Parashat Ree

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Posted on agosto 17, 2017

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26 – MIRA QUE PONGO DELANTE DE VOSOTROS HOY LA BENDICION Y LA MALDICION:

26 – MIRA. Con el fin de comprender bien el problema del libre albedrío, es necesario que el individuo entrevea su propia conciencia. Por eso la Toráh comienza su exposición sobre este punto con el verbo {Raó… mirar}, que va más allá del verbo {Shem'á… oye}, porque éste no trasmite más que una expresión exterior al hombre; {Reé… mira), por el contrario, abre el acceso a una visión interior de cada uno. Es también en el interior de su alma que el hombre experimentará que la maldición no tiene valor en sí misma, sino que está al servicio de la bendición. Ver Com. Gén. XXIX, 33.

PONGO DELANTE DE VOSOTROS. La Toráh explica aquí su principio fundamental del libre albedrío. La bendición, que es consecuencia del ejercicio del bien, está sólo en las manos del hombre, al igual que la maldición, consecuencia del mal. El Medrásh Tanjumáh, comenta: Desde que el Eterno ha hecho esta declaración en el Sinái, en lo sucesivo (Lam. III, 38), “de la boca del Altísimo no procede tanto lo malo como lo bueno”, sino el mal viene por sí mismo sobre aquel que haga el mal, y el bien sobre aquel que haga el bien. Antaño, antes de la promulgación de la Toráh en el Sinái, el bien traía la recompensa de inmediato y el mal era también castigado de inmediato. Esta era la época del inicio de la Historia Santa, cuando Dios estaba cerca de los hombres y actuaba con prontitud. Ver Com. Exo. XVII, 8. Rabí Avin dice que el versículo mencionado aclara una confusión: ¿No es cierto que de la boca del Eterno no provienen ni la desgracia de los justos, ni la felicidad de los malvados? Es Moshé quien les ha precisado los dos caminos que conducen respectivamente a la felicidad y a la desgracia, para que los malvados no digan: Dios ha creado el mundo sin indicarnos cuál es la vía de la bendición y cual la vía de la maldición. La vía de la bendición conduce a la vida: {u-bajartá ba-jayírn} (Deut. XXX, 19). Ver Com. Gén. II, 16.

27 – LA BENDICION, SI OBEDECIEREIS LOS MANDAMIENTOS DE ADONAI, VUESTRO DIOS, QUE YO OS ORDENO HOY;

27 – LA BENDICION. Existe una bendición especial para darle gracias a Dios por el don del libre albedrío, que distingue al hombre entre todas las demás criaturas. Es la bendición que decimos todas las mañanas: {asher natán lasej-ví bináh… que le dió al gallo inteligencia}. Porque la palabra {sejví} no designa sólo al gallo, sino al corazón del hombre (Iyóv XXXVIII, 36) y se refiere a su intuición, renovada todas las mañanas, de su perfecta libertad de acción; el bien y el mal corresponden al día y a la noche alegóricamente. Ahora bien, al pronunciar esta bendición el hombre rinde homenaje a Dios por este don. (He aquí por qué se tiene derecho a pronunciar esta bendición inclusive cuando no se ha escuchado al gallo anunciar la llegada del día (Tos. Ber. 60b).

Después de haberla pronunciado se agregan las tres berajót: “Quien no me ha hecho gentil, no me ha hecho mujer, y no me ha hecho esclavo”. Pues estas son las tres barreras: la racial, la sexual y la social, las que hacen parte de las decisiones “que el Cielo dispone, y sobre las cuales el hombre no tiene ninguna influencia”. Así, los datos y los límites del libre albedrío se encuentran condensados en pocas frases.

28 – Y LA MALDICION, SI NO OBEDECIEREIS LOS MANDAMIENTOS DE ADONAI, VUESTRO DIOS, SINO QUE OS APARTAREIS DEL CAMINO QUE YO OS ORDENO HOY, ANDANDO EN POS DE OTROS DIOSES QUE NO CONOCISTEIS.

28 – Y LA MALDICION, SI NO OBEDECIEREIS. Las bendiciones y maldiciones han sido anunciadas tres veces. La primera vez eran las bendiciones y maldiciones contenidas en la Sidrá de {Bejukotái}: han sido proclamadas por Dios, y muchos judíos desearían comprenderlas así. La segunda vez eran las bendiciones y maldiciones de la Sidrá de {Ki Tavó}: ellas han sido pronunciadas por Moshé, por orden de Dios, lo que convenía perfectamente a ciertos judíos. La tercera vez fueron las bendiciones y maldiciones recitadas sobre los Montes Gerizím y ‘Eval; los israelitas respondieron a cada sentencia: ¡Amén! Entonces quedaron convencidos de su valor.

Pero también es posible que la triple repetición haya tenido por objetivo, como lo dice el Talmúd (Sotáh 37b), acumular todas las bendiciones y maldiciones necesarias para obligar a los judíos a concluir en total cuarenta y ocho pactos de fidelidad a cada palabra. Según Rabí Shim'ón Bar Yojái, había en el desierto 603.550 hombres válidos que, por cada palabra, se comprometieron cuarenta y ocho veces, además de la garantía en consideración al prójimo, y en razón de cuarenta y ocho obligaciones por cada uno. A pesar de esto los israelitas se han quejado en esta ocasión de tener que ser los garantes de un exceso de maldiciones con respecto a las bendiciones. Ellos entonces se beneficiaron de un compromiso, otorgado por la Providencia, que disminuía sensiblemente los casos de maldición. Ver Lev. XXVI, 15 donde se desarrolla este tema.

ANDANDO EN POS DE OTROS DIOSES QUE NO CONOCISTEIS. La Toráh designa dos montañas diferentes, una para la bendición, otra para la maldición. Así, los dos actos, se sitúan sobre montañas opuestas: este detalle subraya la autonomía del bien y del mal. No se deben confundir en un mismo tema. No obstante, el Targúm Yonatán traduce: “la bendición y su contrario”: la maldición no aparece sino como negación de la bendición. Esta actitud exige una explicación con respecto a lo que se acaba de decir. El Medrásh Núm. Rabbá XX, 16 comenta el texto de Bil´ám, cuando respondió al Rey Balák (Núm. XXIII, 8): “¿Cómo maldeciré a quien no ha maldecido Dios? ¿Y cómo derramaré imprecaciones donde no las ha derramado el Eterno?” Cuando Dios precisó las bendiciones que faltaban proclamar desde lo alto del Monte Gerizím, hizo figurar con claridad el objetivo en la bendición: “He aquí las tribus que se pararán sobre el Monte Gerizím para bendecir al Pueblo: {ela ya'amdú levaréj et ha'ám). Por el contrario, para la maldición no menciono el nombre “Pueblo” [Pueblo Judío]: así, en efecto, se formula el mandamiento: “éstas se pararán para la maldición sobre el Monte Eval, {ve-éle ya'amdú ‘al ha-kelaláh}. Esto nos muestra que la maldición no está anunciada sino de modo indirecto, como una ausencia de bendición.

Asimismo, cuando la Toráh comienza, en el cap. XXVIII [vers. 1 y siguientes] del Deut. a exponer en detalle las bendiciones y las maldiciones, ella precisa a manera de introducción: “Y será si escuchares atentamente la voz del Eterno,… El te ensalzará sobre todas las naciones de la tierra”. Por el contrario, el lado negativo comienza con la simple indicación: “Mas será, sino obedecieres… te alcanzarán todas estas maldiciones” [vers. 15]. Ellas alcanzarán a Israel por la vía natural y sin intervención de Dios: la supremacía de la bendición es siempre garantía con respecto a las maldiciones.

29 – Y SERA QUE CUANDO ADONAI, TU DIOS, TE HAYA INTRODUCIDO EN LA TIERRA ADONDE VAS PARA HEREDARLA, PONDRÁS LA BENDICION SOBRE EL MONTE GERIZIM, Y LA MALDICION SOBRE EL MONTE EVAL.

29 – CUANDO ADONAI, TU DIOS, TE HAYA INTRODUCIDO EN LA TIERRA. No es sino después de la travesía del Yardén (Jordán) que la bendición y la maldición serán proclamadas en voz alta sobre los Montes Gerizím y ‘Eval. Esto figura en la Toráh en el Deut. XXVII, 12-26. Uno se pregunta sobre las razones para una separación así de los textos relativos a este tema. Se sabe que el Deuteronomio ha sido compuesto de advertencias, de promesas por venir, de una visión del pasado, y de preceptos. Es por consiguiente en una mezcla, sin orden aparente, donde se sitúan sus diversas partes. Sin embargo, el Medrásh Tanj. da cierta indicación ; dice que la Toráh manifiesta siempre una advertencia antes de cumplir un castigo. Ahora bien, esta advertencia siempre precede al cumplimiento de varios capítulos, si no antes. Aquí la sentencia de Iyóv XXXVI, 10-13 da la inflexión de esta advertencia. “El abre sus oídos a la reprensión y los exhorta a abandonar la iniquidad; si ellos escuchan y se someten, sus días acabarán en la felicidad y sus años en los goces. ¡Más aquellos que no escuchen morirán por la espada y perecerán en su ignorancia!”

EL MONTE GERIZIM Y LA… SOBRE EL MONTE ‘EVAL. Estos montes no son aquellos de la bendición y de la maldición: son los de la proclamación. Najmánides escribe que la bendición y la maldición no están ligadas a esta o a aquella montaña como lo ha dicho Moshé en Deut. XXX, 19: “Hoy mismo llamo por testigos contra vosotros, a los cielos y a la tierra, de que pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas…”. Si las montañas han desempeñado un papel, se debe únicamente a que “la palabra” de la proclamación ha sido colocada sobre estas montañas, como ha sido colocada sobre el macho cabrío del día de Kipúr a manera de maldición (según Rabí Ell'ézer). El hombre tiene el poder de atraer por medio de su palabra el bien o el mal hacia tal o cual objeto, como ya ha sido expuesto. También es posible, observa Najmánides que los montes hayan sido determinados con estas funciones debido a su orientación: el Monte Gerizím se encuentra hacia el sur y el Monte ‘Eval hacia el norte, de donde se dice que “del norte estallará el mal” (Yirmiyáhu I, 14). El sur es el costado de la luz y el norte el costado de la sombra, como lo hemos precisado en el Com. Gén. XII, 9. Finalmente, es probable también que el Monte Gerizím sea llamado el Monte de la bendición, gracias a su exuberante vegetación; el Monte ‘Eval, por el contrario, es árido y desnudo.

30 – ¿NO ESTAN ESTOS MAS ALLA DEL YARDEN (JORDAN), HACIA DONDE SE PONE EL SOL, EN LA TIERRA DEL KENA'ANITA (QUE HABITA EN LA ‘ARA VA, ENFRENTE DE GUILGAL, JUNTO AL ENCINAR DE MORE?

30 – ¿NO ESTAN ESTOS MAS ALLA DEL YARDEN (JORDAN)? Rashí explica las palabras {ajaré} y {dérej} apoyándose en sus acentos para probar que {ajaré} debe separarse de {dérej}. Pero esta no es la explicación de los Tosafistas (Sotáh 33b), que interpretan estas dos palabras de acuerdo con los siguientes Tanaím. Rabí Yehudáh dice que el Monte Gerizím se encuentra muy detrás del Yardén, “sobre la ruta del sol poniente, en el país de Kená'an que ocupa la planicie”: En efecto, los Montes Gerizím y ‘Eval estaban situados a sesenta millas detrás del Jordán y estaban poblados por los samaritanos. Lo que quiere decir que la bendición y la maldición tuvieron que esperar a que las tierras de Kená'an fueran conquistadas en su totalidad antes de ser proclamadas y divididas. Rabí Ell'ézer afirma que los hijos de Israel no se alejaron del Jordán, en contradicción con Rabí Yehudáh, quien introduce una tesis según la cual los israelitas “se desplazaron sesenta millas este día” (Tos. Sanh. 44a, s.v. ). De acuerdo con la opinión de Rabí Eli'ézer, que sitúa los Montes Gerizím y ‘Eval justo más allá del Yardén, como está dicho: “Cuando hayáis atravesado el Jordán”, los israelitas representaron estos montes erigiendo dos montículos; fue entre estos dos montículos que pronunciaron la bendición y la maldición.

AL ENCINAR DE MORE. Rashí comenta: Se trata de Shejém, como está dicho: “Hasta el sitio de Shejém, hasta la encina de Moré”. Al entrar en el territorio del país de Israel el Pueblo marcha sobre las huellas del primer patriarca, Abrahám. El había recibido promesas para el futuro relacionadas también con el país. Hemos mostrado en el Com. Génesis XII, 6 que el trayecto de Abrahám dentro del país, se hacía para facilitar la conquista a sus descendientes. Una de las primeras acciones a la entrada en el país fue que Israel levantara un altar al Eterno en señal de infinito reconocimiento, como se anuncia en Deut. XXVII, 5.

31 – PORQUE ESTÁIS PARA PASAR EL YARDEN (JORDAN), A FIN DE TOMAR POSESION DE LA TIERRA QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, OS DA, Y LA POSEEREIS, Y HABITAREIS EN ELLA:

31 – PORQUE ESTÁIS PARA PASAR EL YARDEN (JORDAN). Rashí observa: “Los milagros del Yardén (Jordán) serán una prueba en vuestras manos de que vendréis y tomaréis posesión del país”. Inmediatamente después de la muerte de Moshé los milagros se producirán en el Yardén (Jordán) y esta es una prueba de que tomaréis posesión del país.

LA POSEEREIS Y HABITAREIS. Ver Com. infra XII, 29.

32 – POR LO MISMO PONDREIS CUIDADO EN CUMPLIR TODOS LOS ESTATUTOS Y LAS LEYES QUE HOY OS PONGO DELANTE.

 

 

CAPITULO XII

1 – ESTOS SON LOS ESTATUTOS Y LAS LEYES QUE GUARDAREIS, A FIN DE CUMPLIRLOS, EN LA TIERRA QUE ADONAI, DIOS DE TUS PADRES, TE HABRÁ DADO A POSEER, TODOS LOS DIAS QUE VIVIEREIS SOBRE LA TIERRA.

1 – ESTOS SON LOS ESTATUTOS Y LAS LEYES. Resaltamos una vez más que las leyes dogmáticas se mencionan en primer lugar. El aspecto místico dogmático del Judaísmo se nota así desde el principio. Maimónides dedica en su obra “Mishnéh Toráh” un largo capítulo a los sacrificios que son de la categoría de los {Jukím… Preceptos Dogmáticos} en su totalidad. Deduce que los sacrificios tienen el mismo valor que los Mishpatím}, los estatutos que son accesibles a nuestro entender.

2 – ¡DESTRUIREIS COMPLETAMENTE! TODOS LOS LUGARES EN QUE LAS NACIONES QUE HABEIS DE DESPOSEER, HAN SERVIDO A SUS DIOSES, SOBRE LOS MONTES ALTOS Y SOBRE LAS COLINAS, Y DEBAJO DE TODO ÁRBOL FRONDOSO.

2 – ¡DESTRUIREIS COMPLETAMENTE! Rashí comenta: “Destruid, y enseguida destruid más. Así aprenderemos que aquel que extirpa una idolatría debe arrancar sus raíces del todo. Maimónides observa que este precepto de arrancar del todo las raíces no es sino aplicable para la tierra de Israel, y no en el exterior. La razón es que los habitantes de los países del mundo no son idólatras; ellos no hacen sino continuar con aquello que era su costumbre (Julín 13b).

3 – DERRIBAREIS TAMBIEN SUS ALTARES, Y HAREIS PEDAZOS SUS COLUMNAS, Y QUEMAREIS A FUEGO SUS IMÁGENES DE ASHERAH, Y CORTAREIS LAS ESCULTURAS DE SUS DIOSES, Y HAREIS DESAPARECER SU NOMBRE DE AQUEL LUGAR.

3 – CORTAREIS LAS ESCULTURAS DE SUS DIOSES. El Talmúd (Tratado ‘Avodáh Zaráh 45b) afirma, en nombre de Rabí Yehoshú'a Ben Leví, que la destrucción de las estatuas de sus dioses debió efectuarse antes de la conquista del país de Kená'an. Pero la desaparición completa de la idolatría podía esperar hasta después de la conquista. Después de eso se relata la historia siguiente. En una de las guerras del Emperador Napoleón encontróse en el camino una ciudad fortificada, e introdujo una nueva estrategia. Mientras que siempre luchaba contra la ciudad fortificada hasta conquistarla, aquí se contentó con sitiarla y siguió para continuar la guerra contra el enemigo indefenso. Fue sólo al final de la guerra que dominó [todas] las ciudades fortificadas. Así ocurrió en la época de la guerra de Kená'an. Primero caen las estatuas de los dioses falsos y luego, después de la conquista de Kená'an, viene la desaparición de la idolatría.

Y HAREIS DESAPARECER SU NOMBRE DE AQUEL LUGAR. Rashí precisa: …poniéndoles sobrenombres: {bat galiá} “la casa alta”, se llamará {bat kariá} “la casa baja”: {‘áyin kol} “el ojo universal” se convertirá en {‘áyin kotz} “el ojo de espina”. En la fuente Talmúdica (Temuráh 28b) se indica incluso cómo se apodaba a la cara de Molój: cara de perro. Se aplica así la licencia que da el Tratado Meg. 25b: todas las mofas están prohibidas, salvo aquellas relacionadas con la idolatría, donde sí se permiten.

4 – NO HABEIS DE SERVIR A ADONAI, VUESTRO DIOS, DE ESTA MANERA,

4 – NO HABEIS DE SERVIR A ADONAI, VUESTRO DIOS, DE ESTA MANERA. Nuestro Dios, que es Uno, que tiene un sólo Templo y un sólo lugar de adoración. Es a éste a quien debéis buscar, incluso si ha dado el permiso para ofrecer sacrificios en lugares altos en Nov y Shiló: esto era provisorio para no olvidar las leyes de los sacrificios.

Rabí Yishma'él dice: “¿Acaso se te puede ocurrir que los israelitas habrán de destruir el Altar (de Dios)? Lo que el versículo quiere decir es: ¡No imitéis su conducta porque vuestros pecados causarán la destrucción del Templo de vuestros padres!” En efecto, vemos con frecuencia que los judíos traicionan sus tesoros más elevados, listos a sacrificarlos sobre el altar de la asimilación. Sin embargo, estos mismos judíos no quebrantan la Alianza de la Circuncisión que han pactado con Dios. En I Reyes XX se nos narra la historia de Ajáv, el rey impío que estaba dispuesto a sacrificar ante el Rey de Siria, Ben-Adad su plata, su oro, sus mujeres y sus hijos: rehusó cederle la Toráh, que éste último también codiciaba (Sanh. 102b).

5 – SINO QUE AL LUGAR QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, ESCOGIERE DE ENTRE TODAS VUESTRAS TRIBUS PARA PONER ALLI SU NOMBRE, ES DECIR, PARA SU MORADA, BUSCAREIS, YENDO ALLA

5 – SINO QUE AL LUGAR QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, ESCOGIERE. El Monte Moriyáh era conocido desde hacía tiempo. Maimónides observa: Es una tradición por lo general difundida, la de que el sitio donde el Rey David y el Rey Shelomó construyeron el altar del Templo de Jerusalén fue el mismo donde Abrahám erigió el altar para sacrificar a Yitzják, etc. (Ver Com. Gén. II, 7). Aún más, Maimónides dice en su Guía de los Desc. III, 45, lo siguiente: No dudo, por lo demás, de que este lugar escogido por Abrahám en una visión profética haya sido conocido por nuestro Profeta Moshé y por muchas otras personas: puesto que Abrahám había recomendado que este lugar fuera consagrado al culto, como dice Onkélos con simplicidad (Gén. XXII, 14): “Abrahám adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán, etc.”. Si, en la Toráh [Pentateuco], esto no se dice en términos directos y de manera positiva, y se hace alusión sólo por las palabras “Dios proveerá”, había para esto — me parece — tres razones:

1) que las naciones (paganas) no buscaran apoderarse de este lugar y no hicieran una guerra violenta para poseerlo, a sabiendas de que este era el lugar más importante de la tierra para la religión [Ley] (de los israelitas);

2) que éstos que la poseían ahora no la destruyeran devastándola hasta donde fuera posible;

3) y ésta es la razón más fuerte, que cada tribu no buscara incluir este lugar en la porción que ella debía heredar [poseer], y conquistarla, lo que habría causado disputas y problemas, tales como los que existieron con el sacerdocio.

PARA SU MORADA, BUSCAREIS, YENDO ALLA. El Medrásh Sifré explica: “Buscar” implica la indicación de un profeta. Pero yo hubiera podido creer que esto quiere decir: espera a que el profeta te lo diga: es por esto que se determina: “buscaréis, yendo allá”; busca y encontrarás, y enseguida sólo el profeta te lo confirmará. Así, se comprueba, ha actuado el Rey David.

Descubrimos, en la historia de David, cuantos pasos ha dado para encontrar un buen emplazamiento, en particular en el Salmo CXXXII. “Recuerda. Eterno, de David, su sufrimiento. Pues él juró al Eterno, y prometió al Fuerte de Ya'akóv. No entraré a la tienda de mi morada ni subiré a mi cama extendida. No le concederé el sueño a mis ojos, ni el dormir a mis párpados. Hasta no hallar el lugar (de residencia) para el Eterno, la morada para el Fuerte de Ya'akóv…” El Talmúd narra cómo, ansioso de encontrar el emplazamiento exacto para el Santuario, él ha consagrado sus noches a buscar, con el Profeta Shemuel, el sitio preciso. Sabía que el Templo debía estar en la cima más alta de la Tierra Santa. Pero no sabía cómo encontrar el lugar, que era dominio de la tribu de Yehudáh, en la intersección con el de Binyamín, donde se debía elevar el altar de los sacrificios (Zevajím 54b). Cuando al fin lo hubo encontrado, el Profeta Gad le mostró que el altar se debía levantar en el granero de Aravna, el jebuseo (II Sam. XXIV, 16). (Sifré, Deut. 62; Joséfo, Antigüedades VII, 13-4).

6 – Y LLEVANDO ALLI VUESTROS HOLOCAUSTOS, VUESTROS SACRIFICIOS, VUESTROS DIEZMOS, LAS OFRENDAS ALZADAS DE VUESTRA MANO, VUESTROS VOTOS, VUESTRAS OFRENDAS VOLUNTARIAS Y LOS PRIMOGENITOS DE VUESTRO GANADO MAYOR Y MENOR,

7 – LOS COMEREIS ALLI DELANTE DE ADONAI, VUESTRO DIOS, Y OS REGOCIJAREIS VOSOTROS Y VUESTRAS FAMILIAS POR CADA OBRA DE VUESTRAS MANOS CON QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, OS HA BENDECIDO.

7 – LOS COMEREIS… Y OS REGOCIJAREIS. “La luz se vierte sobre los justos, y la alegría sobre los corazones rectos”. El vers. 11 del Salmo XCVII nos enseña la graduación de los sentimientos de luz y de alegría, tanto para los justos como para aquellos de corazón recto. Rabí S. Edels (Ta'aníth 15a) nos dice, en contradicción con los Tosafistas, que existe categorización en el sentido de que los corazones rectos constituyen un grado inferior a los justos: a éstos es la luz la que los colma, es decir un regocijo puramente espiritual en el más allá; los corazones rectos, por el contrario, disfrutan una alegría material, provocada por las comidas abundantes (Racanati).

8 – NO HAREIS SEGUN TODO LO QUE NOSOTROS HACEMOS AQUI EL DIA DE HOY, CADA CUAL LO QUE SEA RECTO A SUS OJOS;

8 – NO HAREIS SEGUN TODO LO QUE NOSOTROS HACEMOS AQUI. Según la exégesis Talmúdica, esta sección está destinada a autorizar sacrificios en los “lugares altos”, {bamót}, en ciertos períodos de la historia de Israel. Es, con excepción de estos períodos, sólo en el lugar que El escogerá (Jerusalén), y a Shiló donde llevaréis sacrificios de toda suerte, y es allí donde los comeréis, regocijándoos de vuestras comidas provenientes de los sacrificios. Según la prescripción general los lugares altos estaban prohibidos, tanto que el Santuario estaba en {Shiló}. Ahora, este Santuario había sido establecido inmediatamente después de la muerte de Yehoshú'a (Jos. XIX, 51); no obstante leemos en el libro de los Jueces (II, 5) que se hizo sacrificio al Eterno en un lugar llamado {Bojím}. Esto parece dar razón a la opinión de los Tanaím que piensan que los lugares altos eran permitidos cuando el Santuario se encontraba en Shiló (Zevajím 119b). Sin embargo, es conveniente precisar que, según la Toseftá (ibíd.), el Arca Sagrada no se encontraba en el Tabernáculo en Shiló, sino que se encontraba en {Shejém}, donde Yehoshú'a había consagrado un lugar al Eterno (Rashí sobre Jos. XXIV, 26 ). Es por esto por lo que se podía sacrificar en {Bojím}.

9 – PUES HASTA AHORA NO HABEIS LLEGADO AL DESCANSO NI A LA HERENCIA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA.

9 – PUES HASTA AHORA NO HABEIS LLEGADO AL DESCANSO NI A LA HERENCIA. Rashí anota: “el descanso” es Shiló, y “la herencia” es Jerusalén. La duración de la estancia del Santuario en Shiló ha sido larga: fueron trescientos sesenta y nueve años (Zevajím 119a y Séder ‘Olám 11). La razón de la instalación en este lugar era probablemente el hecho de que Abrahám ya había pasado por allí. “Lo que le ha ocurrido al Patriarca es una señal para los hijos”. Abrahám había erigido uno de sus primeros altares en el mismo lugar donde más tarde los hijos de Israel levantaron el altar de Shiló. En Gén. XII, 7-8 se relata que Abrahám erigió un altar al Eterno con Bet-El al occidente y ‘Aí al oriente. En el libro de los Jueces XXI, 19 se nos dice que Shiló estaba cerca de Bet-El. El Santuario de Shiló se distinguía de los demás lugares altos, tales como Guilgal, Nov y Giv ‘ón en que se trataba de una estructura de piedra. En cuanto a su organización interior, se parecía todavía más al Templo de Jerusalén. En cuanto a los velos que formaban su techo, estaban hilados con pelos de cabra y hechos exclusivamente por “mujeres sabias de corazón”; estos velos eran en particular queridos y preciosos a los ojos de Dios. (Ver Com. Exo. XXXV, 25).

10 – MAS CUANDO PASÉIS EL YARDEN (JORDAN), Y HABITEIS EN LA TIERRA QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, OS HACE HEREDAR, Y CUANDO EL OS HAYA DADO REPOSO DE TODOS VUESTROS ENEMIGOS ALREDEDOR, DE MODO QUE HABITEIS SEGUROS;

11 – ENTONCES HABRÁ CIERTO LUGAR QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, ESCOGERÁ PARA HACER HABITAR EN EL SU NOMBRE, ALLI LLEVAREIS TODO LO QUE YO OS MANDO; VUESTROS HOLOCAUSTOS, VUESTROS SACRIFICIOS, VUESTROS DIEZMOS, LA OFRENDA ALZADA DE VUESTRA MANO Y TODO LO MAS ESCOGIDO DE VUESTROS VOTOS QUE HUBIEREIS PROMETIDO A ADONAI;

11- HABRÁ CIERTO LUGAR QUE ADONAI, VUESTRO DIOS, ESCOGERÁ. El sitio es una predestinación: {ha-makóm gorém} (Sanh. 14b ver Tosafót). En el vers. 5 hemos descrito en qué sentido se ha podido decir que el sitio estaba predestinado. Por el contrario, hay sitios predestinados a la desgracia. Ver Com. Gén. XXVII, 13 como hay también épocas que son favorables o desfavorables a tal o cual empresa.

LLEVAREIS TODO LO QUE YO OS MANDO. Rashí dice: “Antes se refería a Shiló y aquí alude a Jerusalén”. Había sin embargo, desde los tiempos del Rey Shelomó, muchos “lugares altos [altares]” en el país y en Giv'ón había {Bamáh Gedoláh… altar grande} (I Reyes III, 3-4). Incluso después de la construcción del Templo, cuando las leyes relativas a los “lugares altos” debían cesar, las encontramos florecientes, aún bajo el reinado de reyes piadosos, lo que siempre se cita con indignación en el Tanáj (I Rey. XV, 14; XXII, 44). No es sino Tzidkiyáhu quien emprendió la tarea de hacer desaparecer los “lugares altos” y de restablecer la autoridad de las leyes del Tanáj (II Reyes XVIII, 4), y Yoshiyá, quien destruyó estos “lugares de culto” en su totalidad (II Rey. XXIII, 8). Según la opinión de ciertos Maestros del Talmúd, los “lugares altos” fueron permitidos después de la destrucción del Templo (Meg. 10a; Cf. Tosafót Makót 19a). Esta opinión no ha sido conservada por la Halajáh (Maim. ibíd. I, 3 y VI, 15) pero los judíos egipcios, basándose en esta opinión, han podido introducir en su país, después de la destrucción del Primer Templo, un culto de sacrificios de cierta solemnidad. Este culto tenía lugar en el Templo de Onías en Alejandría.

12 – Y OS REGOCIJAREIS ALLI DELANTE DE ADONAI, VUESTRO DIOS, VOSOTROS, VUESTROS HIJOS, VUESTRAS HIJAS, VUESTROS SIERVOS, VUESTRAS SIERVAS, Y EL LEVITA QUE HABITA DENTRO DE VUESTRAS CIUDADES; PUES EL NO TIENE PARTE NI HERENCIA ENTRE VOSOTROS.

12 – Y OS REGOCIJAREIS ALLI DELANTE DE ADONAI. El Levita se considera aquí como un pobre que necesita ayuda; pues la ley debía prever el caso de que algunos [hijos de Israel] no proporcionarían a los Levitas los dones obligatorios. El Sifré comenta que se debe primero dar al Levita aquello a lo que tiene derecho, aunque sea pobre, pero si no hay qué darle, se le invitará al festín. Es en la participación de este pobre en el festín, donde reside la alegría de la cual habla el versículo.

13 – GUARDATE DE OFRECER TUS HOLOCAUSTOS EN CUALQUIER LUGAR QUE VIERES (CONVENIENTE PARA ESTO),

13 – EN CUALQUIER LUGAR QUE VIERES. Rashí interpreta: “que te venga a la mente; pero bajo la orden de un profeta podrás ofrecerlos no importa donde, como Elías en el Monte Carmel”. Rabí Moshé Sofér observa que, desde Yehoshú'a hasta Shemuel, el Profeta se llamaba “el vidente”, {ha-roéh}. Esto resulta del versículo (I Shemuel IX, 9) {ki le-Naví ha-yóm yikaré lefaním ha-roéh… por cuanto el que ahora se llama profeta antes era vidente). Sin embargo, a partir de Shemuel, los Profetas eran enviados del Eterno y proclamaban la verdad de Dios. He aquí por qué uno no se debe dejar influir por un vidente, sino sólo por un profeta de Dios.

14 – SINO QUE EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI EN UNA DE TUS TRIBUS, ALLI OFRECERÁS TUS HOLOCAUSTOS, Y ALLI HARAS TODO LO QUE YO TE MANDO.

14 – EN UNA DE TUS TRIBUS, ALLI OFRECERÁS TUS HOLOCAUSTOS… Rashí señala: “En el territorio de Binyamín”. Está escrito en el Talmúd (Zev. 54b) que el Sanhedrín debe encontrarse en el territorio de Yehudáh, mientras que la Shejináh domina en el territorio de Binyamín. Se aprecia aquí con cuánta minuciosidad se había determinado la predestinación del lugar: llegaba a precisar el minúsculo sitio de la tribu de Binyamín, que asignaba a ella la residencia de la Shejináh (Tosafót Sanh. 14b).

15 – ESTO NO OBSTANTE, SEGUN TODO EL DESEO DE TU ALMA PODRÁS DEGOLLAR (ANIMALES) Y COMER CARNE EN TODAS TUS CIUDADES, CONFORME A LA BENDICION DE ADONAI, TU DIOS, QUE EL TE HUBIERE DADO: EL IMPURO LO MISMO QUE EL PURO PODRÁ COMERLA, DEL MISMO MODO QUE LA DE LA GACELA Y DEL CIERVO;

15 – PODRÁS DEGOLLAR (ANIMALES). Los Rabinos decían: “Hay muchas cosas que Dios nos ha prohibido y que después ha permitido en otro sitio”. Así, la Toráh nos prescribe no matar animales fuera de la entrada del Tabernáculo: “Cualquiera de la casa de Israel… que ofrezca un holocausto sin llevar la víctima a la entrada del Tabernáculo… será excluido de su Pueblo” (Lev. XVII 8-9). Aquí por el contrario, la Toráh nos dice: “Podrás, sin embargo, siempre que desees, sacrificar animales…” (Deut. Rabbá IV,6). Hay en total ocho prescripciones que la Toráh nos autoriza después de haberlas prohibido con anterioridad. (Lev. Rabbá XXII, 7). Mientras que esta explicación es la del Medrásh Rabbá, Rashí prefiere la interpretación del Sifré, que dice: la autorización está dada aquí “para animales consagrados para el sacrificio, y que resultaron defectuosos, deben ser redimidos (canjeados por dinero) y comidos en cualquier lugar. Podríamos pensar, agrega, que así debe actuarse cuando el defecto es pasajero. Por eso dice: “Únicamente”, {rák} es restrictivo. (Rashí adopta aquí la opinión de Rabí ‘Akivá, que tiene fuerza de ley en su controversia sobre el Tratado Julín 17a contra Rabí Yishma'él; ver, sin embargo, Najmánides sobre Lev. XVII,4). Rabí Arié Leib de Gúr da una interpretación simbólica a nuestro versículo: “¿Por qué la Toráh subraya aquí la necesidad del alma y no la simple necesidad, que es la de la carne? ¿Y qué significa el adverbio {rák} que hace siempre referencia a una restricción? Es para llamar nuestra atención al hecho de que el consumo de carne no es sino para hombres débiles, y que el hombre no debe instruir a su hijo en lo relativo al consumo de carne y de vino” (Julín 84a). ¿No nos dice además el Talmud que está prohibido a un ignorante comer carne? (Pes. 49b). Por eso la Toráh nos recomienda comer carne tan sólo por necesidad psíquica, es decir de no comerla más que para servir mejor a Dios. Por una necesidad puramente física, cual es el caso de un ignorante, está prohibido, visto desde una perspectiva más elevada.

16 – TAN SOLO QUE NO COMÁIS LA SANGRE; SOBRE LA TIERRA LA DERRAMARAS COMO AGUA.

16 – TAN SOLO QUE NO COMAIS LA SANGRE. Ver Com. Lev. XVII, 13-14. Rabí S. R. Hirsch explica: “El momento de la llegada a la frontera con Kená'an se acerca; Moshé se concentra más y más en las ordenanzas, refiriéndose de inmediato al establecimiento del Pueblo en el país. Uno de los grandes cambios que conllevará la llegada a Kená'an será la supresión de la obligación de llevar toda bestia destinada al consumo delante del sacerdote, y de no comerla sino después de haber hecho un sacrificio. La Toráh, en razón de las grandes distancias que de ahora en adelante separarán el Santuario de los grupos dispersos del Pueblo, permitirá comer la carne “en todas tus poblaciones”, es decir en todo el país (vers. 15). Corresponde de manera cabal a la idea de la Toráh hacer penetrar en lo posible, en todos los actos de la vida por medio de un pensamiento santificador y de símbolos concretos de esta santificación. El uso de la carne puede dar lugar a excesos, puede incluso deformar en cierta medida el espíritu humano cuando este uso no se ve acompañado del conocimiento de la “característica de los animales” y, sobre todo, de la intención de ganar, por medio de este consumo, nuevas fuerzas para servir a Dios. Es por esta razón que la Toráh en sus comienzos deseaba que la bestia destinada a la consumación fuera consagrada primero bajo la forma de sacrificio. Es de la mano del sacerdote, entonces (y no de la tienda del carnicero) de donde el judío recibiría su alimento. Este cambio, insignificante en apariencia, puede tener serias consecuencias. Sin embargo, la Toráh no ha querido hacer imposible el consumo de carne y favorecer a los habitantes de Jerusalén con respecto a los de otras ciudades. Es por esto que permitirá el consumo corriente de la carne, subordinándolo a las prescripciones relativas a la Shejitáh, al empleo de la sangre y de la grasa que deben conservar, si no el acto exacto, por lo menos el recuerdo de su destinación al sacrificio, al cual todo animal estaba sometido al comienzo. La Shejitáh es exactamente la misma que se cumple en el Templo: la sangre y ciertas partes de la grasa son los elementos aportados al Altar y, en ausencia de éste último, continuamos no consumiéndolos. Todo ocurre entonces como si nuestra mesa familiar se preparara al lado del Altar de Dios, como si el animal que consumimos acabara de ser sacrificado en el atrio del Templo. Una vez más, la Toráh logra llenar la vida de todos los días al ritmo de su Ley, a dar a cada instante de actividad judía ese sello tan particular que encontramos en cada página de nuestros Libros Sagrados, en cada una de nuestras Comunidades, en cada época de nuestra Historia”.

17 – NO PODRÁS COMER DENTRO DE TUS CIUDADES EL DIEZMO DE TU TRIGO, TU MOSTO Y TU ACEITE PURO, NI LOS PRIMOGENITOS DE TU GANADO MAYOR Y MENOR, NI NINGUNO DE LOS VOTOS QUE HUBIERES PROMETIDO, NI TUS OFRENDAS VOLUNTARIAS, NI LA OFRENDA ALZADA DE TU MANO,

17 – NO PODRÁS COMER. Acerca de la explicación de Rashí y del ejemplo que da a los jebuseos, ver nuestro Com. Gén. XXI, 30. Será necesario consumir el segundo diezmo en Jerusalén. Los Tosafistas explican que la razón es la siguiente: Al llegar de cualquier ciudad y ver a Jerusalén, la gran santidad que allí reina, y a los Cohaním ocupados en el servicio a Dios, se pensará con mayor intensidad en el temor de Dios y en el estudio de la Toráh; el hecho de quedarse allí todo el tiempo que sea necesario para concluir la consumación de tus partes del diezmo, te impulsará a unirte a todos los otros que se dedican al culto y al estudio (B.B. 21a).

18 – SINO QUE DELANTE DE ADONAI LO COMERÁS, EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS, TU Y TU HIJO, Y TU HIJA, Y TU SIERVO, Y TU SIERVA, Y EL LEVITA QUE MORA DENTRO DE TUS CIUDADES; Y TE REGOCIJARAS DELANTE DE ADONAI, TU DIOS, EN TODA EMPRESA DE TUS MANOS.

19 – GUARDATE DE DESAMPARAR AL LEVITA, MIENTRAS VIVIERES SOBRE TU TIERRA.

19 – SOBRE TU TIERRA. Rashí comenta: “Pero en el exilio no aplica esta advertencia, sino en relación con los pobres de Israel”. A propósito de los destinos de la tribu de los Levitas, quienes particularmente en la época del Segundo Templo descendieron a un bajo nivel, ver Com. Núm. VIII, 14 y Deut. XIV, 27.

20 – CUANDO ADONAI, TU DIOS, ENSANCHARE TU FRONTERA SEGUN TE TIENE PROMETIDO, Y TU DIJERES: “VOY A COMER CARNE” PORQUE TU ALMA TIENE GANAS DE COMER CARNE; SEGUN TODO EL DESEO DE TU ALMA BIEN PODRÁS COMER CARNE.

20 – CUANDO ADONAI… ENSANCHARE TU FRONTERA. Rashí explica este versículo en el cap. XIX, 8, donde repite de forma parecida y en recuerdo de las ciudades de refugio: “Dios dará en el futuro a Israel, el país de los Kenítas, Kenizíta y Kadmonitas. Según el Medrásh Sifré, el país será extendido de manera considerable y tendrá, ya sea nueve, doce, o quince ciudades de refugio. Sin embargo, el Deut. Rabbá IV, 10 da una explicación diferente que pone en duda la posibilidad de agrandamiento de Israel: ¿Es posible que Dios agrande la superficie del territorio de Israel? Rabí Yitzják decía: “Es como un rollo, del cual nadie conoce a priori su longitud ni tamaño pero que, una vez abierto, permite una evaluación. Así sucede con la tierra de Israel, cuya mayor parte no son sino montañas y colinas, como está escrito en Deut. XI, 11: “La tierra a dónde vas a pasar para tomar posesión de ella, es tierra de montañas y de valles, que es regada con la lluvia del cielo”; cuando Dios la ha aplanado, se ha alargado por sí misma, como está dicho en Yeshayáhu XL, 4: ¡Que todo valle sea elevado y todo monte y cerro bajado y lo torcido sea enderezado, y lo áspero allanado!”

SEGUN TODO EL DESEO DE TU ALMA. Los judíos no circuncidados no tenían derecho a comer de la carne santificada por medio del sacrificio, pero los judíos que habían sido circuncidados en Egipto podían comerla. Aquellos que habían nacido en el desierto y se habían sometido sólo a la {Miláh… circuncisión} sin {peri'áh… descubrir el bálano}, podían comer como una excepción la carne que era {julín}, profana. Esta excepción proviene del vers. 22 donde dice que no se está obligado a comer en estado de pureza: se puede comer como se come del corzo o del ciervo.

21- SI ESTUVIERE LEJOS DE TI EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS, PARA PONER ALLI SU NOMBRE, ENTONCES PODRÁS DEGOLLAR DE TU GANADO MAYOR Y MENOR QUE TE DIERE ADONAI, DE ACUERDO CON LO QUE TE TENGO MANDADO, Y COMERÁS DENTRO DE TUS CIUDADES SEGUN TODO EL DESEO DE TU ALMA.

21 – COMERÁS DE ACUERDO CON LO QUE TE TENGO MANDADO. Rashí dice: “Esto nos enseña que existe un mandamiento sobre la matanza, sobre la manera de ejecutarla: son las reglas de la matanza ritual [Shejitáh} que han sido dadas a Moshé en el Monte Sinái”.

En el Medrásh Sifré, Rabí agrega aún: “Esta fórmula nos enseña que Moshé ha recibido órdenes sobre el degollamiento, cortando el esófago y la tráquea. De este modo ha recibido la orden de cortar la mayor parte de uno de estos dos órganos cuando se trata de aves, y la mayor parte de los dos cuando se trata de animales [cuadrúpedos]. Aquí tenemos, por consiguiente, una prueba de la existencia de la Ley Oral”.

22 – LO MISMO QUE SE COME DE LA GACELA Y DEL CIERVO, PODRÁS COMER DE ELLA; EL IMPURO Y EL PURO IGUALMENTE PODRÁN COMERLA:

23 – SOLO QUE TE GUARDES ESCRUPULOSAMENTE DE COMER LA SANGRE; PORQUE LA SANGRE ES LA VIDA, Y NO COMERÁS LA VIDA JUNTAMENTE CON LA CARNE.

23 – SOLO QUE TE GUARDES ESCRUPULOSAMENTE DE COMER LA SANGRE. Todos los Comentaristas encuentran sorprendente que la prohibición de la sangre sea introducida por medio de las palabras “sólo que te guardes”. La consumación de la sangre ha debido ser una verdadera pasión para nuestros antepasados. Ya el Medrásh Sifré dice que los judíos gustaban de la sangre con desenfreno; Najmánides agrega que la consumían para sus relaciones con los demonios y la utilizaban para la adivinación. Recuerda además las cuatro razones por las cuales era importante precisar que el consumo de sangre era prohibido. Ver Com. Lev. XVII, 13-14. El hecho, no obstante, de que la Toráh indique como recompensa por el cumplimiento de este mandamiento, (lema ‘án yitáv láj… con el fin de que te haga bien}, lleva a otra conclusión. Puesto que estas palabras no se encuentran sino allí donde hay un mandamiento piadoso o de Humanidad, por ejemplo el relacionado hacia el padre y la madre, (kivúd ay vaém}, o la Mitzváh de devolver a la madre de los pájaros cuando se encuentra en el camino un nido [con polluelos]. La prohibición sobre la consumación de sangre puede ser también concebida como tal; estaba prohibido antes del diluvio matar un animal y consumir su carne: incluso después del diluvio, cuando se permitía la matanza de animales, los Patriarcas no comían la carne por espíritu de rigor [disciplina].

Este mandamiento debe caracterizarse, en todo caso, como un mandamiento humanitario. Después de la Legislación del Sinái se prohibió nuevamente verter la sangre de un animal doméstico, a menos que se tratara de un sacrificio. Un acto tal debe ser considerado a la luz del Lev. XVII, 4 como {sizefijút dám… derramamiento de sangre}. En esta época se ha permitido, por consiguiente, degollar a un animal en sacrificio; sin embargo, la sangre que contiene el alma debe considerarse sagrada y no debe consumirse. La misma ley se mantiene en vigor más tarde, cuando la matanza ha sido autorizada, para permitir comer la carne: pero cualquiera que consumiera la sangre — que constituye el principio vital — junto con la carne, estaría inclinado a la crueldad. A pesar del poder absoluto del hombre sobre el animal, debe abstenerse, en la medida de lo posible, de consumir carne. Esta es una advertencia especial, necesaria para que no se abuse de la licencia para degollar, legalizada de una manera general (D. Hoffmann).

Conviene señalar aquí que la sangre es de color rojo, que es el color de ‘Esáv, enemigo hereditario de Israel. Es debido a su inclinación por este color que él ha recibido el nombre de Edóm: la raíz de este nombre es la misma que la de sangre (Ver Com. Gén. XXV, 30). Esto debería ser ya suficiente para justificar la prohibición del consumo de sangre para los israelitas.

Pero, cuando se piensa en los dramas que se producían en la Edad Media a causa de la infame leyenda de los ázimos [matzót] rituales hechos con la sangre de niños no judíos, se capta todo el significado de esta prohibición que comienza por las palabras: “Sólo guárdate para no comer la sangre”.

24 – NO LA COMERÁS: SOBRE LA TIERRA LA DERRAMARAS COMO AGUA.

24 – NO LA COMERÁS. Rabí Bajyéh comenta que los mandamientos importantes se repiten varias veces en la Toráh, en especial si ellos suponen una fuerte tendencia del hombre a transgredirlos. Tal es el caso de la prohibición de la sangre, que se menciona siete veces: Lev. III, 17; VII, 26; XVI1, 12-14; XIX, 26; Deut. XII, 16-23. Es también el Mandamiento del Shabbat “que equilibra todos los otros Mandamientos”, y que se cita doce veces en la Toráh; el hecho histórico de la salida de Egipto se menciona cincuenta veces.

25 – NO LA COMERÁS, PARA QUE TE VAYA BIEN, A TI Y A TUS HIJOS DESPUES DE TI, CUANDO HICIERES LO QUE ES RECTO A LOS OJOS DE ADONAI.

25 – NO LA COMERÁS, PARA QUE TE VAYA BIEN. Rashí explica: “Si aquel que se abstiene de la sangre, por la cual el alma humana no siente sino disgusto, adquiere un mérito para sí mismo y para los hijos después de uno; con mayor razón aquel que se abstiene del robo y de la mala conducta, hacia las cuales el alma humana se siente inclinada por naturaleza”. Pero en la fuente Talmúdica de esta sentencia (Makót 23b), Rabí Jananiyáh Ben ‘Akashiá, agrega que el Eterno deseaba acrecentar el mérito de Israel y es por eso que les multiplicó las Mitzvót de la Toráh, como está dicho: “(Ado-nái jafétz lema'án tzid-kó, vegomér) el Eterno se ha complacido, por el triunfo de Su justicia, en hacer que Su doctrina sea grande y gloriosa”. Si nos abstenemos de consumir sangre no será por disgusto, sino por obedecer a una prohibición del Eterno. Entonces será para el triunfo de Su gloria.

26 – EMPERO LAS COSAS SANTIFICADAS QUE TUVIERES Y TUS VOTOS LOS TOMARAS E IRAS AL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI,

27 – Y OFRECERÁS TUS HOLOCAUSTOS (LA SANGRE JUNTAMENTE CON LA CARNE) SOBRE EL ALTAR DE ADONAI, TU DIOS; TAMBIEN LA SANGRE DE TUS DEMAS SACRIFICIOS SERA DERRAMADA SOBRE EL ALTAR DE ADONAI, TU DIOS, PERO TU COMERÁS LA CARNE.

28 – GUARDA, PUES, Y OBEDECE TODO LO QUE YO TE MANDO, A FIN DE QUE TE VAYA BIEN, A TI Y A TUS HIJOS DESPUES DE TI, PARA SIEMPRE, CUANDO HICIERES LO QUE ES BUENO Y RECTO A LOS OJOS DE ADONAI, TU DIOS.

28 – GUARDA, PUES, Y OBEDECE TODO LO QUE YO TE MANDO. El Zóhar comenta: “Todas las cosas ocultas que el Eterno quiere hacer las ha explicado en la Toráh. El descubre los objetivos ocultos en la Toráh como se extrae un objeto precioso de un estuche: se lo vuelve a guardar de inmediato en el estuche. Esto recuerda a aquella joven de gran belleza e inmenso encanto que se escondía tras de un velo en su morada; tenía un amigo enamorado de ella que pasaba con frecuencia delante de su casa en compañía de otros amigos. No obstante, él sólo deseaba a la bienamada; cuando él pasaba de vez en cuando, ella levantaba un poco el velo, dejándose ver de su amigo y después desaparecía. Así es con los objetivos ocultos de la Toráh: Dios los revela de vez en cuando a Sus fieles por un breve momento. Dichosos aquellos a quienes les son revelados. Aquellos a quienes Dios hace ver de vez en cuando la Majestuosa Verdad.

CUANDO HICIERES LO QUE ES BUENO Y RECTO A LOS OJOS DE ADONAI. Rashí interpreta: “Lo que está bien a los ojos del Cielo; lo que es recto a los ojos del hombre”. Tal es la opinión de Rabí ‘Akivá en el Medrásh Sifré. El atribuye la expresión “Lo que está bien” a los ojos del Cielo porque, como dice Rashí: “Un trabajo sin terminar no es perfecto y por consiguiente no es bueno” (Gén. I, 7). Tan sólo Dios sabe distinguir si el trabajo será bueno en el futuro. He aquí por qué el calificativo de “bueno” es atribuido por Rabí ‘Akivá “a los ojos del Cielo”, y Rashí concluye como Rabí ‘Akivá. Por el contrario, Rabí Yishma'él explica: “lo que está bien” ante los ojos de los hombres; “lo que es recto”, ante los ojos del Eterno; y esto, sin duda, en virtud de la cercanía de los términos (ha-yashár be'ené ha-Shém… lo correcto ante los ojos de Dios). Esta opinión ha encontrado sus defensores, aunque se puede hacer el enfoque contrario.

29 – CUANDO ADONAI, TU DIOS, HUBIERE EXTERMINADO DELANTE DE TI LAS NACIONES, ADONDE VAS A FIN DE DESPOSEERLAS, Y LAS HUBIERES EN EFECTO DESPOSEIDO, Y HABITARES EN SU TIERRA,

29 – CUANDO ADONAI… HUBIERE EXTERMINADO DELANTE DE TI LAS NACIONES, ADONDE VAS A FIN DE DESPOSEERLAS. El Medrásh Tanjumáh comenta que la desposesión no se da sin condiciones. Aquí se explica con claridad en el Salmo XXXVII, 34: “Deposita en el Eterno tu esperanza y cuida Su camino. El te enaltecerá para heredar la tierra, y cuando sean exterminados los malvados, tú lo veras”. Dios ha escogido la Tierra Prometida entre todas las tierras y a Israel entre todas las naciones. El espera el momento de reunir a ambas como lo dijera Yirmiyáhu en su profecía (III, 19): “¡Pero Yo dije!: ¿Cómo te he de poner entre Mis hijos, y darte una tierra hermosa, la más preciada herencia de las naciones? Y agregué: ¡Me llamarás Padre mío, y no te desviará de ir en pos de Mí!”

Y LAS HUBIERES EN EFECTO DESPOSEÍDO Y HABITARES EN SU TIERRA. La recompensa a la lucha por la conquista es poseer la tierra como residencia: {bisjár sheterésh vi-yashav-tá} (Sifré).

El Medrásh Sifré nos relata el viaje que hicieron varios Tanaím que llegaron a un lugar situado fuera de la Tierra Prometida. Sus ojos se humedecieron, rasgaron sus vestiduras y regresaron a su suelo. En aquella ocasión dijeron: “La residencia en Israel equivale a todas las Mitzvót de la Toráh”. Una segunda historia nos es relatada sobre varios Tanaím que hicieron un viaje para aprender la Toráh con {Yehudáh Ben Beteráh}. Llegaron a Zaidón y pensaron en Israel. Sus ojos se humedecieron, rasgaron sus vestiduras y regresaron donde ellos, diciendo: “La residencia en Israel equivale todos las Mitzvót de la Toráh”. Uno podría por cierto preguntar, por qué entonces Rabí A. Ibn. ‘Ezrá vivió en Babilonia para aprender la Toráh, todo el tiempo que pudo, en casa de su Maestro {Barúj Ben Neriyáh} (Meg. 16b). Es porque el estudio de la Toráh cerca de un maestro, que no tiene otro igual dentro de los límites de la Tierra Prometida, tiene prioridad sobre todos los otros deberes religiosos, incluida “la construcción del Templo”. Najmánides considera como un mandamiento de la Toráh, previsto para todos los tiempos, residir en Israel. A este efecto él se basa en (Núm. XXXIII, 53) {vehorashtém et ha-áretz vi-shavtém báh… heredaréis la tierra y la habitaréis} que, según su opinión, es un imperativo. Rashí, en cambio, lo considera como un futuro. Algunos piensan que Maimónides lo considera también así, ya que él no computa [enumera] entre los seiscientos trece mandamientos de la Toráh, la orden de residir en Israel. Los Tosafistas (Ket. 110b) piensan que la residencia en la tierra de Israel ya hoy no es imperativa, porque hay muchas Mitzvót que podrían cumplirse en nuestra tierra, y que no podemos ya cumplir en nuestros tiempos [y muchas leyes que no sabríamos cuidar]. El Comentarista de la {Megilát Esther} defiende a Maimónides contra la polémica de Najmánides, al decir que él se basa en este argumento de los Tosafistas y, por otra parte, sobre los famosos “tres juramentos” de los cuales el Talmúd (Ket. ibíd.) hace el análisis: ellos se encuentran en el Cantar de los Cantares y le prohíben a Israel ir a su país en contra de la voluntad de las naciones.

Sin embargo, la mayor parte de aquellos que toman decisiones en nuestros días opinan que Maimónides confirma el principio de que “la residencia en la tierra de Israel prevalece sobre todas las otras Mitzvót”, y lo demuestran por medio de numerosas citas extraídas de su Mishnéh Toráh. Si él no ha enumerado esta Mitzváh entre las seiscientos trece es porque no cuenta las Mitzvót universales y fundamentales. Tal es la opinión del Jatám Sofér. Sobre la Mitzváh de subir a Israel en la actualidad, ver Shulján ‘Arúj, Even Ha'Ezer § 78.

30 – TEN CUIDADO QUE NO CAIGAS EN UN LAZO, SIGUIENDO EN POS DE ELLAS, AUN DESPUES DE DESTRUIDAS DELANTE DE TI, Y QUE NO INQUIERAS RESPECTO DE SUS DIOSES, DICIENDO: “COMO SERVÍAN ESTAS NACIONES A SUS DIOSES, ASI HARE YO TAMBIEN”.

31 – NO LO HARAS ASIA ADONAI, TU DIOS, PORQUE TODA SUERTE DE ABOMINACIONES, LAS CUALES ABORRECE ADONAI HAN HECHO ELLOS EN CULTO A SUS DIOSES; PUES HASTA A SUS MISMOS HIJOS Y SUS HIJAS SUELEN ELLOS QUEMAR EN FUEGO PARA SUS DIOSES.

CAPITULO XIII

1 – CUIDAREIS DE HACER TODO CUANTO OS MANDO; NO AÑADIRÁS A ELLO, NI QUITARAS DE ELLO.

1 – NO AÑADIRÁS A ELLO, NI QUITARAS DE ELLO. La repetición de este versículo (ya anunciado en el cap. IV, 2) aparece aquí como una advertencia contra los peligros que provienen, ya sea de parte de los gentiles, o ya de los falsos profetas (mientras que la primera alusión estaba dirigida a las necesidades internas). Dios ha permitido los sacrificios de animales; en cuanto a los gentiles, han añadido a sus hijos e hijas e incluso, como decía Rabí ‘Akivá, a su padre y a su madre. Lo que ellos han añadido era una grave exageración; asimismo en lo que respecta a los falsos profetas, el versículo nos advierte contra las seducciones, las excitaciones y las revueltas, influencias que deben ser descartadas de nuestro corazón en el servicio al Eterno, y asimismo no deben molestarnos en la observancia de Sus mandamientos. En suma, si el falso profeta no viene sino para cambiar una sola letra de la ley, ya es condenable.

2 – CUANDO APARECIERE EN MEDIO DE TI PROFETA, O SOÑADOR DE SUEÑOS, QUE TE DIERE UNA SEÑAL O MILAGRO.

2 – CUANDO APARECIERE EN MEDIO DE TI PROFETA. Rabí S. R. Hirsch comenta: “La historia de Israel debe formar una cadena ininterrumpida de tradiciones cuyo objeto es la Ley recibida por Moshé y trasmitida al Pueblo. En los momentos difíciles se verá surgir a hombres inspirados por Dios que darán a la Ley su auténtica interpretación, que guiarán al Pueblo, y que servirán como puntos de referencia en el desarrollo del Pensamiento Judío. Estos profetas, pues tal es su nombre, tendrán derecho a una autoridad absoluta, pero sólo a partir del momento en que su personalidad no podrá ser atacada, conforme en pensamiento y acción a la verdadera tradición de la Revelación del Sinái. Su autoridad se apoyará en los signos exteriores, tales como los milagros que Dios les prestará para asegurar mejor esta autoridad. Ahora bien, el presente capítulo de esta Sidrá plantea la siguiente pregunta: ¿Cómo distinguir al falso profeta del profeta verdadero? Pues a ambos les podrá permitir Dios la realización de milagros, y será una prueba difícil para el Pueblo rehusar obediencia al falso profeta a pesar de los milagros sobre los cuales apoya sus palabras, y aceptarla para los verdaderos profetas, justamente animados por los milagros de los que están rodeados. ¿Cómo reconocerlos? El texto nos lo dice (vers. 3): la señal milagrosa se cumplirá y enseguida el profeta comenzará a decir: “Vamos, venid a servir a otros dioses que no conocéis”. Entonces podréis distinguir entre el profeta fiel a la Ley y aquel que se apresura a traicionarla. Así podréis desembarazaros de aquel que os ha querido inducir al error, sin que tengáis en cuenta las manifestaciones milagrosas sobre las cuales él llamará vuestra atención con desesperación. Cosa sorprendente, este capítulo del Deuteronomio parece anunciar, palabra por palabra, la acción del fundador del cristianismo (y por una vez podemos conceder a los cristianos una referencia a Jesús en el Antiguo Testamento): nosotros no tenemos ninguna dificultad en admitir la perfecta autenticidad de los milagros que los Evangelios le atribuyen. Creemos que éste es precisamente uno de los elementos característicos de la tormentosa época del primer siglo (de la Era Común), el haber tenido que distinguir entre aquellos que continuaban la verdadera tradición y aquellos otros que, investidos por Dios de una apariencia de autoridad, incluso de un poder real, aunque engañoso, introducían en Israel el deseo de abandonar la Ley y el comienzo del paganismo.

¿Cuál es el criterio que permitirá distinguir entre el falso y el verdadero profeta? La respuesta es clara. No importa cuál sea la acción profética, para ser legítima debe mantenerse dentro del marco establecido por la reciente Revelación, y la Tradición Oral complementaria. Es por consiguiente muy sencillo proceder a hacer la discriminación indispensable, conformándose a esta regla y juzgando el alcance de las palabras del “profeta”, siguiendo su influencia en el cumplimiento de la Ley. Ningún hombre podrá jamás pretender cumplir la palabra Divina mejor que por los medios indicados por la Ley Divina. Hay que escoger con prudencia. Reconocer a Dios y admitir que El no puede tener más que una palabra. Pretender que puede haber una ruptura en el aprendizaje es simplemente incompatible con las nociones más elementales de nuestro conocimiento de Dios. El Judaísmo no se atiene, y esto a despecho de todo ensayo, incluso de buena voluntad, más que a la integridad de la enseñanza revelada y por la autenticidad absoluta de las palabras del Sinái. Rebajar esta Revelación al rango de una inspiración colectiva, dar a las leyes el carácter de la manifestación espontánea de un sentimiento religioso significa, términos claros, la sentencia de muerte de todo verdadero Judaísmo y el paso insensible, pero no menos real, hacia un panteísmo de mejor ley. Es así como la ley que concierne al falso profeta ocupa un lugar capital en toda la Teología Judía. Ella debe recordar a las generaciones siguientes la única posición que se debe conservar de cara a las pruebas que amenazarán la pureza y la integridad de la Ley Divina. En lo que respecta a la personalidad del fundador de la religión cristiana, el Dr. Hoffman agrega las siguientes consideraciones: “Todo hombre objetivo debe reconocer que éste no; la actuado por intermedio del cumplimiento de la Ley de la Toráh, sino que ha fundado toda una nueva religión. La constitución del cristianismo era por consiguiente, según las palabras de la Toráh, una prueba para Israel. Israel ha salido bien de esta prueba. Pero la expansión victoriosa que ha seguido, y el reino mundial de la religión cristiana ha sido siempre un obstáculo para la fidelidad de Israel y su apego a Dios y a la Toráh. Israel ha persistido y no vacilará jamás en su fe”.

3 – Y EN EFECTO SUCEDIERE LA SEÑAL O EL MILAGRO DE QUE TE HAYA HABLADO DICIENDO: “VAMOS EN POS DE OTROS DIOSES QUE NUNCA CONOCISTE Y SIRVAMOSLOS”,

3 – Y EN EFECTO SUCEDIERE LA SEÑAL. Rabí Yoséf, el Galileo, ha dicho: ¡Mira hasta que punto este versículo, penetrando enseguida las intenciones de los idólatras, les ha otorgado el poder; aún si vinieran a detener el sol y la luna, los planetas y las estrellas, no les escuchéis! ¿Por qué? “Porque el Eterno os pone a prueba para saber si Lo amáis” (vers. 4). Pero Rabí ‘Akivá ha dicho: ¡lejos de nosotros el pensamiento de que el Santo, Bendito sea El, detendría el sol, la luna, los planetas y las estrellas para los idólatras! El texto no habla sino de un verdadero profeta que con el tiempo se convirtió en un profeta de mentira como Jananiyáh, hijo de ‘Azúr (Sanh. 90a). Estas dos opiniones reflejan respectivamente la opinión de los comentaristas místicos y la de los racionalistas. Es sorprendente que muchos comentaristas compartan la opinión de Rabí Yoséf, el Galileo, y rechacen la opinión racionalista. Maimónides es también de esta opinión, como se ha dicho con claridad al subrayar que el falso profeta actúa con los medios de (la-át ve-jishúf}, de cuchicheos y sortilegios. Ver además (Guía de los Desc. II, 38) su tesis en lo relacionado con los profetas, de los cuales nos muestra la graduación en la profecía según su nivel de facultad imaginativa y adivinatoria.

4 – NO ESCUCHARAS LAS PALABRAS DEL TAL PROFETA, O DEL TAL SOÑADOR DE SUEÑOS, PORQUE OS PRUEBA ADONAI, VUESTRO DIOS, PARA SABER SI AMÁIS A ADONAI, VUESTRO DIOS, CON TODO VUESTRO CORAZON Y CON TODA VUESTRA ALMA.

4 – PORQUE OS PRUEBA ADONAI. “Sabed que todas las veces que se trate de una prueba en el Pentateuco, ésta no tiene otra razón ni objeto que el de dar a conocer a los hombres lo que deben hacer o lo que deben creer. En consecuencia, la prueba consiste — por así decirlo — en el cumplimiento de cierto acto donde el objetivo no es el acto en sí mismo, el cual, por el contra-rio, no ha sido propuesto sino como ejemplo a seguir, para modelo. Así pues, cuando se dice: para saber si amáis, etc., no significa: para que Dios lo sepa, pues El ya lo sabía; lo que recuerda este otro pasaje: para saber que Yo soy el Eterno que os santifica (Exo. XXXI, 13). Allí el sentido es: para que las naciones sepan; y también se dice aquí: Si aparece un hombre que se atribuye la profecía y si vosotros veis sus prodigios, que hacen creer que dice la verdad, sabréis que es cosa por la cual Dios habrá querido hacer conocer a las naciones hasta qué punto estáis penetrados de su Ley, hasta dónde sois capaces de comprender el verdadera ser de Dios y que no os dejáis desviar por el fraude de un impostor, y que vuestra fe en Dios no ha sido debilitada; y esto servirá de punto de apoyo para todos aquellos que aspiran a la verdad, de tal manera que buscarán creencias que sean bastante sólidas para que en su presencia no haya más una consideración hacia un hacedor de milagros. En efecto, éste invitaría a creer lo que es imposible; pero no puede ser útil recurrir al milagro sino cuando se proclama cualquier cosa como posible, como lo hemos expuesto en el Mishnéh Toráh” (Guía de los Desc. III, 24).

5 – EN POS DE ADONAI, VUESTRO DIOS, HABEIS DE ANDAR, A EL HABEIS DE TEMER, Y SUS MANDAMIENTOS HABEIS DE GUARDAR Y SU VOZ HABEIS DE ESCUCHAR, A EL HABEIS DE SERVIR Y A EL OS HABEIS DE ADHERIR.

5 – Y A EL OS HABEIS DE ADHERIR. Es fácil imaginar lo que esta expresión de ardiente amor, en medio de leyes que conciernen al falso profeta, significa para Israel: de todo corazón rechazará las seducciones que le llegan de profetas mentirosos. La definición de la {devekút… adhesión} no ha estado siempre determinada. Ella ha dependido de numerosas escuelas de pensamiento judío. Nosotros hemos hecho la descripción de acuerdo con M. H. Luzzátto en su Senda de los Justos , cap. XXVI. Y esta descripción tiene una cierta analogía con aquella que se encuentra en la literatura jasídica. Ver Com. Lev. XIX, 2. La {devekút… adhesión} se considera como el objetivo final de la perfección religiosa. Este puede ser el éxtasis. Pero su significado es mucho mayor. Es un perpetuo estar-con-Dios, una unión íntima y una conformidad de voluntades humana y Divina: “Cuando el hombre cumple los mandamientos o estudia la Toráh, el cuerpo se convierte en un trono para el alma… y el alma en un trono para la luz de la Shejináh que está por encima de su cabeza; la luz, por así decirlo, se derrama en torno a él y él está sentado en medio de la luz y se regocija mientras tiembla” (Or Ha-Ganúz, Zolkiev 1800, sección Bereshít).

6 – EL TAL PROFETA PUES, O EL TAL SOÑADOR DE SUEÑOS SERA MUERTO, POR CUANTO HA ACONSEJADO APOSTASIA CONTRA ADONAI, VUESTRO DIOS, QUE OS SACO DE LA TIERRA DE EGIPTO Y QUE TE REDIMIO DE LA CASA DE SERVIDUMBRE, PARA DESVIARTE DEL CAMINO EN QUE ADONAI, TU DIOS, TE HA MANDADO QUE ANDUVIESES; ASI EXTIRPARAS EL MAL DE EN MEDIO DE TI.

6 – SERA MUERTO. La historia del falso Profeta Jananiyáh, hijo de ‘Azúr, nos es narrada en el cap. XXVIII de Yirmiyáhu. El fue muerto por la Justicia Celestial y no por la justicia humana la cual, de acuerdo con nuestro versículo, hubiera sido competente después de un proceso en el Sanhedrín (Sanh. X); probablemente porque las circunstancias no se prestaban. Además era considerado por Rabí ‘Akivá como un verdadero profeta al principio de su carrera y se habría referido después, cuando se convirtió en falso profeta, a sus milagros anteriores (Sanh. 90a). Cf. otros casos de falsos profetas (I Reyes XXII, 11; ibíd. XX, 36; ibíd. XIII, 26).

PARA DESVIARTE DEL CAMINO. Maimónides saca la conclusión sobre los medios por los cuales se reconoce al falso profeta en estos términos: “No es por sus milagros y prodigios como se reconoce la profecía de un hombre: es posible hacer milagros por medios mágicos. Si, a pesar de esto confiamos en el mandato de un profeta sobre la base de milagros y prodigios, no quiere decir que un milagro constituya evidencia. Es más bien porque la Toráh lo ha determinado así: el profeta está confirmado, no por el milagro, sino por la Toráh. Ella permite así resolver, en caso de litigio, por medio del testimonio de dos testigos: éstos constituyen una “jazakáh”(afianzamiento) sin que estemos seguros de que el testimonio sea una mentira”. (ver la explicación detallada en Yoséf Albo, ‘Ikarím 1,18). Para otros detalles importantes sobre los falsos profetas ver Maimónides, ibíd., VIII, IX y X).

7 – SI TE INCITARE EN SECRETO TU HERMANO, EL HIJO DE TU MADRE, O TU HIJO, O TU HIJA, O LA MUJER QUE AMAS, O TU AMIGO QUE ES COMO TU ALMA, DICIENDO: “VAMOS Y SIRVAMOS A OTROS DIOSES QUE NO CONOCISTE, NI TU NI TUS PADRES,

7 – SI TE INCITARE… EL HIJO DE TU MADRE. Rashí precisa: “hermano uterino”. La ley que se refiere al seductor hace alusión en esta frase a “la imagen de Mijá”, cuya historia nos es narrada en el libro de los Jueces XVII y XVIII. El ídolo de Mijá había sido preparado por la madre de éste, tanto que se puede comprender nuestro texto en este sentido, que el seductor ha llegado por intermedio de su madre. Shelomó ha-Mélej, autor del Cantar de los Cantares hizo mención a esto: “No me mires así porque soy morena. Es que el sol me ha tostado. Los hijos de mi madre se airaron contra mí” (I, 6).

QUE NO CONOCISTE, NI TU NI TUS PADRES. Rashí explica: “¡Esta es una gran vergüenza para ti, porque ni los otros pueblos abandonan la herencia de sus padres, y este viene y te dice: ¡Deja lo que te entregaron tus padres!” Rabí Bajyáh Ibn Pakúda cita aquí las palabras contenidas en el prefacio de  de Rabí Bajyéh (el Anterior): “No debemos fiarnos solo de la Tradición Ancestral. Ella nos encamina por la vía correcta, pero se trata de defender la ley contra las objeciones, ella (la Tradición) no proporciona sola los argumentos necesarios. Hace falta recurrir a argumentos razonables para poder refutar los juicios de los incrédulos. Entonces solo entonces, poseeremos la Tradición Ancestral con razón, y seremos un verdadero judío”.

8 – DIOSES DE LOS PUEBLOS QUE ESTAN ALREDEDOR DE VOSOTROS, YA SEAN CERCANOS O LEJANOS, DE UNO AL OTRO CONFIN DE LA TIERRA;

9 – NO CONDESCIENDAS CON EL, NI LE ESCUCHES; NI TAMPOCO LE PERDONE TU OJO, NI LE TENGAS PIEDAD, NI LE PROTEJAS;

9 – NI LE TENGAS PIEDAD. Rashí anota: “No tratarás de defenderlo”. Al comienzo del Génesis, donde se nos narra la historia de la serpiente que ha seducido a la primera pareja, Rashí llamaba nuestra atención al hecho de que el Eterno no le ha buscado justificación. No hay que dejar que aquel que incita a otro a cometer un acto de idolatría trate de justificar su culpa. El ejemplo nos muestra la importancia que puede tener un acto de seducción en todo el porvenir del género humano. Una serpiente, [dispuesta y] pronta a seducir, habita en todo paraíso humano. (Ver sin embargo los Tosafistas en Sanh. 29a).

10 – SINO QUE IRREMISIBLEMENTE LE MATARAS, TU MANO SERA LA PRIMERA QUE SE LEVANTE CONTRA EL PARA HACERLE MORIR, Y LA MANO DE TODO EL PUEBLO DESPUES.

11 – Y LE APEDREARAS PARA QUE MUERA, POR LO MISMO QUE PROCURABA APARTARTE DE ADONAI, TU DIOS, QUE TE SACO DE LA TIERRA DE EGIPTO, DE LA CASA DE SERVIDUMBRE.

12 – Y TODO ISRAEL OIRÁ Y TEMERÁ, Y NO VOLVERÁN MAS A HACER SEMEJANTE MALDAD EN MEDIO DE TI.

12 – TODO ISRAEL OIRÁ Y TEMERÁ. Ver Com. Exo. XXI, 12.

13 – SI EN ALGUNA DE LA CIUDADES QUE ADONAI, TU DIOS, TE DIO POR RESIDENCIA, OYERES DECIR:

13 – SI EN ALGUNA DE LA CIUDADES. Esto excluye a Jerusalén, anota Rashí, que no estaba destinada a lugar de residencia. Apenas si se puede imaginar a la Ciudad Santa reducida al grado de una ciudad “rechazada” y convertida en ruinas para siempre. Dado que Jerusalén está, asimismo, por encima de las leyes relativas a las plagas de impureza ({nega ‘fin}), parece como inmunizada contra la impureza y la perversión. (Ver Com. Lev. X, 18). La Halajáh prevé (Tratado Sanh. 16b) que no se aplique la ley de la ciudad “rechazada” a tres ciudades juntas. Sobre este punto surge una controversia entre Maimónides y Rabí Abrahám Ibn Daúd, para establecer si esta Halajáh también se refiere a tres ciudades distantes unas de otras, es decir, si se sigue la opinión de Rabí Yojanán o la de Resh Lakísh. Maimónides opta, como éste último, que se aplique esta ley a las ciudades distantes, mientras que Rabí Abrahám Ibn Daúd se opone a esta opinión en el caso de tres ciudades, incluso distantes. La justificación del Talmúd es la de que no debe haber un gran emplazamiento desocupado en la tierra de Israel. Lo mismo se aplica en el caso de una ciudad fronteriza. La esperanza de un retorno a Dios dominará entonces sobre cualquier otra consideración. Es posible, sin embargo, que la reflexión siguiente desempeñe un papel. Se nos dice, a propósito de la tribu de Efrayím que “está apegado a los ídolos: Déjale pues” (Hoshé'a IV, 17). Se explica en el Yalkút que esto quiere que todo el tiempo que Efrayím se encuentra en reunión con sus hermanos, que se lo debe dejar sin molestarlo, pues es probable que la tribu será por fin ganada para la causa Divina gracias a sus hermanos ({jaburáh} = {jibúr ‘atzavím… ver versículo en hebreo}. La misma esperanza se tiene en cuanto a las tres ciudades distantes unas de otras, las cuales regresarán gracias a la influencia de sus hermanos.

14 – HAN SALIDO HOMBRES PERVERSOS DE EN MEDIO DE TI, Y HAN DESCARRIADO A LOS HABITANTES DE SU CIUDAD, DICIENDO: “VAMOS Y SIRVAMOS A OTROS DIOSES” QUE NO CONOCISTEIS,

14 – HAN SALIDO HOMBRES PERVERSOS DE EN MEDIO DE TI. La Mishnáh Sanh. X, 4 deduce de esta expresión que los hombres de una ciudad rechazada no tienen participación en el mundo futuro. Se comprende entonces lo que quiere decir Rabí Bajyéh al señalar que el misterio de la ciudad rechazada (‘ir ha-nidájat}: está contenido en el versículo pronunciado por la mujer de Tekó'a (II Shemuel XIV, 14): “…así como no quitará el alma, sino que Dios trata de no apartar de El al pecador”. El misterio reside en el hecho de que aquellos que no tienen participación en el mundo futuro no son rechazados para siempre, sino que tendrán la felicidad de la presencia Divina por medio de la transmigración, que no rechaza ni siquiera al mismo que ha sido desterrado.

15 – INQUIRIRÁS Y AVERIGUARAS, Y PREGUNTARAS BIEN; Y DE AQUI SI RESULTA SER VERDAD Y COSA COMPROBADA, QUE ESTA ABOMINACION HA SIDO HECHA EN MEDIO DE TI,

15 – INQUIRIRAS Y AVERIGUARAS. El método de la búsqueda, de la encuesta, y del contra-interrogatorio ante testigos, se extiende aquí a todo el dominio de los testimonios en el derecho criminal (Sanh. 40a). Sin embargo, no existe pregunta para el falso profeta y el seductor individual. Puesto que el profeta se legitimiza con sus milagros y prodigios, y el seductor se condena por aquel que ha sido seducido y que es, por lo tanto, testigo y juez al mismo tiempo (Najmánides).

No obstante, hay que hacer resaltar que esta importante medida del derecho testimonial se basa sobre una ley, al igual que la de la ciudad rechazada, que es puramente teórica, no habiéndose puesto nunca en práctica, según el testimonio de Rabí Ell'ézer.

16 – HERIRÁS IRREMISIBLEMENTE A LOS HABITANTES DE AQUELLA CIUDAD A FILO DE ESPADA, DESTRUYENDOLÁ COMPLETAMENTE, CON TODO LO QUE HUBIERE EN ELLA, Y HASTA SUS BESTIAS DESTRUIRÁS A FILO DE ESPADA.

16 – HERIRÁS IRREMISIBLEMENTE A LOS HABITANTES. La muerte prevista en caso de que los habitantes de la ciudad infiel sean numerosos, es la muerte por la espada, suponiendo que exista para cada uno un testimonio válido de parte de dos testigos y una advertencia preliminar (Mishnáh Sanh. X,4). Hemos mostrado, en ocasión de la persona que entrega su descendencia a Molój, cómo aquellos que lo imitan son golpeados con la misma muerte (Com. Lev. XX,5). El seductor sufre la misma suerte que el seducido: no se hace ninguna diferencia entre los dos. Es este el procedimiento de condena a muerte que ha sido utilizado con los adoradores del “becerro de oro”, como lo indica Rashí en Exo. XXXII, 20. Hubo en total tres procedimientos de condena a muerte, según si había habido testigos y advertencia, testigos pero no advertencia, o bien ni testigos ni advertencia. Moshé se refirió al primero de estos tres casos en términos directos con respecto a la ley de la ciudad infiel, y es probable que él quisiera, al actuar así, disminuir el pecado del “becerro de oro”: ha sido bien expiado con la muerte de los responsables; debe considerarse como absuelto y por consiguiente no hay lugar para tener en cuenta la frase que Dios ha pronunciado: “en el día de mi visitación, visitaré sobre ellos su pecado: {uv-yóm pokdí ufakad-ti} (Exo. XXXII, 34). Es por demás característico que Moshé haya deducido esta ley a partir de una medida puramente teórica, como lo indica Rabí Eli'ézer en estos términos: “El caso de la ciudad infiel, que es la apostasía”, nunca se ha dado ni se dará jamás; ha sido descrito sólo para permitir el estudio de la Ley y recibir la recompensa por ello”. Rabí Eli'ézer ha enseñado esto, porque está dicho que una ciudad en la cual se encuentra una Mezuzáh no puede ser declarada ciudad infiel, ya que está prohibido quemar una Mezuzáh (Deut. XII, 4) aunque la ciudad entera debería ser quemada. Rabí Yonatán decía en cambio: “He visto una ciudad infiel y me he sentado sobre sus ruinas”. Así Moshé, de acuerdo con las palabras de Rabí Ell'ézer, ha estudiado la Ley y ha recibido la recompensa; esto valía la pena, aunque no fuera sino por este sólo caso. Un segundo ejemplo donde la ley de la ciudad infiel sirve de modelo es la historia que se nos relata en I Reyes XX sobre la guerra sostenida por Ajáv, Rey de Israel, contra Ben-Hadad, Rey de Siria. Este último había reclamado todos los bienes del Rey de Israel, quien se los concedió. Después pidió de manera oculta que se le entregara toda la Toráh. El Rey Ajáv, siguiendo el consejo de los Ancianos, rehusó. A esto siguió una guerra entre el Reino de Israel y el Reino de Siria. Los Ancianos proclamaron de hecho que el Rey Ben-Hadad había tratado de incitar a Israel a la apostasía al reclamar la Toráh. Se le aplicó la ley de la ciudad infiel. La ciudad de Afek fue completamente sitiada y la muralla se desplomó sobre los veintisiete mil hombres salvados en el combate. Sin embargo, el Rey de Israel se mostró generoso frente a Ben-Hadad y le dejó vivir. El regresó a Samaria sombrío y consternado.

Acerca de la analogía entre la “ciudad infiel” y la ciudad de Yerijó, cuya toma está contenida en Jos. VII; ver Sanh. 113a; y Núm. Rabbá XXIII.

17 – LUEGO JUNTARAS TODOS SUS DESPOJOS EN MEDIO DE SU PLAZA, QUEMARAS TOTALMENTE LA CIUDAD CON TODOS SUS DESPOJOS, EN DESAGRAVIO A ADONAI, TU DIOS, Y QUEDARA HECHA UN MONTON DE ESCOMBROS PARA SIEMPRE; NO SERA EDIFICADA JAMAS;

17 – QUEMARAS TOTALMENTE LA CIUDAD. Quienquiera que lleve a cabo el proceso de la ciudad infiel es como si ofreciera un sacrificio de holocausto completo al Eterno, decía Rabí Shim'ón (Mishnáh Sanh. X, 6). Rashí agrega: “en honor de Su nombre y por amor a El”; y no con espíritu de venganza. Ver Com. Lev. XXI, 9, donde hemos desarrollado, a nombre de Rabí Leví Yitzják de Bérditshev , su tesis sobre el efecto del fuego como único medio de detener la pasión del mal y de poner fin al desastre. En Lev. Rabbá, VII se expone como la muerte por el fuego constituye el fin reservado a los grandes arrogantes. (Ver también Pirké de Rabí Ell'ézer LIII). Ahora bien, sabemos, por una frase de Rabí Shim'ón Bar Yojái, que el pecado de la idolatría vale tanto como el de la arrogancia (Sotáh 4b). Esto resolvería por completo la cuestión propuesta con el fuego, como medio de destrucción de la “ciudad rechazada”. Maimónides nos afirma en (Hiljót ‘Avodá Zaráh VI) que después de la encuesta del Sanhedrín se envían dos Sabios judíos donde los habitantes de la ciudad infiel para hacerlos volver a Dios y suspender así el veredicto. Pero Rabí Abrahám Ibn Daúd escribe que él no ha encontrado en ninguna parte que los remordimientos sirvan para anular la nefasta acción. Este argumento es revelado por Rabí Tzeví Hirsch Chayes quien lo responde . El subraya el pasaje siguiente de la Guía de los Desc. III, 41 y precisa que los acusados merecen la muerte, no como castigo a sus pecados, sino por su infidelidad colectiva y por haberse mostrado rebeldes a toda su religión. En este último caso el llamado al arrepentimiento siempre sirve hasta el último momento, mientras que para aquellos que merecen la muerte como castigo de sus pecados, los {jayavé Bet Dín… condenados por una Corte Rabínica}, el llamado al retorno no sirve de nada después de que la sentencia ha sido pronunciada. En cuanto a aquel que peca “con descaro”, {bi-yád rama} es aquel que no sólo actúa con premeditación, sino que es impúdico y audaz al transgredir la Ley en público; no peca por simple pasión ni porque sus costumbres perversas le impulsen a buscar goces prohibidos por la Ley, sino por resistirse a la Ley y ponerse en su contra. Es por esto que se dice de él: “El blasfema contra el Eterno” (Núm. XV, 30), y merece sin duda la muerte. Aquel que actúa de esta manera no lo hace sino porque se ha formado una opinión él mismo, a consecuencia de la cual se resiste a la Ley. Ahora bien, según la explicación tradicional, la Toráh quiere mencionar aquí la idolatría, sistema que mina la Ley por la base, pues jamás una persona rendirá culto a un astro sin creer que es eterno, como lo hemos expuesto varias veces en nuestras obras. Lo mismo sucede, en mi opinión, con toda transgresión con la cual se manifiesta la intención de derribar la Ley y ponerse contra ella. A mi manera de ver, si un israelita comiera carne cocida en leche, o se vistiera con tejidos de materiales diferentes, o se recortara las puntas de los cabellos, con la intención de testimoniar su desprecio hacia la prohibición de tales actos y de mostrar que no cree en la verdad de esta legislación, se haría culpable de blasfemia contra el Eterno y merecería la muerte, no como castigo (de su pecado), sino por su infidelidad; al igual que los habitantes de una ciudad seducida (por la idolatría) son condenados a muerte por su infidelidad y no como castigo de su crimen, y esta es la razón por la cual sus bienes son lanzados a las llamas y no pasan a sus herederos, como es el caso de otros condenados a muerte. Yo diría otro tanto de toda Comunidad de israelitas que, de común acuerdo, transgreden no importa qué mandamiento y actúan con descaro; todos merecen la muerte, como se aprende en la historia de los hijos de Reuven y de Gad, de quienes se dice: “Y toda la asamblea decidió presentar batalla contra ellos”. En la advertencia que les fuera dirigida se les expone que, habiendo cometido este pecado de común acuerdo, ellos se habían convertido en culpables de infidelidad y se habían mostrado rebeldes contra la religión entera, y se les dijo: “…al rebelaros hoy contra el Eterno, etc.” (Jos. XXII, 16), a lo cual ellos respondieron: Dios, el Eterno, dice… si es por rebelión etc.” (ibíd. vers. 22). También es necesario penetrar bien en los principios relacionados con las penas criminales.

18- Y QUE NO SE PEGUE A TU MANO NADA DEL ANATEMA, PARA QUE VUELVA ADONAI DEL ARDOR DE SU IRA, Y TE CONCEDA MERCEDES, Y TENGA DE TI COMPASION, Y TE MULTIPLIQUE, COMO JURO A TUS PADRES,

18 – TE CONCEDA MERCEDES Y TENGA DE TI COMPASION. Se deduce del texto que todos los habitantes, incluyendo a las mujeres, deben sucumbir. Pero parece problemático que los niños, muchachos y muchachas, deban sucumbir también. En el Sifré una opinión dice que ellos no sucumben, en virtud del versículo (Deut. XXIV, 16): “Los padres no morirán por los hijos ni los hijos morirán por la falta de los padres”. Al contrario, leemos en la Toseftá del Tratado Sanh. X, 4, que los Tanaím están en desacuerdo sobre este punto. Rabí Eli'ézer dice: “ellos merecen la muerte”; Rabí ‘Akivá dice: “¿Cómo podría yo entonces llevar a cabo esta frase, “que Dios te concederá Su misericordia y Su afecto y que El te multiplicará como lo ha jurado a tus padres?” Esta frase hace alusión a los hijos que han nacido en la ciudad”. Maimónides decide, por su parte, que los hijos deben ser exterminados. Se declara que los Sabios de Lunel, al igual que Rabí Meír ha-leví, se oponen a esta decisión. Sin embargo, el  está de acuerdo con Maimónides: extrae sus pruebas de la historia de Kóraj, al igual que del anatema que reinaba sobre los habitantes de Yavésh-Guil'ad cuyos hijos no fueron pasados por la espada (Jueces XXI, 10). De hecho, la simple lectura de la Toráh habla a favor de esta decisión. La cuestión de saber si es justo que los hijos inocentes sean castigados, no es justificable en absoluto. Es la comunidad de Israel la que reemplaza la presencia Divina: Israel, en su calidad de Pueblo de Dios tiene la responsabilidad de ejecutar Su Ley. Al igual que después del diluvio y de la destrucción de Sedóm, donde el castigo Divino exterminó todo sin miramientos hacia los niños pequeños, así debe hacerse con la ciudad infiel. Nosotros no podemos decidir sobre la Ley Divina. Según la Concepción Judía, la muerte de los niños debe ser un castigo de los padres. Si, en general, los niños no mueren por la iniquidad de los padres, sin haber merecido esta decisión; aquí, sin embargo, el castigo no parece excesivo, dado que la inmoralidad ha alcanzado tamañas proporciones (Dr. Hoffman).

Así comprendemos que Maimónides termine su capítulo sobre este tema indicando que, cualquiera que sea la crueldad de la cual hayan dado prueba los israelitas en esta circunstancia, se efectuará este versículo de la Toráh [que dice], “que el Eterno saldrá del ardor de Su cólera, que atestiguará Su misericordia y Su afecto y te multiplicará, como lo ha jurado a tus padres”.

19 – SIEMPRE QUE OBEDECIERES LA VOZ DE ADONAI, TU DIOS, GUARDANDO TODOS SUS MANDAMIENTOS QUE YO TE ORDENO HOY, Y HACIENDO LO QUE ES RECTO A LOS OJOS DE ADONAI, TU DIOS.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XIV

1 – HIJOS SOIS DE ADONAI, VUESTRO DIOS; NO OS SAJAREIS, NI OS RASURAREIS ENTRE LOS OJOS A CAUSA DE MUERTO,

1 – HIJOS SOIS DE ADONAI, VUESTRO DIOS. Rabí Yehudáh decía: “Cuando os comportáis como hijos sois llamados hijos; si no, sois llamados esclavos del Eterno”. Rabí Meír decía: De todas formas sois “hijos”, pues se dice: “Son hijos insensatos” (Yirmiyáhu IV, 22). Aún si no estudian la Toráh son llamados hijos. Y además se dice: “Hijos sin lealtad” (Deut. XXXII, 20); es decir, que no tienen buenas obras en su haber. Porque Jabakúc (Makót 24a) ha reducido el número de Mitzvót de la Toráh a solo una, que es {Emunáh… Confianza, fe}: incluso cuando no han realizado buenas obras son llamados hijos (ibíd.). Por último, el Profeta Hoshé'a (II, 1) dice: “Sin embargo, el número de hijos de Israel será como la arena del mar, que no puede ser medida ni contada; y acontecerá que en lugar de decírseles: “No sois Mi Pueblo”, se les dirá, “hijos del Dios vivo”. En oposición a la regla general que busca, que dentro de las controversias entre Rabí Meír y Rabí Yehudáh, la Halajáh sea fijada de acuerdo con éste último, se la establece aquí de acuerdo con Rabí Meír, quien acumula pruebas extraídas de los profetas. Es por esto que la Mishnáh (en Avót III, 14) no tiene en cuenta la opinión de Rabí Yehudáh. Su autor, Rabí ‘Akivá, ha dado su parecer conforme al de Rabí Meír en la discusión que lo oponía al tirano Rufo (B.B. 10a).

Rabí Tzeví Elimélej de Dunaburg escribe , que existe una diferencia de principio para la aceptación del arrepentimiento entre los judíos y los gentiles. Se refiere a un Medrásh en Tanj. , que determina que el arrepentimiento entre los gentiles no es eficaz. Relaciona esto con el hecho de que los gentiles son considerados como esclavos de Dios, {‘avdé ha-Shém}, siendo Dios el Rey. En sus relaciones con Dios interviene entonces la sentencia de que si se falta al honor de Dios, Dios no perdona: {mélej shemajál ‘al kevodó, en kevodó niajúl… el rey no está autorizado a transigir en su honor} (Ketubót 17a). Se deduce que para Israel, cuyas relaciones frente a Dios son como las de un hijo hacia su padre, la ofensa contra Dios que origina remordimientos, siempre es perdonada.

Sin embargo, tenemos la costumbre de dirigirnos en nuestras oraciones a Dios, que es nuestro Padre y nuestro Rey, {Avínu, Malkénu}. Esto nos prueba que nos sentimos con respecto a Dios tanto como Sus hijos que como Sus esclavos. Si Dios nos considera siempre como Sus Hijos nos corresponde a nosotros conducirnos ya como Sus hijos, ya como Sus esclavos Maharál en Nétzaj Yisraél.

No obstante se declara que los judíos que habitan la tierra de Israel son llamados hijos de Dios; aquellos que habitan el país de la diáspora son llamados esclavos de Dios.

NI OS RASURAREIS. Ver Com. Lev. XXI, 5. donde Rabí S.R. Hirsch establece las relaciones entre las diferentes partes del versículo como sigue: “Esta frase contiene dos partes de un género del todo diferente y cuya vecindad tan cercana exige una explicación. Las relaciones entre el hombre y su prójimo, entre los miembros de una familia, no deben hacer olvidar nunca que existen otros lazos también reales entre el Creador y Su obra, entre Dios y el ser humano. Es tan querido que si se encuentra en nuestro corazón un familiar o un amigo, nunca este afecto nos debe hacer olvidar el respeto a las reglas que nuestra filiación Divina nos impone. El texto ilustra este principio con un ejemplo que, si bien extraído de las costumbres de épocas antiguas, no por ello deja de ser una enseñanza que perdura. En efecto, las costumbres antiguas preveían incisiones y mutilaciones voluntarias para aquellos que llevaban luto por un familiar con el propósito, sin duda, de reanimar y avivar el dolor moral por medios físicos pero, también sin duda, gestos espontáneos de desesperación de los cuales nuestra lengua aún conserva los indicios: “se arranca los cabellos de la desesperación”. La prohibición de seguir esta costumbre significa entonces que la fidelidad a la enseñanza de Dios (y la prohibición de mutilarnos, de deformar nuestro cuerpo, obra Divina entre todas, de la cual hace parte) no debe reconocer excepciones, aún si se trata de una situación insólita. La Ley exige un perfecto dominio de sí mismo y éste puede ser uno de los efectos más saludables de toda nuestra Legislación”. Sin embargo, el Zóhar describe estos relatos de la siguiente manera: Se parece al caso de un rey que al nacerle un hijo lo ha enviado a una ciudad lejana hasta que sea lo suficientemente mayor para comprender las costumbres del palacio. Cuando sabe después, que su hijo ha crecido, le envía una matrona (la Shejináh) para que lo traiga ante él y se entretiene todo el día con él. Así Dios ha creado a su hijo con un alma toda pureza y lo ha enviado a la tierra. Al momento de traerlo al palacio El envía la Shejináh para que lo acompañe. A pesar de esto los moradores de la ciudad vertían cálidas lágrimas al verle separarse de ellos. Había en este lugar un hombre inteligente que les dijo: ¿Por qué lloráis? ¿No es el hijo del Rey? No conviene que se quede, sino que de ahora en adelante viva en el palacio de su padre. Si todos los justos supieran esto, se regocijarían al llegar la hora de la partida. Cuando la Shejináh viene en busca del alma, ¿no es para complacer al Eterno que el alma lleva a los justos para hacerlos el objeto de Sus delicias?” Esa es la creencia de los paganos, que ha sido descrita con anterioridad: ellos no creen en un mundo futuro y es por esto por lo que no se beneficiarán de él, en virtud del principio de justicia: {Midáh ke-néged Midáh… medida por medida} (Sanh. 90a). Aquellos que creen en un mundo futuro no ven en la muerte una partida definitiva.

NO OS SAJAREIS. Los Medrashím explican en sentido figurado: “No os haréis incisiones, es decir, rasgaduras, cuando entréis en discusión de estudio los unos con los otros”.

Se le ha preguntado a Rabí Israel Meír Ha-Cohén, autor del Séfer Jafétz Chayím , cómo es que hay tantas divisiones en Israel. Existen los Jasidím y sus adversarios, los Mitnagdím; los Jasidím mismos tienen muchas facciones; muchos estudian la Toráh durante más tiempo que el que le consagran a la plegaria, mientras para otros es lo contrario; unos se pasan el día cantando, otros danzando. ¿Por qué no pueden reunirse todos bajo un mismo grupo? Rabí Meír respondió: “En lugar de hacerme a mí esta pregunta, preguntadle al emperador de los rusos. ¿De qué le sirve tener ejércitos diferentes? Tiene la infantería, la caballería, la artillería y la marina. ¿No sería más ventajoso tener un ejército unificado con un comandante en jefe? Mas él tiene necesidad de todos estos ejércitos según el sitio adonde deba ir a la guerra contra sus enemigos: cada ejército tiene su tarea particular y, como él no sabe dónde concentrará el enemigo sus fuerzas, le hacen falta estos varios ejércitos con sus especialidades”. Igual sucede en la guerra contra las pasiones humanas. Cada grupo tiene su tarea que cumplir y, como no sabemos de dónde vendrán los ataques de los enemigos, necesitarnos estar armados en todas las especialidades.

2 – PORQUE ERES UN PUEBLO SANTO A ADONAI, TU DIOS; PUES A TI TE ESCOGIO ADONAI PARA QUE LE SEAS UN PUEBLO DE PREDILECCION, MAS QUE TODAS LAS NACIONES QUE HAY SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA.

2 – PORQUE ERES UN PUEBLO SANTO. Ver Com. Deut. VII, 6 donde se presenta este versículo casi idénticamente, en relación con las costumbres y los matrimonios prohibidos. Además son alimentos prohibidos los que aparecen [en Exo. XXII, 30] en relación con el imperativo de la santidad; nosotros hemos demostrado que los alimentos prohibidos son un primer paso en la escala que conduce a la santidad. Además, se ha indicado en Lev. XIX, 2 que los alimentos prohibidos se oponen a la misma naturaleza humana; he aquí por qué su prohibición sirve de preludio a la santidad. Estos vínculos explican la proximidad de los dos versículos: el que trata de la santidad y el siguiente, que enumera los alimentos prohibidos.

3 – NO COMEREIS NINGUNA COSA ABOMINABLE.

3 – NO COMEREIS NINGUNA COSA ABOMINABLE. Acerca de las motivaciones y las reglas prácticas sobre las leyes alimentarias [dietéticas], ver Com. Lev. XI, 2. El Zóhar escribe: Rabí Yoséf ha explicado lo que está dicho en el Eclesiastés: “Todo el afán del hombre es para su boca; y sin embargo no se satisface el apetito” (VI, 7); todo lo que el hombre come, de hecho beneficia su boca: para mantenerla pura no debe comer sino el alimento sagrado y así se guardará de hacer su boca impura y abominable. Quien-quiera que coma alimentos abominables se torna impuro. Se dice de Moshé, que cuando era niño, la hija del Faraón pedía a su favor [a instancia de Miriám]: “Iré a buscar una nodriza entre las mujeres de los hebreos para que amamante al niño”. [A lo que] Rashí explica: “Ella [Batiyáh] había hecho traer varias mujeres egipcias para que lo amamantaran, pero el niño las rehusaba porque estaba destinado a hablar con la Shejináh Divina”. Rabí Leví Yisják de Bérditshev escribe : “Dado que en los tiempos futuros el Eterno se manifestará a los hijos de Su Pueblo, está de ahora en adelante prohibido impurificarse con alimentos que no sean rituales”. El Profeta Yoél (III, 1) anota: “Después de esto Yo derramaré Mi espíritu sobre toda carne, tanto que vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán”.

4 – ESTOS SON LOS ANIMALES QUE PODREIS COMER: BUEY, CORDERO Y CABRA.

4 – ESTOS SON LOS ANIMALES QUE PODREIS COMER. La repetición de este capítulo se explica por el hecho de que las Mitzvót son {Mitzvót mevuarót}, es decir, Mitzvót que quedan por interpretar en el Deuteronomio, y no {Mitzvót mejudashót}, Mitzvót nuevas (Najmánides). Sobre el tema del número de diez animales autorizados para el consumo, ver nuestro Com. Lev. XI, 29.

5 – CIERVO, GACELA Y GAMO; CABRA MONTES, ANTÍLOPE, BISONTE Y GAMUZA;

6 – EN FIN, TODO ANIMAL DE PEZUÑA (QUE LA TIENE DIVIDIDA EN DOS PEZUÑAS), Y QUE RUMIA, ENTRE LOS ANIMALES, ESE PODREIS COMER.

7 – ESTOS, EMPERO, NO COMEREIS ENTRE LOS QUE RUMIAN, O ENTRE LOS QUE TIENEN LA PEZUÑA PARTIDA: EL CAMELLO, LA LIEBRE Y EL CONEJO; PUES AUNQUE SON RUMIANTES, NO TIENEN LA PEZUÑA DIVIDIDA; INMUNDOS SERÁN PARA VOSOTROS:

8 – ASIMISMO EL CERDO PUES AUNQUE TIENE LA PEZUÑA HENDIDA, NO RUMIA, IMPURO SERA PARA VOSOTROS DE LA CARNE DE ELLOS NO COMEREIS, NI TOCAREIS SU CUERPO MUERTO.

8 – IMPURO SERA PARA VOSOTROS… pero no para los que observan los siete mandamientos de Nóaj [o Noáquides]. Esto emana de la designación de Israel como “tesoro” entre todas las naciones que se encuentran “sobre la tierra”.

9 – ESTOS PODREIS COMER DE TODOS LOS ANIMALES QUE VIVEN EN LAS AGUAS: TODO LO QUE TIENE ALETAS Y ESCAMAS PODREIS COMER;

10 – MAS TODO LO QUE NO TIENE ALETAS Y ESCAMAS, NO LO COMEREIS; INMUNDO SERA PARA VOSOTROS.

11 – TODA AVE PURA PODREIS COMER;

12 – MAS ESTAS SON DE LAS QUE NO COMEREIS: EL AGUILA, EL QUEBRANTAHUESOS Y EL BUITRE NEGRO,

13 – Y EL BUITRE, EL HALCON Y EL MILANO, SEGUN SU ESPECIE;

13 – EL HALCON. Según el Sifré, el halcón, (raáh}, es la única ave prohibida para la cual la repetición en el Deuteronomio era necesaria. Esto responde a la opinión de Rabí Yishma'él, quien en Sotáh 3a ha justificado a menudo una secuencia de la Toráh, como si agregara en la repetición una nueva lección.

14 – Y TODO CUERVO SEGUN SU ESPECIE;

15 – Y EL AVESTRUZ, LA LECHUZA, LA GAVIOTA Y EL GAVILÁN, SEGUN SU ESPECIE;

16 – Y EL CUERVO MARINO, EL BUHO Y EL CISNE,

17 – Y EL PELICANO, EL PERNOCTERO Y EL SOMORGUJO.

18 – Y LA CIGÜEÑA Y LA GARZA, SEGUN SU ESPECIE; Y LA ABUBILLA Y EL MURCIELAGO.

19 – TAMBIEN TODO INSECTO ALADO SERA INMUNDO PARA VOSOTROS; NO SE COMERÁ.

20 – TODA AVE PURA PODREIS COMER.

21 – NO COMEREIS NINGUNA COSA MORTECINA, AL EXTRANJERO QUE HABITARE DENTRO DE TUS CIUDADES LA PODRÁS DAR, Y EL LA COMERÁ O LA PODRÁS VENDER A UNO DE TIERRA EXTRAÑA; PORQUE ERES TU UN PUEBLO SANTO A ADONAI, TU DIOS. NO GUISARAS EL CABRITO EN LA LECHE DE SU MADRE.

21 – PORQUE ERES TU UN PUEBLO SANTO… Se refiere, anota Najmánides, a la prohibición de cocinar el cabrito en la leche de su madre. Esta prohibición no es enunciada en el mismo sentido que la que aparece al comienzo de este capítulo: “no comerás nada que sea abominable”, aunque esta sentencia se refiere también, como dice Rashí, a nuestra prohibición puesto que, ya que la carne y la leche son permitidas por separado, no se trata de una abominación propiamente dicha. Ha faltado subrayar que la prohibición de la leche y de la carne —consumidas juntas — se basa en el hecho de que Israel es “un Pueblo Santo”: es en este último término sobre esta característica que Israel se basa para abstenerse de carne y leche mezcladas.

NO GUISARAS EL CABRITO EN LA LECHE DE SU MADRE. Ver Com. Exo. XXIII, 19. En contradicción con Rashí, quien en Exo. XXIII, 19 y XXXIV, 26 y aquí mismo, explica los tres lugares de donde proviene esta prohibición de acuerdo con la Halajáh (el Medrásh Tanjumáh 17), Rabí Yitzják da los significados siguientes a la triple mención de este versículo: la primera vez relacionada con el tema mismo, la segunda con la lección que se debe deducir y la tercera con el diezmo que sigue a continuación de este capítulo. El tema mismo se explica en la primera mención de la prohibición. Pues está dicho en Exo. XXIII, 19: “No cocerás al cabrito en la leche de su madre”, y la Toráh nos indica enseguida: “Mira, Yo envío delante de ti a un mensajero para que te cuide durante tu camino, y para conducirte al lugar que he preparado para ti”. Hemos expuesto en el Comentario a este texto cuál era la relación entre estos términos, según el Zóhar: “Cuídate, parece querer decir la Toráh, de hacer participar un elemento extraño cual es el cabrito — insignia de ‘Esáv — dentro de nuestra patria espiritual, que es el “alma mater”, la madre de crianza de nuestra vida. Pues una mezcla de tal género, continúa la Toráh, provocaría de manera ineludible un cambio de destino frente a la Alianza con el Eterno. Él no la denunciaría, pero se contentaría “con enviar a Su ángel”; es decir, con hacerse representar por uno de Sus servidores. Esta intrusión de un tercer elemento en la intimidad de la Alianza constituye una respuesta a la introducción, por parte de Israel, de un elemento externo dentro del espíritu de la Alianza”. En cuanto a la lección que se ha de deducir, se trata de la segunda mención de esta prohibición en Exo. XXXIV, 26. Va seguida de la orden dada por Dios a Moshé: “Consigna estas palabras por escrito; pues es según estas palabras que Yo he concertado una Alianza contigo y con Israel”. Dios le había dicho a los tres ángeles presentes al lado del Patriarca Abrahám: “¡Cuando el Patriarca vino a ofreceros mantequilla y leche, y después el cabrito que había preparado (Gén. XVIII, 8), ni siquiera habéis pensado en lavaros las manos después de haber consumido la mantequilla y la leche! Por consiguiente, es una ley que conoce todo hijo de Israel (Yoréh De ‘áh § 89,2). ¿Qué habéis hecho de la prohibición de comer la leche y la carne juntas?” Ahora bien, cuando llegó el momento de recibir la Toráh, Moshé se vio en la obligación de defenderla contra las objeciones de los ángeles. El Eterno le dice entonces a Moshé: “Recuerda lo que te he dicho acerca de los ángeles que no han sabido responder a Mis reproches. Consigna por escrito estas palabras, pues no es con los ángeles, sino contigo y con Israel con quienes he concertado Mi Alianza”.

El tercer lugar donde se cita la prohibición se encuentra en nuestro versículo y figura en relación con la obligación de los diezmos. El significado lo describe Rashí en los siguientes términos: ¿Por qué yuxtaponer los dos temas? Esto es lo que el Santo, Bendito sea El, dice a Israel: “No me obliguéis a apresurar la madurez de los cabritos, es decir, de los frutos de la cosecha cuando aún se encuentran en el seno materno, en la espiga, pues si no descontáis los diezmos convenientemente en la época de la madurez, Yo provocaré un viento que las marchitará, como está dicho (II Reyes XIX,26): “El trigo marchitado antes de su madurez”; lo mismo aplica en cuanto a las primicias”. En lo que respecta a la interpretación proporcionada por la segunda mención de la prohibición, existe todavía otra explicación. Esta indica que sólo el “cocimiento del cabrito en la leche de su madre” figura en el texto. No se encuentra ninguna otra mención referente a consumir carne no importa de qué animal en la leche de no importa qué otro animal; sobre todo la estricta separación exigida después de un plato graso antes del consumo de un plato magro o al revés, lo mismo que entre sus vasijas respectivas, no se encuentra tampoco en la Toráh. Esta extensión de la prohibición se debe a los Sabios de Israel, que la han deducido de sus propios textos. Este es uno de esos raros ejemplos de esta clase entre las descripciones de la Toráh. En el Com. Lev. XVIII, 17 hemos desarrollado este tema y hemos indicado sus razones profundas. Aquí el texto parece dar primero su aprobación a la obra de los Sabios, ya que continúa después de la prohibición “de cocer un cabrito en la leche de su madre”, que el Eterno ha hecho a Moshé: “Consigna por escrito estas palabras, ya que de acuerdo con ellas Yo he concertado una Alianza contigo y con Israel”. En el comentario sobre este versículo (Exo. XXXIV, 27), hemos mostrado que se refiere a la Ley Oral inherente a Israel. Es gracias a ella que Dios ha concertado Su Alianza con nosotros. Nosotros hemos agradecido a nuestros Sabios el haber expuesto los profundos pensamientos inherentes a la prohibición.

22 – DIEZMARAS ESCRUPULOSAMENTE TODO EL PRODUCTO DE TU SIMIENTE QUE CRECE EN EL CAMPO, AÑO POR AÑO.

22 – DIEZMARAS ESCRUPULOSAMENTE TODO EL PRODUCTO DE TU SIMIENTE. El siguiente pasaje indica las prescripciones caritativas que deben observarse antes de las fiestas de peregrinaje de las cuales se habla al final del capítulo. “La donación del hombre enriquece a éste”. Lejos de hablar de una disminución de los bienes del hombre gracias a la caridad, el Rey Shelomó nos afirma (Prov. XVIII, 16) que ella contribuye a su enriquecimiento. Este proverbio es tan válido hoy, como lo era en la antigüedad. Rabí Yojanán se encontró con su sobrino, el hijo de Resh Lakísh. Este último le preguntó: “Muéstrame tu versículo”, y recibió como respuesta: {‘asér te-‘asér} “Da el diezmo”. Y le preguntó: “¿Qué significa este versículo?” Su sobrino respondió: {‘asér bishvíl she-tit'ashér} “Da el diezmo para que te enriquezcas”. Entonces le volvió a preguntar: “¿De dónde sacas eso?”, a lo que el sobrino respondió: “¡Ve a probar!” Entonces dijo el tío: “¿Está permitido por lo tanto poner al Eterno a prueba? ¿No está dicho no pongáis a Dios a prueba?” (Deut. VI, 16). El contestó: En efecto, como lo ha dicho Rabí Hoshí'a, salvo sobre este punto, ya que está escrito (Malají III, 10): “Traed todo el diezmo al granero, para que haya alimento en Mi Casa. Probadme en esto, dice el Eterno de los Ejércitos, (y veréis) si no os abro las ventanas del cielo y os derramo una bendición, para que haya (cosecha) más que suficiente”. Rav ha dicho: ¿Qué significa la bendición “más que suficiente”? ¡Hasta cuando nuestros labios se cansen de gritar ¡basta, basta!” (Ta'aníth 9a). En conclusión a la frase “Da el diezmo para que te enriquezcas”, Rabí Abbá decía: “He aquí una referencia dirigida a aquellos que se hacen a la mar para emprender un largo viaje, con el fin de que donen, antes de partir, una décima parte de sus bienes a aquellos que se ocupan de la Toráh”. Relata el Talmúd (Tratado Ketubót 66b) que la hija de Nakdimón Ben Gurión recogía en Jerusalén los granos de cebada de debajo de los pies de los animales de los árabes. Su padre había sido muy rico y practicaba la caridad a manos llenas. Cuando el Talmúd pregunta cómo es que su hija había caído tan bajo, él responde: “El no dio todo lo que podía”. De ahí, comenta Rabí Israel Meír Ha-Cohén en su libro sobre la Toráh, se deduce porque el proverbio “Da el diezmo para que te enriquezcas” no es siempre de actualidad. Los Tosafistas, en el Tratado Ta'aníth 9a, interpretan el versículo que instituye el diezmo de la manera siguiente: Da el diezmo de toda la cosecha recolectada de tu simiente, o (si no lo haces) serás forzado a darla al hombre de quien se dice “él sale al campo” y que no es otro que ‘Esáv, que representa al mundo gentil” (Gén. XXV, 29). Esta afirmación se relaciona con la sentencia del Talmúd B.B. 9a: mientras teníamos el Templo los israelitas dieron su shékel y obtuvieron su expiación; ahora que no existe, las naciones del mundo vienen a tomarlo por la fuerza. Para subrayar la importancia adscrita a la prevalencia de los diezmos, el Medrásh Tanjumáh (15) cita las últimas frases del discurso de justificación de lyóv (XXXI, 38-40) antes de que el texto indique “Aquí terminan las palabras de lyóv”: “¿Acaso mis tierras claman venganza contra mí y sus surcos vierten lágrimas (es que mis tierras claman venganza porque he sembrado semillas híbridas, {kil-áyim} ¿Acaso he devorado el producto sin pagar de mi dinero (es que habré devorado el diezmo destinado a los pobres {ma'asér ‘aní}? ¿Acaso he arrancado gemidos a sus legítimos propietarios? Si es así, que las zarzas crezcan en lugar del trigo y en lugar de cebada, la cizaña!” El Medrásh Tanjumáh (§ 14) continúa su encuesta sobre el valor del diezmo y constata que el hombre debe seguir la tradición de los padres en todas las circunstancias, como lo dice el Rey Shelomó en los Proverbios (VI, 20): “Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre”. Nuestro padre Abrahám ha deducido primero que todo el diezmo, y después ha “trazado el camino” a sus hijos (Com. Gén. XIV, 20). Yitzják ha deducido de su presunta cosecha el segundo diezmo, llamado {ma'asér shení} (Ver Com. Gén. XXVI, 12). Se dice, sin embargo, objeta el Medrásh, ¿la bendición no reina sobre lo que es pesado, medido, o contado? (B.M. 42a). El cálculo de su cosecha, se responde, era necesario para los diezmos (que debían recogerse). En cuanto a Ya'akóv, un Samaritano vino un día a preguntarle a Rabí Meír ¿por qué este Patriarca no había ofrecido a Dios el diezmo de sus hijos? A lo que él había respondido: “De todo lo que Tú me des yo ofreceré el diezmo” (Com. Gén. XXVII, 22). Así él lo recogió bien, consagrando su hijo Leví al culto Divino; él era el más apto para el servicio sagrado. Al dejar de lado los dos mayores (nacidos de Rajél y de Leáh), Reuven y Yoséf, consagrados a Dios por nacimiento, le tocaba a Ya'akóv recoger el diezmo de los otros diez hijos (Gén. Rabbá LXX. Ver Com. ibíd.)

23 – Y COMERÁS DELANTE DE ADONAI, TU DIOS, EN EL LUGAR QUE EL ESCOGIERE PARA HACER HABITAR ALLI SU NOMBRE, EL DIEZMO DE TU TRIGO, TU MOSTO Y TU ACEITE PURO, Y LOS PRIMOGENITOS DE TU GANADO MAYOR Y MENOR (REFIRIENDOSE ESTO AL SACERDOTE), A FIN DE QUE APRENDAS A TEMER A ADONAI, TU DIOS, PARA SIEMPRE.

23 – A FIN DE QUE APRENDAS A TEMER. Los Tosafistas enseñan, en el Tratado B.B. 21a, la importancia del {ma'asér shení}, ya que, tras el sometimiento a la obligación de subir a consumirlo en Jerusalén, el ejemplo del Templo y de los Cohaním hará que el oferente desee estar al mismo nivel de ellos, y crecerá en su temor de Dios. Maimónides explica en su Guía de los Desc. III, 45: “Todo esto debía conducir al respeto del Templo el cual, a su vez, inspiraría el temor de Dios, ya que al entrar se sentía uno impresionado y los corazones duros se dulcificaban y ablandaban. Y es para ablandarlos y hacerlos humildes que Dios ha empleado toda esta sabiduría proveniente, para que al frecuentar el Templo, ellos se hicieran asequibles a los preceptos Divinos que nos sirven de guía y llegarán al temor de Dios, como se indica con precisión en nuestro texto de la Toráh (Pentateuco)”. La enseñanza del temor de Dios se convierte, por consiguiente, en una verdadera disciplina para Israel. Se la trata principalmente en la literatura del Musár.

En el Talmúd (Tratado Yevamót 93a) se dice que el versículo “Para que aprendas a temer al Eterno, tu Dios, todos los días” se relaciona con los Shabbatot y con los días de fiesta. Se piensa que estos días de Shabbat y de fiesta forman la décima parte de los días del año. Afirma que estos días surgen de los otros días del año, tanto por el mantenimiento como por el estudio de la Toráh. Al final de cuentas son la fuente del temor de Dios de todos los días.

24 – MAS SI EL CAMINO FUERE DEMASIADO LARGO PARA TI, DE MANERA QUE NO PUDIERES LLEVARLO, POR ESTAR DEMASIADO LEJOS DE TI EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS PARA PONER ALLI SU NOMBRE, CUANDO ADONAI, TU DIOS, TE HAYA BENDECIDO,

25 – LO CONVERTIRÁS EN DINERO, Y ATANDO EL DINERO EN TU MANO IRAS AL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS,

26 – Y GASTARAS EL DINERO, EN CUANTO APETECIERE TU ALMA, EN GANADO MAYOR O MENOR, O EN VINO, O EN LICOR FERMENTADO, O EN CUALQUIERA COSA QUE TE PIDIERE TU ALMA; Y COMERÁS ALLI DELANTE DE ADONAI, TU DIOS, Y TE REGOCIJARAS, TU Y TU CASA;

26 – COMERÁS ALLI DELANTE DE ADONAI. La Ley Oral determina que la obligación de comer el {na'asér shení} no se tiene en cuenta sino cuando se ha llevado trigo a la casa, {keshe-raú pené ha-báyit}, es decir cuando ha venido de los campos y ha sido llevado a la casa abierta y oficialmente. Por el contrario, no hay necesidad de calcular el diezmo, lo mismo para el Levita que para el pobre, si el trigo ha sido llevado por caminos discretos o indirectos, {dérej gagót ukrafifót}. De la misma manera, el trigo no es plausible del diezmo si ha sido recogido para el comercio y no para el consumo privado. Ya en la época del Talmúd se quejaban de aquellos que buscaban evitar la obligación del diezmo [al traerlo] por rutas desviadas (Ber. 35b). Mucho más significativo es lo que se piensa en el Tratado B.M. 88a: “¿Por qué se han destruido los almacenes de Bet Hinó tres años antes de Jerusalén? Porque los propietarios cumplían únicamente las palabras de la Toráh que dicen, “Tomarás el diezmo y lo comerás” (sin llevarlo al Templo) [y entendían que] no aplicaba [la Mitzváh] a lo que es objeto de mercado de venta o de compra” (Rabí S. R. Hirsch).

27 – Y AL LEVITA QUE HABITARE DENTRO DE TUS CIUDADES, NO LE DESAMPARARAS, PORQUE NO TIENE PARTE NI HERENCIA CONTIGO.

27 – Y AL LEVITA… NO LE DESAMPARARAS. Ver Com. Núm. VIII, 14 donde trata del nivel más bajo que alcanzaron los Levitas durante la época del Segundo Templo. Sin embargo, parece que por esta época ‘Ezrá, el Escriba, sancionó a los Levitas por haberse quedado su mayoría en Babilonia. El decretó que, en adelante el primer diezmo sería distribuido a los pobres, a los sacerdotes e incluso a todo Israel (ver Yev. 86b y los Tosafistas sobre Makót 23b). Uno puede preguntarse cómo se reconcilia esta opinión con aquella que le atribuye al Rey Jizkiyáhu la iniciativa de haber decretado, en la época del Primer Templo, que el diezmo sería en adelante recogido de todos los productos del campo, en una palabra de todo alimento: “Y luego que se divulgó el mandato, los hijos de Israel trajeron en abundancia las primicias de trigo, mosto, aceite y miel, y de todos los productos del campo trajeron también el diezmo de todas estas cosas en abundancia” (II Crón. XXXI, 5; Nedarím 55a).

28 – AL FIN DE CADA TERCER AÑO, SACARAS TODO EL DIEZMO DE TUS PRODUCTOS DE AQUEL AÑO, Y LO DEPOSITARAS EN TUS CIUDADES.

28 – AL FIN DE CADA TERCER AÑO, SACARAS TODO EL DIEZMO. El diezmo judío se reparte en tres categorías que se distinguen, tanto por la naturaleza del beneficiario como por el uso que se hace de él:

1) el primer diezmo, destinado a los Levitas;

2) el segundo diezmo, llevado a Jerusalén al fin del año y consumido allá por el productor;

3) el diezmo del pobre, destinado a los necesitados.

Se efectúa entonces el siguiente movimiento: cada período de seis años se supone dividido en dos ciclos de tres años (siendo el séptimo año de reposo, no se paga ningún diezmo). En cada uno de los tres años del ciclo se da el primer diezmo, el de los Levitas. Además se le agrega, en los dos primeros años de cada ciclo, el segundo diezmo, el de la ofrenda a Jerusalén. Este último se reemplaza, el tercer año de cada ciclo, por el diezmo de los pobres. La colectividad que se constituye en Kená'an tendrá entre sus deberes principales, el de formar un conjunto de hombres animados por una solidaridad a toda prueba. “Cuando se llegue hasta donde ti un pobre de entre tus hermanos en una de las ciudades del país, no endurecerás tu corazón, no cerrarás tu casa a tu hermano pobre”. Esta frase (XV, 7) se dirige por igual a la colectividad y al individuo (“hasta donde ti” no puede referirse más que a la colectividad; en cambio “no endurecerás tu corazón” se refiere al individuo). Ahora bien, esta ley no puede ser cumplida por el individuo solo o por la colectividad sola. Es sólo por medio de la participación de ambos que se puede aportar eficazmente una solución. El pobre llega “hasta donde ti”; es decir, que él sigue siendo parte, más que nunca, de la colectividad nacional y tiene derechos sobre ti. Tal vez sea útil recordar aquí el maravilloso pensamiento Jasídico que dice en concreto: “Dios ha destinado a cada hombre una parte igual de los bienes del mundo; sin embargo, si vemos que cierto hombre posee más de la mitad, es porque Dios le ha dado a administrar también la fortuna de otros (a quienes nosotros llamamos pobres y que no han recibido sus bienes de inmediato, tal vez en razón de su incapacidad para administrarlos de manera conveniente). Por consiguiente, el pobre que se acerca al rico puede, a título justo, pretender recibir una parte de aquello que realmente le pertenece”. (Rabí S. R. Hirsch).

29 – PARA QUE VENGA EL LEVITA — QUE NO TIENE PARTE EN TU HEREDAD —, EL EXTRANJERO, EL HUERFANO Y LA VIUDA QUE HABITAN EN TUS CIUDADES, Y COMERÁN HASTA SACIARSE, PARA QUE TE BENDIGA ADONAI, TU DIOS, EN TODAS LAS OBRAS DE TU MANO.

29 – PARA QUE TE BENDIGA ADONAI… EN TODAS LAS OBRAS DE TU MANO. El Taná Debé Eliyáhu (cap. 14) enseña: “Hubiera podido creer que Dios te bendeciría, incluso si te quedas sentado sin hacer ningún trabajo o comercio. He aquí porqué se dice que “el Eterno te bendecirá en toda obra que emprendas”.

Rabí Bajyéh Ben Asher desarrolla esta idea apoyándola en los capítulos relativos al {Bitajón… confianza] y a la {parnasáh… el sustento}. Y comenta que no hay necesidad de ir muy lejos en la búsqueda de la {parnasáh… sustento}.

CAPITULO XV

1 – AL CABO DE (CADA) SIETE AÑOS HARAS CONDONACION.

1 – AL CABO DE (CADA) SIETE AÑOS HARAS CONDONACION. Acerca de las características y leyes relativas a la (Shemitáh… año sabático), ver Com. Exo. XXIII, 11 y Com. Lev. XXV, 8. Rabí S.R. Hirsch comenta: “El año sabático implica múltiples consecuencias, y una de las más notables entre ellas es la de la anulación de todas las deudas que no han sido reembolsadas al cabo del séptimo año. Este es por lo menos el sentido inmediato del texto; pero el mismo exige un comentario, sobre todo ante las consecuencias sociales y económicas de esta institución. Parece, que esta institución puede con facilidad ser la causa, no sólo de graves perturbaciones, sino también de abuso por parte de los deudores algo astutos. Pero sin duda la idea fundamental de esta ley supone ante todo un “estado de ánimo diferente” al del “Judío” de la leyenda; por otra parte, prevé las medidas que puedan evitar los abusos siempre posibles. Esta parece ser la razón de esta institución. Se supone que un deudor haga todo lo posible por liberar una deuda contraída; sin embargo, circunstancias ajenas a su voluntad pueden, a pesar de todos sus esfuerzos, impedirle pagar esa deuda: la enfermedad, un accidente, inclemencias, etc…, toda una serie de sucesos molestos se desencadenan a menudo en el peor desastre contra alguien que ya se encuentra en una mala situación. Es por esto precisamente, y sólo en presencia de una reconocida buena fe, que la Ley ordena la anulación de esta deuda después de un período de seis años. Pero si el acreedor ya no está más en el derecho de exigir el reembolso, el deudor, por su parte, está siempre obligado moralmente a redimir su deuda, incluso después de veinte años. Por otra parte, cuando se trata de un “mal cliente”, el acreedor siempre tiene el derecho de llevar su crédito ante un Tribunal que se encargará del cobro después de examinar la situación, cobranza que puede efectuarse por vía de alguacil, incluso después del año sabático (esta última institución, complementaria a la de la Toráh, se debe a la iniciativa de Hillél). De esta manera la Ley defiende los intereses legales de dos partes: alivia al pobre de un peso que lo aplastaría a la larga, garantizándole al acreedor la salvaguardia de derechos bien adquiridos”. La institución de Hillél, quien había vivido cien años antes de la destrucción del Templo, se llamaba {pruzvúl}, y tenía por finalidad hacer regular el asunto mismo de la remisión de deudas por medio del Tribunal, como se lee en la Mishnáh Sheviít X, 3. Esta no se aplicaba sino por orden Rabínica, {ni-de-Rabanán), ya que la Ley misma sobre la remisión de deudas no estaba prevista sino cuando tuviera lugar un año jubilar. (Kid. 38b, Tosafót s. v. ).

2 – Y ESTA SERA LA MANERA DE LA AMNISTIA: TODO ACREEDOR CONDONARA LO QUE HUBIERE PRESTADO A SU PROJIMO; NO LO EXIGIRÁ DE SU PROJIMO. O DE SU HERMANO, POR HABERSE PREGONADO LA AMNISTIA DE ADONAI.

2 – TODO ACREEDOR CONDONARA LO QUE HUBIERE PRESTADO A SU PROJIMO. La serie de disposiciones relativas a la Shemitáh exigen una explicación. En efecto, se anota que a partir de la primera vez que uno se preocupa por la Shemitáh, aplica la prohibición de sembrar y trabajar durante un año; enseguida se dice que el pobre deberá beneficiarse del mismo y, por último, se declara que las deudas contraídas por el pobre son perdonadas. Creemos en lo que se lee en el Lev. Rabbá I, 1 de aquellos que observan el año de la Shemitáh: “Bendecid al Eterno, vosotros, Sus ángeles, poderosos en fuerza que ejecutáis Sus mandatos, escuchando la voz de Su palabra” (Salm. CIII, 20). Rabí Yitzják ha dicho: “En general, cuando el hombre realiza una Mitzváh, lo hace durante un día o durante una semana, hasta un mes; ¿se ha visto jamás a un hombre ligado a una Mitzváh durante un año? Aquellos que, cumpliendo con la Shemitáh, ven su terreno baldío todo el año, a sabiendas sin embargo de que deben pagar su impuesto al gobierno, y la aceptan en silencio, ¿se han visto jamás héroes semejantes?” Ahora bien, la Toráh procede por etapas: si ya considera el hecho de guardar la Shemitáh como un acto heroico, lo será todavía con mayor razón el de la remisión de todas las deudas que puedan ser contraídas durante el período precedente a la Shemitáh. Este sacrificio parece como el más duro que se pueda imponer a los hombres (ver Don I. Abarbanel); y he aquí por qué la Toráh lo menciona en último lugar.

3 – DE UNO DE TIERRA EXTRAÑA PODRÁS EXIGIRLO; MAS SI LO TUVIERE TU HERMANO DE LO TUYO, SE LO CONDONARA TU MANO.

3 – DE UNO DE TIERRA EXTRAÑA PODRÁS EXIGIRLO. Rashí dice: “Este es un mandamiento”; la afirmación “podrás exigir pago del extranjero” implica “más no de tu hermano”. Ahora bien, existe una regla que enuncia que una prohibición, extraída de un mandamiento positivo, tiene fuerza de un mandamiento positivo ({lav ha-bá mi-kelal ‘asé, ‘asé); Cf. Rashí sobre XVI, 8). Esto es lo que quiere decir Sifré: las palabras del texto son de manera implícita una {Mitzvát ‘Asé… precepto positivo). Es así como hay que entender Sifré, y no que este es un mandamiento positivo de la Toráh de exigir a un extranjero el pago de su deuda, como además lo ha demostrado con claridad Najmánides. Así, aquel que exige el pago de la deuda de un hermano, transgrede no sólo el {lav} de (lo tigós… no [se] lo exigirá}, sino también un {´asé}.

4 – BIEN QUE NO DEBE DE HABER EN MEDIO DE TI MENESTEROSO ALGUNO (PORQUE ADONAI TE BENDECIRÁ ABUNDANTEMENTE EN LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA EN HERENCIA PARA QUE LA POSEAS),

4 – BIEN QUE NO DEBE DE HABER EN MEDIO DE TI MENESTEROSO ALGUNO. Rashí explica: ¿Y se dirá además: “El mendigo no desaparecerá jamás” (vers. 11)? Más cuando vosotros ejecutéis la voluntad de Dios, habrá mendigos donde los otros y no donde ti, y cuando no ejecutéis la voluntad de Dios, habrá mendigos donde ti; {ev-yón}, más miserable que un pobre, {ev-yón} es aquel que deja pasar las cosas por indolencia”. Rabí Israel Meír ha-Cohén interpreta el pensamiento de Rashí como sigue: “El capítulo había comenzado por imponer la obligación del diezmo y el segundo diezmo a cada propietario. Después la Toráh había concluido que el tercer año intervendría el diezmo para los pobres, de tal suerte que el propietario tuviera por último una quinta parte de su campo para repartir. Se sabe además que “cuatro partes sirven para la simiente del campo y para vuestra alimentación y la de vuestra casa” (ver Rashí, Gén. XLVII, 24). De aquí se concluye que el propietario pierde alrededor de una tercera parte de su campo. Ahora bien, se podría decir que más vale intentar invertir el dinero y hacerlo rendir por medio de préstamos. Pero he aquí que la Toráh nos ordena no insistir en el reembolso durante el séptimo año, lo que llevaría a pensar que la Toráh nos obliga a volvernos pobres; y sin embargo, este no es el caso: quienquiera que se atenga estrictamente al precepto de la Toráh verá desarrollar sus bienes y multiplicarse”.

5 – CON TAL DE QUE OIGAS ATENTAMENTE LA VOZ DE ADONAI, TU DIOS, CUIDANDO DE CUMPLIR TODO ESTE MANDAMIENTO QUE YO TE PRESCRIBO HOY.

5 – CUIDANDO DE CUMPLIR TODO ESTE MANDAMIENTO. El conocimiento de la historia judía nos muestra las peripecias que la ley del “séptimo año” ha atravesado. La más notable es, por cierto, el hecho de que hubieron “héroes” de tal fidelidad que han salvaguardado esta ley, y la han mantenido hasta nuestros días. Los comienzos han sido negativos porque, desde su llegada a Tierra Santa, los hijos de Israel violaron esta ley y el veredicto de la Toráh se cumplió: ellos partieron en exilio para Babilonia y la tierra tuvo la oportunidad de descansar durante los setenta años del exilio (ver Rashí sobre Lev. XXVI, 34). Al regresar a Tierra Santa después de este exilio en Babilonia, ellos observaron estrictamente las leyes de la Shemitáh, de acuerdo con la Alianza Sagrada que habían concertado y que les obligaba a “dejar, el séptimo año, descansar la tierra y remitir toda deuda” (Nej. X, 32). Ellos tomaron la simple precaución de no ocupar todo el país, dejando algunos sitios en manos de vecinos gentiles para que los pobres pudieran tener alimento (Julín 7a). Mientras duró el Segundo Templo mantuvieron bien la Shemitáh, incluso durante la época de las guerras Jashmoneas. Los emperadores de las naciones, Alejandro el Grande y Julio César, eximieron a los judíos del pago del impuesto sobre los campos durante el año sabático (Flavio Joséfo, Antigüedades XI, 5-1; XIV, 10-6). Con posterioridad a la caída del Segundo Templo los judíos siguieron observando la Shemitáh. En la época de Rabí ‘Akivá no se hacía del año sabático un año intercalado, con el fin de no arriesgarse a comer de productos prohibidos por la Shemitáh (Sanh. 12b). Entre las discusiones sostenidas por Rabí Shim'ón Bar Yojái, quien permitía las malas hierbas del séptimo año, y los Sabios, que las prohibían, el primero se acogió por último a las recomendaciones de los segundos, y prohibió las malas yerbas, como lo cita el Talmúd de Yer. (Ber. 1,1). Finalmente, en la época de Rabí Yanái, cuando se ejercieron presiones injustas sobre los judíos para hacerles pagar el impuesto sobre los campos durante el séptimo año, éste decretó: “¡Id a sembrar vuestros campos a causa del impuesto!” Se explica que había por entonces medidas de detención al encontrar judíos que no habían podido pagar el impuesto, y que estas medidas conducían a menudo a un peligro mortal (pikúaj néfesh}. De aquí que se acordara esta licencia temporalmente (Sanh. 26a). Pero muy pronto los Judíos abandonaron la Tierra Santa y partieron al exilio. La cuestión ya no se trató más hasta el momento en que se inició otra vez la colonización de Israel. Fue entonces en 1888 cuando se produjo la controversia entre los partidarios de las autoridades religiosas, quienes decidieron que se podían dar los campos en aparcería a un gentil, y los que seguían a los Rabinos, cuya orden era la de respetar la Shemitáh costara lo que costare. Hoy en día este punto de vista gana más partidarios en cada nueva Shemitáh.

6 – PORQUE ADONAI, TU DIOS, TE BENDIJO, COMO HABLO A TI Y PRESTARAS A MUCHA GENTE, PERO TU NO TOMARAS PRESTADO; DOMINARAS EN MUCHAS NACIONES, Y A TI NO TE DOMINARAN.

6 – DOMINARAS EN MUCHAS NACIONES, Y A TI NO TE DOMINARAN. Y no te acaecerá la misma derrota que ha sobrevenido a Adoniáh-Bézek en Bézek, la cual se encuentra relatada en Jueces I, 5-8: “Encontraron a Adoní-Bézek, lo atacaron y derrotaron en batalla al kena'aneo y al fariseo. Adoní-Bézek, habiéndose dado a la fuga, fue perseguido, aprisionado, y le cortaron los pulgares de las manos y los pies. Y Adoní-Bézek dijo: “¡Setenta reyes con los pulgares de las manos y los pies cortados han recogido las migajas debajo de mi mesa: según yo he hecho, asimismo me ha recompensado Dios!” Lo condujeron a Jerusalén, donde murió” (Yalkút).

7 – CUANDO HUBIERE EN MEDIO DE TI POBRE DE ALGUNO DE TUS HERMANOS, EN ALGUNA DE TUS CIUDADES, EN LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA, NO ENDURECERÁS TU CORAZON, NI CERRARAS TU MANO A TU HERMANO MENESTEROSO;

7 – CUANDO HUBIERE EN MEDIO DE TI POBRE… EN LA TIERRA QUE ADONAI TE DA. La contradicción entre esta hipótesis y la afirmación del versículo 4, que constata que “bien que no debe de haber en medio de ti menesteroso alguno”, es flagrante y ha suscitado numerosos comentarios. Najmánides declara particularmente que es posible que se de la condición de la “presencia de un pobre”. [Como explicar], que “el Eterno te bendecirá en el país que te da por heredad, para hacértelo poseer sólo si escuchas la voz del Eterno, tu Dios, guardando y practicando toda esta Ley que hoy te prescribo”. Solo entonces será imposible que “algún mendigo se encuentre donde tú habites”.

NO ENDURECERÁS TU CORAZON. Nuestros Sabios explican en el Tratado B.B. 9b: “Quienquiera que de una “perutáh” [moneda] a los pobres es bendecido con seis bendiciones: quienquiera que los reconforte con buenas palabras es bendecido con once bendiciones”.

NI CERRARAS LA MANO. El Patriarca Abrahám era conocido por la caridad que ejercía con todas las criaturas. Sin embargo, él ofreció un festín al que no invitó sino a reyes y príncipes; era con motivo del desmame de su hijo Yitzják y no invitó a ningún mendigo. Enseguida el Satán fue a llevar su acusación delante de Dios: Abrahám fue entonces sometido a dura prueba. (Ver Gén. XXI, 18).

8 – SINO QUE GENEROSAMENTE LE ABRIRÁS TU MANO, Y SIN FALTA LE PRESTARAS LO SUFICIENTE PARA LA NECESIDAD QUE PADECIERE.

8 – GENEROSAMENTE LE ABRIRAS TU MANO. El Talmúd (B.B. 8b) escribe que Rabbá ejerció una vez coacción sobre Rabí Natán Ben ‘Amí al cobrarle 400 monedas para la caridad. Los Tosafistas (Julín 110b) objetaron que hay una sentencia que declara, que un Tribunal terrenal no ejerce coacción para la aplicación de una Mitzváh, cuando la Toráh indica muy claro la recompensa. Ahora bien, la caridad hace parte de estas Mitzvót, ya que se dice acerca de ella: “el Eterno, tu Dios te bendecirá en tu obra y en todo aquello en que pusieres tu mano” (vers. 10). Entonces ¿cómo ha podido ejercer Rabbá una coacción? La coacción puede ejercerse para esta Mitzváh, ya que leemos en B.B. 9a que nadie empobrece por un acto tal: por consiguiente, la caridad es una Mitzváh que beneficia al uno sin que el otro sufra perjuicio.

9 – TEN CUIDADO QUE NO HAYA EN TU CORAZON PENSAMIENTO MALVADO QUE TE HAGA DECIR: “SE VA ACERCANDO EL AÑO SEPTIMO, EL DE LA CONDONACION; Y TU OJO SEA MALO PARA CON TU HERMANO MENESTEROSO, DE MODO QUE NO LE DES, Y EL CLAME CONTRA TI A ADONAI; PUES SERA PECADO EN TI.

9 – TEN CUIDADO QUE NO HAYA EN TU CORAZON PENSAMIENTO MALVADO. Cuando Hillél vio que las personas rehusaban hacerse préstamos los unos a los otros y que violaban lo que está ordenado en la Toráh: “Ten cuidado que no haya en tu corazón…se va acercando el año séptimo…y tu ojo sea malo para con tu hermano menesteroso… pues será pecado en ti” instituyó el “pruzvúl” (Guittín 36b). Sin embargo, el Amorá Shemuel dice que si él hubiera tenido el poder de hacerlo, habría suprimido esta institución, ya que “es una ofensa para el juez ir en contra de la Toráh, al forzar a alguien a efectuar un reembolso el séptimo año”. La discusión se mantiene en la fuente indicada.

Y EL CLAME CONTRA TI A ADONAI. Rashí dice: “Me apresuro Yo, declara Dios, a castigar cuando alguien clama más que cuando alguien no clama”. El Zóhar anota: “Hay tres plegarias que no tienen comparación: La plegaria de Moshé, el hombre de Dios; la plegaria de David, que no tiene equivalente entre las plegarias de los reyes, y la plegaria de un miserable [pobre], {Tefiláh le ‘aní}, que se siente desfallecer y vierte su queja delante de Dios. Pero es a la última [a la del pobre] a la que el Eterno responde con mayor prontitud; el miserable se dirige a Dios sin ningún intermediario y Dios lo escucha, pues siente piedad por los corazones destrozados. También el Rey David utilizó las voces de la plegaria del afligido: “Plegaria de David: ¡Inclina tu oído, oh Eterno respóndeme porque estoy afligido y menesteroso!” (Salm. LXXXVI, 1). Dios le respondió: “¿No eres acaso el rey que domina los demás reyes? ¿Por qué dices tú “estoy afligido y menesteroso”? David prosiguió enseguida y dijo: “Guarda mi alma, porque soy un jasíd {sham-ráh nafshí ki jasíd áni} (vers. 2). Pues David tenía todas las cualidades y deseaba ser acogido por Dios.

10 – CIERTAMENTE LE DARÁS, Y NO DEBE DOLERTE EL CORAZON CUANDO LE DIERES, PORQUE A CAUSA DE ESTO TE BENDECIRÁ ADONAI, TU DIOS, EN TODA TU OBRA Y EN TODO AQUELLO EN QUE PUSIERES TU MANO.

10 – PORQUE A CAUSA DE ESTO TE BENDECIRÁ ADONAI. El Talmúd (Shabbat 151b) enseña: Rabí El'azár Ha-Kappár decía: “El hombre debe implorar siempre la piedad para esto, es decir, para la pobreza. Si él mismo no ha estado en la miseria, su hijo puede estarlo; si no su hijo puede ser su nieto, puesto que está dicho: es como una rueda {galgál} = {biglál… de la raíz de galgál… rueda} que gira en el mundo: hoy es la riqueza, mañana la pobreza”. Rabí Yoséf decía: “Tenemos la Tradición de que un erudito jamás se vuelve pobre, pero confirmamos que sí le ocurre, y entonces aún si esto le sucede, nunca irá a mendigar”. Rabí Jiyáh le ha dicho a su mujer: “Cuando llegue un pobre dale pan, para que esto a su vez traiga pan a tus hijos”. Ella ha respondido: “¿Acaso tú les maldices?” El respondió: “Hay un versículo de la Toráh que precisa: “debido a esto”, que Rabí Yishma'él interpreta así: “Es como una rueda que gira en el mundo…”. Sin embargo, la distinción entre el rico y el pobre se encuentra en la base del orden de la sociedad tal como ha sido previsto por el Creador desde un comienzo. El Zóhar comenta, al explicar la sentencia de los Salmos (CXII, 9): “El es pródigo en donar a los pobres, Su justicia permanece para siempre, Su poder será ensalzado gloriosamente”. La “rueda que gira” es, de todas maneras, una compensación para el régimen social de nuestra civilización.

TE BENDECIRÁ ADONAI, TU DIOS, EN TODA TU OBRA… El Zóhar anota los comentarios de Shelomó [ha-Mélej] (Ecl. I, 14): “Yo he visto cuantas obras se hacen debajo del sol: ¡Y he aquí que todo es vanidad y correr tras el viento!”. Shelomó [ha-Mélej] estaba, es verdad, inspirado por una gran sabiduría, pero ¿cómo ha podido decir él acerca de la caridad, que no es sino vanidad y pasto del viento? ¿No se ha dicho que “la obra de la caridad será la paz?” (Yeshayáhu XXXII, 17). Shelomó [ha-Mélej] no ha querido hablar sino de aquello que está bajo el sol, pero no de lo que está encima. Ahora bien, la caridad está sembrada en este mundo de aquí (Hoshé'a X, 12) y sus frutos son la paz entre los hombres; el mérito está reservado para el más allá. La caridad marcha delante del hombre (Yeshayáhu LVIII, 8); abre el camino del más allá. Es radiante como un rayo de sol, así lo ha dicho el Profeta Malají (III, 20): “Pero para vosotros, que reverenciáis Mi Nombre, se levantará el sol de la justicia…”

11 – PORQUE NO DEJARA DE HABER MENESTEROSOS EN LA TIERRA; POR LO MISMO YO TE MANDO, DICIENDO: “AMPLIAMENTE HAS DE ABRIR TU MANO A TU HERMANO, ES DECIR, A TU POBRE Y A TU MENESTEROSO EN TU TIERRA.

11 – PORQUE NO DEJARA DE HABER MENESTEROSO EN LA TIERRA. Ilfá y Rabí Yojanán estudiaban juntos la Toráh y ambos estaban en una miseria total. Dijeron entonces: “Fundemos un negocio comercial y verificaremos por nosotros mismos la sentencia: No habrá pobre entre vosotros”. Se fueron entonces a fundar una empresa, y se escucharon dos voces de ángeles; uno le decía al otro: “Dejémoslos en sus negocios, pues hay uno a quien la hora le es favorable”. Ilfá no lo escuchó, pero Rabí Yojanán sí. Le dijo entonces a Ilfá: Yo voy a dar marcha atrás y dejaré que se cumpla en mí la sentencia: El indigente no desaparecerá jamás de este país”. Cuando Ilfá regresó, vio que Rabí Yojanán era Rosh de la Yeshiváh. Ahora bien, el Rosh nunca estaba en la miseria: era cuestión de honor ofrecerle aquello que necesitara (Ta'aníth 21a).

AMPLIAMENTE HAS DE ABRIR TU MANO. La razón de la repetición de esta advertencia es evidente cuando se piensa en lo que el Talmúd (‘Eruvín 41b) nos dice sobre la pobreza: ésta trae consigo tres cosas, donde el exceso hace perder la razón al hombre, y al mismo tiempo su conocimiento de Dios. Cuando Satán vino a acusar a Iyóv y el Eterno le permitió imputarle, le preguntó a Iyóv: “¿Qué prefieres tú, pruebas (físicas) o la pobreza? Iyóv le respondió: “Yo tomo sobre mis hombros todas las pruebas del mundo, mas no la pobreza”. Esto se explica claramente a tenor de lo que se ha dicho con anterioridad (Yalkút).

12 – CUANDO FUERE VENDIDO A TI TU HERMANO, HEBREO O HEBREA, Y TE HUBIERE SERVIDO SEIS AÑOS, EN EL SEPTIMO LE ENVIARAS LIBRE.

12 – CUANDO FUERE VENDIDO A TI TU HERMANO. Ver Com. Exo. XXI, 2.

13 – Y CUANDO LE ENVIARES LIBRE, NO LE ENVIARAS CON LAS MANOS VACIAS,

14 – SINO QUE LE CARGARAS LIBERALMENTE CON EL PRODUCTO DE TU REBAÑO, DE TU ERA Y DE TU LAGAR: DE AQUELLO EN QUE TE HAYA BENDECIDO ADONAI, TU DIOS, LE DARÁS.

15 – Y ACUERDATE DE QUE TU FUISTE SIERVO EN LA TIERRA DE EGIPTO Y QUE ADONAI, TU DIOS, TE REDIMIO; POR TANTO, YO TE MANDO ESTO HOY.

16 – MAS SUCEDERÁ QUE SI EL TE DIJERE: “NO SALDRE DE TU SERVICIO”, POR CUANTO TE AMA A TI Y TU CASA, PORQUE LE VA BIEN CONTIGO;

16 – PORQUE LE VAN BIEN CONTIGO. Rabí Elimélej de Sizensk imploró un día de Rosh Hashanáh al Eterno, diciendo: “En el Piyút , se celebra a Dios, entre otros atributos, como el que adquiere a Sus esclavos por la justicia, {le-koné ‘avadáv be-dín}. Me permito hacer notar lo que exigen nuestros Sabios al decir: Quienquiera que haya adquirido un esclavo es como si se impusiera un amo, pues el esclavo debe ser feliz, se le debe dar de comer y de beber. Ahora bien, desde el momento en que Tú nos has adquirido, según está escrito {ki ‘avadái hem… porque son mis siervos), Tú estás obligado a darnos todo lo que necesitemos para que se cumpla la sentencia {ki tov lo ‘imáj… para que le vaya bien contigo).

17 – ENTONCES TOMARAS UNA LEZNA, Y LE HORADARAS SU OREJA CONTRA LA PUERTA, Y EL SERA TU SIERVO PARA SIEMPRE (HASTA EL AÑO DEL JUBILEO), TAMBIEN CON TU SIERVA HARAS DEL MISMO MODO (ESTO SE REFIERE A LOS REGALOS).

18 – NO HA DE SER GRAVOSO A TUS OJOS CUANDO LE ENVIARES LIBRE, PUES QUE TE HA SERVIDO SEIS AÑOS AL DOBLE DEL VALOR DE UN JORNALERO; Y ASI TE BENDECIRÁ ADONAI, TU DIOS, EN TODO LO QUE HICIERES.

19 – TODO PRIMOGENITO, SIENDO MACHO, QUE NACIERE EN TU GANADO MAYOR O MENOR, LE SANTIFICARAS A ADONAI, TU DIOS, NO TRABAJARAS CON EL PRIMER NACIDO DE TU VACA, NI ESQUILARAS EL PRIMER NACIDO DE TUS OVEJAS:

19 – TODO PRIMOGENITO, SIENDO MACHO. Rashí dice: En este punto se enseña que es un deber declarar: “He aquí que tu eres consagrado”. Si no se ha hecho esta declaración el primogénito se declara sagrado por derecho de nacimiento. Ahora bien, Israel es el primogénito de Dios, como está dicho en Exo. IV, 22: {bení bejorí Yisraél… Mi hijo primogénito es Israel}. Por consiguiente, Israel tiene derecho a todas las prerrogativas que corresponden al derecho de primogenitura; si tal es la ley del primogénito de un animal, con mayor razón es válida esta ley para el primogénito de los hombres o de las naciones. La relación entre esta ley de primogenitura con la historia de la salida de Egipto, que es la base de la fiesta de Pésaj, puede parecer sorprendente, tanto aquí como en Exodo XII. Pero hay que hacer resaltar que la muerte de los primogénitos de Egipto tiene su origen en la consagración de los primogénitos judíos. Por otra parte, no olvidemos que Nissán es el primer mes y que las espigas son el comienzo de la primera cosecha. Así todo gira en torno al comienzo dentro de la historia y la naturaleza. Es así como se comprende “que un comienzo” se consagre en homenaje a Dios. Hemos mostrado, a raíz de la explicación de las cuatro secuencias comprendidas en los Tefilím, la primera de las cuales es la que trata de la consagración del primogénito, {kadésh li kol bejór}, el valor de la primogenitura (Com. XVI, 18). En el lenguaje de la Cábala esta primera aparición de la {Kedusháh}, se la llama {Jojmáh}. Esta da lugar a las secuencias siguientes, {bináh, jésed, dín} (Ver Com. Deut. XVI,1).

20 – DELANTE DE ADONAI, TU DIOS, LOS COMERÁS DE AÑO EN AÑO, EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU Y TU CASA (REFIRIENDOSE ESTE MANDAMIENTO AL SACERDOTE).

21 – MAS SI HUBIERE EN EL ALGUN DEFECTO, SI FUERE COJO O CIEGO, O CON CUALQUIER OTRO DEFECTO GRAVE, NO LO SACRIFICARAS A ADONAI, TU DIOS;

22 – DENTRO DE TUS CIUDADES LO COMERÁS; EL IMPURO Y EL PURO COMERÁN JUNTAMENTE DE EL, ASI COMO DE LA GACELA Y DEL CIERVO.

23 – SOLAMENTE QUE NO COMERÁS DE SU SANGRE: SOBRE LA TIERRA LA DERRAMARAS COMO AGUA.

 CAPITULO XVI

1 – OBSERVARAS EL MES DE AVIV (PRIMAVERA) Y CELEBRARAS LA PASCUA (PESAJ) EN HONOR DE ADONAI, TU DIOS (PORQUE EN EL MES DE AVIV, ADONAI, TU DIOS, TE SACO DE EGIPTO), DE NOCHE.

1 – OBSERVARAS. La repetición de las épocas santas del año judío es entonces motivada por el Medrásh Sifré al comienzo del capítulo: “En tres ocasiones menciona la Toráh las épocas sagradas: en el capítulo XXIII del Levítico, para citarlas en el orden cronológico del calendario anual; en el capítulo XXVIII de los Números para los sacrificios que hay que ofrecer; y por último en el capítulo presente del Deuteronomio, a propósito del deber de la Comunidad del peregrinaje a Jerusalén”.

EL MES DE AVIV (PRIMAVERA). Rashí explica: “Antes de su llegada, pon atención a aquello que sea capaz de producir espigas maduras para poder aportar la ofrenda del ‘Ornen. Si no, convierte el año en “embolísmico” [añade un mes al año].

Esta era una operación bien complicada que dependía de muchos factores además de convertir el año en embolísmico. La operación tenía como propósito hacer coincidir la primavera de la Nación con la primavera de la naturaleza. Podría parecer en realidad que existe aquí una contradicción con el principio del Judaísmo que hemos desarrollado en el Com. Lev. XIX, 2; a saber, que nuestras leyes se encuadran en la vía sobrenatural para elevar a Israel a la cima de la santidad. Pero este no es el caso a pesar de las apariencias. Mientras que la primavera de la naturaleza podría llevar a la Nación Judía a adorar, como dios de la naturaleza, a un nuevo “Bá'al” que reina sobre los misterios de la naturaleza, las Leyes Judías muestran entonces al Pueblo que el verdadero Dios de la naturaleza y la historia es el Dios único que tiene su residencia en Jerusalén. Todo el Pueblo se transporta al Templo de Jerusalén en peregrinaje y adora a su Dios en pureza y santidad. (Ver Com. Exo. XL,2).

ADONAI, TU DIOS, TE SACO DE EGIPTO DE NOCHE. El Targúm Onkélos traduce: “El ha realizado milagros para ti durante la noche”. Estos milagros son aquellos de los cuales se dice en el Exo. XII, 29: “Fue en medio de la noche que el Eterno hizo perecer a todos los primogénitos en el país de Egipto…”. En nuestro Com. (ibíd.) hemos hecho notar que los primogénitos figuran aquí para representar “la multitud de nobles, de dignatarios y de héroes de guerra”. Estos fueron los personajes principales que Dios atacó en la noche precedente al suceso de la salida; El acabó al mismo tiempo con todos los enemigos de Israel que, desde lo alto de los cielos se manifestaban contra él. Así se repitió la lucha nocturna que Ya'akóv, el Patriarca, había debido librar al genio de ‘Esáv. En la víspera de la gran batalla esta lucha se decidió a favor de Ya'akóv, quien fue juzgado inocente en lo íntimo de la conciencia humana. Hemos descrito esta lucha en Com. Gén. XXXII, 25.

2 – ENTONCES SACRIFICARAS A ADONAI, TU DIOS, LA OFRENDA DE PASCUA: OVEJAS Y VACAS, EN EL LUGAR QUE ELEGIRÁ ADONAI PARA MORAR SU NOMBRE ALLI.

2 – ENTONCES SACRIFICARAS A ADONAI, TU DIOS, LA OFRENDA DE PASCUA: OVEJAS Y VACAS. Se ordena, por lo tanto, que el sacrificio pascual esté constituido por el ganado menor y la mención al ganado mayor no puede referirse al cordero pascual. En el segundo libro de las Crónicas se nos relata que “el rey Yoshiyá ofrendó para la gente del Pueblo, de ganado menor, así corderos como cabritos, todos ellos como ofrendas pascuales para todos los que se hallaban presentes, hasta en número de treinta mil; y de ganado mayor, tres mil” (XXXV, 7). El ganado mayor se refiere a los sacrificios de (Jaguigáh}, sacrificios de fiestas, como lo indica el Sifré, y como se deduce del texto mismo de las Crónicas en el vers. 13: “Se puso la Pascua al fuego, según la ordenanza; en cuanto a las cosas sagradas, se las cocinaba en marmitas, calderos y sartenes y se apresuraban a repartirlas entre todas las gentes del Pueblo”.

3 – NO COMERÁS CON ELLA PAN FERMENTADO: POR SIETE DIAS COMERÁS AUN DESPUES DE ELLA PANES AZIMOS (PAN DE AFLICCION, PORQUE DE PRISA SALISTE DE LA TIERRA DE EGIPTO), PARA QUE TE ACUERDES DEL DM EN QUE SALISTE DE LA TIERRA DE EGIPTO, TODOS LOS DIAS DE TU VIDA.

3 – POR SIETE DIAS COMERAS… PANES AZIMOS. Como lo explica Rashí, el sentido literal de esto es: pan de pobreza a pan de miseria. El Zóhar comenta que el pan ázimo, sin levadura, es más fino que el pan ordinario. Enseguida, una vez que ellos hubieron terminado su pan ázimo, los hijos de Israel tuvieron hasta la saciedad pan celestial, (Léjem min ha-shamáyim), que era el maná y que cayó del cielo hasta la muerte de Moshé. Este cambio de alimentación constituye una de las primeras medidas tomadas para el futuro Pueblo de la Toráh. (Ver Com. Exo. XVI,4).

 

 

4 – Y NO SE DEJARA VER LEVADURA CONTIGO EN TODOS TUS TERMINOS POR SIETE DIAS; Y DE LA CARNE QUE SACRIFICARES POR LA TARDE DEL DIA PRIMERO (SE REFIERE AL CATORCE DE NISSAN), NO QUEDARA NADA HASTA LA MAÑANA.

5 – NO PODRÁS SACRIFICAR LA PASCUA EN CUALQUIERA DE TUS CIUDADES QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA,

5 – EN CUALQUIERA DE TUS CIUDADES. Al igual que el segundo diezmo {ma'asér shení}, el primogénito de los animales, las primicias de los frutos y los sacrificios de las fiestas de peregrinaje debían consumirse en el Templo de Jerusalén. La Mitzváh principal es la de procurar un disfrute a los pobres, a los extranjeros y a los levitas que se encuentran en Jerusalén. El peregrinaje se efectuará, por consiguiente, en nombre del Cielo, {le-Shém shamayim… sólo porque Dios los ordenó} (Maharsháh, Pes. 8b).

6 – SINO QUE EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS, PARA HACER HABITAR ALLÍ SU NOMBRE, ALLÍ HAS DE SACRIFICAR LA OFRENDA DE PASCUA POR LA TARDE, AL PONERSE EL SOL, AL TIEMPO DE TU SALIDA DE EGIPTO.

6 – SINO QUE EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI. Se ha hecho notar que el hecho de regocijarse no se explica con ocasión de {Pésaj} como en el caso de {Shavu'ót y Sucót}. Sin duda, la alegría es recomendable en esta fiesta pero no se ordena en términos directos. La razón para ello es que la fiesta de {Pésaj} non marca nuestra liberación sin que, por lo tanto, se ponga un objetivo distinto en su lugar. En este sentido, la fiesta es todavía incompleta y no será perfecta sino siete semanas más tarde con motivo de la fiesta de la Promulgación de la Toráh. En cuanto a {Sucót}, la alegría allí explica los sentimientos experimentados por el Pueblo después de haber obtenido el perdón por los “días terribles”.

7 – Y LA ASARAS, Y LA COMERÁS EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS; LUEGO POR LA MAÑANA (DEL DIECISEIS DE NISSAN) PODRÁS VOLVER OTRA VEZ A TUS TIENDAS.

7 – LUEGO POR LA MAÑANA PODRÁS VOLVER OTRA VEZ A TUS TIENDAS. El Talmúd (Tratado Pes. 8b) anota: Rabí El'azár decía: “Los observantes de una Mitzváh no encuentran peligro ni al ir ni al regresar. ¿De dónde sabemos que al regresar? Lo deducimos de lo que está escrito: Regresarás por la mañana y te irás a tus tiendas (en paz). ¿Pero de dónde sabemos que al ir? Esta es la consecuencia de una enseñanza de Rabí ‘Ami, que dice: aquel que posee un terreno va en peregrinaje (sin riesgo) y quien no lo tiene es dispensado del mismo…” (Ver Exo. XXXIV, 24). Si aunque esté dispensado, aquel inicia el peregrinaje, y no lo hace enteramente {le-Shém Shamáyim} en el nombre del Cielo, puesto que no tiene frutos de su tierra para distribuir entre los pobres, los extranjeros y los levitas; pero se beneficia, de todas maneras — explica Rabí S. Edels — de la protección contra el peligro. La discusión prosigue en el Talmúd.

8 – SEIS DIAS COMERÁS PANES AZIMOS, Y EN EL DIA SEPTIMO HABRÁ ASAMBLEA SOLEMNE A ADONAI, TU DIOS, NINGUN TRABAJO HARÁS (EN EL).

8 – EN EL DIA SEPTIMO HABRÁ ASAMBLEA SOLEMNE A ADONAI. Acerca de la diferencia que existe entre el séptimo día de {Pésaj}, que se llama {‘Atzéret}, y el octavo día de (Sucót} que lleva también este nombre, ver Com. Núm. XXVIII, 24.

9 – DESPUES CONTARAS PARA TI SIETE SEMANAS; DESDE CUANDO EMPIEZAN A SEGAR LA MIES CON LA HOZ, PRINCIPIARAS A CONTAR SIETE SEMANAS.

10 – ENTONCES CELEBRARAS LA FIESTA DE LAS SEMANAS A ADONAI, TU DIOS, CON GENEROSA OFRENDA VOLUNTARIA DE TU MANO, LA CUAL DARÁS CONFORME TE HAYA BENDECIDO ADONAI, TU DIOS.

11 – Y TE REGOCIJARAS DELANTE DE ADONAI, TU DIOS, TU, TU HIJO, TU HIJA, TU SIERVO, TU SIERVA Y EL LEVITA QUE RESIDE DENTRO DE TUS CIUDADES, JUNTAMENTE CON EL EXTRANJERO Y EL HUERFANO Y LA VIUDA QUE HABITAN EN MEDIO DE TI, EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS, PARA HACER QUE HABITE ALLI SU NOMBRE.

12 – Y ACUERDATE DE QUE TU FUISTE SIERVO EN EGIPTO; POR TANTO, GUARDARAS Y CUMPLIRÁS ESTOS ESTATUTOS.

13 – LA FIESTA DE LAS CABAÑAS CELEBRARAS POR SIETE DIAS, CUANDO HAYAS RECOGIDO LA COSECHA DE TU ERA Y DE TU LAGAR.

14 – Y TE REGOCIJARAS EN TU FIESTA, TU, TU HIJO, TU HIJA, TU SIERVO, TU SIERVA, EL LEVITA, EL EXTRANJERO, EL HUERFANO Y LA VIUDA, QUE HABITAN DENTRO DE TUS CIUDADES.

15 – SIETE DIAS CELEBRARAS FIESTA SOLEMNE A ADONAI, TU DIOS, EN EL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI; PORQUE ADONAI, TU DIOS, TE BENDECIRÁ EN TODOS TUS PRODUCTOS, Y EN TODA LA OBRA DE TUS MANOS; POR TANTO, ESTARAS CIERTAMENTE ALEGRE.

15 – ESTARÁS CIERTAMENTE ALEGRE. El adverbio {áj… pero} implica generalmente una restricción. Aquí, sin embargo, incluye la última noche de la fiesta en lo que respecta a la alegría. Rabí Moshé Sofér explica que el primer día de la fiesta hay que cumplir tres Mitzvót: las cuatro especies del ramillete, {Arb'a miním}, después la Sucáh, y por último la alegría que se une a la fiesta; el séptimo día no quedan sino dos Mitzvót; y para terminar, el octavo, no queda sino la alegría de la fiesta que subsiste. Así, el adverbio {áj} es en efecto restrictivo, con sólo agregar el último día de la fiesta.

16 – TRES VECES EN EL AÑO SE PRESENTARAN TODOS TUS VARONES DELANTE DE ADONAI, TU DIOS, EN EL LUGAR QUE EL ESCOGIERE: EN LA FIESTA DE LOS AZIMOS, EN LA FIESTA DE LAS SEMANAS YEN LA FIESTA DE LAS CABAÑAS: Y NO SE PRESENTARAN DELANTE DE ADONAI CON LAS MANOS VACIAS;

16 – TRES VECES EN EL AÑO. Ver Com. Exo. XXIII, 17 y XXIV, 24. En Gén. Rabbá LXX se nos cita alegóricamente, como fijando el objetivo de las tres fiestas de peregrinación, el siguiente Medrásh extraído de Génesis XXIX: “El vio un pozo en el campo” se refiere a Tziyón; “y allí tres rebaños de ganado menor que yacían junto a él”, se refiere a las tres fiestas de peregrinaje; “pues de este pozo bebían los rebaños”, significa que se bebía de la Inspiración Divina. En suma, las tres fiestas de peregrinaje le dan a Israel la ocasión de manifestar su inspiración en Jerusalén. El Pueblo de Israel, después de estar absorbido largos meses por el trabajo tenía necesidad de poder inspirarse para el futuro y encontraba la ocasión en Jerusalén.

Esta interpretación nos permite comprender lo que dice el Profeta Yejezkél en una de sus profecías (XLVI, 9): “Mas cuando el Pueblo de la tierra venga delante del Eterno, en las fiestas solemnes, aquel que entre por la puerta del norte para adorar, saldrá por la del sur; y el que entre por la puerta del sur, saldrá por la del norte. No volverá por la puerta por donde entró, sino que se saldrá por la del costado opuesto”. La llegada al Templo operará una metamorfosis [cambio] sobre quienquiera que se le aproxime: para aquellos que vienen por la puerta del norte; es decir, aquellos que quieren rogar a Dios para enriquecerse, de acuerdo con la sentencia del Talmúd (B. B. 25b) la salida se hará por la puerta opuesta, la de la sabiduría; y aquellos que lleguen por la puerta del sur, es decir, los que quieran orar para obtener el don de la Sabiduría, saldrán por el sentido opuesto y Dios les concederá “además, aquello que no has pedido: la riqueza y la gloria…” (1 Reyes III, 13). La transformación de la mentalidad de cada uno se habrá alcanzado así durante la estancia en Jerusalén.

SE PRESENTARAN TODOS TU VARONES DELANTE DE ADONAI. El mandamiento de reunirse en peregrinaje tres veces al año en Jerusalén es muy anterior a su aplicación. Es dudoso que los judíos hubiesen sido obligados a subir en peregrinaje a la residencia de la Shejináh antes de que Jerusalén fuera construida. Antes se subía a Shiló, después a Nov y a Giv'ón. Ver sobre este punto a Maim. Hiljót, Bet ha-Bejiráh I, 2; Najmánides declara que los israelitas estaban dispensados de llegar hasta allí (Com. sobre nuestro versículo; ver también la respuesta No. 7, No fue sino en el Templo de Jerusalén donde la fiesta del peregrinaje se manifestó con gran pompa. Los israelitas, que habían esperado largo tiempo para llegar hasta el Templo de Jerusalén, cantaron entonces el Salmo CXXII: “Yo me alegro cuando me dicen: “Vamos a la casa del Eterno. Nuestros pies están ya plantados dentro de tus puertas, oh Jerusalén…” Puesto que Jerusalén estaba tan llena de peregrinos, comenta Rabí A. Ibn ‘Ezrá, que era imposible avanzar normalmente. “…Jerusalén está construida como una ciudad de armoniosa unidad”. Jerusalén se parece a las tres fiestas de peregrinaje como ciudad que ha reunido a los hijos venidos de cerca y de lejos en una armoniosa unidad. “…Es allí donde suben las tribus del Eterno, de acuerdo con el Código de Israel, para celebrar el Nombre del Eterno”. Ya poco tiempo después de estos grandes regocijos las luchas separatistas estallaban entre las diferentes tribus de Israel.

Yerov'ám Ben Nevát fundó el reino de Israel y prohibió a sus diez tribus llegarse hasta Jerusalén. Erigió dos “becerros de oro” en Bet-El y en Dan y puso centinelas a todo lo largo de la frontera para impedir a sus súbditos ir a Jerusalén (I Reyes XII, 25-33). Aunque esta medida no fue respetada con rigor, el decreto de Yerov'ám permaneció vigente durante mucho tiempo. El Rey Yijúd de Israel “no repudió para nada los pecados de Yerov'ám, hijo de Nevát, quien había arrastrado a Israel a la idolatría, a saber los becerros de oro que se encontraban en Bet-El y en Dan” (II Reyes X, 29). Aún en la época de Hoshé'a, hijo de Elá (II Melajím XVII, 2), los “becerros de oro” no fueron suprimidos pero se retiraron a los centinelas de las fronteras, y se dio la autorización a los israelitas de ir donde quisieran: este fue el objeto de un decreto del rey que apareció el quince Av, lo que causó una inmensa alegría en Israel (Ta'aníth 30b y B.B. 121b). El Rey Jiskiyáhu de Yehudáh fue quien envió posteriormente su mensaje a todo Israel, invitándolo a venir a Jerusalén para celebrar la fiesta de {Pésaj} “Mucha gente se reunió en Jerusalén para celebrar la fiesta de los ázimos en el mes segundo; una asamblea sobremanera grande” (II Crón. XXX, 13). Se nos relata también que durante la época del Rey Yoshiyá se reunió una gran asamblea en Jerusalén: “Cierto que nunca fue celebrada Pascua como ésta desde los días de los jueces que juzgaron a Israel, ni en todos los días de los Reyes de Israel ni de los Reyes de Yehudáh” (II Reyes XXIII, 22). Sin embargo, parece que la alegría de la reunión en Jerusalén alcanzó su apogeo en la época del retorno del exilio babilónico. Porque leemos la frase siguiente en el Libro de Nejemiyáh: “Y brindaron grandes holocaustos ese día y se regocijaron, porque Dios les había dado esa oportunidad de gran júbilo, del que participaban incluso las mujeres y los niños. Y la alegría de Jerusalén se oía a mucha distancia” (Nej. XII, 43). Durante la existencia del Segundo Templo los festejos también tuvieron lugar, como está escrito en los libros apócrifos de Tobías I, 5 y Judith XVI, 19. Estas indicaciones son confirmadas por Flavio Joséfo quien, en su libro Guerras de los Judíos (Bellum Judaicum) VI, 9- 3 escribe que los Cohaním hicieron el servicio de los sacrificios ofrecidos en {Pésaj}, en ocasión de la fiesta de peregrinaje y obtuvieron el número de doscientos cincuenta mil cabezas de ganado. Ese número no provenía de los judíos que se encontraban impuros por ciertas razones. Incluso después de la destrucción del Templo los peregrinajes, que ya no eran obligatorios, continuaron dándose: lo sabemos por algunos alumnos de Rabí ‘Akivá que sobrevivieron al Templo y que fueron a Jerusalén. Tal fue el caso de Rabí El'azár Ben Shamú'a, Rabí Yoséf Ben Jalaftá y Rabí Meír, como nos lo ha enseñado .

NO SE PRESENTARAN DELANTE DE ADONAI CON LAS MANOS VACIAS. Com. Exo. XXXIV, 20

17 – CADA UNO (TRAERA) SEGUN SU MANO PUDIERE DAR, CONFORME A LA BENDICION QUE ADONAI, TU DIOS, TE HAYA DADO.

17 – CADA UNO (TRAERÁ) SEGUN SU MANO PUDIERE DAR. En el Talmúd de Yer. (Jaguigáh I, 15) se nos enseña: Un pobre tiene la mano generosa, yo le aplico la sentencia “Respetad al hombre de acuerdo con lo que ofrenda”; un rico tiene la mano parsimoniosa, yo le aplico la sentencia “Da entonces de acuerdo con la bendición que Dios te ha concedido”. Así se revela que las leyes del peregrinaje, donde se ha desarrollado una gran y sagrada alegría en Israel, no eran posibles fuera del marco de la legislación social.

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