Parashat Shofetim

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Posted on agosto 25, 2017

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SHOFETIM

18 – JUECES Y MAGISTRADOS PONDRÁS PARA TI EN TODAS TUS CIUDADES QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA, EN TUS TRIBUS, LOS CUALES JUZGARAN AL PUEBLO CON JUSTO JUICIO.
18 – JUECES Y MAGISTRADOS. La relación con la sección precedente de {Reé} es descrita por Rabí A. Ibn Ezrá de la manera siguiente: “Aun cuando los israelitas han visto en Jerusalén a todos aquellos que son competentes para decidir sobre los grandes procesos y los asuntos religiosos, están sin embargo, obligados a escoger en sus ciudades hombres instruidos en materia jurídica”. Pero, sin duda, está permitido ver una aproximación en el espíritu del Deut. Rabbá V, 3. Cuando David recibió la orden del Profeta Natán de no construir el Templo y de dejarle a Shelomó ha-Mélej el privilegio de emprender esta obra grandiosa; todo el que quisiera podía intentar molestar a David, mas éste se regocijaba, ya que él pensaba al mismo tiempo que él construiría el edificio. Dios le dijo: “Cuando tus días estén cumplidos (sobre la tierra) y duermas con tus padres, estableceré tu simiente después de ti, la que saldrá de tus entrañas, y Yo estableceré su reino” (II Shemuel VII, 12). Y Dios le dijo además: “Y reinaba David sobre todo Israel, y David administraba justicia y era justo para con su Pueblo”, como está escrito: “El gobernó a todo su Pueblo con justicia y equidad” (ibíd. VIII, 15). ¿Qué quiere decir “todo su Pueblo?” “Cuando él se ocupaba de impartir justicia en un proceso — dijo Rabí Yehudáh — perdonaba al inocente e inculpaba al malvado; y si él veía que éste no tenía con qué pagar, él pagaba al inocente de su propio bolsillo”. Rabí Najmán le preguntó: “¿Pero esta actitud, acaso no conduce a las partes a emplear astucias, fingiendo que les han robado y repartiéndose después la suma que recibían del rey?” Antes bien, explica Rabí Najmán, hay que comprender que “él gobernó a todo su Pueblo con justicia y equidad” significa que él sabía cómo convencer al inculpado de que era una satisfacción para él reembolsar al inocente. Este relato nos permite concluir que, ante los ojos del Eterno, el reino de la justicia y de la equidad es más precioso que el edificio del Templo: “Practicar la justicia y la equidad es más agradable a Dios que el sacrificio ” (Prov. XXI, 3).
PONDRÁS PARA TI. Ver Com. Exo. XVIII, 22. Las fuerzas del orden son los agentes del Ministerio de la Justicia y no del Ministerio de Gobierno. Son, por lo tanto, servidores de la Justicia y no han de garantizar un orden político definido.
EN TODAS TUS CIUDADES. El Zóhar explica que esta fórmula puede interpretarse de la siguiente manera: “En todas las puertas que tú creas en tu corazón poder abrir {She'aréja}, de {mesha'ér}, estimar, apreciar. Una de estas puertas nos es revelada por la historia siguiente de la hormiga, que nos relata Shelomó ha-Mélej (Prov. VI, 6-8): “Ve a la hormiga, perezoso, considera sus caminos y sé sabio: ¡Ella no tiene jefe, magistrado, ni regidor: prepara en el verano su alimento, recoge en la siega su comida!” La lección que debemos aprender de la hormiga es el renunciamiento al hurto. No tiene necesidad más que de un grano y medio de trigo durante toda su vida, pero no lo tomará de sus vecinos (Talmúd ‘Eruvín 100b). Ahora bien, sucedió una vez que una hormiga había preparado su provisión y que todas las demás hormigas vinieron a olfatear; cuando ellas se aseguraron, por el olor, de que no había sido robada, se la dejaron a aquella de la cual recelaban (Deut Rabbá V, 2). De donde se deduce que el olor es una de las “puertas” por medio de la cual el hombre perfecto puede sentir si el acusado que está delante de él es inocente o culpable. El futuro Mesías se legitimará por su desarrollado sentido del olfato (Yeshayáhu XI, 3). El juzgará a los hombres gracias a este sentido según lo que está escrito en el Tratado Sanh. 93b; (ver también Com. Gén. III, 6). Es a tales jueces y funcionarios a quienes introducirás en las puertas de tu corazón.
LOS CUALES JUZGARAN AL PUEBLO CON JUSTO JUICIO. El Medrásh Tanjumáh comprende esto como queriendo decir “con clemencia”, es decir, intercediendo en su favor por medio de una exposición de causas meritorias y de circunstancias atenuantes: {Mishpát Tzédek… juicio justo). El Medrásh relata el ejemplo de Gid'ón, hijo de Yoásh. En esta época los judíos atravesaban una gran aflicción y Dios buscaba a alguien que pudiera hacerles incrementar sus méritos. Ahora bien, la generación era pobre en Mitzvót; más cuando el Eterno encontró a Gid'ón, éste se esforzó de inmediato para intervenir en favor del Pueblo. “El ángel del Eterno se le apareció y le dijo: “¡el Eterno está contigo, varón fuerte y valiente!” Y Gid'ón le respondió: “¡Oh! Ado-nái, si el Eterno está con nosotros, ¿por qué entonces nos ha sucedido todo esto? ¿Y dónde están todas Sus maravillosas obras que nos refirieron nuestros padres, diciendo: ¿No nos ha traído el Eterno desde Egipto? ¡En cambio, ahora el Eterno se ha desentendido de nosotros, entregándonos en manos de Midiyán!” Y el Eterno, volviéndose hacia él, le dijo: “Anda con esta tu fuerza, y tú salvarás a Israel de manos de Midiyán…” (Jueces VI, 12-14).
19 – NO TORCERÁS EL DERECHO, NO SEAS PARCIAL Y NO TOMES SOBORNO; PUES EL SOBORNO CIEGA LOS OJOS DE LOS SABIOS, Y PERVIERTE LA PALABRA DE LOS JUSTOS.
19 – NO TORCERAS EL DERECHO. Cómo concordar esta proposición con el vers. 6 de Exodo XXXIV, donde hemos visto que, mientras que el Eterno describe solemnemente los trece atributos de Su misericordia, se encuentra entre otros el atributo: Rico en gracia. La escuela de Hillél piensa que esto quiere decir que Dios se inclina hacia la gracia: {maté kelapé jésed} (ver Com. ibíd.). De hecho las dos frases no se encuentran en contradicción: Tú encontrarás primero el principio de la justicia y después considerarás las circunstancias atenuantes. Además, {Mishpát Tzédek… justo juicio} no es la extrema justicia; ¿no leemos en el Salm. CXLV, 17 {Tzadík Ado-nái bejól derajáv ve-Jasíd bejól ma'asáv… Justo es Di-os en todos Sus caminos y Piadoso en todas Sus acciones}. Rashí explica en el Tratado Talmúdico Rosh ha-Shanáh VER LIBRO, que esto significa: La Justicia Divina esta [basada] en la [estricta] verdad, al principio; mientras que ella es {Jasíd}, piadosa [como reza en el versículo] al hacer abstracción de la línea estricta del derecho, al final. Del mismo modo “no desviarás el derecho” — se refiere al comienzo del proceso; mientras que “Él se inclina hacia la gracia” al final del proceso.
NO SEAS PARCIAL. La idea de la justicia toma en el Pensamiento Judío un lugar infinitamente más importante que en el de los griegos. En su libro “La República” Platón describe una sociedad humana que vive en paz, donde cada uno recibe aquello que necesita, de manera que quienes ejercen funciones inferiores se contentan con poderlas ejercer, dentro del respeto que deben a los superiores. Las desigualdades de la naturaleza humana son subrayadas con vehemencia, mientras que por el contrario, dentro de la concepción de la Justicia Judía, es el principio del equilibrio el que siempre se proclama; un hombre no debe ser considerado como objeto o mercancía, sino que debe ser respetado como una personalidad.
Y NO TOMES SOBORNO. Rashí explica: “es imposible no dejarse influenciar por aquel de quien se ha recibido un regalo, para inclinarse a su favor”. Ver Com. Exo. XXIII, 8. Nuestros Maestros han extendido de manera considerable la noción de “corrupción” la cual, para ellos, no se refiere sólo a los regalos en dinero, a los “sobornos”. Sino que también cubre todos los favores, todos los servicios prestados, e incluso las señales de respeto con las que se ha gratificado [o manifestado] a los superiores, todas las cosas que son en sí buenas y obligatorias, pero que caen bajo el efecto de la prohibición de los “regalos corruptores”, si se destinan a causar una buena impresión en el juez.
20 – LA JUSTICIA Y SOLO LA JUSTICIA BUSCARAS, PARA QUE VIVAS Y POSEAS LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA.
20 – LA JUSTICIA Y SOLO LA JUSTICIA BUSCARAS. Se ha explicado que la doble enunciación del término ‘justicia” significa que hay que buscar poseerla por medio de la justicia misma y no por medios injustos o arbitrarios: “El fin justifica los medios” es un “proverbio [dicho o sentencia]” que la Toráh rechaza aquí. El autor de los VER LIBRO hace resaltar: “El sólo pecado del cual la Toráh nos dice “que nos alejemos de él” es de la palabra mentirosa” (Cf. Com. Exo. XXIII, 7) y así nos muestra su excepcional gravedad. Por otra parte, es para la “Verdad” que la Toráh emplea la expresión “buscadla”; ella nos hace comprender por esto que la “Verdad” no se deja esperar en este mundo, sino “buscadla” y ella os será ofrecida también en el mundo futuro”. La palabra {tzédek} es sinónimo de justicia, de equidad y caridad. Racanati se entrega a un análisis estrecho de esta palabra que ha de tomarse aquí, de todos modos, como la justicia temperada por la gracia. El Deut. Rabbá V, 4 analiza el vers. 41 del capítulo XXXII y explica al respecto que el Eterno “empuña con Su mano la justicia”, pero que el {tzédek} de justicia está llena Tu diestra” (Salm. XLVIII, 11). Ahora bien, la derecha es más fuerte que el puño y permanece victoriosa. Es así como la noción de {tzédek}, tal como la hemos descrito, le lleva siempre ventaja a la justicia. La última palabra es la propagación de una justicia suavizada por la gracia [misericordia].
PARA QUE VIVAS Y POSEAS LA TIERRA. Rashí dice: “La nominación de jueces incorruptibles es una condición suficiente para hacer vivir y mantener a Israel sobre su tierra”. La justicia es el eje principal del Estado: sin ella no se puede sobrevivir. Otra condición que también asegura la supervivencia en Israel es la fidelidad a las Leyes y Preceptos del Eterno: ésta se enuncia en Devarím IV, 1 y ya hemos explicado los motivos en nuestro comentario. En cuanto a la justicia, Moshé había ya recibido de parte de su suegro, Yitró, el consejo concerniente a éste, de instituir los organismos de justicia, de manera que “también todo este Pueblo llegue a su destino en paz”. Ver nuestro Com. Exo. XVIII, 23. “La Nación organizada será dotada de un aparato judicial cuyas prerrogativas son, en primer lugar, las de la autoridad suprema en materia de jurisprudencia, pero también de teología, de práctica religiosa y de política. La justicia debe ser el fin único de su actividad: “Es la justicia, únicamente la justicia que procurarás, para vivir y heredar de la tierra” (ver más adelante). La vida física, la vida social y la vida política de Israel dependerán del respeto que la gente preste a la justicia, cuya presencia es tan necesaria como la del Templo. No dicen nuestros Sabios: “¿Es aquel, que nombre un tribunal indigno, comparable al que ha plantado un ídolo al lado del santuario de Dios?” (Ver la sucesión de los versículos 20 y 21). Justicia, y justicia social en primer término, he aquí el deber más elemental de la Colectividad Judía. Nosotros debernos, en nuestra administración interior, mostrar una realización de la justicia, tan convincente, ejemplar y elocuente, que las naciones se inspiren en ella para corregir sus propias acciones y su propio comportamiento frente a Dios” (Rabí S.R. Hirsch).
21 – NO PLANTARAS PARA TI IMAGEN DE ASHERAH DE NINGUNA CLASE DE ÁRBOL JUNTO AL ALTAR DE ADONAI, TU DIOS, QUE HARÁS PARA TI,
21 – NO PLANTARAS PARA TI IMAGEN DE ASHERAH DE NINGUNA CLASE DE ARBOL. A semejanza de los versículos que tratan, al final de la Sidrá “Yitró” y al comienzo de “Mishpatím”, de los altares y sacerdotes inadecuados, encontramos aquí, al comienzo de la Sidrá de {Shofetím}, frases parecidas. Tienen como objetivo subrayar la santidad absoluta del Sanhedrín que se encuentra en el interior del Templo mismo. Rashí explica nuestro versículo de esta manera: “Está prohibido plantar un árbol o construir una casa en la montaña del Templo”. Resh Lakísh dice en Sanh. 7b: Aquel que nombra para la Comunidad a un juez indigno es como si hubiera plantado “una imagen de Asherá en Israel”, ya que está escrito “Nombrarás jueces y funcionarios” y el texto continúa: “No plantarás una imagen de Asherá, cualquiera que sea el árbol”. Rabí Ashí añade: “Y en un sitio donde haya eruditos piadosos, es como si se hubiera plantado al lado del altar del Eterno”. Ver Com. Exo. XX, 20.
22 – NI TE LEVANTARAS ESTATUA, COSA QUE ABORRECE ADONAI, TU DIOS.
22 – NI TE LEVANTARAS ESTATUA. Rashí explica: “Dios ha ordenado hacer un altar de piedras o un altar de tierra, pero El aborrece esta clase de altar, ya que forma parte del culto kena'aneo; aún si El lo hubiera deseado en el tiempo de los Patriarcas, ahora Le causa agravio que lo hayan adoptado para su culto idólatra”. De aquí viene que la expresión {jukót ha-gói… costumbres y leyes gentiles), se aplique también al caso de un objeto que haya sido usado por los judíos, pero que después haya sido adoptado para su religión por los gentiles. Este es por ejemplo el caso del órgano en la Sinagoga, aunque ya hubiera sido utilizado por los judíos en el Templo.
CAPITULO XVII
1 – NO OFRECERÁS EN SACRIFICIO A ADONAI, TU DIOS, ANIMAL VACUNO U OVINO QUE TENGA TACHA O CUALQUIER COSA MALA, PORQUE ABOMINACION ES ESO PARA ADONAI, TU DIOS.
1 – NO OFRECERAS EN SACRIFICIO. Se trata de un animal de sacrificio que se ha tornado inservible debido a un defecto cualquiera provocado por una palabra [pensamiento] inadecuada. De hecho, se sabe por Rashí (Lev. VII, 18) que un pensamiento no apropiado puede tornar un sacrificio en inservible. Esto llama nuestra atención sobre la importancia que tiene el factor mental en el Servicio Divino. Ahora bien, el factor mental desempeña un papel decisivo en el pecado de la idolatría: un pensamiento pernicioso se considera igual que el acto (correspondiente) mismo. (Kid. 39b).
La serie de prescripciones nos habla del pecado de la idolatría y de quien ha cometido esta falta en secreto especialmente con el pensamiento. He aquí porque el presente versículo lo precede como indicación sobre las graves consecuencias que arrastra el pecado mental. Es en efecto el primer versículo del capítulo y está colocado en una {Parashát Setumáh}, una secuencia cerrada, precedida y terminada por una {sámej}. Sirve de alguna manera como aclaración a la sección siguiente.
2 – CUANDO SE HALLARE EN MEDIO DE TI, EN CUALQUIERA DE TUS CIUDADES QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA, HOMBRE O MUJER QUE HAYA HECHO LO QUE ES MALO A LOS OJOS DE ADONAI, TU DIOS, TRANSGREDIENDO SU PACTO.
2 – HOMBRE O MUJER. Esta observación se expresa tres veces en este párrafo. Esto es porque, dice Najmánides, las mujeres son frívolas y pronto se dejan seducir por una señal o por un milagro que se realice en su presencia. Las mujeres citadas en Yirmiyáhu (Cap. XLIV) son el testimonio de ello. De acuerdo con el Medrásh Sifré, ellas son citadas aquí porque, con ocasión de la ciudad rechazada, {‘ir ha-nidájat}, no es condenada sino cuando ha sido seducida por los hombres. Aquí no se trata del mismo caso, y la Toráh necesita decirnos que el individuo está condenado a muerte, poco importa que se trate de hombre o de mujer.
3 – Y QUE HAYA IDO Y SERVIDO A OTROS DIOSES, POSTRÁNDOSE DELANTE DE ELLOS, O DELANTE DEL SOL, O DE LA LUNA, O DE TODO EL EJERCITO DE LOS CIELOS, (LO CUAL YO NO HE MANDADO);
3 – Y QUE HAYA IDO Y SERVIDO A OTROS DIOSES. Desde la antigüedad el culto a los dioses extranjeros se había extendido en Israel. Esto es lo que relatan los profetas, por ejemplo Yeshayáhu (XVII, 8). De acuerdo con Jueces (II, 13), los judíos adoraban a Bá'al que es la divinidad del sol, y a Astarte que es la divinidad de la luna (Zóhar). Estas dos divinidades eran el objeto principal del antiguo culto kena'aneo. La residencia del Rey ‘Og de Bashán se llamaba {‘ashterót karnáyim}, (Gen. XIV,5), según la divinidad de la luna, bajo la imagen de una cabeza con cuernos del toro. Finalmente, el capítulo XVII de Reyes II está lleno de reproches dirigidos a Israel debido a su adhesión a la adoración de dioses extranjeros.
LO CUAL YO NO HE MANDADO. El Rey de Egipto, Ptolomeo II, convocó a 72 ancianos y les pidió que escribieran la Toráh en griego. Ellos modificaron ciertos pasajes de acuerdo con una misma línea de pensamiento y, entre otros, nuestro versículo: agregaron {le'ovdám… para servirles}, que significa: “…el sol, la luna o toda el ejército celestial, que Yo no he ordenado adorar” (Meguiláh 9a-b)
Sin la corrección, Ptolomeo hubiera podido creer que el versículo quiere decir “… aquellos a quienes no les he ordenado ser”, y que, por consiguiente, los astros celestes tienen un poder divino, ya que ellos se crean a sí mismos.
4 – Y TE FUERE DENUNCIADO, Y LO HUBIERES OIDO, Y HE AQUI, CUANDO HAYAS INDAGADO BIEN, RESULTE QUE ES VERDAD Y HECHO COMPROBADO QUE ESTA ABOMINACION SE HA COMETIDO EN ISRAEL;
4 – Y HE AQUI… RESULTE QUE ES VERDAD Y HECHO COMPROBADO. Y no como en la historia de Susana y Daniel, que nos es relatada en los Apócrifos, donde la declaración de los testigos casi le cuesta la vida a un inocente, porque se había omitido someter los testimonios a una verificación.
5 – ENTONCES SACARAS A LAS PUERTAS (DE TU CIUDAD) AL TAL HOMBRE O A LA TAL MUJER QUE HUBIERE HECHO ESTA COSA MALA, HOMBRE O MUJER, Y LOS APEDREARAS PARA QUE MUERAN.
6 – POR EL TESTIMONIO DE DOS TESTIGOS, O DE TRES TESTIGOS, MORIRÁ EL QUE ES DIGNO DE MUERTE; NO DEBE MORIR POR EL TESTIMONIO DE UN SOLO TESTIGO.
6 – POR EL TESTIMONIO DE DOS TESTIGOS. Maimónides compara nuestro caso con el de un profeta en sus Hiljót Yesodé ha-Toráh VII, 7. Un hombre viene a legitimarse como profeta y como si hablara en el nombre de Dios. Este ha dado prueba de santidad y de austeridad durante toda su vida. Si viene delante de nosotros y realiza un milagro o un prodigio, aun cuando se trate de un milagro que otro también podría realizar, nosotros nos confiamos a una conjetura favorable y debemos considerarlo como un profeta enviado por Dios. Así sucede con los testimonios. Aunque dos testigos, dignos desde todo punto de vista, podrían mentir eventualmente, debemos sin embargo aceptarlos como testigos, fiándonos de su reputación. Es de tales casos que se dice en la Toráh: “Las cosas ocultas pertenecen al Eterno, pero las faltas manifiestas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos, con el fin de que actuemos de acuerdo con las palabras de esta Ley” (Deut. XXIX, 28).
7 – LA MANO DE LOS TESTIGOS SERA LA PRIMERA CONTRA EL PARA HACERLE MORIR, Y LA MANO DE TODO EL PUEBLO DESPUES: ASI EXTIRPARAS EL MAL DE EN MEDIO DE TI.
7 – LA MANO DE LOS TESTIGOS SERA LA PRIMERA CONTRA EL. Maimónides escribe en su explicación de la Mishnáh Sanh. VII, 3: “Sabemos que los testigos le golpearán en primer lugar, cualquiera que sea la muerte que el culpable merezca. Porque para ellos la falta es la verdad absoluta, ellos la han visto con sus propios ojos, en tanto que, para nosotros, no es más que un relato escuchado de sus labios. Así Dios ha ordenado que el culpable sea golpeado primero por los testigos, lo que es una cosa buena”. “Cuando la comparación puede hacerse entre un tribunal de justicia moderno y el de la Toráh, se advierte en este último la ausencia del personaje más temible de los tribunales actuales, a saber: el acusador público [fiscal]. Pero también falta esta otra corporación [colegio] tan extendida en nuestros días, la de los abogados. Curiosa institución entonces la del Tribunal judío que pretende ignorar al acusador y al defensor. Y sin embargo, cuan sensato parece el sistema judío si se lo examina de cerca. Pues he aquí el papel que incumbe a los diferentes agentes de la corte judía. Están, por una parte, los testigos que acusan al presunto culpable. Estos testigos de cargo cumplen al mismo tiempo la función de acusador, ya que es por medio de ellos que habla el Pueblo, injuriado en su persona y en su dignidad por los criminales. Por otra parte, está el Tribunal que deberá conocer lo bien fundado de la acusación pero que de manera deliberada y a priori, toma partido por el acusado. Por consiguiente, es al mismo tiempo defensor y no se ajustará a la opinión de los testigos de cargo sino cuando su testimonio haya alcanzado un grado suficiente de verdad y certeza. En este momento la defensa se desploma por sí misma y el tribunal decide la suerte del acusado. Todo judío podrá, por lo tanto, someterse a la convocación de sus jueces en la convicción de que encontrará en ellos un máximo de comprensión y un esfuerzo constante por defenderlo. Una condenación pronunciada por una asamblea de esta clase tendrá entonces el carácter de un juicio verídico, ya que esta se alcanzará a pesar de la actitud benévola de los jueces”. (Rabí S.R. Hirsch).
8 – CUANDO TE FUERE DEMASIADO DIFICIL ALGUN ASUNTO DE JUICIO, ENTRE SANGRE Y SANGRE, ENTRE PLEITO Y PLEITO, ENTRE GOLPE Y GOLPE, COSAS DE CONTROVERSIA EN TUS CIUDADES ENTONCES TE LEVANTARAS Y SUBIRAS AL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, TU DIOS,
8 – CUANDO TE FUERE DEMASIADO DIFICIL ALGUN ASUNTO DE JUICIO. Al analizar esta ley en todos sus detalles el Prof. Hoffman llega a la conclusión siguiente en su Deut. pág. 296: “La Toráh desea erigir en la proximidad del Santuario consagrado a Dios, un Tribunal al cual se lleven los casos dudosos sobre una ley religiosa y sobre cuestiones de derecho, como también sobre otros asuntos públicos importantes. Su decisión es absolutamente concluyente para otros jueces: un rebelde sería condenado a muerte; serán miembros del Tribunal los sacerdotes eruditos; en la cumbre del mismo se encontrará el Sumo Sacerdote, quien garantiza el servicio en el Santuario delante de Dios”. Pero el Tribunal Supremo puede también ser garantizado por jueces de otra procedencia y como Presidente también puede admitirse a un laico [israel o leví] He aquí un ejemplo histórico de la aplicación de esta ley en la época de los Reyes (II Crón. XIX, 4-11): “Yosafát, después de ser reinstalado en Jerusalén volvió a visitar a los pueblos desde Beer-Shéva hasta los montes de Efrayím y les hacía volver al Eterno, Dios de sus ancestros. Instituyó jueces en el país en cada una de las ciudades fuertes de Yehudáh y dijo a estos jueces: “¡Estad atentos a lo que hacéis! No es en nombre de un hombre que hacéis justicia, sino en Nombre del Eterno: Él está presente cuando pronunciáis un juicio. ¡Que os inspire entonces el temor del Eterno! Sed circunspectos en vuestros actos porque el Eterno, nuestro Dios, no admite iniquidad, ni acepción de personas, ni corrupción por medio de presentes”. Fue también en Jerusalén que Yosafát escogió a los Levitas, sacerdotes y jefes de familias de Israel para conocer los asuntos religiosos y (otros) litigios. (Habíamos regresado a Jerusalén). Él les hizo las siguientes recomendaciones: “He aquí cómo actuaréis, guiados por el temor del Eterno, con toda rectitud y con corazón íntegro. Cada vez que vuestros hermanos, que habitan en sus ciudades respectivas, lleven un proceso ante vosotros, sea que se trate de un asunto de homicidio o de doctrina, de prescripciones, de estatutos o de derechos, vosotros les advertiréis de no hacerse culpables para con el Eterno, ya que os atraería, a vosotros y a vuestros hermanos, la cólera (Divina). Actuad así y evitaréis las faltas. Y ved, el sacerdote Amariáh será vuestra cabeza en todos los asuntos religiosos y Zebadiáh, hijo de Yishma'él, príncipe de la casa de Yehudáh, para todos los asuntos del rey. Los Levitas estarán a vuestra disposición como prebostes. ¡Tened valor entonces y manos a la obra! ¡Que el Eterno asista a todo aquel que desee el bien!”
9 – Y TE LLEGARAS A LOS SACERDOTES LEVITAS, Y AL JUEZ QUE HUBIERE EN AQUELLOS DIAS, Y CONSULTARAS, Y ELLOS TE DECLARARAN LA SENTENCIA DEL JUICIO:
9 – Y TE LLEGARAS A LOS SACERDOTES LEVITAS, Y AL JUEZ “QUE HUBIERE EN AQUELLOS DIAS”. ¿Acaso es posible dirigirse — se pregunta el Talmúd — en presencia de un juez vivo, a una época diferente a la suya? ¿Por qué decir entonces: irás en presencia de los jueces de tu época? Y se responde: esto nos enseña que los jueces reconocidos por la Nación tendrán una autoridad absoluta e incontestable, incluso si la comparación con los jueces de un período anterior les es desfavorable. Nadie tiene el derecho de disputar su competencia; con la condición de que ellos cumplan con su tarea con lealtad y sabiduría, su juicio tendrá fuerza de ley para todos. Son ellos quienes, apoyados en las enseñanzas recibidas, habrán de interpretar los textos sagrados, y sus decisiones serán asimiladas, en nombre de la voluntad misma del Legislador Divino, a las ordenanzas de la Toráh (vers. 11). Todo hombre que contravenga una decisión tomada por las autoridades reconocidas de la Nación enfrentará todo el rigor de la Ley (vers. 12). Toda desobediencia de hecho o de palabra es calificada como rebelión y sancionada como tal. (Rabí S.R. Hirsch).
10 – Y HARÁS CONFORME A TENOR DE LA SENTENCIA QUE TE ANUNCIAREN DESDE AQUEL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI, Y PONDRÁS BUEN CUIDADO EN HACER CONFORME A TODO LO QUE TE ENSEÑAREN.
10 – Y HARÁS CONFORME A TENOR DE LA SENTENCIA QUE TE ANUNCIAREN DESDE AQUEL LUGAR. “Cuarenta años antes de la destrucción del Templo, el Sanhedrín se desplazó y residió en las tiendas. Sus Miembros no querían juzgar los casos de condena a muerte. Al ver, en efecto, que los homicidas se hacían numerosos y que no se podían llevar a buen fin los procedimientos, el Sanhedrín deliberó: más bien vamos a trasladarnos de ciudad en ciudad de manera que no podamos decidir una condena; porque está dicho: “Te acogerás a la sentencia que te indiquen los del lugar que habrá escogido el Eterno”. Esto te enseña que el lugar está predestinado (Com. Gén. XXXVII, 13). Las deliberaciones deben conducirse en la sala del Tribunal del Templo; la condena a muerte no puede decidirse más que a la sombra de la Shejináh. Es en este sentido que el lugar está predestinado”.
11 – SEGUN EL TENOR DE LA LEY QUE ELLOS TE ENSEÑAREN, Y SEGUN EL JUICIO QUE TE DIJEREN, ASI HAS DE HACER, NO TE APARTARAS DE LA PALABRA QUE TE DECLARAREN, NI A LA DIESTRA NI A LA SINIESTRA.
11- NO TE APARTARAS… NI A LA DIESTRA NI A LA SINIESTRA. Rashí comenta: “Aún si ellos te afirman que aquello que tú crees que es la derecha es la izquierda y viceversa, tienes que obedecerles, y con mayor razón si te dicen que la derecha es la derecha y la izquierda es la izquierda”. Aquí hemos traducido de acuerdo con el texto del Sifré: incluso si ellos te afirman que “aquello que tú crees ser” la derecha es la izquierda y viceversa; esta versión está mejor adaptada a la comprensión de las órdenes de nuestros Sabios. Pero Najmánides conserva el texto literal de Rashí, que no contiene la opinión “lo que tú crees que es”. El describe entonces la orden de nuestros Sabios como si fuera a veces prioritaria sobre la recomendación de la Toráh: No digas “¿cómo comeré este pedazo de manteca?” o “¿cómo derribaré a este hombre inocente?”, sino: “yo lo haré porque Dios ha ordenado que sea fiel a la voluntad de los Sabios, aún si ellos se encuentran en el error. La Tradición nos narra la historia de Rabí Yehoshú'a y Rabí Gamliél. “El primero se había dirigido, bastón y bolsa en mano, el día que había calculado que era Yom Kipúr, ante Rabí Gamliél quien (en calidad de jefe del tribunal) le había hecho venir ese día” (R.H. 25a). La necesidad de esta Mitzváh, continúa Najmánides, es imperiosa, porque la Toráh nos la ha dado por escrito y se sabe que las opiniones no coinciden sobre los casos que se presentan. Se pueden entonces producir controversias, y la Toráh se arriesga a lucir como si se dejaran entrever varias “Toróth [Leyes]”. He aquí por qué la Toráh nos ha ordenado permanecer fieles al gran Sanhedrín, que se encuentra delante de Dios en el lugar que Él ha escogido, que el fundamento de su decisión se remonta por Tradición hasta Moshé, o resulta de su interpretación de la Toráh. Porque Dios ha puesto la Toráh al alcance del conocimiento de los jueces, incluso si tuvieran que trastornar el orden de la derecha y la izquierda; con mayor razón si ellos dicen que la derecha es la derecha y la izquierda es la izquierda. Rabí Yehudáh Haleví escribe en su Kuzári III, 41: Sobre el tema que se menciona en la Toráh con respecto a la profecía y lo que se dice sobre los sacerdotes, y quienes juzgan a partir del lugar que Dios ha escogido, “conviene no violar sus palabras, incluso cuando ellas parezcan contradecir la Toráh”; no te imagines que ellos se equivocan en virtud de su número o que se encuentran en el error porque poseen ciencias diferentes. Rabí Meír Simjáh ha-Cohén de Dunaburg toma, en su VER LIBRO, la defensa de Maimónides, quien escribe, que por cada transgresión de las palabras de los Sabios se viola la prohibición de (lo tasúr}, “tú no te apartarás”. Najmánides sostiene por el contrario que no es así, de otra manera sería necesario, en el momento de una duda sobre la palabra de los Sabios, decidir la {jurará}, la actitud más rigurosa: lo que no es el caso.
Ahora, el VER LIBRO escribe que el Eterno quería que los Sabios pudieran tomar medidas preventivas y ordenanzas de carácter temporal. Es posible para un Bet-Dín, que es superior en número y en ciencia, a aquel que ha decretado las medidas, anular éstas últimas. Pero hace tanto tiempo que estas medidas se encuentran en vigor, que hay que adherirse a ellas en virtud de la prohibición de {lo tasúr}. No es necesario, por lo tanto, considerarlas como si fuera de origen Divino.
…NI A LA DIESTRA NI A LA SINIESTRA. En contraste con la explicación de Rashí, para quien incluso si el Sanhedrín dice que la derecha es la izquierda, y la izquierda la derecha, la sentencia será válida, se cita una Barraitá del Talmúd de Yer. (Horayóth I, 1), que estipula que el Sanhedrín podrá hacerse obedecer con exactitud, con tal que diga “que la derecha es la derecha y la izquierda la izquierda”. La contradicción se resuelve de la manera siguiente: “Si tú tienes que ver con un Bet-Dín que siempre te enseña que derecha es la derecha y la izquierda la izquierda, le debes obediencia, incluso si él te dice una vez que la derecha es la izquierda y la izquierda la derecha”; si tú rehúsas obediencia, caes en el caso del rebelde, {zakén mamréh}, sobre lo cual se tratará en el próximo versículo.

12 – Y EL HOMBRE QUE OBRARE CON SOBERBIA, NO ESCUCHANDO AL SACERDOTE QUE ESTUVIERE PARA MINISTRAR ALLI A ADONAI, TU DIOS, O AL JUEZ, MORIRA EL TAL HOMBRE, ASI EXTIRPARAS EL MAL DE EN MEDIO DE ISRAEL.
12 – Y EL HOMBRE QUE OBRARE CON SOBERBIA,.. Este es el caso del {zakén mamré}, el hombre rebelde: aquel que es condenado a muerte. Algunos lo describen como un hombre animado por una ideología “karaíta” sin que por ello sea un karaíta auténtico. Según la definición de Don I. Abarbanel sobre nuestro versículo, la Toráh conoce ciertos principios aplicables a una situación general, admitiendo sin embargo, de vez en cuando, excepciones para una particular. Existe por ejemplo una regla que requiere a cualquiera de las dos partes, “que reclama obtener de la otra dinero o un documento, proporcione la prueba de sus derechos”. Ahora, sucede que el Tribunal tiene la impresión de que esa parte no puede proporcionar la prueba, aunque su causa sea del todo justa (ver B.B. 2a, Tosafistas); o que un deudor no pague su deuda en el tiempo debido: el Tribunal va más allá y lo declara culpable, en ausencia de pruebas formales, a pesar de la regla general. Del mismo modo existen reglas asignadas para los testigos, al igual que medidas preventivas que el Bet-Dín toma de manera temporal. En todos estos casos el “hombre rebelde” se subleva contra el Tribunal que, según él, no tiene derecho a exceder ni una ni otra de las reglas que le son fijadas. Acepta de mala gana y actúa en contra de las decisiones del Tribunal, aunque se encuentre ante un Tribunal que ha decretado siempre que la derecha es la derecha y la izquierda la izquierda. Es en una de estas situaciones que el reo amerita la muerte. El Zóhar da todavía otra interpretación a este que protesta y que se rebela contra el Sanhedrín: “Hay ciertas ocasiones en que los Maestros de la Mishnáh han agregado o retirado una letra del texto de la Toráh. Ellos han denominado a este procedimiento {gore'ín u-mosefin ve-dorshín… restarnos, añadirnos e interpretarnos) (25a; 111b; 48a); de esta manera algunas veces han agregado una a; ver por ej. el Com. Deut. X, 12 de donde se deduce que hay que recitar cien bendiciones al día. O aún más, en lugar de leer en Deut. VI, 7, {veshi-nantárn}, ellos hacen leer {veshi-lashtám}, al deducir que se deben dividir en tres partes los estudios diarios, a saber: la Toráh Escrita, la Mishnáh y el Talmúd. Otro ejemplo es la versión {kaláh… novia}, en lugar de {kalót} risa, en Núm. VII, 1; ¿Y quién les ha dado el derecho de transformar de esta manera el sentido literal de la Toráh? El Eterno es quien en realidad ha concebido este método, y ha querido que tengamos confianza en los Sabios que lo aplican. Es como si un obrero desgarrara la vestidura de la realeza e hiciera con ella varios pedazos; aquellos que la conocen no harían mal en unir de nuevo los puntos de costura que el obrero ha desgarrado, reconstituyendo así la apariencia de la realeza. Esta operación sirve para adornar la {kaláh}, la novia del rey”.
13 – Y TODO EL PUEBLO OIRÁ Y TEMERÁ, Y NO SE PORTARA MAS CON SOBERBIA.
13 – Y TODO EL PUEBLO OIRÁ Y TEMERÁ. Ver Com. Exo. XXI, 12. Se deduce de este versículo que la ejecución del {zakén mamré} no tiene lugar sino en el momento de la próxima fiesta del peregrinaje a Jerusalén. La razón por la cual se posterga la pena de muerte, lo que es excepcional y no se conforma a la regla general, es que se desea dar al condenado, quien es un antiguo Miembro del Sanhedrín, la ocasión de serenarse y hacer penitencia. El podrá entonces beneficiarse, por su parte, del mundo futuro.
14 – CUANDO HUBIERES LLEGADO A LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS TE DA, Y LA TUVIERES EN POSESION, Y HABITARES EN ELLA Y DIJERES: “YO QUIERO PONER SOBRE MI UN REY, COMO TODAS LAS NACIONES QUE ESTAN ALREDEDOR”,
14 – Y DIJERES: “YO QUIERO PONER SOBRE MI UN REY”. Hay que destacar el mandamiento de nombrar un rey que es considerado por nuestra Tradición como un mandamiento de la Toráh, y precedido no sólo de la indicación del momento a partir del cual este mandamiento entra en vigor — luego de la conquista y la toma de posesión de la tierra — sino del enunciado de una condición particular: “y que tú digas: deseo poner un rey sobre mi cabeza, como todos los pueblos que me rodean”.
Esta condición ha intrigado a los comentaristas con intensidad. Najmánides pregunta con razón como la Toráh puede emplear, a propósito de una Mitzváh, los términos “como todos los pueblos que me rodean”: ¿Conviene que Israel se inspire en su ejemplo y desee sus prácticas equívocas? Si en verdad se trata de un mandamiento, ¿por qué la Toráh no dice simplemente: “cuando hayas entrado a la tierra pondrás un rey sobre tu cabeza?” Otro tema que causa sorpresa a los comentaristas, y con anterioridad, a los Sabios del Talmúd: nuestro texto parece entrar en evidente contradicción con el episodio narrado en el libro de Shemuel, donde vemos como este último se irrita con una petición de Israel, a pesar de ser hecha en los términos previstos aquí: “Pon sobre nosotros un rey para que nos gobierne como es usanza de todas las naciones” (I Shemuel VIII, 5). Una sentencia de la Época Talmúdica presenta la polémica, como sigue: Rabí Yehudáh ha dicho: “En el momento de entrar en la tierra, Israel recibió la orden de cumplir con tres mandamientos: el de escoger un rey (así como está escrito “sin duda pondrás un rey sobre tu cabeza”), construir el Santuario y exterminar la descendencia de ‘Amalék. ¿Por qué en estas condiciones fue entonces castigado en época de Shemuel? (Toseftá Sanh. IV). Maimónides hace la misma pregunta: “Siendo que la designación de un rey es una Mitzváh, ¿por qué el Santo, Bendito sea El, fue desfavorable a la demanda de un rey presentada ante Shemuel? (Hiljót, Melajím I, 2). Tres textos nos son proporcionados por la Toseftá que acabamos de citar. ¿Por qué fueron castigados los israelitas en la época de Shemuel? Porque su demanda era prematura. Rabí Nejorái dijo: este capítulo de la Toráh no ha sido escrito sino previendo las murmuraciones de descontento (futuro), así como lo testimonia el versículo “…y que digas: Quiero poner un rey sobre mi cabeza” (Cf. Tratado Sanh. 20b y el comentario de Rashí: EL, el Eterno, preveía que ellos murmurarían algún día sobre este tema, y que dirían: “para que seamos nosotros también como todas las demás naciones” (I Shemuel VIII, 20). Rabí El'azár, hijo de Rabí Yoséf, ha dicho: Los Ancianos presentaron su solicitud según lo estipulado, tal como se deduce del texto “Pon sobre nosotros un rey para que nos juzgue”, pero la gente inculta echó todo a perder al precisar “y nosotros también seremos como los demás pueblos”.
Así, según la primera respuesta, no había nada de reprensible en la solicitud de Israel, salvo el hecho de que aún no era su hora. Si hubiera sido presentada en otro momento después de la muerte de Shemuel, en una época en la cual Israel no tenía un profeta que hubiera podido guiarla, no hubiera sido más que el cumplimiento meritorio de una Mitzváh de la Toráh. Según la tercera respuesta, (la de Rabí El'azár Ben Yoséf) toda la falta de Israel habría consistido en la forma reprensible de haber presentado su petición; no era la voluntad de cumplir con una Mitzváh lo que había llevado a la gente a solicitar un rey, sino el instinto de imitación, el deseo de imitar a los pueblos de los alrededores. Existe todavía una objeción: ¿Por qué culpar a Israel de una falta cuando los términos en que presentó su petición son exactamente aquellos de los cuales se sirve la Toráh (“quiero poner un rey sobre mi cabeza como todos los pueblos que me rodean”)? Vayamos a la opinión expresada por Rabí Nejorái citada antes: “Este capítulo de la Toráh no ha sido escrito sino teniendo en cuenta los (futuros) rumores de descontento”. Don I. Abarbanel la toma otra vez y la desarrolla extensamente, tanto en su comentario sobre la Toráh como en el de I Shemuel He aquí un extracto del mismo: el versículo de la Toráh prevé, en mi opinión, que llegará un día en el cual Israel, después de haber tomado posesión de la tierra y de haberse establecido allí gracias a la Misericordia Divina, manifestará su ingratitud pidiendo un rey, no por necesidad, sino para imitar a otros pueblos que tienen reyes. En otras palabras, el versículo prevé que no es en el momento de librar guerras para la conquista del país — cuando un rey podría prestar grandes servicios — cuando los hijos de Israel pedirán uno, sino después de la conquista, la repartición del país y la instalación definitiva, cuando todo se habrá cumplido gracias a la intervención de la Providencia y sin rey. Es en este momento cuando, en su necedad, sin ninguna necesidad, ellos dirán: “Quiero poner un rey sobre mi cabeza”, por una sola razón, a saber: “como todos los pueblos que me rodean”. Fue en previsión de esto que Dios ordenó que el rey que tomaran no fuera el que ellos quisieran, sino “aquél que escogerá el Eterno, tu Dios… “. La Mitzváh consiste entonces, en realidad, no en el hecho de pedir un rey sino en que este rey sea el que habrá escogido el Eterno. Tiene un carácter facultativo, en el sentido de que depende de una eventualidad que se contempla: no constituye una obligación. Dice simplemente: como deseáis tener un rey (aunque esto no sea deseable), lo haréis con esta condición. La dificultad que presentaba para nosotros la existencia de una Mitzváh subordinada a la expresión de un deseo, “quiero poner un rey sobre mi cabeza, como todos los pueblos”, se encuentra así resuelta. El mandamiento de escoger un rey no tiene un carácter obligatorio; es un permiso que se acompaña de la indicación de las limitaciones, y del procedimiento que convendrá observar, en la lamentable eventualidad de que Israel, al no contentarse más con el reino de los cielos, afronte esta situación en la que “el Eterno, vuestro Dios, era vuestro rey” (I Shemuel XII, 12), viniera a desear un jefe visible que, marchando a la cabeza, combatiría con él en el campo de batalla. Es en previsión de esta situación aflictiva que se han dado las prescripciones previstas en nuestra Sidrá. A esta y a otras similares se aplican las palabras de nuestros Sabios: “La Toráh no ha previsto estas disposiciones sino en consideración a los efectos de las malas pasiones” palabras que corresponden a las de Rabí Nejorái: “Este capítulo no ha sido escrito sino previendo las murmuraciones de los descontentos”. N. L. Najmánides y Rabénu A. Ibn Ezrá comparten la opinión de Don I. Abarbanel. Pero Maimónides y el VER LIBRO optan por el parecer de Rabí Yehudáh: para ellos la elección de un rey es un mandamiento y no una concesión al deseo de asimilación de Israel.
El Medrásh Rabbá (Deut. V, 7) se declara abiertamente en favor de la idea de la concesión: “Dios dice a Israel: Hijos Míos, He creído que seríais dispensados de la realeza, pero vosotros no lo habéis querido y habéis deseado un rey”. Más adelante el Medrásh declara: “Todas las pruebas y todos los sufrimientos que habéis tenido han sobrevenido a causa de los reyes. Desde el momento en que los reyes han avasallado a Israel, el castigo os ha golpeado. ¿No habéis dicho: “No es que queramos abandonarte, pero queremos buscar un rey”? Sin embargo, Rabí Bajyéh declara que los autores cabalistas ven una obligación en la instauración de un rey. (Maljút), en efecto, la última de las diez Sefirót. La realeza de David representa la idea de esta Sefiráh. El rey no pertenece ni a la tribu de los Cohaním, ni a la de los Levitas, sino a la de Yehudáh. Es una Mitzváh ir a ver a los Reyes de Israel e incluso de las naciones para poder pronunciar sobre ellos la bendición. Porque “la realeza de aquí abajo es un lejano reflejo de la realeza del Cielo” (Ber. 58a).
Toda la mentalidad de Israel reposa sobre la resurrección de {Maljút Bet David… Reinado de la Casa de David}. Pero esta idea tiene el valor de una perspectiva por venir. Su realización refleja el profundo deseo en los corazones de la Nación de Israel sobre la que hemos explicado, en relación con la frase {Barúj Shém Kevód Maljutó le ‘Olám Va'éd} que el advenimiento “de la gloria del reino de Dios” es un secreto que sólo repetimos en voz baja. Pero “la bendición del Eterno es, al mismo tiempo, la bendición de Israel”, nos dicen los Sabios del Medrásh (Lev. Rabbá IX,3). Esto nos enseña que la salvación de los reyes del linaje de David depende de la venida del Mesías, que traerá la salvación [redención] a la Humanidad. También decimos nosotros en el Shemonéh ‘Essré {et tzemáj David ‘avdéja}, el Eterno hace “crecer” la salvación de su servidor David. Ver Com. Deut. VI, 4.
15 – SIN FALTA PONDRÁS SOBRE TI POR REY A AQUEL QUE ESCOGERÁ ADONAI, TU DIOS; DE ENTRE TUS HERMANOS PONDRÁS SOBRE TI REY; NO PODRÁS PONER SOBRE TI VARON EXTRAÑO, QUE NO SEA TU HERMANO.
15 – AQUEL QUE ESCOGERÁ ADONAI, TU DIOS. “Hasta que supo (Nabucodonosor) que Dios el Altísimo gobierna en el reino de los hombres y que El eleva sobre el reino a quien le parece…” (Daniel V, 21). El Eterno es Maestro absoluto de quien pretenda ocupar el lugar de jefe entre los hombres o incluso entre los objetos [elementos] de la naturaleza. El Talmúd dice (B. B. 91b): “Incluso un guardián de las cisternas es nombrado por el Cielo”.
DE ENTRE TUS HERMANOS PONDRÁS SOBRE TI REY. Maimónides comenta: “La razón por la cual se enumeran los reyes que reinarán en el país de Edóm (Gén. XXXVI, 31), es que hay un mandamiento que dice: No podrás colocar sobre tu cabeza a un hombre extranjero que no sea tu hermano. Ahora, entre los reyes mencionados, no había uno sólo que fuera originario de Edóm: ¿No ves cómo se indica, para cada uno, su familia, al igual que su país de origen, un tal de tal parte, un tal de tal otra parte? Me parece muy probable que sus actos y su historia fueran conocidos de manera general, quiero decir los actos de estos reyes de Edóm, y que éstos tiranizarán y humillarán a los descendientes de ‘Esáv; es por esto que se les cita para recordar (a los Israelitas). Es como si se hubiera dicho: Sacad una advertencia de vuestros hermanos, los descendientes de ‘Esáv, quienes tuvieron por rey a un tal o tal otro (cuyos actos eran entonces bien conocidos); pues jamás un hombre de raza extranjera ha reinado sobre una nación, sin ejercer sobre ella una tiranía más o menos grande”.
QUE NO SEA TU HERMANO. La Mishnáh Sotáh VII, 8 nos narra como el Rey Agripa, descendiente de Herodes, el Idumeo, leía una vez la Toráh delante de los Sabios, y cuando llegó al versículo “No puedes poner sobre tu cabeza como rey a un extranjero que no sea tu hermano”, comenzó a derramar lágrimas. Los Sabios de Israel lo tranquilizaron diciendo: “No temas nada, Agripa, tú eres nuestro hermano, tú eres nuestro hermano”. Rashí explica que su madre era judía; pero, para ser rey, era necesario que tanto el padre como la madre fueran judíos. Es debido a esta adulación que la desgracia cayó sobre los Sabios de Israel. No obstante los Tosafistas (Yeb. 45b) discuten la cuestión y concluyen que los Sabios deseaban criticar su origen de esclavo y de tranquilizarlo tan sólo para decirle: “Agripa, tú eres nuestro hermano en Mitzvót; es decir, tú haces tanto como nosotros”.
16 – PERO, NO HA DE MULTIPLICAR PARA SI CABALLOS, NI HABA VOLVER EL PUEBLO A EGIPTO PARA HACER QUE ABUNDEN LOS CABALLOS; POR CUANTO ADONAI OS HA DICHO: “NUNCA MAS HABEIS DE VOLVER POR ESTE CAMINO”.
16 – PERO, NO HA DE MULTIPLICAR PARA SI CABALLOS. El Medrásh Rabbá sobre Exo. VI, 1 comenta: “Cuando Dios dio la Toráh reservó algunas Mitzvót para el rey, por ejemplo que no añada muchos caballos, e incluso no muchas mujeres para que ellas no desvíen su corazón. Cuando Shelomó ha-Mélej llegó, se creyó más inteligente que el Eterno, al decirse: “Yo voy a aumentar el número sin que por ello mi corazón se desvíe”. Nuestros maestros han dicho que enseguida la letra yod e) de la palabra {yar-béh} se elevó hacia Dios protestando: “No has dicho que ninguna letra de la Toráh será suprimida, y he aquí que Shelomó me suprime poniendo en mi lugar una {álef} para hacer {aní ar-béh… yo incrementaré} ¿y quién me asegura que él no vendrá mañana para suprimir otras y finalmente toda la Toráh?” El Eterno respondió: “Shelomó y mil hombres como él serán suprimidos, pero ni una sola iota de la Toráh lo será”. Así, la yod ‘ de Sarái ha sido suprimida pero para convertirse en la primera letra de Yehoshú'a (ver Com. Gen. XVII, 15). El nombre de Shelomó también fue cambiado y recibió en el Tanáj nombres despreciables. Rabí Shim'ón Bar Yojái dice que más le hubiera valido a Shelomó haberse convertido en limpiador de desaguaderos antes que haber visto lo que el Tanáj dijera de él: “Porque sucedió cuando Shelomó era viejo, que sus mujeres hicieron desviar su corazón hacia otros dioses, y su corazón…. Porque Shelomó fue tras ‘Ashtarót, la diosa de los sidonios, y tras Milkóm, ídolo detestable de los ‘ammonitas (I Reyes XI, 4 y 5). ¿Cómo había podido él, que en sus Proverbios, con mucha frecuencia, ha advertido contra la nefasta influencia de las mujeres extranjeras, ir más allá de sus propias advertencias? El ha dicho en Eclesiastés (II, 12-13): “enseguida yo volví la vista para observar la sabiduría, la locura y la insensatez: pues ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey?… Y yo he visto que tanto se aventaja la sabiduría a la insensatez, cuanto la luz se aventaja a las tinieblas”. ¿No ha dicho Rabí Yitzják que las razones de la ley de la Toráh se indican aquí excepcionalmente, para evitar que hechos como los que le han costado a Shelomó ha-Mélej su buena reputación se reproduzcan? (Talmúd Sanh. 21b).
NUNCA MAS HABEIS DE VOLVER POR ESTE CAMINO. Se trata del camino de Egipto y del derecho a establecerse. No obstante, fueron tan numerosos los que se establecieron allí, con el tiempo, que han invocado como razón, que se trata sólo de Israel de donde no se ha de regresar a Egipto, o que sólo está prohibido residir allí, aunque para hacer comercio no está prohibido quedarse allí.
17 – NI TAMPOCO HA DE MULTIPLICAR PARA SI MUJERES, PARA QUE NO SE APARTE (DE MI) SU CORAZON; NI HA DE AUMENTAR PARA SI PLATA NI ORO EN SUMO GRADO.
17 – NI TAMPOCO HA DE MULTIPLICAR PARA SI MUJE-RES. Racanati expone en su Comentario: “Desde hacía tiempo me encontraba preocupado por el rey Shelomó, de quien se dice que era más sabio que todos los demás hombres. ¿Cómo ha podido perder él tal luz, hasta el punto de, hacia el fin de su vida, haberse apartado tanto y desconocer todo lo que había escrito en el libro de los Proverbios? Al reflexionar sobre este asunto preocupante he encontrado lo que dicen los Cabalistas al respecto; ellos dicen que las mil mujeres que él ha tenido corresponden a las mil fuerzas impuras que da la inclinación al mal al hombre. Ellas son nombradas aquí “las mujeres extranjeras”. Ahora bien, Shelomó, cuyo espíritu tendía hacia las fuentes de la sabiduría, quería conocer y profundizar en el problema del servicio a los ídolos; puede tratarse de una Mitzváh que hay que analizar, pero no para ligarse a ella en la práctica. He aquí por qué no está escrito: “Al final de su vida Shelomó sirvió a los ídolos”, sino “Shelomó se dejó inclinar hacia ellos”.
18 – Y SERA QUE CUANDO SE SENTARE SOBRE EL TRONO DE SU REINO, ESCRIBIRÁ PARA SI UNA COPIA DE ESTA LEY EN UN LIBRO, DEL EJEMPLAR QUE ESTUVIERE DELANTE DE LOS SACERDOTES LEVITAS;
18 – ESCRIBIRÁ PARA SI UNA COPIA DE ESTA LEY. Los Ba'alé Tosafót precisan: “He escuchado decir que este {Séfer Toráh}, que permanecía ligado a su brazo, no estaba escrito en su totalidad y no incluía sino los diez Mandamientos. Porque, a partir de {Anojí}, hasta {le-re'éja}, hay un total de seiscientas trece letras que corresponden a las seiscientas trece Mitzvót y es aquí donde se llama {Séfer Toráh}”.
19 – LA CUAL PERMANECERÁ CON EL, PARA QUE LEA EN ELLA TODOS LOS DIAS DE SU VIDA, A FIN DE QUE APRENDA A TEMER A ADONAI, SU DIOS, PARA GUARDAR TODAS LAS PALABRAS DE ESTA LEY Y DE ESTOS ESTATUTOS, PARA PONERLOS POR OBRA.
20 – DE MANERA QUE NO SE ENGRIA SU CORAZON SOBRE SUS HERMANOS, NI SE APARTE DE LO MANDADO A DIESTRA NI A SINIESTRA, A FIN DE QUE SE PROLONGUEN SUS DÍAS EN SU REINO, ASI EL COMO SUS HIJOS EN MEDIO DE ISRAEL.
20 – DE MANERA QUE NO SE ENGRIA SU CORAZON SOBRE SUS HERMANOS. El historiador Flavio Joséfo trata, en su libro “Contra Apión”, la naturaleza de la monarquía del Pueblo Judío.
“Algunos son para la monarquía, lo que significa el abandono del país a un dominador único, otros son para la oligarquía o la aristocracia, lo que reduce la dirección del país a un pequeño número de miembros de la Nación. Sin embargo, nuestro Maestro Moshé nos ha designado otra forma de gobierno que se llama la teocracia, que supone el gobierno de Dios, es decir aquel cuyos jefes son considerados como ministros de Dios, encargados de manifestar Su voluntad. Los fundamentos del Estado, en cuanto a su estructura interior, reposan en primer lugar sobre los individuos mismos que forman la Nación, y sólo después sobre los diferentes órganos representativos de la autoridad. Porque, desde sus comienzos, fue la Nación entera la que, dentro de la Alianza pactada con Dios, se hizo colectivamente responsable por la conservación y por el respeto de la Constitución Nacional, sin interposición de un ser humano o de una autoridad civil cualquiera. Ella aceptó el compromiso de plena voluntad, para ella y las generaciones futuras (Kuzári III, 23). Por consiguiente, es la Nación la que guarda, desde el punto de vista civil, los derechos de soberanía. Pero su otro carácter, que coloca al lado de la soberanía nacional la obediencia a la ley que emana de las esferas metafísicas, tiene por consecuencia colocar la organización política del Estado bajo un doble aspecto. Ella otorga un lugar de distinción al principio democrático que da a la Nación la libertad de disponer de ella misma, e instituye de manera simultánea el régimen monárquico que representa y refleja sobre la tierra la Autoridad Divina. Esta contiene una doble serie de instituciones que, lejos de contradecirse, armonizan a la perfección las dos necesidades indispensables en toda sociedad organizada: la libertad y la autoridad. El primero de estos dos factores da las siguientes formas de expresión al principio de la soberanía nacional. La Nación participa activamente en el ejercicio de la justicia, al igual que en otras funciones administrativas del Estado; numerosas prescripciones lo atestiguan. Por otra parte, el Estado es la comunidad nacional organizada bajo forma de cooperación profesional o de asociación cooperativa. El Estado tiene el deber de intervenir cuando se trate de los intereses públicos o de la protección de los más débiles contra el abuso de los más fuertes. En cuanto a la administración comunitaria, ésta se deja, en su mayor parte, en manos de los intereses mismos.
Empero este régimen de libertad democrática armoniza perfectamente con el de la autoridad central. La primera ilustración la proporciona el modo de elección de los representantes que la Nación delega a sus organismos, los cuales ejercen, dentro del cuadro de la constitución, el poder legislativo y la jurisdicción. Estos organismos son los tribunales locales y regionales, al igual que la Corte Superior de Justicia, compuesta de los setenta y un miembros que conforman el Sanhedrín. Ya hemos explicado en detalle su forma de elección (ver Com. Exo. XVIII, 21). La autoridad suprema dentro del cuadro restringido de la legislación, al igual que en el dominio de la jurisdicción y de la administración, está reservada al Sanhedrín, que corresponde al Parlamento o a la Asamblea Nacional. Sin duda, la soberanía absoluta no pertenece sino a Dios y a Su Ley, pero la interpretación de ella, al igual que la promulgación de nuevas medidas, exigidas por las circunstancias y basadas sobre sus principios y reglamentos, dependen de la competencia del Sanhedrín. Es de éste que depende, en última instancia, la fijación de la Ley Oral. Sus atribuciones principales son, además, la investidura del Rey y del Sumo Sacerdote, al igual que las decisiones relativas a la política nacional y en especial la guerra o la paz, las cuales se toman de común acuerdo con la Corona. Pero la constitución prevé también una doble garantía, con el fin de evitar la usurpación de sus derechos por parte del Sanhedrín: ella estriba en las condiciones personales relativas a los niveles moral, humano e intelectual exigidos de su parte y, además, de la fidelidad incondicional a la Ley de la Revelación. Finalmente, este régimen constituye, en razón del poder legislativo que él representa, la limitación del poder de la realeza. La Ley de Israel ha instituido la “separación de los poderes” muchos siglos antes de que fuera reconocida como indispensable por Montesquieu: “Para que no se pueda abusar del poder hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder” (Espíritus de las Leyes Libro XI, 4). Así, el grave peligro del despotismo se encuentra descartado desde antes de la institución de la monarquía, gracias al fundamento de todos los organismos de Estado, comenzando desde abajo, y que precede a la terminación del edificio social con la corona real. La majestad real detenta su dignidad de la Majestad Divina de la cual emana. El Rey es el “ungido del Eterno”. Si la estructura de la sociedad está hecha a la imagen de la forma jerárquica esculpida en todas las esferas de la creación; la realeza terrestre es del mismo modo “el espejo de la Realeza celeste” (Zóhar, Miketz). El estado monárquico se convierte así en una de las condiciones de la unión armoniosa en el conjunto de la creación. Los derechos y prerrogativas son estrictamente constitucionales. Ellos se remiten a la tesorería del Estado, a los derechos fiscales, a la defensa nacional por medio del ejército y del derecho, en caso de urgencia, para movilizar a toda la Nación. La guerra no puede declararse sino con el consentimiento del Sanhedrín, cuya sanción también se requiere para la nominación del rey, aunque la dignidad real sea un derecho hereditario. Por último, el rey dispone del derecho para decretar medidas excepcionales que llegan hasta la pena de muerte cuando se trata de criminales, espías o rebeldes, y puede incluso tomar [crear o dictar] disposiciones generales relacionadas con el interés público. El es el primer representante de la Ley y su autoridad, lejos de ser absoluta, se limita al poder ejecutivo. Además, existe un Reinado animado por el soplo Divino [los Profetas], un órgano especial, destinado a velar por la rigurosa aplicación de los grandes principios de justicia y de moral. Es “la voz inflamada de los profetas” que se dirige, en nombre del Eterno, a la conciencia de los reyes y de los pueblos, sin temor ni miramiento para llamarlos, en plena refriega política, al respeto de los ideales sagrados. El Estado, tal como acabamos de presentarlo, ofrece la imagen de una armonía perfecta del principio democrático y del régimen monárquico. El trono es llevado por el fiel afecto de la Nación que se une a él para su cooperación activa, intensa y ferviente, en las tareas del Estado. En efecto, cuando los ciudadanos que no se consideran como un grupo para gobernar, sino que son llamados a administrar ellos mismos una gran parte de sus asuntos públicos, y a designar a sus hombres de confianza para los organismos centrales, los lazos entre la Nación y el Estado se hacen más estrechos. Esta forma de Estado ignora de modo total el régimen de los partidos y también los vicios del clericalismo. Porque los representantes y ministros del culto no poseen el mínimo poder material. Ellos no pueden convertirse jamás en propietarios de bienes raíces ni apropiarse, como en el sistema feudal, de dominios inmensos (Deut. XVIII,1). Son simplemente los Maestros que enseñan la Ley a toda la Nación y que ejercen el culto sagrado. La preponderancia política de un clérigo todopoderoso se hace por consiguiente imposible, tanto más cuando la calidad de servidor del culto jamás es requerida para la nominación a dichos organismos. Estos están compuestos de acuerdo con los únicos criterios expuestos más adelante, y no se admite ninguna diferencia entre los representantes laicos y los representantes religiosos. La sola aristocracia reconocida en Israel es la que emana de las calidades del corazón y del espíritu. Y, al fin de cuentas, el régimen desarrollado también evita los abusos de la teocracia. Porque, si bien es cierto que toda la Nación obedece a un ideal central que la eleva a las cimas donde la justicia, la moral y la religión se unen, y que este ideal domina todas las manifestaciones de la vida nacional e individual, si bien el Estado y la Religión se integran en un mismo organismo, no es menos cierto que la separación de los poderes de la Realeza y del Sanhedrín tiene por efecto colocar el dominio religioso bajo la sola autoridad de este último. Por otra parte, lejos de ahogar la libertad de espíritu y la iniciativa individual por un régimen coercitivo sobre el plan religioso, el Estado, por el contrario, los estimula, gracias a sus instituciones democráticas y sobre todo al ideal religioso, que abre a los ciudadanos un campo de acción de envergadura universal, enseñándoles como tarea nacional la fundación del Reino de Dios. Sin duda, la constitución perfecta del Estado de Israel, que tiene como corona el advenimiento de la monarquía a la cabeza, no es sino una perspectiva del futuro. En nuestros días su realización es imposible porque no existe Sanhedrín, ni sacerdotes y profetas. Estos organismos son indispensables en la elección de un rey. El Medrásh Deut. Rabbá V, 11 nos lleva hacia el mismo pro-pósito al relatar: “Los judíos se quejaban delante de Dios y se lamentaban: ¡No queremos rey! Después de haber enumerado todas las desgracias que le habían acaecido por intermedio de los reyes, se quejaron: ¡Queremos nuestro rey de origen! Ado-nái es nuestro juez, Ado-nái es nuestro legislador, Ado-nái es nuestro Rey, El nos salvará! {Ado-nái shofeténu vegomer. »Dios es nuestro juez} (Yeshayáhu XXXIII, 22). El Eterno les respondió: Haré lo que habéis dicho; “¡Ado-nái será Rey sobre toda la tierra, en aquel día Ado-nái será Uno solo y su Nombre uno solo!” (Zejariyáh XIV, 9).
CAPITULO XVIII
1 – LOS SACERDOTES LEVITAS, CON TODA LA TRIBU DE LEVI, NO TENDRÁN PARTE NI HERENCIA CON ISRAEL; COMERÁN DE LAS OFRENDAS IGNEAS DE ADONAI Y DE LA HERENCIA DE EL.
1 – LOS SACERDOTES LEVITAS… NO TENDRÁN PARTE NI HERENCIA. La justicia será quehacer de los magistrados, la política y la economía del rey, pero la enseñanza y el servicio espiritual del Pueblo será incumbencia de los sacerdotes. De manera intencional la ley los priva de poseer bienes raíces. El sacerdote no estará al servicio de una ciudad ni de una tribu, sino al servicio de la Nación. No tendrá ninguna preocupación mate-rial, tomará la Nación a su cargo totalmente, de manera que él pueda consagrarse sin titubeos a su obra, la más importante de todas. En contradicción a una opinión muy extendida, el sacerdote no consagrará más que una ínfima parte al servicio efectivo del Templo. Hará prácticamente un período de dos semanas al año como sacrificador y el resto de su actividad se relacionará con la educación y la enseñanza. Así, algunos sacerdotes se han especializado en diferentes dominios de la ciencia y han proporcionado al Pueblo notables enseñanzas, incluso en materia secular. Los sacerdotes también estaban organizados en jerarquías y formaban un grupo bastante distinguido entre las doce tribus (agreguemos que el término “sacerdote” de nuestro texto se refiere al conjunto de la tribu, es decir los Cohaním y los Levitas).
Los Cohaním estaban agrupados en “Mishmarót”, secciones de guardia de las cuales había veinticuatro. A estas veinticuatro Mishmarót de Cohaním corresponden otro tanto de Levitas. Cada Mishmár toma su servicio durante una semana y es relevado después de cumplido el Shabbat de la mañana, después de “Shajrít” — el sacrificio matutino. Los dos Mishmarót se repartían los “panes de la ofrenda” del Shabbat; la sección que partía saludaba de esta manera a la que entraba en función: “¡Que Aquel cuyo Nombre reposa en esta casa reparta entre vosotros el amor y la fraternidad, la paz y la amistad!” (Rabí S.R. Hirsch).
2 – POR ESO NO TENDRÁN HERENCIA ENTRE SUS HERMANOS; ADONAI ES SU HERENCIA, COMO SE LO TIENE DICHO.
2 – NO TENDRÁN HERENCIA ENTRE SUS HERMANOS. Ver Com. Gén. XLVII, 22 sobre la conducta de Yoséf, quien actuaba en contradicción a la ley que prohíbe a los sacerdotes tener bienes raíces.
3 – ESTE, PUES, SERA EL DERECHO DE LOS SACERDOTES DE PARTE DEL PUEBLO, DE PARTE DE LOS QUE OFRECEN UN SACRIFICIO, SEA DE GANADO MAYOR O MENOR, A SABER: SE DARÁ AL SACERDOTE LA ESPALDILLA, LAS DOS QUIJADAS Y EL CUAJAR.
3 – SE DARÁ AL SACERDOTE LA ESPALDILLA, LAS DOS QUIJADAS Y EL CUAJAR. Maimónides comenta en su Guía de los Desc. III, 39 sobre el hecho de que las primicias en general han sido consagradas a Dios con el fin de afirmar en nosotros la generosidad, y disminuir el desenfreno y la codicia a la ganancia. Es por esta misma razón que el sacerdote recibe la espaldilla, las quijadas y el cuajar; porque las quijadas forman una de las partes principales del cuerpo del animal; la espaldilla (es decir, la de la derecha), es la primera de las partes que salen del cuerpo; y el cuajar es el que precede al conjunto de los intestinos”.
4 – LE DARÁS TAMBIEN LAS PRIMICIAS DE TU TRIGO, DE TU MOSTO Y DE TU ACEITE PURO, COMO TAMBIEN LAS PRIMICIAS DEL ESQUILEO DE TUS OVEJAS;
5 – PORQUE A EL HA ESCOGIDO ADONAI, TU DIOS, DE ENTRE TODAS TUS TRIBUS, PARA ESTAR EN PIE A MINISTRAR EN EL NOMBRE DE ADONAI, A EL Y A SUS HIJOS PARA SIEMPRE.
6 – Y CUANDO SALIERE UN LEVITA (SACERDOTE) DE ALGUNA DE TUS CIUDADES DE ENTRE TODO ISRAEL, DONDE HUBIERE HABITADO, Y VINIERE CON TODO EL DESEO DE SU ALMA AL LUGAR QUE ESCOGIERE ADONAI,
7 – ENTONCES MINISTRARA EN EL NOMBRE DE ADONAI, SU DIOS, COMO CUALQUIERA DE SUS HERMANOS, LOS LEVITAS, QUE ESTUVIEREN ALLI DELANTE DE ADONAI.
8 – IGUALES PORCIONES COMERÁN TODOS ELLOS, ADEMAS DE LO QUE EL OBTENGA DE LA VENTA DE SUS BIENES PATRIMONIALES.
8 – ADEMAS DE LO QUE EL OBTENGA… DE SUS BIENES PATRIMONIALES. Rashí anota: “…fuera de aquello que sus padres han vendido en la época de David y de Shemuel, cuando las Mishmarót han sido establecidas y que se han vendido [intercambio] mutuamente: toma tu semana y yo tomaré la mía”. Rabí Bajyéh comenta a este propósito: “¿Por qué David y Shemuel han creado esta institución de secciones de guardia? ¿Por qué las han llamado {Mishmár} ¿Por qué las han dividido en veinticuatro, sin ninguna posibilidad de pasar ni una sola de largo, como lo leemos en el Talmúd (Tratado Sucáh 56b) de la Sección de Miriám bat Bilhá, cuya ventana fue cerrada sin que se pensara en pasar de largo?” Rabí Bajyéh responde, en nombre del Séfer Habaír § 107, que los ángeles en un mundo superior conforman veinticuatro secciones de guardia y sirven a Dios, una sección después de la otra. Así los Cohaním fueron divididos en veinticuatro secciones para hacer corresponder las secciones del mundo de abajo con las secciones del mundo de arriba. Y, al igual que las secciones de arriba se saludan con reciprocidad en el cambio de servicio diciéndose: “Que Dios haga reinar la paz y la amistad entre vosotros”, así sus homólogos del mundo de abajo [los Cohaním y los Levítas] se saludan con reciprocidad, con el mismo deseo de paz y amistad.
9 – CUANDO ENTRARES EN LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA, NO APRENDERÁS A HACER SEGUN LAS ABOMINACIONES DE AQUELLAS NACIONES.
9 – NO APRENDERÁS A HACER SEGUN LAS ABOMINACIONES DE AQUELLAS NACIONES. Rashí anota: “Pero aprende a comprender y a enseñar”. De aquí Maimónides concluye en su Mishnéh Toráh: Los miembros del Sanhedrín deben tener cierto conocimiento de las prácticas de encantamiento, de adivinación o de magia, con el fin de juzgar de manera imparcial a cada inculpado” (Hiljót Sanh. II,1).
10 – NO SE HALLE ENTRE LOS TUYOS QUIEN HAGA PASAR A SU HIJO O SU HIJA POR EL FUEGO, NI QUIEN PRACTIQUE LA ADIVINACION, NI QUIEN OBSERVE AGÜEROS POR LAS NUBES, NI ENCANTADOR, NI HECHICERO,
10 – QUIEN PRACTIQUE LA ADIVINACION, NI QUIEN OBSERVE AGÜEROS POR LAS NUBES. Ver Com. Exo. XXII, 1,7 y Núm. XXIII, 23.
11- NI SORTILEGO, NI QUIEN PREGUNTE A ESPIRITUS, NI MÁGICO, NI QUIEN CONSULTE A LOS MUERTOS.
11- NI QUIEN PREGUNTE A ESPÍRITUS. La razón por la cual este capítulo, que expone la ley de los sacerdotes, y que prohíbe consultar a los espíritus, sigue a continuación del capítulo consagrado a la realeza, es debido a que el primer Rey de Israel, Shaúl, conquistó a Nov, ciudad de los sacerdotes (I Shemuel XXII, 19), también después consultó a una nigromante en Endor (I Shemuel XXVIII): de este modo atentó gravemente contra su dignidad real. A propósito de la nigromante de Endor, que hizo aparecer delante del Rey Shaúl el espíritu del Profeta Shemuel, Rabí Bajyéh anota aquí varias teorías. Al margen de la posibilidad de una resurrección hecha por Dios, cosa que no se excluye, comenta también que podría tratarse de un simple artificio de mago. Pero añade que algunas personas, conocidas como “médiums”, hacen de intermediario entre el hombre y los espíritus y tienen la facultad de hacer aparecer el espíritu que invocan. (Rabí David Kimjí, ibíd.)
12 – PORQUE TODO AQUEL QUE HACE ESTAS COSAS ES LA ABOMINACION DE ADONAI, Y POR MOTIVO DE ESTAS ABOMINACIONES ADONAI, TU DIOS, LOS VA A DESPOSEER DELANTE DE TI.
12 – TODO AQUEL QUE HACE ESTAS COSAS ES LA ABOMINACION DE ADONAI. Aquí se enumeran nueve prácticas que forman el contenido de las abominaciones. Ver también Com. Lev. XVIII, 3 en lo que respecta a los pueblos que Dios expulsará delante de Israel.
13 – PERFECTO [INGENUO] SERÁS PARA CON ADONAI, TU DIOS.
13 – PERFECTO [INGENUO] SERAS PARA CON ADONAI TU DIOS. Rashí dice: “Marcha con El, no interrogues el futuro; sino, acepta todo lo que te suceda de todo corazón, entonces estarás con El y serás Su heredad”. Un hombre santo en la Edad Media dio un amuleto {kemi ‘á) a una persona para que la protegiera de la angustia del futuro, prohibiéndole que lo abriera antes de un año. Cuál sería la sorpresa de esta persona cuando lo abrió al cabo del año, al encontrar escritas sobre el amuleto, no fórmulas cabalísticas de acuerdo con el uso de la época, sino las citas de Rashí sobre nuestro versículo que son excepcionalmente detalladas [que hablan por sí solas].
ADONAI, TU DIOS. El mandamiento de estar “enteramente con Dios” no se refiere sino a las relaciones con El, no con los hombres. Rabí Israel Meír ha-Cohén, autor del VER LIBRO, cita a este propósito los versículos siguientes del Salmo XVIII, 26-27: “Con el bueno (procedes) con bondad y con el hombre íntegro con integridad. Con el hombre puro actúas con pureza, pero con el perverso con astucia”. (Cf. Com. Gén. XXV, 26).
14 – PORQUE ESTAS NACIONES, QUE VAS A DESPOSEER, ACOSTUMBRAN ESCUCHAR A LOS OBSERVADORES DE AGÜEROS POR LAS NUBES Y A LOS ADIVINOS; MAS EN CUANTO A TI, ADONAI, TU DIOS, NO TE HA PERMITIDO HACER ESTO.
14 – PORQUE ESTAS NACIONES, QUE VAS A DESPOSEER, ACOSTUMBRAN ESCUCHAR A LOS OBSERVADORES DE AGÜEROS POR LAS NUBES Y A LOS ADIVINOS. “Puesto que los astrólogos y los adivinos predicen del mismo modo lo que va a suceder, ¿cuál es entonces la diferencia entre ellos y los profetas? Pero no es sino una parte de sus palabras las que se cumplen, y es posible también que no se cumplan, mientras que las palabras de los Profetas [de Israel] se cumplen al pie de la letra” (Maimónides).
MAS EN CUANTO A TI, ADONAI… NO TE HA PERMITIDO HACER ESTO. “No es así”, marca el espíritu de oposición que siempre caracteriza a Israel frente a las naciones. El Medrásh Tanjumáh toma como ejemplo la historia del primer judío, Abrahám. La ciencia y la astrología le habían revelado que su naturaleza no le permitía tener hijos. Entonces Dios le dijo: “No tendrás hijos siendo Abrám, pero Abrahám tendrá hijos”. Y él Le creyó. Los idólatras creen ciegamente en la predestinación, tal como está inscrita en el horóscopo y la tienen como absolutamente irrevocable; el hombre judío debe saber — como se le manifestó a Abrahám — que posee la capacidad de “salir de su destino astrológico” y de dominar gracias a los medios indicados. Ver Com. Gén. XV, 5. La oposición de Israel frente a las naciones es fundamental y general. Su expresión más clara está contenida en este versículo: “No es así” lo que te ha permitido el Eterno. El estado del espíritu de Israel, formado por su Ley religiosa, es la base de esta oposición (ver Lev. XIX,2). Así se entiende lo que dice el Zóhar a este propósito: “¡Oh Eterno cuando Tú saliste de Se'ír, cuando marchaste del campo de Edóm, la tierra tembló; también los cielos se estremecieron y las nubes derramaron agua!” Esta sentencia del Cántico de Deboráh (Jueces V, 4) se refiere a la negativa de los habitantes de Se'ír de aceptar la Toráh que Dios les había ofrecido antes de ofrecérsela a los hijos de Israel. Ahora bien, Dios había prometido que si las naciones no la aceptaban, el mundo entero volvería a su estado de la nada. Así que la tierra tembló y las nubes se tornaron en agua. Pero en última instancia Israel aceptó la Ley y el Eterno, “desde los Cielos hiciste escuchar la sentencia, la tierra tembló y se enmudeció” (Salm. LXXVI, 9).
15 – ADONAI, TU DIOS, HARA SURGIR PARA TI UN PROFETA DE EN MEDIO DE TI, DE TUS HERMANOS, COMO YO, A EL OIREIS:
15 – ADONAI HARÁ SURGIR PARA TI UN PROFETA DE EN MEDIO DE TI, DE TUS HERMANOS, COMO YO. La precisión “como yo” significa: y no un descendiente de los hijos de Yishma'él o de los hijos de ‘Esáv (Rabí Bajyéh).
HARÁ SURGIR PARA TI. La Toráh [el Pentateuco] nos quiere decir aquí que el judío sincero debe tener una confianza ilimitada en Dios, y no debe vincularse a brujos y astrólogos, porque Dios hará surgir un profeta a quien él debe escuchar. Pero ¿qué diremos nosotros en el momento actual, cuando la profecía ya no existe? ¿En quién debemos creer? Es, asimismo, en honor de los hijos de Israel que se dice en los Salmos (LXXIV, 9-11): “¡No vimos señales (Divinas) para nosotros, ya no hay más profeta ni quien sepa hasta cuándo entre nosotros. ¿Hasta cuándo oh Dios, blasfemará el enemigo (hasta cuándo), despreciará para siempre Tu Nombre? ¿por qué retienes Tu mano, Tu diestra, (saca Tu diestra) de Tu seno y termina (con el enemigo)!” Más que buscar conocer las teorías que pueden enseñarnos los astrólogos y los brujos, nosotros nos confiamos con tranquilidad a Dios, incluso si no tenemos profeta que nos aclare la vía.
16 – DE ACUERDO CON TODO LO QUE PEDISTE A ADONAI, TU DIOS, EN JOREV, EN EL DIA DE LA ASAMBLEA, DICIENDO: “NO OIGA YO OTRA VEZ LA VOZ DE ADONAI, MI DIOS, NI VEA MAS ESTE GRAN FUEGO, NO SEA QUE MUERA”.
16 – DE ACUERDO CON TODO LO QUE PEDISTE A ADONAI… EN JOREV. Ver Com. Exo. XX, 16).
17 – A LO CUAL ME DIJO ADONAI: “ACERTARON BIEN EN LO QUE HAN DICHO.
18 – PROFETA LES HE DE LEVANTAR, DE EN MEDIO DE SUS HERMANOS, COMO TU; Y PONDRE MIS PALABRAS EN SU BOCA, Y EL LES HABLARA TODO CUANTO YO LE MANDARE.
18 – PROFETA LES DE HE LEVANTAR,.. COMO TU. Acerca de la profecía de Moshé, Maimónides declara lo que sigue: “En cuanto a Moshé, nuestro Maestro, los israelitas no creyeron en él sobre la simple base de los prodigios que realizaba. Referirse al testimonio de las señales es, en efecto, dejar lugar en su corazón para la duda, de que la señal ha podido ser realizada por un encantador o un mago.
He aquí por qué todas las señales que Moshé ejecutó en el desierto fueron realizadas en razón de las necesidades del momento y no para mostrar la prueba de su misión profética. De esta manera, cuando fue necesario ahogar a los egipcios, Moshé abrió el mar y los precipitó en él; cuando nuestros padres necesitaron alimentos, él hizo descender el maná; cuando padecieron sed, Moshé abrió la roca para ellos. El grupo de Kóraj había rechazado la autoridad de Moshé: la tierra se tragó a los rebeldes. Entonces ¿por qué los israelitas llegaron a creer en Moshé? La respuesta viene del versículo en el cual leemos: “…He aquí que Yo vendré a ti en una nube espesa, a fin de que oiga el Pueblo mientras Yo hablo contigo y que también crean en ti para siempre” [Exo. XIX, 9].
Lo que implica que los israelitas no creían en Moshé antes del Sinái de manera inquebrantable, sino que su confianza podía dar lugar a la duda o a segundos pensamientos. Se deduce de tales consideraciones que a cada uno de los profetas que han aparecido después de Moshé, nuestro Maestro, no les damos crédito sobre la sola fe de la señal que él produce, de manera que pudiera decirse: “si él produce una señal le escucharemos, sea lo que sea que nos ordene”. De hecho le damos crédito en razón del mandamiento que nos ha impuesto Moshé en la Ley, cuando declara: “…que te propusiere una señal o milagro… “, “como yo, a el oiréis” (Cf. Deut. XIII, 2 y XVIII, 15). De la misma manera que Moshé nos ha ordenado resolver un asunto sobre la fe de dos testimonios, aunque no sepamos si su declaración ha sido sincera o falsa, así es para nosotros un deber escuchar las palabras de este profeta, aún sin estar seguros de que la señal que ha producido es auténtica o bien sean los efectos de prestidigitación y [o] encantos mágicos”. Rabí S.R. Hirsch comparte la opinión de Maimónides en cuanto a la profecía de Moshé y de los otros profetas. No se trata de milagros ni de prodigios ni de predicciones sobre el futuro lo que conforman lo esencial de su misión. Por el contrario, es el conocimiento de los senderos Divinos y del sendero de Israel entre las otras naciones lo que conforma su vocación. La comprensión de nuestro presente y de nuestro futuro y de nuestra preservación por el camino del bien, dándonos el valor y la fuerza moral de perseverar entre las naciones hasta el día en que Dios nos libere, todo esto es el contenido de su mensaje.
19 – Y SERA QUE EL HOMBRE QUE NO ESCUCHE MIS PALABRAS — LO QUE EL HABLARE EN MI NOMBRE — YO MISMO LE PEDIRE CUENTA DE ELLO.
20 – PERO EL PROFETA QUE TUVIERE LA PRESUNCION DE HABLAR EN MI NOMBRE — PALABRA QUE YO NO LE HAYA MANDADO DECIR — O QUE HABLARE EN NOMBRE DE OTROS DIOSES, EL TAL PROFETA MORIRA.
20 – PERO EL PROFETA QUE TUVIERE LA PRESUNCION DE HABLAR. Rabí S.R. Hirsch continúa su comentario en estos términos: “Los órganos del Estado, para hablar debidamente, se limitan al rey, a los jueces y a los sacerdotes. La función del profeta es de un orden diferente. El no estará esencialmente al servicio del Templo, sino que dependerá de manera directa de Dios. No será, salvo muy raras circunstancias excepcionales, el oráculo que la historia griega nos ha hecho conocer. El profeta no ha de satisfacer la curiosidad de la gente, no ha de aclarar por medio de su palabra inspirada, la oscuridad del futuro; sólo será el portador de la palabra de Dios. Este habrá de comunicar, cuando sea necesario, las órdenes y la voluntad del Ser Supremo. El vers. 15 del cap. XVIII lo explica sin lugar a equívocos: “Es a él a quien escucharéis” (y no: es a él a quien harás preguntas). Moshé, apartándose por una vez de su proverbial modestia, dirá: “…un profeta de en medio de ti,.. como yo…”. No es el orgullo el que habla a través de estas palabras: estas sirven para definir claramente que no importa qué profeta de los tiempos por venir podrá identificarse en calidad de tal, sino en la medida en que cumpla una obra idéntica en todos sus puntos a la de Moshé; esta obra no consistirá sino en la transmisión inteligente de la palabra de Dios. Mensajero de Dios, realizador de la Ley, hermano mayor de sus semejantes, tal es, según la Toráh, el verdadero profeta”.
21 – Y SI PREGUNTARES EN TU CORAZON: “¿COMO PODREMOS CONOCER LA PALABRA QUE NO HA HABLADO ADONAI?”
21 – Y SI PREGUNTARES EN TU CORAZON. Rashí comenta: “Un día os interrogaréis, cuando Jananiyáh Ben ‘Azúr habrá de venir y profetizará (Yirmiyáhu XXVII, 16): “He aquí que los utensilios de la Casa del Eterno ahora muy pronto serán devueltos de Babilonia”, y que Yirmiyáhu se vestirá y proclamará (ibíd. 19-22) “respecto de las columnas y respecto del mar de cobre, y respecto de las basas y respecto del resto de los utensilios que aún quedan en esta ciudad, los que no han acompañado a Yejoniáh, hijo de Yoyakím, en su exilio; a Babilonia serán llevados cuando el exilio de Tzidkiyáhu”. La escena que enfrenta Yirmiyáhu y Jananiyáh es típica. Esta desarrolla una teoría de la falsa profecía que se basa inicialmente sobre argumentos de la moral. Si Jananiyáh predica la paz, él mantiene la ilusión de que todo va bien y los judíos no se inclinarán al arrepentimiento. Yirmiyáhu, al predicar la desgracia, llama al mismo tiempo al arrepentimiento. Pero se sabe bien que esta no puede ser la última palabra de Yirmiyáhu. Porque esta teoría permite distinguir entre la profecía eficaz y la que no lo es, pero no entre la verdadera y la falsa. La profecía de la desgracia es verdadera, no porque tenga consecuencias prácticas felices, sino porque viene de Dios. Por el contrario, la profecía de la felicidad es falsa porque no puede venir de Dios (A.N.).
22 – CUANDO HABLARE UN PROFETA EN NOMBRE DE ADONAI Y NO SUCEDIERE LA COSA, NI SE VERIFICARE, ESTO ES LO QUE NO HA HABLADO ADONAI: CON PRE-SUNCION LO HA HABLADO EL TAL PROFETA: NO TENGAS TEMOR DE EL”.
22 – CUANDO HABLARE UN PROFETA. Resulta de la explicación de Rashí que, si el profeta es reconocido como un justo perfecto, este es un elemento determinante para que se acepte su profecía. Viene a agregarse a esto el hecho de que todo depende de las exigencias del momento y de la necesidad de elevar una barda contra una brecha. “Hay algo de doloroso en el hecho de que la verdadera profecía no se distingue de la falsa más que por la intuición del verdadero profeta. No hay ningún signo exterior de discriminación: nada manifiesta al observador que el “rúaj” es “rúaj shéker”, mentira. Sólo el profeta sabe en la intimidad de su experiencia que el “rúaj” es verdadero. Se ha intentado mucho codificar la profecía y denunciar una teoría de la falsa profecía. Pero jamás se ha podido establecer el código de la profecía verdadera. Esta quedaba confiada a la experiencia del profeta. Sólo esta experiencia tenía tanta fuerza, era tan real que no podía equivocarse. Sin la fuerza de la experiencia, Mijayáhu y Yirmiyáhu no hubieran encontrado el valor para contradecir, sino con brusquedad, la realidad en la cual vivían. Faltaba que probaran, en ellos mismos, una realidad más fuerte, más absoluta, para oponerse al estado de cosas de las cuales eran testigos. (A.N.)
CAPITULO XIX
1 – CUANDO ADONAI, TU DIOS, HAYA EXTERMINADO LAS NACIONES, CUYA TIERRA ADONAI, TU DIOS, TE DA Y LAS HUBIERES DESPOSEIDO, Y HABITARES EN SUS CIUDADES Y EN SUS CASAS.
1 – CUANDO ADONAI,.. HAYA EXTERMINADO LAS NACIONES. La relación entre este capítulo y el precedente, que trataba sobre los verdaderos y los falsos profetas, se basa en lo siguiente: no sentirás ninguna piedad ni temerás dar muerte al falso profeta; por el contrario, harás lo imposible por facilitar el acceso del homicida involuntario en la ciudad de refugio; porque es mucho más grave corromper el alma judía, que causar el deceso de un judío involuntariamente. Ver Rashí (infra XXIII,9) donde en otra ocasión hace el siguiente comentario: “Se deduce que aquel que incita a un hombre al pecado le causa más mal que aquel que lo mata, ya que el homicida no le causa la muerte sino en este mundo, mientras que el seductor lo excluye de este mundo y del mundo futuro”.
2 – SEPARARAS PARA TI TRES CIUDADES EN MEDIO DE TU TIERRA, QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA A POSEERLA:
2 – SEPARARAS PARA TI TRES CIUDADES EN MEDIO DE TU TIERRA. En lo que respecta a la aparente contradicción entre, por una parte Núm. XXXV, 10 y siguientes; Jos. XX; y por otra parte Deut. IV, 41 nuestros Sabios han indicado en el Talmúd (Tratado Makót 9b) que, si es cierto que las tres ciudades señaladas en Transjordania no fueron definitivamente ciudades de refugio sino después de separar tres ciudades kena'aneas; Moshé quería, sin embargo, al menos haber cumplido la Mitzváh de la designación de las ciudades para el futuro. Había para esto diferentes motivos que ya hemos expuesto en el Deut. IV, 41. Las tres ciudades transjordanas, (Bétzer, Ramót, Golán), designadas como ciudades de refugio, no fueron entregadas como tales a los Cohaním y a los Levitas sino después de la conquista de su país por los israelitas.
3 – TE PREPARARAS EL CAMINO, Y DIVIDIRÁS EN TRES PARTES EL TERRITORIO DE TU PAIS QUE TE HARÁ HEREDAR ADONAI, TU DIOS, PARA QUE TODO HOMICIDA PUEDA REFUGIARSE ALLI.
3 – Y DIVIDIRÁS EN TRES PARTES EL TERRITORIO DE TU PAIS. Rashí comenta: “Que haya desde el comienzo de la frontera hasta la primera ciudad de las ciudades de refugio la misma medida de camino que hay de ella a la segunda, y así de la segunda a la tercera, y así de la tercera hasta el límite del otro lado (del Jordán) en la tierra de Israel”. El Talmúd encuentra esta división sorprendente, porque obligaba a aquel que debía alcanzar, partiendo por ejemplo de la frontera norte hacia el sur, la ciudad de refugio, a efectuar un viaje de una cuarta parte del país, mientras que aquel que partía de la región central tenía, cuando más, una octava parte para recorrer. El Talmúd explica esta división por el hecho de que en (Shéjem) y en (Gal'éd) habían más homicidas que en otras regiones, lo que requería mayor [número] concentración de las ciudades de refugio. ({Shéjem} tenía menos homicidas que (Gal-‘éd). Rabí S. Edels). En efecto, las partes centrales de un país son por lo general pobladas primero que las otras y tienen, por lo tanto, necesidad de más ciudades de refugio (Makót, ibíd.)
4 – Y ESTE ES EL CASO DEL HOMICIDA QUE PODRÁ HUIR ALLI Y VIVIR: AQUEL QUE HIRIERE A SU PROJIMO SIN INTENCION Y SIN TENERLE ENEMISTAD;
4 – AQUEL QUE HIRIERE A SU PROJIMO SIN INTENCION. Rabí Yitzják ‘Arama, en su obra, describe aquí como la Toráh, hacia el final del texto, juzga las intenciones del hombre en relación con la acción. Descubre más y más el valor de la buena intención y pone a la luz su importancia particular. El Talmúd (Tratado Nazír 23a) trata este tema, agregando las consecuencias lejanas de un mal pensamiento. Ver Com. Gén. XIX, 32 donde hemos desarrollado esta idea. No es fácil saber si un homicida actúa involuntariamente, es decir, sin premeditación. La constatación de que se está tratando con un {rotzéaj be-shogég}, homicida por error, exige un estudio profundo; Maimónides, en el VI capítulo de sus leyes sobre el homicida, nos da sus consideraciones detalladas sobre este tema. Se concluirá que las diferencias son sutiles entre los diversos tipos de homicida: {karóv le-ónes}, quien está cerca de lo accidental; {karóv le-mezíd}, aquel casi similar al homicida con premeditación; y por último, {karóv le-shogég}, aquel cuyo caso parece originado por error.
5 – COMO CUANDO UNO SALE CON SU COMPAÑERO AL BOSQUE, A CORTAR LEÑA, Y AL DAR SU MANO EL GOLPE CON EL HACHA CON FUERZA PARA CORTAR EL ARBOL, SE SALTA EL HACHA DEL MANGO Y DA EN SU COMPAÑERO, DE MODO QUE MUERA: ESTE TAL HUIRÁ A CUALQUIERA DE AQUELLAS CIUDADES Y VIVIRÁ;
5 – PARA CORTAR EL ARBOL. Esta es una acción facultativa. Resulta de ello que el homicidio debe tener lugar en el curso de una acción facultativa y no de una Mitzváh: Maimónides escribe sobre este tema (ibíd. V, 6) que el maestro que ha golpeado a su discípulo, o el delegado del Bet-Dín que ha querido obligar a una persona recalcitrante a venir al Bet-Dín y la ha matado sin premeditación, está dispensado de entregarse a la ciudad de refugio. Este es el mismo caso del padre que al golpear para corregir a su hijo lo ha matado involuntariamente.
6 – NO SEA QUE EL VENGADOR DE LA SANGRE PERSIGA AL HOMICIDA, MIENTRAS ESTE ENARDECIDO SU CORAZON Y LE ALCANCE, POR SER LARGO EL CAMINO, Y LE QUITE LA VIDA, NO SIENDO EL DIGNO DE MUERTE, POR CUANTO NO LE ODIABA ANTERIORMENTE.
6 – NO SIENDO EL DIGNO DE MUERTE. Sólo el homicida por error debe salvar su vida al llegarse a la ciudad de refugio, mientras que el homicida que ha actuado con premeditación es buscado si se refugió allí y es entregado al vengador de sangre. Las ciudades de refugio representaban para los griegos, romanos y los pueblos germanos, lugares donde el criminal purgaba su pena. Ellas, {´aré miklát… las ciudades de refugio), estaban destinadas, de acuerdo con la Toráh, a servir de refugio a los pecadores involuntarios y protegerlos de una persecución injusta. Pero la huida hacia una ciudad de refugio representaba al mismo tiempo una expiación por la sangre derramada inocentemente sin premeditación. Esa fue la conclusión de nuestros Sabios, quienes siempre consideraron la ciudad de refugio como un castigo. Ver nuestras explicaciones sobre el tema en nuestros Com. Gén. II, 17 y Exo. XXI, 13. Al igual que otros pecados por descuido son purgados por medio de un sacrificio expiatorio o una ofrenda delictiva, el homicida debía expiar su falta separándose de su casa y de su familia, y con el destierro a una ciudad extranjera, {galút}. Ver diversas opiniones sobre el problema para saber si las ciudades de refugio representaban un castigo o una protección, en nuestro Com. Núm. XXXV, 12.
7 – POR LO CUAL YO TE MANDO, DICIENDO: SEPARARAS PARA TI TRES CIUDADES.
8 – Y CUANDO ADONAI, TU DIOS, ENSANCHARE TUS FRONTERAS, COMO TIENE JURADO A TUS PADRES, Y TE DIERE TODA LA TIERRA QUE PROMETIO DAR A TUS PADRES,
8 – CUANDO ADONAI,.. ENSANCHARE TUS FRONTERAS. Maimónides trata este punto en su Mishnéh Toráh: “En la Era Mesiánica se añadirán tres ciudades a las seis que ya estaban designadas. ¿Dónde se añadirán? En las ciudades de los {kení, kenizí ve-ha-kadmoní}. En Su Alianza con Abrahám estos tres pueblos habían sido nombrados, pero aún no han sido conquistados. Es a estos a los que se refiere la proposición: cuando el Eterno haya ensanchado tu territorio”. Ver Com. Deut. XXX, 5. Existe, sin embargo, una duda sobre si la Toráh tiene en cuenta aquí el período Mesiánico o el que le sigue, es decir el del mundo futuro que viene luego de la resurrección de los muertos. La Mejiltáh (Medrásh Tanaím 114b) opta por la primera solución, dado que la Toráh caracteriza esta época con la frase: “Si tú observas y practicas toda esta Ley…” (vers. 9). Ahora bien, en el mundo futuro, no hay más práctica de Mitzvót [leyes], como lo dice el Talmúd (Niddáh 61b). Nuestro versículo no puede, por consiguiente, hablar sino de la Era Mesiánica. (Ver las discusiones entre Maimónides y Najmánides sobre el orden de sucesión de las fases post-mortem en el Tratado de Najmánides llamado VER LIBRO págs. 308-313 ed. Cheval). No obstante, Najmánides comparte la opinión de que la Toráh se refiere aquí al mundo futuro, y da como prueba el hecho de que la Toráh precisa: “…siguiendo las leyes Divinas todos los días”. Ahora bien, esta expresión no puede aplicarse sino después de la resurrección de los muertos; es de esta época que habla el Profeta Yirmiyáhu al insistir sobre el pacto eterno que Dios celebró con Israel: “Y les daré un corazón y un camino, para que Me teman por siempre, para bien de ellos, y de sus hijos después de ellos; y Yo haré un pacto eterno con ellos (estipulando) que Yo no me volveré de ellos, para hacerles bien, y no pondré Mi temor en sus corazones, para que no se aparten de Mí”. (Yirmiyáhu XXXII, 39-40). Al admitir, sin embargo, que este sea el mundo futuro, {le'atíd lavó}, lo que la Toráh contempla aquí, se plantea la pregunta para saber cómo podrían encontrarse los homicidas, dado que en ese mundo no existiría más {yétzer har'á}, inclinación al mal, como lo ha demostrado el Talmúd (Sucáh 52a) extensamente: no debería haber, por consiguiente, más homicidas. El Talmúd responde a esto que los hijos de Israel habían prometido al Eterno que no habría homicida entre ellos, mismo si debían haber calumniadores e idólatras, (VER LIBRO, 16a), promesa que los hijos de Israel han sostenido en principio siempre hasta nuestros días. También la elección de las ciudades de refugio era necesaria aunque en la práctica poco viable. (Ver Sifré y Com. Deut. XXI,8).
9 – CON TAL QUE GUARDES TODOS ESTOS MANDAMIENTOS QUE YO TE ORDENO HOY, PARA CUMPLIRLOS, AMANDO A ADONAI, TU DIOS, Y ANDANDO EN SUS CAMINOS TODOS LOS DIAS, ENTONCES AÑADIRÁS PARA TI OTRAS TRES CIUDADES, ADEMAS DE ESTAS TRES,
9 – ENTONCES AÑADIRAS PARA TI OTRAS TRES CIUDA-DES. Rashí explica: “Esto hará nueve en total: tres en Transjordania, tres en la tierra de Kená'an, y tres más tarde, cuando la tierra haya sido ensanchada”. Conviene además agregar, de acuerdo con Makót 10a, las cuarenta y dos ciudades de los Levitas, que también han servido de asilo a los homicidas (es posible que la conclusión haya sido extraída de I Crónicas VI, 52). Estas ofrecen un refugio a condición de que el homicida se haya retirado allí para buscar protección. En este momento él debía pagar un arriendo, lo que no era necesario en las ciudades de refugio. (Cf. Com. Núm. XXXV, 6).
10 – PARA QUE NO SE DERRAME LA SANGRE INOCENTE EN TU TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA POR HERENCIA, Y ASI HAYA SOBRE TI DELITO DE SANGRE.
10 – Y ASI HAYA SOBRE DELITO DE SANGRE. Si la sangre inocente ha sido derramada dentro del perímetro del país y la Comunidad no ha tomado medidas para evitarlo, la falta recaerá sobre el conjunto del Pueblo. Se habrá hecho culpable al país y éste se habrá mancillado. (Ver Com. Núm. XXXV, 33-34). Las medidas tomadas para impedir el derramamiento de sangre inocente, pero que una vez vertida sea expiada, son notablemente concienzudas. El Talmúd (‘Arajín 16a) nos trae la opinión de Rabí Shim'ón Bar Yojái en estos términos: “Hay dos cosas por las cuales no encontramos que una expiación se hace por medio de un sacrificio sino por otro medio: la calumnia y el homicidio. Para la calumnia, que se trasmite de una manera discreta de una persona a la otra, existe el incienso, que también se ofrece furtivamente; para el homicida existe el procedimiento de la novilla con la nuca rota, que sirve de expiación a un homicida que ha matado con premeditación, pero sin haber sido advertido por testigos. Para la expiación que conlleva el deceso del Sumo Sacer-dote, ver Com. Núm. XXXV, 32.
11 – PERO CUANDO HUBIERE HOMBRE QUE ABORREZCA A SU PROJIMO, Y LE PONGA ACECHANZAS, Y SE LEVANTE CONTRA EL, Y LE HIERA MORTALMENTE, DE MODO QUE MUERA; Y HUYA A UNA DE AQUELLAS CIUDADES.
11- Y LE PONGA ACECHANZAS. Rashí dice: “De ahí se deduce el principio de que la transgresión de un orden aparentemente anodino entraña de forma invariable la de un mandamiento importante: este hombre ha pecado contra “no odiarás a tu hermano en tu corazón” (Lev. XIX, 17) y él viene a derramar la sangre… etc.”. Ver en el Talmúd (Tratado Sanh. 99b): “Menashéh, hijo de Tzidkiyáhu, se complacía en burlarse de algunos versículos de la Toráh. Al principio no era sino una ironía, al final este se convirtió en un desertor ante los ojos de Dios. Entonces se escuchó una voz del Cielo que le aplicaba el versículo de Yeshayáhu V, 18: “¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad! y también el pecado, como si fuera con conyundas de carreta”.
12 – [EN TAL CASO] LOS ANCIANOS DE SU CIUDAD ENVIARAN Y LE TOMARAN DE ALLI, Y LE ENTREGARAN EN MANO DEL VENGADOR DE LA SANGRE PARA QUE MUERA.
12 – LE ENTREGARAN EN MANO DEL VENGADOR DE LA SANGRE PARA QUE MUERA. ¿Es ejecutar a un asesino, de parte del vengador de la sangre, un acto facultativo u obligatorio? La respuesta es objeto de controversia entre los Tanaím, de la cual trata la Mishnáh Makót II, 7.
Maimónides se pronuncia a favor de quien declara la ejecución obligatoria. He aquí lo que escribe: “Es una Mitzváh de parte del vengador de la sangre matar al homicida. Quienquiera que sea el heredero legal del asesinado es vengador de la sangre. Si el vengador de la sangre no quiere matar (al homicida), o no tiene los medios para hacerlo, o si no hay un vengador de la sangre, el Bet-Dín le hará dar muerte por la espada.
13 – TU OJO NO TENDRÁ COMPASION DE EL: ASI EXTIRPARAS DE ISRAEL (EL DELITO DE) LA SANGRE INOCENTE, PARA QUE TE VAYA BIEN.
13 – TU OJO NO TENDRÁ COMPASION DE EL. Rashí comenta: “¡No digas el primero ya está muerto, para qué matar a este otro, serán dos judíos muertos!” Pero Najmánides agrega: “No sientas piedad alguna; la piedad hacia el homicida equivale a verter la sangre inocente de la víctima”.
ASI EXTIRPARAS DE ISRAEL (EL DELITO DE) LA SANGRE INOCENTE. Rabí Ya'akóv Tzeví Mecklenburg, en su VER LIBRO, escribe que la Toráh emplea aquí y en pasajes similares una imagen, según la cual, la tierra rehúsa impregnarse de sangre inocente vertida, pero la deja tal cual, de manera que clama venganza ante el caminante (Cf. Com. Gén. IV, 10 y la Agadá (Guittín 57b) a propósito de la sangre del Profeta Zejariyáh). Cuando el homicida es castigado por fin, la tierra acepta la sangre porque, por medio del castigo del homicida, la sangre que clama venganza desaparece de Israel y es por esto que se dice “te encontrarás bien” (vers. 14). Maimónides también declara que, para apaciguar la sangre que clama venganza hay que emplear todos los medios legales para este fin, por ejemplo la decisión de un rey de actuar fuera de las reglas jurídicas o el testimonio reconocido de una mujer o un testigo único: “Es cierto que si el asesino fuera conocido (para cualquier persona) y que el silencio fuese guardado a su respecto mientras se tomara a Dios por testigo de que no se lo conocía, había en ello una gran temeridad y un pecado grave. En consecuencia, hasta una mujer que lo conociera debe declararlo. Una vez conocido, el objetivo se ha alcanzado; pues, aunque el Tribunal no lo condenara a muerte, el soberano que tiene el poder de condenar sobre la base de una probabilidad, le haría dar muerte, y si el rey no lo hiciera, sería el “vengador de la sangre” quien querría matarlo y emplearía astucias para sorprenderlo a fin de darle muerte” (Guía de los Desc. III, 40)
14 – NO REDUCIRÁS LOS LIMITES DE TU PROJIMO, QUE PUSIERON LOS ANTIGUOS, EN TU HERENCIA QUE HAS DE POSEER EN LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA EN POSESION.
14 – NO REDUCIRÁS LOS LIMITES DE TU PROJIMO. Según la explicación de Najmánides se trata de la prohibición de desplazar los límites fronterizos de unas tribus en detrimento de otras. Los Ancianos [Sabios], de los que se trata, son aquellos que han efectuado la repartición de Israel en doce tribus, a saber: El'azár ha-Cohén, Yehoshú'a hijo de Nun, y los hijos de las tribus. No se debe, ni abiertamente, ni en lo profundo del corazón, desear desplazar una frontera. Esta prohibición también figura en Devarím XXVII, 17 en virtud del carácter secreto que esta pueda adoptar. En efecto se podrá creer que aquellos que la dividieron se han equivocado; esto es excluido: el límite debe quedarse donde está. Rabí Bajyéh encuentra, en su comentario sobre la Toráh, una referencia en este versículo. Se hará mención del principio de {jidúsh ha'olám), de la creación a partir de la nada, que es del dominio sagrado del Eterno, y que ha sido fijada para nosotros por Moshé, nuestro Maestro (ver Com. Gén. I, 1): “No desplacéis los límites que han sido colocados; quien los desplazare niega la Toráh [y el Tanáj]”.
En sentido alegórico la sentencia ha sido interpretada como sigue: No desearás la muerte de un jefe para ponerte en su lugar, porque esta no es tu herencia; Nadáv y Avihú han deseado la muerte de Moshé y de Aharón al decir: “¿Cuándo irán a morir estos dos viejos para que podamos conducir la generación?” (Sanh. 52a). Ellos desplazaron así los límites de sus dominios y sufrieron las consecuencias.
15 – NO BASTA QUE UN SOLO TESTIGO SE LEVANTE CONTRA NINGUNO, POR CUALQUIER DELITO, O POR CUALQUIER PECADO, EN CUALQUIERA CLASE DE PECADOS QUE COMETIERE: POR EL TESTIMONIO DE DOS TESTIGOS, O POR EL TESTIMONIO DE TRES TESTIGOS, HA DE RESOLVERSE EL ASUNTO.
15 – POR EL TESTIMONIO DE DOS TESTIGOS… HA DE RESOLVERSE EL ASUNTO. Lo es igualmente para el hombre hacia sí mismo. El Zóhar hace este comentario con ocasión de la grave enfermedad del Rey Tzidkiyáhu sobre lo que se ha hablado en el cap. XXXVIII, 2 del Profeta Yeshayáhu. Se ha dicho que Tzidkiyáhu dirigió la cara hacia el muro e imploró al Eterno: “Hacia el muro” significa hacia el muro de su casa, es decir de su cuerpo. Hizo llamar a los dos testigos que son los dos ojos, las dos orejas, las dos manos, los dos pies, y enseguida: “Estáis aquí para dar testimonio de mi fidelidad hacia Dios”. Por consiguiente, “es por dos testigos que se establecerá un hecho”.
DOS TESTIGOS. Ver Com. Deut. XVII, 6.
16 – CUANDO SE LEVANTARE UN TESTIGO MALICIOSO CONTRA ALGUIEN PARA TESTIFICAR CONTRA EL ALGUN DELITO,
16 – CUANDO SE LEVANTARE UN TESTIGO MALICIOSO CONTRA ALGUIEN PARA TESTIFICAR CONTRA EL. Rashí explica: “Algo que no es, pues este testigo estaba muy lejos de todo el asunto sobre el cual lleva el testimonio. ¿Cómo? Por ejemplo, si otros le hacen notar: ¿No te encontrabas con nosotros ese día en tal parte?” (y no en el sitio de la acción); la Toráh confía en el testimonio de estos últimos testigos. ¿Por qué descarta la Toráh al primer testigo? Este es un decreto [sentencia] de la Toráh, incluso si el primero hubiera llegado con otros en número de cien y los últimos sólo en número de dos (Maim. VER LIBRO). El Talmúd (B. K. 72b) llama a esta anomalía un {jidúsh}, una innovación.
17 – ENTONCES LOS DOS HOMBRES QUE TUVIEREN EL PLEITO COMPARECERÁN DELANTE DE ADONAI; ES DECIR, ANTE LOS SACERDOTES Y LOS JUECES QUE HUBIEREN EN AQUELLOS DIAS;
18 – Y LOS JUECES INQUIRIRAN BIEN, Y HE AQUI SI RESULTA QUE ES TESTIGO FALSO AQUEL TESTIGO, Y QUE HA ATESTIGUADO MENTIRA CONTRA SU HERMANO,
19 – HAREIS CON EL LO MISMO QUE EL PENSABA HACER CONTRA SU HERMANO: ASI EXTIRPARAS EL MAL DE EN MEDIO DE TI.
19 – HAREIS CON EL LO MISMO QUE EL PENSABA HACER… La Mishnáh Makót I, 6 nos presenta la controversia que ha tenido lugar entre saduceos y fariseos sobre la interpretación de este versículo. Los primeros dicen que el {´ed zomém} no será muerto si el veredicto contra el acusado ya ha sido ejecutado. Los fariseos se refieren a las palabras {ka-ashér zamám la'asót… lo que pensaba hacer} y declaran que el falso testigo ya es merecedor de la muerte desde que el juicio contra el acusado ha sido pronunciado. De ahí viene la sentencia: “Si el acusado ha sido muerto el testigo no es ejecutado”. Muchos Comentaristas se han preocupado por justificar esta sentencia de nuestros Sabios. Nosotros aquí no citaremos sino aquellos cuyos argumentos nos parezcan los más pertinentes. Najmánides estima que después de la ejecución del acusado se tiene derecho a pensar que los primeros testigos han dicho la verdad y los últimos han mentido. Dios no tolera que un inocente sea ejecutado. Lo mismo considera Rabí S. R. Hirsch. Don I. Abarbanel dice, en nombre de Rabí Jasdái, que la Ley buscaba salvaguardar el honor del Tribunal. Hubiera sido una vergüenza para el Tribunal retractarse él mismo y, viéndose llevado a condenar a muerte a los testigos a quienes había creído antes, perdería toda consideración ante los otros; no se le prestaría más confianza ahora que él mismo se había censurado: de tal manera que prefería dejar a los testigos impunes.

La respuesta de Don I. Abarbanel está ilustrada por el relato que sigue del Talmúd (Sanh. 44b). Enseñaron los Rabíes: Un hombre a quien llevaban a ejecutar dijo: “Si yo he cometido este pecado, que mi muerte no sea una expiación por todas mis faltas; pero si yo no he cometido este pecado entonces que mi muerte sea una expiación por todas mis faltas… El Tribunal y todo Israel son inocentes; pero los testigos no son jamás perdonados”. Cuando los Sabios escucharon esto, pensaron: “no se puede retroceder porque la sentencia ya ha sido dada; que sea ejecutado pero que la cadena [la responsabilidad por su muerte] cuelgue del cuello de los testigos”.
Del mismo modo en nuestro caso “los testigos maquinadores”, {‘edím zomemím}, llevarán primero la cadena al cuello antes que dar lugar a una revisión del proceso del condenado a muerte, puesto que la sentencia ya ha sido pronunciada.
20 – Y LOS DEMÁS OIRÁN, Y TEMERÁN, Y NO VOLVERÁN A HACER SEMEJANTE MALDAD EN MEDIO DE TI.
20 – Y NO VOLVERÁN A HACER SEMEJANTE MALDAD EN MEDIO DE TI. Hay razón para preguntar por qué el castigo de los testigos maquinadores era menos grave que el castigo reservado a aquel que ha matado a un hombre con intención. Aquel que haya cometido este pecado morirá y su muerte servirá de expiación para él, mientras que el testigo maquinador, que ha pecado con el pensamiento, ¿no habrá cometido un acto condenable? Racanati piensa que la justicia llegará a su hora al testigo maquinador. El recuerda el ejemplo que hemos dado en el Com. Exo. XXI, 13 donde hemos expuesto que incluso los actos accidentales tienen su origen en Dios. Ellos pueden constituir medios providenciales al servicio de la justicia punitiva contra los culpables no perseguidos.
21 – Y NO COMPADECERÁ TU OJO: (EXIJASE) VIDA POR VIDA, OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE, MANO POR MANO, PIE POR PIE.
21 – VIDA POR VIDA. Los Sabios deducen de la Mishnáh Makót I, 6 que la condena a muerte de los testigos no debe efectuarse a menos que la ejecución del condenado aún no ha tenido lugar. La expresión “vida por vida, ojo por ojo, etc.” significa que la muerte del condenado ya ha tenido lugar virtualmente {gav-rá keteláh}. Este es el principal argumento contra la teoría de los saduceos que quieren que los testigos sean muertos después de la ejecución del condenado.

CAPITULO XX
1- CUANDO SALIERES A LA GUERRA CONTRA TU ENEMIGO, Y VIERES CABALLOS Y CARROS, Y GENTE MAS NUMEROSA QUE TU, NO HAS DE TEMERLOS, PORQUE ADONAI, TU DIOS, ESTA CONTIGO; EL MISMO QUE TE HIZO SUBIR DE LA TIERRA DE EGIPTO.
1 – CUANDO SALIERES A LA GUERRA CONTRA TU ENEMIGO. Poco antes de entrar a Tierra Santa Moshé indica a los hijos de Israel las leyes de la guerra. El fin será ponerlas en práctica en las guerras contra los pueblos kena'aneos y contra ‘Amalék. Los israelitas tendrán además que defender su seguridad nacional contra numerosos enemigos. La Toráh había advertido con frecuencia a Israel, en los últimos capítulos, que debe ir a conquistar y a defender su territorio. Además, no es asombroso que precise con exactitud el derecho a la guerra. Pero la Toráh nos da una indicación sobre la evolución de los milenios en la historia. Hemos expuesto al final del primer capítulo de la Toráh, y en nombre de Najmánides y de Rabí Bajyéh, en qué forma se desenvolverán los hechos. Es hacia el fin de los tiempos que se sitúan las grandes guerras entre Israel y las naciones del mundo. Ahora contemplamos aquí, hacia el final de la Toráh, sus leyes y sus preceptos. Esta nos presenta, por esta razón, las guerras de Gog y Magóg.
Se distingue entre una guerra que se llama “guerra de Mitzváh” [o obligatoria] y una guerra que es simplemente facultativa, {miljémet ha-reshút}. Maimónides nos indica de manera formal que “un rey debe primero hacer {miljamót Mitzváh}, que son las guerras contra los siete pueblos kena'aneos y contra ‘Amalék; y después las guerras de defensa nacional contra un enemigo que viene a atacarnos. Por último, hará las {miljémet ha-reshút}: Estas son las guerras con otras naciones, destinadas a ensanchar el territorio de Israel y a extender su poder y su reputación. Estas últimas guerras tienen necesidad del consentimiento del Gran Sanhedrín, mientras que para las primeras el rey tiene el derecho de emprenderlas por su propia iniciativa” (VER LIBRO V, 1).
¿De qué clase de guerra se trata aquí? ¿Es una guerra facultativa o es una guerra [obligatoriamente] impuesta a los hijos de Israel? El Medrásh Sifré da al respecto opiniones divergentes. Pero en ningún caso se trata de una {miljémet jováh}, de una guerra que sería un deber. Porque, en caso semejante, “el novio debe dejar su habitación y la novia su jupáh” para ir a unirse a las filas de los soldados, que es lo contrario de lo que se indica en el versículo 5, sobre la selección de hombres para el servicio militar. (Ver a Malbím).
Y VIERES CABALLOS Y CARROS Y GENTE MAS NUMEROSA QUE TU. La primera impresión que tienen los hijos de Israel al partir a la guerra es la enorme desproporción que reina desde el punto de vista de potencia numérica de los efectivos. Esta impresión siempre ha sido el destino de los hijos de Israel, desde el día en que el Eterno les ha hecho “subir de la tierra de Egipto”, donde Israel no tenía ni caballos ni carros, esta impresión ha seguido siendo la misma. Los hijos de Israel estaban en ese momento al borde del Mar Rojo. Sin poder avanzar ni retroceder, elevaron su voz para llamar a Dios en su socorro. Esta es la voz que el Eterno deseaba escuchar. Así se ha dicho: “Paloma mía, anidada en los agujeros de la roca, escondida en las pendientes abruptas, déjame ver tu rostro, escuchar tu voz, porque tu voz es suave y tu rostro gracioso” (Cánt. II, 14; Medrásh Tanjumáh).
2 – Y SERA QUE CUANDO OS ACERQUEIS PARA TRABAR BATALLA, SE LLEGARA EL SACERDOTE Y HABLARA AL PUEBLO,
2 – SE LLEGARA EL SACERDOTE Y HABLARA AL PUEBLO. Es difícil de imaginar una constitución cualquiera con un pasaje como este. “En caso de movilización general, y antes de la incorporación de los hombres movilizados, se procederá a la eliminación de todos aquellos que no tengan el valor necesario para enfrentar el combate confiadamente. Los oficiales regresarán a su hogar a todos los hombres que expresen este deseo, lo mismo que a los recién casados y a los agricultores recién establecidos”. Sin embargo, son estas las medidas precisas que nuestro texto promulga. Estas parecen por lo menos contrarias a la lógica más elemental, y susceptibles de minar del todo la capacidad de defensa de un pueblo. Y sin embargo, es aquí donde se manifiesta una vez más la diferencia fundamental entre la concepción judía y la de una política materialista. La Nación judía introduce, en el cálculo de sus probabilidades por venir, un elemento que hace falta completamente en otra parte. Es el de su integridad moral, de la conciencia del deber cumplido frente a Dios. No es sino dentro de un espíritu de calma y de confianza como se puede conducir una guerra que sirva a la causa del Bien. Aún frente a las terribles exigencias de la guerra, la paz conserva sus derechos. La construcción de los hogares, la prosperidad del suelo nacional, tantos valores que deben ser protegidos en toda circunstancia. La guerra no será ese monstruo devorador que la Humanidad ha conocido con tanta frecuencia. Si consideramos, por otra parte, que ninguna guerra judía ha tenido un carácter diferente al de una guerra de defensa (salvo durante el período de la conquista de la Tierra), no podemos menos que admirar la sabiduría de esta Ley que ha preferido, en batallas innumerables, puñados de hombres animados de un espíritu de ferviente confianza en Dios, a sabiendas de que la última palabra pertenecerá siempre a Aquel que ha proclamado: “Ni por el poder, ni por la fuerza, más bien por Mi espíritu — dice Ado-nái” (Zejariyáh IV, 6). (Rabí S. R. Hirsch).
3 – Y LES DIRÁ: “OYE, OH ISRAEL: VOSOTROS OS ACERCÁIS HOY PARA PELEAR CONTRA VUESTROS ENEMIGOS. NO DESMAYE VUESTRO CORAZON; NO TEMÁIS, NI OS ALARMEIS, NI OS ACOBARDEIS A CAUSA DE ELLOS;
3 – Y LES DIRÁ: “OYE, OH ISRAEL…”. Rashí interpreta: Aún si no tenéis otro mérito que el de recitar la {Shem'á}, sois dignos de Su socorro”. Cf. Rashí en Núm. XXIII, 24 y Salm. CXXI, 2.
CONTRA VUESTROS ENEMIGOS. Rashí explica: Estos hombres no son vuestros hermanos; si caéis en sus manos no tendrán piedad de vosotros… entonces sed duros en el combate. El Medrásh Tanj. agrega: “He aquí lo que ellos dicen de vosotros: “Vamos a exterminar a (Israel) de entre los pueblos y no será recordado nunca más el nombre de Israel” (Tehilím LXXXIII, 5). Entonces el Pueblo de Israel pregunta: “¿Maestro del Universo, hasta cuándo durará esta guerra?” El Eterno responde: “No es sólo contra vosotros que se libra la batalla, sino también contra Mí”. ¿Por qué se agitan las naciones y por qué los pueblos murmuran envanecidos? Se alistan los reyes de la tierra, y los príncipes se consultan entre sí, contra Adonái y Su ungido (Salm. II, 1-2; Medrásh Tanj.).
NO DESMAYE VUESTRO CORAZON, NO TEMAIS, NI OS ALARMEIS, NI OS ACOBARDEIS A CAUSA DE ELLOS. Ver Maimónides VER LIBRO: “Quienquiera que no se sienta con la fuerza para ponerse en las filas de la guerra deberá, tan pronto como se haya comprometido a hacerla, confiarse al Salvador de Israel y saber que es en el nombre de Dios que hace la guerra. Deberá tomar valor con ambas manos y no sentirse atemorizado ni confundido, ni pensar en su mujer ni en sus hijos, sino borrar su recuerdo de su corazón. Se concentrará tan sólo en la guerra. Y quienquiera que comience a pensar y reflexionar sobre la guerra y se preocupe, transgrede la prohibición inscrita en nuestro versículo. Y no sólo esto, sino que la sangre de los israelitas dependerá de él. Si él no marcha a la victoria y hace la guerra con todo su corazón y con toda su alma, es como si derramara la sangre de sus compatriotas. El Profeta Yirmiyáhu dice (XLVIII, 10): “¡Maldito sea el que hace la obra del Eterno con mano débil, y maldito el que guarda su espada de la sangre!” Todo aquel que se bata de todo corazón y sin temor y no tenga sino la intención de santificar el nombre del Cielo, puede estar seguro de que no será golpeado por ningún mal y de que no le acaecerá ninguna desgracia; él construirá una casa en Israel y hallará mérito para él y sus hijos por siempre; además, tendrá el mérito de la vida del mundo futuro”.
4 – PORQUE ADONAI, VUESTRO DIOS, ES EL QUE OS ACOMPAÑA PARA PELEAR POR VOSOTROS CONTRA VUESTROS ENEMIGOS, PARA SALVAROS”.
4 – ADONAI,.. ES EL QUE OS ACOMPAÑA. Rashí dice: “Es el campamento del Arca Sagrada. De acuerdo con el Talmúd de Yer. (Shekalím VI y Sotáh VIII, 3) la presencia del Arca Sagrada es objeto de una controversia entre Rabí Yehudáh Ben Lakísh y los Sabios. El primero afirma que había dos Arcas; en una se encontraban las Tablas de la Ley y se quedaba siempre en el Tabernáculo; en la otra se encontraban las tablas rotas, y era ésta la que se llevaba a la guerra. Según los Sabios, sin embargo, no había sino una sola Arca y no fue llevada sino una vez a la guerra, a saber, en los tiempos del Profeta ‘Elí, ocasión en que fue capturada.
PARA SALVAROS. Cuando se trataba de una {miljémet Mitzváh}, de una guerra que constituía una {Mitzváh}, la tradición no quería que ningún hombre cayera entre los hijos de Israel. Por ejemplo, en la época de la guerra contra los midianitas, la Toráh nos cuenta que no faltó ningún hombre (Números XXX, 49). Por eso se sorprende uno de la exclamación de Yehoshú'a al combatir la ciudad de ‘Ai, donde cayeron treinta y seis hombres (Jos. VII, 7). El Talmúd explica que este número hace alusión a (Yaír Ben Menashéh}, quien sólo valía tanto como la mayor parte del Sanhedrín (Sanh. 44a), compuesto de setenta y un hombres.
5- ENSEGUIDA, VOLVERÁN A HABLAR LOS OFICIALES AL PUEBLO, DICIENDO: “¿QUIEN ES EL HOMBRE QUE HA EDIFICADO CASA NUEVA, Y NO LA HA ESTRENADO? VAYASE Y VUELVA A SU CASA, NO SEA QUE MUERA EN LA BATALLA, Y OTRO HOMBRE LA ESTRENE.
5 – VOLVERÁN A HABLAR LOS OFICIALES AL PUEBLO. Rashí [en el vers. 8] cita la fuente Talmúdica que explica, ¿por qué utiliza este verbo? {vediberú… hablar} porque el sacerdote habla y hace oír desde “Oye Israel…” hasta “… salvar a vosotros” [y lo que sigue el sacerdote lo dice y el guardián lo hace oír; pero aquí es el guardián el que habla y el que hace oír]. Pero Najmánides escribe que el sacerdote, que es el servidor de Dios, advierte de manera general todo lo que concierne al temor de Dios y a la confianza que se Le debe, mientras que el oficial habla de cosas concretas, que ocurren naturalmente. Es un hecho natural que los hombres mueran en la guerra, incluso si se encuentran en el campo victorioso. El oficial da entonces instrucciones sobre los tres puntos que tienen que ver con el hogar, la viña y la esposa, para que los hombres a quienes atañe puedan volver a sus casas. Estos tres puntos constituyen los tres momentos más felices en la vida de un hombre: aquel que se dispone a definir su vida doméstica estableciendo un hogar, o su vida económica con la posesión de una viña, o aún más, su vida familiar. Estos son los tres grandes momentos en que el riesgo de ruina por las amenazas de la adversidad es mayor: por ello es dispensado de participar en la guerra. (Racanati).
¿QUIEN ES EL HOMBRE QUE HA EDIFICADO CASA NUEVA Y NO LA HA ESTRENADO? El Targúm Yonatán explica que todavía no ha colocado una Mezuzáh.
6 – ¿Y QUIEN ES EL HOMBRE QUE HA PLANTADO UNA VIÑA, Y NO HA GOZADO TODAVIA DE SU PRIMER FRUTO? VAYASE Y VUELVA A SU CASA; NO SEA QUE MUERA EN LA BATALLA, Y OTRO HOMBRE GOCE SU PRIMER FRUTO.
7 – Y ¿QUIEN ES EL HOMBRE QUE SE HA DESPOSADO CON MUJER, Y NO LA HA TOMADO? VAYASE Y VUELVA A SU CASA, NO SEA QUE MUERA EN LA BATALLA, Y OTRO HOMBRE LA TOME”.
7 – ¿QUIEN ES EL HOMBRE QUE SE HA DESPOSADO CON MUJER…? Maimónides indica, en su obra Mishnéh Toráh: “Es costumbre de personas sensatas que el hombre asegure primero un trabajo que lo alimente, luego construya una casa y finalmente despose a una mujer, como está dicho: “haber plantado una viña, construido una casa y luego desposado a una mujer”. Pero los tontos comienzan por desposar a una mujer, luego, si tienen los medios construyen la casa y al final de su vida aprenden una profesión o se alimentan de la caridad. Así se ha dicho del Rey David: “El tenía éxito en todas sus empresas y el Eterno estaba con él” (I Shemuel XVIII, 14). Para el orden invertido en el que se enumeran los tres puntos de la casa, la viña y la esposa, VER LIBRO, que se refiere al Talmúd Sotáh 44a; Cf. también VER LIBRO.
8 – Y TORNARAN LOS OFICIALES A HABLAR AL PUEBLO, DICIENDO: “¿QUIEN ES EL HOMBRE MIEDOSO Y DE CORAZON APOCADO? VAYASE Y VUELVA A SU CASA, NO SEA QUE EL CORAZON DE SUS HERMANOS DESMAYE ASI COMO EL CORAZON SUYO”.
8 – ¿QUIEN ES EL HOMBRE MIEDOSO Y DE CORAZON APOCADO? Rashí cita las interpretaciones del Talmúd (Sotáh) 44a: “Rabí ‘Akivá explica esto de manera literal: es un hombre que no puede sostenerse en pie en las filas cerradas, ni ver una espada desnuda. Rabí Yoséf el Galileo dice: este hombre siente temor por causa de sus pecados. Si la Toráh deja la posibilidad de atribuir su regreso [debido] a una casa, una viña o una esposa, es con el fin de disimular a aquellos que regresan por causa de sus pecados, para evitar que se comprenda que tienen mala conciencia. Así, aquel que le vea llegar se dirá: Tal vez él ha construido una casa, plantado una viña, o contraído matrimonio”. De acuerdo con Rabí Yoséf el Galileo es necesario establecer por medio de dos testigos la veracidad de las afirmaciones, según las cuales se desea regresar en razón de la casa, la esposa, o la viña. Sin esto sería demasiado fácil, no importa a quién, librarse del servicio con una mentira cualquiera. Tal es la ley emitida por el Talmúd de Yer. Sotáh VIII, 9. Esta precaución no es necesaria, según Rabí ‘Akivá, quien toma el versículo en sentido literal, afirma Najmánides. ¿Qué clase de pecados buscaría cubrir alguien que afirma que debe ocuparse de una casa, una mujer, o una viña? El Talmúd responde a esta pregunta (ibíd.): Se trata de un pecado cometido en contra de una orden Rabínica que no presenta ningún carácter de gravedad: por ejemplo haber hablado entre el amarre del {Tefilín shel yád} (Tefilím de la mano) y la colocación del {Tefilín shel rósh} (Tefilím de la cabeza); o también entre la oración de {ysih-tabáj}, y el pasaje siguiente (VER LIBRO). Estos son dos pecados anodinos por los cuales el pecador busca huir de las filas de la guerra, temiendo por su vida.
No puede tratarse entonces sino de soldados que son verdaderos {Tzadikím}, justos, como Rashí lo indica explícitamente al tratar sobre los soldados judíos (Núm. XXXI, 3). Los criterios de aptitud no eran tan sólo condiciones físicas, sino ante todo, las cualidades morales y religiosas.
9 – Y SERA QUE CUANDO ACABEN LOS OFICIALES DE HABLAR AL PUEBLO, PONDRÁN JEFES DE LAS TROPAS AL FRENTE DEL PUEBLO.
9 – PONDRÁN JEFES DE LAS TROPAS AL FRENTE DEL PUEBLO. Este no es el método de la Toráh, sino el deseo de manifestar sin reserva los milagros que se producen en Israel. Moshé lo ha dicho hacia el final de su vida: “¿Cómo perseguiría uno a mil, y dos pondrían en fuga a diez mil?” (Deut. XXXII, 30). La Toráh prefiere que todo se produzca de acuerdo con la vía natural y esto incluso en tiempos de guerra. He aquí por qué la Toráh decide que “se colocarán a los jefes de tropa a la cabeza del Pueblo”. (Najmánides Núm. I, 45).
10 – CUANDO TE ACERCARES A ALGUNA CIUDAD PARA PELEAR CONTRA ELLA, LE OFRECERÁS LA PAZ.
10 – CUANDO TE ACERCARES A ALGUNA CIUDAD. Rashí indica que se trata aquí de una guerra facultativa, como la que se indica en el versículo 15: “así harás con todas las ciudades que está muy lejos de ti”. Pero Maimónides declara al principio del cap. VI de los Hiljót Melajím: “No se libra una guerra contra cualquiera sin haberlo invitado a la paz, tanto para las guerras facultativas como para las guerras de Mitzváh. Si las personas aceptan la paz y las siete Mitzvót de Nóaj, no se mata a ninguno: se convierten en tributarios y servidores de los judíos”. Además estaba permitido, de acuerdo con el Talmúd de Yer. (Shevi'ít VI, 1) y Lev. Rabbá XVII, ofrecer a los habitantes de Kená'an la libertad de emigrar, lo que hizo en efecto el pueblo llamado {Girgashí}. El hecho de que los giv'onitas (Jos. IX) se creyeran obligados a recurrir a una artimaña para obtener la paz, es motivado, según Najmánides, por su ignorancia de la ley de Israel, o porque ellos habían al principio rechazado la oferta de paz de Yehoshú'a — lo que los llevó a recurrir a la artimaña después de la conquista de Yerijó y de ‘Ai — o bien porque no querían ser tributarios de los judíos, sino concluir con ellos una alianza basada en la igualdad de los hombres. Maimónides piensa que no se habría tenido el derecho a ofrecerles una alianza, lo que estaba prohibido a los judíos de acuerdo con Exo. XXXIV, 12. Pero Najmánides opina que esta alianza sí estaba permitida, al igual que su permanencia en Kená'an, puesto que ellos habían renegado del culto a los ídolos.
11 – Y SUCEDERÁ QUE SI TE RESPONDIERE PACIFICAMENTE, Y TE ABRIERE (SUS PUERTAS), TODO EL PUEBLO QUE SE HALLARE DENTRO SERA TRIBUTARIO TUYO Y TE SERVIRÁN.
11 – SI TE RESPONDIERE PACIFICAMENTE. Sobre el alcance y la importancia del factor paz, ver el Com. Lev. VII, 11. La paz forma parte de los tres puntos sobre los cuales Moshé se ha permitido tomar una iniciativa propia, y que Dios le ha concedido. Uno ha sido el castigo de los hijos a causa de los pecados de sus padres; el segundo ha sido la ruptura violenta de las Tablas de la Ley; y por último, en tercer lugar, ha invitado a Sifón a la paz, aunque no había recibido la orden de Dios. Ver Rashí, Devarím II, 26. “Aunque Dios no me ordenó hablarle en términos de paz a Sijón, aprendí del desierto de Sinái — de la Toráh que es anterior a todo el mundo — (de ahí el nombre de Kedemót de kódem = antes), cuando Dios vinos a darla a Israel, primero fue con ella a los pueblos de ‘Esáv e Yishma'él, aunque sabía que no la aceptarían; sin embargo fue a ellos en son de paz. Yo también salí al encuentro de Sijón en términos pacíficos”.
Yehoshú'a, el fiel discípulo, se ha inspirado en la lección de su maestro. Envió mensajes a los habitantes de Kená'an con sus famosos tres puntos: “Aquellos que deseen la paz, tendrán la paz; aquellos que deseen huir, que emprendan la fuga; aquellos que deseen la guerra, tendrán la guerra” (Talmúd de Yer., Shevi'ít VI, 1 y Lev. Rabbá XVII,6).
Pero el Medrásh Tanjumáh ve también en esta exhortación una perspectiva “Mesiánica”. La paz universal está señalada en ciertas palabras que recuerdan la profecía de Zejariyáh (IX, 9-10): “¡Regocíjate en gran manera, oh hija de Tziyón, grita, oh hija de Jerusalén! He aquí que tu rey viene a ti. Es triunfante, victorioso, humilde, y cabalga en un asno, es decir en un pollino, hijo de asna. Y yo cortaré el carro (de guerra) de Efráyim, y el caballo de Jerusalén, y será cortado el arco de la batalla, y el hablará de paz a las naciones. Y su dominio será de mar a mar, y desde el río (Eufrates) hasta los confines de la tierra”.
12 – MAS SI NO QUISIERE TENER PAZ CONTIGO, SINO QUE TE HICIERE GUERRA, ENTONCES LE PONDRÁS SITIO;
13 – Y AL ENTREGARLA ADONAI, TU DIOS, EN TU MANO, HERIRÁS A TODO VARON SUYO A FILO DE ESPADA;
14 – PERO LAS MUJERES Y LOS NIÑOS, Y LAS BESTIAS, CON TODO LO QUE HUBIERE DENTRO DE LA CIUDAD, TODO EL DESPOJO DE ELLA, LO SAQUEARAS PARA TI; Y COMERÁS DEL DESPOJO DE TUS ENEMIGOS QUE TE HAYA ENTREGADO ADONAI, TU DIOS.
15 – ASI HARÁS CON TODAS LAS CIUDADES QUE ESTEN MUY LEJOS DE TI, QUE NO SEAN DE LAS CIUDADES DE ESTAS NACIONES.
16 – MAS DE LAS CIUDADES DE ESTOS PUEBLOS QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA EN HERENCIA, NO DEJARAS PERSONA CON VIDA,
16 – NO DEJARAS PERSONA CON VIDA. Maimónides escribe: “¿No ves que en los textos de la Toráh (Ley), después de haber ordenado la destrucción de siete poblaciones y de haber dicho: “No dejarás alma viviente”, se hace seguir inmediatamente estas palabras: “…para que no os enseñen a imitar todas las abominaciones que ellos han cometido contra sus dioses, y para que no pequéis contra el Eterno, vuestro Dios” (ibíd. V, 18) Lo que quiere decir: No creáis que se trata de dureza o de un deseo de venganza; es, por el contrario, un acto que exige la razón humana, a saber: de hacer desaparecer a todos aquellos que se han alejado de los caminos de la verdad y de apartar todos los obstáculos que impiden llegar a la perfección, es decir, a la percepción de Dios… Se ha limitado a cuatro generaciones porque el hombre no puede ver de su posteridad, sino cuanto más, hasta la cuarta generación. Así, cuando se mata a la población de una ciudad entregada a la idolatría se mata al anciano idólatra y a su raza, hasta el biznieto, que es el hijo de la cuarta generación. Se ha indicado así, de alguna manera, que entre el número de mandamientos de Dios se encuentra este de matar a todos los descendientes idólatras, incluso a los hijos jóvenes, en conjunto con sus padres y abuelos. Esta orden la encontramos repetida por todas partes en la Toráh [Pentateuco] como, por ejemplo, ha sido indicado con respecto a la ciudad cautiva; de dedicarse a su destrucción, a ella y a todo lo que se encuentre en ella (Deut. XIII, 16). Todo esto para borrar hasta el último trazo de lo que produce tan gran perdición, como lo hemos expuesto” (Guía de los Desc. I, 54).
17 – SINO QUE SIN FALTA LOS DESTRUIRÁS TOTALMENTE A SABER: AL HITITA, AL EMORITA, AL KENA'ANEO, Y AL PERIZITA, AL HIVITA, Y AL YEVUSITA, COMO TE HA MANDADO ADONAI, TU DIOS,
18 – A FIN DE QUE NO OS ENSEÑEN A HACER CONFORME A TODAS SUS ABOMINACIONES QUE ELLOS PRACTICAN CON SUS DIOSES, DE MANERA QUE PEQUEIS CONTRA ADONAI, VUESTRO DIOS.
19 – CUANDO SITIARES ALGUNA CIUDAD POR MUCHOS DIAS, PELEANDO CONTRA ELLA PARA TOMARLA, NO DESTRUIRÁS SUS ARBOLES, ALZANDO CONTRA ELLOS EL HACHA, PORQUE DE ELLOS PODRÁS COMER; POR TANTO NO LOS CORTARAS (PORQUE EL HOMBRE HA DE MENESTER EL ÁRBOL DEL CAMPO), PARA SERVIRTE DE ELLOS EN EL SITIO.
19 – CUANDO SITIARES ALGUNA CIUDAD… NO DESTRUIRÁS SUS ARBOLES. Hemos traducido el versículo de acuerdo con la interpretación de Rashí, que toma la frase en sentido interrogativo. Los Targumím [los traductores clásicos] lo traducen igual: “Cuando sitiares una ciudad muchos días para combatir en ella, para tomarla, no destruyas sus árboles blandiendo sobre ellos el hacha, porque de ellos comerás; no los cortarás ¿acaso el árbol del campo es un hombre, para ir en su contra en el sitio? No obstante, Rabí Ibn Ezrá hace la frase afirmativa. He aquí su explicación: “Pero de él comerás y no lo cortarás porque este es el hombre mismo, el árbol del campo”, lo que significa que la vida del hombre depende del árbol del campo, tal como lo encontramos (Deut. XXIV, 6): “Porque es tomar en prenda la vida”, es la vida misma de una persona que él tomaría en prenda (si toma la rueda de molino de su deudor). (Rabí S.R. Hirsch traduce como Rabí A. Ibn Ezrá). El Medrásh Sifré saca de esta frase la siguiente conclusión: “Si el árbol impide el asedio de la ciudad tienes derecho a destruirlo”. Según Rabí A. Ibn Ezrá, incluso en este caso, estaría prohibido lo que Najmánides considera opuesto a la interpretación del Medrásh Sifré. (VER LIBRO). Por lo tanto, los Sabios del Medrásh y del Talmúd toman la frase en su sentido simbólico. La comparación entre el árbol y el hombre es un tema que hemos expuesto largamente con ocasión del versículo que comienza por las palabras: “Cuando lleguéis al país plantaréis toda clase de árboles frutales…” (Com. Lev. XIX, 23). Rabí Yojanán ha dicho: Por una parte está escrito: “Es del fruto del árbol que te alimentarás; por lo tanto, no lo destruirás”; por otra parte “si es un árbol que tú sabes que no es frutal, éste podrás destruir”. Es como para un {Talmíd Jajám}, un piadoso erudito: si es un Sabio que da buenos frutos, cuya enseñanza es {le-Shém Shamáyim}, es decir, noble y pura, únete a él; si, por el contrario, es un sabio que no enseña {le-Shém Shamáyim}, cuyas tesis son dudosas, desconfía de él (Ta'aníth 7a; Rabí S. Edels). Encontramos el mismo paralelismo a propósito de la construcción del Tabernáculo. Se precisa que las maderas que sirven para su andamiaje, maderas de shittím, deben ir de pie: {‘atzé shittím ‘om-dím}. Hemos explicado, sobre este tema, que es a los justos, que permanecen de pie por toda la eternidad, a quienes hace referencia este versículo (Ver Com. Exo. XXVI, 15).
ALZANDO CONTRA ELLOS EL HACHA. Maimónides explica: “No se derriban los árboles comestibles por fuera de las aglomeraciones [de las metrópolis] y no se les priva de irrigación por riesgo a que se sequen, porque está dicho: “No deteriorarás su árbol”. Y todos estos que derriban (un árbol en estas condiciones) son merecedores de flagelación. Y (esto no se aplica) sólo en casos de asedio, sino que en todo lugar donde alguien derribe un árbol comestible con fines destructivos, es merecedor de flagelación. Pero si lo derriba porque estorba a otros árboles, o causa estragos al campo de otro, o porque se vende caro; la ley no lo ha prohibido, sino cuando se trata de fines destructivos. Y esto se aplica, no sólo a los árboles, sino que todo aquel que rompa objetos, rasgue vestidos, destruya un edificio, obstruya una fuente o estropee los alimentos con fines puramente destructivos, está transgrediendo una prohibición.
20 – SOLAMENTE LOS ARBOLES QUE TU SABES QUE NO SON ARBOLES DE COMER, ESTOS PODRÁS DESTRUIR, CORTANDOLOS PARA CONSTRUIR (BALUARTE) PARA EL SITIO DE LA CIUDAD QUE TE HACE GUERRA, HASTA QUE LA DERRIBES.
CAPITULO XXI
1 – CUANDO FUERE HALLADO MUERTO, ECHADO EN EL CAMPO, EN LA TIERRA QUE ADONAI, TU DIOS, TE DA A POSEERLA, Y NO SE SUPIERE QUIEN LO MATO,
1 – CUANDO FUERE HALLADO MUERTO, ECHADO EN EL CAMPO. La relación entre este capítulo que trata de un cadáver descubierto cuyo asesino es desconocido, y los capítulos precedente y siguiente que comienzan ambos por {ki tetzé la-miljamáh… cuando salgas a la guerra}, es definido por VER LIBRO (al comienzo de la sección siguiente [Sidrát Ki Tetzé]: ver también VER LIBRO): “esto es para que no vengan a decir: “puesto que es tiempo de guerra, yo voy a asesinar a mi enemigo personal, y ¿quién podrá ocuparse de este acto cuando hay miles de muertos?” Ahora bien, “tú debes borrar la mancha de la sangre inocente, si quieres hacer lo que es justo a los ojos del Eterno” (vers. 8).
2 – ENTONCES SALDRAN TUS ANCIANOS Y TUS JUECES, Y MEDIRÁN LA DISTANCIA DE LAS CIUDADES QUE ESTEN ALREDEDOR DEL MUERTO;
2 – ENTONCES SALDRÁN TUS ANCIANOS Y TUS JUECES. Se pondrá énfasis en el contraste que existe entre el derecho criminal en el Judaísmo y el que rige en las naciones modernas. Por lo general, cuando se encuentra un cadáver cuyo asesino se ignora, se hace lo imposible por echar mano a un sospechoso; se busca entonces por todos los medios que haga una confesión que permita condenarlo. Entre nosotros, en una situación semejante, son los altos dignatarios de la ciudad, los Jueces, los Ancianos [Sabios] y los Sacerdotes, descendientes de Leví, los que intervienen y hacen las veces del acusado. Son ellos, en efecto, quienes han de ofrecer una novilla y quienes pronuncian las palabras: “Nuestras manos no han vertido esta sangre y nuestros ojos no han visto nada, etc”. Tienen que justificarse de no haber sido culpables de haber rechazado a un infeliz de entre ellos, al dejarlo ir en completa desnudez. (Ver Com. vers. 7).
3 – Y SERA QUE LA CIUDAD MAS CERCANA AL MUERTO, ES DECIR, LOS ANCIANOS DE AQUELLA CIUDAD, TOMARAN UNA NOVILLA, CON LA CUAL NO SE HA TRABAJADO Y QUE NO HAYA LLEVADO YUGO,
3 – CON LA CUAL NO SE HA TRABAJADO. El paralelismo es impresionante entre las cualidades [condiciones] exigidas para la novilla por una parte y para la vaca bermeja y el chivo expiatorio por otra. Además, Najmánides dice que el procedimiento para la novilla es el mismo que para los otros dos mencionados, a saber, los sacrificios que se ofrecen fuera del Santuario; es decir, al aire libre. Tenemos, con motivo del sacrificio del chivo expiatorio, al igual que el de la vaca bermeja, que éstos se ofrecen “en el exterior” para darlos como pasto a los demonios [a las fuerzas del mal] de los campos y los bosques. La idea de un sacrificio a los espíritus impuros tal vez sea también aplicable a esta ley. Los Ancianos hacían descender la novilla a un valle escabroso con el fin de darla como ofrenda a los espíritus demoníacos que habían turbado el espíritu del asesino. Esto también representa la concepción de los cabalistas (Rabí Bajyéh). Ellos ven en la muerte de la víctima una explosión repentina de violencia. La muerte natural es en general la obra del ángel de la muerte, pero en este caso un ser humano ha provocado la muerte prematura de la víctima. Así, la muerte natural del animal se llama {Shejitáh}, y la muerte violenta {‘óref} [como Terefáh], donde se rompe la nuca con un hacha. Por otra parte, Rashí cita al Talmúd el que pone en boca del Santo, bendito sea, la siguiente sentencia: “Que venga una novilla de un año que todavía no ha llevado yugo (que no ha parido todavía), a la que se le rompe la nuca, en un lugar que no produzca frutos (un valle escabroso) para expiar el asesinato de este hombre, a quien no se le ha dado tiempo de dar fruto (ha sido muerto de manera prematura). Así, este sacrificio reúne todas las condiciones para tomar conciencia de la gravedad del acto de violencia por el cual un hombre ha sido muerto antes de tiempo. El sacrificio es entonces ofrecido al {Midát ha-Dín…Medida de estricta justicia}, es decir al espíritu de violencia, con el fin de que el correr de la sangre inocente sea perdonado.
4 – Y LOS ANCIANOS DE AQUELLA CIUDAD LLEVARAN LA NOVILLA A UN VALLE ESCABROSO, QUE NO SE CULTIVA Y QUE NO SE SIEMBRA, Y QUEBRARAN LA NUCA A LA NOVILLA ALLI EN EL VALLE.
4 – LOS ANCIANOS DE AQUELLA CIUDAD LLEVARAN LA NOVILLA A UN VALLE ESCABROSO. Maimónides explica: “Lo referente al precepto de romper la nuca a una novilla es de una utilidad evidente; en efecto, este deber incumbe a la ciudad más próxima de (el sitio donde ha sido encontrada) la persona asesinada y, por lo general, el asesino es uno de sus habitantes. Los Ancianos de esta ciudad invocan entonces a Dios como testigo de que ellos no han descuidado nada para el mantenimiento y la seguridad de los caminos y para la protección de los viajeros, como lo indica la explicación (Tradicional). Si entonces (dicen ellos) aquel ha sido asesinado, no es que nosotros hayamos descuidado los intereses públicos; por otra parte no sabemos quién lo ha matado. En la mayoría de los casos, las averiguaciones, la partida de los ancianos, la medida (de las distancias) y la presentación de la novilla darán lugar necesariamente a numerosos relatos y conversaciones; el asunto, al ser así divulgado, podrá dar lugar (con el tiempo) a que se conozca al asesino, porque cualquiera que lo conociera o que hubiera oído hablar de él, o que por ciertas circunstancias tuviera indicios sobre él, llegaría a decir: el asesino es tal. Y en efecto, desde que una persona, sea mujer o aún un esclavo, declara que un tal es el asesino, no se le rompe la nuca a la novilla” (Guía de los Desc. III, 40). Es cierto, en este argumento de Maimónides, que hubiera valido más haber escogido un campo próspero que se trabaja y se siembra. Porque la atención pública hubiera sido mayor que si se escoge un valle escabroso que no se trabaja ni se siembra; a esta objeción Najmánides responde que forma una de las razones por las cuales el sacrificio de la novilla se llama {jók}, por consiguiente una ley dogmática. (Maimónides VER LIBRO). Vista desde este ángulo la ley escapa a todo planteamiento racional.
Y QUEBRARAN LA NUCA A LA NOVILLA. Nuestros Sabios han enseñado: Cuando los asesinos se multiplicaren no se romperá ya la nuca de la novilla: Esto no había sido ordenado sino en caso de duda (que reinaba sobre la persona del asesino). Más tarde cuando los asesinos que se manifestaban públicamente se multiplicaron, no se rompió ya la nuca de una novilla: Esto ocurrió en la época de la destrucción del Segundo Templo.
5 – LUEGO SE ACERCARAN LOS SACERDOTES, LOS HIJOS DE LEVI, PORQUE A ESTOS HA ESCOGIDO ADONAI, TU DIOS, PARA MINISTRAR DELANTE DE EL, Y PARA BENDECIR EN EL NOMBRE DE ADONAI, Y DE CUYA BOCA HA DE ESTAR PENDIENTE TODA CONTROVERSIA Y TODA CUESTION DE AGRAVIO;
5 – PARA BENDECIR EN EL NOMBRE DE ADONAI. La bendición de los sacerdotes, aquella que termina por (veyasém lejá Shalóm}: y que el Eterno te conceda la paz. He aquí un hecho análogo al que se nos ha relatado en Núm. CXXXV, 25 según el cual, el asesino involuntario debe habitar en la ciudad de refugio hasta la muerte del Sumo Sacerdote. En el caso presente, en el cual el asesino no es conocido, el sacerdote tiene su parte de responsabilidad: él ha debido rogar y velar porque un crimen tal no se produjera en Israel. (Ver Com. ibíd.)
6 – Y TODOS LOS ANCIANOS DE AQUELLA CIUDAD, LOS MAS CERCANOS AL MUERTO, SE LAVARAN SUS MANOS SOBRE LA NOVILLA QUE FUE DESNUCADA EN EL VALLE;
6 – Y TODOS LOS ANCIANOS DE AQUELLA CIUDAD. Rashí cita la Mishnáh Sotáh IX, 3. ¿Podría uno haber imaginado que los Ancianos del Tribunal fuesen asesinos? En realidad, las palabras “nuestras manos no han vertido esta sangre” significan “no lo hemos visto y lo hemos dejado marchar sin provisiones y sin escolta”; el deber de acompañar es muy estricto y está dicho “que podemos obligar a alguien a que [nos] acompañe” (Sotáh 46b). Elías, el Profeta, iba con frecuencia a casa de Rabí Yehoshú ‘a Ben Leví y conversaba con él. Un día sucedió que un lobo atacó a un hombre y lo mató. Esto ocurrió a tres leguas de la ciudad donde habitaba el Sabio. A partir de ese momento Elías no quiso volver donde éste, porque sus méritos no fueron suficientes para protegerlo del lobo. Cuando un accidente de ese tipo ocurre cerca de una ciudad, todos los habitantes deben considerarse como corresponsables del mismo (Talmúd de Yerushalmí n1crn). Hemos visto en el Com. Gén. XLV,27 como el Patriarca Ya'akóv tuvo que ser consolado por lo sucedido a su hijo Yoséf, por haberlo dejado sin compañía el día en que lo envió, siendo joven, a salir al encuentro de sus hostiles hermanos.
7 – Y RESPONDERÁN, DICIENDO: “NUESTRAS MANOS NO DERRAMARON ESTA SANGRE Y NUESTROS OJOS NO LO VIERON.
7 – NUESTRAS MANOS NO DERRAMARON ESTA SANGRE. Rashí y el Talmúd explican el texto Tanájico y la Mishnáh, como refiriéndose a la víctima: no se le ha debido dejar partir sin alimentación y sin acompañamiento. Pero el Talmúd de Yer. Considera que aquí se trata del asesino. Rabí S.R. Hirsch declara que a primera vista la versión del Talmúd Bavlí parece sin duda más correcta. Es a la víctima a quien se habría dejado partir sin alimentación y sin acompañamiento. Pero al reflexionar sobre ella se da uno cuenta de que la versión del Talmúd Yerushálmi sólo habla del caso único en el que un hombre, completamente desprovisto y abandonado en la extrema miseria, hubiera podido caer sobre su prójimo y desvalijarlo para escapar a su aflicción. Los Ancianos de la ciudad declararán entonces de manera oficial: “Entre nosotros no debe abandonarse a nadie a una aflicción tal, de manera que corra el riesgo de convertirse en criminal por causa de su miseria”.
8 – ¡PERDONA, OH ADONAI, A TU PUEBLO ISRAEL, QUE REDIMISTE, Y NO PONGAS LA SANGRE INOCENTE A CARGO DE TU PUEBLO ISRAEL!” Y ASI LES SERA PERDONADA AQUELLA SANGRE,
8 – PERDONA,.. A TU PUEBLO ISRAEL, QUE REDIMISTE. El Medrásh Sifré subraya que el perdón se extiende aquí desde la generación presente a las pasadas, hasta aquella de la salida de Egipto. Aún más, los difuntos necesitan el perdón de sus hijos. Aquí aprendemos, concluye Rabí Bajyéh, que las ofrendas pecuniarias que los hijos hacen en recuerdo de sus padres difuntos, son de una utilidad cierta para los muertos, igual que cuando un hijo recita una plegaria o un kadísh en memoria de un pariente cercano fallecido. El Medrásh Sifré da también como explicación de este versículo la siguiente sentencia. Resulta de ella que Dios nos ha librado de Egipto a condición de que no tengamos asesinos entre nosotros. El Pueblo de Israel, habiendo aceptado esta condición, siempre se ha mostrado a la altura de su deber. Cf. sobre este tema Com. Deut. XIX, 8.
Y ASI LES SERA PERDONADA AQUELLA SANGRE. La Mishnáh dice que se refiere al {Rúaj ha-Kódesh}, Inspiración Divina, que proclama que la sangre les será perdonada. El Perdón del Cielo viene a sellar el perdón otorgado por los hombres.
9 – Y ASI EXTIRPARAS LA (INIQUIDAD DE LA DERRAMADA) SANGRE INOCENTE DE EN MEDIO DE TI, CUANDO HICIERES LO QUE ES RECTO A LOS OJOS DE ADONAI.

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