El mes de Elul – Todo Depende de Mi

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Posted on agosto 23, 2017

BH

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Todo Depende de Mi

Dijeron que no había ninguna prostituta con la cual no hubiera estado Elazar ben Durdaia. Una vez oyó que del otro lado del mar había una prostituta que cobraba una bolsa de dinarim por sus servicios. Tomó una bolsa de dinarim y cruzó siete ríos para llegar a ella. En el momento en que iban a estar juntos, ella abrió la boca y dijo: así como el aliento no vuelve al lugar del cual salió, así tampoco aceptarán el arrepentimiento de Elazar ben Durdaia. Él fue, se sentó entre dos colinas y dijo: “Montañas y colinas, pidan por mí misericordia” Le dijeron: “antes de pedir por ti, pediremos por nosotras mismas…” Dijo: “Cielos y tierra, pidan por mí misericordia”. Le dijeron: “Antes de pedir por ti, pediremos por nosotros mismos… Dijo: “El sol y la luna, pidan por mí misericordia”. Le dijeron: “Antes de pedir por ti, pediremos por nosotros”. Dijo: “Estrellas y astros, pidan por mí misericordia”. Le dijeron: “Antes de pedir por ti, pediremos por nosotros”. Dijo: “Esto depende solamente de mi”. Colocó la cabeza entre sus rodillas y lloró amargamente hasta que partió su alma. Salió una Voz Celestial y dijo: “Rabí Elazar ben Durdaia tiene una porción en el Mundo Venidero”

(Avodá Zará 17a).

La Guemará nos cuenta que Rabí Elazar ben Durdaia había pecado mucho, especialmente en lo relativo a relaciones prohibidas. Cuando oyó que había una mujer muy bella dispuesta a venderse por una suma considerable de dinero, él cruzó siete ríos y pagó mucho para poder pecar con ella. Cuando Elazar ben Durdaia llegó a estar con esa mujer, salió de ella un mal olor y ella le dijo: “Así como el mal olor no puede regresar al lugar del cual salió y lo que ocurrió no puede revertirse, así también tú has pecado tanto que no puedes volver atrás y tu arrepentimiento no sirve de nada”. Al oír esas palabras, Elazar ben Durdaia comprendió cuán bajo había caído, se escapó del lugar y comenzó a llorar. Rabí Elazar ben Durdaia se dirigió a las montañas y les pidió que rezaran por él para que Dios aceptara su teshuvá. Pero las montañas le respondieron que no podían pedir por él. Elazar ben Durdaia pidió a los cielos y a la tierra que pidieran por él, pero también ellos le respondieron que no podían hacerlo. Cuando Elazar ben Durdaia comprendió que la fuerza de la teshuvá se encontraba solamente en sus propias manos dijo: “Esto sólo depende de mí mismo”. De inmediato colocó la cabeza entre sus rodillas y lloró amargamente hasta que su alma abandonó su cuerpo. Enseguida salió una Voz Celestial anunciando: “Rabí Elazar ben Durdaia tiene una porción en el Mundo Venidero”. Cuando Rabenu HaKadosh oyó eso dijo: “Hay quienes compran su Mundo (Venidero) en un instante”.

Esta historia de la Guemará me llevó a pensar cuán grande es la fuerza de la teshuvá. Elazar ben Durdaia transgredía de manera terrible uno de los tres pecados capitales. Su deseo por el pecado era tan grande que fue capaz de atravesar siete ríos y de pagar mucho dinero para poder estar con esa mujer. Sin embargo se despertó y volvió en teshuvá al escuchar el reproche de la mujer con la cual estaba a punto de pecar. Él reconoció su bajo nivel y buscó la manera de expiar por sus pecados. En el Cielo reconocieron su intensa voluntad de volver en teshuvá y por eso lo ayudaron y aceptaron su arrepentimiento, al grado en que salió una Voz Celestial anunciando que tenía una porción en el mundo Venidero e incluso otorgándole el título de “Rabí”.

La Guemará nos dice que cuando Elazar ben Durdaia comprendió que la creación no podía ayudarlo en su teshuvá, de inmediato admitió: “Esto (hadavar) sólo depende de mí”. Davar (esto o la cosa) alude a la Inclinación al Mal que es llamada Baal Davar, porque provoca y tienta a la persona al pecado. Debido a que Elazar ben Durdaia reconoció que la Inclinación al Mal, Baal Davar, se encontraba en su interior, su teshuvá debía surgir de sí mismo y no había ninguna fuerza en el mundo que pudiera realizar el trabajo en su lugar.

Así como una persona hambrienta no puede calmar su hambre si otro come por ella, y tal como una persona enferma no puede curarse si su amigo toma el remedio en su lugar, así también la persona no puede alejarse de sus pecados a través de una fuerza externa sino que la tarea depende de ella misma. Aquél que descompuso algo debe repararlo.

De todas maneras es sabido que cuando Dios reconoce que la persona tiene la voluntad de volver en teshuvá, entonces la ayuda a lograrlo, tal como está escrito: “Abran una entrada como el ojo de una aguja y Yo les abriré portones” (Pedido de Tashlij del Jidá). Y también está escrito con respecto a los días del mes de Elul: “Ani ledodi vedodi li” (Yo soy de mi Amado y mi Amado es mío) (Shir HaShirim 6:3), lo cual implica que cuando la persona manifiesta que su deseo es cumplir con “yo soy de mi Amado”, es decir que quiere acercarse a Dios, entonces tiene el mérito de que también Dios se acerque a ella y le extienda Su mano para ayudarla en el sentido de “mi Amado es mío” (Abudraham Seder Rosh Hashaná).

Muchas veces vienen a verme personas, me dan dinero y me piden que rece por ellas para que tengan el mérito de ser inscriptas para un año bueno y en paz. Yo les respondo que si bien la fuerza de la tzedaká es muy grande e incrementa los méritos de la persona, ella no libera a la persona de su primordial obligación que es volver en completa teshuvá. Porque la tzedaká es sólo una de las tres partes necesarias, como está escrito: “teshuvá, tefilá y tzedaká alejan el mal decreto” (Piut Unetané Tokef, Musaf de Rosh Hashaná). Cuando la persona da mucha tzedaká pero al mismo tiempo sigue pecando ante Dios, se asemeja a alguien que se sumerge en la mikve sosteniendo un reptil en la mano (Ialkut Shimoni, Mishlei 861) ¿Cómo puede ayudarla la mitzvá de tzedaká? Además, para que la bendición pueda posarse sobre la persona y ser inscripta para un buen año, debe convertirse en un recipiente adecuado. Si vertimos el vino más exquisito en un recipiente roto, eso no ayudará en absoluto porque el recipiente no puede contener ese vino. Lo mismo ocurre con la persona que pecó: ella es como un recipiente roto y en consecuencia la bendición no puede posarse sobre ella.

Para tener el mérito de que la bendición repose sobre nosotros, debemos repetirnos una y otra vez: “Esto sólo depende de mí”. Es decir que cada uno tiene la obligación de volver en teshuvá y corregir sus actos; y sólo cuando volvamos en completa teshuvá en todos los aspectos necesarios podremos tener el mérito de ser inscriptos para un buen año de vida y paz.

Sin embargo, lo normal es acostumbrarse a la rutina y a veces no podemos despertarnos por nosotros mismos para retornar a Dios. Por eso existen diversos caminos para ayudar a la persona a abrir los ojos, ya sea a través de una clase de Torá, fijando momentos para el estudio de la Torá o uniéndose a los tzadikim… De esta forma la persona puede salir del flujo constante de la vida y despertarse a analizar qué ocurre con ella misma. Mientras que el despertar a la teshuvá puede ser provocado por agentes externos, la teshuvá misma y la obligación de corregir los actos dependen de la persona misma.

De la misma manera que para sentirse satisfecho es necesario comer y para estar sano es necesario cuidar las reglas básicas de salud -salvando las diferencias- para volver en teshuvá es necesario despertarse, ya sea a través del examen de conciencia interno o a través de un estímulo externo. Si bien el primer despertar puede llegar de un estímulo externo, el examen de conciencia y la teshuvá deben surgir de la persona misma y no es posible apoyarse en los demás esperando que hagan el trabajo por nosotros.

De hecho, si nos acostumbramos a analizar lo que ocurre a nuestro alrededor y con nosotros mismos, eso nos ayudará a despertarnos y a efectuar un examen de conciencia, porque todo lo que Dios creó en el mundo lo creó solamente en Su honor (Avot 6:12), y toda la creación da testimonio de la existencia del Creador. Sólo cuando la persona cierra los ojos y no reconoce lo que ocurre a su alrededor, precisa algo externo que le anuncie al oído que llego la hora de volver en teshuvá. Y si no lo hace en ese momento, ¿cuándo lo hará? Porque su tiempo en este mundo se está acabando.

Una vez en Canadá una persona me dijo que ya hacía siete años que estudiaba de manera fija el Daf Iomí (la hoja diaria de Guemará), y que debido a que había terminado de estudiar el Shas quería preguntarme si le convenía comenzar nuevamente a estudiar todo el Shas o si era mejor comenzar a estudiar Guemará de manera más profunda. En un primer momento no supe qué responderle, porque todo seder de estudio, ya sea de manera superficial o profunda, tiene su valor. Después de pensarlo le respondí que me parecía que le convenía seguir estudiando el Daf Iomí, porque se trataba de un estudio fijo y ordenado, mientras que el estudio en profundidad exige mucho más esfuerzo y era posible que no pudiera mantener un seder de estudio fijo de esa manera. Esta respuesta se debió a que sabía que esa persona era un baal teshuvá que no estaba acostumbrado a estudiar en profundidad, por lo que temí que llegara a sentir que el estudio en profundidad era demasiado difícil y eso le provocara una crisis y una desilusión si no lograba entender alguna suguiá. Por eso le dije que siguiera estudiando de manera más superficial y que sólo cuando estuviera más afirmado dentro del mundo de la Torá y más fuerte espiritualmente, podría seguir estudiando con mayor profundidad.

De esto aprendemos que la obligación de corregir las cualidades personales y de estudiar depende de la persona misma, y en consecuencia cada uno debe buscar la mejor manera de hacerlo para poder seguir creciendo y elevándose. Y sabemos que aquél que va a purificarse recibe ayuda del Cielo.


Una Oportunidad Para Renovarse

El mes de Elul es el mes de la misericordia y del perdón. Este mes lo recibimos para poder prepararnos para el Día del Juicio, Rosh Hashaná. En hebreo mes se dice jodesh. Jodesh Elul – el mes de Elul. La palabra jodesh tiene la misma raíz que jadash (nuevo), es decir que en este mes la persona puede prepararse a sí misma para presentarse en Rosh Hashaná delante del Creador, porque en Rosh Hashaná todas las criaturas pasan delante de Dios como Bené Marón (Rosh Hashaná 18a). Así como antes de tener una entrevista con un rey de carne y hueso, la persona se corta el cabello y se viste de la manera debida, preparando también las palabras que va a decir, mucho más debemos prepararnos antes de encontrarnos con el Creador del Universo, para que Él se alegre y no nos haga retirarnos de Su Presencia sufriendo terrible vergüenza. En este mes es bueno cambiar completamente como si fuéramos una persona nueva que es digna de presentarse ante Dios y que Él pueda alegrarse y sentirse orgulloso de nosotros.


 Yo soy de mi amado y mi amado es mío

Ani le dodi ve dodi li – Yo soy de mi amado y mi amado es mío (Shir HaShirim 6:3). Las primeras letras de estas palabras forman la palabra Elul, y el valor numérico de Elul con el kolel es equivalente a jaim (vida). Es decir que le estamos pidiendo a Dios que nos de vida. Pero a su vez “Dodi li”, es decir que Dios sólo cumple con nuestra voluntad si también nosotros damos un paso hacia Él, y este paso es el hecho de dedicarnos a la Torá que es llamada vida (Bamidbar Rabá 5:8). A cambio de dedicarnos a la Torá que es llamada vida, mereceremos recibir la vida.

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