El mes de Elul – El Mérito de los Tzadikim

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Posted on agosto 23, 2017

BH

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El Mérito de los Tzadikim

Cada año viajo a Marruecos a visitar las tumbas de mis sagrados antepasados y en los últimos años tomé la costumbre de visitar en el mes de Elul las tumbas de tzadikim y jasidim en Ucrania. Elul es el mes de la teshuvá en el cual Dios se encuentra más cerca de Sus hijos, tal como queda aludido en el mismo nombre del mes, cuyas primeras letras son una sigla de “Ani ledodi vedodi li” (Yo soy de mi amado y mi amado es mío) (Abudraham Seder Rosh Hashaná).

Se dice que los días del mes de Elul son iemei ratzón (días propicios o favorables) (Maté Efraim 581:1). ¿Por qué Dios está tan cerca de nosotros en el mes de Elul, que es llamado el mes de la misericordia y del perdón? Podemos explicarlo con un ejemplo. Cuando alguien va a la farmacia, ya de lejos puede sentir el aroma de los preparados y de los medicamentos. De manera similar, en el mes de Elul comenzamos a sentir el clima de los Iamim Noraim, sobre los cuales fue dicho: “Busquen al Eterno mientras puede ser hallado, llámenlo mientras está cerca” (Ieshaiá 55:6, Rosh Hashaná 18a). La persona comienza a preocuparse y a arrepentirse de sus malos actos e intenta corregirse y mejorar… Cuando Dios ve que la persona comienza a volver en teshuvá en el mes de Elul, se acerca a ella para que pueda volver en completa teshuvá. Si la persona no comienza a acercarse a Dios por sus propios medios, entonces cuando llegan los Iamim Noraim no logrará sentir la realidad de la Presencia de Dios.

En estos días decimos selijot y viajamos a las tumbas de los tzadikim para despertar sus méritos. Siento una enorme alegría por haber tenido la posibilidad de visitar las tumbas de los tzadikim de Ucrania, y mi plegaria es que podamos extender nuestro itinerario y agregar más lugares sagrados para que los méritos de los tzadikim nos protejan al acercarnos a los días de juicio. Durante los días que estamos visitando las tumbas de los tzadikim, no comemos ni dormimos como se debe, porque así como la Torá sólo se adquiere con sufrimientos (Berajot 5a) y cuando uno se somete y se subyuga a ella (Derej Eretz Zuta 8), de la misma manera la teshuvá se consigue con sufrimientos. Por eso las condiciones difíciles en las cuales nos encontramos durante los días de la travesía incrementan nuestros méritos para que nuestras plegarias sean aceptadas por Dios.

A lo largo del año viajo por todo el mundo, recibiendo gente que viene a pedirme un consejo o una bendición. Y pongo por testigos al cielo y a la tierra que todas las salvaciones que reciben esas personas a través de mis bendiciones no se deben a mis propios méritos sino a los méritos de mis sagrados antepasados y al mérito de aquellas personas que tienen fe en los talmidei jajamim y que intentan reforzar su servicio Divino para que la bendición pueda recaer en ellos.

Como ejemplo de esto, supongamos que colocamos un vaso bajo la canilla. Si el vaso está sano podrá llenarse de agua, pero si el vaso no tiene fondo, toda el agua se perderá. De la misma manera, cuando la persona es un recipiente adecuado –como un vaso entero- Dios puede brindarle Su bendición y su recipiente puede llenarse. Pero si la persona no tiene fe es como un vaso sin fondo, y en consecuencia incluso si recibe bendiciones y se lo llena con mucha agua, no podrá contener esas bendiciones y éstas se perderán.

Hay una mujer que siempre viene a pedirme bendiciones y lamentablemente tiene muchas dificultades. A pesar de que ella recibe muchas bendiciones, siempre está rodeada de problemas y sufrimientos. Al darme cuenta de eso comencé a investigar el tema y descubrí que lamentablemente esa mujer pecaba gravemente ante Dios y por eso no tenía el mérito de que se concretaran en ella las bendiciones Divinas. Le dije a esta mujer que para que el agua pueda fluir de la canilla es necesario que haya cañerías que lleven agua hasta la misma, y que para que el vaso pueda llenarse de agua es necesario que no esté roto. Pero que si ella sigue pecando, está obstruyendo la cañería y además no constituye un recipiente adecuado para recibir la bendición de Dios. Por eso todas mis bendiciones no podían ayudarla ni aliviar sus dificultades.

Pero por otro lado, al estar en México vino a verme una mujer que había tenido un bebé con un defecto cardíaco. Después de haberla bendecido por el mérito de mis sagrados antepasados, el niño estuvo sano como si nunca hubiera sufrido algún defecto cardíaco. Los médicos no podían explicarse qué había sucedido… Y sé con absoluta claridad que esa mujer tuvo el mérito de recibir ese milagro porque tiene una fe sumamente fuerte en el Creador del Mundo.

También ocurrió que llegué a dar una clase en la casa de una persona, pero de repente salí de la casa y le dije que no podría dar esa clase y que sólo podría darla la siguiente semana. Esta persona se sorprendió mucho y me dijo que había mucha gente esperándome, que no podía irme de manera tan imprevista. A pesar de que tenía razón en su argumento, me fui de la casa y ni yo mismo podía explicar por qué lo estaba haciendo.

Ese mismo día, el dueño de casa salió en su barco y hubo una fuerte tormenta que amenazó con hundirlo. En ese momento esa persona comenzó a gritarle a Dios: “Recuerda el mérito de Rabí Jaim Pinto ztk”l”. De repente pasó a su lado otra embarcación de mayor tamaño y lo salvaron a él y a sus amigos.

Una semana después, cuando llegué a dictar la clase, el dueño de casa me relató el enorme milagro que había tenido lugar. Al oírlo le dije que yo no era profeta ni hijo de profeta, pero que me parecía que había tenido el mérito de salvarse de morir ahogado debido a que en su casa habría una clase de Torá una semana más tarde. Desde el Cielo llevaron a que yo deseara posponer la clase para que el mérito de la misma lo salvara de la muerte. Agregué que debía agradecerle a Dios por el gran milagro que tuvo lugar y que debía establecer de manera fija una clase en su casa, porque ya había tenido la oportunidad de ver de qué manera la Torá protege a la persona y la salva de todo mal. Gracias a Dios, esta persona se reforzó mucho en la observancia de la Torá y de las mitzvot y siempre organiza clases de Torá en su residencia.

En los Iamim Noraim vamos a visitar las tumbas de los tzadikim con la esperanza de que ellos salgan en nuestra defensa para anular todos los malos decretos. La persona no puede saber qué se ha decretado para ella en el Cielo, si hay buenos o malos decretos, y por eso tratamos de despertar los méritos de los tzadikim para tener un buen año, lleno de bendiciones y tener el mérito de crecer en Torá y temor al Cielo con alegría, salud, buen sustento y recibiendo muchas satisfacciones de nuestros hijos.

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