de ellos Su Presencia y sólo quedan las letras que forman la palabra esh (fuego), lo cual los consume.

En la parashá Vaetjanán dice: “Cuando engendres hijos y nietos y estén establecidos en esta tierra por muchos años (venoshantem)” (Devarim 4:25). Explica allí Rashi que venoshantem les estaba diciendo que serían exilados de la Tierra de Israel al final de ochocientos cincuenta y dos años, cantidad equivalente al valor numérico de la palabra venoshantem. Pero Dios se adelantó y los exiló al final de ochocientos cincuentas años, anticipándose dos años a los ochocientos cincuenta y dos años aludidos en la palabra venoshantem, a fin de que no se cumpliera en ellos la profecía de: “…que ciertamente perecerán”. De las palabras de Rashi podemos entender que de acuerdo con la Cualidad de la Justicia los israelitas debían ser exilados de la Tierra después de ochocientos cincuenta y dos años, equivalentes al valor numérico de la palabra venoshantem. Pero Dios tuvo misericordia de Sus hijos y adelantó dos años el exilio, porque si los exilaba después de ochocientos cincuenta y dos años también se debería cumplir en ellos el versículo: “Que ciertamente perecerán” (Ibíd. Versículo 26) y no hubiera quedado lugar para su redención. Pero Dios se preocupa por los Hijos de Israel y por eso adelantó el exilio, abriendo de esta manera la puerta para la redención.

Dios se comportó de manera estricta con los hijos de Israel para impedir que la Cualidad de la Justicia los castigara con absoluta gravedad, porque en ese caso Israel no hubiera podido volver a levantarse, que Dios no lo permita.

Por lo tanto esta es la enorme alegría de Tu BeAv, porque en ese día los israelitas pudieron ver que Dios les tiene misericordia y les perdonó los pecados cometidos en el desierto. Y la prueba es que Dios no los castigó con toda la fuerza del juicio sino que dejó vivas a quince mil personas que de acuerdo con la Cualidad de la Justicia deberían haber muerto.

Otra causa para la alegría de Tu BeAv es que en ese día las hijas de Israel salían a los viñedos para encontrar a sus parejas. Cuando los israelitas veían que las jóvenes judías eran bellas, construían nuevos hogares en Israel. En este día tan importante, las jóvenes adineradas les prestaban sus vestidos a las jóvenes pobres para que ellas no se avergonzaran (Taanit 26b). En consecuencia en este día se incrementaba la unión y el amor dentro de Israel, porque las jóvenes adineradas no se enorgullecían ante las jóvenes pobres sino que por el contrario, las ayudaban prestándoles sus propios vestidos para que pudieran encontrar a sus parejas.

Dicen nuestros Sabios: “¿Quién es rico? El que está alegre con su porción” (Avot 4:1). Podemos decir que esto se refiere a las jóvenes judías adineradas que sentían que las jóvenes menos afortunadas eran parte de ellas, como su propia carne, y por eso podían compartir con ellas de buena manera sus vestimentas, causando una gran alegría a “su porción”. Además las letras tet-vav (Tu) tienen el mismo valor numérico que la palabra gaavá (orgullo). Esto significa que las jóvenes judías ricas anularon de sus corazones el orgullo y compartieron sus vestimentas con las jóvenes pobres; de esta manera se incrementaba la unión y la alegría en el pueblo de Israel a tal grado que la alegría de este día supera la alegría de todas las otras festividades.

Tenemos que responder también a la tercera pregunta que formulamos: ¿Por qué Iom Kipur es considerado un día de alegría siendo que se trata de un día en que nos encontramos en juicio? En este día los israelitas vuelven en teshuvá incluso por los pecados entre la persona y su semejante, por los cuales de forma natural es más difícil arrepentirse. Esto se debe a que la persona no puede ver a Dios y en consecuencia le resulta más sencillo pararse ante Él y reconocer: “Pequé, transgredí…” Pero en cambio es difícil pararnos delante de otra persona que podemos ver y pedirle perdón por haber hecho algo en su contra. Esto podemos verlo en los hermanos de Iosef, que no pudieron presentarse ante él debido a la vergüenza que sentían. A partir de esto fue que dijeron: “¡Pobres de nosotros el día del juicio, pobres de nosotros el día del reproche!” (Bereshit Rabá 93:10-11).

Es sabido que si bien Iom Kipur expía por los pecados entre la persona y Dios, no expía por las transgresiones contra nuestros semejantes (Ioma 85b). Por ello los judíos que desean obtener un juicio favorable se apresuran para volver en teshuvá por aquellos pecados entre las personas y de esta forma incrementan la unión, la paz y la amistad entre los judíos, provocando una inmensa alegría a pesar del temor de los días de juicio.

Por lo tanto hay dos razones para la alegría de Iom Kipur. La primera razón es el hecho de reconocer que dado que Dios es misericordioso con Sus hijos también en esa oportunidad será bondadoso y misericordioso y nos sellarán para un buen año. Por eso la alegría llena los corazones. Además los israelitas llegan a este día en paz y unión entre ellos, y también eso incrementa la alegría en el mundo.

Una Rabino me dijo que desde el día de Tu BeAv hasta el veinticinco de Elul –el día en el cual Dios comenzó a crear el mundo (Vaikrá Rabá 29:1) hay cuarenta días, paralelos a los cuarenta días en los cuales se crea un feto (Bejorot 21b). Es decir que cuarenta días antes de la creación Dios ya había decidido crear al hombre. Además, desde el veinticinco de Elul hasta Iom Kipur hay quince días correspondientes a las letras tet-vav, es decir Tu. De esta manera queda explicado por qué no hubo días más alegres que Tu BeAv y Iom Kipur.

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