Shir Hashirim 7

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Posted on septiembre 12, 2017

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Capítulo 2

1. Yo soy la rosa del Sharón, lirio de los valles.

1. Yo soy la rosa del Sharón – La conversación entre la amada y su amado continúa, aun así no podemos abstraernos de la falta de un diálogo directo. Pareciera que la plática se da en tercera persona y no cara a cara. Ella se siente como una rosa madura del Sharón, pronta a ser recogida. Esta expresión figurativa, reitera lo afirmado en el final del capítulo I, respecto a la disposición de la joven amada a forjar ya su hogar común Hay diferentes opiniones respecto a la naturaleza de esta flor. Muchos coinciden en que se trata de una flor que abundaba antiguamente en la zona del Sharón. Tampoco coinciden respecto al lugar geográfico del Sharón, ya que algunos sostienen que se trata del área que también hoy así se denomina y otros afirman que se refiere a una zona del otro lado del Jordán. (Ver Divrei Hayamim 15:16) 

Según la opinión de Rash”í, se trata de la misma flor. Su comienzo es un pimpollo que se envuelve en sí mismo y la sombra protege del sol a sus pétalos, pero al madurar, se abre majestuosamente. Even Ezra sostiene que el versículo se refiere a dos flores diferentes. Algunos opinan que crece en lugares que reciben una generosa cantidad de agua, otros consideran que crece en tierras arenosas. Indirectamente, el sol aparece en este versículo, como factor externo, perturbante, que afecta a la flor y por ende, a la amada. Ya escuchamos a la joven justificar su tez morena tostada por el sol. (Ver 1:6) 

Leímos las palabras del pastor respecto al ardiente sol del mediodía. (Ver 1:7) Quizás en virtud de esta situación, es que Rash”í interpreta que la figura del pimpollo cerrado que cubre los pétalos de los rayos del sol, representa a la congregación de Israel, que rosa del Sharón, cual busca estar cubierta por la sombra de protección que proyecta Dios. (Ver Tehilim 91:1) 

Lirio de los valles – que necesita de mucho agua y sombra. El agua se interpreta como la Toráh, la que representa a Dios.

2. Como el lirio entre las espinas, así es mi amada entre las doncellas.

2. Como el lirio entre las espinas — respondiendo a su amada le dice: ¡Es verdad que eres como la rosa del Sharón, mas como tal, creces entre las espinas y no es fácil recogerte! Las espinas son parte del entorno y ellas no facilitan la posibilidad de forjar el hogar común e impiden un acercamiento inmediato. El encuentro entre la congregación de Israel y Dios, se ve interrumpido por muchas complicaciones, que son inherentes a ella. Aún durante el éxodo de Egipto, surgieron conflictos, mismos que afectaron la relación entre Dios y las tribus de Israel. Rabi Azarya en el midrash compara este verso con un rey que tenía un huerto de árboles frutales y lo entregó a una persona para que lo cuide. Pasado un tiempo volvió el rey y observó su huerto y lo encontró descuidado, lleno de espinas y hierbas salvajes. Trajo personal para cortar el basural y mirando, vio entre las espinas una rosa. La tomó, sintió su aroma y el alma volvió a él. Dijo el rey: por esta rosa, se salvará todo el huerto. Así fue con el mundo que fue creado para la Toráh. Pasaron generaciones y Dios contempló el mundo y vio que nada bueno había en él, por lo cual decidió eliminarlo. De pronto vio una rosa: el pueblo de Israel, sintió su aroma y cuando les dio las Tablas de la Ley y ellos respondieron: ¡Haremos y reflexionaremos!, le volvió el alma. Entonces, decidió Dios: ¡En mérito de la Toráh y de Israel se salvará el mundo! (Vayikrá Raba 23, Shir Hashirim Raba 2) 

Según Rash”i, este versículo manifiesta la alabanza de Dios al pueblo de Israel. Como la rosa del Sharón y el lirio de los valles, estas flores, mantienen su belleza y su buena apariencia, a pesar de las espinas que la rodean y la pican constantemente.

Entre las doncellas — éstas representan a los pueblos del mundo, mismos que intentan seducir a Israel, para apartarlo del camino correcto, más la congregación de Israel, permanece fiel a su Dios. (Ver Talmud Kidushim 82b. ver Cuzari 1:115)

El midrash, explica alegóricamente el versículo y señala el caso de Ribká, matriarca de Israel y esposa del patriarca Itzjak. Ella nació en Padán Aram y era hija de Betuel y hermana de Laván. (Ver Bereshit 28:2) 

Su padre fue un embustero y su hermano un estafador, sin embargo, de esa casa, salió Ribká. Una bella mujer, justa y piadosa sobre la cual se puede decir: como el lirio entre las espinas.

3. Cual manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los jóvenes. Su sombra he deseado y (bajo ella me he) sentado. Su fruto es dulce a mi paladar.

3. Cual manzano entre los árboles del bosque — la joven alaba a su amado, en los mismos términos que él la elogió a ella. Él la compara con una flor, ella con un árbol frutal. Los árboles del bosque generalmente no dan frutos. Ellos tienen bella apariencia y se ven fuertes y sólidos. El manzano no impresiona y se ve pobre, pero al decir de Rash”í: El manzano, en relación a los árboles que no son frutales, es más agradable que cualquiera de ellos, ya que el sabor y aroma de su fruto es bueno. Los árboles frutales representan a Dios y aquellos que no dan frutos, a los dioses paganos. De ellos, nada se puede recibir. 

Su sombra he deseado — El midrash comenta que el manzano, por el estilo de su follaje, brinda muy poca sombra. Por ello la gente no se apresura a descansar junto a él. Rabi Yehuda Haleví hace patente que la filosofía griega no ofrece frutos, sólo flores. Los que se dejan llevar por la apariencia, buscarán otros árboles que impresionen con su porte y solidez. Aquellos que buscan contenido, sabrán valorar los frutos del manzano y descansar junto a aquél que nos brinda las delicias de su sabor y aroma. Por ello el midrash señala, que los pueblos del mundo se vieron atraídos por otros dioses. Ellos, no acudieron al llamado del Creador que reveló Su voluntad al pie del Monte Sinaí y entregó la Toráh al pueblo de Israel. Este supo valorar el contenido, antes que la apariencia. (Ver Talmud Avoda Zara 2b) 

Su fruto — el amor. Even Ezra señala que se refiere a las mitzvot de la Toráh. 

4. Me trajo a la casa del vino y su bandera sobre mí, es amor.

4. Me trajo a la casa del vino — al lugar donde se toma vino. El vino de la Toráh. Lo que sale de adentro y está oculto en su interior. Even Ezra explica que se trata del lugar donde se celebraba la ceremonia del “Nisuj Hayain”. Rash”í hace referencia al Ohel Moed, donde se explicó la Toráh y sus detalles. Otros comentan que se refiere al Monte Sinaí, donde se entregaron las Tablas de la Ley, lugar que fue elegido para este objeto desde la misma creación del mundo. Así como hay un lugar para guardar y conservar el vino en estado óptimo, así el Sinaí y el sagrado Templo, representan los lugares que permitieron que la Toráh, que se compara con el vino, sea conservada por el pueblo de Israel. (Ver Talmud Sofrim cap. 16:6) 

Quizás quiera decir que el crecimiento que alberga por su amado, la ha embriagado de amor, como si la hubiera llevado a la casa del vino. No está claro si este relato, refleja la realidad o es fruto fantasía de la joven. Se trata aquí de un encuentro momentáneo y no de una situación concreta, que manifiesta la solidez de la unión de los amados. 

Su bandera sobre mí es amor — su mirada despertó en mí el amor. Hizo para mí en el desierto banderas y la Divina Providencia me envolvió con amor. El midrash habla acerca de la recamara de los placeres de la Toráh. La bandera es el mensaje de Dios, que no fue de temor, sino de amor. Su palabra y su enseñanza inspiraron a las tribus de Israel en su devenir hacia la Tierra Prometida. A pesar de los conflictos, la reciprocidad del amor entre Dios y su pueblo, concretó la expectativa en la Tierra de Israel.

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